miércoles, 6 de junio de 2012

POR LA PUERTA GRANDE... DE LAS REBAJAS

Cuando en la industria textil se saca al mercado un producto que luego no produce las ventas deseadas, los comerciantes tienden a rebajar el precio de dicho producto para así poder vender la tirada entera y sacar por lo menos una mínima tajada. En la industria taurina pasa lo mismo: sin un producto X (X=Feria de San Isidro) no produce un mínimo de beneficios Y (Y=Puertas Grandes), se rebaja el nivel adquisitivo para que la clientela arrase. Después de que en la tirada isidril de esta temporada no se consiguiera un puñetero beneficio, los comerciantes isidros han decidido tirar la casa por la ventana para la nueva tirada del Arte y la Cultura, y parece que la rebaja ha dado sus frutos en la primera jornada. Los primeros chollos han empezado a aparecer y David Mora se ha llevado a casa el primer regalito de esta nueva promoción con motivo del año Hemingway. Dos orejas, una a cada oponente, por el método del 2x1: consiga usted la de su primer toro que le regalamos la de su segundo. Y dicho y hecho. Mora, muy bien con el capote toda la tarde, estuvo muy por debajo del tercero, un toro para hacerse figura y multimillonario, no se cansó nunca de embestir con una nobleza y una clase exquisita y duró una barbaridad; pero David se limitó a pegar pases fuera de sitio y metiendo el pico con un descaro infernal. Mató además de estocada trasera y un pelito caída, pero dio igual; llegó el primer regalo de la tarde otorgado no solo por el público, sino también un presidente que yo en su lugar me iría mañana mismo al oculista a revisarme la vista, pues dudo mucho de que hubiera mayoría de pañuelos. El sexto no puso las cosas tan fáciles como su hermano corrido en tercer lugar. Fue este un manso rajado que no duraba más de dos muletazos metido en la muleta y al que había que llevarlo muy tapadito. Lo consiguió por momentos el matador, muy dispuesto, que logró sacarle algunos muletazos de mérito en la misma puerta de chiqueros, pero con la misma tónica de piececito retrasado, pico y despegamiento monumental. Lo peor de todo es que mató de estocada caída y aquí el ilustrísimo presidente concedió otra orejita con otra dudosa mayoría. En mis veinte años de vida, creo que nunca he visto una Puerta Grande tan barata y tan ramplona, sinceramente.
Aunque no cortara orejas, los únicos muletazos de fina bisutería de esta tarde, y probablemente de lo que llevamos de año en Las Ventas, los ha ejecutado Curro Díaz al primero de la tarde, animal que llegó aplomado a la muleta y sin mucho fuelle a causa de la carnicería que le montaron en varas. Cinco o seis con la derecha, no más, pero ¡¡qué cinco o seis!! Despacito, sin crispaciones en el cuerpo, acompañando la embestida con la cadera... Lástima que el picador se lo cargara debajo del peto, sino la cosa hubiera alcanzado mayores cotas sin duda.
Completó cartel otro torero que también sabe lo que son las rebajas venteñas primaverales, César Jiménez, que demostró su particular línea pegapasista y vulgar que le caracteriza ante un segundo toro noblón y de embestida insulsa; y ante el quinto, un mulo que no tenía nada dentro y con el que el de Fuenlabrada se empeñó en sacar petróleo de un pozo seco. En fin, aburrido para variar.

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