jueves, 22 de marzo de 2012

ANECDOTARIO TAURINO




DEL BRAZO DE LA GUARDIA CIVIL



Que Luis Francisco Esplá es un genio y un personaje como nadie, es algo que no se le escapa a ningun aficionado. Torero dentro y fuera de la plaza (cosa muy difícil de encotrar hoy en día), siempre ha sido un placer escucharle hablar. Esta peripecia, contada por él mismo, es tan expresiva como extraordinaria:



" A mí me gusta jugar con el público, que entre en situación, motivarlo. En la plaza de Consuegra había tres partidarios de otro componente de la terna. Entonces me llevé el toro, de Julio de la Puerta, justo debajo de esos aficionados. Protestaban todo lo que hacía y les dí caña. Ante lo que exclamaban, me froté el índice y el pulgar de la mano derecha y, echando mano hacia la chaquetilla, a la altura del pecho, les indiqué que el dinero me lo metía en el bolsillo, que la faena había terminado.

- ¡¡Te vamos a matar!! - Me gritaban

A la salida estaban esperándome en la misma puerta y me preocupé. Me acerqué al comandante de la Guardia Civil, quién al aproximarme me pidió que le enviara una foto dedicada. Entonces pensé en una solución maravillosa para solventar el problema.

- Comandante, ahora mismo le firmo un autógrafo. Acompáñeme al coche, que ahí tengo fotos y,

con mucho gusto, le firmo las que quiera.

Salí de la plaza del brazo del comandante de la Guardia Civil y al ver a las tres fieras que estaban esperándome les provoqué de nuevo

- Buenas tardes, señores ¿como van los ánimos?

Había que verles las caras, aquellos tíos se subían por las paredes; mientras yo, sonriendo, firmé el autógrafo al comandante y me marché con la imagen de un guardia civil y un torero agarrados del brazo"



FOTO: www.las-ventas.com

2 comentarios:

Enrique Martín dijo...

Luis:
Esplá es grande para todo. Quizás quien lea esto le considerará un irrespetuoso con el público, pero creo que ha sido todo lo contrario.
Un saludo

Luis Cordón Albalá dijo...

Enrique:
Quienes conocemos bien a Esplá sabemos que, en su larga carrera, de irrespetuoso con el público bien poquito. Una cosa es dar caña cuando alguna mosca cojonera te grita de todo sin razón (como en éste caso) y otra muy distinta aquellos que se encaran con el aficinado cuando les echan en cara las cosas con razón, como aquellos picadores que se ponen farrucos cuando se les reprocha una vara trasera, los matadores que se les recrimina el fuera de cacho, el pico, o el ponerse pesados, etc.
Un saludo