martes, 13 de mayo de 2014

TARDE SURREALISTA

La tarde de hoy ha estado apoyada sobre un fino tabique que ha separado lo surrealista de lo esperpéntico.
Un asquito la novillada enviada por Ricardo Gallardo, correctos de presentación (excepto el feo quinto) y mansa, muy mansa e irremediablemente mansa. ¿Habrá sido porque han desayunado maíz esta mañana? Desconozco este punto, pero de lo que no me caben dudas es de que hay alguien que esta noche cenará oreja estofada, y todo por la nula seriedad de esta plaza y de la incompetencia de un presidente que cada vez que sube al palco tiene que armarla, porque si no no se queda satisfecho.
Román sorprendió en el segundo con una actitud de novillero que quiere comerse el mundo y con una faena planteada en tablas, donde sacó algunos muletazos templados y mandones. El bajonazo que le asestó le privó de pasear una oreja. Esperábamos en el tendido que saliera el quinto para terminar de confirmar sensaciones pero, lejos de ello, las derrumbó. Fue el quinto un novillo con más movilidad que casta y calidad, y que volvió loco al novillero, el cual mostró una línea pegapasista y vulgar, llena de trapazos atropellados y sin ser capaz de dominar ni por un momento las descompuestas embestidas del animal. Después de una estocada defectuosa, nadie podía imaginar que después de esa faena fuera a caer una oreja. No hubo mayoría de pañuelos y las protestas de los aficionados ahogaban los aplausos de quienes sí veían con buenos ojos aquella concesión. Pienso que aquel hecho decía todo.
José Garrido, otro novillero al que ya le aclaman como figura del toreo sin haberse comido una rosca, también hizo el paseíllo. Volvía después de aquel despojo, otro más, del pasado 1 de mayo. Y no demostró nada diferente, creo, a lo de aquella tarde. Se le fue sin torear el novillo con más posibilidades de la tarde, el tercero, y se dedicó a darse carreritas de un lado a otro detrás del mansísimo y descastado que cerró plaza. Dicen que tiene pellizco y que es un futuro fenómeno del arte y el duende de torear, pero mis ojos no ven más allá de un torero vulgar y carente de técnica y destrezas lidiadoras.
Cerró cartel un torero poco placeado (4 actuaciones en 2013) llamado Mario Diéguez. Acusó esa falta de contratos pues, a pesar de contar con un lote con pocas posibilidades, se vio en apuros en varias ocasiones y dando un recital de mala colocación y mal uso de los trastos de torear. Una pena.
Por último, destacar, como solemos hacer la inmensa mayoría de las tardes, la labor de un subalterno, la de "El Fini", que estuvo muy bien toda la tarde tanto con el percal como con los rehiletes. Llevamos cuatro tardes de feria y en las cuatro hemos tenido que destacar la gran labor de, al menos, un torero de plata. Que siga así, no todo es la faena de muleta, y ver un gran tercio de banderillas, una buena brega o un buen tercio de varas es tan válido durante la lidia como lo es una buena faena de muleta.
PD.: Mandar desde aquí nuestro recuerdo al ayuda de José Garrido y al señor encargado de pintar las rayas de picar por los golpes y daños que el salto al callejón del cuarto toro les haya podido causar. Un fuerte abrazo para ellos y nuestros deseos de que lo peor haya sido el susto.

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