martes, 20 de mayo de 2014

DOS TOROS Y CINCO PERCANCES EN UN TRISTE FESTEJO

Ese ha sido el triste resultado del festejo de la tarde de hoy. En una tarde desapacible que obligaba a llevar a mano una chaqueta para combatir las oleadas de frío que arreciaban por Ventas, se han lidiado únicamente dos toros -el primero, del hierro anunciado (El Ventorrillo), y el segundo, un remiendo que ya estaba tardes pasadas de sobrero con el hierro de Los Chospes-, la terna ha sufrido cinco percances con el trágico resultado de cuatro cornadas -dos graves a David Mora y una de menor dificultad a cada uno de los dos toreros restantes- y el festejo ha durado algo menos de una hora ya que, aunque se han dado quince minutos de prórroga para que García Padrós y su equipo examinasen las secuelas, el presidente César Gómez ha dado por finalizado el festejo por megafonía sobre las ocho menos cinco.
Comenzó la tarde de la peor manera posible, ya que David Mora fue cogido violentamente por el primero en su recibo a portagayola. El zarandeo duró varios segundos y el pánico se apoderó del albero y de los tendidos venteños. Sigo pensando que se deberían olvidar los diestros de ir a recibir al toro de rodillas, ya que es una suerte que poco aporta en el plano artístico y cuyo riesgo es muy alto. Torear sin riesgo no es torear, pero recibir al toro de esa manera tampoco, ya que siempre es un capotazo destemplado que en nada favorece al burel. El toro salió de chiqueros muy parado y al ver al torero, a menos de dos metros, fue hacia él arremetiendo con violencia contra su figura. Este toro, un ejemplar acochinado y muy justito de presencia, manseó en varas, saliendo suelto en ambos encuentros. Ambas varas de Israel de Pedro cayeron al final del morrillo, pero la vara primera fue excesivamente larga y tapando la salida al manso, y la segunda se quedó en un picotazo cariñoso. Fortes llevò a cabo un quite de mantazos destemplados que quisieron ser chicuelinas y posteriormente, Nazaré comenzó un trasteo en los medios a un manso que en ese terreno no hacía más que defenderse. Muy revolucionado, el diestro sevillano dio unas cuantas series por ambos pitones a un marmolillo sosísimo que ni transmitía ni quería bailar si no era al abrigo de las tablas. Mató de una estocada atravesada, trasera y levemente caída en la suerte natural ante las leves palmas de un sector del respetable que acostumbra a aplaudirlo todo, aun viendo cómo el toro muere escupiendo sangre por la boca.
El segundo, un toro ensillado que parecía un caballo, y que presentaba hechuras anovilladas indignas para Madrid, prendió a Fortes al perderle este la cara. El novillote de Los Chospes metía bien la cara por el derecho en los primeros capotazos y salió suelto de los dos envites con el picador, actuante que le endosó un puyazo en la cruz, que provocó que el toro comenzase a blandear, y otro muy trasero sin meter las cuerdas. Cuando Nazaré hizo un templado quite por ajustadas chicuelinas el toro le corneó en la pierna derecha, lo que le obligó a acudir a la enfermería cuando Fortes tomó la franela. Lo único bueno de la tarde fue el par de José Antonio Carretero, dejándose ver, dando ventajas al toro y clavando en la cara.
Con la muleta, Fortes dejó decenas de mantazos llenos de enganchones, aunque acertó sacando al toro abanto a las afueras dándole el primero hacia afuera en la segunda tanda. El toro desarrolló cierto genio y no era ninguna boba, y cuando Fortes metía pico estirando el espinazo, el burel se metía por la ventana ocasionando un constante temor en los que veíamos que no podía con él. Fortes no se asentó, destoreando fuera de cacho y al paso y, en una de estas, pisó su muleta cayendo sobre la arena, no siendo corneado, de nuevo, por milagro divink. A la hora de matar al toro no hizo la cruz y quedó a merced del de Los Chospes entre sus dos pitones siendo zarandeado y corneado. La falta de recursos lidiadores y de técnica es uno de los problemas que este torero tiene, carencias que comparten buena parte de sus compañeros del escalafón mayor. Quiso comenzar el trasteo bien, doblándose por bajo para hacerse con el manso con genio y el toro acabó viniéndose arriba al final de la faena. La estocada de Fortes cayó baja, provocando la repetida escena de ver a un toro agonizar convirtiéndose su boca en una fuente de sangre.
Y así acabò el festejo de esta tarde, entre la triste imagen de ver a los dos toreros que cerraban la terna siempre a merced de las embestidas del toro, demostrando que en la Fiesta actual eso de machetear, poder por bajo doblándose y utilizar los recursos que la Lidia del toro requiere, es una antiguaya; y con la trágica escena en la cabeza de ver a tres toreros saliendo heridos del albero venteño.
Esperemos que los tres toreros se recuperen con la máxima celeridad y el mínimo sufrimiento de sus heridas, y que vuelvan lo antes posible a los ruedos.

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