viernes, 20 de abril de 2012

¡¡QUE VIENEN LAS FIGURAS!!

Esta mañana mientras trabajaba había una voz imaginaria que me atronaba la cabeza al grito de:

- ¡¡Que llegan las figuras a Sevilla!!

-¿Y eso es bueno o es malo? - me parecía oir preguntar otra voz que surcaba mi imaginación.

- Pues mire usted - empezaba a contestar mi ego imaginariamente - según se mire, porque si usted va y se lo pregunta por ejemplo al empresario de la plaza le dirá que es cojonudo, porque seguro que hará buena recaudación en taquilla. Si se lo pregunta a uno de esos señoritos sevillanos que tan impecablemente ataviados acuden al tendido de La Maestranza con el clavel en la solapa y el purito en la boca a dar palmas como si les hubieran dado cuerda para ello, pues supongo que tan contentos porque hoy , al haber glamour en el ruedo, seguro que se divertirán. Pero si me lo pregunta a mí, le contesto que me dan ganas de salir corriendo, porque para mí el término "figura del toreo" es sinónimo de monotonía, vulgaridad, mamoneo, tontuna bovina, descastamiento y no sé cuantas cosas más.

Luego, una vez acomodado en el sofá de mi casa, mientras veía la corrida me daba por ponerme en el pellejo de los pobrecitos que pagan un mínimo de treinta y pico pavos para ver a un señor torear de salón. Porque es lo que esta tarde ha hecho José María Manzanares en sus dos actos. Bueno, hoy y la mayoría de los días me parece a mí. Para eso me cojo el metro y me voy al Batán (yo que soy de Madrid) y me deleito con los chavales de la Escuela mientras entrenan. Porque total, no creo que exista una diferencia tan abismal entre el comportamiento de los dos pastelitos que le han cabido en suerte a Manzanilla esta tarde y el comportamiento de un carretón. Si es que parecían cochecitos teledirigidos manejados a distancia desde el callejón por Papá Manzanares o por el Tito Matilla... Vamos, es que hubiera sido para matarle si no llega a cortar las 4 orejas. Luego las dos estocadas son para echarlas a comer aparte, poque Manzanares otra cosa no, pero a la hora de ejecutar la suerte suprema no le gana ni Cristo, y de dos tremendas estocadas recibiendo ha aniquilado a sus dos compadres (que no oponentes). Sin duda, lo mejor de la tarde, lo que más me ha emocionado y lo único que me ha merecido la pena de verdad.

Ha habido otro cochecito teledirigido corrido en tercer lugar, aunque poco le ha durado la batería. Supongo que el señor Martínez Erice no la ha dejado enchufada a la luz lo suficiente como su compañero de triunvirato, el señor Matilla. Aún así ha servido para que el pacense Talavante tocara pelo y se llevara otra oreja. El sexto una ovejilla sin chicha ni limoná, se movía a duras penas y con el que Alejandro se ha terminado poniendo pesado abusando de las cercanías.

Tambien ha hecho el paseo esta tarde Juan José Padilla, y con especial cariño se le ha tratado en Sevilla. Suyo ha sido el peor lote, con el que solo ha podido mostrarse voluntarioso y dispuesto.

Pues eso, que las figuras ya están aquí, y para no defraudarnos buen sobo nos han dado con sus torillos a modo, sus elegantes posturitas, sus finas maneras, sus arrimones ante marmolillos y así hasta un largo etcétera de tormentos. Y mañana los Garcichicos con el gladiador Fundi (José Pedro, que bajo has caído dejándote anunciar con semejantes bazofias, tú que eres lo que eres gracias a los Toros de verdad); el Genio de la Puebla (otro que tal baila, ¿cuando se dará cuenta de que su sitio está con otro tipo de toros?); y Don Tancredo Castella.

 







FICHA DEL FESTEJO



Toros de Victoriano del Río; Toros de Cortés (4º y 6º). Pobres de presencia, nulos de casta y con nobleza desesperante.

Juan José Padilla (de berenjena y oro con cabos negros): Ovación y ovación.

Jose María Manzanares (de azul marino y oro): Cuatro orejas. Salió por la Puerta del Príncipe.

Alejandro Talavante (de caña y oro): Oreja y ovación.

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