jueves, 14 de mayo de 2026

13 DE MAYO DE 2026, 5ª DE FERIA: "RESACÓN EN LAS VENTAS"

    Los días de resaca son horribles. Dolores de cabeza, malestar, bajón de ánimos... Los días de resaca son días para olvidar por completo. En los toros también existe la resaca. No ya la que tienen al día siguiente de su eventual visita al granito de esta plaza los chuzos que comienzan a azufrarse horas antes, y que continúan su particular juerga en el durante y en el después... Sí, los mismos de los berridos que suenan a bieeeeeeeennnnjjjjjjjj y a vivaspañas. Los de los aplausos al destoreo más burdo y hasta  gritos de "indúltale" -nueva y peligrosa modalidad que, Dios no lo quiera, puede ponerse moda-. 
    Aunque parezca mentira, los que únicamente refrescamos el gaznate a base de agua tarde sí y tarde también, parecemos acusar cierto síndrome de abstinencia de cuando en cuando. No solamente es el matarratas ese que se cobra a precio de ginc-tónic lo que le deja a uno el cuerpo hecho escombro al día siguiente. Nada de eso, pues también lo hace la casta y el buen toreo. ¡¡Y de qué manera, oiga!!
    La borrachera de casta y de buen toreo con la que acabamos tras la novillada de Montealto, se condensó veinticuatro horas después en una resaca terrible. De la casta y el buen toreo a la mansedumbre, la sosería y la vulgaridad lidiadora en tan solo veinticuatro horas exactas. La resaca es sonada a estas horas.
   La corrida de Partido de Resina, tan esperada por los aficionados, ha sido una ruina. Toros descastados, muy justitos de poder en varas, mansos y de una sosería extrema. Y ante ese percal, ¿qué esperar de tres pegapases que derrochan una vulgaridad tan acusada, como lo son Antonio Ferrera, Calita y Jesús Enrique Colombo? Se juntaron el hambre y las ganas de comer. Y, además, un resacón histórico. Resacón en Las Ventas, solo que sin despedidas de solteros, ni tigres encerrados en el aseo, ni leyendas del boxeo repartiendo capones a diestro y siniestro. Resacón con seis entes descastados y flojos, con un Antonio Ferrera que ya está apurando sus últimos días en la profesión, con un Calita que no se sabe a qué carajo ha venido a la feria de San Isidro -además de hacer de relleno y a poner el cazo- y un Jesús Enrique Colombo que...Que...¿Qué hay de este buen hombre?
    Al Antonio Ferrera vestido de luces se le vislumbra la retirada en el horizonte. O, al menos, es lo que ya va tocando. Dejó algún que otro detalle de sabor añejo y en forma de larga a la hora de dejar a sus toros en el caballo, pero no dio para más. Pases al 1º, y muchos pases al 4º ayudándose siempre del palito, fuera de cacho y expulsando descaradamente la embestida hacia fuera con el pico. Salió tras el arrastre de ese 4º a saludar las pocas palmas que la sombra le tributó, provocando de esta manera muchos más pitos y protestas de parte del resto de la plaza. "Que me quiten lo bailao", pensaría...
    Calita llegó impecablemente ataviado en un terno lila y oro que recordaba a alguien grandioso, solo que sin barriga de cincuentón ni mechón blanco en el cogote. Ni, por supuesto, la eterna torería y el pase natural de extraordinaria pureza. ¡¡Acabáramos!! El hábito no hace al monje, y lo de Calita en la tarde de los pablorromeros ha consistido en dos faenas interminables y la buchaca un poco más llena que cuando aterrizó en España. Eso sí que es un triunfo incontestable. 
    Eso de que el hábito no hace al monje también sería necesario extrapolarlo al señor Jesús Enrique Colombo, que ha lucido otro preciosísimo terno lila y oro. Tanto el renombrado refrán como que Madrid no es Pamplona es algo que debería grabarse a fuego este caballero, cuya tarde en Madrid ha vuelto a ser dañina para la vista. Y ya si de paso también aprende que el toreo es arte y armonía en lugar de atletismo, el hombre lo clavaría. Capotea con vulgaridad, banderillea aliviadísimo y muletea de ambas formas: vulgar y aliviado, sin atisbo de arte ni de dominio por sitio alguno. Su chabacano estilo ha quedado patente solamente ante el pastueño 3º. Ante el 6º... ¡¡Ay, lo del 6º!!
    Un toro de esos mansos y reservones que, con solo permanecer agarrado al piso, recrea la psicosis en su punto más álgido. Intentó Colombo banderillearlo. Imposible. Tras algunos intentos que se convirtieron en varias pasadas en falso y algún que otro lanzamiento de jabalina -realmente lo de este chico está en los Juegos Olímpicos, no en los toros-, desistió y lo dejó todo en manos de los banderilleros. Y estos, pues tampoco... Claro que es lo que tiene el querer banderillear tan solo de poder a poder a un toro de condición tan incierta y reservona. A nadie en el ruedo se le ocurrió, parece ser, que los pares a la media vuelta, de dentro a fuera o al sesgo también están inventados. Cambiarle los terrenos al manso, en definitiva... Y el señor Presidente, más bueno que el pan, el hombre, cambió el tercio con tan solo tres palos arriba y una decena de pasadas en falso y lanzamiento de jabalina. ¡¡Qué ruina de lidiadores!! Colombo, tras probarlo -al parecer, con miras a hacerle la monofaena al uso-, desistió más pronto que tarde y se lo quitó de encima. 

    Resacón en Las Ventas. Un resacón que empezó al filo de las 19:10 horas del día de la fecha, justo cuando el primer toro de Partido de Resina plantó la pezuña sobre la arena de la plaza de Madrid, y que tiene todas las papeletas para alargarse durante las próximas horas. Y hasta días, quién sabe...
 
    

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