jueves, 28 de mayo de 2026

28 DE MAYO DE 2026, 18ª DE FERIA: "TOREAR"

    Torear... Qué bonita palabra. Acaso la más bella de cuantas concurren en el léxico español. Torear suena precioso, pero verlo realizar lo es aún más. Muy pocos saben torear en la actualidad, y es precisamente por eso por lo que cuando se torea de verdad, uno piensa que ha presenciado un milagro. El milagro de torear.

    No son pocas las veces que gran parte del personal confunde el torear con eso de dar pases. No hablemos ya de aquellos que lo confunden, acaso llevados por los efluvios del ginc-tónic, con ese grotesco y chabacano destoreo que tan de moda se halla y tantas plazas llena. Todo en un mismo saco, para desgracia de la Fiesta. El torear, premiado de la misma manera que el pegar pases y el destoreo. O más, pues esto se realiza de manera más habitual que aquello. Pero cuando llega un tío y se pone a torear... ¡¡Ay, amigo!! Cómo cambia la historia. Los biiiiiieeeeeeeeeennnnnnnjjjjjj cuyos vapores son capaces de reventar los alcoholímetros de la Guardia Civil, se convierten en óles sentidos y salidos de las criadillas. Las protestas se acallan y desembocan en un silencio que se masca. Y los vivaspañas y los viva´lrey rebuznados por el chuzo de turno, desaparecen casi por arte de magia. Cómo se nota que no se está muy acostumbrado a ver torear...

    Pues Diego Urdiales ha toreado. Y por ello ha cortado dos orejas -una y una- que le han otorgado el derecho a salir a hombros por la puerta grande y, de paso, que su precioso vestido quedara en ruinas como consecuencia de los imberbes que no saben comportarse. Sí, Diego Urdiales ha toreado en sus dos toros. Y lo que es más noticia aún, ha toreado a la verónica y ha matado ejecutando la suerte suprema con toda la verdad que cabe. Ha dispuesto Diego Urdiales de un lote juampedrero que se ha prestado precisamente a eso, al torear. Dos toros de Juan Pedro Domecq de comportamiento flojo en el primer tercio -para sorpresa de absolutamente nadie- y que ha llegado a la muleta embistiendo de dulce. Al 2º lo ha toreado Diego Urdiales a la verónica con cierto primor, tanto en el recibo como en un quite. Con la muleta ha tenido pasajes excelentes que se han entremezclado con otros en los que no ha llegado a estar a la altura del buen toro. Ha conseguido sacar derechazos y naturales colmados de esa pureza que tan solo unos pocos elegidos tienen a bien de ejecutar, pero ha faltado rotundidad. La estocada ha sido, sencillamente, perfecta. Por colocación y por ejecución. Y oreja.
 
    Al 4º lo ha toreado bien a la verónica en el recibo, pero el quite que ha realizado ha sido enorme. Ha habido verónicas y una media arrebatada que parecieron eternas, de esas que en tiempos Gregorio Corrochano calificó "de los cinco minutos de silencio". "Muchacho, ¿acaso se te ha parado el corazón?", le escribía Corrochano al aludido, que no era otro que uno de los más grandes capoteros de la historia: Gitanillo de Triana. Pues en esas verónicas, a Diego Urdiales pareció parársele el corazón. Ese toro también embistió con franqueza y dulzura, y de nuevo Urdiales se movió entre dos aguas: la del toreo y las medias tintas. Comenzó la faena con unos doblones a dos manos que resucitaron grandes reliquias del toreo eterno, siendo rematados con un bellísimo trincherazo. Ya en el toreo fundamental volvió a faltar la rotundidad: unos pocos muletazos extraordinarios y otros tantos que no llegaron a coger el aire que esa embestida merecía. El cierre de faena derrochó gusto y arrebato a partes iguales: dos estatuarios y unos doblones torerísimos para cerrarse al toro. Y de nuevo una estocada bien ejecutada aunque algo ladeada esta vez. Otra oreja y puerta grande a la torería eterna. 

    Al hablar de Roca Rey no se puede por menos que hablar de lo grotesco. La chabacanería vestida de luces. El daño a los cinco sentidos. En una palabra: destoreo. El citar con la pierna retrasada, el retorcerse como una procesionaria sometida a las llamas de la hoguera, el echarse a los toros fuera... ¡¡Qué malo es Roca Rey, por el amor de Dios!! Tuvo un buen toro que salió en tercer lugar, y al que no cogió el aire en ningún momento. Escuchó un aviso en el justo momento de perfilarse. El 5º fue una auténtica babosa, un pobre moribundo que se dejó hacer de todo sin maldad alguna mientras sus pocas fuerzas se lo permitieron. ¿A eso es a lo que su ganadero calificó como "toro artista"? Sea como fuere, Roca Rey anduvo ante ese torete como él es. Comenzó la faena con los trapazos de rodillas y el pendulazo incluido, continuó con series de muletazos recreándose con la moribunda embestida del pobre bicho y hasta llegó a escuchar un aviso mientras todavía se recreaba. Ahí no había toreo, ni torería, ni nada de nada. Ni tampoco el óle sentido y profundo, sino el biiiiiiieeeeeeennnnnnnnnnnnnjjjjjjj, el vivaspaña y el viva´lrey. O sea, farándula pura y dura. Cabe destacar que eso no se escuchó anteriormente, mientras otro lidiador toreaba de verdad... ¡¡Qué cosas!! Pues aun con un pinchazo y una estocada, a Roca Rey se le dio un despojo irrisorio y que vuelve a dejar la plaza de Madrid por los suelos.

    Confirmó la alternativa Bruno Aloi, mexicano que anduvo como pudo y como supo ante el peor lote juampedrero. Dos toros sosos y descastados con los que no pudo hacer gran cosa que no fuera buena disposición. Con la espada, deficiente. Y es que la corrida de Juan Pedro Domecq fue floja en varas pero sacó algunos ejemplares con buena embestida. El medio-toro, una vez más. Puede estar contento el señor ganadero, ya que a buen seguro este es el ideal de toro que tanto cacarea en las tertulias y en las entrevistas. Al aficionado le deja muy a medias, ciertamente. 

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