Hoy se
ha aprobado la tramitación de la ILP taurina –remarco lo de taurina- para que
en el mes de mayo, si todo sigue su cauce en la Comisión de Cultura del
Congreso, la Fiesta actual se convierta en BIC. Esta noticia,
que en otras condiciones podría resultar escandalosamente positiva, me resulta
paradójica por una serie de cuestiones.
Indudablemente,
es una risión histórica para nuestro país que la Fiesta de los toros bravos, en
pleno Siglo XXI, no sea Bien de Interés Cultural, siendo un arte que nació
desde el pueblo y ha sido sostenido, económica y emocionalmente, por éste
durante tres siglos. Quién le diría a personalidades del mundo de la cultura
española como Góngora, Unamuno – escritor y filósofo que se mantuvo siempre en
defensa de la Fiesta, a pesar de criticar ,ante su enfado, que en las reuniones
con sus amigos se hablase durante horas
de una faena con resultado artístico de
silencio ante un manso en una plaza de pueblo-, Gerardo Diego –el poeta con más
amplia producción poética de corte taurino y posiblemente, el mayor estudioso
de la literatura taurina española hasta el momento-, Bergamín – convirtiendo en
lema eso de la “música callada del
toreo”-; a Lorca y Alberti -mientras
escribían sus elegías poéticas a la muerte de su amigo Sánchez Mejías-; a
Picasso, a Sorolla, a Dalí, a Goya, a Fernando Botero –mientras construían sus
obras pictóricas de amplia influencia taurina-; a Concha Piquer, a Antonio
Molina - cantautor que dijo eso de que “yo quiero ser mataor como el Berricosé
y Vicente Pastor”- a Pascual Marquina -escribiendo “España cañí”-, a Antonio
Álvarez Alonso – componiendo “Suspiros de España” que la Fiesta del toro bravo
no es de interés artístico e histórico para la cultura global de nuestro país.
Parece que ya la Fiesta ha pasado el filtro parlamentario pero, ¿los gestores
de la Fiesta avalarían el proceso “democratizador” de la Fiesta y la entrada de
un poder regulador estatal en su negocio?
Si la
Fiesta no vuelve a darle al toro el protagonismo que merece y no se produce una
revolución total en el entorno de los que viven de esto, acercando la Fiesta a
los gustos de los que la mantienen -la afición-, la Fiesta acabará
desapareciendo siendo o no BIC jurídicamente
Muchos defensores de esta pseudo-Fiesta atacan a los llamados
“antitaurinos” con el manido argumento españolista de que la Fiesta es
nacional, siendo conscientes –me imagino- de que la Fiesta se ha extendido
también lejos de nuestras fronteras. Yo me siento español porque siempre he
vivido en estas tierras, me preocupo por conocerlas y me apasiona la historia y
la cultura que ha nacido y crece en este país, pero respecto a la Fiesta me
siento más francés que hispano porque allí el toro tiene importancia, porque
allí se organizan festejos donde –por lo general- el toro es el único
protagonista. Durante los años 60, los españolitos iban de viaje al sur de
Francia a ver culos y tetas. Ahora, a comienzos del nuevo siglo, vamos en
peregrinación a ver cuernos y rabos. ¡Qué progreso respecto a las libertades
del ser humano!, la Fiesta en España ya es BIC, pero la afición española, para
ver un festejo íntegro donde el toro sea toro respecto a su apariencia y su
comportamiento, está obligada al exilio.
Esta
decisión ha llenado de satisfacción y de alegría a los bolsillos del excelso taurinismo
profesional. No cesan los “twitts” en los que los “periolistos”
(remarco las comillas por ética laboral), las figuritas de porcelana y los
ganaduros –remarco la “u” de “ufanarse"-
mercantiles del Régimen Taurino se llenan la boca afirmando que, ya que
la Fiesta es del pueblo español, el Parlamento nacional debe tener en cuenta su
voluntad ( las más de medio millón de
firmas que son necesarias para constituir una Iniciativa Legislativa
Popular) para ayudar a mantener esta
afición del pueblo. En mi opinión, la aprobación de la ILP taurina es una
medida perfecta, desde la visión de los taurinos, para solapar los problemas intrínsecos
de la Fiesta del torillo actual, donde el aficionado está sólo para pagar y
para tragar -¿dónde está el pueblo en esta Fiesta 2.0?-, y donde todo está mediatizado por el
pensamiento único y común de los taurinos, los que han prostituido la Fiesta y
sus valores clásicos; los que nos niegan el toro bravo e íntegro y los que
avalan que la Fiesta sea un circo donde el protagonista es el torero ventajista
delante de una babosa y no el toro en puntas, encastado y bravo.
Estoy a
favor de que la Fiesta sea aprobada como BIC, siempre y cuando el Estado vele
por la integridad de la Fiesta, los taurinos no toquen las subvenciones sino
que éstas vayan destinadas a velar por la integridad del protagonista de la
Fiesta que es el toro bravo y su diversidad. Me parecería de recibo que se
crease una figura a nivel estatal que exija que se cumpla el Reglamento, que
defienda al aficionado y que interceda para que se respeten los valores
tradicionales de la Fiesta; ¿pero los taurinos van a dejar que alguien ajeno al
Sistema se introduzca a revolverles el chiringuito?. Y yo me pregunto: Señores
Taurinos, ¿empezaréis ahora a escuchar las plegarias del aficionado cuando
exige que la Fiesta debe devolver el protagonismo al toro bravo? Hoy se ha aprobado la tramitación para que la Fiesta, que han degradado los taurinos, se convierta en Bien de Interés Cultural, esto les otorga la potestad para que sigan haciendo de la Fiesta de todos lo que a sus bolsillos resulte más prudente y no defiende, en ningún caso, la Fiesta del pueblo, la del toro bravo, la de la integridad, la de los toreros valientes que con su valor e inteligencia hacen temblar y sobrecogerse a los tendidos cuando someten la bravura de un burel todopoderoso; la que resulta auténtica a los ojos del aficionado por guardar en su haber el valor intrínseco, emocional y racional que le otorga su autenticidad, sin afeitados ni artificios de ningún tipo.
Se ha
repetido continuamente que la Fiesta crea miles de puestos de trabajo y aporta
bienestar económico al que vive de ella, pero pasa lo mismo con la preparación de armas de destrucción masiva
y los cárteles de la droga, que ,por cierto, crean miles de trabajos ilegales y
una corrupción espasmódica como el mundillo de los taurinillos. Esta aprobación
es como si los jefes de los cárteles mejicanos de la droga hiciesen una ley en la que brindan
sus negocios fraudulentos en nombre del beneficio del pueblo –“todo para el
pueblo pero sin el pueblo”- mientras hablan de que esto es cultura popular y tal
y tal. Defendiendo la libertad que tiene el españolito para acudir a presenciar
el espectáculo- subrayo lo de “espectáculo” con matices peyorativos- que día
tras día algunos confunden con la Fiesta de los toros bravos y oponiéndome a la
subvención pública que la concesión de BIC acarrea y de la cual se apoderarán
los taurinos, hago abiertamente la siguiente pregunta a los gestores del FRAUDE que son los mismos que hoy se paseaban por el Congreso defendiendo su Fiesta
que no es la mía: la Fiesta de los taurinos
ya es BIC, ¿ahora quién salva la Fiesta
del toro bravo?. Manos arriba, esto es un atraco y además con el apoyo jurídico del poder estatal.