Madrid, Las Ventas y hasta el propio San Isidro labrador están que lo regalan. Orejas tras bajonazos, puertas grandes sin que el aludido haya hecho el menor amago de torear en toda la tarde, vueltas al ruedo a toretes mansurrones y simplemente toreables... ¡¡Viva la Pepa!! Y, de paso, viva el vino, la juerga, la verbena y hasta los precios de saldo. Ya podría el petróleo seguir el mismo camino que los triunfos en Madrid. Qué felicidad daría el ir a echarle gasoil al coche, y que le trataran a uno con la misma benevolencia que les tratan a los toreros y a ciertos ganaderos en esta plaza... ¿Y si ponemos un surtidor de gasolina en el centro del ruedo, justo en la boca de riego? Y, de paso, un Mercadona en el patio de arrastre y hasta una inmobiliaria en el patio de caballos. Podríamos hasta emplear en dichos establecimientos, cumpliendo labores de gasolinero, cajero y vendedor de pisos, respectivamente, a los ilustrísimos presidentes de plaza don Juan Carlos González Carvajal, don Pedro Fernández Serrano y don José Antonio Rodríguez San Román. ¡¡Chollazo!! Mañana es tarde para que Simón Vendehumos Casas y el de los viajes al Caribe monten semejante tinglado en la plaza de Madrid
Julio Norte, novillero que ha hecho el paseíllo esta tarde montera en mano, ha abandonado la plaza en volandas y arrastrado por esa marabunta de exaltados que destroza los vestidos de torear. El una más una y la excesiva generosidad presidencial han echado el resto. Una más una. Una del 3º y una del 6º. El 3º fue un novillo mansurrón en varas que, siéndole planteada la faena en los terrenos adecuados -como así fue- embestía con nobleza, largura y humillando. La faena de Julio Norte no tuvo absolutamente nada de especial. Sin salirse de las rayas empezó a dar pases, continuó dando pases y terminó... Efectivamente, dando pases. Pases sin más. Pases sin someter ni templar la buena embestida del novillo, sin bajar la mano, sin ningún orden estético y sin decir absolutamente nada. Pases, solamente pases. De eso hubo para aburrir pero de torear, lo que se dice torear... Torear, nada. Aburrió esa faena de Julio Norte al 3º por lo vulgar y larga que fue, epilogada además con el arrimón de rigor. Y como culminación, un bajonazo espantoso. El cual, y unido además a una petición insuficiente, no consiguió frenar la oligofrenia de la Presidencia y de su señor asesor -que algo tendrá que responder también-. Oreja de esas que ojalá la gasolina estuviera a su mismo precio. Oreja de las que, segurísimo, no vienen ni de Ucrania ni del estrecho de Ormuz.
Hubo algo más de sustancia en la faena al 6º, un novillo que peleó bien en varas y llegó al tercio de muleta con casta. Pronto marcó el novillo que su pitón era el derecho y Julio Norte, tras el comienzo con pendulazos de rodillas, ligó dos series aseadas y de mano baja que gastaron sometimiento y poder. Al intentar el toreo al natural sufrió una fuerte voltereta que, sin consecuencias, le hizo volver a la cara del novillo con la muleta en la derecha de nuevo. Siguieron los muletazos por ese pitón derecho, algunos de buena factura y otros -no pocos, a decir verdad- mejor sería calificarlos de "trapazos". Se mascaba la puerta grande en el ambiente, y así terminó siendo: estocada entera arriba de efecto fulminante, y segunda oreja. Urge revisar en Madrid lo de las orejas y las puertas grandes, pues eso del "una más una" no nos está trayendo nada bueno.
Mario Vilau también se presentó en Madrid esta tarde. Y también cortó una oreja, al 2º novillo en su caso. Un novillo este completamente inválido con el que hubo que tragar porque así lo deseó el señor presidente y su asesoría -que también tendrá algo que decir, de nuevo-. Mario Vilau, ante semejante ejemplar, se recreó al natural. Ciertamente corrió la mano con temple y hasta cierto gusto por momentos, sosteniendo con su pulso la floja embestida del pobre inválido. Y como además mató de una buena estocada, la oreja se concedió. Sin embargo, tuvo la suerte dándole la espalda en el 5º. Este fue un novillo orientado y muy reservón al que tragó parones y miradas, hasta que dejó de pasar y acabó propinándole una cornada en el muslo izquierdo. Mató al novillo y se metió a la enfermería por su propio pie.
Pedro Luis, único conocido de la terna por esta afición, volvió a no decir absolutamente nada. Y novillos tuvo para ello. El 1º, con las fuerzas justas, se dejó. Y el 4º, que peleó bien en varas, también se dejó. Pedro Luis se limitó a darles pases a ambos ejemplares. Pases sin alma, sin sustancia, sin emoción... Con toros así, presidentes como tal y un público tan sumamente festivalero, pecado capital se considera el no haber transmitido absolutamente nada durante la tarde.
La novillada de Fuente Ymbro ha venido muy mal presentada y nunca deberían haberse ni tan siquiera embarcado con destino Madrid. Ha lidiado novillos con cierta casta, como también algunos otros faltos de fuerzas, sosos y mansos. Por lo que se ve, el señor Ricardo Gallardo se ha hecho una limpia de cercados importante, y a buen seguro que la empresa de la plaza de Madrid le ha debido abonar lo mismo que vale una puerta grande en Madrid.
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