miércoles, 2 de mayo de 2018

MINIFERIA DE LA COMUNIDAD DE MADRID: EN MADRID, QUIEN NO TRIUNFA, ES PORQUE NO QUIERE

Cada vez menos aficionados en el tendido, de esos de la vieja escuela que son rigurosos y que no regalan el aplauso ni a su tía; y cada vez más paisanos que van a ver al torerillo del pueblo a Las Ventas, con un afán desmedido de que triunfe y se vaya de Madrid como se hubiera ido la reencarnación de Domingo Ortega, sin haber siquiera pegado un mísero muletazo a derechas; y que además piden la música durante las faenas ¡¡en Las Ventas!! Así está Madrid. Y así, quien no triunfa aquí, ya es porque no quiere o porque su destino está muy lejos de esto. Bueno, y porque en Madrid se echa un novillo muy grandote que no permite a los chavales estar, porque blablablabla... Para tener en cuenta todas las opiniones. Que no se diga.
Amor Rodríguez, primer espada del cartel, quizás debería de pensar en tal cosa muy seriamente y plantearse su futuro. Ya no es que haya estado discreto y haya pasado desapercibido durante su actuación esta tarde. Es que ha dado una imagen paupérrima de novillero incapaz que no sabe ni cómo, ni dónde, ni cuándo meter mano a sus oponentes, ni de saber qué hacer. Abrió plaza un novillo que, si lo llega a ver el maestro Ponce o cualquiera de los salvapatrias esos que piden animales chicos y sin trapío, más les hubiera valido tener un desfribilador cerca. No hizo honor en ningún momento el reservón y descastado animal a su imponente fachada, ni en varas ni mucho menos en la muleta. Amor Rodríguez pasó sin pena ni gloria en una faena larga y vulgar que no dijo nada. Si bien dispuso en este primer turno de este ejemplar con el que cualquier atisbo de lucimiento fue harto complicado de vislumbrar, el animal que sorteó Amor Rodríguez para ser estoqueado en cuarto lugar resultó ser la antítesis. No por nobilísimo, encastado y bravo, sino más bien por guasón, incierto y complicado. Y también, con casta y mucho que torear, siempre haciéndose las cosas bien claro. Amor, desconfiado, sin sitio ni ideas para mandar sobre el toro, y un tanto medroso, se embarulló en una faena muy larga sin destacar nada más que el novillo quedó muy por encima de su oponente. Mitin con la espada y pitos para el novillero.

Sí triunfaron, y además sin grandes alardes, sus dos compañeros de terna. Tanto Pablo Mora como Francisco de Manuel consiguieron llevarse una oreja cada uno, aunque de discutible valor. El primero, Pablo Mora, se la cortó al segundo de la tarde, novillejo chico, feo, mal hecho y que debió volver por donde salió por inválido. Pasado el trámite de los dos picotazos de rigor, Pablo Mora no consiguió que su faena cogiera vuelo en ningún momento, si acaso algún muletazo con la izquierda corriendo bien la mano pero despegado y descargando la suerte con mucho descaro. Lo verdaderamente importante de este quehacer fue la gran estocada con la que mandó al novillo a los carniceros. Y aquí es donde pueden hacerse dos lecturas: la del señor que tiene el día amable, ha dormido bien y comido mejor, y que diría que bueno, que como en los viejos tiempos, que una estocada como esa vale por sí sola la oreja. Y por otro lado, la de aquel que va a los toros por no quedarse en casa aguantando a la parienta, que le ha puesto de comer las sobras del perro y le manda noche sí y noche también a dormir al sofá, y que aseguraría no recordar ni un sólo muletazo, que no había petición mayoritaria y que el despojo cayó gracias en mayor parte a las ratonerías de los tipos de las mulillas. Ambas partes bien podrían tener razón.
El quinto de la tarde metió riñones y cumplió en el primer tercio, recibiendo dos puyazos bien pegados en sitio caído. Pablo Mora basó su quehacer sobre la mano derecha, en una faena larga que no obtuvo el más mínimo interés y que se compuso de mediopases que, más que llevar embarcado al toro y tirar de él, se la plantaba en la cara y se la quitaba rápidamente pegando un fuerte tirón. Algunos pases de pecho sí fueron de categoría.

También cortó una oreja Francisco de Manuel, un chaval que, el igual que Pablo Mora, fue nuevo en esta plaza. Novillero voluntarioso y bullidor que realizó numerosos gestos y guiños a la galería, recibió a sus dos novillos con verónicas ganando terreno y echando la pierna atrás en el momento del embroque, y que acaparó incluso con el tercio de banderillas, aunque en esta disciplina bien podría ser alumno muy aventajado de la escuela fandilista, muy dada a dejar pasar al toro y clavar los garapullos un instante después. La oreja la cortó al tercero, nobilísimo ejemplar que recibió dos picotacitos, y con el cual estuvo muy bien dándole distancia y dejándoselo venir desde lejos, lo cual fue de agradecer una vez visto el bello galope del novillo. Sin embargo, la faena no destacó precisamente por el buen toreo, sino más bien por los cites fuera de cacho y los latigazos hacia fuera, sin llegar a estar a la altura del importante novillo en ningún momento. La estocada con la que rubricó la faena fue sensacional, y de nuevo cayó una oreja que un aficionado amable la hubiera achacado a la buena estocada y a que estuvo en novillero; y alguien más severo lo hubiera calificado de baratija. Con el sexto, al que dejó ir al relance para recibir dos buenos puyazos de Jesús Vicente, volvió a darle sitio y dejárselo venir de lejos, cosa que se agradece y que hace ver las buenas cualidades de los toros. Mal con la derecha, no acoplándose al buen son del novillo, si bien con la izquierda dejó entrever una concepción del toreo muy clásica, dando el pecho, dejando la pierna adelantada, echándole la muleta al hocico y llevándolo atrás. No consiguió sacar muchos muletazos de esta factura, pero sí los suficientes como para creer, aunque sea un poquito, en que aquí puede haber un interesante novillero a seguir en el futuro. Metió bien la mano a la hora de matar y se le pidió la oreja, acertando el señor Presidente en no concederla, pues la puerta grande no correspondía ni por asomo a su quehacer durante toda la tarde.

La novillada de López Gibaja, muy desigual de hechuras, sacó de todo. Desde novillos que se prestaron al toreo hasta el buey de carreta, pasando por la prenda con guasa que requiere una buena mano por parte del que viste el chispeante. Con ellos, y en el Madrid del año 2018, triunfaron los dos que hicieron el paseo destocados, en una nueva muestra de que el rigor en esta plaza se ha perdido; y sucumbió el veterano.

lunes, 30 de abril de 2018

A VUELTAS CON EL NOVILLO DE MADRID

Esta historia cuenta cómo un ganadero que es requerido para lidiar una novillada con sello abrileño en Las Ventas acaba siendo blanco perfecto de los estómagos agradecidos del taurineo. Pasa que este ganadero conoce lo que es la seriedad y el sentido de la responsabilidad, cosa que supone una herejía en los tiempos de la Tauromaquia 2.0, y no se le ocurre otra cosa mejor que acudir a su cita con Madrid trayendo seis novillos bien puestos, fuertes, con cara, trapío, y que perfectamente hubieran pasado como corrida de toros en cualquier plaza de segunda categoría. Como debe ser, que para eso estamos Las Ventas, la (supuestamente) primera plaza del mundo. Qué menos que en este escenario las novilladas tengan ese aliciente de más con respecto a otros lugares. Pero pasa que este señor, por todo lo anterior, está siendo puesto de vuelta y media el día después de haberse lidiado sus productos. ¿Que cuál es el problema de que un ganadero se plante en Las Ventas de esta manera? Aparentemente, no debería de haberlo. Bueno, pues sí. Sí, por lo menos, para esa caterva ilustrada de rufianes que no han tardado ni doce horas en echar sapos y culebras a través de su pluma en contra del ganadero de Los Chospes, solo porque este señor ha venido a Madrid con una novillada ya cuajada y que honra la categoría de esta plaza. 

Vuelta a la misma canción de siempre. Se contratan novilleros poco o nada placeados y, en consecuencia, sin preparación para pasar el duro examen que supone Madrid (uno de los de ayer, Diego Fernández, al parecer se vistió de luces en tan solo en una ocasión la temporada pasada). Cada vez se dan menos novilladas y, por consiguiente, hay menos oportunidades para que los chavales cojan rodaje. Lo anterior, lleva a lo siguiente: en muchísimas ferias importantes ya no se programa ni una triste novillada (valga como ejemplo la próxima feria de Córdoba, plaza de primera categoría por cierto); y también el caso contrario: en muchas localidades pequeñas se programan carteles de figuras en lugar de novilladas, que sería lo suyo en realidad. Por no hablar de los festivales sin novillero, que son cada vez más habituales y, para colmo, su licitud es más que dudosa. 
Y una vez dicho esto, ¿quién tiene la culpa, a ojos de los taurinejos y sus voceros, de que los novilleros vayan a Madrid y se estampen contra una corrida de toros? Efectivamente, del novillo de Madrid, que es muy grande y no permite estar. ¿Se puede ser más fariseo? 

No, la novillada de Los Chospes lidiada en Madrid el domingo no fue "grande". Tenía trapío y el cuajo mínimo indispensable que una novillada debe tener para ser lidiada en Madrid. Que a algunos les parecerá lo mismo, seguro. Pero no lo es.

No, no es una salvajada que un novillero se las vea con un encierro así. En Madrid, por lo menos. Otra cosa sería si habláramos de... Valdecascote del Arroyo, sin ir más lejos. Lo que es una salvajada es hacer que un novillero venga a Madrid sin la preparación suficiente para vérselas con una novillada de Madrid.

No, el problema no es el novillo. El problema son los de siempre, los propios taurinejos. Los que permiten que no se den novilladas en ferias importantes. Los que quitan el sitio a los novilleros hasta en el lugar más recóndito de España solo para satisfacer su propio beneficio. Los que permiten que se den festivales sin novillero. Y con ellos, por supuesto, sus lacayos de la pseudoprensa taurina, que tapan todo ello. 

Y por supuesto que el ganadero de Los Chospes no ha cometido ningún crimen de lesa humanidad trayendo a Madrid tal novillada. Solamente ha cumplido con la exigencia de Madrid, ni más ni menos. Ni tampoco él tiene la culpa de que en Madrid hagan el paseo espadas que no están preparados para dar ese paso de gigante en el toreo. 

Dejen tranquilo al Toro, Rey de la Fiesta por antonomasia, y dedíquense a hacer autocrítica si de verdad quieren salvar nuestra malherida y querida Fiesta. 

viernes, 20 de abril de 2018

JUAN BELMONTE, ESTÓMAGO AGRADECIDO DE LOS TOROS

En el mundo del Toro el nombre de Juan Belmonte evoca infinidad de hitos del toreo: revolución, Edad de Oro del toreo, genialidad, rivalidad con Gallito... También puede evocar uno de los mejores libros de toros que se ha escrito nunca, ese con el que Chaves Nogales dejó plasmada, en 1935, la biografía del Pasmo de Triana hasta ese momento. Juan Belmonte, Matador de toros. Su vida y sus hazañas es el título de semejante joya.

A muchos nos dan ganas de emular a don Manuel Chaves Nogales casi un siglo después, y escribir otro libro acerca de un personaje del momento. Un título perfecto para tal libro podría ser Juan Belmonte, estómago agradecido de los toros. ¿Que quién es ese tal Juan Belmonte? No, no se trata del Pasmo de Triana, aunque pudiera parecerlo. Se trata precisamente de eso, de un estómago agradecido que se mueve y vive la mar de bien de esto de los toros. Un pseudoinformador, con título de periodista seguramente (no sabemos si expedido en el mismo sitio donde la señora Cifuentes cursó su famoso Máster, o en un lugar más serio). Un pagafantas de los taurinejos, algunos toreros y ciertos ganaderos. Un fulano que se arrastra igual que un gusano ante los mandamases de la Fiesta. Un lameingles de quien, dicen, torean mejor que nunca y crían el toro más bravo de la Historia. Un cualquiera que ni él mismo se cree lo que escribe, aunque ello le permita tener contento al amo o amos. Un buen elemento a fin de cuentas.

Su última tesis en cierto panfletucho de desinformación antitaurina así lo certifica. Y como en ella ha sido tan directo y ha dedicado esta nueva hazaña suya a esos "pseudoaficionados que creen que los toros lidiados por las figuras son poco menos que burras con cuernos", no va a ser menos un servidor, quien precisamente reconozco pensar eso mismo, que las figuras vienen a matar algo así como burras con cuernos. Bueno, tanto así tampoco hombre... Jamás se me hubiera ocurrido tan perfecta metáfora. Soy más de "toros descastados, nobilísimos, bobalicones y flojos", "ganaderías que crían el toro ideal para pegar mil pases pero no aguantan medio puyazo y no se emplean en el caballo", o directamente "bichejos semovivientes y no aptos para la lidia en los tres tercios". Pasa que somos muchos los aficionados que defendemos a capa y espada a los del "Tío Picardías", como aquí el juntaletras se refiere al toro encastado, fiero, bravo en los tres tercios y que aguantan dos y hasta tres puyazos, cuatro incluso alguno aunque lo son menos; que evidentemente no le pone las cosas fáciles al que tiene delante vestido de luces (¡¡que estamos hablando de un toro oiga, no de una oveja!!), que vende cara su vida, que no es apto para esa neotauromaquia de los mil mantazos pegados de cualquier forma... Vamos, el Toro. Sin importar su encaste. Cosa que al abrazafarolas de desinformador ese sí parece importarle para saber si embisten o no, a juzgar por lo leído. "Las figuras solo matan lo de Domecq porque embiste y deja expresarse, lo demás no", parece que viene a querer decir el paisano. Es decir, que lo de Domecq no sale con las dificultades propias de la casta, es nobilísimo y dulzón, los toreros lo codician porque van a poder pegarles pases a gusto... Y a mí que me da que este no ha debido de ver una corrida de Pedraza de Yeltes en su puñetera vida. O igual sí, quién sabe, pero en ese día tan marcado se conoce que una rubia con generoso escote pululaba a su alrededor y ello le hizo despreocuparse del ruedo. Tampoco debe de haberse percatado de que al otro lado del charco sus queridísimas figuras del destoreo se hinchan a matar toros de encaste Saltillo, al tiempo que Barralva es repudiada, siendo de la misma vía que ganaderías españolas tipo Puerto de San Lorenzo, codiciada por aquí por figurines. Un día se enterará de que la palabra selección existe y es algo utilizado por los ganaderos bien para formar, independientemente del encaste, una ganadería de toros que sean bravos y encastados, o bien para criar el mojón artista ese que hace las veces de comparsa para que el maestro esté a gusto; y ese día se le quedará la misma cara que se le quedó cuando de pequeño le dijeron que los Reyes Magos no existen. O igual aún cree que sí existen, cualquiera sabe. O a lo mejor escucha hablar de selección y se le vienen a la cabeza Julen Lopetegui, dos Eurocopas y un Mundial. ¿Qué se puede esperar de una persona que, ante tal escenario de tardes historicas con Domecq y tal, "seguirá aceptando que las figuras lleven sus toros debajo del brazo"? Sí, así tal cual. Puede aceptarlo él, que vive y se lucra de esto. El que viva y trabaje para esto, o sea, para dejarse anualmente en torno a cien mil de las antiguas por ir a los toros, puede que no le haga tanta gracia. Ese, que le cuelen a la fuerza lo que viene siendo un animalico terciadito, escaso de cuernos (para colmo retocados por la mano del hombre en muchos casos), y de comportamiento noble y dulce solo para expresarse, arma la Revolución Francesa, y con razón. Porque a fin de cuentas el toro no es un material utilizado para crear arte o para expresarse, como si fuera un bote de acuarelas o un instrumento de música. El toro es eso, el toro. El que sale al ruedo mostrar su condición durante una lidia dividida en tres tercios. Y para ello tendrá delante uno que sepa imponerse a tal condición y sacarle partido. Y, llegado el momento, darle muerte. Que también está ahí, como "momento supremo". Aunque parezca molestarle a unos pocos, que no son del PACMA precisamente (¿o sí?).
También  se atreve el juntaletras con nombre de viejo coloso del toreo a sacar a relucir eso de que
"de toda la vida las figuras han matado lo que han querido". Naturalmente, todos han tenido sus predilecciones: Antonio Ordóñez, Núñez y Pablo Romero; Paco Camino, la procedencia de Buendía; Manolete sentía gran debilidad por Villamarta... Y así todos, sin excepción. Eso es tan verdad como que ninguno obviaba matar corridas de Miura de vez en cuando, o del tronco graciliano o murubeño. O cobaledas. Eso, al señor este con tan bonito nombre, se le olvida mentarlo, que mataban lo que querían, pero al mismo tiempo mataban de todo. Y lo mejor de todo, estaban capacitados para ello y sabían dar una gran dimensión.
Que hoy en día matan lo que embiste... Qué leches, ¿acaso no embiste hoy en día Miura, con sus altibajos propios de toda ganadería? ¿Juan Luis Fraile, Palha o José Escolar, por poner ejemplos, no han echado recientemente grandes toros? O ¿qué me dicen de Baltasar Ibán, considerada por muchos una de las más bravas del momento? ¡¡Claro que embisten!! Pero ojo, ocurre que no embisten como a los importantes del escalafón y a su prole de palmeros les interesa para su Tauromaquia 2.0. Esos toros embisten con exigencia y no perdonan una, no se tragan los miles de muletazos que componen las interminlables faenas de ahora, hacen sudar y hasta miran, porque no son bobalicones. Para unos, corridas del Tío Picardías. Para otros, los "pseudoaficiondos", el Toro, sin más.

Este es Juan Belmonte. El de la actualidad, claro. El que trabaja en los medios de comunicación (anti)taurinos y cuya tarea es justificar y ensalzar cualquier cosa, por indefendible que sea, de los taurinejos más antitaurinos que manejan este cotarro. Este es quien se atreve a poner en duda la afición de aquellos que van los toros día tras día, domingo tras domingo, temporada tras temporada y feria tras feria, por supuesto pagando, sentándose en la dura piedra y teniendo que tragar con toros flojos y descastados, así como toreros repetitivos, vulgares y ventajistas. Y siempre manteniendo viva la esperanza de que algún día salga al contrario y se puede disfrutar de la verdadera esencia del toreo. Pedir casta, integridad y verdad en el toreo, entre otras, ya se sabe que está mal visto y es de no ser aficionado y de ser un reventados y un talibán. Claro, los güenos afisionaos siempre aplauden, no protestan aun habiendo motivos para ello, piden orejas e indultos a cualquier cosa y siempre tragan. Una pena que no todos traguemos, cuántos dolores de cabeza no se ahorraría toda esta banda de pesebreros con carné de periodista cuando les llega la hora de escribir para justificarles y taparles todo a los taurinejos.

miércoles, 18 de abril de 2018

SI BEBE, NO VAYA A LOS TOROS

"Si bebes, no conduzcas", rezan los anuncios televisivos y paneles informativos patrocinados por la DGT. Las consecuencias podrían ser terribles.

"Si bebes, no vayas a los toros", debería rezar en los carteles taurinos y en el reverso de las entradas de los toros. Las consecuencias son devastadoras. A los fabricantes y proveedores de alcohol no les haría demasiada gracia en verdad, sobre todo a los de ginebra. A los de tónica, seguramente que tampoco. Pero han de hacerse cargo de la situación. Que la Fiesta se va a la mierda, oigan.
Tampoco estaría de más, aprovechando la parafernalia que les ha entrado con la modernización de la Fiesta con cubrir las plazas de toros, poner butacas en el tendido, proveer a los porteros de lectores electrónicos para leer las entradas, y demás, poner en cada puerta, ahí al lado de los porteros, a los del Betis con un etiolímetro. Lo veo:

"Sople aquí... Muy bien, 0.0, individuo sin riesgo de pedir indulto y aplaudir hasta a los monosabios cuando ponen en pie al penco. Puede entrar caballero".

"A ver, usted, sople. Un poco más, un poc... ¡¡Hasta que yo le diga hombre!! A ver otra vez, no pare hasta que no se lo indique yo... Muy bien. Vaya, 1.03, le ha dado fuerte al gin-tónic, eh caballero. Así no puede entrar a los toros...". // "¡¡Cómo que no, oiga!! Valiente suflón es usté. Yo soy güen afisionao, ¿entiende? Y para que a uno se le catalogue como tar, no puede venir a los toros zobrio y zin haberze shutao un par de lingotazos de ginebra... ¿Cómo quiere usté que me den entonces el carné de güen afisionao?" // "¿Cómo es posible que siendo usted de la Castilla profunda, tenga cierto deje del Sur?" // "Pué hombre, porque ezo zale en er manuar de güen afisionao...". // "Vaya cogorza lleva... Pues así no puede entrar a los toros, señor mío".
Delicioso...

Lo sentirían también, y mucho, los taurinejos. Casi tanto como los proveedores y fabricantes de bebidas alcohólicas. Ya no solo porque sacarían menos perras procedentes de los vendedores de bebidas que pululan, antirreglamentariamente por cierto, por el tendido mientras el toro está en el ruedo. También porque, aunque suene a broma salida de fakes de Twitter, "No gin, no fiesta". O lo que es lo mismo,  sin gin no hay triunfalismo, y sin triunfalismo a ver cómo se vende que "la Fiesta vive un gran momento, se torea mejor que nunca, estamos ante el toro más bravo de la historia", etc.
Pero hay que ponerse en serio con este tema, porque los toros en verdad es algo muy serio, no puede convertirse la plaza de toros, sea cual sea, en un botellódromo en el que quien no viene de fuera con una chispa muy grande, se la coge dentro, ya sea porque la bebida la ha adquirido en el interior o porque en el chino de la esquina se ha comprado la litrona de Mahou o la botella de Brugal. No recuerdo yo en ir al cine o al teatro, y que gran parte de la sala esté bien azufrada, y aplauda entre acto y acto hasta al que sube el telón, porque "ha derrochao musho jarte en ello", o gritando a los actores biiiiiieeeeeeeeennnnnnnnjjjjjjjjjjj o jandaaaaaaaaa, hasta el punto de que el de la butaca de detrás, que ha entrado más fresco que una lechuga, sale también de grana y oro con sólo inspirar el aliento del chuzo de turno. Caso diferente el fútbol o el baloncesto, claro. Pero igual que no podemos poner a la misma altura a un torero que a un futbolista, ya que el primero sigue en su faena con el muslo rajado mientras el otro sólo con el roce de la bota contraria se retuerce de dolor, no pongamos a la misma altura la afición de los toros a la del fútbol.

Muchos, los taurinejos sobe todo, ven la solución de los males de la Fiesta en el triunfalismo, sea cual sea el precio. ¿De verdad le hace bien a la Fiesta indultar a un animalico que simplemente ha sido nobilísimo y dulce? ¿A un animalico que en el tercio de varas no ha hecho NADA? ¿Ese es el toro que se quiere, un toro bobalicón y que sólo se valorará positivamente si se ha dejado torear con mucha nobleza y clase? Porque si se indulta eso, es porque se quiere que sus futuros hijos tengan la misma cualidad. ¿Ese es el futuro de una ganadería y, en general, de la Fiesta?
¿Le hace bien a la Fiesta que la sola presencia de la nobleza y la carencia de casta y fiereza sea igual a la bravura?
¿Le hace bien a la Fiesta que el pegapasismo tramposo y aliviado a un animalico similar al antes descrito sea considerado "torear"?
¿Le hace bien a la Fiesta que se premien faenas como la anteriormente descrita, rematada además con una estocada que cae en mal sitio?
Para algunos, rotundamente, sí. Allá cada uno. En lo que a muchos respecta, eso es la degeneración de la Tauromaquia. El "todo vale" de toda la vida. "La gente ha sido feliz y se ha divertido, que es lo que cuenta". Pues nada, adiós a los viejos conceptos de la Tauromaquia. Adiós a importancia de los tres tercios de la lidia para determinar la verdadera dimensión del toro. Adiós al toro bravo, fiero y encastado. Adiós a cargar la suerte. Adiós a torear con la muleta plana. Adiós al toreo en redondo. Adiós a la suerte de varas, que ya no sirve porque la bravura moderna prescinde de ella. Adiós casi casi al toreo con el capote. Adiós a la importancia de la suerte suprema como colofón de una faena, qué digo, ¡¡adiós a la suerte suprema, que los antitaurinos dicen que si tal o que si cual y deja una imagen grotesca del toreo!! Al garete todo, que ya no hace falta. Ahora la gente que va a los toros es feliz con el prototipo de toro más tonto que Abundio que se traga una faena de dosmil pases sin rechistar. Es feliz con el toro justito de fuerzas y de poder. Es feliz con que no se piquen a los toros. Es feliz sin haber visto torear con el capote. Es feliz con el pegapasismo mentiroso de llevar al toro en línea recta y escondiendo la pierna. Es feliz con una estocada que ha entrado entera a la primera, aunque haya ido casi al costillar. La gente que va a los toros es feliz con todo eso. Pues muy bien por ellos. Pero ¿es que acaso hay gente que todavía va a los toros? En muchísimas ferias de España, desde luego, ya no se llena la plaza aunque toreen los que, supuestamente, tanto tirón tienen. Por mucho que los charlatanes y vendehumos quieran hacernos creer de que esto no es así. El aficionado de toda la vida se va. Se va cansado de tanto engaño, triste y renegando de algo que un día conoció totalmente diferente a lo que es hoy. Ese aficionado conoció verdaderos colosos del toreo que mataban y podían con todo tipo de ganaderías. Conoció la época en que un toro bravo se le consideraba tal porque resistía un tercio de varas en que se exigía un mínimo de tres entradas en las que se empleaba, porque tenía casta, porque solo se le podían pegar de 25 a 30 muletazos ya que no era tontorrón... Y ahora, pues eso. Abandona porque la antítesis a todo eso es lo normal y lo bueno. O lo cunvre, como se dice en el argot. Se aburre de los toreros que están como fabricados en serie, todos iguales y con el mismo repertorio. Se aburre de que los nuevos valores que salen de las escuelas solamente sepan copiar los malos vicios de las figuras. Se aburre de las torifactorías de nobleza empalagosa, tontuna bóvida y falta de poder para molestar lo menos posible al espada de turno. El aficionado de toda la vida abandona, hastiado de tanta mentira. Que, por otro lado, es lo que a los taurinejos las gustaría, que ese aficionado, por ende crítico y exigente, abandone y no moleste. Pero se van a ver solos en esta. Y se verán solos cuando llegue el día de defender esto de los ataques de los animalistas, y muchos digan tururú, que yo vuestro circo no lo defiendo ni por un sueldo de Nescafé.

lunes, 16 de abril de 2018

DOMINGO VENTEÑO: LOS AUTOBUSEROS VOLVIERON A HACER ESTRAGOS

El honor, la seriedad y el rigor de la Plaza de Madrid, aquella que antaño fue Primera del mundo precisamente por ser líder en todas esas cualidades, ha vuelto a ser mancillados por esos grupúsculos distribuídos por toda la plaza que solo hacen acto de presencia a entrada, autobús y bocata pagado por el chavalín del pueblo, ese que es hijo de la Trini y de Juanito el albañil, sobrino de Eusebio el Carnicero, nieto de Eulalia la de los Moscosos, o de la Josefina la del bar de la plaza, o simplemente el niño conocido de toda la vida. Porque como es torero y actúa esta tarde en Las Ventas, ha fletado dos o tres autobuses desde el pueblo y ha puesto a disposición de sus paisanos 200 o 300 invitaciones para ir a los toros. Y como el niño era tan salao cuando era pequeño, y porque es muy reguapo en la actualidad y además se le rifan las mozas en el pueblo, había que hacer acto de presencia en la plaza de toros, da igual en cual, para apoyarle, aplaudirle hasta los desarmes y las estocadas en mal sitio, sacar el pañuelo blanco para que le den las orejas y hasta pedir que sonara la música mientras toreaba. ¿Qué más da si la plaza de toros en cuestión es la mismísima plaza de Las Ventas, lugar en el cual siempre se han castigado las malas estocadas, se han abroncado a los toreroso que están mal o intentan engañar al respetable, no se aplauden toros mansos en el arrastre y en donde desde hace décadas no se toca la música durante la faena de muleta? Pues sí, este es el nivel que domingo tras domingo soportan los habituales, los pocos habituales, de esta plaza, y que ahí siguen siendo testigos de la agravada degradación sufrida por la Tauromaquia, sin recibir nada a cambio. Y cómo domingo tras domingo se mancilla esta plaza concediendo orejas y ovaciones que ni por asomo vienen a cuento. ¿Es esta la primera vez que se habla de algo así? Noooooo. Es más, raro es el día en que no se hace. Pero hay dos opciones: una, callarse y tragar; y dos, no mostrar conformidad, aun a riesgo de cabrear a los güenos afisionaos quienes, sin soltar el gin-tónic (no fuera a ser que hubiera una cámara cerca y se les pillara de imprevisto para salir en la foto y demostrar así que ellos son mu güenos afisionaos) nunca pasarán por alto la más mínima crítica hacia cualquier torero, por eso de es una falta de respeto opinar o no se qué paparrucha.

En fin, que ante este percal, el mismo de todos los domingos pero con caras y autobuses diferentes, los pocos aficionados habituales que quedan por aquí tomaron asiento con la esperanza de que la novillada de José Luis Pereda, uno de esos hierros que tantos dolores de cabeza ha provocado a lo largo de la inmensa mayoría de tardes que ha lidiado en Madrid, tuviera un desafortunado accidente genético y saliera más o menos decente. Y bien es verdad que la novillada, buena lo que se dice buena, no salió. Pero una de tantas borregadas inválidas que habitualmente lidia este ganadero, tampoco fue. Mansa fue como la que más, ninguno llegó a emplearse en el caballo, salieron todos cantando la gallina y hasta más de uno pegando una coz. Tampoco llegaron a doblar la pezuña ni a dar síntomas de invalidez, aunque bien es verdad que alguno de quedó sin picar. Y lo más importante, que para torear, más que menos, sí hubo ejemplaresYa es algo, aun estando esto a años luz de la verdadera esencia del toro de lidia.

Ángel Jiménez, inhibido durante toda la tarde con el capote, sorteó en primer lugar un ejemplar bondadoso y carente de malas ideas; así como otro con más picante y que de tonto no tenía un pelo en cuarto lugar. Ante ninguno de los dos llegó a acoplarse. Sus dos faenas fueron calcadas y se caracterizaron por la falta de apreturas y de temple, los medio trallazos marcando las afueras a los novillos y, en definitiva, una total y manifiesta vulgaridad que aburrió hasta al más bondadoso espectador.

Como segundo espada del cartel se anunció un novillero al que apetecía verle después de su revelación en 2017 y en esta misma plaza. Pablo Atienza, desde luego, en la tarde de hoy no recordó ni por un momento a aquel novillero que el verano pasado causó tan grata impresión ante la parroquia de Las Ventas. El segundo de la tarde, muy poco sangrado en el primer tercio, noblote, soso y con la casta justa, iba y venía en la muleta sin transmitir la más mínima emoción; y Atienza, con semejante material, se embarulló en una larguísima y hueca faena de muleta. Muletazos por ambas manos, atropellados muchos, otros limpios pero pegando un feo tirón hacia fuera, cites quedándose en la oreja, abuso del pico... Vamos, la monofaena de todos.
El quinto también recibió poca cera en varas, llegando a la muleta con el gas suficiente para aguantar 20 arrancadas que bien podrían haber sido aprovechadas en otros tantos muletazos partiéndose el cuerpo y el alma toreando. Y para poco más. Si con el segundo novillo este novillero se pasó de faena, ante este quinto se sobrepasó. No sólo no aprovechó esas 20 arrancadas, sino que también estuvo muchísimo tiempo delante de un ejemplar que, aburrido ya de su matador, al igual que el respetable, acabó muy agarrado al piso y a la defensiva. Con la espada, mal.

Rafael González se las vio ante un bomboncito, el tercero, ideal para emborracharse toreando y hacer mil y una virguerías. ¿Lo hizo? Pues va a ser que no. Muchos pases, sí. El pendulazo de rigor para iniciar la faena, pues también. Las manoletinas con las que se cierran todas las faenas, tampoco faltaron. Y hasta la voltereta que terminó de calentar al personal y le hace entrar en la faena. Pero toreo, el toreo puro, el de verdad, el de adelantar la pierna y tirar del toro llevándolo detrás de la cadera, pues como que el día que explicaron eso en la Escuela él debía de andar o bien mirando a las musarañas, o leyendo un tebeo de Mortadelo y Filemón. Bueno, él y toda la clase, y en todas las escuelas de tauromaquia y de todas las promociones, a decir verdad. Faena que sirvió de homenaje a la tramposa y chabacana Tauromaquia 2.0, y que sólo cogió cierto vuelo, ante parte de la concurrencia eso sí, cuando el novillo se llevó por delante al chaval. Y como guinda al pastel, estocada tendida y trasera  Y aunque fue surrealista, cayó la oreja. "La peor oreja que he visto concederse en Madrid en años", me escribe mi buen amigo Jorge por WhatsApp. Tal cual. Y no pasa nada. En Madrid se dan orejas por destorear y matar mal, y no pasa nada. Y encima hay que cerrar el pico. Callarse vaya, porque otro pico sí puede utilizarse sin que pase nada ni nadie pueda rechistar.
No hizo nada diferente Rafael González ante el novillo que cerró plaza, ejemplar también noble y con oreja que cortar. Trallazos hacia fuera, pico, pierna atrás, destoreo... Y estocada trasera después de pinchazo, que no fueron impedimento para que el paisanaje sacara el moquero y que los fulanos de las mulillas realizaran su bochornoso show de siempre para cazar media perra de parte de la cuadrilla. Don Trinidad, hoy en el palco, dijo que naranjas de la China, y Rafael González se quedó con las ganas de pasear otra oreja que hubiera supuesto una puerta grande, otra más, que calificarla de sonrojante hubiera sido quedarse corto. Salió a saludar una ovación tributada por el paisanaje, y cuando todo el mundo quedó callado y sin que nadie, a excepción de sus tres banderilleros, se lo reclamara, se pegó una vuelta al ruedo por toda la jeta, ya casi a plaza vacía.

Las Ventas, una vez más, mancillada por la concesión de otro despojo de pueblo y ovaciones y aplausos a cualquier cosa por muy chabacana y anti taurómaca que esta fuera. El aficionado de toda la vida mosqueado, y los del pueblo, tan contentos y felices poque su paisano "triunfó". Adaptando esta plaza a las cualidades de cualquiera que se viste de luces, en lugar del que se viste de luces de adapte a las exigencias y a las cualidades de esta plaza. Qué ruina. El próximo domingo, más autobuses, más paisanos, y más de lo mismo. Y así, hasta que en mayo los autobuseros echen el vuelo para dejar paso a los isidros. A ver quién son peores.

lunes, 9 de abril de 2018

DOMINGO VENTEÑO: SEIS GOLOSINAS DE RICARDO GALLARDO Y TRES PEGAPASES

Acudían esta tarde a Las Ventas los aficionados, los pocos que quedan, con la cosa aún presente de la notable novillada que lidió Fuente Ymbro en 2017 para abrir la temporada, hace ya un año. Cosas de la casta y la importancia del Toro, que suelen ser un buen reclamo. Y así es como fueron aposentándose estos locos, que aún creen en la regeneración del toreo, en el duro granito de la exprimera plaza del mundo, mezclándose un domingo más con los guiris, japos, yanquis... Y, por supuesto, con los güenos afisionaos (ya fueran estos venidos en alguno de los autobuses fletados por los novilleros, o bien porque les regalaron la entrada o el pase al callejón, consumición de gin-tónic incluida). En lo que respecta a los guiris, japos y yanquis, lo mismo de cada domingo: no duraron más de dos toros. Para los güenos afisionaos, tanto los de los autobuses como los del pase al callejón o al tendido por la gorra, seguramente cojonudo todo: aplausos a los mansos en el arrastre, berridos de bieeeeeeeeeeennnnnnnjjjjjjjjjjj y jaaaaaandaaaaaaaaaaa ante el más mínimo trallazo hacia afuera con el espinazo doblado, peticiones de oreja aun después de pinchar y cobrar acto seguido una estocada que ha caído en mal sitio y ha sido peor de ejecución, aplausos y más aplausos mientras el jeta de turno que, vestido de luces, pasa por debajo dando una vuelta al ruedo sin merecimiento alguno... ¡¡No podrán decir que se lo pasaron mal!! Lo malo es que quizás mañana se levantan con sequedad de boca, voz de cazallero, descomposición de tripa, dolor de cabeza, sed a todas horas del día... En solo una palabra, resaca. Al fin y al cabo, es el tributo a pagar por ser un güen afisionao.
Y para el aficionado, que al fin y al cabo es quien pasa por taquilla religiosamente sin importar la ganadería y la terna, si hace frío o calor; si llueve, truena o hace sol; el encierro de Fuente Ymbro se resume en un mojón la mar de hermoso, por descastado, por falto de poder, por manso, y por exceso, demasiado exceso a decir verdad, de nobleza y dulzura. Que como hoy en día solamente importa que los animalillos se dejen en la muleta de manera boyante y sin poner en apuros a los que visten de luces, igual la novillada ha sido hasta buena. Pero si hubiera que medirla por como se medían antaño las corridas, o sea por su comportamiento en el primer tercio, por su bravura y por la emoción que desprende la casta indómita de un toro de lidia, entre otras muchas cosas, la novillada de Fuente Ymbro ha sido vulgar, aburrida y caracterizada por la enorme falta de emoción. Que nadie dice que no se hubiera podido triunfar ante ella y haber estado bien, pero el Toro de lidia es otra cosa, la cual por supuesto se ha podido ver en esta ganadería. 
En cuanto a los señores Isiegas, Ochoa y Téllez, los tres coletas de esta tarde, podría hacerse una observación parecida: si el toreo de hoy en día, eso de torear mejor que no se qué más, es pegar pases sin importar de qué manera, la valoración de sus actuaciones es más que positiva. O como diría un güen afisionao, "lohhh zavalehhh jan eztáo cunvre". Pero si el toreo se entiende por la compenetración de parar-templar-mandar, más cargar la suerte, los tres chiquetes de esta tarde han estado peor que mal. 

Jorge Isiegas ha abierto plaza con un marrajo que no ha recibido mucho castigo en varas y ha destapado las vergüenzas de los de luces, fueran de oro o plata, cuando ha hecho hilo a los banderilleros Jesús Montes y José Antonio Prestel y nadie estaba presto al quite. El primero ha tenido que ser evacuado a la enfermería con una cornada, y el segundo ha recibido un varetazo que le ha mantenido fuera de juego durante su turno en este primer novillo, pudiendo volver a sus quehaceres en sucesivos turnos. Isiegas basó la primera parte de la faena a este ejemplar en la primera raya, donde el novillo tuvo algunas arrancadas boyantes y carentes de maldad que se fueron apagando. Se lo abrió más tarde a los medios, y el novillo dejó más patente aún su mansedumbre, a la par que Isiegas mostraba su vulgaridad y su pegapasismo en una faena que resultó ser tan larga que sonó el aviso cuando el chico cambiaba la ayuda por la espada de verdad. Mató de un feo sartenazo. En cuarto lugar salió el novillo con más pies de la novillada, que ofreció veinte arrancadas para estar mucho mejor de lo que estuvo, otra vez, Jorge Isiegas, que lo desaprovechó con una faena de destoreo basto y carente del más mínimo respeto por la torería eterna. 

A Carlos Ochoa le llevan pregonando desde hace meses los voceros del sistema como futuro figurón del toreo y ese en quien gran parte del peso de la tauromaquia, en el día de mañana, recaerá. Y muy mal, pero que muy muy muy requetemal tiene que estar esto de los toros para que semejante conato de pegapases sea considerado el futuro. Y es que aquí el futuro se dedicó durante toda la tarde a pegar una ostentosa colección de trallazos embarcando al animal con los hilos que sobresalen del pico de su muleta y tirando al toro hacia fuera, sin colocarse en el sitio ni una sola vez (tan fue así que el vestido acabó limpito) y doblando el espinazo que hasta cualquiera de los presentes sentía dolor con tan solo contemplar tan esperpéntica escena de Tauromaquia 2.0. Y todo esto, ante dos animalejos que, por si hace falta decirlo, no se emplearon en varas ni una pizca y derrocharon una condición tan bobalicona y dulce como para haber triunfado rotundamente. Pero no dio para más Ochoa, que hasta haciendo un uso deficiente de la espada, se le pidió un despojo al doblar el segundo de la tarde que el debutante en el palco, el señor don José Magán Alonso, negó sin ningún género de dudas. Dio Ochoa una vuelta al ruedo bajo las protestas de parte de la parroquia. 

Ángel Téllez debutó en Madrid embarullándose en una faena larga que no mostró ninguna característica diferente a la del toreo moderno ante el inválido y pastueño tercero. No menos larga y vulgar resultó ser la faena al novillo que cerró plaza, otro ejemplar con dulzura y manejabilidad más que suficiente para triunfar con rotundidad en Madrid, y con el que Téllez pasó demasiado rato delante pegando trallazos y aburriendo al personal. Nada, absolutamente nada que mereciera la pena en su actuación.

Tampoco lo mereció el conjunto de la tarde, la cual se caracterizó por la falta de casta y de poder que los aficionados esperaban de los novillos de Fuente Ymbro. Un puyazo en lo alto por parte de Marcial Rodríguez al segundo mientras tapabala salida fue quizás lo más destacable de tan aburrido festejo, en el que volvió a quedarse al descubierto, una vez más, lo rapidísimo que avanza la degeneración en la Fiesta. Con este futuro aguardando en la fragua de la novillería, no se puede esperar otra cosa. 

lunes, 2 de abril de 2018

DOMINGO DE RESURRECCIÓN EN MADRID: ¡¡QUÉ BARATO ESTÁ ESTO!!

Decir que el rigor y la seriedad de la plaza de Madrid lleva en caída libre desde hace algunos años, no es nada nuevo. Tampoco lo sería decir que cada año que pasa este hecho se acentúa aún más, y que Madrid está mucho más cerca de una vulgar plaza de talanqueras que de la plaza seria, entendida, justa y rigurosa que antaño fue. Pero a algunos aficionados, lejos de resignarse por esta triste realidad, aún les sigue doliendo que en Madrid se aplaudan toros en el arrastre que han sido inválidos, que las trampas de los toreros sean censuradas por una mínima parte de presentes que encima tienen que callar a requerimiento de voces amenazantes, que se regalen orejas por faenas ventajistas rematadas por estocadas defectuosas, que se aplauda el no picar, que se le dé a un toro una vuelta al ruedo que simplemente ha sido bueno, que se protesten toros por mansos pero esos mismos callen cuando se derrumban por su flojera manifiesta, que...

La afición y seriedad de la plaza de Madrid están en estado terminal, y en el festejo correspondiente al Domingo de Resurrección, paradojas de la vida, ha vuelto a quedar de manifiesto. Seis toros en la tarde de marras de una ganadería con buen historial en los últimos años en Madrid, la de El Torero, de los cuales, salvando al escuálido torito que hizo de tercero y el recogidito y regordete mansurrón que salió en cuarto lugar, han lucido buenas hechuras y aparatosas cornamentas. Una pena la flojera de remos de los dos primeros, que apuntaron nobleza y buenas intenciones en sus correspondientes embestidas, pero que apenas podían mantenerse en pie cuando aquel que tenían delante vestido de luces le sometía por abajo. Dos picotacitos de nada recibió el tercero, flojo de salida pero que se vino arriba en el último tercio y resultó ser un ejemplar que se dejó torear con una nobleza y eso que llaman calidad exquisitas. Mucho más complejo fue el cuarto, manso de libro al que ninguno de los hombres de luces fue capaz de fijar en las telas. Tres entradas al caballo las de este toro, saliendo de la primera dando una coz al punto de notar el palo en el lomo, dejándose pegar en la segunda un lujazo fuerte, y recibiendo una tercera vara en el caballo que guardaba puerta y en la que también le apretaron fuerte. Los corridos en quinto y sexto lugar fueron los mejores del encierro, dos toros que recibieron cada uno dos puyazos en regla y no flojearon de remos en ningún momento, y que además tuvieron mucha nobleza dentro y hasta cierto punto de casta.

Ante este material, David Mora, Daniel Luque y Álvaro Lorenzo. El primero, acabó la tarde con el vestido tal y como se lo enfundó una hora antes de hacer el paseíllo: impoluto y sin la menor mancha de sangre. No se complicó demasiado la vida ante el inválido que abrió plaza, que con más poder hubiera sido de escándalo, estando el matador fuera de sitio durante su largo e intrascendental quehacer. Muletazos por ambas manos citando siempre al hilo, metiendo el pico con su habitual descaro y dando el pasito atrás. El cuarto, muy manso y abanto, no puso las cosas fáciles, pero no es menos cierto que el toro, aunque huidizo, disponía de tal nobleza que, con inteligencia, buena elección de terrenos y temple, bien se le podía haber sacado partido. Tampoco deja de ser cierto que David Mora le consiguiera ligar algunos muletazos meritorios con la mano derecha en el tercio del tendido 8 a base de dejarle la muleta bien puesta y haciendo un uso trascendental de los toques, pero si se dice que todo esto fue con su habitual descaro para meter el pico, citar al hilo y ofreciendo el culo, pasarse al animal lejísimos y dar una descomunal zancada hacia atrás, no se falta a la verdad. Mató de estocada desprendida y trasera y, aunque se le pidió la oreja, por suerte está vez sí, no se concedió.

El hecho de mayor calado que ocurrió en la actuación de Daniel Luque esta tarde es que le quedan otros dos toros menos para ser figura. Uno, el segundo, con un poco más de fuerza hubiera sido para cogerse un empacho toreando. Pero le faltaba precisamente eso, lo más importante: la fuerza. Una pena. La faena de Luque estuvo repleta de enganchones y trapazos marcando el camino hacia fuera siempre. Mató además de una preciosa estocada que hizo guardia, más pinchazo y estocada que degolla al animal. No fue el quinto el toro con el que Luque, de una vez por todas y después de tantos años, se hiciera la figura que tanto ansiaba. Y no porque el animal no valiera para ello. Más bien, porque el que no vale, ni para figura, ni para torero de culto, ni para absolutamente nada, es el propio Luque. Digamos que este quinto, que pidió los papeles y tenía muchísimo que torear, se fue precisamente sin eso: sin torear. Y nuevo mitin con la espada, para redondear la gran tarde de un torero al que cada día le viene más grande todo esto. Lo dicho, dos toros menos para ser figura.

A Álvaro Lorenzo, quien cerraba cartel, van a empezar a lloverle los contratos a partir de este día. Con tres orejas cortadas en Madrid, no es para menos. Pero tres orejas en el Madrid, o del Madrid mejor dicho, de ahora, del siglo XXI, del de los tiempos de hacer pasar por torear mejor que nunca la vulgaridad y las trampas, así como pasar por toro más bravo que jamás se ha lidiado un borrego escuálido e inválido dotado de una nobleza infinita y despojado de la mayor virtud del toro bravo: la casta. Una oreja del noble tercero, al cual empezó la faena de muleta doblándose de forma muy torera. Basa Lorenzo los primeros compases de la faena sobre la mano izquierda para dejar muletazos con mucho sabor y aroma. Sabor moderno, y aroma a Tauromaquia 2.0, pues eso de cargar la suerte y rematar los muletazos atrás no es algo que brillara a lo largo de su actuación, y si lo hicieron, fue por su ausencia. Coge la mano derecha para dejar muletazos que tampoco destacaron por el clasicismo del toreo eterno, y cierra Lorenzo con bernardinas que terminan de calentar al personal. Una estocada desprendida perdiendo la muleta culminó la obra, y ni eso fue impedimento para que el despojo le fuera concedido. Barato, barato...
El sexto cumplió y metió riñones las dos veces que entró al caballo, dejando una pelea aceptable. Lo fue también su comportamiento en la muleta, muy noble y con casta, lo cual Álvaro Lorenzo aprovechó. A su manera, claro. Los que esperaran que se cruzara, diera el pecho, embarcara al toro con la panza de la muleta y vaciara el muletazo atrás, esperaban un imposible. Más trapazos, por ambos pitones, hacia fuera mientras metía el pico con descaro y retrocedía la pierna sin pudor, fueron el principal componente de la faena misma faena de siempre, la que hacen la inmensa mayoría de los que se visten de luces, sean figurones, aspirantes, jóvenes o veteranos, y en cualquier plaza y feria, ya sea Madrid, Sevilla, Bilbao o Valdenueva de las Piedras. Y culminada de nuevo con una estocada defectuosa por trasera y desprendida. Y las dos orejas cayeron como si se hubiera toreado con verdad, clasicismo y pureza, y se hubiera matado de forma fenomenal. En Madrid, nada menos. Y el buen toro que fue este sexto fue tratado como el paradigma de la bravura al serle concedido la vuelta al ruedo en el arrastre.

Ya nada importa, sea lo que sea. Todo vale, incluso en Madrid. Para gloria de algunos, que se creen que los males de la Fiesta se solucionarán con exceso de triunfalismo; y para desgracia de la propia Fiesta, a la que la alarmante falta de autenticidad, en el toro y en el toreo, le está matando.

lunes, 26 de marzo de 2018

DOMINGO DE RAMOS EN MADRID: VICTORINO, ¿POR QUÉ LE ECHAS AGUA AL VINO?

¿A qué juega usted, señor Victorino Martín García? ¿Qué es lo que pretende? ¿A dónde quiere llegar a parar con su ganadería? No es enfado, señor Victorino Martín García. Tampoco es hastío. Ni siquiera desencanto. Yo, señor Victorino Martín García, lo llamaría más bien estar muy disgustado y confuso. Disgustado, señor Victorino Martín García, con una ganadería, la cual ha sido desde hace décadas referente para cualquier aficionado a los toros, que salvo contadas y muy honrosas excepciones (las cuales podríamos llamar asi a bote pronto Cobradiezmos, Pastelero o Vengativo), está en la tónica desde hace algunas temporadas de flojera, ausencia de casta, exceso de nobleza, ausencia más que notable de la suerte de varas, exceso de toreabilidad... Vamos, eso que cierto ganadero apodó en su momento como "Toro artista". Y confuso, querido y respetado señor Victorino Martín García, porque no entendemos a dónde quiere llegar a parar con todo eso. Bueno, igual, siendo honestos, le podría decir que esa confusión, por momentos, se transforma en un disgusto aún más fuerte cuando a uno le da por pensar que en realidad su meta es ver su ganadería anunciada en el mismo cartel que las figuritas contemporáneas. Pero es que a uno le resulta imposible creer eso. No, no puede ser.
Entonces ¿qué es, señor Victorino Martín García?
Hoy, esta tarde, en Madrid, en el mismo Madrid donde los toros criados y seleccionados por su padre (qepd) han engrandecido tantas veces esto de la Tauromaquia, ha dado usted un paso, otro más, que nos lleva a pensar que sí, que la realidad es que a usted le gustaría entrar en carteles más... ¿Glamourosos, como se dice en el mundo contemporáneo? Bueno, pues diremos "de campanillas", que queda más taurino. Es que la ausencia total de la más mínima gota de casta por parte de sus seis pupilos lidiados este Domingo de Ramos, señor Victorino Martín García, no deja lugar a otro pensamiento. Y créame, señor mío, que duele mucho ver cómo a un victorino le tienen que levantar el palo y medirle el castigo porque "no anda sobrado de fuerzas". O que el torero de turno se plante ahí delante y pegue mil trapazos de muchas formas y colores, y el animalico siga embistiendo con una docilidad tremenda, tanta como para creer que ahí hay uno de esos ejemplares de origen saltillo que en México se reparten para hacer no se qué mejor toreo de la Historia. 
Y es que, señor Victorino Martín García, lo que mal empieza, no podía acabar de buena forma. Sí, lo digo por lo de ese primer toro que usted ha permitido que se lidiara con un boquete de tamaño considerable en el anca izquierdo, y el cual echaba más sangre que los dos puyazos que ha recibido, sea dicho de paso. De acuerdo, la dejadez de la Presidenia ha echado el resto, pero... ¿Dónde estaba usted para impedir que se cometiera semejante atropello? ¿Que no había más toros de su ganadería en los corrales que pudieran haberlo suplido para evitar que la corrida no se lidiara al completo? Bueno, ¿y qué? Se remienda con otro de otra ganadería, y aquí paz y después gloria, pero permitir que entre en el sorteo ¡¡y se lidie!!, un toro con una cornada, por muy "pequeña" y "poco aparatosa" que usted y los veterinarios de Las Ventas digan que sea, es cuanto menos VER-GON-ZO-SO. Por parte de usted, de la Presidencia, y de los veterinarios. Y el resultado no podía ser otro que el de un animal lisiado que muy poco, o más bien nada, ha permitido al de luces. Total, que "nos han robado un toro", señor Victorino Martín García. Así por las buenas.
La corrida empezó así de mal, y en ningún momento ha terminado de remontar. Con el segundo en el ruedo el viento ha empezado a molestar más de la cuenta, cosa que ha hundido a Pepe Moral en un mar de dudas y desconfianza que han hecho que el animal se pusiera a la defensiva y muy bronco. En otras condiciones y con un Pepe Moral más seguro, quizás el toro pudiera haber sido otro. Quizás...
Jiménez Fortes hizo amago de levantar la situación una vez salió al ruedo el tercero, pero todo quedó en eso mismo: intento. Buenas fueron sus verónicas de recibo, y en el primer tercio el toro se arrancó con prontitud y buen galope al caballo en las tres varas que tomó (la tercera, por orden de la Presidencia y contrariedad del matador, sea dicho de paso), cosa que fue suficiente para que la parroquia se pusiera en pie a aplaudir, sin calibrar antes en que debajo del peto, el animal pegó cornadas, hizo sonar el estribo y hasta hubo ademanes de quitarse el palo de encima. Vamos, lo que llega siendo una pelea de manso... Un manso que se dejó torear a placer y sin lanzar una sola mirada mala al matador. ¿Y lo consiguió el bueno de Saúl? Pues a ratos. Bien colocado en todo momento y sin echar el pie atrás, las primeras series, con la diestra, llevaron buenas intenciones pero muy pocos muletazos fueron limpios. El punto álgido de la faena llegó cuando el matador se echó la muleta a la zurda,y dejó una serie de naturales de mano baja, reposados y tirando de las embestidas hacia atrás de la cadera. El toreo, en una palabra. Cerró al toro Fortes doblándose de manera muy torera, y dejó un bajonazo que no fue impedimento para que cortara una oreja que, por tal estocada, nunca debió concederse. Y a un toro de dos. El vaso medio vacío, o el vaso medio lleno, según quien lo mire. O con tan solo dos gotas, que es como lo ve un servidor.
El cuarto, además de ser lo suficientemente flojo como para ir sobrado con dos picotazos, fue más noble aún y, por ende, mucho más tontorrón. Tanto, como falto de casta. Y el Cid, ante tal ejemplar, no pasó de aseado, correcto y sin decir absolutamente nada en una faena demasiado larga y carente de... De... De... De absolutamente todo.
Al quinto se le vio un ejemplar que acudía con prontitud a cualquier llamada, se desplazó con nobleza y en ningún momento tampocó osó a hacer extraño alguno. Un torete noble para poder estar bien ante él y pegar buenos muletazos, pero de nuevo se volvió a ver a un Pepe Moral que, muy molestado por el viento otra vez, estuvo muy desconfiado, sin asentar las zapatillas ni por casualidad, y sometiendo al animal a una hermosa colección de trallazos. Dos faenas calcadas las de Pepe Moral en esta tarde, una tarde que no fue la suya.
Cuando salió el animal que cerró plaza, los presentes tuvimos que mirar el hierro varias veces para cerciorarnos de que sí, que era de Victorino Martín. Aunque no lo pareciera. Más bien, parecía por sus hechuras y cara uno de aquellos coquillas antiguos de procedencia también santacolomeña, pero muy poco habitual en este hierro. Y el presunto victorino, que derribó la montura en la primera vara y cumplió más que el resto de sus hermanos en la segunda, aunque tampoco sin grandes alardes, volvió a regar el ruedo de nobleza, toreabilidad y más bien nada de casta. Fortes volvió a desaprovechar esta condición, pero está vez ni siquiera dejó la intención de hacer el toreo de verdad, como sí la dejo en su anterior comparecencia. Nunca en el sitio y siempre con la pierna atrasada, volvió a sufrir muchos enganchones y no fue capaz de rematar ni un muletazo atrás. Falló con la espada, y eso seguramente le hizo perder, como mínimo, que hubiera habido pañuelos pidiendo que abriera la puerta grande, la cual se hubiera antojado muy chica, siendo justos.

La temporada en Las Ventas ha empezado de tal forma, y esto se presume como una deliciosa metáfora de lo que va a ser el devenir de la temporada. Y el señor Victorino Martín García, a estas horas, seguramente satisfecho ante el juego ofrecido por sus toros. Si le vale esto, mal camino llevamos.

domingo, 18 de marzo de 2018

SAN ISIDRO III: LAS NOVILLADAS

Como es tradición, tres serán los festejos novilleriles en la feria de San Isidro de 2018. Guadaira, Conde de Mayalde y Fuente Ymbro son las ganaderías elegidas para lidiar en estas tres novilladas, las tres de encaste Domecq. Presumiblemente, con la intención de salvaguardar la ilusión de los chavales, y tal. ¿Se imaginan que, por lidiarse alguna novillada de otro origen, salen ejemplares cuyas complicaciones no permiten imitar, en la primera plaza del mundo nada menos, eso de torear mejor que nunca? Hombre ya, por favor. No son capaces casi de hacerlo ante ese borrego tildado como toro más bravo de la Historia, como para serlo ante un toro de verdad.

La mayoría de estos nueve novilleros son casi desconocidos en esta plaza, pues apenas dos han sido los que han debutado en Madrid. Algunos ya hicieron el paseíllo sin los del castoreño en el Camino hacia Las Ventas; y otros, posiblemente, lo hagan a lo largo del mes de abril en las novilladas previas a la feria.

La primera novillada del ciclo servirá para iniciar la Feria de San Isidro. Uno, que tiene curiosidad por estas cosas, pregunta a los viejos aficionados que desde cuando la Feria de San Isidro se abre con una novillada, y la respuesta que recibe es que desde que estamos en 2018. Y es que estando esta plaza en manos de Monsieur Gafapasta, nada es imposible. En esta primera de feria se lidiarán novillos de una ganadería acostumbrada a echar buenas novilladas como lo es Guadaira, y se anuncian David Garzón, Carlos Ochoa y Ángel Téllez. Ya tuvimos oportunidad de paladear las bondades de Carlos Ochoa en la novillada de la pasada feria de Otoño, las cuales no son más que una mera copia del aburrido y ventajista pegapasismo moderno con el que hoy se hace rico hasta el más negado de los que se visten de luces. Por su parte, tanto David Garzón, de Ecuador, como Ángel Téllez no han toreado como novillero con picadores en Madrid a día de la fecha, aunque Ángel Téllez sí lo hizo antes de debutar con los del castoreño, concretamente en la final del Camino hacia Las Ventas de 2015, cortando una oreja ese día.

El lunes 21 de mayo les llegará el turno a los del Conde de Mayalde, con quien se medirán Pablo Atienza, Toñete y Alfonso Cadaval. El primero fue vencedor del Certamen de Novilladas Nocturnas del pasado julio, pero como los sucios cambios de cromos que se tejen en los despachos le dejaron fuera de su bien ganado puesto en la novillada de la pasada Feria de Otoño, ha habido que esperar hasta 2018 para paladear de nuevo las buenas maneras que apunta. De Toñete, ya que sale el tema de los despachos, corren rumores por ahí de que sus méritos para andar pululando por todas las ferias de España reside precisamente en los despachos más que en los ruedos. Habrá que ver si esos rumores son ciertos, o si es que en verdad el chaval vale y se lo ha ganado en el ruedo. Caso muy parecido es el de Alfonso Cadaval, más célebre por ser hijo de la Omaíta que por otra cosa, y de cuyas influencias paternas se hablan mucho en los corrillos de los aficionados. Habladurías serán...

La última novillada de San Isidro correrá a cargo de los utreros de Fuente Ymbro, Marcos, Alejandro Gardel y Francisco de Manuel. Son estos tres novilleros que, a día de la fecha, no han debutado en Madrid. No es nuevo en esta plaza no obstante Francisco de Manuel, quien se proclamó vencedor del Camino hacia Las Ventas en el año 2016, saliendo a hombros de esa plaza aquella mañana después de cortar una oreja a cada uno de sus novillos. Por su parte, Marcos Pérez Hernández, que se anuncia como Marcos en los carteles, es hijo del empresario Maximino Pérez y nieto del ganadero Domingo Hernández; y su corta carrera ha ido por rachas, con retirada incluida el día que debutó con picadores en Cuenca, allá por el año 2016, para volver meses después con las pilas enteramente cargadas. Alejandro Gardel, madrileño, es otrora componente del cartel, y su nombre suena con fuerza desde su época de novillero sin picadores.


miércoles, 14 de marzo de 2018

SAN ISIDRO II: LOS TOREROS

Si en el análisis del San Isidro ganadero se llegó a la conclusión de que el asunto ha mejorado respecto a otros años, ahora que nos disponemos a analizar uno por uno los coletas que harán el paseo no sería una falacia decir que el percal es cuanto menos lamentable. Por ausencias varias, por presencias injustificables (salvo que se tenga en cuenta que algunos han entrado exclusivamente porque no había otro u otros que quisieran algunas corridas), y porque no hay ningún cartel verdaderamente rematado al cien por cien. Carteles con alicientes, pues varios, como siempre. Rematados y del que no pueda decirse "cartelazo de relumbrón", cero patatero. Bueno, salvando aquellos en los que aparecen los que hacen el mejor toreo de la Historia para matar corridas pertenecientes a hierros que crían el toro más bravo que jamás se ha criado, o como sea que se diga.
Una ausencia destacada es la de Diego Urdiales, al que siempre se le espera por una concepción del toreo que apenas ya se ve, pero cuya irregularidad le ha impedido realizar gestas de mucha más categoría en esta plaza. Su ausencia se debe a "desavenencias por lo ofrecido por la empresa", según palabras del torero. Los rumores, fuertes, dicen que esas desavenencias se deben a que no le apetecía mucho matar la corrida de Victorino. Sería el colmo algo así de alguien que saltó a la palestra y se hizo imprescindible para muchos aficionados gracias a sus triunfos ante esta ganadería.
Otra ausencia que no ha suscitado menos polémica ha sido la de Gonzalo Caballero, un torero que, por méritos propios, tenía que haber estado en la Feria al menos una tarde. Y de hecho tuvo el ofrecimiento, pero no lo vio oportuno. Porque parece ser que le llamaron a última hora, porque se supone que para ponerle a él se tenía que quitar a otro u otros compañeros, porque dice que de las cuatro opciones que le ofrecieron no le encajaba ninguna, etc. Y bueno, no será un servidor quien critique un ápice ese desplante al maldito sistema antitaurino que gobierna la Tauromaquia, pero... ¿Está Gonzalo Caballero para andar rechazando nada? Y lo que es peor, ¿para rechazar porque no le gustaron ninguna de las cuatro corridas que le ofrecieron? En palabras del señor Lloret, entre esas cuatro estaban La Quinta, Baltasar Ibán y Rehuelga. ¡¡Toma ya!! ¿Qué esperaba, Juan Pedro Domecq, Garcigrande o Jandilla? ¿Ya anda poniendo reparos a las corridas de las que se denominan duras? Pues esto último ya no es tanto un desplante al sistema, quizás lo sería más bien al propio aficionado. En fin, solo deseamos que este hecho no se traduzca en lo que vulgarmente se conoce como "cavarse su propia tumba", y que si algún día es figura de verdad cumpla su palabra y mate esas corridas, porque es lo que declaró el día que le dio la verborrea. No obstante viene Gonzalo Caballero a matar, en el Día de la Comunidad de Madrid, la corrida del Tajo y La Reina. Es un gran día para hablar en el ruedo y ante el Toro, que es como hacen los buenos toreros.
Algunos también echamos en falta a Sánchez Vara, un torero que gustará más o gustará menos, pero que después de vérselas y deseárselas de la forma más digna posible con aquel famoso Cazarrata, no ha vuelto a pisar por Madrid. Qué menos que se hubiera contado con él para cerrar algún cartel  tipo Saltillo, Partido de Resina o Dolores Aguirre, ganaderías las cuales ya conoce de sobra. Por lo menos, mejor que Sebastián Ritter, Esaú Fernández o Ricardo Torres...
Por lo demás, muchísima paja y relleno, lo cual vuelve a dejar claro que en San Isidro lo que sobran son días.

TRES TARDES 

JUAN BAUTISTA (La Quinta - Núñez del Cuvillo - El Pilar): A unos tan poco y a otros tantísimo. De verdad que no se entiende que a este torero haya que verlo tres tardes en San Isidro. Son muchos años ya pasando de puntillas, en el mejor de los casos, en cada una de sus comparecencias en Madrid. Si aceltamos pulpo como animal de compañía ¿una orejita en la isidrada de 2016? Vale, pero ya se le dieron otras tres tardes en la del pasado año, más el vis a vis con Ureña en Otoño, y no hizo absolutamente nada. Nada de nada. ¿Por qué otras tres? No se comprende, de verdad que no.

ROMÁN (Fuente Ymbro - Juan Pedro Domecq/Parladé - Miura): Este sí entra sus tres tardes por méritos propios. Puede gustar más o menos, pero es así. Aunque lo suyo sea más pundonor y sinceridad que otra cosa, lo cual cada vez que sale a la plaza a muchos les hace olvidar que no está entre los más excelsos del escalafón.

JUAN DEL ÁLAMO (Las Ramblas - Alcurrucén - El Pilar): También tres tardes por mérito propio al haber salido por la Puerta Grande en el San Isidro anterior. Aunque a muchos no nos convenciera la rotundidad de su triunfo. Pero tenía que estar, y está que es lo importante.

PACO UREÑA (El Puerto de San Lorenzo/La Ventana del Puerto - Núñez del Cuvillo - Victorino Martín): Más se esperaba de este buen toreo el pasado año, que aunque logró buenos momentos le faltó el triunfo gordo que se le exige por lo que de él se espera. Ojalá sea este año.

SEBASTIÁN CASTELLA (Jandilla/Vegahermosa - Garcigrande/Domingo Hernández - Victoriano del Río/Toros de Cortés): La única figura que hará el paseíllo tres tardes en esta feria, lo cual demuestra quién tienen un compromiso para con Madrid y a quién se la repampimpla. Lo hará antes tres ganaderías sobre las cuales sus adeptos dirán que es para expresarse, disfrutar, estar a gusto y no sé qué más pamplinas. En cambio, un reventaor diría que no se ha complicado la vida demasiado. También algunos dirán "ya mató la de Adolfo Martín dos años seguidos y no se le valoró la gesta". Claro, es que está tal ganadería para muchas gestas. En fin, esta es la feria del pegapases francesito, quien al menos da la cara. En el país de los ciegos...


DOS TARDES 

EL CID (La Quinta - Adolfo Martín): A quien solamente le falta llevar cadenas atadas a los pies, una sábana e ir susurrando por las esquinas "uuuhhhhhhhh". Pero quienes un día cada vez más lejano le tuvimos entre nuestros predilectos, hemos de reconocer que cada año y cada feria, a pesar de todo, estamos con la cosa en el cuerpo de si algún día volviera a ser como aquellos felices días. Total, la fe es ciega y gratuita.

MORENITO DE ARANDA (La Quinta - El Ventorrillo): Tan irregular como buen torero cuando tiene el día. ¿Lo tendrá este año?

JOSELITO ADAME (Fuente Ymbro - Alcurrucén): Despojo por la mínima y con ayuda del colegiado (empleando terminología futbolística) en la anterior isidrada. Bueno, en la anterior y en muchas, porque orejas este torero ha cortado en Madrid unas cuantas, pero de esas que uno diga "madre mía, qué bien ha estado este tío hoy", pues un servidor no recuerda ninguna. Ni un servidor, ni muchos aficionados a los que este ha preguntado para cerciorarse de que no es el único que no recuerda nada. En fin, a alguien habrá que poner para cubrir 33 días de feria...

JOSÉ GARRIDO (Fuente Ymbro - Las Ramblas): Aquella promesa a la cual taaaaaaaanto bombo se le dio aún no ha roto. No obstante, sus adeptos confían ciegamente en él y en que puede ser un gran torero. Estaremos expectantes pues, hablando de fe ciega y gratuita.

MANUEL ESCRIBANO (Pedraza de Yeltes - Victorino Martín): Quizás no le guste verse etiquetado como tal, pero gran parte de la afición piensa que este torero, este buen torero, rinde mucho mejor ante ganaderías como las que matará en esta feria. Bien colocado por lo tanto está Manuel Escribano este año.

DANIEL LUQUE (Pedraza de Yeltes - Torrehandilla): Dos toros de Pedraza de Yeltes y otros tantos de Torrehandilla son los que le quedan a Luque (este año por lo menos) para ser figura. Qué aburrimiento de torero.

DAVID MORA (Las Ramblas - El Ventorrillo): Una Puerta Grande en Madrid en un momento idóneo, y alrededor muchísimas tardes anodinas de indiferencia y buenos toros desperdiciados.  Le conviene dar un toque importante en esta feria si quiere mantenerse.

LÓPEZ SIMÓN (Puerto de San Lorenzo/La Ventana del Puerto - Núñez del Cuvillo): No se debe negar que lo de este torero tiene un mérito tremendo: cuatro puertas grandes en Madrid sin pegar un puñetero muletazo medianamente aceptable, es cosa que está al alcance de muy pocos. Y ahí está, considerado y tratado como el que inventó el toreo. La feria que echó el año pasado con sus tres comparecencias fue desastrosa y ello sirvió para destapar, sobre todo ante la buena corrida de Jandilla, las muchísimas carencias que atesora.

ANTONIO FERRERA (Núñez del Cuvillo - Alcurrucén): Matador de toros que en los últimos años ha experimentado otros aires completamente diferentes a los de sus comienzos, con un toreo más reposado y con menos guiños a la galería. Se habla incluso que ha dejado de banderillear. Aunque ha cortado orejas en Madrid, todavía no ha obtenido un triunfo completamente rotundo en este fuero, uno de los pocos que se le resiste. Viene este año muy bien colocado, pues ha entrado en sendos carteles de figuras, de los cuales uno de ellos se trata de la Corrida de Beneficencia.

JOSÉ MARÍA MANZANARES (Núñez del Cuvillo - Victoriano del Río/Toros de Cortés): El guapísimo figurón del toreo que, como puede apreciarse, se va a complicar también mucho la vida anunciándose con esas dos ganaderías y con sus colegas de siempre. Como si Madrid fuera para echar pachangas.

ALEJANDRO TALAVANTE (Núñez del Cuvillo - Victoriano del Río/Toros de Cortés): De anunciarse cuatro tardes en Madrid, y una de ellas además con la de Victorino Martín, pasa a dos corridas y con lo mismo y los mismos de siempre. Y eso que no se le dio mal y ofreció momentos de buen toreo. Pero ha decidido volver a lo cómodo, para que no se diga que no es un figurón del toreo a la usanza moderna. Qué lástima.

LUIS DAVID ADAME (Juan Pedro Domecq/Parladé - El Pilar): Doblete del mediano de la saga Adame, que actuará el día 17 y, además, matará un toro del Pilar en eso nuevo de las 6 Naciones. Uno más, siendo generosos, como bien demostró hace algunos meses cuando confirmó la alternativa.


ROCA REY (Núñez del Cuvillo - Victoriano del Río/Toros de Cortés): Bien aprendida se tiene la lección aquí el amigo Andrés: dos tardecitas, las dos con ganado domecq, y en ambas compartiendo terna con los mismos prácticamente de Valencia, Sevilla, Castellón, Pamplona, y el resto la geografía española. ¿Para qué tener ambición y demostrar que también es capaz ante otros encastes y midiéndose ante otros compañeros que vienen arreando fuerte? Bueno, en realidad pedirle una pizca de ambición a quien hoy día es o va de figura, puede que sea mucho pedir.

CURRO DÍAZ (Alcurrucén - El Ventorrillo): Torero de detallitos de bisutería fina y elegantes posturas, pero todo lo que tiene de elegante lo tiene de ventajista y poco apego a los cánones del toreo clásico. Le esperan dos corridas muy para él.

MIGUEL ÁNGEL PERERA (Victoriano del Río/Toros de Cortés - Alcurrucén): Uno de los máximos exponentes de la chabacana torería 2.0. Dicen algunos que triunfó en la feria de Otoño pasada y que estuvo cunvre, y otros que aquello fue una muestra, otra más, de la agravada decadencia que tiene esta plaza y la Fiesta. Como el resto de sus compadres figuras, viene sin complicarse la vida demasiado.

GINÉS MARÍN (1 Garcigrande/Domingo Hernández - 1 Victoriano del Río/Toros de Cortés - 1 Alcurrucén - Corrida de Alcurrucén): Triunfador de 2017 por todo lo alto con una Puerta Grande en el día de su confirmación y una faena en la posterior Corrida de la Cultura que bien podía haberle supuesto otro triunfo similar de no haber fallado con los aceros. Fueron dos tardes en las que mostró destellos de toreo caro y donde se vio que la dimensión que puede dar este torero de cara al futuro es cuanto menos digna de ser seguida de cerca. Por todo ello resulta extraño que solo esté anunciado dos tardes, a diferencia de otros triunfadores del pasado año que lo están tres. Y además, anunciado con ganaderías que no se caracterizan precisamente por ser de las duras. Lo dicho, poca ambición.

JESÚS ENRIQUE COLOMBO (Garcigrande/Domingo Hernández - El Pilar): Confirma la alternativa quien de novillero destacó por su toreo bullidor, de cara a la galería, y no exento de esas maneras denominadas torear como nunca, o mejor dicho torear tan vulgarmente como nunca.

LUIS BOLÍVAR (José Escolar - El Pilar): Dos tardes para Bolívar. Quién lo hubiera dicho, dado su escaso mérito en el ruedo para ello. Pero claro, alguien tendrá que representar a Colombia en eso de las 6 Naciones, y como además habrá sido de los poquísimos que no habrá puesto reparos en entrar en la de Escolar... ¿Qué íbamos a esperar?

RAFAELILLO (Miura - José Escolar): Fiel a su cita con el Toro, nunca falla en estas corridas que nadie quiere. No tuvo su mejor feria en la anterior edición, por lo que este año se espera que raye a mucha mejo raltura.

PEPE MORAL (Miura - Adolfo Martín): Sevillano de quien la afición espera muchas cosas buenas, vamos a ver qué da de sí en estas dos tardes que tiene. Desorejó uno de Miura en Sevilla hace un año, una vacada con la que precisamente se medirá en una de estas dos tardes. Esperamos que tan halagüeñas pronósticos que hay sobre él sean cumplidos.


UNA TARDE

JIMÉNEZ FORTES (Pedraza de Yeltes): Comparece una tarde este matador con varias temporadas de alternativa ya a sus espaldas pero que, por unas cosas o por otras, no termina de coger vuelo.

ALBERTO AGUILAR (Baltasar Ibán): Matará los de Cortijo Wellington en su último San Isidro, luego de anunciar de forma inesperada su adiós a los ruedos por problemas físicos. Lo que no se sabe con certeza es si este es su adiós definitivo de Madrid, o por el contrario habrá que esperar hasta final de temporada para decirle "hasta luego". En cualquier caso, sirvan estas líneas para desearle lo mejor a este torero que tanto prometía y tanto ilusionó en sus inicios, para después convertirse en uno más con el paso de los años.

SERGIO FLORES (Baltasar Ibán): Mexicano que fue sensación novilleril tanto en España como en el otro lado del charco hace algunos años, y al cual no conocemos demasiado como matador de toros en estos fueros. Vamos a darle un voto de confianza a ver.

FRANCISCO JOSÉ ESPADA (Baltasar Ibán): Mala fortuna la de este torero el año pasado, al ser feamente cogido por el burel de su confirmación de alternativa y el cual le dejó en jaque mate. Tuvo su cartel como novillero, pero no se le recuerda por lo que llega siendo un toreo puro y acorde a los cánones clásicos.

EL FANDI (Puerto de San Lorenzo/La Ventana del Puerto): Una tarde para el todoterreno de las banderillas a rabo pasado y un pseudotoreo de muleta que ni los pagafantas de la prensa defienden. Una, y si no hubiera sido ninguna tampoco hubiera pasado absolutamente nada, esto de Madrid no le pega lo más mínimo.

FINITO DE CÓRDOBA (Juan Pedro Domecq): Qué desgracia más grande el ser incapaz de paladear el presunto jarte que, dicen, derrocha este torero. Qué desgracia también considerar que pinta en Madrid aún menos que el caso anterior. Pero es lo que tiene no recordar una santa tarde de este hombre en Madrid, por lo menos desde el milenio pasado, en la que hayamos salido diciendo "por lo menos algún detallito ha dejado". Es que ni eso. Y con lo poco que le gusta venir a Madrid, a juzgar por la cara de oler vinagre que tiene cada vez que pisa este ruedo y por su actitud chulesca y despectiva ante esta afición, lo único que a uno se le ocurre es el cariño que profesará por los papelitos morados que le habrán untado el de la agencia de viajes y el palabrero gafapastas.

JUAN JOSÉ PADILLA (Jandilla/Vegahermosa): Nueva despedida de Madrid, esta vez de un torero que pocas tardes de gloria ha tenido en esta plaza, y que por algún que otro gesto y desplante tampoco ha contado lo que se dice con la simpatía de los aficionados de aquí.

EL JULI (1 Garcigrande/Domingo Hernández - 1 Alcurrucén - 1 Victoriano del Río/Toros de Cortés): El Dios supremo de toda la Historia de la Tauromaquia ha decidido dejarse caer por aquí una única tarde en esta feria. La plaza que "tanto le maltrata y le revienta cada vez que torea" no merecía honores de mayor rango. Mejor, aunque no tanto como si hubiera decidido quedarse en el sofá de su casa. Ni él necesita Madrid para seguir en su línea de figura, ni por supuesto en Madrid se le necesita a él para seguir siendo la feria más importante del mundo.

RUBÉN PINAR (Dolores Aguirre): Un fijo en los últimos años para rellenar carteles en los que la ganadería espanta con sólo por su nombre.

JOSÉ CARLOS VENEGAS (Dolores Aguirre): De quién sabemos que atesora un buen concepto y, además, siempre da la cara. Pero la falta de rodaje con la que cuenta le juega malas pasadas en la cara del toro.

GÓMEZ DEL PILAR (Dolores Aguirre): Orejita más que amable en la isidrada del pasado año, precisamente ante la Corrida de la Doña. Vino posteriormente en los Desafíos Ganaderos de septiembre, y en esa tarde se encontró con el bravo toro de Palha que respondía al nombre de Asustado, solventando la papeleta con dignidad y buen quehacer lidiador.

JAVIER CASTAÑO (Partido de Resina): No está para trotes. En realidad nunca lo ha terminado de estar, pero la cuadrilla de grandes toreros que le acompañaban, siempre le daba mucho interés a sus comparecencias. Ahora, ni eso.

RICARDO TORRES (Partido de Resina): Saltó a la palestra hace algunos veranos este torero con unos cuantos años de alternativa ya a sus espaldas, pero en ninguna quiniela se hubiera apostado por que entrara en la feria. Supongo que habrá sido por la cosa de que no había nadie más que hubiera estado dispuesto a este corrida.

THOMAS DUFFAU (Partido de Resina): Francés que basa sus cortas temporadas mayormente en algunas ferias de su país. Poco se recuerda haberle visto en esta plaza desde que confirmara la alternativa en 2012, pero ya se sabe, hay que cubrir huecos y más aún con algunas ganaderías no aptas para torear mejor que nundshsy o no se qué.

DAVID GALVÁN (Torrehandilla): Mala fue la suerte que tuvo en su comparecencia isidril del año pasado al ser herido por un ejemplar de La Quinta. Esperemos que este año tenga mejor fortuna y pueda dar lo mejor de sí que, según dicen, es bastante. Confiemos.

ÁLVARO LORENZO (Torrehandilla): Uno de los importantes de su generación novilleril, aunque no parece que esté contando con demasiados festejos. La verdad es que como él, delante del toro, muchísimos. Buen imitador de lo que hacen las figuras, pero sin aportar nada nuevo a esto.

ENRIQUE PONCE (Garcigrande/Domingo Hernández): El gran maestro por excelencia de los últimos veintitantos años, elegante como él sólo y cada vez más "aliviado". Protagonizó un triunfo cuanto menos verbenero en la feria del año pasado, cosa que nadie cree que le haga la más mínima falta. Con una corridita de las que las figuras gustan para pasar los menos apuros posibles, cree que tiene suficiente. Pues vale.

JOAQUÍN GALDÓS (El Pilar): Entra en el invento de las 6 Naciones representando a su país, Perú, este matador de quien tantísimas cosas magníficas se vociferaron durante su época de novillero y a las que ni el más minimo honor ha hecho.

CAYETANO (Victoriano del Río/Toros de Cortés): Vestir de torero (y de calle también) tan elegantemente como el que más, andar por la plaza con un aura de misticismo que casi le face flotar, descalzarse y al primer trapazo que pega se oiga un "ole" enteramente femenino... Y también dejarse ir toros de triunfo muy ricamente, no mancharse el vestido ni por casualidad (por Dios, eso es de currantes), y en general, no dar palo al agua en los muchos años ya que lleva de alternativa. Que quizás llevará gente a la plaza (sobre todo señoras guapas), y le jalearán, y sera guapo y portentoso, y se le darán muchos triunfos en cualquier otro lado... Pero que Madrid no es para corridas tipo Sálvame y Salsa Rosa, y hay quienes no parecen enterarse.

OCTAVIO CHACÓN (Saltillo): Torero curtido en duras batallas de Francia y el Valle del Tiétar, ha conseguido abrirse un pequeño hueco en este tipo de festejos. Actuó en los desafíos ganaderos del pasado septiembre, pasando de puntillas en esa comparecencia y no mostrando nada en especial.

ESAÚ FERNÁNDEZ (Saltillo): Esto puede definirse como "un pobrecito desgraciado que pasaba por allí y le han endosado el muerto de la corrida de Saltillo, que es la que más ardores provoca". No cabe otra explicación a la presencia de este torero en San Isidro.

SEBASTIÁN RITTER (Saltillo): Aquí Míster Peinetas, un vulgar pegapases inventado por el mismo que descubrió a uno de Galapagar (como si existiera otro igual), y a quien le causa molestias que se le recrimine su hermosa jeta por inventarse que le piden dar vueltas al ruedo. Presencia mas que injustifucada en la feria.

FERNANDO ROBLEÑO (José Escolar): Otro fijo para cubrir vacantes "conflictivas". Muchos años ya pasando de puntillas por Madrid.

IVÁN VICENTE (Rehuelga/Pallarés): Una faena de destellos de buen toreo el pasado junio le ha abierto las puertas de esta feria. Sería bueno que fuera refrendado.

JAVIER CORTÉS (Rehuelga/Pallarés): Quien de novillero fue más que prometedor, dio un bajón considerable al tomar la alternativa, y desde entonces ha estado muchas temporadas prácticamente parado. Gracias a Francia y a su actuación del pasado mes de septiembre en los Desafíos Ganaderos, parece que vuelve a contar para las citas importantes, al menos en Madrid.

JAVIER JIMÉNEZ (Rehuelga/Pallarés): De salir en hombros en verano de 2016 y actuar tres tardes la pasada feria, a ser contratado una única tarde (y gracias) este año. ¿Injusticia empresarial? ¿No le dieron lo que pedía? Quién sabe, pero canta bastante.

ÁNGEL SÁNCHEZ (Adolfo Martín): Tomará la alternativa en esta feria después de desatar la apoteosis la pasada temporada en una novillada de La Quinta y arrasar por muchas ferias de España. Y lo hará ante la corrida de Adolfo Martín, lo cual muchos lo califican de "gesta". Para otros, un suicidio por parte del chaval, dado el lamentable estado en el que se haya esta vacada. Y es que, siendo una de las grandes sensaciones de su quinta novilleril, no es descabellado pensar que podía haber elegido otra alternativa. Que lleve mucha suerte.

EMILIO DE JUSTO (Victorino Martín): Con no pocos años de alternativa, este es otro caso de los que emigran a Francia para hacerse hueco y darse a oír en la Península Ibérica. Tiene algo dentro que le hace ser un torero a seguir, veamos cómo se le da Madrid.






jueves, 8 de marzo de 2018

SAN ISIDRO I: LOS TOROS

La feria del Santo Patrón de Madrid de 2018 ya es realidad. En treinta y tres tardes ha quedado esta edición, subiendo así el número de festejos con respecto a otros años. San Isidro es cada vez más largo, y así llegará un día no muy lejano en el que llegaremos a casa de los toros y nos encontraremos con que los niños están poniendo el Belén. Y es aquí donde reside el mayor problema de esta feria, lo larguísima que es y los muchos puestos que hay que cubrir. Y como cada vez hay menos calidad, tanto en el campo como en el escalafón, el resultado termina siendo el de unos carteles con muchísima paja de relleno y escasez de calidad. No es menos cierto que el plantel ganadero, a ojos de un servidor, mejora en cierta forma con respecto a otros años. Es un lujo ver juntos en la misma feria a hierros de la talla de Pedraza de Yeltes, José Escolar, La Quinta, Miura, Rehuelga, Saltillo, Dolores Aguirre, Baltasar Ibán, Victorino Martín o Partido de Resina; dos que suelen echar algunos toros interesantes, como lo son como Fuente Ymbro o Alcurrucén; y por supuesto las dos grandes sorpresas de 2017: Domingo Hernández/Garcigrande y Jandilla, de las que se espera con ilusión que rayen a la misma altura de la pasada feria, qué menos.
Por otro lado está la paja, una paja pasada y que ni la más ambrienta de las bestias se llevaría a la boca.
Pero, en cualquier caso, el plantel ganadero es más que aceptable esta vez, y ha quedado desglosado, como es costumbre, de la siguiente forma:

GUADAIRA (Martes 8 de mayo, NOVILLADA; David Garzón - Carlos Ochoa - Ángel Téllez): Abre la feria una novillada con picadores que lucirá una divisa con un buen historial en Madrid. Buenas novilladas ha lidiado Guadaira en esta plaza, y se espera que la primera de feria lo sea.

LA QUINTA (Miércoles 9 de mayo; Juan Bautista - El Cid - Morenito de Aranda): Santacolomas que regresaron a Madrid el pasado año después de varias temporadas de ausencia. Y lo hizo con una novillada en el mes de abril  con una nobleza empalagosa para hartarse a torear, y una corrida en la feria que no fue un derroche de bravura, pero sí tuvo casta y ofreció posibilidades de triunfo dentro de las dificultades que siempre conlleva la casta de un toro de lidia. Que la peor de todas saliera como esta.

FUENTE YMBRO (Jueves 10 de mayo; Joselito Adame - Román - José Garrido_//_Sábado 26 de mayo, NOVILLADA, Marcos - Alejandro Gardel - Francisco de Manuel): De todo desde casa del señor Gallardo. Desde buenos toros hasta petardos inmensos. Que sea de lo primero. Lidia corrida y novillada. 

PEDRAZA DE YELTES (Viernes 11 de mayo; Manuel Escribano - Daniel Luque - Jiménez Fortes): Su última tarde en esta plaza fue hace dos años, y la corrida fue para olvidar. No así sus otras dos comparecencias anteriores, allá por 2013 y 2015, en las que se lidiaron sendas corridas encastadas y con muchísimo interés. También retumban ecos desde Francia que nos ratifican que Pedraza de Yeltes es una ganadería de culto para aquellos aficionados amantes del Toro-Toro.

BALTASAR IBÁN (Domingo 13 de mayo; Alberto Aguilar - Sergio Flores - Francisco José Espada): Los queridos ibanes vuelven a Madrid, a su Madrid, donde tanto se les aprecia y se les espera. Tanta gloria regada en esta plaza es lo que tiene. Lo que no es tan halagüeño es el cartel de espadas que se harán cargo de ellos.

LAS RAMBLAS (Lunes 14 de mayo; David Mora - Juan del Álamo - José Garrido): Paja, y de la mala. Ni un toro mínimamente aceptable se le recuerda en los últimos años, pero aquí sigue dando la murga año tras año. Como si fuera gratis para el bolsillo del aficionado.

EL PUERTO  DE SAN LORENZO (Martes 15 de mayo; El Fandi - Paco Ureña - López Simón): Una corrida magnífica tras treinta o cuarenta petardazos. Este es el sino de esta ganadería, y así lleva siéndolo muchísimos años. No falla. A ver por dónde sale en este día del Santo Patrón.

NÚÑEZ DEL CUVILLO (Miércoles 16 de mayo; Antonio Ferrera - José María Manzanares - Alejandro Talavante_//_ 25 de mayo; Juan Bautista - Paco Ureña - López Simón): Bien es verdad que la temporada pasada, después de algunos años de ausencia, lidió en el doblete que hizo varios toros de triunfo gordo. Pero aquellos toros de triunfo gordo no dejaron de ser ese tipo de animalejo al que es imposible pegar medio puyazo en toda regla, nobilísimos y más bien con poca casta. Y gracias, porque no es lo peor que puede ofrecer esta ganadería, no. Este año también dobla, una con los figurones,  y la otra con un cartel de menos campanillas. Por curiosidad ¿en esta última se dará esa casualidad de que, al no haber figuritas de porcelana, eche algo con más carbón?

JUAN PEDRO DOMECQ/PARLADÉ (Jueves 17 de mayo; Finito de Córdoba - Román - Luis David Adame): A este bodrio de ganadería no se le reclama desde el tendido, pero a juzgar por el cartel, este año ni los figurones siquiera. Y aquí está un año más, listos para dar por saco con la borreguez y la invalidez que les son característicos.

JANDILLA/VEGAHERMOSA (Viernes 18 de mayo; Juan José Padilla - Sebastián Castella - Roca Rey): Está y se le espera con ilusión después de la buena corrida que echó el pasado año.

ALCURRUCÉN (Sábado 19 de mayo; Curro Díaz - Joselito Adame - Juan del Álamo_//_Jueves 24 de mayo, CORRIDA DE LA CULTURA, lidiará dos toros para El Juli y Ginés Marín_//_Miércoles 6 de junio, CORRIDA DE BENEFICENCIA; Antonio Ferrera - Miguel Ángel Perera - Ginés Marín): Un total de 14 toros tienen preparados los hermanos Lozano para la feria de este año, de los cuales seguro saldrá más de uno con interés. No sería raro.

CONDE DE MAYALDE (Lunes 21 de mayo, NOVILLADA; Pablo Atienza - Toñete - Alfonso Cadaval): Lo suyo son novilladas y algunos sobreros que destacan más por su nobleza exquisita, que por otra cosa.

EL VENTORRILLO (Martes 22 de mayo; Curro Díaz - Morenito de Aranda - David Mora): Hace ya unos cuantos años que dejó de ser una de esas interesantes ganaderías con casta y picante para convertirse en una más. Obviamente, es una de esas que rellenan huecos y, de no haber estado, no hubiera pasado absolutamente nada.

VICTORIANO  DEL RÍO/TOROS DE CORTÉS (Miércoles 23 de mayo; Miguel Ángel Perera - Alejandro Talavante - Roca Rey__//__Jueves 24 de mayo, CORRIDA DE LA CULTURA, lidiará dos toros para El Juli y Ginés Marín__//__Viernes 1 de junio; Sebastián Castella - José María Manzanares - Cayetano): Para todos los gustos, desde bomboncitos para torear como nunca antes se ha toreado, hasta corridas con más dificultades y emoción. Y entre medias, borregadas infames. Como cada ganadero sabe perfectamente lo que tiene en casa, para sus dos comparecencias le saldrá a toda luces de lo primero, dadas las circunstancias de las ternas.

DOLORES AGUIRRE (Domingo 27 de mayo; Rubén Pinar - José Carlos Venegas - Gómez del Pilar): Corrida más que aceptable en su regreso a San Isidro el pasado año, aunque la novillada lidiada antes de feria dejó que desear en cuanto a niveles de casta. Es un plato fuerte para los aficionados al Toro verdadero.

PARTIDO DE RESINA (Lunes 28 de mayo; Javier Castaño - Ricardo Torres - Thomas Duffau): Los antiguos pablorromeros son siempre deseados en Madrid, feudo donde siempre ha lidiado grandes toros. Y no es cosa que haya quedado en el pasado, pues en las pocas comparecencias que ha disfrutado los últimos años ha habido cosas interesantes, pero bien es verdad que sin terminar de despegar por completo.

TORREHANDILLA (Martes 29 de mayo; Daniel Luque - David Galván - Álvaro Lorenzo): Igual es que algunos somos muy malos afisionaos, y es por eso por lo que no entendemos de ninguna de las maneras qué puñetas pinta esto en San Isidro, nada menos. ¿Rellenar huecos, tal vez? ¿Es de esas donde se crían unos toros que permiten que se toree mejor que nunca? ¿Un poco de todo? En cualquier caso, SOBRA.

DOMINGO HERNÁNDEZ/GARCIGRANDE (Jueves 24 de mayo, CORRIDA DE LA CULTURA; lidiará dos toros para El Juli y Ginés Marín__//__Miércoles 30 de mayo; Enrique Ponce - Sebastián Castella - Jesús Enrique Colombo): Sorprendió, y de qué forma, el pasado año con una corrida muy distinta a lo que de ella se esperaba, y destacando por encima de todos a aquel Granaíno, un gran toro que peleó de forma brava en los tres tercios e hizo que el pobre Varea tuviera pesadillas con él durante algunas semanas. Se desean con ahínco más ejemplares así.

EL PILAR (Jueves 31 de mayo, CORRIDA DE LAS NACIONES; Juan Bautista - Luis Bolívar - Juan del Álamo - Joaquín Galdós - Luis David Adame - Jesús Enrique Colombo): Otra que añadir a la lista de las que SOBRAN, con mayúsculas. Indignos encierros llevamos ya años comiéndonos de El Pilar, y aquí la tenemos de nuevo.

MIURA (Domingo 3 de junio; Rafaelillo - Pepe Moral - Román): Miura es mucho Miura siempre, y son ya casi 200 años de grandeza. Pero ni a Miura, con todo eso, se le pueden consentir atrocidades como las del año pasado, hablando no solamente de su corrida en Madrid, sino de su temporada en general. Ya puede enmendarlo este año y echar una corrida más que decente, si no se le debería tener algún tiempecito en el banquillo.

SALTILLO (Lunes 4 de junio; Octavio Chacón - Esaú Fernández - Sebastián Ritter): Ganadería polémica en los últimos tiempos a raíz de aquella famosa corrida de 2016 de la que el ganadero manifestó algo sobre unas vacunas. No dejó indiferente a nadie, tanto para bien como para mal, pero lo cierto es que una corrida así, hace 100 años, hubiera sido para echar al ganadero a los leones. Pero por cosas de que los tiempos cambian y tal, hoy día "no viene mal una así de vez en cuando". Algo debe ir mal cuando es así.
Agua pasada no debiera mover molino, por ello un humilde servidor hace borrón y cuenta nueva y espera en este día algún o algunos como el buen Viergado. Sería lo ideal.

JOSÉ ESCOLAR (Martes 5 de junio; Rafaelillo - Fernando Robleño - Luis Bolívar): Palabras mayores hablar del hierro del señor Pepe Escolar. Es todo un lujo contar con una corrida suya en San Isidro. De ellos, siempre se esperan grandes cosas.

REHUELGA/PALLARÉS (Jueves 7 de junio; Iván Vicente - Javier Cortés - Javier Jiménez): He aquí a la gran triunfadora de 2017. Aunque algunos deseamos un poquito más de picante en detrimento de la empalagosidad.

ADOLFO MARTÍN (Viernes 8 de junio; El Cid - Pepe Moral - Ánge Sánchez): Simple y llanamente, SOBRA. Por muy de cárdenos que sea, y de encaste minoritario o como quieran llamarlo tenga, o lo que sea. Pero SOBRA, y lo lleva haciendo años. Ya es demasiado.

VICTORINO MARTÍN (Domingo 10 de junio, CORRIDA DE LA PRENSA; Manuel Escribano - Paco Ureña - Emilio de Justo): Cierran la feria, como en sus buenos tiempos. Qué agradable sería una corrida como aquellas, en lugar de los victorinos amexicanados que tan habituales son últimamente. Algún Pastelero al menos...






domingo, 18 de febrero de 2018

Y LO TITULARON.... "HOMENAJE"

Qué cosas tiene la vida. Los aficionados y el mundo del toro en general quieren rendir un merecidísimo tributo a quien ha sido, es y será por los restos uno de los personajes con más grandeza que ha dado la Tauromaquia en toda su historia, un señor que tomó el mando, hace algunas décadas ya, de una vacada que a punto estaba de ser apuntillada en la oscuridad de un matadero, y que consiguió relanzar a lo más alto de la cabaña brava gracias a su esfuerzo, sudor, trabajo, constancia, sacrificio y hasta sangre, pues ese señor a punto estuvo de perder la vida en las astas de uno de los toros que criaba. Y todo, con un único fin: el de emocionar. Emocionar a través de la bravura, casta y personalidad  propia de sus toros. Emocionar en todas y cada una de las tardes que sus toros herrados a fuego con una A coronada han sido lidiados. Emocionar en todos los tercios de la lidia, desde que se abría el portón de toriles hasta que el burel era arrastrado al desolladero, de principio a fin. Emocionar, palabra que, si se le atribuye a los toros de don Victorino Martín Andrés, es antonomásica cuanto menos. Y paradójicamente, y con gran dolor y pesar se dice, de emoción es lo que ha carecido la corrida que ha servido de "homenaje" a tan importante ganadero, una corrida que, salvando de la quema al tercero, ha carecido de fuerzas, poder, casta, y no digamos bravura... ¡¡Qué ruina, y qué dolor ver a los legendarios victorinos de esta forma!! Flojitos hasta el punto de ir bien servidos muchos con un solo picotazo; de embestida suavona y empalagosa, muy lejos de aquellos cárdenos de fieras embestidas y que buscaban los tobillos como si se les fuera la vida en ello; dando la sensación de ser pensados para las paparruchas esas modernas del se torea mejor que nunca y tal...  Y en el tendido, los presentes esperando con una ilusión que se fue diluyendo conforme transcurría la corrida a que saliera algún cárdeno o algún entrepelado de aquellos que hicieron a Victorino un afamadisimo ganadero. Lo más parecido a eso pisó el ruedo en tercer lugar, y tomó dos varas en buen sitio y bien pegadas por parte de Germán González, y en las cuales el animal, pues cumplió. No regaló las embestidas a Emilio de Justo, quien derrochó voluntad y firmeza ante tal ejemplar, pero dejó patente que para desarrollar plenamente el buen concepto que deja entrever dentro de sí, le hace falta contar con más bagaje. Le costó a de Justo acoplarse al animal, para ello consintió mucho y tragó unas cuantas coladas, y entre tanto surgieron sueltos algunos muletazos mandones que, unidos a una serie con la mano derecha de mucho poder para finalizar la faena, hicieron que se vivieran los momentos más emocionantes de toda la tarde. Cortó una oreja Emilio de Justo a este ejemplar.
Otro toro que tuvo algunas cosas fue el cuarto, el cual empujó con presteza y buen son en la única vara que tomó, no consintiendo Curro Díaz, a pesar de la aclamación del respetable, una segunda entrada al caballo, no fuera a ser que le cobraran por ello. Precisamente Curro Díaz hizo caso omiso también, durante la faena de muleta a este nobilísimo y empalagoso ejemplar, de las recriminaciones que desde el tendido recibía por no ponerse en el sitio y pegar trallazos hacia fuera. Faena muy larga y cuanto menos ventajista la que realizó Curro, muy pinturero y elegante, sí, pero carente de toreo y verdad. Mató además de estocada en mal sitio, y las protestas ante la concesión del despojo no tardaron en aflorar. No menos mentiroso estuvo ante el toro que abrió plaza, un torito que con un picotacito tuvo más que suficiente, y que aun así le costaba mantenerse en pie. Soso y noblote como quien más, la faena que Curro le realizó fue de alivio y sin demasiadas apreturas, para no variar.
Y luego estuvo por allí, sin pena ni gloria, Daniel Luque, quien acaba de añadir dos toros más a su cada vez más extensa lista de los que le quedan para ser figura, y que ahí sigue en la espera, el hombre. Un torito flojo fue el segundo de la tarde, al cual le bastó con un rasponcito de nada por parte del picador, y con el que Luque, pinturero y reposado, se pasó por la periferia con despaciosidad y sin alma. Con el lisiado quinto abrevió sin más.
La tarde ya estaba completamente en el suelo cuando salió el sexto, que ni mucho menos hizo atisbo de levantarla. Más puso de su parte Emilio de Justo derrochando firmeza y gran disposición ante complicado ejemplar, pero sin llegar a hacer que la faena rompiera en momento alguno.

A la salida de la plaza los comentarios de los aficionados eran generalizados: ¿Qué ha sido de los victorinos? ¿Dónde quedaron aquellos toros duros y encastados que enamoraron a la afición? ¿Por qué cada vez son más habituales los toretes suavones y justos de fuerzas en esta vacada? ¿A dónde quiere llegar con su ganadería Victorino Martín García?  Y es que salta a la vista que albaserradas de la A coronada cada temporada que pasa están más irreconocibles, salvo contadídsmas excepciones. ¡¡Ay, si el legendario Victorino lo viera!!