lunes, 17 de abril de 2017

DOMINGO DE RESURRECCIÓN EN MADRID: PETARDO A TRES BANDAS

Y eso que la tarde de hoy estaba destinada a pasar a los anales de la historia de la Tauromaquia como una de esas tardes cunvre, en las que todo el que asiste al festejo sale de la plaza emocionadísimo y toreando calle Alcalá arriba. No ha sido precisamente por falta de ganas, porque gran parte de la plaza hoy estaba predispuesta a hacer de su capa un sayo con lo que ocurría en el ruedo, pero lo que está claro es que este vis a vis celebrado en la plaza de Madrid en el tradicional festejo del domingo de Resurrección ha sido un verdadero petardo. Petardo, clamoroso, y a tres bandas: petardito de Montealto, petardo monumental de todo aquel que ha gastado taleguilla y/o calzona, y petardazo de Madrid, de la "afición" de Madrid, que no da pie con bola.

Petardito de la ganadería de Montealto, que para la ocasión embarcó rumbo a Las Ventas seis adefesios desiguales, bastos, fofos, con caras destartaladas y, a fin de cuentas, más feos que la vaca que los cagó hace algunos añetes. Tan mansos como feos eran los de Montealto, además de flojitos y con poca casta más bien aunque, eso sí, no por ello se puede decir que no sirvieron y que apenas dieron opciones.

Y al hilo de esta cuestión viene lo que llega siendo el petardazo, monumental a todas luces, de todos aquellos que hoy se vistieron de luces para la ocasión. Pésimos hasta decir basta los seis picadores, que picaron en el primer sitio donde les cayó la puya; fatal, pero que muy mal las cuadrillas, lidiando de forma caótica, y sin poner orden ni concierto absolutamente nadie. Y, por supuesto, nefastos los dos señores que vistieron la taleguilla bordada en oro. Curro Díaz y José Garrido, José Garrido y Curro Díaz quienes, en su segundo vis a vis en esta misma plaza en tan solo medio año, volvieron a mostrarse, de nuevo, por debajo de la situación. Si en aquella tarde de la pasada Feria de Otoño sucumbieron ambos ante una corrida muy encastada y con poder del Puerto de San Lorenzo, para la ocasión hicieron lo propio ante una corrida de Montealto que, resultando ser un fiasco, sí ha corrido ejemplares más que aptos para el triunfo y que no pusieron para nada en aprietos a los de luces. Vamos, lo que en el argot de los que entienden de esto se conoce como toros hechos para el disfrute del maestro de turno. Y es que Curro Díaz hoy ha venido a Madrid con muy pocas ganas de nada. Dos toros, primero y tercero, pastueños, flojos y sosos ante los cuales se mostró en una dinámica más propia de un torero que viene a pasar el trámite sin complicarse la vida lo más absoluto. Frío como el hielo, despegado y tomando muchas precauciones, lo mejor que hizo en sendos actos fue que no se demoró demasiado en irse a por la espada. Salió más espoleado ante el quinto, aunque no tanto como la mayor parte de sus partidarios. Inicio de faena con intenciones de torear bonito y con detalles de bisutería fina, aunque la mayor parte de los muletazos resultaran enganchados y carentes de temple, para seguir con muletazos, o mejor dicho trallazos desde Manuel Becerra, metiendo el pico con enorme descaro y, para no desentonar, escondiendo la patita. Eso sí, poniéndose muy bonito. ¿Que no dio uno solo en el que el toro siguió el trapo, en lugar de que el trapo siguiera la embestida del toro? No importa, Curro componía la figura con musho jarte. ¿Que no cargaba la suerte ni dejaba la muleta plana en ningún momento? Y a quién le importa, si daba gusto ver el gran desmayo del que Curro hacía gala... ¿Que en la mayoría de los muletazos el toro tocaba la muleta? Qué más da, si Curro estaba demostrando ahí abajo su inconfundible clase. ¿Que el temple y el dominio brillaron por su ausencia? Ea, que en el ruedo había un torero poniéndose bonito. Y para finiquitar, hermoso bajonazo que formó una dantesca imagen en el ruedo de la que cualquier aficionado reniega.
Luego estuvo José Garrido, quien sí hizo gala de unas formas primorosas toreando con el capote (su quite por chicuelinas al cuarto, rematadas con una larga con rodilla en tierra que, a la par, dejaron al toro en suerte con enorme eficacia, fue la única muestra de buen toreo que se vivió en toda la tarde). Pero con la muleta no consigue dejar en evidencia ninguna de esas virtuosos cualidades que tanto se cacarean por ahí fuera. ¿Este es el Garrido del que se habla como la reencarnación de quien inventó eso de torear, o es que este Garrido se comió hace tiempo al verdadero? Ojú, qué tardecita la de José Garrido. Empezó mal ante el segundo, un manso declarado que, aunque tardeaba mucho mucho a la hora de arrancarse en el primer muletazo, cuando lo hacía repetía si se la dejaban puesta. Todo al revés con el toro, que pedía distancia pero Garrido lo ahogó, y que siendo toro de tercio para dentro se lo llevaron a la boca de riego.
El cuarto marrajo también se movió y tuvo cierto tranco, pero de nuevo el Garrido encimista volvió a dejar de darle sitio, hasta que el animal echó la persiana y se terminó.
Para cerrar plaza se lidió el animal más potable del encierro, un nobilísimo ejemplar con mucho que torear, y que por supuesto se fue al desolladero sin tal cosa. Muchísimos trallazos, sin ponerse ni una sola vez en el sitio, siempre hacia fuera y, en definitiva, consumando su desastrosa tarde José Garrido volviendo a hacer gala de su incompetencia.

Al petardito de Montealto y al petardo monumental de todo aquel que se vistió a luces, se le sumó el enorme petardazo de la "afición" de Madrid, predispuesta al triunfalismo y a la chabacanería, sin protestar ni un poquito siquiera la fealdad y mala presentación de los espantajos de Montealto, sin recriminar el mal quehacer de los picadores, ni censurar las desastrosas lidias de las cuadrillas, aplaudiendo en el arrastre algún que otro toro manso, jaleando como si Manolete resucitado hubiera sido Curro Díaz por una faena llena de ventajismo y trallazos en las que el toreo brilló por su ausencia y, para colmo, sacándole a saludar una ovación ya no sólo después de tal faena, sino de culminarla con un horrible sartenazo. Y es que está Madrid, la Tauromaquia y todo este tinglado cada día más irreconocible. ¿Novedad? Ni mucho menos, pero no por ello deja de doler el ver Madrid en tal estado.

lunes, 10 de abril de 2017

DOMINGO DE RAMOS EN MADRID: LOS VICTORINOS DECEPCIONAN

Es ya muy evidente, siendo además comentado con mayor asiduidad entre los corrillos de aficionados, que los toros herrados con la A coronada cada día se parecen menos a sus ancestros que tan grandiosa ganadería formaban hasta no hace tantos años. ¿Dónde fue a parar aquella casta que tanto caracterizaba a los toros de esta casa? ¿Qué ha pasado con aquellos bravos toros grises que llevaron al gran Victorino Martín Andrés a lo más alto? ¿Qué busca Victorino Martín García como ganadero, a dónde quiere llevar a parar su legendaria vacada? 

Muchas preguntas eran las que nos hacíamos algunos aficionados saliendo ayer de la Plaza de Madrid después de presenciar la esperada corrida correspondiente al domingo de Ramos, corrida herrada con la misma A coronada que tanta gloria ha dado a la Fiesta. Una escalera de encierro el presentado por Victorino Martín García, con tres toros, los tres primeros, más en el tipo de Albaserrada, a los que les siguió, en cuarto lugar, una bola de sebo con 631 kilitos de nada a sus espaldas y que, la verdad, si aquella cosa tenía el más mínimo tipo de lo que siempre fue Victorino, podemos afirmar sin problemas que a las ranas les salen pelo y se las pueden llegar a peinar con rastas. Lo de los dos toros que cerraban la corrida, ciertamente, no había por donde cogerlo. El quinto gastó poco remate y, para colmo, unas encornaduras más propias de un Ñú; y el sexto era un crimen para la humanidad de lo rematadamente feo que era, con aquel cabezón que si hubiera sido gato no lamería una olla, con cara tan acarnerada que parecía un murube cárdeno, y bien entradito en carnes también. El colmo. 

Haciendo el paseo, Iván Fandiño, Alberto Aguilar y el confirmarme Gómez del Pilar, terna que resultó a priori interesante, y que sólo quedó en el a priori. 
Empezando por el final, Gómez del Pilar toreó dos tardes en 2016 y, la verdad, con ese bagaje poco se le puede echar en cara al hombre. Confirmó la alternativa con un toro complicado al que no fue capaz de domeñar. Sus mantazos para espantar las moscas y su particular baile de San Vito no ayudaron, y pasó de verdad un trago desagradable. 
Hubo que correr turno por estar Alberto Aguilar en la enfermería, y estoqueó en quinto lugar a un animal que tampoco mordía, pero con el que derrochó la misma inseguridad y carencia de ideas. 
Desafortunada tarde la de su confirmación.

Tanto Iván Fandiño como Alberto Aguilar dispusieron de sendos toros, segundo y tercero, más que aptos para un triunfo sonoro. Los dos únicos animales del encierro que cumplieron en varas y embistieron con casta y arrastrando el morro por la arena. Ni que decir tiene que ambos se fueron sin torear y con las orejas puestas. Fandiño, que está más para allá que para acá, no se acopló en ningún momento al buen son del segundo y, para rematar, mató de un sartenazo. 
Aguilar trató a su correspondiente como si fuera una alimaña de aquellas que pegaban bocados, pero lo cierto es que los arreones y coladas que sufrió se los provocó él solo. El animal acudía con prontitud y claridad a la franela y embestía largo, pero su matador no asentó ni una vez más zapatillas en el piso, y se le quedaba en la oreja muletazo sí y muletazo también. Vamos, que no lo quiso ni ver. 

Fandiño terminó su tarde malamente con el famoso Bosquimano, que se comportó como un aunténtico buey, moviéndose con la cara por las nubes y desentendiéndose de cada muletazo. Una ruina de animal, por dentro y por fuera. Y a Alberto Aguilar le fue devuelto el segundo de su lote por inválido, saliendo en su lugar un sobrero de San Martín muy noble y con el que Aguilar sí quiso explayarse más, tanto, que por poco le suena el tercer aviso. Aunque fuera tirando líneas desde casi Manuel Becerra y abusando mucho del pico. Su fallo con la espada le pudo privar de un despojo. 

Decepcionante tarde, a fin de cuentas, la de la esperada corrida de Victorino. Dos buenos toros, 2° y 3°, a los que les faltó dos matadores con otra sintonía, pero no es suficiente para salvarle los muebles a un encierro que, en líneas generales, le faltó muchísima mayor casta, poder y emoción.
Lo que siempre caracterizó a esta vacada, y que no es tan habitual en los últimos años, por desgracia. 

lunes, 3 de abril de 2017

DOMINGO MADRILEÑO: TINTO CON CASERA

Dicen los que entienden del tema que mezclar un vino con agua es una mala, pero que malísima idea. Un sacrilegio. En el mundo de los toros, sin embargo, los que entienden del asunto dicen que la bravura del siglo XXI consiste en una nobleza empalagosa y carente de dificultades para disfrutar ante el animalito de turno. O sea, que en resumidas cuentas, en lo que a la Tauromaquia de hoy en día respecta, si uno quiere tener un futuro próspero y dichado criando toros de lidia, más le vale que la base de su hierro sea lo que en la enología se llama "echar agua al vino". Crimen en una, supervivencia en la otra. Buenas noticias entonces para don Álvaro Martínez Conradi, propietario de la ganadería de La Quinta, la cual, visto lo visto esta tarde en la novillada que ha lidiado en Madrid, ha demostrado que eso de aguar el vino, un muy buen vino por cierto y con muchísima calidad, es la base de su hierro. Por lo cual, le espera un futuro más que prometedor. Con ejemplares como los lidiados hoy en Las Ventas, no tardarán los figurones del toreo en rifárselos para hacer eso del mejor toreo de la Historia. Enhorabuena.

Novillada, pues, descastada y boba; aunténtica juampedritis teñida de cárdeno, en la que han salido algunos ejemplares para ponerse las botas pegando pases bien a gusto: un primer novillo inválido al que le han arreado, por decir algo, dos picotazos, en buen sitio y trasero, respectivamente, para llegar al último tercio siendo todo bondad y buenas intenciones; segundo, a los berrendos de Florito por tetrapléjico y sustituido por uno de San Martín, el cual tampoco estaba sobrado de demasiada fuerza y casta; tercero, orientado y con malas ideas, en gran parte por la mala lidia que recibió, y que mandó al hule al pobre García Navarrete con una cornada en el cuello y otra en el muslo, además de una fractura de clavícula
El cuarto se tragaba los trallazos de Vanegas de veinte en veinte sin siquiera inmutarse, con una caridad impropia del alma de Santa Coloma; y el quinto fue una perita en dulce con la que Ángel Sánchez se explayó a gusto. Cerró la tarde un remiendo de Rehuelga que derrochó más genio que otra cosa.

Y con estos seis señores encerrados en los chiqueros mientras esperaban su momento, hicieron el paseíllo Manolo Vanegas, viejo conocido por estos fueros, y los debutantes Ángel Sánchez y García Navarrete. Empezando por el final, al pobre Navarrete solo queda desearle una recuperación lo más pronta posible y mandarle muchos ánimos para salir adelante y volver a la cara del toro cuanto antes.

Manolo Vanegas toreó bien con el capote a sus dos toros de La Quinta y a ambos los tumbó con sendas estocadas en buen sitio y aún mejor ejecutadas, pero su actuación se puede resumir en un novillero que estuvo frío, fuera de sitio, vulgar y muy pesado ante un lote de esos para disfrutar. También se hizo cargo del remiendo de Rehuelga que le correspondió en el sorteo a García Navarrete, y al que se limitó a pegar banderazos de todos los colores mientras la parroquia pedía la hora. En resumen, más de lo mismo de siempre por parte de un Manolo Vanegas que ya tiene su alternativa a la vuelta de la esquina, y que mucho tiene que mejorar si quiere decir algo en el toreo.

Pero el verdadero protagonista en el día de hoy fue el otrora debutante, Ángel Sánchez, quien perdió el premio gordo por pinchauvas. Fue ante el quinto novillo, un ejemplar al que le fue simulado el castigo en varas, y que embistió al ralentí y sin echar un sólo gesto censurable. Para agarrarse un coma etílico toreando. Ángel Sánchez, que ya en el recibo capotero había dejado algunos lances a la verónica para enmarcar, tuvo un comienzo de faena, rodilla en tierra, que fue un deleite para los ojos. A ello le siguió una serie con la derecha despegada que dijo más bien poco, para después echarse la franela a la zocata sin dilación. Al natural, el chaval, sabedor del ejemplar que tenía delante, no tenía más que dejar la muletita en los hocicos de tan boyante animal y acompañar su despaciosa embestida. Dos tandas con la zurda a cámara lenta y, sin miedo a decirlo, descargando la suerte, perfilero y sin llevar al toro toreado en redondo. Ni uno en redondo. Ni uno solo, todo en línea recta y ayudándose en todos losnmuletazos con el estoque simulado. Volvió a la diestra, bajando el listón, para de nuevo coger la zurda y dejar otra serie al ralentí y, una vez más, citando perfilero y llevando al toro muy lineal. Y a matar, sin más, convirtiéndola en una faena corta, cosa de agradecer en tiempos de muleteos interminables. Buenos de verdad fueron algunos remates, pero al toreo fundamental le faltó, digamos, más clasicismo y pureza. Virtudes que sí demostró por momentos ante el segundo de la tarde, sobrero de San Martín, ante el cual estuvo valiente y tragando ante algunos parones y malas miradas con las que el animal le puso a prueba, amén de dejar algunos muletazos con la mano derecha gustándose y, esta vez sí, llevando al toro toreado en redondo. Como mandan los cánones del toreo verdadero.

Que sí, que eso de la nobleza y la toreabilidad puede ser que sea el futuro de la Tauromaquia, y que a los toreros les encanta, y que para crear jarte hacen falta encierros así. Pero unos pocos, que se niegan a evolucionar (seguramente por ser herederos legitimos del Hombre de Cromañon), siguen prefiriendo la casta, las malas ideas, los toros con poder, bravura, tercios de picas espectaculares, y todas esas cosas que son inviables para la Tauromaquia en el año 2017.

lunes, 27 de marzo de 2017

PRIMERA DEL AÑO EN MADRID: SE FUERON SIN TOREAR

La novillada soñada en el lugar soñado. Simple y llanamente, es lo que ha sido la novillada de Fuente Ymbro lidiada en el primer festejo de la temporada venteña y, a la postre, de la era Simón Casas como empresario de la plaza de Madrid. Una novillada ideal para un triunfo gordo en la mismísima plaza de Las Ventas. Ideal para alzarse figura novilleril e hincharse a torear novilladas y llegar a la alternativa siendo sensación. Ideal para torear a placer y demostrar que cuando se habla de X novillero es por algo...
Y que al final ha quedado en seis novillos por encima, pero que muy por encima, de sus lidiadores, los cuales no se han salido ni por un segundo de los cánones típicos del destoreo de moda a día de hoy, despojos y ovaciones aparte.

La novillada soñada ha lucido en el lugar soñado una estampa verdaderamente bella e irreprochable, un buen ejemplo de lo que debe ser el "Novillo de Madrid". Los seis novillos ya cuajaditos, con remate y que perfectamente podrían haberse lidiado como corrida de toros en muchas plazas de provincias. Es más, y aunque las comparaciones sean odiosas, algunos de los novillos de hoy parecían los padres de esos que se rifan por ahí los que hacen el mejor toreo de la historia. ¡¡Qué gusto una novillada así en Madrid!! De momento, Simón Casas recuerda dónde está. De momento...

La novillada soñada, esa tan magníficamente presentada, en el lugar soñado se ha ido al desolladero sin ser aprovechada lo más mínimo. Lo que la afición exigente llama "irse sin torear", a fin de cuentas. El primero salió de chiqueros ya dando muestras de debilidad y hubo que tratarlo en el caballo como si aquello fueran las urgencias del Doce de Octubre. Se vino arriba en el tercio de muleta para acabar embistiendo con dulzura en la franela de Pablo Aguado, quien lo pasó por ambas manos sin molestarlo mucho, llevándolo en línea recta, a media altura y poniéndose, eso sí, muy bonito. El novillero ya se confió con el capote demasiado cuando el novillo le achuchó durante el primer tercio, pero a la segunda, mientras lo sacaba de las tablas para cuadrarlo en las rayas de picar, volvió a confiarse y fue cuando el novillo no perdonó: voltereta muy fea que dejó una dramática imagen sobre el ruedo de un chaval inconsciente al que tuvieron que evacuar a la enfermería , donde se le diagnosticó un traumatismo craneoencefálico. Ánimos y pronta recuperación para él.

La novillada quedó pues en mano a mano entre Leo Valadez y Diego Carretero, a los cuales les habrán regado los oídos de elogios, piropos y grandes pronósticos de futuro de los cuales, si son chicos honestos y humildes, harán caso omiso y los utilizarán únicamente para mejorar. Y vaya si tienen que mejorar. De aquí a Roma cada uno, ida y vuelta.
Leo Valadez estuvo toda la tarde bullidor y en novillero, sin perdonar un sólo quite, y aprovechando la mínima oportunidad para dejar patente sus ganas de comerse el mundo. Pero de torear, lo que se dice torear... Más bien poco. Sorteó en segundo lugar un novillo al que habrá que apuntar su nombre, Adulador, número 104, para no olvidarse de lo que a buen seguro será uno de los ejemplares más destacados del año. Buena pelea en varas y excelentemente picado por ese buen picador que es Manuel Jesús Bernal. Una pena que el novillero no fuera tan amable de ponerlo una tercera vez en suerte. ¿Para qué, si eso es del milenio pasado? Se viene arriba el toro durante la lidia y llega al último tercio con un torrente a embestidas encastadas y humillando, mientras Valadez se las entiende y desea ahí delante con otro torrente de trallazos hacia fuera, escondiendo la patita (para variar) y sin ponerse en el sitio. Dejó, eso sí, dos trincherazos de aunténtico cartel de toros. Y el novillo, sin ser sometido ni podido, yéndose al desolladero con las orejas puestas en medio de una gran ovación que reconocía su brava condición.
Valadez dispuso en quinto lugar de un ejemplar que empujó con brío en la primera vara hasta el punto de descabalgar al montado, pero con mucho menos ímpetu en la segunda. Mucho que torear en el último tercio, pero Valadez en la misma línea que en su comparecencia anterior: pico, trallazos, pierna retrasada y hacia fuera. Todo hacia fuera, hacia donde el novillo decía, y no había donde le mandaban. Novillo, como el resto de sus cinco hermanos, que se fue camino de ser despellejado entre aplausos y sin habérsele toreado.
Aplausos también para Valadez conjugados con protestas de algunos aficionados que le reprochaban su destoreo.

Llegó Diego Carretero, natural de Hellín, con las maneras toscas y ventajistas propias del mejor toreo de la historia. Tres grandes novillos, tercero, cuarto y sexto, a los que un gran ganadero de otro tiempo hubiera calificado "tontos y sin frenos". Con más pena que gloria pasó ante los dulcísimos tercero y cuarto, unas máquinas de regalar embestidas de ensueño ambos. Ante el sexto, otro "tonto y sin frenos" que se repuchó en varas y hasta llegó a pegar una coz (a estas horas un servidor, que cada dia entiende menos de esto, aún está en shock después de soñar despierto que a tal ejemplar se le pidió con ímpetu la vuelta al ruedo), y llegó al último tercio sin parar de embestir. Carretero dió muchos pases, algunos corriendo bien la mano y despaciosos, pero desde Manuel Becerra, retorcidísimo y hacia fuera. Ni una vez en el sitio, y ni uno hacia adentro. Y como además sufrió una aparatosa voltereta, sin consecuencias por suerte, ni siquiera la estocada defectuosa que ejecutó fue impedimento para que se le concediera un despojo de autobuses, el primero del año, que dio aunténtica vergüenza ajena.

Así las cosas, si con esta pedazo de novillada los chavales se van sin reventar Madrid, ya pueden hacérselo mirar. Fue su gran oportunidad y en el lugar deseado, y no lo aprovecharon. ¿Qué más queréis para triunfar?

martes, 14 de marzo de 2017

SAN ISIDRO 2017: LAS NOVILLADAS

Tercera y última parte del análisis de San Isidro, para hablar del futuro del toreo: las novilladas.

Así de primeras, se puede decir que el trío de ganaderías seleccionado cae bastante bien y se ve atractivo. El Montecillo y Montealto son ganaderías que han dado buenos resultados en Madrid en los últimos años; y de Flor de Jara, baste con mirar su procedencia y sus antecedentes en Madrid que, aunque haya que remontarse algunos años atrás, no son para nada manos.

La primera de las novilladas, programada para el lunes 22 de mayo, medirá a Jesús Enrique Colombo, Pablo Aguado y Rafael Serna con los utreros de Paco Medina. El primero, con la vitola de "gran promesa de la novillería", hará el paseíllo destocado. Por su parte, Aguado y Serna ya son conocidos por estos fueros. Aguado impresionó a este humilde juntaletras hace un año, en una de las novilladas de abril en Las Ventas, a raíz de un concepto del toreo que, por desgracia, poco se tiene ya en cuenta. Aunque parece ser que fue un espejismo, porque después de esto le seguí la pista (en la pasada feria de Otoño, sin ir más lejos, vino a dar cuenta de la novillada; o hace unos días en Olivenza), y se pudo apreciar algo radicalmente diferente.
Completa la terna Rafael Serna, herido de gravedad el pasado verano en esta misma plaza, y que pasó meses después sin pena ni gloria por Otoño.

La segunda de las novilladas se celebrará el martes 30 de mayo. Para esta fecha, se contará con los utreros de Montealto, de los cuales darán cuenta Leo Valadez, Diego Carretero y el francesito Andy Younnes, del que se hablan maravillas y, además, hará su presentación en Madrid en ese día.
Leo Valadez, de quien también se cacarean grandes logros, hará también su presentación en Madrid, pero no en este festejo, sino dentro de algunas semanas en las primeras novilladas de la temporada. Veamos cuáles son los motivos de tantos piropos.
Por su parte, Diego Carretero toreó el pasado año alguna novillada en esta plaza en verano, pero personalmente no puedo decir nada porque no le vi. Poco más se sabe de él, salvo que en días anteriores cortó una oreja en la Feria de Fallas, en Valencia.

La tercera y última novillada de la feria está programada para el sábado 3 de junio, y llevará la divisa de Flor de Jara. De los santacolomas de Daniel Aragón Cancela dará cuenta un viejo conocido en esta plaza, Juan Miguel, novillero que ha tenido varios triunfos en Madrid, aunque más por mérito de fletar autobuses que por sus maneras en el ruedo. Es también conocido ya por estas lindes Alejandro Marcos, un novillero próximo a la alternativa y al que a le han atribuido muchos logros, sobre todo en Madrid, aunque a algunos aficionados no les haya terminado e convencer.
Por último, cerrando cartel, se presentará con picadores en Madrid Ángel Sánchez, a quien se le recuerda por ser vencedor del certamen Camino hacia Las Ventas en el año 2013.


sábado, 11 de marzo de 2017

SAN ISIDRO 2017: LOS TOREROS

Una vez desgranado el grueso de ganaderías que lidiarán en San Isidro, llega el momento de hacer lo propio con los toreros que lidiarán y darán muerte a dichas corridas.

Mirando uno a uno los nombres que aparecen en la lista, uno se da cuenta de que hay pocas ausencias destacadas y, sin embargo, mucha paja de relleno. Y es que veinticinco corridas de toros, a uno se le presumen demasiadas. Si en ganaderías ya nos sobraban Las Ramblas, Valdefresno, El Pilar o José Luis Pereda, entre otras, en cuanto a coletas uno no termina de entender qué pintan en la feria nombres como Fandi, Rivera Ordóñez, Pinar, Padilla, El Cid, Luque; o los dobletes de Juan del Álamo, Joselito Adame, Juan Bautista, Cayetano o Jiménez Fortes. Rellenar, simplemente rellenar una feria inviablemente larga.
Y sin embargo, ¿a quién se echa de menos?
¿A José Tomás, sin ir más lejos? Misma cantinela de todos los años, y además consta que el Productor de jarte hizo un sobreesfuerzo por traerle. Y ni puñetero caso.
¿Juan Mora? Pues sí, ya podrían acordarse de él y, de paso, del aficionado.
Uno se acuerda también de Sánchez Vara y el esfuerzo que hizo el año pasado con lo de Moreno Silva, y la verdad, bien hubiera merecido su huequecito. Pero no se ha tenido presente.
Y, por supuesto, también hay memoria para los Javier Cortés, Sergio Aguilar, Fernando Cruz, Octavio Chacón o Emilio de Justo, quienes, seguro segurísimo, tienen mucho más interés, al menos a priori, que la recua más arriba nombrada, que aburren más que la carta de Valdano a los Reyes Magos.
En cuanto a las figuras, se puede apreciar, así a bote pronto, que sus combinaciones ya no son tan repetitivas como antes, que les han hecho hueco en sus carteles a los toreros nuevos. Pero para lidiar la misma bazofia de siempre, vaya. De ahí no salen. Y la verdad, ni falta que hace, pues siempre se prefiere ver ante los miuras, por poner un ejemplo, a una verdadera figura del toreo como lo es Rafaelillo, antes que a alguno de esos cantamañanas que solo sabe estar cunvre ante el osito Mimosín. ¿Para qué, para que salgan como tienen que salir, los traten como basura, y los juntaletras a su servicio lo pongan al nivel de una escombrera? A uno no le compensa, la verdad...

Por supuesto, de esto se pasa por alto a Alejandro Talavante, quien amén de tirar un póquer sobre la mesa, una de las corridas que lidiará será la de Victorino Martín. Y ojalá se desquite de aquella encerrona de hace tres años y dé una gran tarde de toros. Se anuncia también con las corridas del Puerto de San Lorenzo, Núñez del Cuvillo y Victoriano del Río. Eso sí es un gesto de figura del toreo.

Del resto, decir lo siguiente:

DAVID MORA: Triunfador apoteósico del San Isidro de 2016, con una reaparición soñada en el escenario donde por poco pierde la vida años atrás. Viene tres tardes en la Feria con las corridas de El Pilar, Parladé y Garcigrande.

LÓPEZ SIMÓN: Meritorio, pero que muy meritorio (para que luego no le echen cuentas a este pobre incomprendido) es que tenga una nada despreciable colección de cuatro puertas (chicas) grandes sin haber pegado medio muletazo en condiciones. Y hasta aquí, las únicas virtudes que se le pueden presumir a este excelso pegapases para entrar tres tardes en San Isidro, con los hierros de Montalvo, Jandilla y Victoriano del Río.

ALBERTO AGUILAR: Un torero en el que siempre se ha creído, aunque no haya terminado de despuntar. Lidió hace un año al bravo Camarín, con el cual no terminó de entenderse aun cortando una orejita. Dicen los que le vieron que dio una buena tarde de toros en pasado 12 de octubre frente a los toros de Palha.  Pues vamos a ver cómo está en sus dos tardes lidiando La Quinta y Rehuelga.

ANTONIO FERRERA: Vuelve a Madrid tras un año lesionado para matar las corridas de Las Ramblas y Adolfo Martín.

CURRO DÍAZ: Fino, pinturero, con duende, garbo y gracia... Y también, con mucho gusto, sobre todo en eso tan de moda de "torear" escondiendo la patita. Después del 2016 que echó, viene en esta feria por todo lo alto, con la de Montalvo en día del Patrón y la de Parladé, además del festejo que se celebrará en Domingo de Resurrección.

DIEGO URDIALES: Tan irregular como buen torero. Lleva algunas tardes en Madrid sin hacer el más mínimo ruido, y esperamos que en esta feria rompa la mala racha. Está anunciado con las corridas de El Pilar y Victorino Martín.

FERNANDO ROBLEÑO: Mucho tiempo lleva coleccionando tardes de las de "sin pena ni gloria", y recordando más bien poco a aquel Robleño que deslumbró en sus comienzos. Se las verá con las corridas de Cuadri y Rehuelga.

JIMÉNEZ FORTES: La verdad es que no somos pocos los que creemos que, con una tarde, hubiera chutado. Pero bueno, por ahí anda metido para lidiar Lagunajanda y Valdefresno, aunque con este percal difícil lo tiene el hombre.

GINÉS MARÍN*: Un joven de los que se hablan cosas maravillosas y fabulosas, aunque el año pasado no mostrara nada diferente al resto en la novillada que estoqueó en San Isidro. Vamos a darle una oportunidad, las cuales consistirán en sendas corridas de Alcurrucén y El Torero.

IVÁN FANDIÑO: Quien no levanta cabeza desde aquella tarde. Vamos a ver qué tal este año con las de Parladé y José Luis Pereda.

JAVIER JIMÉNEZ: Muy bien colocado, como no podía ser menos, quien el año pasado pegó un fuerte aldabonazo en el verano madrileño. Tendrá la oportunidad de reafirmarse ante la corrida de La Quinta en la primera de feria, y la del Puerto de San Lorenzo en tarde de campanillas.

JOSÉ GARRIDO: Deseando como un poseso de vislumbrarle a este hombre las grandes cualidades que se le atribuyen en todos los corrillos taurinos, porque de verdad aún quedamos algunos que no somos capaces. A ver si con las de El Pilar y Fuente Ymbro fuera posible...

JOSELITO ADAME: A quién también se le atribuyen grandes logros en esto del toreo, y unas maneras la mar de cualificadas. Y a uno que le da una pereza inmensa tener que tragarle, y nada menos que dos tardes... En esas dos tardes se anuncia con las corridas de El Torero y Alcurrucén.

JUAN BAUTISTA: Una oreja en su única comparecencia en la feria de 2016, y para adentro en la del 2017 por partida doble. Poco más se puede añadir, salvo que matará los toros de Cuvillo y Adolfo Martín.

JUAN DEL ÁLAMO: Coleccionista de baratijas y agasajos muy generoaos por estos fueros. De verdad, ¿es necesario tenerlo dos tardes? Ufff...
Lagunajanda y Alcurrucén son para él.

MANUEL ESCRIBANO: Torero curtido en corridas donde aparece el Toro, y es ante este tipo de corridas donde da lo mejor de sí, como no puede ser menos. Recuperado de su grave cogida en pasado mes de junio, viene a Madrid para lidiar Las Ramblas y Adolfo Martín.

MIGUEL ÁNGEL PERERA: Integrante de ese selecto grupo de figurones del toreo que tanto aburren, hastían y cabrean, y que viene a San Isidro, como no puede ser menos, sin complicarse la vida, con lo de Fuente Ymbro y Victoriano del Río.

MORENITO DE ARANDA: Uno que sabe hacerlo, y además con mucha torería y gusto,  aunque tampoco parece que haya querido complicarse mucho la vida, con los del Ventorrillo y José Luis Pereda.

PACO UREÑA: Uno de los más esperados, este debería ser su año en Madrid sí o sí. Ha elegido bien, pues Montalvo y Victorino son las corridas que lidiará. Además, a vestirá de goyesco el día 2 de mayo.

RAFAELILLO: Mucho se rumoreó hace pocas semanas de que podría ser una de las ausencias de la feria pero, al final, sólo rumores. Menos mal, porque si no hubiera sido para mandar a la guillotina a más de uno. Vuelve Rafaelillo a anunciarse con los toros de la Doña, con los cuales ha dado grandes tardes en Madrid, además de estar también en el cartel para estoquear la corrida de Miura, otro hierro de los suyos. Esto sí que es una figura del toreo.

ROCA REY: El torero de moda, valiente como él solo, por supuesto, y gran intérprete de suertes 2.0 como el péndulo, el banderazo por arriba, el circular, el banderazo por abajo, el de por delante, el de por detrás, y... ¿Y TOREAR? Ahí, a algunos, nos cuesta mucho terminar de darnos cuenta. Matará Cuvillo y Victoriano del Río, no vaya a ser que se le complique demasiado la existencia.

ROMÁN: Joven, revelación del 2016. Fiel imitador de la Tauromaquia 2.0. Hace doblete con El Ventorrillo y Lagunajanda.

SEBASTIÁN CASTELLA: Pasó en 2016 cuatro tardes por Madrid sin hacer el menor ruido, como si nadie hubiera pasado por allí. Será que su monofaena ya cansa hasta a sus fans. Veremos qué pasa cuando lidie las corridas del Puerto de San Lorenzo y Jandilla.

ALBERTO LAMELAS: Un torero hecho mayormente en Francia, midiéndose ante las ganaderías más encastadas del panorama, y que con mucho acierto ha sido contratado para estoquear la corrida de Dolores Aguirre. Tiene mucho interés.

ÁLVARO LORENZO*: Se le vende como el relevo generacional de las figuras, todo un fenómeno y un nuevo valor del toreo. Muy bonito todo, hasta que se le ve torear en vídeo y se termina a comprender porque se le califica como el "relevo de las figuras". Ay señor, qué monotonía... Confirma la alternativa en la corrida de Alcurrucén de manos de quien seguro es su mayor fuente e inspiración: El Juli.

DANIEL LUQUE: Este año sólo contará con dos toros más, de Valdefresno por cierto, para ser figura. Y si no hubiera contado con ninguno, tampoco hubiera pasado nada. Qué hartura...

DAVID GALVÁN: Abre la feria ante la corrida de La Quinta. Bueno, pues habrá que ver de qué es capaz...

DÁVILA MIURA: Que vuelve por un día a Las Ventas para matar la corrida de su familia, como ya hizo meses atrás en Pamplona o Sevilla. Pues que tenga suerte.

EL CID: Una sola tarde, ante la corrida de Alcurrucén. Qué pena, cómo se degenera a veces. Y lo peor de todo es que si no hubiera sido incluido en la feria, no habría pasado absolutamente nada.

EL FANDI: Tan solo una tarde este año, ante la corrida de Fuente Ymbro. Y, como el caso anterior, si no hubiera sido ninguna, quizás tampoco habría pasado nada.

ENRIQUE PONCE: El maestro por excelencia del que apenas hace falta decir nada. Mata la de Garcigrande, para variar. A este sí que no importa verlo ante el Toro-Toro.

EUGENIO DE MORA: Ya con unos cuantos años de alternativa, y que está viviendo algo así como una segunda etapa en su carrera, sobre todo en Madrid, donde últimamente anda acertado. Mata la corrida del Ventorrillo.

FRANCISCO JOSÉ ESPADA*: Viene a confirmar la alternativa con la corrida de El Torero, después de una etapa de novillero en la que se hinchó a torear, pero más bien sin terminar de convencer a los aficionados exigentes.

GÓMEZ DEL PILAR: Un torero joven que vendrá a San Isidro a morder para seguir escalando puestos.
Dará cuenta de los toros de Dolores Aguirre y, además, está anunciado con la de Victorino el próximo Domingo de Ramos.

GONZALO CABALLERO: ¿Y qué hubiera pasado si a este hombre le hubieran dado una segunda tarde en Madrid? Absolutamente nada. Más bien al contrario, hubiera apetecido mucho ver a quien tanta ilusión generó en su época de novillero y, además, pagó el tributo de la sangre hace un año en Madrid. Con la de José Luis Pereda me temo que se pegará de bruces.

JAVIER CASTAÑO: Y cuadrilla, ante la corrida de Cuadri.

JOAQUÍN GALDÓS*: Se parte de la base de que todo el mundo tiene derecho a venir a confirmar la alternativa a Madrid. Pero a este jovenzuelo se le presumen más bien pocos méritos para incluirle en San Isidro, y menos aún en un cartel de campanillas. Como novillero no dio una a derechas. Su tarde será ante los toros de Juan Pedro Domecq.

JOSÉ MARÍA MANZANARES: El guapo y potentorro torero dinástico, protagonista de una de esas tardes cunvres que quedan grabadas en la memoria de los grandes afisionaos en la pasada Beneficencia, se anuncia en San Isidro con la Corrida de Juan Pedro Domecq y, además, en Beneficencia con la de Victoriano del Río. ¿Volverán a pedirle el rabo otra vez? El del toro digo...

JUAN JOSÉ PADILLA: Si hay que rellenar huecos, perfecto, pero que sea con toreros que tengan más interés. Padilla, desde hace algún tiempo, poco lo tiene. Se anuncia con Las Ramblas.

JUAN LEAL: Torero francés que confirmó el año pasado sin pena ni gloria. Veamos este año, con la de Valdefresno.

CAYETANO: ¿Porque es guapo y popular? ¿Porque tiene apellidos? ¿Porque sale en la tele? ¿O por qué? No se entiende esta inclusión de quien no ha hecho en más mínimo mérito, taurinamemte hablando, para entrar en San Isidro. Y mucho menos para hacer doblete, entrando además en la cosa esa de la Corrida de la Cultura. Bien cómodo viene, con lo de Juan Pedro y Cuvillo,  se supone que para que no se le manche el elegantísimo terno que lucirá en esos días.

EL JULI: Todos firmes, que viene la primerísima figura del toreo, la verdadera reencarnación de Joselito "El Gallo" según los que entienden de toros, el torero más poderoso de los últimos tiempos , la perfección en persona... Y quien diga lo contrario, que se atenga a las consecuencias, que no son pocas. Si los veterinarios se los aprueban (cosa que me hace dudar, vistos sus antecedentes en esta plaza), los mojones que tan cuidadosamente han seleccionado sus veedores en el campo para venir lo más cómodo posible a pasar el cepillo, serán de Alcurrucén y, además, de Victoriano del Río en Beneficencia.

JOSÉ CARLOS VENEGAS: Aunque, por diversas circunstancias, no haya terminado de estar acertado en esta plaza, lo cierto es que ha dejado entrever sus buenas maneras, lo que hace concebir ilusiones en su inclusión con la corrida de Cuadri. Suerte.

RIVERA ORDÓÑEZ: Incluido en San Isidro con la corrida de Jandilla porque viene "a despedirse de Madrid". A despedirse... ¿De quién? ¿De una plaza donde no ha sido tragado nunca? ¿De la afición de la que un día declaró que "habría que ponerlos una bomba"? Ande y váyase al carajo.

PÉREZ MOTA: Una oreja, o mejor dicho, un regalito presidencial el pasado agosto es su único credencial para entrar en San Isidro ante la corrida de Rehuelga.

RUBÉN PINAR: Mata la corrida de Miura y, la verdad, no se comprende muy bien su inclusión en los carteles. Pocos méritos acumula para ello, pero en fin...

VAREA*: Joven valor al que, también, se le atribuyen grandes logros como novillero y buenas maneras. Veremos... Confirmará la alternativa con la corrida de Garcigrande.


También hará acto de aparición, en la llamada Corrida de la Cultura, Morante de la Puebla. Y según se ha dicho, no viene a San Isidro porque sigue con su terquería de que "no le gusta el ruedo de Las Ventas". Y es que en Feria es imposible rebajar el ruedo, pero en una corrida de domingo sí parece más viable darle el caprichito. Pues nada, con esto sí que sí ya debería ser esta su tarde en Madrid, ¿no? Le bajan la pendiente, viene con Cuvillo, uno de sus ganaderos fetiche quien, además, le habrá seleccionado los toros que a él le habrá apetecido... Si es que se le da todo lo que pide.
Y si pega otro petardo, que el año que viene lo que exija sea otra marca de puros.


*CONFIRMARÁN ALTERNATIVA 





martes, 7 de marzo de 2017

SAN ISIDRO 2017: LOS TOROS

Ya está, un año más, la cartelería isidril en la calle. La primera isidrada del autoproclamado Productor de jarte, el inefable Simón Casas, quien como tal quizás no, pero como un excelso vendehumos no hay duda de que será recordado en la historia de la Tauromaquia. Tantas habladurías, cuitas, chismorreos y dimes y diretes en los últimos meses sobre un presunto cambio de rumbo en la plaza de Madrid, para al final acabar resumiendo la primera feria de San Isidro de esta gente de Plaza 1 en cuatro sencillas palabras: MÁS DE LO MISMO. Sin más. Y es que por mucho que a cualquier aficionado le ilusione la presencia de hierros que no estamos muy acostumbrados a ver por aquí en los últimos años, tal que Rehuelga, Dolores Aguirre o La Quinta; así como otros de los que se esperan grandes cosas, como Miura, Cuadri, Flor de Jara o Victorino; lo que no se puede pretender es vender una gran feria y un cambio donde están presentes los hierros de José Luis Pereda, Las Ramblas, Garcigrande, Valdefresno, Lagunajanda, El Pilar o Núñez del Cuvillo ¡¡por partida doble!!, aun siendo algunas de estas sean las golosinas preferidas de los que hacen el mejor toreo de la historia, y aun ejerciendo a la perfección el papel de pagafantas sus funcionarios de los papeles, portales y caja tonta, vociferándolo por ahí como lo más bravo de la cabaña española.
Se lamenta muy mucho que uno de los mejores hierros del 2016, véase Baltasar Ibán, no tenga toros para venir a Madrid. Sobre otras de las triunfadoras de 2016, Bañuelos y Palha, se espera que hagan acto de aparición a lo largo de la temporada, junto a otra, también siempre esperada, como lo es José Escolar.
Se espera... Otra cosa es lo que ocurra de aquí al 12 de octubre.
Y en cuanto a Torrestrella, Cebada Gago, Juan Luis Fraile, Valdellán o Ana Romero, entre otras, uno prefiere no preguntar, a riesgo de que se le acuse de troglodita, prehistórico, mal afisionao, cutre, casposo y no sé cuántas cosas más. Siempre nos quedará la esperanza de que se posicionen los planetas para que alguna se deje ver a lo largo de la temporada.

En cualquier caso, esto es lo que hay, y el plantel ganadero de San Isidro 2017 ha quedado en lo siguiente:

LA QUINTA (Jueves 11/MAYO; Alberto Aguilar - Javier Jiménez - David Galván): Santacolomas para abrir feria. Apetece, aunque bien es cierto que, a juzgar por lo que se habla en los mentideros taurinos y por lo poco visto en los últimos años, es un vino que sale un tanto aguado. Esperamos y deseamos que sólo sean eso, habladurías, y que la casta santacolomeña florezca en ellos.

EL VENTORRILLO (Viernes 12/MAYO; Eugenio de Mora - Morenito de Aranda - Román): Corrida más que aceptable en agosto, además de algún que otro toro suelto de buena condición en el lote que mandó la pasada feria. Seamos optimistas...

EL PILAR (Sábado 13/MAYO; Diego Urdiales - David Mora - José Garrido): Protagonista de sonoros petardos y censurables escándalos en los últimos años, y aquí sigue como premio. El cambio...

MONTALVO (Lunes 15/MAYO; Curro Díaz - Paco Ureña - López Simón): Interesantes toros se han visto de esta ganadería en los útimos años, a la par que tardes de tedio y hastío. Veamos por qué palo sale en el día del Patrón.

LAGUNAJANDA (Martes 16/ MAYO; Juan del Álamo - Jiménez Fortes - Román): Incluida en la Feria de San Isidro, se supone, por el imponente y nada despreciable corridón que echó el pasado mes de septiembre, inválidos perdidos y descastados como bueyes. Lo que viene siendo para disfrutar una barbaridad, vaya. Olé ahí.

FUENTE YMBRO (Miércoles 17/MAYO; El Fandi - Miguel Ángel Perera - José Garrido): Por ilusión de que echen algún o algunos ejemplares de esos suyos encastados, que no sea. Que tiempo de sobra habrá para ir a la plaza con el morro torcido a lo largo de la feria.

PARLADÉ (Jueves 18/MAYO; Curro Díaz - Iván Fandiño - David Mora): La cual da juego y emoción en el último tercio, si la suerte de varas se simula, claro. Allá las preferencias de cada uno.

PUERTO DE SAN LORENZO (Viernes 19/MAYO; Sebastián Castella - Alejandro Talavante - Javier Jiménez): Esperando y deseando que salga con la emoción y casta que sacó su corrida el pasado Otoño. Tardes así hacen afición.

LAS RAMBLAS (Domingo 21/MAYO; Juan José Padilla - Antonio Ferrera - Manuel Escribano): Moruchos de carne para rellenar huecos, no hay más.

EL MONTECILLO (NOVILLADA,
Lunes 22/MAYO; Jesús Enrique Colombo - Pablo Aguado - Rafael Serna): Ejemplares duros de patas y con casta ha lidiado Paco Medina en sus últimas comparecencias, tanto en novilladas como en corridas de toros. Por supuesto, apetece.

VALDEFRESNO (Martes 23/MAYO; Daniel Luque - Jiménez Fortes - Juan Leal): Y otra recua de bueyes que añadir a la lista... ¿Dónde está el cambio? ¿Dónde? Si de verdad hubiera cambio, esta hubiera sido de las primeras de las que se hubiera prescindido. ¡¡Si ni siquiera la quieren las figuras!! Para qué querremos un mes entero de toros si la gran parte de los días se rellenan con paja...

NÚÑEZ DEL CUVILLO  (Miércoles 24/MAYO; Juan Bautista - Alejandro Talavante - Roca Rey): Borregada inválida e infame en 2016 y, como premio, inclusión en la Feria de 2017. Y por partida doble, que también la tragaremos después de San Isidro, en eso de la Corrida de la Cultura. Claro, son especialistas en la cría de toros para sentirse a gusto y para emborracharse a torear con jarte.  Qué cruz.

ALCURRUCÉN (Jueves 25/MAYO; El Juli - Álvaro Lorenzo - Ginés Marín --------- Jueves 8/JUNIO; El Cid - Joselito Adame - Juan del Álamo): Nuevo doblete de los Lozano, y esperando que salgan como aquella del año pasado en la que salieron varios toros con mucho interés. Sí, porque como echen la misma moruchada que le echó el año pasado a las figuras, apañados vamos.

JANDILLA (Viernes 26/MAYO; Rivera Ordóñez - Sebastián Castella - López Simón): Otro criadero de toros jartistas para poder expresarse, disfrutar, crear jarte, estar cunvre y, sobre todo, para darle la murga al que paga. 

EL TORERO (Sábado 27/MAYO; Joselito Adame - Francisco Javier Espada - Ginés Marín): Toros de encaste Domecq con picante y, por ende, interés. No está nada mal.

JOSÉ LUIS PEREDA - LA DEHESILLA (Lunes 29/MAYO; Morenito de Aranda - Iván Fandiño - Gonzalo Caballero): Simple y llanamente, como diría un conocido aficionado de Madrid: "Qué asco de ganadería". Nada más que objetar.

MONTEALTO (NOVILLADA, Martes 30/MAYO; Leo Valadez - Diego Carretero - Andy Younes): Ganadería de moda en los últimos tiempos en Madrid, que también lidiará el Domingo de Resurrección una corrida de toros.

VICTORIANO DEL RÍO (Miércoles 31/MAYO; Miguel Ángel Perera - López Simón - Roca Rey): Quien cría para todos los gustos, tanto para figurines como para aficionados. Evidentemente, como este año sus dos tardes las matan los figurines (también está anunciada en la Beneficencia), saldrán ideales para hacer el mejor toreo de la historia. Y los aficionados, a joderse mientras esperan una equivocación del ganadero, y salga alguno de esos que también le salen en no pocas ocasiones con casta y dureza.

JUAN PEDRO DOMECQ (Jueves 1/JUNIO; José María Manzanares - Cayetano - Joaquín Galdós): El toro jartista por excelencia. Todavía resuenan los ecos del estruendoso petardo del pasado 15 de mayo...

GARCIGRANDE (Viernes 2/JUNIO; Enrique Ponce - David Mora - Varea): Venga, seamos mínimamente optimistas: no estaría del todo mal si esta corrida sale en la misma línea que aquel sobrero del pasado San Isidro con el que López Simón todavía tiene pesadillas por las noches. Ojalá... Total, soñar es gratis.

FLOR DE JARA (NOVILLADA, Sábado 3/JUNIO; Juan Miguel - Alejandro Marcos - Ángel Sánchez): La gran desilusión del pasado año. Ojalá este año, en novillada, dé mejor resultado.

CELESTINO CUADRI (Domingo 4/JUNIO; Fernando Robleño - Javier Castaño - José Carlos Venegas): Ya va siendo más que hora de que los cuadris acaben con la mala racha que llevan acumulando en los últimos años. Por el bien de todos.

DOLORES AGUIRRE (Lunes 5/JUNIO; Rafaelillo -  Alberto Lamelas - Gómez del Pilar): Regresan los toros de la Doña a Madrid tras algunos años de ausencia, y además por partida doble, pues también lodoa una novillada en la miniferia de la Comunidad de Madrid, días antes de que comience la Feria. Se confía sobremanera en que aparezcan con la casta y dureza que les caracterizan.

VICTORINO MARTÍN (Martes 6/JUNIO; Diego Urdiales - Alejandro Talavante - Paco Ureña): La A coronada, un vino un tanto aguado últimamente, se las verá en el cartel más rematado de toda la feria con diferencia. Puede ser una gran tarde de toros.

REHUELGA (Miércoles 7/JUNIO; Fernando Robleño - Alberto Aguilar - Pérez Mota): Grandes ilusiones depositadas en esta ganadería de sangre Santa Coloma. Pueden ofrecer una tarde emocionante.

ADOLFO MARTÍN (Viernes 9/JUNIO; Antonio Ferrera - Juan Bautista - Manuel Escribano): Una más, por muy albaserrada que sea. De tantísimos toros lidiados en los últimos años en Madrid, qué poquitos se recuerdan que hicieran honor a la sangre que corre por sus venas.

MIURA (Domingo 11/JUNIO; Rafaelillo - Dávila Miura - Rubén Pinar): Cerrando feria, la legendaria A con asas. Y, por supuesto, se espera mucho, muchísimo de ellos. No defraudan nunca.



Otras ganaderías que aparecerán antes y después de Feria, además de las ya comentadas, serán Sánchez Herrero, Conde de Mayalde, Martín Lorca, José Vázquez, Salvador Domecq y José Luis Marca. ¡¡El cambio, señores, el cambio!! El cambio, sí, a peor, aunque hace cosa de un añete nos pareciera imposible. Mucho ruido y pocas nueces, Simón...








sábado, 4 de marzo de 2017

OLIVENZA Y SU... ¿TORO?

Lo llaman "Feria del Toro". La madre que los trajo al mundo...



Olivenza, donde la "Feria del Toro". La "Feria del Toro", que lo llaman. Del "Toro", sí... ¡¡Já!!
La "Feria del Toro", de Olivenza... ¡¡Pero qué gran pantomina!! ¡¡Qué jeta!! ¡¡Qué genio, al que se le haya ocurrido!!

¿Feria del "Toro"? Pero ¿qué "toro"? Del medio-toro, más bien. Feria del Toro desmochado. Feria del serrucho. Feria de la mediocridad. Feria de la mentira. Feria de la chabacanería. Feria de la antitauromaquia más dañina que hay, por mucho que digan por ahí que no, que el problema es el PACMA, el Ayuntamiento de Madrid, los de Unidos (tampoco) Podemos, el de la coleta, y de su puñetero padre. Feria de los novilleros endiosados que no pasan de ser unos burdos imitadores de los figurines del siglo XXI. Feria, también, de estos figurines que tantísimo daño han hecho y siguen haciendo, por mucho que se intente vender por ahí que no, que hacen el mejor toreo de la historia. Feria del torillo que estas mandan criar para disfrutar y para crear arte, un torillo que da lástima y no miedo, que hace de los picadores y de la cuadra de picar un gasto innecesario, un torillo al que hay que llevar entre algodoncitos, como si ser torero fuera equivalente a ser auxiliar de enfermería...
"Feria del Toro", con El Parralejo, Zalduendo, Victoriano del Río (esta última supongo que con el modo figuras activado) y Garcigrande en el cartel... Jooooodeeeeeeer....
"Feria del Toro", y es el cortijo de las grandes figuras de la Tauromaquia 2.0 que no quieren ver el Toro, el Toro de verdad propiamente dicho, ni en pintura...
No lo llamen "Feria del Toro", porque si por algo brilla el Toro en estos días en Olivenza, es por su ausencia. No denigren al Toro de esta forma tan flagrante. Ni tampoco denigren ni dejen a la altura del betún a la Tauromaquia, que para eso ya tenemos a los animalistas. Si no son capaces de poner por encima de todas las cosas al Toro (al de verdad, no al simulacro de Olivenza) váyanse a sembrar alcachofas y ajos, pero no hagan más daño a la Tauromaquia, que ya está bien.
Basen la Tauromaquia en la bravura y la casta que le hizo grande a este animal a lo largo de todos los siglos, no en las exigencias de seis o siete pegapases que no quieren ni ver nada que no sea colaborador y se deje hacer...

Mientras tanto, la "Feria del Toro" de Olivenza no dejará de ser sino un fiel reflejo de lo que es el toreo hoy en día: una enorme pantomina de la que cualquier aficionado reniega.

miércoles, 8 de febrero de 2017

CINISMO ANTITAURINAZI

Alucinando en colores me hallo. No es que a estas alturas de la vida me siga sorprendiendo del lamentable nivel periodístico (no solo taurino) que padecemos en esta bendita sociedad del siglo XXI, pero hay situaciones en la vida en las que uno cree haber visto ya todo. Y no, por desgracia siempre habrá quien intente sorprender (para mal, en este caso).

Pongámonos en antecedentes: resulta que en la tarde del lunes, uno de esos salvaballenas autoproclamados "Gladiadores de la Paz" saltó al ruedo de la cubierta de Valdemorillo con ánimo, una vez más, de hacer el indio. Sin toro, por supuesto, que aunque en la mayoría de las veces nos lo pueda parecer, esta tropa no tiene un pelo de tontos. Y lo de siempre: lío, silbidos, gritos, protestas, los funcionarios de la Guardia Civil se llevan al engendro, el festejo se acaba celebrando con normalidad, y aquí no ha pasado nada.
El problema vino veinticuatro horas después, cuando diversos medios de "información" (o desinformación, mejor dicho) hacen saltar la noticia de que el tipo en cuestión recibió amenazas, y fue agredido, y blablablabla...

Vaya por delante la censura que desde este blog se hace siempre al menor atisbo de violencia, pero es por eso mismo por lo que uno no da crédito al tratamiento de la noticia por parte de esa repugnante prensa que hay ahí fuera, tratando al colectivo animalista como víctimas mientras, de forma paralela, los aficionados a los toros somos puestos a la altura de delincuentes comunes. ¿Dónde estaban esos mismos periodistas hace unos días, cuando a la redacción de la revista Tierras Taurinas llegaron unas cartas con consignas amenazadores que, por si fuera poco, portaban unas cuchillas colocadas con intención de lesionar a quien abriera dichas cartas? ¿Por qué no se interesaron por este hecho, y ni siquiera fueron capaces de emitir una triste imagen de los cortes que sufrieron algunos al abrir los sobres?
¿Dónde están esos profesionales de la desinformadción cuando, a las puertas de las plazas de toros, los aficionados somos insultados, vejados y hasta en alguna ocasión agredidos por ese violento colectivo que, de "Paz", no tiene ni el nombre?
Se me viene a la cabeza también la agresión con gas pimienta que sufrió la propietaria de una tienda de souvenirs taurinos en una céntrica calle de Madrid ¡¡junto a su hija menor de edad!! Que yo recuerde ni Antena 3, ni Telecirco, ni La Secta, ni panfletos como 20 Minutos o Público dieron cobertura a la noticia y, ni mucho menos, se interesaron en entrevistar a la víctima.
También recuerdo el incendio que los antitaurinazis provocaron en la vivienda de André Viard hace algunos años.
O la agresión que sufrió el aficionado don Andrés de Miguel en el CEU. Sí hombre sí, aquel señor, ya luciendo canas,  al que tiraron por unas escaleras.
Y no hablemos de las perlas que nos encontramos día a día en las redes sociales insultando, deseando maldades, e incluso amenazando de muerte.

Y digo yo, ¿estas cosas por qué no reciben el mismo tratamiento informativo que se les da a los verdaderos violentos y delincuentes, véase los antitaurinos?  Eso, si se llega a hablar, claro.

Ni periodismo, ni información, ni profesionalidad, ni leches. Tan sólo manipulación. Manipulación en contra de un colectivo de personas, mejores o peores, algunas honradas, otras cafres, pero que,  a fin de cuentas, su único "delito" es el de ser aficionado a un espectáculo totalmente legalizado y reconocido internacionalmente.
Y manipulación para favorecer a una banda de maleantes y esquizofrénicos a los que, me gustaría saber por qué, se les da tratamiento de víctimas, de superhéroes, de grandes personas, etc.

BASTA YA DE CINISMO Y DE MANIPULACIÓN



sábado, 4 de febrero de 2017

EL TORO BRAVO, SEGÚN VICTORINO MARTÍN ANDRÉS

《 El toro bravo no se cría pensando en el torero, porque caeríamos, sin remedio, el la mansedumbre. El buen ganadero solo debe pensar en la bravura, principio y final de este tinglado de la ganadería brava. El toro debe tener buen principio y buen final, servir para todos los tercios, dejarse torear pero sin caer en la bobaliconería, ser bueno para el caballo, tener prontitud y codicia en banderillas y meter la cabeza en la muleta con bravura, repitiendo en las embestidas, humillando y con largo recorrido.

Buscando el toro bueno para la muleta nos hemos cargado las ganaderías bravas con reserva de casta. Solo se ha pensado en la muleta como final único y definitivo y, a la hora de la selección, en las ganaderías se dejaron las vacas buenas para la muleta y se eliminaron las aunténticas bravas. Así hemos caído en la mansedumbre.

El público desea ver el toro bravo , y no el tonto. Nos olvidaremos del llamado "todo artista" y, echando mano de la reserva de la casta, donde la haya, volveremos al origen de la bravura. No hay otra que la demostrada en el caballo 》.  Amén

VICTORINO MARTÍN ANDRÉS 
GANADERO DE TOROS BRAVOS 


viernes, 23 de diciembre de 2016

QUE DICE EL MAESTRO PONCE QUE...

Hacía varias semanas que no le daba caña a esto del blog y lo tenía bastante paradote (para regocijo y tranquilidad de algunos), y es que todo a la vez no puede ser. 

El caso es que hace algunos días salió a la palestra una charla del maestro Enrique Ponce comentando no sé qué de que se torea con el pico de la muleta, y que no se puede torear con la panza porque es en el pico donde el toro tiene que ir embebido, y que lo otro no puede ser...

A continuación, unas imágenes que corroboran de forma clara e inexcusable que el maestro tiene toda la razón del mundo, es imposible no torear con el pico de la muleta:





Una cosa es no haber toreado nunca, y otra muy distinta es ser tomado por un idiota. Lo próximo qué será, ¿El Fandi hablando de que es imposible clavar las banderillas cuadrando en la cara?

domingo, 2 de octubre de 2016

CUARTA Y ÚLTIMA DE OTOÑO: FALTÓ CASTA

Los cárdenos de Adolfo Martín vinieron a echar el cierre de la Feria de Otoño, la última de Taurodelta (tengo la siniestra impresión de que los acabaremos echando de menos), con una corrida de toros que empezó fuerte con un primero de bandera, al que siguieron tres bueyes completamente inválidos, un quinto también con mucho que torear, y un sexto complicado, de esos a los coloquialmente los llaman de "teclas que tocar". Faltó casta y poder en los albaserradas de Adolfo, quien por mucho que haya echado algún que otro toro interesante y alguno otro con posibilidades, ni muchísimo menos salva los muebles.
Lo que no hubo en la tarde de hoy, para variar, fueron toreros. Y eso que el cartel era interesante y tenía muchos alicientes. Por ejemplo el primer espada, Rafaelillo, siempre esperado, y que se ha dejado ir a un primero de categoría, toda una máquina de embestir. Recibió una primera vara en buen sitio muy fuerte de Juan José Esquivel en la que empujó mientras le tapaban la salida, y en la segunda fue puesto de largo y se arrancó pronto y galopando, aunque ya debajo del peto se dejó pegar y no llegó a emplearse. Sí se empleó, con mucha nobleza además y hasta sacando cierta casta, en la muleta de Rafaelillo, que no acertó en ningún momento a poderle sacar ni siquiera una triste tanda mandona. Muy encima del animal Rafaelillo en todo momento, sin templar ni acertar a bajar la mano ni a llevar al toro sometido, y dejando la ventana abierta, provocando así muchos achuchones que le pusieron en apuros. Y el animal muy por encima de un Rafaelillo que sucumbió de forma estrepitosa.
El cuarto fue uno más de esos a los que hay que cuidar en varas, y de un comportamiento estrictamente ovejuno y descastado. Rafaelillo estuvo mucho tiempo delante sin sacar absolutamente nada que no fueran trallazos fuera de cacho, volviendo a ponerle en apuros el toro al torero. Remató a este toro Rafaelillo de una gran estocada que tumbó al animal patas arriba, lo mejor sin duda de su actuación y prácticamente de la tarde de hoy.

Luego, vino El Cid. ¿A qué? A varias cosas. Por ejemplo, a hacernos escuchar a sus últimos partidarios decir "hoy tengo una corazonada", "no pierdo la esperanza en que hoy...", "hoy va a resucitar, lo tengo claro". ¿Y así cuánto tiempo llevamos?
Pues aunque por mucho que le aplaudieran y por mucha predisposición que derrochó en sus dos turnos, este servidor, miembro del talibanato más rancio, no vio el menor atisbo de una tarde cunvre. Se le fue un toro, el quinto, que regaló veinte embestidas categóricas y que fueron desaprovechada por un Manuel Jesús Cid encimista, burdo, pegapases y ventajista que desaprovechó esas veinte embestidas con un destoreo basado en el pico de la muleta y en los latigazos hacia fuera. Y poco más que comentar, porque el segundo de la tarde fue otro inválido amoruchado al que se le tenía que llevar a media altura, sin obligarlo, y lo más suavemente posible para que no se fuera al garete. ¡¡Qué emoción, oigan!!

Y cerró terna y feria, la última de Taurodelta (una siniestra voz interior me dice que los echaremos de menos), Morenito de Aranda, que vino vestido de un terno burdeos y azabache que era una maravilla contemplarlo. Y ya, eso fue lo único que hizo en la tarde de hoy, venir vestido que daba gusto. Otra cosa, por desgracia, no. El tercero también sufría de tetraplejía y no se le podía hacer el toreo mandón que hace Morenito, por lo que la faena, no demasiado larga gracias al Cielo, se basó en citar al hilo y mover la muleta al ritmo que iba marcando el pobre bicho.
El sexto fue un toro rajado al que cuando se le llamaba, iba al punto. Y si se le dejaba la muleta puesta, repetía. Y si se le daba el tirón hacia fuera, como así hizo Morenito en todo momento, se daba a la fuga buscando el abrigo de las tablas. Y si se le bajaba la mano, el toro hacía lo propio con el hocico, y si no, pues el animal también se aburría y se iba de allí. No está hecho Morenito de Aranda para sudar la hora gorda ante toros que ofrecen complicaciones, a fin de cuentas.

Adolfo tuvo un par de toros para torear y otro más para sacarle partido, pero se echó de menos mucha más casta. Y por supuesto, toreros que tuvieran  día bueno para cumplir con las posibilidades que tuvieron delante.
En fin, que sólo nos queda decir, como buen rezaba la pancarta del viernes en el tendido 7...........

Bye bye Taurodelta.
Simón, prepárate, seremos exigentes.

TERCERA DE OTOÑO: EMOCIÓN EMANADA DE LOS DEL PTO. DE SAN LORENZO

Ay, si los toros hablasen, y pudieran contarnos sus inquietudes, sus opiniones sobre cómo estuvo el coleta de turno frente a ellos, cómo les trataron los de luces y qué intentaron dar de sí en sus respectivos turnos de lidia. No puedo dejar de imaginarme a los seis pavos de ayer del Puerto de San Lorenzo hablando sobre cómo les trataron sus respectivos lidiadores, ¿qué hubieran dicho?
Estoy seguro de que halagos, desde luego, no. Estaría bien; así, quizás, podrían ratificar las palabras de los aficionados que hoy estamos siendo tratados como si tuviéramos la lepra, sólo porque ayer vimos muy por encima de los lidiadores a semejante corridón, mansa como ella sola sí, pero encastada y con mucho, muchísimo que torear. Y claro está, dura y con un peligro sordo cuando no se les hacían las cosas bien. Justamemte lo que no gusta a los mandones de la Tauromaquia 2.0. No, no fueron los de ayer los típicos borregos de los que tanto gustan hoy en día para estar cunvre ni hacer ese mejor toreo de la historia consistente en dar doscientos mil pases por delante, por detrás, por arriba y por abajo, haciendo el pino puente si es necesario, sin que el animalito se inmute y permita todas las perrerías que se le hace. No, nada de eso. Los atanasios de ayer iban al bulto cuando se les dejaba la ventana abierta, se ensañaban con los hombres cuando los tenían a merced, los hacían hilo e intentaban por todos medios darles caza, si se les llevaba a media altura soltaban tornillazos y protestaban una barbaridad, pero si se les bajaba la mano metían la cara de maravilla; pronto se revolvían queriendo coger las telas, echando humo como una locomotora antigua... Lo que, en una palabra, viene a estar resumido como CASTA. Justamente lo que tanta falta le hace hoy en día a la Fiesta. Casta, emoción, toros con ese poder y que transmitan el peligro, que dejen claro de una vez por todas que los toros son animales fieros y no meros colaboradores. Y a ser posible y si no es mucho pedir, toreros que los sometan y puedan con ellos, pero ah amigo, eso es más complicado, entre otras cosas porque a los toreros de hoy (y a sus lacayos de la prensa y palmeros) les va justamente lo contrario. Y así de bien nos va.

En mano a mano, se las vieron y desearon con los del Puerto de San Lorenzo Curro Díaz y José Garrido, que se creyeron quizás que los del Puerto de San Lorenzo iban a colaborar con ellos para crear jarte y estar a gusto, pero creo que su gozo en un pozo. Y un jamón para ellos. Ayer había que sudar ahí delante, que para eso había toros de verdad y no regalaban ni las buenas tardes. Y sudaron, vaya si sudaron. Hasta sangre sudaron. 

Abrió plaza Montesino I, número 81, que ya salió frenándose y metiéndosele por dentro a Curro Díaz. Lo dejaron al caballo de cualquier forma y recibió dos puyazos traseros, el primero dándole fuerte y tapando la salida, y el segundo midiendo el castigo; y en banderillas, el animal esperaba y acortaba mucho terreno. Curro, lejos de llevarlo por abajo y enseñarlo a embestir, comenzó la faena con banderazos por las nubes, rematados por uno ya de mano baja muy bueno y en el que el toro, curiosamente, descolgó. Hizo bien Curro en darle distancia, el animal se venía galopando y repetía. Franela a media altura, el animal protestaba y achuchaba al matador, que estuvo fuera de cacho en todo momento y no consiguió darle ni uno verdaderamente mandón. Con una lidia así, el toro pareció mucho peor de lo que en realidad fue. Para culminar la "obra", sartenazo horrible que degoya al pobre animal y deja el ruedo plagado de regueros y charcos de sangre. Esperpéntico espectáculo.

En segundo lugar salió Joyito, número 140, al que Garrido se saca a los medios sin mucha convicción y, cuando más o menos lo tiene metido en el capote, llegan los peones con sus feas costumbres y se lo llevan al burladero del 10, desde donde el toro, al vislumbrar en la lejanía la montura, se va directo a ella como alma que lleva al diablo y sin que ninguno de luces consiga echarle el alto. Nada más sentir la puya, el toro salió de najas y fue directo al caballo que guardaba puerta, donde recibe un picotazo antes de volver a irse suelto. Un descontrol de muy señor mío había en el ruedo, más parecía una capea de pueblo que una corrida de toros en la que se suponía hace no mucho Primera Plaza del Mundo; hasta que al final se llevan al toro a la contraquerencia para recibir un puyazo midiendo mucho. Se cambió el tercio con el toro prácticamente sin picar, y Javier Valdeoro dejó un par de banderillas de antología. El animal iba a su aire, sin fijar ni parar por una cuadrilla que todavía no había culminado su esperpento, y Garrido, que ya lo tenía todo programado antes siquiera de vestirse de torero, empezó la faena por estatuarios. Fue este Joyito un animal dotado de nobleza y cierto tranco con el que Garrido lo único que demostró fue ventajismo 2.0, porque de las excelsas cualidades que sus seguidores y los pagafantas de la prensa le atribuyen, desde luego, este humilde miembro del talibanato más rancio en integrista no se percató. Pico, cites al hilo, trallazos hacia fuera... Y el animalito, después de tanto pegapasismo, aburrido y exasperado.

Langosto, número 132, fue el tercero, y lo cierto es que el animal tenía una fachada que quitaba el tipo al más bravucón de los hombres. Sin ser fijado por el matador, se va al caballo que guarda la puerta y el tercero lo corta, pero el toro se encela con este y le hace hilo durante unos angustiosos instantes sin que ninguno de los diez restantes hombres de luces que hay en el ruedo fuera capaz de estar al quite, haciéndole tomar el olivo y librarse por poco. Allí mismo, en el 4, tomó el toro un picotazo, saliendo de najas, y una vez puesto en el 7 le dan un puyazo en honor a todos aquellos animalitos que no necesitan ni que les acaricie el palo. Otro puyazo en regla más toma el toro, el cual embiste en el capote de brega con cojones y por abajo. Curro empezó la faena doblándose aunque apenas conseguió meter al aninal en el engaño. Volvió a darle distancia a este toro, que se arrancaba como un tren y galopaba que daba gusto. Curro Díaz, con mucha pose bonita y desde la periferia, no es capaz de llevarlo toreado, y en una de esas, al dejarle la ventana abierta, el toro se va directo a por el hombre y le dio la voltereta padre. Curro se levantó dolorido y, tras unos segundos sentado en el estribo, se repuso y volvió a la cara del toro. Deja una serie con la derecha bajando la mano y llevando al toro toreado, rematado con un trincherazo de cartel. Volvieron después los trallazos a media altura y los cites al hilo, y el toro, que de tonto no tenía un pelo, volvió a hacer por el torero y le propinó otro severo golpe, momento en el cual los demás lidiadores, que estaban a por uvas, no consiguieron quitárselo de encima, teniendo que saltar al ruedo un tío vestido de paisano a hacer lo que los que estaban de luces no consiguieron: salvar al compañero. Obrando en estado de necesidad, sería lícito perdonarle la multa al trajeado (que no era otro que el matador Sebastián Ritter), pero esa misma multa que le iba a caer a él, le tendrían que caer encima a los inútiles vestidos de luces que no cumplieron su cometido por no estar a lo que tenían que estar. Así, la próxima vez, ellos están atentos y colocados y no hace falta que ningún paisano se salte el reglamento.
Se fue a por la espada Curro Díaz y, para cuadrar al toro, dejó tres naturales imponentes, quizás de los mejores que se hayan visto en Madrid en todo este año. Con cuatro pinchazos y un golpe de verduguillo mandó al importante Langosto al desolladero, perdiendo una oreja que hubiera sido cortada a un toro de dos.

Montesino II, número 74, fue el cuarto y fue picado más bien poco. "Algabeño" dejó un gran par de banderillas dejándose ver y andando con mucha torería, y el toro quedó con un tranco emocionante en el último tercio, el cual José Garrido comienza por bajo. Molestado por el viento, se lo saca al tercio a seguir en esta tarde mostrando sus cartas de torero ventajista que cumple a rajatabla con las premisas de la Tauromaquia 2.0, de no torear cruzado, no ofrecer la muletita planchadita y llevar al toro con latigazos rematados allá en la lejanía, sin bajar la mano ni mandar. Y así toda la faena. El también importantísimo Montesino II metía la cara que daba gusto y repetía, pero Garrido erre que erre con su pegapasismo más vulgar, hasta que el toro acaba rajado y aburrido de tanta tontería, y Garrido empieza con eso de los circulares, el encimismo y las manoletinas, mientras le suenan los avisos y no le importa. El petardo que pegaron los de luces a continuación, OTRA VEZ, no tiene nombre. Garrido se tira a matar y el toro se lo lleva por delante, propinándole un fuerte golpe. Alguien por fin es capaz de llevarse al toro a la otra punta mientras el matador se repone, una vez lo cual volvió a entrar a matar, situado en el tercio entre los tendidos 7 y 8, con todos los de luces en el burladero del 9, y nadie, absolutamente NADIE, en el burladero del 6. Resultado: el matador sale rebotado y el toro le hace hilo hacia el burladero del 6. Sí, justamente donde los únicos que había en ese momento eran los areneros, quienes intentaron el quite con sus gorras; pero ningún peón con el capote preparado para salir a cortar al toro. De modo que, por negligencia de las cuadrillas, otra fea cogida y cornada en el glúteo, y el chaval a la enfermería, siendo Curro Díaz el encargado de darle fin al toro con un golpe de descabello.

Salió el quinto, herrado con el 40 y de nombre Macetero, escarbando y gazapeando molestamente cuando el matador se iba a por él. Se le arrancó y se le frenó a mitad de viaje, quitándose Curro de allí tan rápido como pudo y saliendo al paso José Manuel Montoliú, que fue capaz de meterlo en el canasto y hacerle embestir largo y humillando. Con un par el peón de brega, sí señor. Salió el toro de najas en el primer encuentro y empujó en el segundo, aunque también saliendo suelto y yéndose al caballo del 4, no siendole impedido tal cosa y donde recibió una vara medida.
El toro demostró virtudes en el capote de Montoliú durante el segundo tercio, quien lo llevó muy sujetado y por bajo. Curro se fue con el toro a los terrenos del 5, donde el primer y segundo muletazo se los tragaba, pero al tercero ya cantaba la caponata. El matador, citando al toro mostrándole las afueras y sin ningún ademán de llevárselo atrás, tampoco ayudó a corregirle ese defecto. Ni con la mano derecha ni mucho menos con la zurda, citando con la pierna retrasada y fuera de cacho. Así terminó Curro Díaz su tarde en Madrid, una tarde en la que dejó algunas cosillas sueltas pero sin ni muchísimo menos redondear, y a merced de la casta.

Tardaron en abrirle la puerta a Langostero, número 137 y encargado de cerrar plaza, dando tregua a Garrido para acabar de reponerse en la enfermería.
Salió por fin Garrido del hule para dar cuenta del toro más soso y reservón de la corrida (al cual Curro Sanlúcar asestó dos buenas varas) con su neotaurómaco estilo, alargando excesivamente la faena y dando un recital de terminología del Cossío espada en mano: pinchazo, media estocada, m etisaca... Lamentable, muy lamentable y mala la tarde de Garrido en el día de ayer.

Y emocionantísima corrida de los toros del Puerto de San Lorenzo, la cual, con más corridas así, un servidor no tendría ningún tipo de reparo en seguir viéndola anunciada dos tardes al año.
Curro Díaz, haciendo a sus toros mucho peores, dejó alguna que otra cosa buena; y José Garrido, que seguramente estaría esperando material para expresarse y sentirse, no fue capaz de meterlos mano de ninguna de las maneras.

Y los de la tele y los portales, en su condición de magníficos abrazafarolas que son, afeando la corrida y calificándola "de otro tiempo". Ay, si los toros hablasen y pudieran dar su opinión, cuántas cabezas no estarían volando en las últimas horas...

viernes, 30 de septiembre de 2016

SEGUNDA DE OTOÑO: LA INVALIDEZ TORNA EN LANZAS LAS BUENAS INTENCIONES DE LOS FUENTE YMBRO

Falta de fuerzas, esa ha sido la tónica general que ha marcado a los toros de Fuente Ymbro lidiados en el segundo festejo de la feria de Otoño. Corrida de presencia desigual, con tres toros de imponente e irreprochable fachada, primero, cuarto y quinto; sumados a tres animales con buenas cabezas y terciados hechuras, los lidiados en segundo, tercero y sexto lugar, y a los que apenas ha hecho falta siquiera darles medio puyazo en regla. Todos, sin excepción, han perdido las manos en algún momento de su correspondiente lidia, echando a perder así las buenas intenciones que, a excepción del reservón y soso ejemplar lidiado en cuarto lugar, han dejado entrever los productos del señor Gallardo. Una pena, porque de haber estado dotados de más poder y pies, la corrida hubiera sido de nota. Pero como cuando se cae el Toro se cae la Fiesta, aquí paz y después gloria.

Con los Fuente Ymbros se las han visto una terna de pegapases con distintos grados de disposición a darlo todo, pero pegapases los tres, al fin y al cabo, que no han logrado sacar a la palestra nada reseñable, despojos y aplausos aparte.
Eugenio de Mora abrió plaza muy echado hacia delante, comenzando su quehacer de rodillas, y continuando con dos series con la diestra muy jaleadas, mas llevando al toro con el pico de la muleta para (mal)rematar los pases allá en la lejanía. Se echa Eugenio la franela a la zocata y la faena continúa con muchos mediotrallazos en los que tan pronto como iniciaba el muletazo, le quitaba la tela al animal a mitad del viaje. Y así siguió durante todo el rato que duró una faena de más a menos, la cual si no llega a rematar de pinchazo y estocada caída, posiblemente se hubiera llevado un despojo. El toro que abrió plaza mereció mucho más.
El cuarto fue un mulo. Un buey ideal para arar los barbechos de mi abuela, pero nulo para la lidia. Eugenio se contagió de la sosería del animal, y su trasteo no cogió la más mínima trascendencia en ningún momento.

Juan del Álamo, ese mismo que logra algo tan meritorio como cortar orejas y orejas en Madrid sin que nadie recuerde después el más mínimo mérito para ello, se las vio en su primer turno con un torete de baja presencia y flojete flojete flojete, hasta tal punto de señalarle dos picotacitos de nada, como quien pincha una aceituna y esta sale rebotada del plato. Por ello, el animal en cierto modo se vino arriba en el último tercio y tuvo algunas arrancadas que del Álamo desaprovechó con una importante colección de banderazos, la mayoría enganchados, sin orden ni concierto. Larguísima faena con la que del Álamo, lo único que consiguió, fue cabrear al personal y que este le reprochara lo desastrosamente mal que estuvo con el toro. 
El quinto quería ir, pero su tetraplejía se lo impedía. Del Álamo tuvo disposición de justificarse, pero lo único que consiguió fue un porrazo del trece. Y volver a mosquear a la concurrencia con su pegapasismo. 

A Román, otrora componente de la terna, por poco se lo llevan en hombros calle Alcalá arriba después de vérselas y desentendérselas con dos toretes que pedían el carné, y con los cuales demostró que está más verde que el botella y oro que calzaba. A ambos les quiso hacer el toreo moderno, como si los animales fueran esos carretones de Dios que se tragan todo con una tontuna que da gran gusto a los que a ponen delante. No, no fue este el caso. A merced de ambos animales en todo momento, echándoselos encima él solito a causa de su falta de mando y de poderío con los toros, llegando incluso hasta a llevarse dos fuertes golpes del sexto; pegando muchos banderazos a media altura, encimista y sin dejarlos apenas aire. En todo esto se resume su actuación, a la cual no le faltó en ningún momento el hambre de ser algo que caracteriza a todo torero en su situación. Pero nada más, y por todo ello le dieron un despojo de verbena en el tercero, tras una estocada trasera y sin petición mayoritaria ni nada; y a poco se la lleva en el sexto, si no llega a ser porque pinchó. Bastó solamente con la inestimable cooperación de los tíos que llevan las mulillas de arrastre, alentados estos a su vez por las suculentas propinas de las cuadrillas, faltaría más; y la suerte de caer en manos de nuestro ilustre presidente señor Cano Seijo, don Javier.



PRIMERA DE OTOÑO: SOLEMNE MASCLETÁ DE LOS DEL 8 Y EL 4

Ni siquiera las santas vacas que parieron hace tres añetes a semejantes mojones dirían lo contrario. ¡¡Qué cruz de tarde la primera de la feria de Otoño!! Casi dos horas y media de festejo marcada por una
novillada de La Reina (los del 4) y El Tajo (los del 8) completamente inválida y hueca, carente de emoción y del más mínimo interés, y en la que pasamos el tiempo como buenamente pudimos entre cabezada y cabezada, charlas con los amigotes habituales en el abono a quien hacía algunos meses a los que no veíamos, y aburrimiento. Mucho aburrimiento. Y mucho asqueamiento, para no dejar de ser fiel a la tradición. 

De los novilleros que vinieron a dar cuenta de los del 4 y el 8, tampoco puede decirse gran cosa. 
Manolo Vanegas estuvo un rato, más de la cuenta, delante del primer lisiado, del 4, sin sacar nada en claro. Si acaso, que es un abonado más a la Tauromaquia 2.0. El cuarto de la tarde, también del 4, tuvo otro aire. El único del Maestro que sacó ciertas dificultades, por genuino y embestidas a la defensiva, que no por casta ni muchísimo menos bravura, dónde va a parar. Otro aire a fin de cuentas, aunque no fuera el animal una maravilla, ni mucho menos. Un animal de lidia, que no para ponerse bonito ni darle pases de los de por delante, por detrás, por arriba, por abajo, y cambiados. Pero como los chavales de hoy solo aprenden a lo segundo, y no se molestan en aprender a lo primero (ni nadie se molesta en inculcárselo) la cosa quedó en otro trasteo sin pena ni gloria. 

Pablo Aguado dejó el pasado mes de abril una sensación muy grata a raíz de un concepto del toreo de alto grado de pureza. Pero en el día de hoy, qué cosas, ha mostrado ser otro abonado más a eso del toreo moderno. Uno de esos pegapases al uso, que se pone bonito y es muy elegante, sí, pero un pegapases al fin y al cabo que tan pronto como puede echa la pierna atrás y cita al hilo, por no hablar de los latigazos a los que somete las embestidas de los novillos. El segundo se lo devolvieron pronto y sin muchos miramientos (cómo sería para que el señor Polo Ramos, de nombre Justo, no se lo pensara), y se corrió turno para dar salida a otro del 8 que en nada cambió la tónica borrega e inválida. Aguado estuvo dispuesto a torear bien de verdad con el capote, quedando simplemente en eso: disposición, y ya. Llevó al novillo siempre a media altura, aliviándolo y acompañando la embestida con trallazos en línea recta y sin meterse mucho con él. Muy elegante el muchacho, a medida que pasaba la faena hacía ademán de querer enroscarse al novillo y obligarle a descolgar, pero la disposición quedó, una vez más, en el intento. Lo mejor de su tarde, sin duda, un finísimo epílogo de faena con ayudados por algo y pase de la firma de cartel. 
La gente le aplaudió mucho y ello le espoleó para en el quinto irse, digamos, a "portagayola", aunque un poco más y se coloca de rodillas en la explanada exterior de la plaza, junto a las vendedoras de "agua fría, agua helada". En un traspiés al intentar levantarse, el novillo, sobrero por cierto de Ave María (divisa y hierro antiguo de Javier Molina), hizo por él y le propinó el batacazo padre, por suerte sin consecuencias graves. El de Ave María tuvo otro aire diferente a los tetrapléjicos del 4 y el 8. También manso, reservón y a la defensiva. Un animal para poderlo y lucirse con él en una faena corta más de poder y lidia que de bisutería fina. Obviamente, a Aguado, como a tantos de sus compañeros, no les han enseñado nada de esto, y entre eso y que el golpe que recibió le dejó mermado, la cosa quedó en otro trasteo sin trascendencia. 

Rafael Serna volvió a Madrid después de llevarse un tabaco bien gordo hace algunos meses, lo que supone una gran alegría verlo de nuevo por aquí. Ante dos mojones que a duras penas a mantenían en pie, poco pudo hacer más que demostrar voluntad y dejar entrever que a él, puestos ya a hablar de abonos, le gusta estar abonado al toreo a verdad, el toreo caro, tanto como a un servidor estar abonado al Canal Cocina o a Barça TV. 

Protagonista de la tarde, ya languindeciendo esta, durante el último novillo, fue también uno de los monosabios por encararse con los aficionados cuando estos le recriminaban algo que se prohíbe expresamente en el Reglamento: colear al toro mientras estaba este encelado en el caballo. Y además, de forma alevosa y casi sin venir a cuento, pues para algo están los peones, los capotes, los quites y el director a lidia. Sí, han leído bien, un monosabio se encara con el público porque se le recrimina que colee al toro, algo prohibidísimo. Lo que faltaba. ¿Qué será lo próximo, que el empresario dedique cortes de mangas a aquellos que protestan la concesión de despojos? Camino de ello estamos. 

Lo mejor de la tarde de hoy, primera de la feria de Otoño, fue que ya se terminó.