miércoles, 15 de mayo de 2019

14 DE MAYO DE 2019, PRIMERA DE FERIA: QUE LA PEOR SEA ESTA

"Que la peor sea esta", comentaba la afición cuando desertaba del tendido, pasadas ya las 21:15 horas de la tarde. Un aficiondo que no hubiera visto la corrida, y que sea tan viejo como avispado, murmuraría entre dientes con voz socarrona: "Vamos, que buena lo que se dice buena, tampoco ha sido". No, no ha sido un corridón de toros. Pero que ha tenido importancia y ha mantenido el interés de todo aquel apostado en el granito, sin duda. ¡¡Cuántas no veremos a lo largo de este mes d
que verdaderamente sean para echar a correr y no volver!! La corrida, importante es decirlo desde el primer momento, ha sido horripilantemente picada, y a partir de ahí se comprendería el mérito que han tenido los seis ejemplares de no dar el menor síntoma de invalidez y de no abrir ni tan siquiera la boca. Dureza de patas por delante, nada de medios-toritos a los cuales hay que llevar entre algodoncitos durante toda la lidia, darles un par de picotacitos de nada, y bregarlos sin arrastrar por el albero los vuelos del capote. Por lo tanto, seis toros de La Quinta duros de patas, que además si bien no han hecho unas peleas espectaculares debajo del peto, tampoco han rehuído como alma que lleva el diablo cuando sentían la puya allá donde Satanás dispusiera que les cayera. Y luego, algunos incluso se les podría tildar de encastados... ¡¡Casta!! Bendita palabra. Muy en especial, la de los corridos en tercer, cuarto y quinto lugar. El segundo se ha prestado al toreo, ha galopado con alegría y ha ofrecido unas cuantas arrancadas con buen son, pero quizás le faltó un puntito más de picante. Y sobre aquellos que abrieron y cerraron plaza, respectivamente, decir que fueron los garbanzos negros de la corrida. El primero bien es verdad que quería pero no podía, se quedaba muy corto y se frenaba en mitad del viaje, seguramente a causa de los dos infames puyazos que le arrearon. Y el sexto, un borreguito soso que no dio el más mínimo interés.

Y la terna... ¿Qué decir de la terna? Pues algo así como que pasaban por allí circunstancialmente tres señores vestidos de luces, acompañados cada uno de tres hombres de plata y dos carniceros tocados con castoreño (uno en el caso de Javier Cortés, pues en el otro lugar sí llevaba un picador de verdad), y a ellos les endiñaron los santacolomas. Que oiga, todos sabemos de la dificultad que lleva aparejada la casta, quién lo duda. Pero ¡¡caramba!!, de tres matadores a los que se les supone con la mínima preparación indispensable para asomar por Madrid en San Isidro (supuestamente) siempre se espera uno el menor decoro posible. ¡¡Ja, iluso que es uno!!
A Rubén Pinar le tocó abrir feria con la más fea o, al menos, con una de las dos feas; y el hombre hizo lo que pudo, que no era otra cosa que quitárselo del medio con decoro, además de darle las gracias a su picador, el cual seguramente habrá dormido esta noche con la tranquilidad de un recién nacido. ¿Mató con decoro Pinar a este primero? Lo hizo con un golletazo y con la ayuda de sus peones, que lo tiraron haciendo uso de la rueda. De manera que no comment. Que después de esto, en cuarto turno, dispuso Rubén Pinar de un animal huidizo pero de esos con teclas que tocar, las cuales no eran otras que llevarlo muy tapadito y dejarle el trapo muy bien puestecito. Puea, aun habiendo mansedumbre, también había casta. ¿Que el matador consiguió meter al toro en vereda y hacerle que embistiera comiéndose la muleta? Cierto. ¿Que los muletazos que pegó fueron todos muy fuera de cacho y echando al toro hacia fuera haciendo un uso del pico más que descarado? Tan cierto como que el palabrero de Emilio Muñoz no ha cortado una oreja en Madrid jamás y que el tal Maxipedia, si le quitan su buena mano para hacer estadística, pinta menos en el Plus que seis picadores en una corrida de Juan Pedro Domecq o de Daniel Ruiz. Solvente, por tanto, la técnica de Pinar para evitar que el toro se le fuera de najas, pero vulgarísimos y cuanto menos ventajistas fueron los muletazos que le recetó una vez que tenía al animal bajo su batuta. Quizás, otro día será para Rubén Pinar en Madrid. Quizás...

A Javier Cortés le cayó en gracia (o quizás debería decir en desgracia) el lote de la tarde. El segundo animalico repetía dulcemente en su muleta y pareció susurrar algo así como "oye, tengo las orejas que se me caen". Y ahí anduvo el bueno de Cortés pegando trapazos por ambos pitones, y sin evitar que el nobilísimo animal se le subiera a las barbas. Que luego tuvo al quinto, ejemplar ante el cual el picador Juan Francisco Peña dio una verdadera lección de cómo se pica un toro. Le descabalgó en el primer envite, y cuando se lo pusieron en suerte para recibir la segunda vara y a distancia considerable, el animal no hizo otra cosa que remolonear, escarbar y buscar cualquier excusa para largarse, pero el pica movió el caballo de un lado para otro y levantaba el brazo gritando a viva voz para llamar su atención. ¿Tan difícil es hacer la suerte con corrección, demonios? Pues el toro, a pesar de que no estaba por la labor, ¡¡milagro, se arrancó!! Y galopó, eso sí, con alegría, y hasta empujó metiendo riñones. Y el bueno de Juan Francisco Peña, antes de que el toro se estampara contra la acorazada, lanzó la vara y le acertó en toda la yema antes de que el toro rozara el peto con los pitones. Y la plaza, en pie y aplaudiendo hasta con las orejas. Con lo bonita que es la suerte de varas, y nos la quieren abolir... Esto desató la histeria colectiva hasta tal punto que el bueno de Javier Cortés se llevó al toro a la mismísima boca de riego y ahí lo dejó. ¿Y si se producía el milagro y el toro, a pesar que desde más cerca ha dejado claro que no le apetecía mucho, se arrancaba desde tan lejos? Total, si hubo hasta quien convirtió agua en vino, ¿por qué no esto? Pero hoy no fue el día completos de los milagreros, y el toro no solo no se arrancó al caballo de contraquerencia, sino que se fue a aquel que guardaba puerta en el tendido 4, impidiéndo que llegara a la jurisdicción de este picador un peón que andaba en su sitio. Pero como el toro apenas había sido picado en la primera vara, necesitaba de otro puyazo, por lo que después de intentarlo otra vez desde más cerca sin que diera resultado, hubo que ponerlo prácticamente debajo para cobrar otro puyazo de perfecta colocación. Se fue el pica bajo una atronadora ovación, y después de un tercio de banderillas rápido y solvente, quedaron solos toro y torero en el platillo. El animal no hizo pelea de bravo en varas, pero sí dejó entrever durante la lidia que iba a dar guerra en la muleta. Guerra de la buena, pues era un deleite ver cómo se arrancaba y cómo metía la cara en el percal del peón de brega. Toro encastado y fiero fue este, y el cual se comió muletazo tras muletazo la franela de un Javier Cortés que estuvo muy acelerado, sin sitio y sin capacidad alguna para conseguir bajarle la mano, templarlo y mandar sobre su embestida. Una pena que así fuera, pero se fue sin torear.

Thomas Duffau se llevó quizás la peor parte en el sorteo de las 12 al caerle el soso y aburrido sexto; y también, el complicado tercero. Complicado, pero no imposible. Que aunque a veces pueda parecerlo, no lo es. Y no lo fue en este caso ni mucho menos. Pero pasa que cuando en manos de uno cae un toro con tan mal estilo, que es incierto, pega tornillazos, se defiende y no humilla, ahí debe haber una muleta poderosa que, primero, se olvide el que la porta de ponerse bonito; y segundo, que consiga realizar una faena de poder sobre las piernas y macheteando por bajo. Ni la una, ni la otra. ¿Habrá alguna vez alguien, en el entorno de un torero y/o de una escuela taurina, que convenza a sus chicos de que hay vida en el toreo más allá de pegar pases componiendo la figura? Sí, mejor esperar sentados.

Acabada la primera de feria tocó tiempo para reflexionar sobre lo visto, y todos los presentes parecieron estar de acuerdo: ojalá la peor de todas fuera esta. No nos iba a salir mala feria.

4 comentarios:

Penny dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
franmmartin dijo...

Querido amigo,aquí estamos con las gafas limpias dispuestos a enterarnos de lo que pase en San Isidro sin tener que ver corridas enteras,o no verlas por TV,que ya no aguanta uno esas drogas tan duras.
Pero como la afición es demasiado rebelde y no se deja matar así como así, siempre quedan los sitios,pocos, donde te puedes enterar de como va la cosa como si hubieses estado presente,o aún mejor.Y entre esos pocos sitios está,por supuesto, "Toros en puntas"que reune una serie de características que me la hacen especialmente atractiva.
Así que recibe mis gracias anticipadas por tu labor y al toro que es una mona. Mérito teneis para aguantar más de 30 tardes tal y como está la cabaña, los Disney Boys y sobre todo el escalafón casi contemporáneo del "abuelo cebolleta".
Un abrazo,amigo.

Estaré por ahí a partir del 22,pero no me verá el pelo Simón el del Bombo.

Luis Cordón Albalá dijo...

Qué alegría más grande leerle de nuevo Franmmartin. Aqui estaremos, si el tiempo nonoo impide y con permiso de la autoridad, estos 34 días (sin contar rejones) intentando reflejar lo que uno ve en una tarde de toros. Bienvenido de nuevo a este humilde espacio. Un abrazo fuerte

Penny dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.