domingo, 6 de octubre de 2013

SOPORÍFERA TARDE DE TOROS Y TOREROS

La borrachera de buen toreo que tuvimos ayer nos acarreó esta tarde una resaca o síndrome de abstinencia memorable. Y no es que estemos acostumbrados a faena como la que nos agasajó ayer El Cid, pero que una persona le haga a uno soñar el toreo y, de buenas a primeras, al día siguiente lleguen tres señores y te sometan a una tarde soporífera, es cuanto menos cruel. Tampoco había una diferencia muy abismal entre el comportamiento de los toros de ayer con los de hoy: mansos y sin casta pero iban y venían sin molestar y dejándose hacer de todo, excepto el segundo el cual no era la tonta del bote, por lo que había que estar espabilado, pero ha sido tratado como si fuera un peluche y, en uno de los muchos achuchones que ha arreado, ha acabado dando un disgusto a su matador. Alberto Aguilar sabe torear y ya lo ha demostrado, aquí y en otros lugares, en más de una ocasión. Pero también es verdad que torea solo cuando le da la real gana, y hoy no ha sido el día. El toro que abrió plaza era un mansurrón que en su terreno tenía bondad y además metió bien la cara. Alberto no pisó los terrenos que hay que pisar, ni rematamaba los muletazos donde se deben rematar, ni colocaba la pierna donde los cánones mandan, ni nada. Calco del cuarto, que se movió también mucho y dejó a su matador una colección de arrancadas que desaprovechó a trallazos y banderazos sin sentido, luciendo una colocación de las zapatillas irritante. El mexicano Adame, revelación de San Isidro que no convence mucho a la afición exigente, sufrió una aparatosa cogida que le dejó K.O, aunque tuvo la gallardía de levantarse y matar al toro medio grogui y con una fractura de peroné y el tobillo hecho polvo. Gesto de torería, aunque muchos de los que hoy se derretían con esto, hace un mes calificaban de "temeridad" y "protagonismo" que un banderillero colocara otro par de banderillas con otra cornada. Así está esto. Antes de la cogida, Adame no fue capaz de entenderse con el complicado aldeanueva de Lorenzo Fraile. No pudo salur a terminar con el quinto, el cual fue delegado a sexto lugar y resultó ser un aunténtico buey de carreta que de Toro de Lidia no tuvo absolutamente nada. Aguilar pasó sin pena ni gloria con él. Jiménez Fortes, visto lo de esta tarde, ha recordado a cierto torero de Gerena (Sevilla) que se hincha a torear y se le califica como figura sin ningún mérito. Ha tenido en su haber a un tercer toro que se dejaba hacer sin molestar, pero el señor Fortes a lo suyo, que no es otra cosa que dar trapazos en línea recta y descargando la suerte. Como además se ha puesto muy pesado, ha acabado provocando las protestas de la gente. El quinto también iba y venía, pero como quien va a por tabaco, comportándose como si la cosa ni fuera con él. El malagueño de nuevo se mostró en su salsa y dio a entender que lo suyo no da para mucho más. Pero no importa, aquí de momento tendremos torero de dos y tres tardes en cada feria para unos cuantos de años. De los toros de Lorenzo Fraile decir que tuvieron desigual presentación y que por lo general, sin ser lo que se dice una buena corrida, sí se podría haber estado mucho mejor con ellos.
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