martes, 4 de junio de 2019

3 DE JUNIO DE 2019, VIGÉSIMOPRIMERA DE FERIA: ¡¡QUÉ NOVILLEROS MÁS MALOS!!

Qué envidia me producían aquellos que veían en la tauromaquia un futuro más que halagüeño, con sus dichosos se torea mejor que nunca, se lidia el toro más bravo de la historia, los toros es el 2° espectáculo de masas en España solo por detrás del fútbol, los antitaurinos son minoría, las plazas se llenan porque los toros sí interesan, y demás fantochadas. Y digo que "me producían envidia", en tiempo pretérito, porque a día de hoy ya no solo no me produce envidia ver las cosas de manera tan halagüeña y desde la perspectiva de quien vive en los mundos de Yupi. No, envidia no es la palabra. Es horror. Sí, me horrorizan tales afirmacione, pues el Titanic se hunde, y la tripulación solo se dedica a acallar la realidad con los violonchelos y contrabajos de la banda de música. Pero hundiéndose, a pique, camino del fondo del océano, llámenlo como lo deseen. O de un modo más coloquial, yéndose a la real mierda (y perdón por la expresión). Son muchas las situaciones que lo demuestran, pero una muy clara es lo mal que anda la novillería, pilar fundamental donde se sostiene el futuro más inmediato de la Fiesta. Y un perfecto resumen de esto es la lamentable feria de San Isidro que ha echado la representación novilleril anunciada en ella. Tres novilladas, de ganaderías X, Y y Z, que han servido considerablemente para triunfar en Madrid; y nueve novilleros, A, B, C, D, E, F, G H e I, que han pasado de puntillitas ante tan buen material, aunque el término pasar de puntillas sea un alarde de excesiva benevolencia.

Ya se habló en su momento sobre la primera novillada, con el hierro X y que lidiaron A, B y C; y también sobre la segunda novillada, con el hierro Y y ante la cual se midieron D, E y F. Lo escrito sobre ambos festejos coinciden: novillos desaprovechados por novilleros vulgares, monótonos y a los cuales poco futuro se les ve en esto. Si hasta el más puntero de todos y en quien más confía el aficionado (podríamos apodarlo... Yo qué se, F por ejemplo) patinó ante sus dos novillos.

Ahora, toca hablar de lo acontecido en la tercera y última novillada de la feria, con el hierro Z (de Fuente Ymbro) que lidiaron G (de Juanito), H (de Antonio Grande) e I (de Diego San Román). Y otra vez el mismo guión de todos los días, ¡¡otra puñetera vez!! Otra vez que hay que hablar de novillos de lío que salieron, y que se fueron al desolladero sin torear y con las orejas sin cortar. Tres novillos de Fuente Ymbro para armar un lío gordo, gordísimo: el primero, el segundo y el cuarto. No hace falta perder el tiempo en describir los quehaceres de cada uno de los novilleros ante tales pastelitos de merengue, pues se resume perfectamente en que tanto Juanito como Antonio Grande realizaron tres faenas (dos Juanito y una Antonio Grande) calcadas la una de la otra, y que si por algo sobresalieron fue por la adhesión radical que muestran estos dos chicarrones del norte a la infame Tauromaquia 2.0, esa del toreo perfilero y donde no se carga la suerte ni por accidente, se cita muy fuera de cacho, se embarca la embestida con todo el pico y se tira para fuera al toro. Y no hay más. Antonio Grande, el hombre, fue esta su primera tarde de toda su carrera en Las Ventas, y se le vio que anda más verde que un camión de melones, y que meterle en San Isidro, ¡¡en San Isidro nada menos!!, con tan pobre bagaje (cinco novilladas y un festival en 2018) es para coger por banda al autor de la gracia (que dudo mucho que fuera el propio interesado) e interponerle una orden de alejamiento de cualquier despacho taurino. Pero Juan Silva "Juanito", que ya ha toreado en Madrid ¡¡cinco veces en dos temporadas!!, (seis con la de hoy, y que se puede decir seis festejos en tres temporadas, a dos novilladas por año)... Siendo además uno de los novilleros que más torea (16 en 2018, octavo en el escalafón de novilleros). Es para pensar en muuuuuuuchas cosas, y que se dejen las adulaciones y los peloteos de lado. Y quien dice Juanito, novillero G de San Isidro, dice también lo mismo de otros cuantos novilleros acuantes en la misma feria.

Tres novillos de triunfo gordo los tres antes mencionados, sí. Pero ¿y los otros tres? Pues bien, ese resto (3°, 5° y 6°), no sirvieron más que para carne. O para tirar de las carretas que van al Rocío, si se le quiere dar otro uso. O, si no se sabe lidiar marrajos y solo se tiene en mente la monofaena de los tropecientosmil telonazos culminado con el arrimónde rigor, para buscarse un disgustobien egordo. Y eso fue lo que por poco le pasó a Diego San Román, otrora componente de la terna. Mal en lo lidiador, peor aún en lo técnico, y muy a merced toda la tarde de los dos novillos complicadísimos, por masos, que le cupieron en suerte. El tercero fue un animal que ya estaba muy rajado desde el tercio de varas, y  aculado en tablas en banderillas. Que sí, que está muy bonito todo eso de dar pases y hacer las mil y una florituras que hacen los Julianes, Rocas, Pereras y demás redil de figuras, pero hay que tener cabeza y saber cuándo y cómo. Empezó con este tercero, sin apenas probarlo ni nada, citándolo desde los medios dándole mucha distancia. Y el animal se tragó ese primer trallazo por completo, pero más bien podría decirse que fue porque estaba aculado en el tendido 7, y enfrente tenía la puerta de toriles. Y entre medias, el novillero citando. Se tragó ese primer muletazo pero salió despavorido hacia la puerta de chiqueros como alma que lleva el diablo. Se empeñó el mexicano en sacarlo fuera, pero imposible. Ya más cerrado, intentó ponerse a pegarle pases como si fuera para ello, pero en una de esas el novillo hizo por él y le propinó una espeluznante voltereta. Y de ahí, a cerrarlo completamente en tablas e intentar el encimismo, para después realizar la temeridad de pegarle bernardinas a semejante mulo, quitándoselo de enmedio acto seguido degollándolo con una estocada que cayó trasera. Y ante el sexto, un novillo también muy manso y reservón, prácticamente lo mismo. Comenzó la faena nada menos que de rodillas, pero al segundo intento tuvo que ponerse en pie, y no porque el novillo le achuchara, sino porque tuvo que salir corriendo detrás de él para volverlo a recoger. Otra vez se puso de rodillas cuando llegó donde estaba el novillo, es decir casi en toriles, pero el intento le volvió a fallar. Porfió en sacarlo a los medios e intentar el toreo con la derecha, pero el toro se quedaba corto y gastaba mucha sosería. Lo prueba con la zurda y el novillo vuelve a hacer por él y le propina otra fortísima voltereta. Es entonces cuando el novillero lo cierra más y sigue porfiando por ambos pitones, pero no hay ni material ni maneras que convenzan al personal. Y tras otro larguísimo trasteo por el que muchos aficionados rogaban que terminara, intentó cerrar em mismo por manoletinas (sin fortuna), culminando con una estocada que cayó en buen sitio al hilo de las tablas

Y luego estuvo el quinto novillo, reservón, paradote como él solo, y que no derrochó ni medio mililitro de sangre encastada. Ideal para quitárselo de enmedio en menos que se persigna un cura loco. No ocurrió, y Antonio Grande se embarulló en un trasteo larguísimo y tedioso que no dijo absolutamente nada de nada.

La tarde fue calamitosa, por todos lados. Ni una verónica, ni un muletazo como mandan los cánones ortodoxos, ni una estocada... Ahora, que lo que no faltaron para nada fueron los telonazos con el capote a la espalda, las chicuelinas de esas que se dan despatarrado (abriendo el compás que dicen los que entienden) y que van camino de convertir las 7 plagas de Egipto en 8; las tafalleras combinadas con más chicuelinas, los pendulazos desde los medios, el toreo de rodillas, las bernardinas, las manoletinas, y toda esa patulea de moderneces. Y hasta se vio una nueva variante del toreo de rodillas con la muleta: algo así como intentar dar una larga cambiada con la muleta para comenzar la faena (Antonio Grande en el 2°, pero por razones que eran de esperar, tuvo que echarse al suelo). Tampoco se vio un par de banderillas (cosa harto de rara a decir verdad), y en cuanto a los piqueros solamente Tito Sandoval fue capaz de hacer la suerte ante el 3° y señalar un puyazo arriba, pero después de marrar al costillar en el anterior encuentro que tuvo con dicho novillo.

Una tardecita que pone muy en evidencia el pésimo estado del escalafón novilleril. Una tardecita que no se debe olvidar, pues de ello depende que se empiecen a asumir errores y males, para poder enderezar esto. Una tardecita que, como la.mayoría de novilladas aue se ven por aquí, hace presagiar un futuro gris.

1 comentario:

pedrito dijo...

Mil y mil gracias y felicitaciones al rey Simon de Nimes "el pequeñito" y a suis amigos los enterradores de la Fiesta Brava. Dentro de poco tiempo Madrid llegara a ser plaza de tercera, la Meca de la fiesta circo