jueves, 5 de septiembre de 2013

ADOLFO DECEPCIONA EN VALLADOLID


Así metía la cara el cuarto de la corrida de Adolfo de hoy en Pucela. Foto de Iván Pacho en Burladero.com


Adolfo Martín ha lidiado hoy en Valladolid - magnífica noticia para el ganadero y para los amantes castellano-leoneses de los albaserradas - para abrir la sucesión de corridas de toros de la Feria de San Lorenzo 2013, pero la corrida ha estado muy por debajo de lo esperado. 
Desgraciadamente, no he podido acercarme a ver la corrida en directo y hago esta crónica de lo que he visto en la retransmisión de Canal Plus Toros, sin que sirva de precedente ya que nunca he hecho una crónica sin haber presenciado un festejo en directo ya que una cosa es lo que sacan las cámaras de la tele y otra la realidad. Aun así, esta crónica me servirá para discutir acerca de la corrida con mis amiguetes pucelanos y ya con eso me conformo. La mejor noticia de la tarde, a colación con esto último, fue que la grada joven de la plaza que había organizado el Aula de Jóvenes Taurinos de Valladolid parecía, a ojos del telespectador, completamente llena. Cuánto me alegro de ello, aunque los tendidos restantes mostrasen un aspecto desolador...

En primer lugar, salió un toro negro de capa nombrado como Sombrerito -nº 73- que mostró mansa condición desde su salida hasta su arropada muerte en tablas. Salió huidizo y sin fijeza en los cites capoteros y se quedó corto en banderillas. A la muleta embistió poco humillado y sin ritmo alguno acusando su falta de casta. El burel tuvo clase y cierta nobleza a pesar de quedarse siempre corto y Ferrera realizó una labor muletera de gran empeño donde pudo dar algún natural templado y de ley con cierta soltura. Quizás la labor del diestro se vio infravalorada en esta ocasión, y demasiado bien valorada en su segundo toro -el mejor de la tarde-, el cual se le fue sin torear por ambos pitones. Lo que menos me gustó del toro fue su sosa embestida, demasiado "en toro moderno", y su falta de fuerzas, defecto que desgraciadamente tuvo buena parte de la corrida. La casta brilló por su ausencia, y con ello la emoción y eso que dicen que es la "transmisión en los tendidos". 

El segundo fue Malagueño -nombre que ha dado muchos éxitos a la casa Martín-y  ni dio guerra en varas - salió suelto y entró sin humillar- ni mostró codicia en los engaños. También le faltó fijeza y ritmo, y casta a raudales, aunque embestía con clase pero sin raza. Y entre que Castaño le quitaba el engaño de la cara, no lo llevaba arropado y que no se ponía en su sitio para citar con corrección, el toro no dejó de gazapear ni de calamochear acrecentando así su falta de fijeza. Luego salió la espada de Castaño y todo se resume en el término "pinchauvas".

El tercero, un ejemplar -presuntamente tocadito de pitones, presuntamente- se llamó Revoltoso y lució el número 17 en los costillares. La codicia no se hizo presente en su salida de chiqueros ni tampoco en lo restante de su lidia. Embestía a hachazos en los engaños, gazapeando, y cortando por el derecho en banderillas. Todo esto se acrecentó con la mala lidia que recibió, un solo puyazo traserísimo y un segundo tercio desastroso. El toro tenía dificultad y además lo dejaron crudo en el caballo; el adolfo se quedaba corto y además fue desarrollando sentido durante la lidia. La falta de fuerzas y de casta se volvió a hacer presente y por consiguiente, la falta de entrega y de humillación ; y eso que Adame inició, como se debe y mira que ya casi no lo vemos, doblándose por bajo para mandar en la embestida del burel y para decir "aquí estoy yo". La actuación muletera de Adame fue más que decente pero se marcó posteriormente un sainete antológico con el acero. Me gustaría que viesen en imágenes su primera entrada al volapié, fue de chiste. Me recordó mucho a la de El Juli (gan) en Bilbao la tarde del mano a mano con Manza, en la que saltó tanto que se dio de bruces con la arena. Menudo estoconazo metió Adame a la arena en su primera entrada. Las demás entradas las siguió haciendo a metros de la suerte y así le fue. Sainete descomunal.

El 4º ejemplar fue el despertar de la siesta. Fue el toro mejor presentado del festejo y con mejor comportamiento. En su salida, estuvo a punto de saltar las tablas, pero cuando llegó al capote de Ferrera mostró codicia y entrega. Ferrera estuvo excepcional en ese quite a la verónica, cerrado con una media antológica, muy templada y con gusto. El toro empezaba a prometer espectáculo aunque en varas se le propinó un único puyazo cerrándosele la salida -qué raro, ¿verdad? Multa.- y se cambió el tercio rápidamente dejando el toro crudo. Esto del monopuyazo es un espanto, y también lo son las ganas de los matadores de pedir el cambio de tercio al presidente no luciendo el toro en el caballo cuando es un toro para el lucimiento en este tercio tan olvidado por unos y añorado por otros con nostalgia. Ferrera dio espectáculo en el segundo tercio dejando el capote en los medios y poniendo varios pares con lucimiento físico pero a toro pasado y con ese salto en el embroque tan suyo... Puso un buen par al quiebro pegadito a tablas y muy en corto, y poco más. Con el capote sí que se ajustó a las condiciones del toro aunque siguió con su empeño de ahogar a los toros. Estoy seguro de que hay un término medio entre los tiempos de las faenas de Ferrera y los de las faenas de las figuritas, que dejan hasta dos minutos entre tanda y tanda. El caso es ajustarse a las condiciones del toro y eso sí que lo hizo al inicio de la faena doblándose por bajo y dominando la embestida de Moñerías. Después vino la sucesión de trapazos fuera de cacho y el pico a grabel. El toro exigía, aunque mostraba nobleza y un pitón izquierdo de lujo. Todo lo quería por abajo, iba acariciando con el hocico la arena y Ferrera seguía con su empeño de ahogar al toro, de no cruzarse y de no aprovechar las condiciones del toro. Dejó algún natural desmayado con temple al final de la faena, pero se le fue sin torear. El toro mostró casta en su lidia y muerte, aunque quizás le faltó un puntito de chispa, a pesar de ello fue canelita en rama. 

El quinto, Chaparrito, fue a parar en manos de la cuadrilla de Castaño a la que hoy sí que se le puede reprochar algo, que a la salida del toro lo empotrasen contra el burladero ocasionando que el burel se partiese la punta de su pitón derecho. La lidia de Marco Galán fue brillante siguiendo la regla de "tres capotazos, tres pares", Adalid puso su segundo par con mucha brillantez, Fernando Sánchez puso con garbo su par a un toro parado y reservón y además, el bregador se lo llevó antes de iniciarse el último tercio a una mano al burladero para dejárselo colocado perfectamente a su matador. Entonces llegó el arrimón de Castaño a un marmolillo sin fuerzas, sin casta, con cierta clase pero sin poder desarrollar sus cualidades, y las triquiñuelas del matador delante del toro lógicamente tampoco ayudaron. Su pitón izquierdo fue muy deslucido y por el derecho iba con clase, pero únicamente iba. Les faltó casta, tanto a Castaño como al toro para que hubiese habido comunión entre ambos. 

La tarde se cerró con Aviador -otro nombre importante para el hierro de la V de Venancio- , un toro correctamente presentado que mostró cierta entrega en el primer puyazo pero tampoco podemos hablar de bravura ya que el primer puyazo fue el único que recibió. Por cierto, de resaltar fue la labor de director de lidia que llevó a cabo Ferrera en este toro, siendo el único que se dispuso con plenitud a sacar el toro del caballo y a hacer las cosas con un poquito de seriedad. El toro se mostró reservón en banderillas y cortaba violentamente por el izquierdo, tampoco la lidia ayudó a hacer las cosas como se debería ante tal empresa. Ante tal dificultad, que tampoco era tan aguda, Adame mostró sus maneras de pegapases en potencia y utilizó todos los trucos habidos y por haber para no enfrentarse a este último adolfo. El toro mostró mansedumbre, falta de fuerzas y poca fijeza pero tenía cierta clase por el derecho, cualidad que Adame no se dispuso a aprovechar.


Y esto fue todo, una tarde con buena parte de pasajes aburridos y con un toro bueno de un hierro que se está marcando una temporada algo irregular, aunque con algunos triunfos como la corrida de toros -con todas sus letras- que echó en Madrid y algunos toros de excelente calidad como Aviador en Fallas. Por último, decir que he notado algo “raros” los pitones de alguno de los toros de la corrida de hoy y pienso que pueden haber sido tocados por algún humano tocado de la cabeza y de la afición. Esperemos que sólo sea un problema relacionado con mi acuciante operación ocular.
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