viernes, 14 de junio de 2019

13 DE JUNIO DE 2019, TRIGÉSIMO PRIMERA DE FERIA: RÉQUIEM POR CUADRI

No valen las excusas, no. La corrida lidiada por los herederos del señor Celestino Cuadri ha sido un petardo muy grande que nos ha hecho salir de la plaza cabizbajos, con el gesto torcido y negando con la cabeza. De nada sirve sacar excusas, pues si ni tan siquiera el ganadero, en su enésimo alarde de honestidad y sinceridad, se excusa del paupérrimo juego que han dado sus toros esta tarde en Madrid, ¿con qué cara vamos a excusar a la corrida los demás? Don Fernando Cuadri ha llegado esta tarde a Madrid después de anunciar que se quita del medio, que deja paso a sus descendientes en la capitanía del barco. Y Madrid, mejor dicho el aficionado de Madrid (que no son más de cuatro pobres infelices), le ha hecho saludar una calurosa ovación, desde su localidad en el tendido, en homenaje a su gran trayectoria como ganadero. Si estas ovaciones se les da a los toreros, ¿por qué no también a los ganaderos?

Y ¿cuáles podrían ser esas excusas que alguna mente interesada hiciera saltar a la palestra? ¿Quizás que los seis picadores vinieron con el machete entre los dientes y protagonizaron seis infames carnicerías ante los cornúpetas, pegando traserazos, metiendo bien el palo y hasta barrenando en algunos casos? Cierto es, ocurrió. Otra, ¿que hubo toros que en el último tercio sacaron suavidad y se dejaron pegar pases sin hacer un mal gesto? Pues hombre, tampoco es menos cierto. Pero aquí hubo un problema de base, que es el mismo del que habla siempre: una palabrita mágica que empieza por C y termina por A; y entre medias llevan por este orden la A, la S y la T. Sí, problema de CASTA, propiamente dicho. Y ese problema venía apareciendo, o mejor dicho venía dejando de aparecer, desde que los cuadris dejaron Trigueros hace algunos días para poner rumbo a Madrid. Eso sin contar con que quizás el problema venía desde el mismo momento en que el semental descargó sus cromosomas dentro de la vaca madre. Hay corridas en que a los toros se les hacen mil perrerías, se les pican muchísimo y muy mal, se les pegan cientos de telonazos durante la lidia, los peones pasan en falso otras tantas veces a la hora de clavar, se les hace rematar a las tablas para que su poder se merme aún más, el matador de turno acorta mucho las distancias y le ahoga mientras lo trapacea con la muleta... Y qué gaitas, el toro que verdaderamente lleva dentro la casta lo muestra. Que la lidia influye siempre en el comportamiento de los toros, pero cuando hay casta de verdad todas esas perrerías no la hacen desaparecer como por arte de magia.

Que no, que no se puede excusar de ninguna manera la corrida. Uno que va a ver una corrida de toros, más aún cuando esta va marcada a fuego con la H horizontal que le es propia a Cuadri, siempre espera casta, poder, agresividad, celo, raza y todas esas bondades que le hacen al Toro de lidia un ser incomparable. Y cuando estas cualidades no aparecen, la corrida decepciona. Y punto, no hay más.

Y de la corrida, está todo dicho en verdad. ¿Qué más decir de una tarde tan carente de contenido? Bueno, que ante los seis de Cuadri se midieron tres toreros muy hechos a esto de lo que se tilda por ahí como "corridas duras", y que no fueron otros que Rafaelillo, López Chaves y Octavio Chacón. Solamente López Chaves escuchó aplausos del personal, aunque su actuación tampoco es que fuera lo que se dice para tirar cohetes. Muy discreto y vulgar ante el mulo que hizo de segundo, con el que se tiró muuuucho tiempo más de lo necesario pegándole pases ahí sin tener el más mínimo fundamento. Y ante el quinto, que regaló un puñado de arrancadas suavonas y pastueñas, le llegó a acompañar en sus embestidas con la misma suavidad que derrochaba el toro, pero siempre citando en la oreja, llevando luego la muleta a media altura y toreando hacia fuera. Ni uno, pero ni uno de los naturales que dio fueron rematados atrás. Muy jaleada fue su actuación en parte de los tendidos de sombra, pero el resto de la plaza no entró prácticamente en la faena. Mató, además, de mala manera.

Los otros dos componentes de la terna echaron una tarde tan horrible como la que echaron los toros, y desde luego no merece la pena pararse a comentar mucho sobre ellos. Mayormente porque hay poco que comentar. Si un tal caso que Rafaelillo se tiró toda la tarde muy a la defensiva y sin querer ni dar las buenas tardes. Y por la parte que le corresponde a Octavio Chacón, sería acertado comentar, más allá de su actuación en esta tarde, la decepcionante feria que ha echado. Tres tardes ha pasado por Madrid en el último mes sin hacer el menor ruido. Ni medio decibelio. No se le ha visto por ningún lado, y su tarde de hoy es una perfecta metáfora de lo que ha sido su feria: como triste y abatido, sin que la cosa fuera con él, basando sus quehaceres lidiadores y muleteriles en algo de puro trámite, algo así como "voy, hago mis dos o tres cosillas con el capote para que no se note que ya me he cansado del tema, con la muleta hago que quiero y no puedo, y a casita". Qué pena...

Qué pena, sí. Pero no pena por la tarde mala de hoy, ni por el tedio que hemos sufrido. Pena por esta ganadería, que nos ha dado tantísimas tardes de gloria, en Madrid y fuera de Madrid, que verla ahora así... Duele muchísimo.


2 comentarios:

Unknown dijo...

Una pena Luis... Por desgracia tiene muy mala pinta la ganadería. Vacía de todo desde hace ya un tiempo y con dificultades para remontar. Ojalá lo consigan, porque don Fernando es un hombre de los pies a la cabeza y lo merece

Luis Cordón Albalá dijo...

Cuadri siempre ha sido una ganadería irregular, cuenta con muchos baches en su haber. Pero siempre ha salido de ellos, y este que atraviesa ahora lleva unos 5 o 6 años, y eso es mucho tiempo. Lo peor es que no da síntomas de mejoría.