"Si bebes, no conduzcas", rezan los anuncios televisivos y paneles informativos patrocinados por la DGT. Las consecuencias podrían ser terribles.
"Si bebes, no vayas a los toros", debería rezar en los carteles taurinos y en el reverso de las entradas de los toros. Las consecuencias son devastadoras. A los fabricantes y proveedores de alcohol no les haría demasiada gracia en verdad, sobre todo a los de ginebra. A los de tónica, seguramente que tampoco. Pero han de hacerse cargo de la situación. Que la Fiesta se va a la mierda, oigan.
Tampoco estaría de más, aprovechando la parafernalia que les ha entrado con la modernización de la Fiesta con cubrir las plazas de toros, poner butacas en el tendido, proveer a los porteros de lectores electrónicos para leer las entradas, y demás, poner en cada puerta, ahí al lado de los porteros, a los del Betis con un etiolímetro. Lo veo:
"Sople aquí... Muy bien, 0.0, individuo sin riesgo de pedir indulto y aplaudir hasta a los monosabios cuando ponen en pie al penco. Puede entrar caballero".
"A ver, usted, sople. Un poco más, un poc... ¡¡Hasta que yo le diga hombre!! A ver otra vez, no pare hasta que no se lo indique yo... Muy bien. Vaya, 1.03, le ha dado fuerte al gin-tónic, eh caballero. Así no puede entrar a los toros...". // "¡¡Cómo que no, oiga!! Valiente suflón es usté. Yo soy güen afisionao, ¿entiende? Y para que a uno se le catalogue como tar, no puede venir a los toros zobrio y zin haberze shutao un par de lingotazos de ginebra... ¿Cómo quiere usté que me den entonces el carné de güen afisionao?" // "¿Cómo es posible que siendo usted de la Castilla profunda, tenga cierto deje del Sur?" // "Pué hombre, porque ezo zale en er manuar de güen afisionao...". // "Vaya cogorza lleva... Pues así no puede entrar a los toros, señor mío".
Delicioso...
Lo sentirían también, y mucho, los taurinejos. Casi tanto como los proveedores y fabricantes de bebidas alcohólicas. Ya no solo porque sacarían menos perras procedentes de los vendedores de bebidas que pululan, antirreglamentariamente por cierto, por el tendido mientras el toro está en el ruedo. También porque, aunque suene a broma salida de fakes de Twitter, "No gin, no fiesta". O lo que es lo mismo, sin gin no hay triunfalismo, y sin triunfalismo a ver cómo se vende que "la Fiesta vive un gran momento, se torea mejor que nunca, estamos ante el toro más bravo de la historia", etc.
Pero hay que ponerse en serio con este tema, porque los toros en verdad es algo muy serio, no puede convertirse la plaza de toros, sea cual sea, en un botellódromo en el que quien no viene de fuera con una chispa muy grande, se la coge dentro, ya sea porque la bebida la ha adquirido en el interior o porque en el chino de la esquina se ha comprado la litrona de Mahou o la botella de Brugal. No recuerdo yo en ir al cine o al teatro, y que gran parte de la sala esté bien azufrada, y aplauda entre acto y acto hasta al que sube el telón, porque "ha derrochao musho jarte en ello", o gritando a los actores biiiiiieeeeeeeeennnnnnnnjjjjjjjjjjj o jandaaaaaaaaa, hasta el punto de que el de la butaca de detrás, que ha entrado más fresco que una lechuga, sale también de grana y oro con sólo inspirar el aliento del chuzo de turno. Caso diferente el fútbol o el baloncesto, claro. Pero igual que no podemos poner a la misma altura a un torero que a un futbolista, ya que el primero sigue en su faena con el muslo rajado mientras el otro sólo con el roce de la bota contraria se retuerce de dolor, no pongamos a la misma altura la afición de los toros a la del fútbol.
Muchos, los taurinejos sobe todo, ven la solución de los males de la Fiesta en el triunfalismo, sea cual sea el precio. ¿De verdad le hace bien a la Fiesta indultar a un animalico que simplemente ha sido nobilísimo y dulce? ¿A un animalico que en el tercio de varas no ha hecho NADA? ¿Ese es el toro que se quiere, un toro bobalicón y que sólo se valorará positivamente si se ha dejado torear con mucha nobleza y clase? Porque si se indulta eso, es porque se quiere que sus futuros hijos tengan la misma cualidad. ¿Ese es el futuro de una ganadería y, en general, de la Fiesta?
¿Le hace bien a la Fiesta que la sola presencia de la nobleza y la carencia de casta y fiereza sea igual a la bravura?
¿Le hace bien a la Fiesta que el pegapasismo tramposo y aliviado a un animalico similar al antes descrito sea considerado "torear"?
¿Le hace bien a la Fiesta que se premien faenas como la anteriormente descrita, rematada además con una estocada que cae en mal sitio?
Para algunos, rotundamente, sí. Allá cada uno. En lo que a muchos respecta, eso es la degeneración de la Tauromaquia. El "todo vale" de toda la vida. "La gente ha sido feliz y se ha divertido, que es lo que cuenta". Pues nada, adiós a los viejos conceptos de la Tauromaquia. Adiós a importancia de los tres tercios de la lidia para determinar la verdadera dimensión del toro. Adiós al toro bravo, fiero y encastado. Adiós a cargar la suerte. Adiós a torear con la muleta plana. Adiós al toreo en redondo. Adiós a la suerte de varas, que ya no sirve porque la bravura moderna prescinde de ella. Adiós casi casi al toreo con el capote. Adiós a la importancia de la suerte suprema como colofón de una faena, qué digo, ¡¡adiós a la suerte suprema, que los antitaurinos dicen que si tal o que si cual y deja una imagen grotesca del toreo!! Al garete todo, que ya no hace falta. Ahora la gente que va a los toros es feliz con el prototipo de toro más tonto que Abundio que se traga una faena de dosmil pases sin rechistar. Es feliz con el toro justito de fuerzas y de poder. Es feliz con que no se piquen a los toros. Es feliz sin haber visto torear con el capote. Es feliz con el pegapasismo mentiroso de llevar al toro en línea recta y escondiendo la pierna. Es feliz con una estocada que ha entrado entera a la primera, aunque haya ido casi al costillar. La gente que va a los toros es feliz con todo eso. Pues muy bien por ellos. Pero ¿es que acaso hay gente que todavía va a los toros? En muchísimas ferias de España, desde luego, ya no se llena la plaza aunque toreen los que, supuestamente, tanto tirón tienen. Por mucho que los charlatanes y vendehumos quieran hacernos creer de que esto no es así. El aficionado de toda la vida se va. Se va cansado de tanto engaño, triste y renegando de algo que un día conoció totalmente diferente a lo que es hoy. Ese aficionado conoció verdaderos colosos del toreo que mataban y podían con todo tipo de ganaderías. Conoció la época en que un toro bravo se le consideraba tal porque resistía un tercio de varas en que se exigía un mínimo de tres entradas en las que se empleaba, porque tenía casta, porque solo se le podían pegar de 25 a 30 muletazos ya que no era tontorrón... Y ahora, pues eso. Abandona porque la antítesis a todo eso es lo normal y lo bueno. O lo cunvre, como se dice en el argot. Se aburre de los toreros que están como fabricados en serie, todos iguales y con el mismo repertorio. Se aburre de que los nuevos valores que salen de las escuelas solamente sepan copiar los malos vicios de las figuras. Se aburre de las torifactorías de nobleza empalagosa, tontuna bóvida y falta de poder para molestar lo menos posible al espada de turno. El aficionado de toda la vida abandona, hastiado de tanta mentira. Que, por otro lado, es lo que a los taurinejos las gustaría, que ese aficionado, por ende crítico y exigente, abandone y no moleste. Pero se van a ver solos en esta. Y se verán solos cuando llegue el día de defender esto de los ataques de los animalistas, y muchos digan tururú, que yo vuestro circo no lo defiendo ni por un sueldo de Nescafé.
miércoles, 18 de abril de 2018
lunes, 16 de abril de 2018
DOMINGO VENTEÑO: LOS AUTOBUSEROS VOLVIERON A HACER ESTRAGOS
El honor, la seriedad y el rigor de la Plaza de Madrid, aquella que antaño fue Primera del mundo precisamente por ser líder en todas esas cualidades, ha vuelto a ser mancillados por esos grupúsculos distribuídos por toda la plaza que solo hacen acto de presencia a entrada, autobús y bocata pagado por el chavalín del pueblo, ese que es hijo de la Trini y de Juanito el albañil, sobrino de Eusebio el Carnicero, nieto de Eulalia la de los Moscosos, o de la Josefina la del bar de la plaza, o simplemente el niño conocido de toda la vida. Porque como es torero y actúa esta tarde en Las Ventas, ha fletado dos o tres autobuses desde el pueblo y ha puesto a disposición de sus paisanos 200 o 300 invitaciones para ir a los toros. Y como el niño era tan salao cuando era pequeño, y porque es muy reguapo en la actualidad y además se le rifan las mozas en el pueblo, había que hacer acto de presencia en la plaza de toros, da igual en cual, para apoyarle, aplaudirle hasta los desarmes y las estocadas en mal sitio, sacar el pañuelo blanco para que le den las orejas y hasta pedir que sonara la música mientras toreaba. ¿Qué más da si la plaza de toros en cuestión es la mismísima plaza de Las Ventas, lugar en el cual siempre se han castigado las malas estocadas, se han abroncado a los toreroso que están mal o intentan engañar al respetable, no se aplauden toros mansos en el arrastre y en donde desde hace décadas no se toca la música durante la faena de muleta? Pues sí, este es el nivel que domingo tras domingo soportan los habituales, los pocos habituales, de esta plaza, y que ahí siguen siendo testigos de la agravada degradación sufrida por la Tauromaquia, sin recibir nada a cambio. Y cómo domingo tras domingo se mancilla esta plaza concediendo orejas y ovaciones que ni por asomo vienen a cuento. ¿Es esta la primera vez que se habla de algo así? Noooooo. Es más, raro es el día en que no se hace. Pero hay dos opciones: una, callarse y tragar; y dos, no mostrar conformidad, aun a riesgo de cabrear a los güenos afisionaos quienes, sin soltar el gin-tónic (no fuera a ser que hubiera una cámara cerca y se les pillara de imprevisto para salir en la foto y demostrar así que ellos son mu güenos afisionaos) nunca pasarán por alto la más mínima crítica hacia cualquier torero, por eso de es una falta de respeto opinar o no se qué paparrucha.
En fin, que ante este percal, el mismo de todos los domingos pero con caras y autobuses diferentes, los pocos aficionados habituales que quedan por aquí tomaron asiento con la esperanza de que la novillada de José Luis Pereda, uno de esos hierros que tantos dolores de cabeza ha provocado a lo largo de la inmensa mayoría de tardes que ha lidiado en Madrid, tuviera un desafortunado accidente genético y saliera más o menos decente. Y bien es verdad que la novillada, buena lo que se dice buena, no salió. Pero una de tantas borregadas inválidas que habitualmente lidia este ganadero, tampoco fue. Mansa fue como la que más, ninguno llegó a emplearse en el caballo, salieron todos cantando la gallina y hasta más de uno pegando una coz. Tampoco llegaron a doblar la pezuña ni a dar síntomas de invalidez, aunque bien es verdad que alguno de quedó sin picar. Y lo más importante, que para torear, más que menos, sí hubo ejemplares. Ya es algo, aun estando esto a años luz de la verdadera esencia del toro de lidia.
Ángel Jiménez, inhibido durante toda la tarde con el capote, sorteó en primer lugar un ejemplar bondadoso y carente de malas ideas; así como otro con más picante y que de tonto no tenía un pelo en cuarto lugar. Ante ninguno de los dos llegó a acoplarse. Sus dos faenas fueron calcadas y se caracterizaron por la falta de apreturas y de temple, los medio trallazos marcando las afueras a los novillos y, en definitiva, una total y manifiesta vulgaridad que aburrió hasta al más bondadoso espectador.
Como segundo espada del cartel se anunció un novillero al que apetecía verle después de su revelación en 2017 y en esta misma plaza. Pablo Atienza, desde luego, en la tarde de hoy no recordó ni por un momento a aquel novillero que el verano pasado causó tan grata impresión ante la parroquia de Las Ventas. El segundo de la tarde, muy poco sangrado en el primer tercio, noblote, soso y con la casta justa, iba y venía en la muleta sin transmitir la más mínima emoción; y Atienza, con semejante material, se embarulló en una larguísima y hueca faena de muleta. Muletazos por ambas manos, atropellados muchos, otros limpios pero pegando un feo tirón hacia fuera, cites quedándose en la oreja, abuso del pico... Vamos, la monofaena de todos.
El quinto también recibió poca cera en varas, llegando a la muleta con el gas suficiente para aguantar 20 arrancadas que bien podrían haber sido aprovechadas en otros tantos muletazos partiéndose el cuerpo y el alma toreando. Y para poco más. Si con el segundo novillo este novillero se pasó de faena, ante este quinto se sobrepasó. No sólo no aprovechó esas 20 arrancadas, sino que también estuvo muchísimo tiempo delante de un ejemplar que, aburrido ya de su matador, al igual que el respetable, acabó muy agarrado al piso y a la defensiva. Con la espada, mal.
Rafael González se las vio ante un bomboncito, el tercero, ideal para emborracharse toreando y hacer mil y una virguerías. ¿Lo hizo? Pues va a ser que no. Muchos pases, sí. El pendulazo de rigor para iniciar la faena, pues también. Las manoletinas con las que se cierran todas las faenas, tampoco faltaron. Y hasta la voltereta que terminó de calentar al personal y le hace entrar en la faena. Pero toreo, el toreo puro, el de verdad, el de adelantar la pierna y tirar del toro llevándolo detrás de la cadera, pues como que el día que explicaron eso en la Escuela él debía de andar o bien mirando a las musarañas, o leyendo un tebeo de Mortadelo y Filemón. Bueno, él y toda la clase, y en todas las escuelas de tauromaquia y de todas las promociones, a decir verdad. Faena que sirvió de homenaje a la tramposa y chabacana Tauromaquia 2.0, y que sólo cogió cierto vuelo, ante parte de la concurrencia eso sí, cuando el novillo se llevó por delante al chaval. Y como guinda al pastel, estocada tendida y trasera Y aunque fue surrealista, cayó la oreja. "La peor oreja que he visto concederse en Madrid en años", me escribe mi buen amigo Jorge por WhatsApp. Tal cual. Y no pasa nada. En Madrid se dan orejas por destorear y matar mal, y no pasa nada. Y encima hay que cerrar el pico. Callarse vaya, porque otro pico sí puede utilizarse sin que pase nada ni nadie pueda rechistar.
No hizo nada diferente Rafael González ante el novillo que cerró plaza, ejemplar también noble y con oreja que cortar. Trallazos hacia fuera, pico, pierna atrás, destoreo... Y estocada trasera después de pinchazo, que no fueron impedimento para que el paisanaje sacara el moquero y que los fulanos de las mulillas realizaran su bochornoso show de siempre para cazar media perra de parte de la cuadrilla. Don Trinidad, hoy en el palco, dijo que naranjas de la China, y Rafael González se quedó con las ganas de pasear otra oreja que hubiera supuesto una puerta grande, otra más, que calificarla de sonrojante hubiera sido quedarse corto. Salió a saludar una ovación tributada por el paisanaje, y cuando todo el mundo quedó callado y sin que nadie, a excepción de sus tres banderilleros, se lo reclamara, se pegó una vuelta al ruedo por toda la jeta, ya casi a plaza vacía.
Las Ventas, una vez más, mancillada por la concesión de otro despojo de pueblo y ovaciones y aplausos a cualquier cosa por muy chabacana y anti taurómaca que esta fuera. El aficionado de toda la vida mosqueado, y los del pueblo, tan contentos y felices poque su paisano "triunfó". Adaptando esta plaza a las cualidades de cualquiera que se viste de luces, en lugar del que se viste de luces de adapte a las exigencias y a las cualidades de esta plaza. Qué ruina. El próximo domingo, más autobuses, más paisanos, y más de lo mismo. Y así, hasta que en mayo los autobuseros echen el vuelo para dejar paso a los isidros. A ver quién son peores.
En fin, que ante este percal, el mismo de todos los domingos pero con caras y autobuses diferentes, los pocos aficionados habituales que quedan por aquí tomaron asiento con la esperanza de que la novillada de José Luis Pereda, uno de esos hierros que tantos dolores de cabeza ha provocado a lo largo de la inmensa mayoría de tardes que ha lidiado en Madrid, tuviera un desafortunado accidente genético y saliera más o menos decente. Y bien es verdad que la novillada, buena lo que se dice buena, no salió. Pero una de tantas borregadas inválidas que habitualmente lidia este ganadero, tampoco fue. Mansa fue como la que más, ninguno llegó a emplearse en el caballo, salieron todos cantando la gallina y hasta más de uno pegando una coz. Tampoco llegaron a doblar la pezuña ni a dar síntomas de invalidez, aunque bien es verdad que alguno de quedó sin picar. Y lo más importante, que para torear, más que menos, sí hubo ejemplares. Ya es algo, aun estando esto a años luz de la verdadera esencia del toro de lidia.
Ángel Jiménez, inhibido durante toda la tarde con el capote, sorteó en primer lugar un ejemplar bondadoso y carente de malas ideas; así como otro con más picante y que de tonto no tenía un pelo en cuarto lugar. Ante ninguno de los dos llegó a acoplarse. Sus dos faenas fueron calcadas y se caracterizaron por la falta de apreturas y de temple, los medio trallazos marcando las afueras a los novillos y, en definitiva, una total y manifiesta vulgaridad que aburrió hasta al más bondadoso espectador.
Como segundo espada del cartel se anunció un novillero al que apetecía verle después de su revelación en 2017 y en esta misma plaza. Pablo Atienza, desde luego, en la tarde de hoy no recordó ni por un momento a aquel novillero que el verano pasado causó tan grata impresión ante la parroquia de Las Ventas. El segundo de la tarde, muy poco sangrado en el primer tercio, noblote, soso y con la casta justa, iba y venía en la muleta sin transmitir la más mínima emoción; y Atienza, con semejante material, se embarulló en una larguísima y hueca faena de muleta. Muletazos por ambas manos, atropellados muchos, otros limpios pero pegando un feo tirón hacia fuera, cites quedándose en la oreja, abuso del pico... Vamos, la monofaena de todos.
El quinto también recibió poca cera en varas, llegando a la muleta con el gas suficiente para aguantar 20 arrancadas que bien podrían haber sido aprovechadas en otros tantos muletazos partiéndose el cuerpo y el alma toreando. Y para poco más. Si con el segundo novillo este novillero se pasó de faena, ante este quinto se sobrepasó. No sólo no aprovechó esas 20 arrancadas, sino que también estuvo muchísimo tiempo delante de un ejemplar que, aburrido ya de su matador, al igual que el respetable, acabó muy agarrado al piso y a la defensiva. Con la espada, mal.
Rafael González se las vio ante un bomboncito, el tercero, ideal para emborracharse toreando y hacer mil y una virguerías. ¿Lo hizo? Pues va a ser que no. Muchos pases, sí. El pendulazo de rigor para iniciar la faena, pues también. Las manoletinas con las que se cierran todas las faenas, tampoco faltaron. Y hasta la voltereta que terminó de calentar al personal y le hace entrar en la faena. Pero toreo, el toreo puro, el de verdad, el de adelantar la pierna y tirar del toro llevándolo detrás de la cadera, pues como que el día que explicaron eso en la Escuela él debía de andar o bien mirando a las musarañas, o leyendo un tebeo de Mortadelo y Filemón. Bueno, él y toda la clase, y en todas las escuelas de tauromaquia y de todas las promociones, a decir verdad. Faena que sirvió de homenaje a la tramposa y chabacana Tauromaquia 2.0, y que sólo cogió cierto vuelo, ante parte de la concurrencia eso sí, cuando el novillo se llevó por delante al chaval. Y como guinda al pastel, estocada tendida y trasera Y aunque fue surrealista, cayó la oreja. "La peor oreja que he visto concederse en Madrid en años", me escribe mi buen amigo Jorge por WhatsApp. Tal cual. Y no pasa nada. En Madrid se dan orejas por destorear y matar mal, y no pasa nada. Y encima hay que cerrar el pico. Callarse vaya, porque otro pico sí puede utilizarse sin que pase nada ni nadie pueda rechistar.
No hizo nada diferente Rafael González ante el novillo que cerró plaza, ejemplar también noble y con oreja que cortar. Trallazos hacia fuera, pico, pierna atrás, destoreo... Y estocada trasera después de pinchazo, que no fueron impedimento para que el paisanaje sacara el moquero y que los fulanos de las mulillas realizaran su bochornoso show de siempre para cazar media perra de parte de la cuadrilla. Don Trinidad, hoy en el palco, dijo que naranjas de la China, y Rafael González se quedó con las ganas de pasear otra oreja que hubiera supuesto una puerta grande, otra más, que calificarla de sonrojante hubiera sido quedarse corto. Salió a saludar una ovación tributada por el paisanaje, y cuando todo el mundo quedó callado y sin que nadie, a excepción de sus tres banderilleros, se lo reclamara, se pegó una vuelta al ruedo por toda la jeta, ya casi a plaza vacía.
Las Ventas, una vez más, mancillada por la concesión de otro despojo de pueblo y ovaciones y aplausos a cualquier cosa por muy chabacana y anti taurómaca que esta fuera. El aficionado de toda la vida mosqueado, y los del pueblo, tan contentos y felices poque su paisano "triunfó". Adaptando esta plaza a las cualidades de cualquiera que se viste de luces, en lugar del que se viste de luces de adapte a las exigencias y a las cualidades de esta plaza. Qué ruina. El próximo domingo, más autobuses, más paisanos, y más de lo mismo. Y así, hasta que en mayo los autobuseros echen el vuelo para dejar paso a los isidros. A ver quién son peores.
lunes, 9 de abril de 2018
DOMINGO VENTEÑO: SEIS GOLOSINAS DE RICARDO GALLARDO Y TRES PEGAPASES
Acudían esta tarde a Las Ventas los aficionados, los pocos que quedan, con la cosa aún presente de la notable novillada que lidió Fuente Ymbro en 2017 para abrir la temporada, hace ya un año. Cosas de la casta y la importancia del Toro, que suelen ser un buen reclamo. Y así es como fueron aposentándose estos locos, que aún creen en la regeneración del toreo, en el duro granito de la exprimera plaza del mundo, mezclándose un domingo más con los guiris, japos, yanquis... Y, por supuesto, con los güenos afisionaos (ya fueran estos venidos en alguno de los autobuses fletados por los novilleros, o bien porque les regalaron la entrada o el pase al callejón, consumición de gin-tónic incluida). En lo que respecta a los guiris, japos y yanquis, lo mismo de cada domingo: no duraron más de dos toros. Para los güenos afisionaos, tanto los de los autobuses como los del pase al callejón o al tendido por la gorra, seguramente cojonudo todo: aplausos a los mansos en el arrastre, berridos de bieeeeeeeeeeennnnnnnjjjjjjjjjjj y jaaaaaandaaaaaaaaaaa ante el más mínimo trallazo hacia afuera con el espinazo doblado, peticiones de oreja aun después de pinchar y cobrar acto seguido una estocada que ha caído en mal sitio y ha sido peor de ejecución, aplausos y más aplausos mientras el jeta de turno que, vestido de luces, pasa por debajo dando una vuelta al ruedo sin merecimiento alguno... ¡¡No podrán decir que se lo pasaron mal!! Lo malo es que quizás mañana se levantan con sequedad de boca, voz de cazallero, descomposición de tripa, dolor de cabeza, sed a todas horas del día... En solo una palabra, resaca. Al fin y al cabo, es el tributo a pagar por ser un güen afisionao.
Y para el aficionado, que al fin y al cabo es quien pasa por taquilla religiosamente sin importar la ganadería y la terna, si hace frío o calor; si llueve, truena o hace sol; el encierro de Fuente Ymbro se resume en un mojón la mar de hermoso, por descastado, por falto de poder, por manso, y por exceso, demasiado exceso a decir verdad, de nobleza y dulzura. Que como hoy en día solamente importa que los animalillos se dejen en la muleta de manera boyante y sin poner en apuros a los que visten de luces, igual la novillada ha sido hasta buena. Pero si hubiera que medirla por como se medían antaño las corridas, o sea por su comportamiento en el primer tercio, por su bravura y por la emoción que desprende la casta indómita de un toro de lidia, entre otras muchas cosas, la novillada de Fuente Ymbro ha sido vulgar, aburrida y caracterizada por la enorme falta de emoción. Que nadie dice que no se hubiera podido triunfar ante ella y haber estado bien, pero el Toro de lidia es otra cosa, la cual por supuesto se ha podido ver en esta ganadería.
En cuanto a los señores Isiegas, Ochoa y Téllez, los tres coletas de esta tarde, podría hacerse una observación parecida: si el toreo de hoy en día, eso de torear mejor que no se qué más, es pegar pases sin importar de qué manera, la valoración de sus actuaciones es más que positiva. O como diría un güen afisionao, "lohhh zavalehhh jan eztáo cunvre". Pero si el toreo se entiende por la compenetración de parar-templar-mandar, más cargar la suerte, los tres chiquetes de esta tarde han estado peor que mal.
Jorge Isiegas ha abierto plaza con un marrajo que no ha recibido mucho castigo en varas y ha destapado las vergüenzas de los de luces, fueran de oro o plata, cuando ha hecho hilo a los banderilleros Jesús Montes y José Antonio Prestel y nadie estaba presto al quite. El primero ha tenido que ser evacuado a la enfermería con una cornada, y el segundo ha recibido un varetazo que le ha mantenido fuera de juego durante su turno en este primer novillo, pudiendo volver a sus quehaceres en sucesivos turnos. Isiegas basó la primera parte de la faena a este ejemplar en la primera raya, donde el novillo tuvo algunas arrancadas boyantes y carentes de maldad que se fueron apagando. Se lo abrió más tarde a los medios, y el novillo dejó más patente aún su mansedumbre, a la par que Isiegas mostraba su vulgaridad y su pegapasismo en una faena que resultó ser tan larga que sonó el aviso cuando el chico cambiaba la ayuda por la espada de verdad. Mató de un feo sartenazo. En cuarto lugar salió el novillo con más pies de la novillada, que ofreció veinte arrancadas para estar mucho mejor de lo que estuvo, otra vez, Jorge Isiegas, que lo desaprovechó con una faena de destoreo basto y carente del más mínimo respeto por la torería eterna.
A Carlos Ochoa le llevan pregonando desde hace meses los voceros del sistema como futuro figurón del toreo y ese en quien gran parte del peso de la tauromaquia, en el día de mañana, recaerá. Y muy mal, pero que muy muy muy requetemal tiene que estar esto de los toros para que semejante conato de pegapases sea considerado el futuro. Y es que aquí el futuro se dedicó durante toda la tarde a pegar una ostentosa colección de trallazos embarcando al animal con los hilos que sobresalen del pico de su muleta y tirando al toro hacia fuera, sin colocarse en el sitio ni una sola vez (tan fue así que el vestido acabó limpito) y doblando el espinazo que hasta cualquiera de los presentes sentía dolor con tan solo contemplar tan esperpéntica escena de Tauromaquia 2.0. Y todo esto, ante dos animalejos que, por si hace falta decirlo, no se emplearon en varas ni una pizca y derrocharon una condición tan bobalicona y dulce como para haber triunfado rotundamente. Pero no dio para más Ochoa, que hasta haciendo un uso deficiente de la espada, se le pidió un despojo al doblar el segundo de la tarde que el debutante en el palco, el señor don José Magán Alonso, negó sin ningún género de dudas. Dio Ochoa una vuelta al ruedo bajo las protestas de parte de la parroquia.
Ángel Téllez debutó en Madrid embarullándose en una faena larga que no mostró ninguna característica diferente a la del toreo moderno ante el inválido y pastueño tercero. No menos larga y vulgar resultó ser la faena al novillo que cerró plaza, otro ejemplar con dulzura y manejabilidad más que suficiente para triunfar con rotundidad en Madrid, y con el que Téllez pasó demasiado rato delante pegando trallazos y aburriendo al personal. Nada, absolutamente nada que mereciera la pena en su actuación.
Tampoco lo mereció el conjunto de la tarde, la cual se caracterizó por la falta de casta y de poder que los aficionados esperaban de los novillos de Fuente Ymbro. Un puyazo en lo alto por parte de Marcial Rodríguez al segundo mientras tapabala salida fue quizás lo más destacable de tan aburrido festejo, en el que volvió a quedarse al descubierto, una vez más, lo rapidísimo que avanza la degeneración en la Fiesta. Con este futuro aguardando en la fragua de la novillería, no se puede esperar otra cosa.
lunes, 2 de abril de 2018
DOMINGO DE RESURRECCIÓN EN MADRID: ¡¡QUÉ BARATO ESTÁ ESTO!!
Decir que el rigor y la seriedad de la plaza de Madrid lleva en caída libre desde hace algunos años, no es nada nuevo. Tampoco lo sería decir que cada año que pasa este hecho se acentúa aún más, y que Madrid está mucho más cerca de una vulgar plaza de talanqueras que de la plaza seria, entendida, justa y rigurosa que antaño fue. Pero a algunos aficionados, lejos de resignarse por esta triste realidad, aún les sigue doliendo que en Madrid se aplaudan toros en el arrastre que han sido inválidos, que las trampas de los toreros sean censuradas por una mínima parte de presentes que encima tienen que callar a requerimiento de voces amenazantes, que se regalen orejas por faenas ventajistas rematadas por estocadas defectuosas, que se aplauda el no picar, que se le dé a un toro una vuelta al ruedo que simplemente ha sido bueno, que se protesten toros por mansos pero esos mismos callen cuando se derrumban por su flojera manifiesta, que...
La afición y seriedad de la plaza de Madrid están en estado terminal, y en el festejo correspondiente al Domingo de Resurrección, paradojas de la vida, ha vuelto a quedar de manifiesto. Seis toros en la tarde de marras de una ganadería con buen historial en los últimos años en Madrid, la de El Torero, de los cuales, salvando al escuálido torito que hizo de tercero y el recogidito y regordete mansurrón que salió en cuarto lugar, han lucido buenas hechuras y aparatosas cornamentas. Una pena la flojera de remos de los dos primeros, que apuntaron nobleza y buenas intenciones en sus correspondientes embestidas, pero que apenas podían mantenerse en pie cuando aquel que tenían delante vestido de luces le sometía por abajo. Dos picotacitos de nada recibió el tercero, flojo de salida pero que se vino arriba en el último tercio y resultó ser un ejemplar que se dejó torear con una nobleza y eso que llaman calidad exquisitas. Mucho más complejo fue el cuarto, manso de libro al que ninguno de los hombres de luces fue capaz de fijar en las telas. Tres entradas al caballo las de este toro, saliendo de la primera dando una coz al punto de notar el palo en el lomo, dejándose pegar en la segunda un lujazo fuerte, y recibiendo una tercera vara en el caballo que guardaba puerta y en la que también le apretaron fuerte. Los corridos en quinto y sexto lugar fueron los mejores del encierro, dos toros que recibieron cada uno dos puyazos en regla y no flojearon de remos en ningún momento, y que además tuvieron mucha nobleza dentro y hasta cierto punto de casta.
Ante este material, David Mora, Daniel Luque y Álvaro Lorenzo. El primero, acabó la tarde con el vestido tal y como se lo enfundó una hora antes de hacer el paseíllo: impoluto y sin la menor mancha de sangre. No se complicó demasiado la vida ante el inválido que abrió plaza, que con más poder hubiera sido de escándalo, estando el matador fuera de sitio durante su largo e intrascendental quehacer. Muletazos por ambas manos citando siempre al hilo, metiendo el pico con su habitual descaro y dando el pasito atrás. El cuarto, muy manso y abanto, no puso las cosas fáciles, pero no es menos cierto que el toro, aunque huidizo, disponía de tal nobleza que, con inteligencia, buena elección de terrenos y temple, bien se le podía haber sacado partido. Tampoco deja de ser cierto que David Mora le consiguiera ligar algunos muletazos meritorios con la mano derecha en el tercio del tendido 8 a base de dejarle la muleta bien puesta y haciendo un uso trascendental de los toques, pero si se dice que todo esto fue con su habitual descaro para meter el pico, citar al hilo y ofreciendo el culo, pasarse al animal lejísimos y dar una descomunal zancada hacia atrás, no se falta a la verdad. Mató de estocada desprendida y trasera y, aunque se le pidió la oreja, por suerte está vez sí, no se concedió.
El hecho de mayor calado que ocurrió en la actuación de Daniel Luque esta tarde es que le quedan otros dos toros menos para ser figura. Uno, el segundo, con un poco más de fuerza hubiera sido para cogerse un empacho toreando. Pero le faltaba precisamente eso, lo más importante: la fuerza. Una pena. La faena de Luque estuvo repleta de enganchones y trapazos marcando el camino hacia fuera siempre. Mató además de una preciosa estocada que hizo guardia, más pinchazo y estocada que degolla al animal. No fue el quinto el toro con el que Luque, de una vez por todas y después de tantos años, se hiciera la figura que tanto ansiaba. Y no porque el animal no valiera para ello. Más bien, porque el que no vale, ni para figura, ni para torero de culto, ni para absolutamente nada, es el propio Luque. Digamos que este quinto, que pidió los papeles y tenía muchísimo que torear, se fue precisamente sin eso: sin torear. Y nuevo mitin con la espada, para redondear la gran tarde de un torero al que cada día le viene más grande todo esto. Lo dicho, dos toros menos para ser figura.
A Álvaro Lorenzo, quien cerraba cartel, van a empezar a lloverle los contratos a partir de este día. Con tres orejas cortadas en Madrid, no es para menos. Pero tres orejas en el Madrid, o del Madrid mejor dicho, de ahora, del siglo XXI, del de los tiempos de hacer pasar por torear mejor que nunca la vulgaridad y las trampas, así como pasar por toro más bravo que jamás se ha lidiado un borrego escuálido e inválido dotado de una nobleza infinita y despojado de la mayor virtud del toro bravo: la casta. Una oreja del noble tercero, al cual empezó la faena de muleta doblándose de forma muy torera. Basa Lorenzo los primeros compases de la faena sobre la mano izquierda para dejar muletazos con mucho sabor y aroma. Sabor moderno, y aroma a Tauromaquia 2.0, pues eso de cargar la suerte y rematar los muletazos atrás no es algo que brillara a lo largo de su actuación, y si lo hicieron, fue por su ausencia. Coge la mano derecha para dejar muletazos que tampoco destacaron por el clasicismo del toreo eterno, y cierra Lorenzo con bernardinas que terminan de calentar al personal. Una estocada desprendida perdiendo la muleta culminó la obra, y ni eso fue impedimento para que el despojo le fuera concedido. Barato, barato...
El sexto cumplió y metió riñones las dos veces que entró al caballo, dejando una pelea aceptable. Lo fue también su comportamiento en la muleta, muy noble y con casta, lo cual Álvaro Lorenzo aprovechó. A su manera, claro. Los que esperaran que se cruzara, diera el pecho, embarcara al toro con la panza de la muleta y vaciara el muletazo atrás, esperaban un imposible. Más trapazos, por ambos pitones, hacia fuera mientras metía el pico con descaro y retrocedía la pierna sin pudor, fueron el principal componente de la faena misma faena de siempre, la que hacen la inmensa mayoría de los que se visten de luces, sean figurones, aspirantes, jóvenes o veteranos, y en cualquier plaza y feria, ya sea Madrid, Sevilla, Bilbao o Valdenueva de las Piedras. Y culminada de nuevo con una estocada defectuosa por trasera y desprendida. Y las dos orejas cayeron como si se hubiera toreado con verdad, clasicismo y pureza, y se hubiera matado de forma fenomenal. En Madrid, nada menos. Y el buen toro que fue este sexto fue tratado como el paradigma de la bravura al serle concedido la vuelta al ruedo en el arrastre.
Ya nada importa, sea lo que sea. Todo vale, incluso en Madrid. Para gloria de algunos, que se creen que los males de la Fiesta se solucionarán con exceso de triunfalismo; y para desgracia de la propia Fiesta, a la que la alarmante falta de autenticidad, en el toro y en el toreo, le está matando.
La afición y seriedad de la plaza de Madrid están en estado terminal, y en el festejo correspondiente al Domingo de Resurrección, paradojas de la vida, ha vuelto a quedar de manifiesto. Seis toros en la tarde de marras de una ganadería con buen historial en los últimos años en Madrid, la de El Torero, de los cuales, salvando al escuálido torito que hizo de tercero y el recogidito y regordete mansurrón que salió en cuarto lugar, han lucido buenas hechuras y aparatosas cornamentas. Una pena la flojera de remos de los dos primeros, que apuntaron nobleza y buenas intenciones en sus correspondientes embestidas, pero que apenas podían mantenerse en pie cuando aquel que tenían delante vestido de luces le sometía por abajo. Dos picotacitos de nada recibió el tercero, flojo de salida pero que se vino arriba en el último tercio y resultó ser un ejemplar que se dejó torear con una nobleza y eso que llaman calidad exquisitas. Mucho más complejo fue el cuarto, manso de libro al que ninguno de los hombres de luces fue capaz de fijar en las telas. Tres entradas al caballo las de este toro, saliendo de la primera dando una coz al punto de notar el palo en el lomo, dejándose pegar en la segunda un lujazo fuerte, y recibiendo una tercera vara en el caballo que guardaba puerta y en la que también le apretaron fuerte. Los corridos en quinto y sexto lugar fueron los mejores del encierro, dos toros que recibieron cada uno dos puyazos en regla y no flojearon de remos en ningún momento, y que además tuvieron mucha nobleza dentro y hasta cierto punto de casta.
Ante este material, David Mora, Daniel Luque y Álvaro Lorenzo. El primero, acabó la tarde con el vestido tal y como se lo enfundó una hora antes de hacer el paseíllo: impoluto y sin la menor mancha de sangre. No se complicó demasiado la vida ante el inválido que abrió plaza, que con más poder hubiera sido de escándalo, estando el matador fuera de sitio durante su largo e intrascendental quehacer. Muletazos por ambas manos citando siempre al hilo, metiendo el pico con su habitual descaro y dando el pasito atrás. El cuarto, muy manso y abanto, no puso las cosas fáciles, pero no es menos cierto que el toro, aunque huidizo, disponía de tal nobleza que, con inteligencia, buena elección de terrenos y temple, bien se le podía haber sacado partido. Tampoco deja de ser cierto que David Mora le consiguiera ligar algunos muletazos meritorios con la mano derecha en el tercio del tendido 8 a base de dejarle la muleta bien puesta y haciendo un uso trascendental de los toques, pero si se dice que todo esto fue con su habitual descaro para meter el pico, citar al hilo y ofreciendo el culo, pasarse al animal lejísimos y dar una descomunal zancada hacia atrás, no se falta a la verdad. Mató de estocada desprendida y trasera y, aunque se le pidió la oreja, por suerte está vez sí, no se concedió.
El hecho de mayor calado que ocurrió en la actuación de Daniel Luque esta tarde es que le quedan otros dos toros menos para ser figura. Uno, el segundo, con un poco más de fuerza hubiera sido para cogerse un empacho toreando. Pero le faltaba precisamente eso, lo más importante: la fuerza. Una pena. La faena de Luque estuvo repleta de enganchones y trapazos marcando el camino hacia fuera siempre. Mató además de una preciosa estocada que hizo guardia, más pinchazo y estocada que degolla al animal. No fue el quinto el toro con el que Luque, de una vez por todas y después de tantos años, se hiciera la figura que tanto ansiaba. Y no porque el animal no valiera para ello. Más bien, porque el que no vale, ni para figura, ni para torero de culto, ni para absolutamente nada, es el propio Luque. Digamos que este quinto, que pidió los papeles y tenía muchísimo que torear, se fue precisamente sin eso: sin torear. Y nuevo mitin con la espada, para redondear la gran tarde de un torero al que cada día le viene más grande todo esto. Lo dicho, dos toros menos para ser figura.
A Álvaro Lorenzo, quien cerraba cartel, van a empezar a lloverle los contratos a partir de este día. Con tres orejas cortadas en Madrid, no es para menos. Pero tres orejas en el Madrid, o del Madrid mejor dicho, de ahora, del siglo XXI, del de los tiempos de hacer pasar por torear mejor que nunca la vulgaridad y las trampas, así como pasar por toro más bravo que jamás se ha lidiado un borrego escuálido e inválido dotado de una nobleza infinita y despojado de la mayor virtud del toro bravo: la casta. Una oreja del noble tercero, al cual empezó la faena de muleta doblándose de forma muy torera. Basa Lorenzo los primeros compases de la faena sobre la mano izquierda para dejar muletazos con mucho sabor y aroma. Sabor moderno, y aroma a Tauromaquia 2.0, pues eso de cargar la suerte y rematar los muletazos atrás no es algo que brillara a lo largo de su actuación, y si lo hicieron, fue por su ausencia. Coge la mano derecha para dejar muletazos que tampoco destacaron por el clasicismo del toreo eterno, y cierra Lorenzo con bernardinas que terminan de calentar al personal. Una estocada desprendida perdiendo la muleta culminó la obra, y ni eso fue impedimento para que el despojo le fuera concedido. Barato, barato...
El sexto cumplió y metió riñones las dos veces que entró al caballo, dejando una pelea aceptable. Lo fue también su comportamiento en la muleta, muy noble y con casta, lo cual Álvaro Lorenzo aprovechó. A su manera, claro. Los que esperaran que se cruzara, diera el pecho, embarcara al toro con la panza de la muleta y vaciara el muletazo atrás, esperaban un imposible. Más trapazos, por ambos pitones, hacia fuera mientras metía el pico con descaro y retrocedía la pierna sin pudor, fueron el principal componente de la faena misma faena de siempre, la que hacen la inmensa mayoría de los que se visten de luces, sean figurones, aspirantes, jóvenes o veteranos, y en cualquier plaza y feria, ya sea Madrid, Sevilla, Bilbao o Valdenueva de las Piedras. Y culminada de nuevo con una estocada defectuosa por trasera y desprendida. Y las dos orejas cayeron como si se hubiera toreado con verdad, clasicismo y pureza, y se hubiera matado de forma fenomenal. En Madrid, nada menos. Y el buen toro que fue este sexto fue tratado como el paradigma de la bravura al serle concedido la vuelta al ruedo en el arrastre.
Ya nada importa, sea lo que sea. Todo vale, incluso en Madrid. Para gloria de algunos, que se creen que los males de la Fiesta se solucionarán con exceso de triunfalismo; y para desgracia de la propia Fiesta, a la que la alarmante falta de autenticidad, en el toro y en el toreo, le está matando.
lunes, 26 de marzo de 2018
DOMINGO DE RAMOS EN MADRID: VICTORINO, ¿POR QUÉ LE ECHAS AGUA AL VINO?
¿A qué juega usted, señor Victorino Martín García? ¿Qué es lo que pretende? ¿A dónde quiere llegar a parar con su ganadería? No es enfado, señor Victorino Martín García. Tampoco es hastío. Ni siquiera desencanto. Yo, señor Victorino Martín García, lo llamaría más bien estar muy disgustado y confuso. Disgustado, señor Victorino Martín García, con una ganadería, la cual ha sido desde hace décadas referente para cualquier aficionado a los toros, que salvo contadas y muy honrosas excepciones (las cuales podríamos llamar asi a bote pronto Cobradiezmos, Pastelero o Vengativo), está en la tónica desde hace algunas temporadas de flojera, ausencia de casta, exceso de nobleza, ausencia más que notable de la suerte de varas, exceso de toreabilidad... Vamos, eso que cierto ganadero apodó en su momento como "Toro artista". Y confuso, querido y respetado señor Victorino Martín García, porque no entendemos a dónde quiere llegar a parar con todo eso. Bueno, igual, siendo honestos, le podría decir que esa confusión, por momentos, se transforma en un disgusto aún más fuerte cuando a uno le da por pensar que en realidad su meta es ver su ganadería anunciada en el mismo cartel que las figuritas contemporáneas. Pero es que a uno le resulta imposible creer eso. No, no puede ser.
Entonces ¿qué es, señor Victorino Martín García?
Hoy, esta tarde, en Madrid, en el mismo Madrid donde los toros criados y seleccionados por su padre (qepd) han engrandecido tantas veces esto de la Tauromaquia, ha dado usted un paso, otro más, que nos lleva a pensar que sí, que la realidad es que a usted le gustaría entrar en carteles más... ¿Glamourosos, como se dice en el mundo contemporáneo? Bueno, pues diremos "de campanillas", que queda más taurino. Es que la ausencia total de la más mínima gota de casta por parte de sus seis pupilos lidiados este Domingo de Ramos, señor Victorino Martín García, no deja lugar a otro pensamiento. Y créame, señor mío, que duele mucho ver cómo a un victorino le tienen que levantar el palo y medirle el castigo porque "no anda sobrado de fuerzas". O que el torero de turno se plante ahí delante y pegue mil trapazos de muchas formas y colores, y el animalico siga embistiendo con una docilidad tremenda, tanta como para creer que ahí hay uno de esos ejemplares de origen saltillo que en México se reparten para hacer no se qué mejor toreo de la Historia.
Y es que, señor Victorino Martín García, lo que mal empieza, no podía acabar de buena forma. Sí, lo digo por lo de ese primer toro que usted ha permitido que se lidiara con un boquete de tamaño considerable en el anca izquierdo, y el cual echaba más sangre que los dos puyazos que ha recibido, sea dicho de paso. De acuerdo, la dejadez de la Presidenia ha echado el resto, pero... ¿Dónde estaba usted para impedir que se cometiera semejante atropello? ¿Que no había más toros de su ganadería en los corrales que pudieran haberlo suplido para evitar que la corrida no se lidiara al completo? Bueno, ¿y qué? Se remienda con otro de otra ganadería, y aquí paz y después gloria, pero permitir que entre en el sorteo ¡¡y se lidie!!, un toro con una cornada, por muy "pequeña" y "poco aparatosa" que usted y los veterinarios de Las Ventas digan que sea, es cuanto menos VER-GON-ZO-SO. Por parte de usted, de la Presidencia, y de los veterinarios. Y el resultado no podía ser otro que el de un animal lisiado que muy poco, o más bien nada, ha permitido al de luces. Total, que "nos han robado un toro", señor Victorino Martín García. Así por las buenas.
La corrida empezó así de mal, y en ningún momento ha terminado de remontar. Con el segundo en el ruedo el viento ha empezado a molestar más de la cuenta, cosa que ha hundido a Pepe Moral en un mar de dudas y desconfianza que han hecho que el animal se pusiera a la defensiva y muy bronco. En otras condiciones y con un Pepe Moral más seguro, quizás el toro pudiera haber sido otro. Quizás...
Jiménez Fortes hizo amago de levantar la situación una vez salió al ruedo el tercero, pero todo quedó en eso mismo: intento. Buenas fueron sus verónicas de recibo, y en el primer tercio el toro se arrancó con prontitud y buen galope al caballo en las tres varas que tomó (la tercera, por orden de la Presidencia y contrariedad del matador, sea dicho de paso), cosa que fue suficiente para que la parroquia se pusiera en pie a aplaudir, sin calibrar antes en que debajo del peto, el animal pegó cornadas, hizo sonar el estribo y hasta hubo ademanes de quitarse el palo de encima. Vamos, lo que llega siendo una pelea de manso... Un manso que se dejó torear a placer y sin lanzar una sola mirada mala al matador. ¿Y lo consiguió el bueno de Saúl? Pues a ratos. Bien colocado en todo momento y sin echar el pie atrás, las primeras series, con la diestra, llevaron buenas intenciones pero muy pocos muletazos fueron limpios. El punto álgido de la faena llegó cuando el matador se echó la muleta a la zurda,y dejó una serie de naturales de mano baja, reposados y tirando de las embestidas hacia atrás de la cadera. El toreo, en una palabra. Cerró al toro Fortes doblándose de manera muy torera, y dejó un bajonazo que no fue impedimento para que cortara una oreja que, por tal estocada, nunca debió concederse. Y a un toro de dos. El vaso medio vacío, o el vaso medio lleno, según quien lo mire. O con tan solo dos gotas, que es como lo ve un servidor.
El cuarto, además de ser lo suficientemente flojo como para ir sobrado con dos picotazos, fue más noble aún y, por ende, mucho más tontorrón. Tanto, como falto de casta. Y el Cid, ante tal ejemplar, no pasó de aseado, correcto y sin decir absolutamente nada en una faena demasiado larga y carente de... De... De... De absolutamente todo.
Al quinto se le vio un ejemplar que acudía con prontitud a cualquier llamada, se desplazó con nobleza y en ningún momento tampocó osó a hacer extraño alguno. Un torete noble para poder estar bien ante él y pegar buenos muletazos, pero de nuevo se volvió a ver a un Pepe Moral que, muy molestado por el viento otra vez, estuvo muy desconfiado, sin asentar las zapatillas ni por casualidad, y sometiendo al animal a una hermosa colección de trallazos. Dos faenas calcadas las de Pepe Moral en esta tarde, una tarde que no fue la suya.
Cuando salió el animal que cerró plaza, los presentes tuvimos que mirar el hierro varias veces para cerciorarnos de que sí, que era de Victorino Martín. Aunque no lo pareciera. Más bien, parecía por sus hechuras y cara uno de aquellos coquillas antiguos de procedencia también santacolomeña, pero muy poco habitual en este hierro. Y el presunto victorino, que derribó la montura en la primera vara y cumplió más que el resto de sus hermanos en la segunda, aunque tampoco sin grandes alardes, volvió a regar el ruedo de nobleza, toreabilidad y más bien nada de casta. Fortes volvió a desaprovechar esta condición, pero está vez ni siquiera dejó la intención de hacer el toreo de verdad, como sí la dejo en su anterior comparecencia. Nunca en el sitio y siempre con la pierna atrasada, volvió a sufrir muchos enganchones y no fue capaz de rematar ni un muletazo atrás. Falló con la espada, y eso seguramente le hizo perder, como mínimo, que hubiera habido pañuelos pidiendo que abriera la puerta grande, la cual se hubiera antojado muy chica, siendo justos.
La temporada en Las Ventas ha empezado de tal forma, y esto se presume como una deliciosa metáfora de lo que va a ser el devenir de la temporada. Y el señor Victorino Martín García, a estas horas, seguramente satisfecho ante el juego ofrecido por sus toros. Si le vale esto, mal camino llevamos.
Entonces ¿qué es, señor Victorino Martín García?
Hoy, esta tarde, en Madrid, en el mismo Madrid donde los toros criados y seleccionados por su padre (qepd) han engrandecido tantas veces esto de la Tauromaquia, ha dado usted un paso, otro más, que nos lleva a pensar que sí, que la realidad es que a usted le gustaría entrar en carteles más... ¿Glamourosos, como se dice en el mundo contemporáneo? Bueno, pues diremos "de campanillas", que queda más taurino. Es que la ausencia total de la más mínima gota de casta por parte de sus seis pupilos lidiados este Domingo de Ramos, señor Victorino Martín García, no deja lugar a otro pensamiento. Y créame, señor mío, que duele mucho ver cómo a un victorino le tienen que levantar el palo y medirle el castigo porque "no anda sobrado de fuerzas". O que el torero de turno se plante ahí delante y pegue mil trapazos de muchas formas y colores, y el animalico siga embistiendo con una docilidad tremenda, tanta como para creer que ahí hay uno de esos ejemplares de origen saltillo que en México se reparten para hacer no se qué mejor toreo de la Historia.
Y es que, señor Victorino Martín García, lo que mal empieza, no podía acabar de buena forma. Sí, lo digo por lo de ese primer toro que usted ha permitido que se lidiara con un boquete de tamaño considerable en el anca izquierdo, y el cual echaba más sangre que los dos puyazos que ha recibido, sea dicho de paso. De acuerdo, la dejadez de la Presidenia ha echado el resto, pero... ¿Dónde estaba usted para impedir que se cometiera semejante atropello? ¿Que no había más toros de su ganadería en los corrales que pudieran haberlo suplido para evitar que la corrida no se lidiara al completo? Bueno, ¿y qué? Se remienda con otro de otra ganadería, y aquí paz y después gloria, pero permitir que entre en el sorteo ¡¡y se lidie!!, un toro con una cornada, por muy "pequeña" y "poco aparatosa" que usted y los veterinarios de Las Ventas digan que sea, es cuanto menos VER-GON-ZO-SO. Por parte de usted, de la Presidencia, y de los veterinarios. Y el resultado no podía ser otro que el de un animal lisiado que muy poco, o más bien nada, ha permitido al de luces. Total, que "nos han robado un toro", señor Victorino Martín García. Así por las buenas.
La corrida empezó así de mal, y en ningún momento ha terminado de remontar. Con el segundo en el ruedo el viento ha empezado a molestar más de la cuenta, cosa que ha hundido a Pepe Moral en un mar de dudas y desconfianza que han hecho que el animal se pusiera a la defensiva y muy bronco. En otras condiciones y con un Pepe Moral más seguro, quizás el toro pudiera haber sido otro. Quizás...
Jiménez Fortes hizo amago de levantar la situación una vez salió al ruedo el tercero, pero todo quedó en eso mismo: intento. Buenas fueron sus verónicas de recibo, y en el primer tercio el toro se arrancó con prontitud y buen galope al caballo en las tres varas que tomó (la tercera, por orden de la Presidencia y contrariedad del matador, sea dicho de paso), cosa que fue suficiente para que la parroquia se pusiera en pie a aplaudir, sin calibrar antes en que debajo del peto, el animal pegó cornadas, hizo sonar el estribo y hasta hubo ademanes de quitarse el palo de encima. Vamos, lo que llega siendo una pelea de manso... Un manso que se dejó torear a placer y sin lanzar una sola mirada mala al matador. ¿Y lo consiguió el bueno de Saúl? Pues a ratos. Bien colocado en todo momento y sin echar el pie atrás, las primeras series, con la diestra, llevaron buenas intenciones pero muy pocos muletazos fueron limpios. El punto álgido de la faena llegó cuando el matador se echó la muleta a la zurda,y dejó una serie de naturales de mano baja, reposados y tirando de las embestidas hacia atrás de la cadera. El toreo, en una palabra. Cerró al toro Fortes doblándose de manera muy torera, y dejó un bajonazo que no fue impedimento para que cortara una oreja que, por tal estocada, nunca debió concederse. Y a un toro de dos. El vaso medio vacío, o el vaso medio lleno, según quien lo mire. O con tan solo dos gotas, que es como lo ve un servidor.
El cuarto, además de ser lo suficientemente flojo como para ir sobrado con dos picotazos, fue más noble aún y, por ende, mucho más tontorrón. Tanto, como falto de casta. Y el Cid, ante tal ejemplar, no pasó de aseado, correcto y sin decir absolutamente nada en una faena demasiado larga y carente de... De... De... De absolutamente todo.
Al quinto se le vio un ejemplar que acudía con prontitud a cualquier llamada, se desplazó con nobleza y en ningún momento tampocó osó a hacer extraño alguno. Un torete noble para poder estar bien ante él y pegar buenos muletazos, pero de nuevo se volvió a ver a un Pepe Moral que, muy molestado por el viento otra vez, estuvo muy desconfiado, sin asentar las zapatillas ni por casualidad, y sometiendo al animal a una hermosa colección de trallazos. Dos faenas calcadas las de Pepe Moral en esta tarde, una tarde que no fue la suya.
Cuando salió el animal que cerró plaza, los presentes tuvimos que mirar el hierro varias veces para cerciorarnos de que sí, que era de Victorino Martín. Aunque no lo pareciera. Más bien, parecía por sus hechuras y cara uno de aquellos coquillas antiguos de procedencia también santacolomeña, pero muy poco habitual en este hierro. Y el presunto victorino, que derribó la montura en la primera vara y cumplió más que el resto de sus hermanos en la segunda, aunque tampoco sin grandes alardes, volvió a regar el ruedo de nobleza, toreabilidad y más bien nada de casta. Fortes volvió a desaprovechar esta condición, pero está vez ni siquiera dejó la intención de hacer el toreo de verdad, como sí la dejo en su anterior comparecencia. Nunca en el sitio y siempre con la pierna atrasada, volvió a sufrir muchos enganchones y no fue capaz de rematar ni un muletazo atrás. Falló con la espada, y eso seguramente le hizo perder, como mínimo, que hubiera habido pañuelos pidiendo que abriera la puerta grande, la cual se hubiera antojado muy chica, siendo justos.
La temporada en Las Ventas ha empezado de tal forma, y esto se presume como una deliciosa metáfora de lo que va a ser el devenir de la temporada. Y el señor Victorino Martín García, a estas horas, seguramente satisfecho ante el juego ofrecido por sus toros. Si le vale esto, mal camino llevamos.
domingo, 18 de marzo de 2018
SAN ISIDRO III: LAS NOVILLADAS
Como es tradición, tres serán los festejos novilleriles en la feria de San Isidro de 2018. Guadaira, Conde de Mayalde y Fuente Ymbro son las ganaderías elegidas para lidiar en estas tres novilladas, las tres de encaste Domecq. Presumiblemente, con la intención de salvaguardar la ilusión de los chavales, y tal. ¿Se imaginan que, por lidiarse alguna novillada de otro origen, salen ejemplares cuyas complicaciones no permiten imitar, en la primera plaza del mundo nada menos, eso de torear mejor que nunca? Hombre ya, por favor. No son capaces casi de hacerlo ante ese borrego tildado como toro más bravo de la Historia, como para serlo ante un toro de verdad.
La mayoría de estos nueve novilleros son casi desconocidos en esta plaza, pues apenas dos han sido los que han debutado en Madrid. Algunos ya hicieron el paseíllo sin los del castoreño en el Camino hacia Las Ventas; y otros, posiblemente, lo hagan a lo largo del mes de abril en las novilladas previas a la feria.
La primera novillada del ciclo servirá para iniciar la Feria de San Isidro. Uno, que tiene curiosidad por estas cosas, pregunta a los viejos aficionados que desde cuando la Feria de San Isidro se abre con una novillada, y la respuesta que recibe es que desde que estamos en 2018. Y es que estando esta plaza en manos de Monsieur Gafapasta, nada es imposible. En esta primera de feria se lidiarán novillos de una ganadería acostumbrada a echar buenas novilladas como lo es Guadaira, y se anuncian David Garzón, Carlos Ochoa y Ángel Téllez. Ya tuvimos oportunidad de paladear las bondades de Carlos Ochoa en la novillada de la pasada feria de Otoño, las cuales no son más que una mera copia del aburrido y ventajista pegapasismo moderno con el que hoy se hace rico hasta el más negado de los que se visten de luces. Por su parte, tanto David Garzón, de Ecuador, como Ángel Téllez no han toreado como novillero con picadores en Madrid a día de la fecha, aunque Ángel Téllez sí lo hizo antes de debutar con los del castoreño, concretamente en la final del Camino hacia Las Ventas de 2015, cortando una oreja ese día.
El lunes 21 de mayo les llegará el turno a los del Conde de Mayalde, con quien se medirán Pablo Atienza, Toñete y Alfonso Cadaval. El primero fue vencedor del Certamen de Novilladas Nocturnas del pasado julio, pero como los sucios cambios de cromos que se tejen en los despachos le dejaron fuera de su bien ganado puesto en la novillada de la pasada Feria de Otoño, ha habido que esperar hasta 2018 para paladear de nuevo las buenas maneras que apunta. De Toñete, ya que sale el tema de los despachos, corren rumores por ahí de que sus méritos para andar pululando por todas las ferias de España reside precisamente en los despachos más que en los ruedos. Habrá que ver si esos rumores son ciertos, o si es que en verdad el chaval vale y se lo ha ganado en el ruedo. Caso muy parecido es el de Alfonso Cadaval, más célebre por ser hijo de la Omaíta que por otra cosa, y de cuyas influencias paternas se hablan mucho en los corrillos de los aficionados. Habladurías serán...
La última novillada de San Isidro correrá a cargo de los utreros de Fuente Ymbro, Marcos, Alejandro Gardel y Francisco de Manuel. Son estos tres novilleros que, a día de la fecha, no han debutado en Madrid. No es nuevo en esta plaza no obstante Francisco de Manuel, quien se proclamó vencedor del Camino hacia Las Ventas en el año 2016, saliendo a hombros de esa plaza aquella mañana después de cortar una oreja a cada uno de sus novillos. Por su parte, Marcos Pérez Hernández, que se anuncia como Marcos en los carteles, es hijo del empresario Maximino Pérez y nieto del ganadero Domingo Hernández; y su corta carrera ha ido por rachas, con retirada incluida el día que debutó con picadores en Cuenca, allá por el año 2016, para volver meses después con las pilas enteramente cargadas. Alejandro Gardel, madrileño, es otrora componente del cartel, y su nombre suena con fuerza desde su época de novillero sin picadores.
La mayoría de estos nueve novilleros son casi desconocidos en esta plaza, pues apenas dos han sido los que han debutado en Madrid. Algunos ya hicieron el paseíllo sin los del castoreño en el Camino hacia Las Ventas; y otros, posiblemente, lo hagan a lo largo del mes de abril en las novilladas previas a la feria.
La primera novillada del ciclo servirá para iniciar la Feria de San Isidro. Uno, que tiene curiosidad por estas cosas, pregunta a los viejos aficionados que desde cuando la Feria de San Isidro se abre con una novillada, y la respuesta que recibe es que desde que estamos en 2018. Y es que estando esta plaza en manos de Monsieur Gafapasta, nada es imposible. En esta primera de feria se lidiarán novillos de una ganadería acostumbrada a echar buenas novilladas como lo es Guadaira, y se anuncian David Garzón, Carlos Ochoa y Ángel Téllez. Ya tuvimos oportunidad de paladear las bondades de Carlos Ochoa en la novillada de la pasada feria de Otoño, las cuales no son más que una mera copia del aburrido y ventajista pegapasismo moderno con el que hoy se hace rico hasta el más negado de los que se visten de luces. Por su parte, tanto David Garzón, de Ecuador, como Ángel Téllez no han toreado como novillero con picadores en Madrid a día de la fecha, aunque Ángel Téllez sí lo hizo antes de debutar con los del castoreño, concretamente en la final del Camino hacia Las Ventas de 2015, cortando una oreja ese día.
El lunes 21 de mayo les llegará el turno a los del Conde de Mayalde, con quien se medirán Pablo Atienza, Toñete y Alfonso Cadaval. El primero fue vencedor del Certamen de Novilladas Nocturnas del pasado julio, pero como los sucios cambios de cromos que se tejen en los despachos le dejaron fuera de su bien ganado puesto en la novillada de la pasada Feria de Otoño, ha habido que esperar hasta 2018 para paladear de nuevo las buenas maneras que apunta. De Toñete, ya que sale el tema de los despachos, corren rumores por ahí de que sus méritos para andar pululando por todas las ferias de España reside precisamente en los despachos más que en los ruedos. Habrá que ver si esos rumores son ciertos, o si es que en verdad el chaval vale y se lo ha ganado en el ruedo. Caso muy parecido es el de Alfonso Cadaval, más célebre por ser hijo de la Omaíta que por otra cosa, y de cuyas influencias paternas se hablan mucho en los corrillos de los aficionados. Habladurías serán...
La última novillada de San Isidro correrá a cargo de los utreros de Fuente Ymbro, Marcos, Alejandro Gardel y Francisco de Manuel. Son estos tres novilleros que, a día de la fecha, no han debutado en Madrid. No es nuevo en esta plaza no obstante Francisco de Manuel, quien se proclamó vencedor del Camino hacia Las Ventas en el año 2016, saliendo a hombros de esa plaza aquella mañana después de cortar una oreja a cada uno de sus novillos. Por su parte, Marcos Pérez Hernández, que se anuncia como Marcos en los carteles, es hijo del empresario Maximino Pérez y nieto del ganadero Domingo Hernández; y su corta carrera ha ido por rachas, con retirada incluida el día que debutó con picadores en Cuenca, allá por el año 2016, para volver meses después con las pilas enteramente cargadas. Alejandro Gardel, madrileño, es otrora componente del cartel, y su nombre suena con fuerza desde su época de novillero sin picadores.
miércoles, 14 de marzo de 2018
SAN ISIDRO II: LOS TOREROS
Si en el análisis del San Isidro ganadero se llegó a la conclusión de que el asunto ha mejorado respecto a otros años, ahora que nos disponemos a analizar uno por uno los coletas que harán el paseo no sería una falacia decir que el percal es cuanto menos lamentable. Por ausencias varias, por presencias injustificables (salvo que se tenga en cuenta que algunos han entrado exclusivamente porque no había otro u otros que quisieran algunas corridas), y porque no hay ningún cartel verdaderamente rematado al cien por cien. Carteles con alicientes, pues varios, como siempre. Rematados y del que no pueda decirse "cartelazo de relumbrón", cero patatero. Bueno, salvando aquellos en los que aparecen los que hacen el mejor toreo de la Historia para matar corridas pertenecientes a hierros que crían el toro más bravo que jamás se ha criado, o como sea que se diga.
Una ausencia destacada es la de Diego Urdiales, al que siempre se le espera por una concepción del toreo que apenas ya se ve, pero cuya irregularidad le ha impedido realizar gestas de mucha más categoría en esta plaza. Su ausencia se debe a "desavenencias por lo ofrecido por la empresa", según palabras del torero. Los rumores, fuertes, dicen que esas desavenencias se deben a que no le apetecía mucho matar la corrida de Victorino. Sería el colmo algo así de alguien que saltó a la palestra y se hizo imprescindible para muchos aficionados gracias a sus triunfos ante esta ganadería.
Otra ausencia que no ha suscitado menos polémica ha sido la de Gonzalo Caballero, un torero que, por méritos propios, tenía que haber estado en la Feria al menos una tarde. Y de hecho tuvo el ofrecimiento, pero no lo vio oportuno. Porque parece ser que le llamaron a última hora, porque se supone que para ponerle a él se tenía que quitar a otro u otros compañeros, porque dice que de las cuatro opciones que le ofrecieron no le encajaba ninguna, etc. Y bueno, no será un servidor quien critique un ápice ese desplante al maldito sistema antitaurino que gobierna la Tauromaquia, pero... ¿Está Gonzalo Caballero para andar rechazando nada? Y lo que es peor, ¿para rechazar porque no le gustaron ninguna de las cuatro corridas que le ofrecieron? En palabras del señor Lloret, entre esas cuatro estaban La Quinta, Baltasar Ibán y Rehuelga. ¡¡Toma ya!! ¿Qué esperaba, Juan Pedro Domecq, Garcigrande o Jandilla? ¿Ya anda poniendo reparos a las corridas de las que se denominan duras? Pues esto último ya no es tanto un desplante al sistema, quizás lo sería más bien al propio aficionado. En fin, solo deseamos que este hecho no se traduzca en lo que vulgarmente se conoce como "cavarse su propia tumba", y que si algún día es figura de verdad cumpla su palabra y mate esas corridas, porque es lo que declaró el día que le dio la verborrea. No obstante viene Gonzalo Caballero a matar, en el Día de la Comunidad de Madrid, la corrida del Tajo y La Reina. Es un gran día para hablar en el ruedo y ante el Toro, que es como hacen los buenos toreros.
Algunos también echamos en falta a Sánchez Vara, un torero que gustará más o gustará menos, pero que después de vérselas y deseárselas de la forma más digna posible con aquel famoso Cazarrata, no ha vuelto a pisar por Madrid. Qué menos que se hubiera contado con él para cerrar algún cartel tipo Saltillo, Partido de Resina o Dolores Aguirre, ganaderías las cuales ya conoce de sobra. Por lo menos, mejor que Sebastián Ritter, Esaú Fernández o Ricardo Torres...
Por lo demás, muchísima paja y relleno, lo cual vuelve a dejar claro que en San Isidro lo que sobran son días.
TRES TARDES
JUAN BAUTISTA (La Quinta - Núñez del Cuvillo - El Pilar): A unos tan poco y a otros tantísimo. De verdad que no se entiende que a este torero haya que verlo tres tardes en San Isidro. Son muchos años ya pasando de puntillas, en el mejor de los casos, en cada una de sus comparecencias en Madrid. Si aceltamos pulpo como animal de compañía ¿una orejita en la isidrada de 2016? Vale, pero ya se le dieron otras tres tardes en la del pasado año, más el vis a vis con Ureña en Otoño, y no hizo absolutamente nada. Nada de nada. ¿Por qué otras tres? No se comprende, de verdad que no.
ROMÁN (Fuente Ymbro - Juan Pedro Domecq/Parladé - Miura): Este sí entra sus tres tardes por méritos propios. Puede gustar más o menos, pero es así. Aunque lo suyo sea más pundonor y sinceridad que otra cosa, lo cual cada vez que sale a la plaza a muchos les hace olvidar que no está entre los más excelsos del escalafón.
JUAN DEL ÁLAMO (Las Ramblas - Alcurrucén - El Pilar): También tres tardes por mérito propio al haber salido por la Puerta Grande en el San Isidro anterior. Aunque a muchos no nos convenciera la rotundidad de su triunfo. Pero tenía que estar, y está que es lo importante.
PACO UREÑA (El Puerto de San Lorenzo/La Ventana del Puerto - Núñez del Cuvillo - Victorino Martín): Más se esperaba de este buen toreo el pasado año, que aunque logró buenos momentos le faltó el triunfo gordo que se le exige por lo que de él se espera. Ojalá sea este año.
SEBASTIÁN CASTELLA (Jandilla/Vegahermosa - Garcigrande/Domingo Hernández - Victoriano del Río/Toros de Cortés): La única figura que hará el paseíllo tres tardes en esta feria, lo cual demuestra quién tienen un compromiso para con Madrid y a quién se la repampimpla. Lo hará antes tres ganaderías sobre las cuales sus adeptos dirán que es para expresarse, disfrutar, estar a gusto y no sé qué más pamplinas. En cambio, un reventaor diría que no se ha complicado la vida demasiado. También algunos dirán "ya mató la de Adolfo Martín dos años seguidos y no se le valoró la gesta". Claro, es que está tal ganadería para muchas gestas. En fin, esta es la feria del pegapases francesito, quien al menos da la cara. En el país de los ciegos...
DOS TARDES
EL CID (La Quinta - Adolfo Martín): A quien solamente le falta llevar cadenas atadas a los pies, una sábana e ir susurrando por las esquinas "uuuhhhhhhhh". Pero quienes un día cada vez más lejano le tuvimos entre nuestros predilectos, hemos de reconocer que cada año y cada feria, a pesar de todo, estamos con la cosa en el cuerpo de si algún día volviera a ser como aquellos felices días. Total, la fe es ciega y gratuita.
MORENITO DE ARANDA (La Quinta - El Ventorrillo): Tan irregular como buen torero cuando tiene el día. ¿Lo tendrá este año?
JOSELITO ADAME (Fuente Ymbro - Alcurrucén): Despojo por la mínima y con ayuda del colegiado (empleando terminología futbolística) en la anterior isidrada. Bueno, en la anterior y en muchas, porque orejas este torero ha cortado en Madrid unas cuantas, pero de esas que uno diga "madre mía, qué bien ha estado este tío hoy", pues un servidor no recuerda ninguna. Ni un servidor, ni muchos aficionados a los que este ha preguntado para cerciorarse de que no es el único que no recuerda nada. En fin, a alguien habrá que poner para cubrir 33 días de feria...
JOSÉ GARRIDO (Fuente Ymbro - Las Ramblas): Aquella promesa a la cual taaaaaaaanto bombo se le dio aún no ha roto. No obstante, sus adeptos confían ciegamente en él y en que puede ser un gran torero. Estaremos expectantes pues, hablando de fe ciega y gratuita.
MANUEL ESCRIBANO (Pedraza de Yeltes - Victorino Martín): Quizás no le guste verse etiquetado como tal, pero gran parte de la afición piensa que este torero, este buen torero, rinde mucho mejor ante ganaderías como las que matará en esta feria. Bien colocado por lo tanto está Manuel Escribano este año.
DANIEL LUQUE (Pedraza de Yeltes - Torrehandilla): Dos toros de Pedraza de Yeltes y otros tantos de Torrehandilla son los que le quedan a Luque (este año por lo menos) para ser figura. Qué aburrimiento de torero.
DAVID MORA (Las Ramblas - El Ventorrillo): Una Puerta Grande en Madrid en un momento idóneo, y alrededor muchísimas tardes anodinas de indiferencia y buenos toros desperdiciados. Le conviene dar un toque importante en esta feria si quiere mantenerse.
LÓPEZ SIMÓN (Puerto de San Lorenzo/La Ventana del Puerto - Núñez del Cuvillo): No se debe negar que lo de este torero tiene un mérito tremendo: cuatro puertas grandes en Madrid sin pegar un puñetero muletazo medianamente aceptable, es cosa que está al alcance de muy pocos. Y ahí está, considerado y tratado como el que inventó el toreo. La feria que echó el año pasado con sus tres comparecencias fue desastrosa y ello sirvió para destapar, sobre todo ante la buena corrida de Jandilla, las muchísimas carencias que atesora.
ANTONIO FERRERA (Núñez del Cuvillo - Alcurrucén): Matador de toros que en los últimos años ha experimentado otros aires completamente diferentes a los de sus comienzos, con un toreo más reposado y con menos guiños a la galería. Se habla incluso que ha dejado de banderillear. Aunque ha cortado orejas en Madrid, todavía no ha obtenido un triunfo completamente rotundo en este fuero, uno de los pocos que se le resiste. Viene este año muy bien colocado, pues ha entrado en sendos carteles de figuras, de los cuales uno de ellos se trata de la Corrida de Beneficencia.
JOSÉ MARÍA MANZANARES (Núñez del Cuvillo - Victoriano del Río/Toros de Cortés): El guapísimo figurón del toreo que, como puede apreciarse, se va a complicar también mucho la vida anunciándose con esas dos ganaderías y con sus colegas de siempre. Como si Madrid fuera para echar pachangas.
ALEJANDRO TALAVANTE (Núñez del Cuvillo - Victoriano del Río/Toros de Cortés): De anunciarse cuatro tardes en Madrid, y una de ellas además con la de Victorino Martín, pasa a dos corridas y con lo mismo y los mismos de siempre. Y eso que no se le dio mal y ofreció momentos de buen toreo. Pero ha decidido volver a lo cómodo, para que no se diga que no es un figurón del toreo a la usanza moderna. Qué lástima.
LUIS DAVID ADAME (Juan Pedro Domecq/Parladé - El Pilar): Doblete del mediano de la saga Adame, que actuará el día 17 y, además, matará un toro del Pilar en eso nuevo de las 6 Naciones. Uno más, siendo generosos, como bien demostró hace algunos meses cuando confirmó la alternativa.
ROCA REY (Núñez del Cuvillo - Victoriano del Río/Toros de Cortés): Bien aprendida se tiene la lección aquí el amigo Andrés: dos tardecitas, las dos con ganado domecq, y en ambas compartiendo terna con los mismos prácticamente de Valencia, Sevilla, Castellón, Pamplona, y el resto la geografía española. ¿Para qué tener ambición y demostrar que también es capaz ante otros encastes y midiéndose ante otros compañeros que vienen arreando fuerte? Bueno, en realidad pedirle una pizca de ambición a quien hoy día es o va de figura, puede que sea mucho pedir.
CURRO DÍAZ (Alcurrucén - El Ventorrillo): Torero de detallitos de bisutería fina y elegantes posturas, pero todo lo que tiene de elegante lo tiene de ventajista y poco apego a los cánones del toreo clásico. Le esperan dos corridas muy para él.
MIGUEL ÁNGEL PERERA (Victoriano del Río/Toros de Cortés - Alcurrucén): Uno de los máximos exponentes de la chabacana torería 2.0. Dicen algunos que triunfó en la feria de Otoño pasada y que estuvo cunvre, y otros que aquello fue una muestra, otra más, de la agravada decadencia que tiene esta plaza y la Fiesta. Como el resto de sus compadres figuras, viene sin complicarse la vida demasiado.
GINÉS MARÍN (1 Garcigrande/Domingo Hernández - 1 Victoriano del Río/Toros de Cortés - 1 Alcurrucén - Corrida de Alcurrucén): Triunfador de 2017 por todo lo alto con una Puerta Grande en el día de su confirmación y una faena en la posterior Corrida de la Cultura que bien podía haberle supuesto otro triunfo similar de no haber fallado con los aceros. Fueron dos tardes en las que mostró destellos de toreo caro y donde se vio que la dimensión que puede dar este torero de cara al futuro es cuanto menos digna de ser seguida de cerca. Por todo ello resulta extraño que solo esté anunciado dos tardes, a diferencia de otros triunfadores del pasado año que lo están tres. Y además, anunciado con ganaderías que no se caracterizan precisamente por ser de las duras. Lo dicho, poca ambición.
JESÚS ENRIQUE COLOMBO (Garcigrande/Domingo Hernández - El Pilar): Confirma la alternativa quien de novillero destacó por su toreo bullidor, de cara a la galería, y no exento de esas maneras denominadas torear como nunca, o mejor dicho torear tan vulgarmente como nunca.
LUIS BOLÍVAR (José Escolar - El Pilar): Dos tardes para Bolívar. Quién lo hubiera dicho, dado su escaso mérito en el ruedo para ello. Pero claro, alguien tendrá que representar a Colombia en eso de las 6 Naciones, y como además habrá sido de los poquísimos que no habrá puesto reparos en entrar en la de Escolar... ¿Qué íbamos a esperar?
RAFAELILLO (Miura - José Escolar): Fiel a su cita con el Toro, nunca falla en estas corridas que nadie quiere. No tuvo su mejor feria en la anterior edición, por lo que este año se espera que raye a mucha mejo raltura.
PEPE MORAL (Miura - Adolfo Martín): Sevillano de quien la afición espera muchas cosas buenas, vamos a ver qué da de sí en estas dos tardes que tiene. Desorejó uno de Miura en Sevilla hace un año, una vacada con la que precisamente se medirá en una de estas dos tardes. Esperamos que tan halagüeñas pronósticos que hay sobre él sean cumplidos.
UNA TARDE
JIMÉNEZ FORTES (Pedraza de Yeltes): Comparece una tarde este matador con varias temporadas de alternativa ya a sus espaldas pero que, por unas cosas o por otras, no termina de coger vuelo.
ALBERTO AGUILAR (Baltasar Ibán): Matará los de Cortijo Wellington en su último San Isidro, luego de anunciar de forma inesperada su adiós a los ruedos por problemas físicos. Lo que no se sabe con certeza es si este es su adiós definitivo de Madrid, o por el contrario habrá que esperar hasta final de temporada para decirle "hasta luego". En cualquier caso, sirvan estas líneas para desearle lo mejor a este torero que tanto prometía y tanto ilusionó en sus inicios, para después convertirse en uno más con el paso de los años.
SERGIO FLORES (Baltasar Ibán): Mexicano que fue sensación novilleril tanto en España como en el otro lado del charco hace algunos años, y al cual no conocemos demasiado como matador de toros en estos fueros. Vamos a darle un voto de confianza a ver.
FRANCISCO JOSÉ ESPADA (Baltasar Ibán): Mala fortuna la de este torero el año pasado, al ser feamente cogido por el burel de su confirmación de alternativa y el cual le dejó en jaque mate. Tuvo su cartel como novillero, pero no se le recuerda por lo que llega siendo un toreo puro y acorde a los cánones clásicos.
EL FANDI (Puerto de San Lorenzo/La Ventana del Puerto): Una tarde para el todoterreno de las banderillas a rabo pasado y un pseudotoreo de muleta que ni los pagafantas de la prensa defienden. Una, y si no hubiera sido ninguna tampoco hubiera pasado absolutamente nada, esto de Madrid no le pega lo más mínimo.
FINITO DE CÓRDOBA (Juan Pedro Domecq): Qué desgracia más grande el ser incapaz de paladear el presunto jarte que, dicen, derrocha este torero. Qué desgracia también considerar que pinta en Madrid aún menos que el caso anterior. Pero es lo que tiene no recordar una santa tarde de este hombre en Madrid, por lo menos desde el milenio pasado, en la que hayamos salido diciendo "por lo menos algún detallito ha dejado". Es que ni eso. Y con lo poco que le gusta venir a Madrid, a juzgar por la cara de oler vinagre que tiene cada vez que pisa este ruedo y por su actitud chulesca y despectiva ante esta afición, lo único que a uno se le ocurre es el cariño que profesará por los papelitos morados que le habrán untado el de la agencia de viajes y el palabrero gafapastas.
JUAN JOSÉ PADILLA (Jandilla/Vegahermosa): Nueva despedida de Madrid, esta vez de un torero que pocas tardes de gloria ha tenido en esta plaza, y que por algún que otro gesto y desplante tampoco ha contado lo que se dice con la simpatía de los aficionados de aquí.
EL JULI (1 Garcigrande/Domingo Hernández - 1 Alcurrucén - 1 Victoriano del Río/Toros de Cortés): El Dios supremo de toda la Historia de la Tauromaquia ha decidido dejarse caer por aquí una única tarde en esta feria. La plaza que "tanto le maltrata y le revienta cada vez que torea" no merecía honores de mayor rango. Mejor, aunque no tanto como si hubiera decidido quedarse en el sofá de su casa. Ni él necesita Madrid para seguir en su línea de figura, ni por supuesto en Madrid se le necesita a él para seguir siendo la feria más importante del mundo.
RUBÉN PINAR (Dolores Aguirre): Un fijo en los últimos años para rellenar carteles en los que la ganadería espanta con sólo por su nombre.
JOSÉ CARLOS VENEGAS (Dolores Aguirre): De quién sabemos que atesora un buen concepto y, además, siempre da la cara. Pero la falta de rodaje con la que cuenta le juega malas pasadas en la cara del toro.
GÓMEZ DEL PILAR (Dolores Aguirre): Orejita más que amable en la isidrada del pasado año, precisamente ante la Corrida de la Doña. Vino posteriormente en los Desafíos Ganaderos de septiembre, y en esa tarde se encontró con el bravo toro de Palha que respondía al nombre de Asustado, solventando la papeleta con dignidad y buen quehacer lidiador.
JAVIER CASTAÑO (Partido de Resina): No está para trotes. En realidad nunca lo ha terminado de estar, pero la cuadrilla de grandes toreros que le acompañaban, siempre le daba mucho interés a sus comparecencias. Ahora, ni eso.
RICARDO TORRES (Partido de Resina): Saltó a la palestra hace algunos veranos este torero con unos cuantos años de alternativa ya a sus espaldas, pero en ninguna quiniela se hubiera apostado por que entrara en la feria. Supongo que habrá sido por la cosa de que no había nadie más que hubiera estado dispuesto a este corrida.
THOMAS DUFFAU (Partido de Resina): Francés que basa sus cortas temporadas mayormente en algunas ferias de su país. Poco se recuerda haberle visto en esta plaza desde que confirmara la alternativa en 2012, pero ya se sabe, hay que cubrir huecos y más aún con algunas ganaderías no aptas para torear mejor que nundshsy o no se qué.
DAVID GALVÁN (Torrehandilla): Mala fue la suerte que tuvo en su comparecencia isidril del año pasado al ser herido por un ejemplar de La Quinta. Esperemos que este año tenga mejor fortuna y pueda dar lo mejor de sí que, según dicen, es bastante. Confiemos.
ÁLVARO LORENZO (Torrehandilla): Uno de los importantes de su generación novilleril, aunque no parece que esté contando con demasiados festejos. La verdad es que como él, delante del toro, muchísimos. Buen imitador de lo que hacen las figuras, pero sin aportar nada nuevo a esto.
ENRIQUE PONCE (Garcigrande/Domingo Hernández): El gran maestro por excelencia de los últimos veintitantos años, elegante como él sólo y cada vez más "aliviado". Protagonizó un triunfo cuanto menos verbenero en la feria del año pasado, cosa que nadie cree que le haga la más mínima falta. Con una corridita de las que las figuras gustan para pasar los menos apuros posibles, cree que tiene suficiente. Pues vale.
JOAQUÍN GALDÓS (El Pilar): Entra en el invento de las 6 Naciones representando a su país, Perú, este matador de quien tantísimas cosas magníficas se vociferaron durante su época de novillero y a las que ni el más minimo honor ha hecho.
CAYETANO (Victoriano del Río/Toros de Cortés): Vestir de torero (y de calle también) tan elegantemente como el que más, andar por la plaza con un aura de misticismo que casi le face flotar, descalzarse y al primer trapazo que pega se oiga un "ole" enteramente femenino... Y también dejarse ir toros de triunfo muy ricamente, no mancharse el vestido ni por casualidad (por Dios, eso es de currantes), y en general, no dar palo al agua en los muchos años ya que lleva de alternativa. Que quizás llevará gente a la plaza (sobre todo señoras guapas), y le jalearán, y sera guapo y portentoso, y se le darán muchos triunfos en cualquier otro lado... Pero que Madrid no es para corridas tipo Sálvame y Salsa Rosa, y hay quienes no parecen enterarse.
OCTAVIO CHACÓN (Saltillo): Torero curtido en duras batallas de Francia y el Valle del Tiétar, ha conseguido abrirse un pequeño hueco en este tipo de festejos. Actuó en los desafíos ganaderos del pasado septiembre, pasando de puntillas en esa comparecencia y no mostrando nada en especial.
ESAÚ FERNÁNDEZ (Saltillo): Esto puede definirse como "un pobrecito desgraciado que pasaba por allí y le han endosado el muerto de la corrida de Saltillo, que es la que más ardores provoca". No cabe otra explicación a la presencia de este torero en San Isidro.
SEBASTIÁN RITTER (Saltillo): Aquí Míster Peinetas, un vulgar pegapases inventado por el mismo que descubrió a uno de Galapagar (como si existiera otro igual), y a quien le causa molestias que se le recrimine su hermosa jeta por inventarse que le piden dar vueltas al ruedo. Presencia mas que injustifucada en la feria.
FERNANDO ROBLEÑO (José Escolar): Otro fijo para cubrir vacantes "conflictivas". Muchos años ya pasando de puntillas por Madrid.
IVÁN VICENTE (Rehuelga/Pallarés): Una faena de destellos de buen toreo el pasado junio le ha abierto las puertas de esta feria. Sería bueno que fuera refrendado.
JAVIER CORTÉS (Rehuelga/Pallarés): Quien de novillero fue más que prometedor, dio un bajón considerable al tomar la alternativa, y desde entonces ha estado muchas temporadas prácticamente parado. Gracias a Francia y a su actuación del pasado mes de septiembre en los Desafíos Ganaderos, parece que vuelve a contar para las citas importantes, al menos en Madrid.
JAVIER JIMÉNEZ (Rehuelga/Pallarés): De salir en hombros en verano de 2016 y actuar tres tardes la pasada feria, a ser contratado una única tarde (y gracias) este año. ¿Injusticia empresarial? ¿No le dieron lo que pedía? Quién sabe, pero canta bastante.
ÁNGEL SÁNCHEZ (Adolfo Martín): Tomará la alternativa en esta feria después de desatar la apoteosis la pasada temporada en una novillada de La Quinta y arrasar por muchas ferias de España. Y lo hará ante la corrida de Adolfo Martín, lo cual muchos lo califican de "gesta". Para otros, un suicidio por parte del chaval, dado el lamentable estado en el que se haya esta vacada. Y es que, siendo una de las grandes sensaciones de su quinta novilleril, no es descabellado pensar que podía haber elegido otra alternativa. Que lleve mucha suerte.
EMILIO DE JUSTO (Victorino Martín): Con no pocos años de alternativa, este es otro caso de los que emigran a Francia para hacerse hueco y darse a oír en la Península Ibérica. Tiene algo dentro que le hace ser un torero a seguir, veamos cómo se le da Madrid.
Una ausencia destacada es la de Diego Urdiales, al que siempre se le espera por una concepción del toreo que apenas ya se ve, pero cuya irregularidad le ha impedido realizar gestas de mucha más categoría en esta plaza. Su ausencia se debe a "desavenencias por lo ofrecido por la empresa", según palabras del torero. Los rumores, fuertes, dicen que esas desavenencias se deben a que no le apetecía mucho matar la corrida de Victorino. Sería el colmo algo así de alguien que saltó a la palestra y se hizo imprescindible para muchos aficionados gracias a sus triunfos ante esta ganadería.
Otra ausencia que no ha suscitado menos polémica ha sido la de Gonzalo Caballero, un torero que, por méritos propios, tenía que haber estado en la Feria al menos una tarde. Y de hecho tuvo el ofrecimiento, pero no lo vio oportuno. Porque parece ser que le llamaron a última hora, porque se supone que para ponerle a él se tenía que quitar a otro u otros compañeros, porque dice que de las cuatro opciones que le ofrecieron no le encajaba ninguna, etc. Y bueno, no será un servidor quien critique un ápice ese desplante al maldito sistema antitaurino que gobierna la Tauromaquia, pero... ¿Está Gonzalo Caballero para andar rechazando nada? Y lo que es peor, ¿para rechazar porque no le gustaron ninguna de las cuatro corridas que le ofrecieron? En palabras del señor Lloret, entre esas cuatro estaban La Quinta, Baltasar Ibán y Rehuelga. ¡¡Toma ya!! ¿Qué esperaba, Juan Pedro Domecq, Garcigrande o Jandilla? ¿Ya anda poniendo reparos a las corridas de las que se denominan duras? Pues esto último ya no es tanto un desplante al sistema, quizás lo sería más bien al propio aficionado. En fin, solo deseamos que este hecho no se traduzca en lo que vulgarmente se conoce como "cavarse su propia tumba", y que si algún día es figura de verdad cumpla su palabra y mate esas corridas, porque es lo que declaró el día que le dio la verborrea. No obstante viene Gonzalo Caballero a matar, en el Día de la Comunidad de Madrid, la corrida del Tajo y La Reina. Es un gran día para hablar en el ruedo y ante el Toro, que es como hacen los buenos toreros.
Algunos también echamos en falta a Sánchez Vara, un torero que gustará más o gustará menos, pero que después de vérselas y deseárselas de la forma más digna posible con aquel famoso Cazarrata, no ha vuelto a pisar por Madrid. Qué menos que se hubiera contado con él para cerrar algún cartel tipo Saltillo, Partido de Resina o Dolores Aguirre, ganaderías las cuales ya conoce de sobra. Por lo menos, mejor que Sebastián Ritter, Esaú Fernández o Ricardo Torres...
Por lo demás, muchísima paja y relleno, lo cual vuelve a dejar claro que en San Isidro lo que sobran son días.
TRES TARDES
JUAN BAUTISTA (La Quinta - Núñez del Cuvillo - El Pilar): A unos tan poco y a otros tantísimo. De verdad que no se entiende que a este torero haya que verlo tres tardes en San Isidro. Son muchos años ya pasando de puntillas, en el mejor de los casos, en cada una de sus comparecencias en Madrid. Si aceltamos pulpo como animal de compañía ¿una orejita en la isidrada de 2016? Vale, pero ya se le dieron otras tres tardes en la del pasado año, más el vis a vis con Ureña en Otoño, y no hizo absolutamente nada. Nada de nada. ¿Por qué otras tres? No se comprende, de verdad que no.
ROMÁN (Fuente Ymbro - Juan Pedro Domecq/Parladé - Miura): Este sí entra sus tres tardes por méritos propios. Puede gustar más o menos, pero es así. Aunque lo suyo sea más pundonor y sinceridad que otra cosa, lo cual cada vez que sale a la plaza a muchos les hace olvidar que no está entre los más excelsos del escalafón.
JUAN DEL ÁLAMO (Las Ramblas - Alcurrucén - El Pilar): También tres tardes por mérito propio al haber salido por la Puerta Grande en el San Isidro anterior. Aunque a muchos no nos convenciera la rotundidad de su triunfo. Pero tenía que estar, y está que es lo importante.
PACO UREÑA (El Puerto de San Lorenzo/La Ventana del Puerto - Núñez del Cuvillo - Victorino Martín): Más se esperaba de este buen toreo el pasado año, que aunque logró buenos momentos le faltó el triunfo gordo que se le exige por lo que de él se espera. Ojalá sea este año.
SEBASTIÁN CASTELLA (Jandilla/Vegahermosa - Garcigrande/Domingo Hernández - Victoriano del Río/Toros de Cortés): La única figura que hará el paseíllo tres tardes en esta feria, lo cual demuestra quién tienen un compromiso para con Madrid y a quién se la repampimpla. Lo hará antes tres ganaderías sobre las cuales sus adeptos dirán que es para expresarse, disfrutar, estar a gusto y no sé qué más pamplinas. En cambio, un reventaor diría que no se ha complicado la vida demasiado. También algunos dirán "ya mató la de Adolfo Martín dos años seguidos y no se le valoró la gesta". Claro, es que está tal ganadería para muchas gestas. En fin, esta es la feria del pegapases francesito, quien al menos da la cara. En el país de los ciegos...
DOS TARDES
EL CID (La Quinta - Adolfo Martín): A quien solamente le falta llevar cadenas atadas a los pies, una sábana e ir susurrando por las esquinas "uuuhhhhhhhh". Pero quienes un día cada vez más lejano le tuvimos entre nuestros predilectos, hemos de reconocer que cada año y cada feria, a pesar de todo, estamos con la cosa en el cuerpo de si algún día volviera a ser como aquellos felices días. Total, la fe es ciega y gratuita.
MORENITO DE ARANDA (La Quinta - El Ventorrillo): Tan irregular como buen torero cuando tiene el día. ¿Lo tendrá este año?
JOSELITO ADAME (Fuente Ymbro - Alcurrucén): Despojo por la mínima y con ayuda del colegiado (empleando terminología futbolística) en la anterior isidrada. Bueno, en la anterior y en muchas, porque orejas este torero ha cortado en Madrid unas cuantas, pero de esas que uno diga "madre mía, qué bien ha estado este tío hoy", pues un servidor no recuerda ninguna. Ni un servidor, ni muchos aficionados a los que este ha preguntado para cerciorarse de que no es el único que no recuerda nada. En fin, a alguien habrá que poner para cubrir 33 días de feria...
JOSÉ GARRIDO (Fuente Ymbro - Las Ramblas): Aquella promesa a la cual taaaaaaaanto bombo se le dio aún no ha roto. No obstante, sus adeptos confían ciegamente en él y en que puede ser un gran torero. Estaremos expectantes pues, hablando de fe ciega y gratuita.
MANUEL ESCRIBANO (Pedraza de Yeltes - Victorino Martín): Quizás no le guste verse etiquetado como tal, pero gran parte de la afición piensa que este torero, este buen torero, rinde mucho mejor ante ganaderías como las que matará en esta feria. Bien colocado por lo tanto está Manuel Escribano este año.
DANIEL LUQUE (Pedraza de Yeltes - Torrehandilla): Dos toros de Pedraza de Yeltes y otros tantos de Torrehandilla son los que le quedan a Luque (este año por lo menos) para ser figura. Qué aburrimiento de torero.
DAVID MORA (Las Ramblas - El Ventorrillo): Una Puerta Grande en Madrid en un momento idóneo, y alrededor muchísimas tardes anodinas de indiferencia y buenos toros desperdiciados. Le conviene dar un toque importante en esta feria si quiere mantenerse.
LÓPEZ SIMÓN (Puerto de San Lorenzo/La Ventana del Puerto - Núñez del Cuvillo): No se debe negar que lo de este torero tiene un mérito tremendo: cuatro puertas grandes en Madrid sin pegar un puñetero muletazo medianamente aceptable, es cosa que está al alcance de muy pocos. Y ahí está, considerado y tratado como el que inventó el toreo. La feria que echó el año pasado con sus tres comparecencias fue desastrosa y ello sirvió para destapar, sobre todo ante la buena corrida de Jandilla, las muchísimas carencias que atesora.
ANTONIO FERRERA (Núñez del Cuvillo - Alcurrucén): Matador de toros que en los últimos años ha experimentado otros aires completamente diferentes a los de sus comienzos, con un toreo más reposado y con menos guiños a la galería. Se habla incluso que ha dejado de banderillear. Aunque ha cortado orejas en Madrid, todavía no ha obtenido un triunfo completamente rotundo en este fuero, uno de los pocos que se le resiste. Viene este año muy bien colocado, pues ha entrado en sendos carteles de figuras, de los cuales uno de ellos se trata de la Corrida de Beneficencia.
JOSÉ MARÍA MANZANARES (Núñez del Cuvillo - Victoriano del Río/Toros de Cortés): El guapísimo figurón del toreo que, como puede apreciarse, se va a complicar también mucho la vida anunciándose con esas dos ganaderías y con sus colegas de siempre. Como si Madrid fuera para echar pachangas.
ALEJANDRO TALAVANTE (Núñez del Cuvillo - Victoriano del Río/Toros de Cortés): De anunciarse cuatro tardes en Madrid, y una de ellas además con la de Victorino Martín, pasa a dos corridas y con lo mismo y los mismos de siempre. Y eso que no se le dio mal y ofreció momentos de buen toreo. Pero ha decidido volver a lo cómodo, para que no se diga que no es un figurón del toreo a la usanza moderna. Qué lástima.
LUIS DAVID ADAME (Juan Pedro Domecq/Parladé - El Pilar): Doblete del mediano de la saga Adame, que actuará el día 17 y, además, matará un toro del Pilar en eso nuevo de las 6 Naciones. Uno más, siendo generosos, como bien demostró hace algunos meses cuando confirmó la alternativa.
ROCA REY (Núñez del Cuvillo - Victoriano del Río/Toros de Cortés): Bien aprendida se tiene la lección aquí el amigo Andrés: dos tardecitas, las dos con ganado domecq, y en ambas compartiendo terna con los mismos prácticamente de Valencia, Sevilla, Castellón, Pamplona, y el resto la geografía española. ¿Para qué tener ambición y demostrar que también es capaz ante otros encastes y midiéndose ante otros compañeros que vienen arreando fuerte? Bueno, en realidad pedirle una pizca de ambición a quien hoy día es o va de figura, puede que sea mucho pedir.
CURRO DÍAZ (Alcurrucén - El Ventorrillo): Torero de detallitos de bisutería fina y elegantes posturas, pero todo lo que tiene de elegante lo tiene de ventajista y poco apego a los cánones del toreo clásico. Le esperan dos corridas muy para él.
MIGUEL ÁNGEL PERERA (Victoriano del Río/Toros de Cortés - Alcurrucén): Uno de los máximos exponentes de la chabacana torería 2.0. Dicen algunos que triunfó en la feria de Otoño pasada y que estuvo cunvre, y otros que aquello fue una muestra, otra más, de la agravada decadencia que tiene esta plaza y la Fiesta. Como el resto de sus compadres figuras, viene sin complicarse la vida demasiado.
GINÉS MARÍN (1 Garcigrande/Domingo Hernández - 1 Victoriano del Río/Toros de Cortés - 1 Alcurrucén - Corrida de Alcurrucén): Triunfador de 2017 por todo lo alto con una Puerta Grande en el día de su confirmación y una faena en la posterior Corrida de la Cultura que bien podía haberle supuesto otro triunfo similar de no haber fallado con los aceros. Fueron dos tardes en las que mostró destellos de toreo caro y donde se vio que la dimensión que puede dar este torero de cara al futuro es cuanto menos digna de ser seguida de cerca. Por todo ello resulta extraño que solo esté anunciado dos tardes, a diferencia de otros triunfadores del pasado año que lo están tres. Y además, anunciado con ganaderías que no se caracterizan precisamente por ser de las duras. Lo dicho, poca ambición.
JESÚS ENRIQUE COLOMBO (Garcigrande/Domingo Hernández - El Pilar): Confirma la alternativa quien de novillero destacó por su toreo bullidor, de cara a la galería, y no exento de esas maneras denominadas torear como nunca, o mejor dicho torear tan vulgarmente como nunca.
LUIS BOLÍVAR (José Escolar - El Pilar): Dos tardes para Bolívar. Quién lo hubiera dicho, dado su escaso mérito en el ruedo para ello. Pero claro, alguien tendrá que representar a Colombia en eso de las 6 Naciones, y como además habrá sido de los poquísimos que no habrá puesto reparos en entrar en la de Escolar... ¿Qué íbamos a esperar?
RAFAELILLO (Miura - José Escolar): Fiel a su cita con el Toro, nunca falla en estas corridas que nadie quiere. No tuvo su mejor feria en la anterior edición, por lo que este año se espera que raye a mucha mejo raltura.
PEPE MORAL (Miura - Adolfo Martín): Sevillano de quien la afición espera muchas cosas buenas, vamos a ver qué da de sí en estas dos tardes que tiene. Desorejó uno de Miura en Sevilla hace un año, una vacada con la que precisamente se medirá en una de estas dos tardes. Esperamos que tan halagüeñas pronósticos que hay sobre él sean cumplidos.
UNA TARDE
JIMÉNEZ FORTES (Pedraza de Yeltes): Comparece una tarde este matador con varias temporadas de alternativa ya a sus espaldas pero que, por unas cosas o por otras, no termina de coger vuelo.
ALBERTO AGUILAR (Baltasar Ibán): Matará los de Cortijo Wellington en su último San Isidro, luego de anunciar de forma inesperada su adiós a los ruedos por problemas físicos. Lo que no se sabe con certeza es si este es su adiós definitivo de Madrid, o por el contrario habrá que esperar hasta final de temporada para decirle "hasta luego". En cualquier caso, sirvan estas líneas para desearle lo mejor a este torero que tanto prometía y tanto ilusionó en sus inicios, para después convertirse en uno más con el paso de los años.
SERGIO FLORES (Baltasar Ibán): Mexicano que fue sensación novilleril tanto en España como en el otro lado del charco hace algunos años, y al cual no conocemos demasiado como matador de toros en estos fueros. Vamos a darle un voto de confianza a ver.
FRANCISCO JOSÉ ESPADA (Baltasar Ibán): Mala fortuna la de este torero el año pasado, al ser feamente cogido por el burel de su confirmación de alternativa y el cual le dejó en jaque mate. Tuvo su cartel como novillero, pero no se le recuerda por lo que llega siendo un toreo puro y acorde a los cánones clásicos.
EL FANDI (Puerto de San Lorenzo/La Ventana del Puerto): Una tarde para el todoterreno de las banderillas a rabo pasado y un pseudotoreo de muleta que ni los pagafantas de la prensa defienden. Una, y si no hubiera sido ninguna tampoco hubiera pasado absolutamente nada, esto de Madrid no le pega lo más mínimo.
FINITO DE CÓRDOBA (Juan Pedro Domecq): Qué desgracia más grande el ser incapaz de paladear el presunto jarte que, dicen, derrocha este torero. Qué desgracia también considerar que pinta en Madrid aún menos que el caso anterior. Pero es lo que tiene no recordar una santa tarde de este hombre en Madrid, por lo menos desde el milenio pasado, en la que hayamos salido diciendo "por lo menos algún detallito ha dejado". Es que ni eso. Y con lo poco que le gusta venir a Madrid, a juzgar por la cara de oler vinagre que tiene cada vez que pisa este ruedo y por su actitud chulesca y despectiva ante esta afición, lo único que a uno se le ocurre es el cariño que profesará por los papelitos morados que le habrán untado el de la agencia de viajes y el palabrero gafapastas.
JUAN JOSÉ PADILLA (Jandilla/Vegahermosa): Nueva despedida de Madrid, esta vez de un torero que pocas tardes de gloria ha tenido en esta plaza, y que por algún que otro gesto y desplante tampoco ha contado lo que se dice con la simpatía de los aficionados de aquí.
EL JULI (1 Garcigrande/Domingo Hernández - 1 Alcurrucén - 1 Victoriano del Río/Toros de Cortés): El Dios supremo de toda la Historia de la Tauromaquia ha decidido dejarse caer por aquí una única tarde en esta feria. La plaza que "tanto le maltrata y le revienta cada vez que torea" no merecía honores de mayor rango. Mejor, aunque no tanto como si hubiera decidido quedarse en el sofá de su casa. Ni él necesita Madrid para seguir en su línea de figura, ni por supuesto en Madrid se le necesita a él para seguir siendo la feria más importante del mundo.
RUBÉN PINAR (Dolores Aguirre): Un fijo en los últimos años para rellenar carteles en los que la ganadería espanta con sólo por su nombre.
JOSÉ CARLOS VENEGAS (Dolores Aguirre): De quién sabemos que atesora un buen concepto y, además, siempre da la cara. Pero la falta de rodaje con la que cuenta le juega malas pasadas en la cara del toro.
GÓMEZ DEL PILAR (Dolores Aguirre): Orejita más que amable en la isidrada del pasado año, precisamente ante la Corrida de la Doña. Vino posteriormente en los Desafíos Ganaderos de septiembre, y en esa tarde se encontró con el bravo toro de Palha que respondía al nombre de Asustado, solventando la papeleta con dignidad y buen quehacer lidiador.
JAVIER CASTAÑO (Partido de Resina): No está para trotes. En realidad nunca lo ha terminado de estar, pero la cuadrilla de grandes toreros que le acompañaban, siempre le daba mucho interés a sus comparecencias. Ahora, ni eso.
RICARDO TORRES (Partido de Resina): Saltó a la palestra hace algunos veranos este torero con unos cuantos años de alternativa ya a sus espaldas, pero en ninguna quiniela se hubiera apostado por que entrara en la feria. Supongo que habrá sido por la cosa de que no había nadie más que hubiera estado dispuesto a este corrida.
THOMAS DUFFAU (Partido de Resina): Francés que basa sus cortas temporadas mayormente en algunas ferias de su país. Poco se recuerda haberle visto en esta plaza desde que confirmara la alternativa en 2012, pero ya se sabe, hay que cubrir huecos y más aún con algunas ganaderías no aptas para torear mejor que nundshsy o no se qué.
DAVID GALVÁN (Torrehandilla): Mala fue la suerte que tuvo en su comparecencia isidril del año pasado al ser herido por un ejemplar de La Quinta. Esperemos que este año tenga mejor fortuna y pueda dar lo mejor de sí que, según dicen, es bastante. Confiemos.
ÁLVARO LORENZO (Torrehandilla): Uno de los importantes de su generación novilleril, aunque no parece que esté contando con demasiados festejos. La verdad es que como él, delante del toro, muchísimos. Buen imitador de lo que hacen las figuras, pero sin aportar nada nuevo a esto.
ENRIQUE PONCE (Garcigrande/Domingo Hernández): El gran maestro por excelencia de los últimos veintitantos años, elegante como él sólo y cada vez más "aliviado". Protagonizó un triunfo cuanto menos verbenero en la feria del año pasado, cosa que nadie cree que le haga la más mínima falta. Con una corridita de las que las figuras gustan para pasar los menos apuros posibles, cree que tiene suficiente. Pues vale.
JOAQUÍN GALDÓS (El Pilar): Entra en el invento de las 6 Naciones representando a su país, Perú, este matador de quien tantísimas cosas magníficas se vociferaron durante su época de novillero y a las que ni el más minimo honor ha hecho.
CAYETANO (Victoriano del Río/Toros de Cortés): Vestir de torero (y de calle también) tan elegantemente como el que más, andar por la plaza con un aura de misticismo que casi le face flotar, descalzarse y al primer trapazo que pega se oiga un "ole" enteramente femenino... Y también dejarse ir toros de triunfo muy ricamente, no mancharse el vestido ni por casualidad (por Dios, eso es de currantes), y en general, no dar palo al agua en los muchos años ya que lleva de alternativa. Que quizás llevará gente a la plaza (sobre todo señoras guapas), y le jalearán, y sera guapo y portentoso, y se le darán muchos triunfos en cualquier otro lado... Pero que Madrid no es para corridas tipo Sálvame y Salsa Rosa, y hay quienes no parecen enterarse.
OCTAVIO CHACÓN (Saltillo): Torero curtido en duras batallas de Francia y el Valle del Tiétar, ha conseguido abrirse un pequeño hueco en este tipo de festejos. Actuó en los desafíos ganaderos del pasado septiembre, pasando de puntillas en esa comparecencia y no mostrando nada en especial.
ESAÚ FERNÁNDEZ (Saltillo): Esto puede definirse como "un pobrecito desgraciado que pasaba por allí y le han endosado el muerto de la corrida de Saltillo, que es la que más ardores provoca". No cabe otra explicación a la presencia de este torero en San Isidro.
SEBASTIÁN RITTER (Saltillo): Aquí Míster Peinetas, un vulgar pegapases inventado por el mismo que descubrió a uno de Galapagar (como si existiera otro igual), y a quien le causa molestias que se le recrimine su hermosa jeta por inventarse que le piden dar vueltas al ruedo. Presencia mas que injustifucada en la feria.
FERNANDO ROBLEÑO (José Escolar): Otro fijo para cubrir vacantes "conflictivas". Muchos años ya pasando de puntillas por Madrid.
IVÁN VICENTE (Rehuelga/Pallarés): Una faena de destellos de buen toreo el pasado junio le ha abierto las puertas de esta feria. Sería bueno que fuera refrendado.
JAVIER CORTÉS (Rehuelga/Pallarés): Quien de novillero fue más que prometedor, dio un bajón considerable al tomar la alternativa, y desde entonces ha estado muchas temporadas prácticamente parado. Gracias a Francia y a su actuación del pasado mes de septiembre en los Desafíos Ganaderos, parece que vuelve a contar para las citas importantes, al menos en Madrid.
JAVIER JIMÉNEZ (Rehuelga/Pallarés): De salir en hombros en verano de 2016 y actuar tres tardes la pasada feria, a ser contratado una única tarde (y gracias) este año. ¿Injusticia empresarial? ¿No le dieron lo que pedía? Quién sabe, pero canta bastante.
ÁNGEL SÁNCHEZ (Adolfo Martín): Tomará la alternativa en esta feria después de desatar la apoteosis la pasada temporada en una novillada de La Quinta y arrasar por muchas ferias de España. Y lo hará ante la corrida de Adolfo Martín, lo cual muchos lo califican de "gesta". Para otros, un suicidio por parte del chaval, dado el lamentable estado en el que se haya esta vacada. Y es que, siendo una de las grandes sensaciones de su quinta novilleril, no es descabellado pensar que podía haber elegido otra alternativa. Que lleve mucha suerte.
EMILIO DE JUSTO (Victorino Martín): Con no pocos años de alternativa, este es otro caso de los que emigran a Francia para hacerse hueco y darse a oír en la Península Ibérica. Tiene algo dentro que le hace ser un torero a seguir, veamos cómo se le da Madrid.
jueves, 8 de marzo de 2018
SAN ISIDRO I: LOS TOROS
La feria del Santo Patrón de Madrid de 2018 ya es realidad. En treinta y tres tardes ha quedado esta edición, subiendo así el número de festejos con respecto a otros años. San Isidro es cada vez más largo, y así llegará un día no muy lejano en el que llegaremos a casa de los toros y nos encontraremos con que los niños están poniendo el Belén. Y es aquí donde reside el mayor problema de esta feria, lo larguísima que es y los muchos puestos que hay que cubrir. Y como cada vez hay menos calidad, tanto en el campo como en el escalafón, el resultado termina siendo el de unos carteles con muchísima paja de relleno y escasez de calidad. No es menos cierto que el plantel ganadero, a ojos de un servidor, mejora en cierta forma con respecto a otros años. Es un lujo ver juntos en la misma feria a hierros de la talla de Pedraza de Yeltes, José Escolar, La Quinta, Miura, Rehuelga, Saltillo, Dolores Aguirre, Baltasar Ibán, Victorino Martín o Partido de Resina; dos que suelen echar algunos toros interesantes, como lo son como Fuente Ymbro o Alcurrucén; y por supuesto las dos grandes sorpresas de 2017: Domingo Hernández/Garcigrande y Jandilla, de las que se espera con ilusión que rayen a la misma altura de la pasada feria, qué menos.
Por otro lado está la paja, una paja pasada y que ni la más ambrienta de las bestias se llevaría a la boca.
Pero, en cualquier caso, el plantel ganadero es más que aceptable esta vez, y ha quedado desglosado, como es costumbre, de la siguiente forma:
GUADAIRA (Martes 8 de mayo, NOVILLADA; David Garzón - Carlos Ochoa - Ángel Téllez): Abre la feria una novillada con picadores que lucirá una divisa con un buen historial en Madrid. Buenas novilladas ha lidiado Guadaira en esta plaza, y se espera que la primera de feria lo sea.
LA QUINTA (Miércoles 9 de mayo; Juan Bautista - El Cid - Morenito de Aranda): Santacolomas que regresaron a Madrid el pasado año después de varias temporadas de ausencia. Y lo hizo con una novillada en el mes de abril con una nobleza empalagosa para hartarse a torear, y una corrida en la feria que no fue un derroche de bravura, pero sí tuvo casta y ofreció posibilidades de triunfo dentro de las dificultades que siempre conlleva la casta de un toro de lidia. Que la peor de todas saliera como esta.
FUENTE YMBRO (Jueves 10 de mayo; Joselito Adame - Román - José Garrido_//_Sábado 26 de mayo, NOVILLADA, Marcos - Alejandro Gardel - Francisco de Manuel): De todo desde casa del señor Gallardo. Desde buenos toros hasta petardos inmensos. Que sea de lo primero. Lidia corrida y novillada.
PEDRAZA DE YELTES (Viernes 11 de mayo; Manuel Escribano - Daniel Luque - Jiménez Fortes): Su última tarde en esta plaza fue hace dos años, y la corrida fue para olvidar. No así sus otras dos comparecencias anteriores, allá por 2013 y 2015, en las que se lidiaron sendas corridas encastadas y con muchísimo interés. También retumban ecos desde Francia que nos ratifican que Pedraza de Yeltes es una ganadería de culto para aquellos aficionados amantes del Toro-Toro.
BALTASAR IBÁN (Domingo 13 de mayo; Alberto Aguilar - Sergio Flores - Francisco José Espada): Los queridos ibanes vuelven a Madrid, a su Madrid, donde tanto se les aprecia y se les espera. Tanta gloria regada en esta plaza es lo que tiene. Lo que no es tan halagüeño es el cartel de espadas que se harán cargo de ellos.
LAS RAMBLAS (Lunes 14 de mayo; David Mora - Juan del Álamo - José Garrido): Paja, y de la mala. Ni un toro mínimamente aceptable se le recuerda en los últimos años, pero aquí sigue dando la murga año tras año. Como si fuera gratis para el bolsillo del aficionado.
EL PUERTO DE SAN LORENZO (Martes 15 de mayo; El Fandi - Paco Ureña - López Simón): Una corrida magnífica tras treinta o cuarenta petardazos. Este es el sino de esta ganadería, y así lleva siéndolo muchísimos años. No falla. A ver por dónde sale en este día del Santo Patrón.
NÚÑEZ DEL CUVILLO (Miércoles 16 de mayo; Antonio Ferrera - José María Manzanares - Alejandro Talavante_//_ 25 de mayo; Juan Bautista - Paco Ureña - López Simón): Bien es verdad que la temporada pasada, después de algunos años de ausencia, lidió en el doblete que hizo varios toros de triunfo gordo. Pero aquellos toros de triunfo gordo no dejaron de ser ese tipo de animalejo al que es imposible pegar medio puyazo en toda regla, nobilísimos y más bien con poca casta. Y gracias, porque no es lo peor que puede ofrecer esta ganadería, no. Este año también dobla, una con los figurones, y la otra con un cartel de menos campanillas. Por curiosidad ¿en esta última se dará esa casualidad de que, al no haber figuritas de porcelana, eche algo con más carbón?
JUAN PEDRO DOMECQ/PARLADÉ (Jueves 17 de mayo; Finito de Córdoba - Román - Luis David Adame): A este bodrio de ganadería no se le reclama desde el tendido, pero a juzgar por el cartel, este año ni los figurones siquiera. Y aquí está un año más, listos para dar por saco con la borreguez y la invalidez que les son característicos.
JANDILLA/VEGAHERMOSA (Viernes 18 de mayo; Juan José Padilla - Sebastián Castella - Roca Rey): Está y se le espera con ilusión después de la buena corrida que echó el pasado año.
ALCURRUCÉN (Sábado 19 de mayo; Curro Díaz - Joselito Adame - Juan del Álamo_//_Jueves 24 de mayo, CORRIDA DE LA CULTURA, lidiará dos toros para El Juli y Ginés Marín_//_Miércoles 6 de junio, CORRIDA DE BENEFICENCIA; Antonio Ferrera - Miguel Ángel Perera - Ginés Marín): Un total de 14 toros tienen preparados los hermanos Lozano para la feria de este año, de los cuales seguro saldrá más de uno con interés. No sería raro.
CONDE DE MAYALDE (Lunes 21 de mayo, NOVILLADA; Pablo Atienza - Toñete - Alfonso Cadaval): Lo suyo son novilladas y algunos sobreros que destacan más por su nobleza exquisita, que por otra cosa.
EL VENTORRILLO (Martes 22 de mayo; Curro Díaz - Morenito de Aranda - David Mora): Hace ya unos cuantos años que dejó de ser una de esas interesantes ganaderías con casta y picante para convertirse en una más. Obviamente, es una de esas que rellenan huecos y, de no haber estado, no hubiera pasado absolutamente nada.
VICTORIANO DEL RÍO/TOROS DE CORTÉS (Miércoles 23 de mayo; Miguel Ángel Perera - Alejandro Talavante - Roca Rey__//__Jueves 24 de mayo, CORRIDA DE LA CULTURA, lidiará dos toros para El Juli y Ginés Marín__//__Viernes 1 de junio; Sebastián Castella - José María Manzanares - Cayetano): Para todos los gustos, desde bomboncitos para torear como nunca antes se ha toreado, hasta corridas con más dificultades y emoción. Y entre medias, borregadas infames. Como cada ganadero sabe perfectamente lo que tiene en casa, para sus dos comparecencias le saldrá a toda luces de lo primero, dadas las circunstancias de las ternas.
DOLORES AGUIRRE (Domingo 27 de mayo; Rubén Pinar - José Carlos Venegas - Gómez del Pilar): Corrida más que aceptable en su regreso a San Isidro el pasado año, aunque la novillada lidiada antes de feria dejó que desear en cuanto a niveles de casta. Es un plato fuerte para los aficionados al Toro verdadero.
PARTIDO DE RESINA (Lunes 28 de mayo; Javier Castaño - Ricardo Torres - Thomas Duffau): Los antiguos pablorromeros son siempre deseados en Madrid, feudo donde siempre ha lidiado grandes toros. Y no es cosa que haya quedado en el pasado, pues en las pocas comparecencias que ha disfrutado los últimos años ha habido cosas interesantes, pero bien es verdad que sin terminar de despegar por completo.
TORREHANDILLA (Martes 29 de mayo; Daniel Luque - David Galván - Álvaro Lorenzo): Igual es que algunos somos muy malos afisionaos, y es por eso por lo que no entendemos de ninguna de las maneras qué puñetas pinta esto en San Isidro, nada menos. ¿Rellenar huecos, tal vez? ¿Es de esas donde se crían unos toros que permiten que se toree mejor que nunca? ¿Un poco de todo? En cualquier caso, SOBRA.
DOMINGO HERNÁNDEZ/GARCIGRANDE (Jueves 24 de mayo, CORRIDA DE LA CULTURA; lidiará dos toros para El Juli y Ginés Marín__//__Miércoles 30 de mayo; Enrique Ponce - Sebastián Castella - Jesús Enrique Colombo): Sorprendió, y de qué forma, el pasado año con una corrida muy distinta a lo que de ella se esperaba, y destacando por encima de todos a aquel Granaíno, un gran toro que peleó de forma brava en los tres tercios e hizo que el pobre Varea tuviera pesadillas con él durante algunas semanas. Se desean con ahínco más ejemplares así.
EL PILAR (Jueves 31 de mayo, CORRIDA DE LAS NACIONES; Juan Bautista - Luis Bolívar - Juan del Álamo - Joaquín Galdós - Luis David Adame - Jesús Enrique Colombo): Otra que añadir a la lista de las que SOBRAN, con mayúsculas. Indignos encierros llevamos ya años comiéndonos de El Pilar, y aquí la tenemos de nuevo.
MIURA (Domingo 3 de junio; Rafaelillo - Pepe Moral - Román): Miura es mucho Miura siempre, y son ya casi 200 años de grandeza. Pero ni a Miura, con todo eso, se le pueden consentir atrocidades como las del año pasado, hablando no solamente de su corrida en Madrid, sino de su temporada en general. Ya puede enmendarlo este año y echar una corrida más que decente, si no se le debería tener algún tiempecito en el banquillo.
SALTILLO (Lunes 4 de junio; Octavio Chacón - Esaú Fernández - Sebastián Ritter): Ganadería polémica en los últimos tiempos a raíz de aquella famosa corrida de 2016 de la que el ganadero manifestó algo sobre unas vacunas. No dejó indiferente a nadie, tanto para bien como para mal, pero lo cierto es que una corrida así, hace 100 años, hubiera sido para echar al ganadero a los leones. Pero por cosas de que los tiempos cambian y tal, hoy día "no viene mal una así de vez en cuando". Algo debe ir mal cuando es así.
Agua pasada no debiera mover molino, por ello un humilde servidor hace borrón y cuenta nueva y espera en este día algún o algunos como el buen Viergado. Sería lo ideal.
JOSÉ ESCOLAR (Martes 5 de junio; Rafaelillo - Fernando Robleño - Luis Bolívar): Palabras mayores hablar del hierro del señor Pepe Escolar. Es todo un lujo contar con una corrida suya en San Isidro. De ellos, siempre se esperan grandes cosas.
REHUELGA/PALLARÉS (Jueves 7 de junio; Iván Vicente - Javier Cortés - Javier Jiménez): He aquí a la gran triunfadora de 2017. Aunque algunos deseamos un poquito más de picante en detrimento de la empalagosidad.
ADOLFO MARTÍN (Viernes 8 de junio; El Cid - Pepe Moral - Ánge Sánchez): Simple y llanamente, SOBRA. Por muy de cárdenos que sea, y de encaste minoritario o como quieran llamarlo tenga, o lo que sea. Pero SOBRA, y lo lleva haciendo años. Ya es demasiado.
VICTORINO MARTÍN (Domingo 10 de junio, CORRIDA DE LA PRENSA; Manuel Escribano - Paco Ureña - Emilio de Justo): Cierran la feria, como en sus buenos tiempos. Qué agradable sería una corrida como aquellas, en lugar de los victorinos amexicanados que tan habituales son últimamente. Algún Pastelero al menos...
BALTASAR IBÁN (Domingo 13 de mayo; Alberto Aguilar - Sergio Flores - Francisco José Espada): Los queridos ibanes vuelven a Madrid, a su Madrid, donde tanto se les aprecia y se les espera. Tanta gloria regada en esta plaza es lo que tiene. Lo que no es tan halagüeño es el cartel de espadas que se harán cargo de ellos.
LAS RAMBLAS (Lunes 14 de mayo; David Mora - Juan del Álamo - José Garrido): Paja, y de la mala. Ni un toro mínimamente aceptable se le recuerda en los últimos años, pero aquí sigue dando la murga año tras año. Como si fuera gratis para el bolsillo del aficionado.
EL PUERTO DE SAN LORENZO (Martes 15 de mayo; El Fandi - Paco Ureña - López Simón): Una corrida magnífica tras treinta o cuarenta petardazos. Este es el sino de esta ganadería, y así lleva siéndolo muchísimos años. No falla. A ver por dónde sale en este día del Santo Patrón.
NÚÑEZ DEL CUVILLO (Miércoles 16 de mayo; Antonio Ferrera - José María Manzanares - Alejandro Talavante_//_ 25 de mayo; Juan Bautista - Paco Ureña - López Simón): Bien es verdad que la temporada pasada, después de algunos años de ausencia, lidió en el doblete que hizo varios toros de triunfo gordo. Pero aquellos toros de triunfo gordo no dejaron de ser ese tipo de animalejo al que es imposible pegar medio puyazo en toda regla, nobilísimos y más bien con poca casta. Y gracias, porque no es lo peor que puede ofrecer esta ganadería, no. Este año también dobla, una con los figurones, y la otra con un cartel de menos campanillas. Por curiosidad ¿en esta última se dará esa casualidad de que, al no haber figuritas de porcelana, eche algo con más carbón?
JUAN PEDRO DOMECQ/PARLADÉ (Jueves 17 de mayo; Finito de Córdoba - Román - Luis David Adame): A este bodrio de ganadería no se le reclama desde el tendido, pero a juzgar por el cartel, este año ni los figurones siquiera. Y aquí está un año más, listos para dar por saco con la borreguez y la invalidez que les son característicos.
JANDILLA/VEGAHERMOSA (Viernes 18 de mayo; Juan José Padilla - Sebastián Castella - Roca Rey): Está y se le espera con ilusión después de la buena corrida que echó el pasado año.
ALCURRUCÉN (Sábado 19 de mayo; Curro Díaz - Joselito Adame - Juan del Álamo_//_Jueves 24 de mayo, CORRIDA DE LA CULTURA, lidiará dos toros para El Juli y Ginés Marín_//_Miércoles 6 de junio, CORRIDA DE BENEFICENCIA; Antonio Ferrera - Miguel Ángel Perera - Ginés Marín): Un total de 14 toros tienen preparados los hermanos Lozano para la feria de este año, de los cuales seguro saldrá más de uno con interés. No sería raro.
CONDE DE MAYALDE (Lunes 21 de mayo, NOVILLADA; Pablo Atienza - Toñete - Alfonso Cadaval): Lo suyo son novilladas y algunos sobreros que destacan más por su nobleza exquisita, que por otra cosa.
EL VENTORRILLO (Martes 22 de mayo; Curro Díaz - Morenito de Aranda - David Mora): Hace ya unos cuantos años que dejó de ser una de esas interesantes ganaderías con casta y picante para convertirse en una más. Obviamente, es una de esas que rellenan huecos y, de no haber estado, no hubiera pasado absolutamente nada.
VICTORIANO DEL RÍO/TOROS DE CORTÉS (Miércoles 23 de mayo; Miguel Ángel Perera - Alejandro Talavante - Roca Rey__//__Jueves 24 de mayo, CORRIDA DE LA CULTURA, lidiará dos toros para El Juli y Ginés Marín__//__Viernes 1 de junio; Sebastián Castella - José María Manzanares - Cayetano): Para todos los gustos, desde bomboncitos para torear como nunca antes se ha toreado, hasta corridas con más dificultades y emoción. Y entre medias, borregadas infames. Como cada ganadero sabe perfectamente lo que tiene en casa, para sus dos comparecencias le saldrá a toda luces de lo primero, dadas las circunstancias de las ternas.
DOLORES AGUIRRE (Domingo 27 de mayo; Rubén Pinar - José Carlos Venegas - Gómez del Pilar): Corrida más que aceptable en su regreso a San Isidro el pasado año, aunque la novillada lidiada antes de feria dejó que desear en cuanto a niveles de casta. Es un plato fuerte para los aficionados al Toro verdadero.
PARTIDO DE RESINA (Lunes 28 de mayo; Javier Castaño - Ricardo Torres - Thomas Duffau): Los antiguos pablorromeros son siempre deseados en Madrid, feudo donde siempre ha lidiado grandes toros. Y no es cosa que haya quedado en el pasado, pues en las pocas comparecencias que ha disfrutado los últimos años ha habido cosas interesantes, pero bien es verdad que sin terminar de despegar por completo.
TORREHANDILLA (Martes 29 de mayo; Daniel Luque - David Galván - Álvaro Lorenzo): Igual es que algunos somos muy malos afisionaos, y es por eso por lo que no entendemos de ninguna de las maneras qué puñetas pinta esto en San Isidro, nada menos. ¿Rellenar huecos, tal vez? ¿Es de esas donde se crían unos toros que permiten que se toree mejor que nunca? ¿Un poco de todo? En cualquier caso, SOBRA.
DOMINGO HERNÁNDEZ/GARCIGRANDE (Jueves 24 de mayo, CORRIDA DE LA CULTURA; lidiará dos toros para El Juli y Ginés Marín__//__Miércoles 30 de mayo; Enrique Ponce - Sebastián Castella - Jesús Enrique Colombo): Sorprendió, y de qué forma, el pasado año con una corrida muy distinta a lo que de ella se esperaba, y destacando por encima de todos a aquel Granaíno, un gran toro que peleó de forma brava en los tres tercios e hizo que el pobre Varea tuviera pesadillas con él durante algunas semanas. Se desean con ahínco más ejemplares así.
EL PILAR (Jueves 31 de mayo, CORRIDA DE LAS NACIONES; Juan Bautista - Luis Bolívar - Juan del Álamo - Joaquín Galdós - Luis David Adame - Jesús Enrique Colombo): Otra que añadir a la lista de las que SOBRAN, con mayúsculas. Indignos encierros llevamos ya años comiéndonos de El Pilar, y aquí la tenemos de nuevo.
MIURA (Domingo 3 de junio; Rafaelillo - Pepe Moral - Román): Miura es mucho Miura siempre, y son ya casi 200 años de grandeza. Pero ni a Miura, con todo eso, se le pueden consentir atrocidades como las del año pasado, hablando no solamente de su corrida en Madrid, sino de su temporada en general. Ya puede enmendarlo este año y echar una corrida más que decente, si no se le debería tener algún tiempecito en el banquillo.
SALTILLO (Lunes 4 de junio; Octavio Chacón - Esaú Fernández - Sebastián Ritter): Ganadería polémica en los últimos tiempos a raíz de aquella famosa corrida de 2016 de la que el ganadero manifestó algo sobre unas vacunas. No dejó indiferente a nadie, tanto para bien como para mal, pero lo cierto es que una corrida así, hace 100 años, hubiera sido para echar al ganadero a los leones. Pero por cosas de que los tiempos cambian y tal, hoy día "no viene mal una así de vez en cuando". Algo debe ir mal cuando es así.
Agua pasada no debiera mover molino, por ello un humilde servidor hace borrón y cuenta nueva y espera en este día algún o algunos como el buen Viergado. Sería lo ideal.
JOSÉ ESCOLAR (Martes 5 de junio; Rafaelillo - Fernando Robleño - Luis Bolívar): Palabras mayores hablar del hierro del señor Pepe Escolar. Es todo un lujo contar con una corrida suya en San Isidro. De ellos, siempre se esperan grandes cosas.
REHUELGA/PALLARÉS (Jueves 7 de junio; Iván Vicente - Javier Cortés - Javier Jiménez): He aquí a la gran triunfadora de 2017. Aunque algunos deseamos un poquito más de picante en detrimento de la empalagosidad.
ADOLFO MARTÍN (Viernes 8 de junio; El Cid - Pepe Moral - Ánge Sánchez): Simple y llanamente, SOBRA. Por muy de cárdenos que sea, y de encaste minoritario o como quieran llamarlo tenga, o lo que sea. Pero SOBRA, y lo lleva haciendo años. Ya es demasiado.
VICTORINO MARTÍN (Domingo 10 de junio, CORRIDA DE LA PRENSA; Manuel Escribano - Paco Ureña - Emilio de Justo): Cierran la feria, como en sus buenos tiempos. Qué agradable sería una corrida como aquellas, en lugar de los victorinos amexicanados que tan habituales son últimamente. Algún Pastelero al menos...
domingo, 18 de febrero de 2018
Y LO TITULARON.... "HOMENAJE"
Qué cosas tiene la vida. Los aficionados y el mundo del toro en general quieren rendir un merecidísimo tributo a quien ha sido, es y será por los restos uno de los personajes con más grandeza que ha dado la Tauromaquia en toda su historia, un señor que tomó el mando, hace algunas décadas ya, de una vacada que a punto estaba de ser apuntillada en la oscuridad de un matadero, y que consiguió relanzar a lo más alto de la cabaña brava gracias a su esfuerzo, sudor, trabajo, constancia, sacrificio y hasta sangre, pues ese señor a punto estuvo de perder la vida en las astas de uno de los toros que criaba. Y todo, con un único fin: el de emocionar. Emocionar a través de la bravura, casta y personalidad propia de sus toros. Emocionar en todas y cada una de las tardes que sus toros herrados a fuego con una A coronada han sido lidiados. Emocionar en todos los tercios de la lidia, desde que se abría el portón de toriles hasta que el burel era arrastrado al desolladero, de principio a fin. Emocionar, palabra que, si se le atribuye a los toros de don Victorino Martín Andrés, es antonomásica cuanto menos. Y paradójicamente, y con gran dolor y pesar se dice, de emoción es lo que ha carecido la corrida que ha servido de "homenaje" a tan importante ganadero, una corrida que, salvando de la quema al tercero, ha carecido de fuerzas, poder, casta, y no digamos bravura... ¡¡Qué ruina, y qué dolor ver a los legendarios victorinos de esta forma!! Flojitos hasta el punto de ir bien servidos muchos con un solo picotazo; de embestida suavona y empalagosa, muy lejos de aquellos cárdenos de fieras embestidas y que buscaban los tobillos como si se les fuera la vida en ello; dando la sensación de ser pensados para las paparruchas esas modernas del se torea mejor que nunca y tal... Y en el tendido, los presentes esperando con una ilusión que se fue diluyendo conforme transcurría la corrida a que saliera algún cárdeno o algún entrepelado de aquellos que hicieron a Victorino un afamadisimo ganadero. Lo más parecido a eso pisó el ruedo en tercer lugar, y tomó dos varas en buen sitio y bien pegadas por parte de Germán González, y en las cuales el animal, pues cumplió. No regaló las embestidas a Emilio de Justo, quien derrochó voluntad y firmeza ante tal ejemplar, pero dejó patente que para desarrollar plenamente el buen concepto que deja entrever dentro de sí, le hace falta contar con más bagaje. Le costó a de Justo acoplarse al animal, para ello consintió mucho y tragó unas cuantas coladas, y entre tanto surgieron sueltos algunos muletazos mandones que, unidos a una serie con la mano derecha de mucho poder para finalizar la faena, hicieron que se vivieran los momentos más emocionantes de toda la tarde. Cortó una oreja Emilio de Justo a este ejemplar.
Otro toro que tuvo algunas cosas fue el cuarto, el cual empujó con presteza y buen son en la única vara que tomó, no consintiendo Curro Díaz, a pesar de la aclamación del respetable, una segunda entrada al caballo, no fuera a ser que le cobraran por ello. Precisamente Curro Díaz hizo caso omiso también, durante la faena de muleta a este nobilísimo y empalagoso ejemplar, de las recriminaciones que desde el tendido recibía por no ponerse en el sitio y pegar trallazos hacia fuera. Faena muy larga y cuanto menos ventajista la que realizó Curro, muy pinturero y elegante, sí, pero carente de toreo y verdad. Mató además de estocada en mal sitio, y las protestas ante la concesión del despojo no tardaron en aflorar. No menos mentiroso estuvo ante el toro que abrió plaza, un torito que con un picotacito tuvo más que suficiente, y que aun así le costaba mantenerse en pie. Soso y noblote como quien más, la faena que Curro le realizó fue de alivio y sin demasiadas apreturas, para no variar.
Y luego estuvo por allí, sin pena ni gloria, Daniel Luque, quien acaba de añadir dos toros más a su cada vez más extensa lista de los que le quedan para ser figura, y que ahí sigue en la espera, el hombre. Un torito flojo fue el segundo de la tarde, al cual le bastó con un rasponcito de nada por parte del picador, y con el que Luque, pinturero y reposado, se pasó por la periferia con despaciosidad y sin alma. Con el lisiado quinto abrevió sin más.
La tarde ya estaba completamente en el suelo cuando salió el sexto, que ni mucho menos hizo atisbo de levantarla. Más puso de su parte Emilio de Justo derrochando firmeza y gran disposición ante complicado ejemplar, pero sin llegar a hacer que la faena rompiera en momento alguno.
A la salida de la plaza los comentarios de los aficionados eran generalizados: ¿Qué ha sido de los victorinos? ¿Dónde quedaron aquellos toros duros y encastados que enamoraron a la afición? ¿Por qué cada vez son más habituales los toretes suavones y justos de fuerzas en esta vacada? ¿A dónde quiere llegar con su ganadería Victorino Martín García? Y es que salta a la vista que albaserradas de la A coronada cada temporada que pasa están más irreconocibles, salvo contadídsmas excepciones. ¡¡Ay, si el legendario Victorino lo viera!!
Otro toro que tuvo algunas cosas fue el cuarto, el cual empujó con presteza y buen son en la única vara que tomó, no consintiendo Curro Díaz, a pesar de la aclamación del respetable, una segunda entrada al caballo, no fuera a ser que le cobraran por ello. Precisamente Curro Díaz hizo caso omiso también, durante la faena de muleta a este nobilísimo y empalagoso ejemplar, de las recriminaciones que desde el tendido recibía por no ponerse en el sitio y pegar trallazos hacia fuera. Faena muy larga y cuanto menos ventajista la que realizó Curro, muy pinturero y elegante, sí, pero carente de toreo y verdad. Mató además de estocada en mal sitio, y las protestas ante la concesión del despojo no tardaron en aflorar. No menos mentiroso estuvo ante el toro que abrió plaza, un torito que con un picotacito tuvo más que suficiente, y que aun así le costaba mantenerse en pie. Soso y noblote como quien más, la faena que Curro le realizó fue de alivio y sin demasiadas apreturas, para no variar.
Y luego estuvo por allí, sin pena ni gloria, Daniel Luque, quien acaba de añadir dos toros más a su cada vez más extensa lista de los que le quedan para ser figura, y que ahí sigue en la espera, el hombre. Un torito flojo fue el segundo de la tarde, al cual le bastó con un rasponcito de nada por parte del picador, y con el que Luque, pinturero y reposado, se pasó por la periferia con despaciosidad y sin alma. Con el lisiado quinto abrevió sin más.
La tarde ya estaba completamente en el suelo cuando salió el sexto, que ni mucho menos hizo atisbo de levantarla. Más puso de su parte Emilio de Justo derrochando firmeza y gran disposición ante complicado ejemplar, pero sin llegar a hacer que la faena rompiera en momento alguno.
A la salida de la plaza los comentarios de los aficionados eran generalizados: ¿Qué ha sido de los victorinos? ¿Dónde quedaron aquellos toros duros y encastados que enamoraron a la afición? ¿Por qué cada vez son más habituales los toretes suavones y justos de fuerzas en esta vacada? ¿A dónde quiere llegar con su ganadería Victorino Martín García? Y es que salta a la vista que albaserradas de la A coronada cada temporada que pasa están más irreconocibles, salvo contadídsmas excepciones. ¡¡Ay, si el legendario Victorino lo viera!!
domingo, 11 de febrero de 2018
ABUELITO ABUELITO, ¿QUIÉN ES EL JULI?
Esta historia comienza un día cualquiera y en un lugar cualquiera, siendo dos los protagonistas: un jubilado, quien pongamos que ronda los ochenta años, hombre bueno y sencillo que ha dedicado más de las tres cuartas partes de su vida en trabajar a destajo para darle a su familia una vida digna; y su nieto, quien no pasa de los seis años.
Sucede que el jubilado ha sido aficionado, mejor dicho es aficionado a esto de los toros desde que tiene memoria. No ha tenido otro vicio en su vida, de hecho. Jamás ha probado el tabaco, un chato de vino durante la comida es el único alcohol que consume, y no ha sido lo que se dice un apasionado del fútbol ni de ningún otro deporte. Lo suyo, lo que de verdad le alimenta el espíritu, además claro está de su familia, dice cada vez que tiene ocasión, es eso de los toros. Toda una vida viendo toros y casi cincuenta años como abonado de la plaza de Madrid, allí ha vivido grandes momentos en su vida de la mano de grandes colosos del toreo y todo tipo de ganaderías y encastes. Por ello, en los últimos tiempos siente con profunda tristeza cómo uno de los amores de su vida se degenera a pasos agigantados. Piensa incluso seriamente dejar de ir a los toros, no soporta el no conseguir reconocer eso que le enamoró cuando era crío. Prefiere vivir del recuerdo, pero aunque ya es mayor y ha visto muchísimo aquí, incluso nada menos que al Monstruo de Córdoba (de quien dice que aquello era grandeza aparte), el veneno que le corre por las venas no se lo permite. Aún, por lo menos. Y menos aún desde que su nieto pequeño, otrora protagonista de esta historia, ha empezado también a interesarse por los toros, y le pide constantemente que le lleve a la plaza, al campo, que le enseñe los muchísimos recuerdos que guarda en un armario de casa y que lleva coleccionando desde hace muchísimos años, y que, en definitiva, le hable de toros. Un buen día, el nieto, en una de esos prontos inocentes que le dan a los críos, se le ocurrió lanzarle al abuelo la siguiente pregunta:
-- Oye abuelo, dime una cosa... ¿Quién es el Juli?
"Maldito demonio de chavea, la pregunta que me hace a estas horas de la mañana...", se dice a sí mismo el buen señor, quien el simple hecho de escuchar o leer ese nombre le corta la digestión.
-- Es que, abuelo... Llevo escuchando desde hace tiempo que como él no ha habido otro en el toreo, dicen que es un torero muy poderoso y, además, mi amigo Ricardito, que su papá es muy seguidor del Juli, me ha dicho que hace poco le han dado una medalla por sus bellas artes, o no se qué...
Al pobre abuelo la vena del cuello se le estaba empezando a poner como el tronco de un alcornoque. No le gustaba ni un ápice escuchar si quiera ese nombre, el de Julián López Escobar "El Juli", a quien el pobre hombre le calificaba sin tapujos como "un bandido hecho pasar por torero". Detestaba cuanto menos introducir a semejante personaje en sus tertulias de toros, pero ahora su querido nieto, su ojo derecho de entre el total de siete nietos que el hombre tiene (pues ninguno hasta el momento se había interesado en absoluto por los toros) le preguntaba con curiosidad quién era ese torero. Así que el abuelo, después de respirar profundamente y sonreír con cierto aire de resignación, cogió a su nieto en brazos, lo sentó en su regazo y empezó a contarle...
-- Así que quieres saber quién es el Juli... Bien, pues mira, el Juli es una figura del toreo en la actualidad que tomó la alternativa hace casi veinte años. Recuerdo la primera vez que lo vi torear, fue hace muchísimos años, una tarde de verano que retransmitían por Canal Plus una novillada en Chinchón y en la cual participaban novilleros de la Escuela de Madrid. El Juli vendría teniendo entonces unos once años, no creo que tuviera más. Era un crío que no levantaba dos palmos del suelo, y le echaron un becerro al que hizo de todo. ¡¡De todo!! Lo toreó fenomenal con el capote, arriesgó mucho en banderillas y consiguió soplarle buenos pares, y no quedó atrás con la muleta... Vamos, que aquel mico los dejó a todos boquiabiertos a base de desparpajo, sobriedad y grandes maneras. ¡¡Cómo ilusionaba un canterano así!! Luego, tuvo que marchar a México, pues con esa edad aquí en España no podía torear, y desde allí seguían llegando noticias de que un grandioso torero se estaba fraguando... Y en cuanto tuvo la edad pertinente, volvió a España y tomó la alternativa... Y madre del amor hermoso, lo que vino después. En todos los rincones se hablaba de un torero que arrasaba en todas las ferias, como un huracán. No había plaza que se le resistiera... Excepto una. Y esa, hijo mío, ya puedes imaginar cual es.
Y es que cuando venía a torear a Madrid aquel chavalín del que tantas maravillas se hablaban por ahí, el batacazo que todos nos pegábamos era monumental. Él el primero, pues la realidad no era otra que un torero que se mostraba fácil y variado con el capote, sí, pero vulgar como el que más con las banderillas y muy pero que muy tramposo con la muleta... Una joyita, el niño. Pero lo más descoyante de todo era la que se liaba cada vez que el señorito pisaba por esta plaza, pues en los días previos a la corrida no se hablaba de otra cosa que no fueran decenas de toros rechazados por los veterinarios, trajín de camiones entrando y saliendo de los corrales... Y luego, tanto para nada, porque las birrias que salían de los chiqueros eran para echar a correr. Así que imagínate, con esas artes en Madrid, con lo que les gusta a los aficionados de aquí la seriedad y la pulcritud... ¡¡Pues como para no cogerle una inquina terrible a semejante mochuelo!!
Y ya, cuando la prensa tomaba cartas en el asunto, que era siempre, no te quiero yo contar... Porque una cosa que ha tenido siempre el Juli muy a su favor ha sido eso mismo: a la prensa, la cual no sólo tapaba todas y cada una de las fechorías que este individuo cometía, sino que además ¡¡nos culpaba a los aficionados de todo!! Siempre contra "los reventadores", que no le dejan hacer, que le hostigan y le acosan, que protestan toros "porque se caen pero no premian su bravura"...
-- Pero abuelo, si un toro se cae es porque no tiene fuerza, y si no tiene fuerza... ¿Cómo es posible que se se deba premiar la bravura?
-- Dios santo, hasta un niño de seis años se da cuenta de esto... En fin hijo, recuerdo ahora que hablo de la prensa, para que veas un ejemplo de lo que te hablo, de cuando el Juli se encerró con seis toros en pleno San Isidro, hace ya muchos años. Pues bien, tuvo que esperar al quinto toro para que el público empezara a echarle cuentas, porque en los cuatro anteriores nadie le hizo ni puñetero caso...
-- ¿Un quite? ¿Un buen tercio de banderillas? ¿Buena faena con la muleta?
-- No hijo, no... ¡¡Por encararse con los que le pitábamos por la tardecita que nos estaba dando!! Tócate los pies... Después de eso, todo lo que hizo en ese quinto toro se aplaudió y jaleó, y hasta le pidieron las dos orejas... Pero sólo le dieron una, y gracias. Pues después de todo eso, llega un juntaletras de esos afines al régimen julianesco y titula aquello como "Una gran victoria", volviendo a la carga en líneas sucesivas contra los aficionados, culpándoles de todos los males de aquella porquería de tarde. O si no, recuerdo también dos años después, en una corrida del Puerto de San Lorenzo, también en plena feria... Qué saldo de corrida aquella, seis novillitos escuálidos, amoruchados y plenamente tetrapléjicos. Pues bien, como puedes suponer, aquella corrida fue un escándalo mayúsculo y lo que mal empezó, peor acabó, claro está. La crónica de aquella corrida en uno de esos panfletos al servicio de esta banda de antitaurinos exculpó, como no puede ser a otra manera, a su amo Julián, y por supuesto a la otra figura del cartel, de quien para no hacer sangre que no viene a cuento obviaré su nombre, pero tuvo también mucho que ver en todo ese fregado, y alegó que "es que el día de antes se lidió un corridón de no sé qué ganadería, seis mostrencos como seis soles, que dejaban a la altura de los ratones a los del Puerto de San Lorenzo de aquella tarde". Vamos, cualquier cosa, por muy ridícula que sea, es válida para tapar las muchísimas artimañas de este hombre. Siempre la prensa maquillando y tapando todo, y el que se atreva a cuestionar la excelencia del tal Don Julián, se le tacha de reventador, talibán, irrespetuoso y miles de cosas más.
En Madrid, ya te digo, jamás se le ha tragado. Por golfo, por sinvergüenza, por meter las narices más allá de donde le corresponde en sorteos y asuntos de corrales, por mentiroso, por tramposo, por ratonero, por...
-- Pero abuelo, ¿por qué dices que es tramposo y mentiroso?
-- Verás hijo, llevo más de sesenta y cinco años viendo toros. He visto torear a Manolete, a Domingo Ortega, a Pepe Luis Vázquez; he sido testigo en directo de todas y cada una de las puertas grandes de un coloso como el Viti en la plaza de Madrid, me he emocionado tantas veces como me he cabreado con un genio de la talla de Curro Romero... Y con todo eso y mucho más, sé cuando un torero va de verdad, y cuando quiere engañar. Un torero va de verdad, de primeras, cuando no hace ascos a ninguna ganadería y ningún encaste; y ya delante del toro cuando escatima en las trampas del pico de la muleta para echarse a los toros fuera, no cargar la suerte o retrasar la pierna. El Juli es la antítesis a todo eso. No es que le haga ascos a algunas ganaderías, es que no se sale de las siete u ocho que tanto le gustan. Sin ir más lejos, en la próxima feria de Fallas no está incluido en los carteles porque o le dan la ganadería que quiere, que no es otra que su hierro fetiche, o puerta. Y así ha sido, puerta...
Luego está lo del destoreo, que es hacer todo al revés conforme mandan los cánones clásicos. Si torear es ponerse en el sitio y llevar al toro toreado y sometido trazando un semicirculo sobre el propio cuerpo, este tipo lo que hace siempre es quedarse fuera de cacho, y con un descaro enorme pegar el trallazo hacia fuera y escupir al toro con el pico de la muleta trazando una línea recta... ¡¡Y eso lo quieren hacer pasar como el se torea mejor que nunca!! El colmo de la paciencia... Bueno, y si yo le contara a un gran estoqueador que fue Rafael Ortega cómo hace para matar a los toros, le da un aire. Porque esa forma que tiene el Juli de matar, cuarteando y dando un saltito al final para meter la mano ya al paso de las banderillas, es infame y tramposa donde las haya, el perfecto resumen de su tauromaquia, vaya.
-- Oye abuelo, el otro día mi amigo Ricardito me contó que su papá el otro día estaba muy enfadado con un señor que se llama Néstor García porque dice que el Juli ha hecho mucho daño a...
-- Ah, ya sé a qué te refieres. Mira hijo, no puedo comentar mucho de ese tema porque no he leído el libro donde ese señor que dices se ha despachado a gusto. He escuchado comentarios de algunos amigos que sí lo han leído, y mi opinión es que el señor Néstor cuenta cosas interesantes, pero que tampoco viene a decir nada nuevo que no supiéramos del Juli...
--Dime una cosa abuelo... Yo te oigo muchas veces decir que cualquier día de estos dejas de ir porque estas cansado de que te tomen el pelo. Y la abuela dice que cada vez que vienes de los toros vienes amargado como la hiel y de muy mal humor... Si tantos disgustos te da, ¿por qué sigues yendo?
-- Porque en ese sentido tengo cierto orgullo de torero, hijo. Los toreros, la gran mayoría, dicen muchas veces "yo me iré cuando quiera, no cuando diga el público". Pues a mí me pasa parecido, pero al contrario: dejaré de ir a los toros cuando yo quiera, no porque me eche esta banda de antitaurinos que gobierna el toreo. Podría haber dejado de ir a los toros hace ya años, porque después de ver a tantos grandes toreros de tantas épocas diferentes, no creo que vaya a ver hoy día algo que supere a lo que yo he visto hace años, por mucho que la tontería esa de que se torea mejor que nunca haya cogido peso. Sigo yendo a los toros por dignidad de aficionado, porque tengo la firme creencia de que los toros y el toreo es algo muy diferente a lo que hoy venden como lo sublime, y mientras yo tenga fuerza y salud, seguiré pisando las plazas en defensa de esa creencia, como hacen tantos otros aficionados también cansados de tantísima matraca y tanto mentiroso.
-- Jo abuelo, qué grande eres...
-- ¿Por qué, por lo que te he dicho? Algunos, unos cuantos por desgracia, tomarán mis opiniones como una total falta de respeto a los que se ponen delante del toro, dirán que toree yo entonces, y muchas más paparruchas del mismo estilo. Como si los taurinejos de hoy en día respetaran a la Fiesta, al Toro y al aficionado... Y no, no me hace falta torear para demostrar qué es el toreo, me viene bastando con hablarles de Manolete, del Viti, de Camino, de los Bienvenida o de Andrés Vázquez, entre muchísimos otros...
-- Háblame a mí de ellos, abuelo...
-- Otro día con mucha más tranquilidad, hijo. Ahora ve a jugar fuera, que el abuelo tiene que ordenar algunas cosas.
Sucede que el jubilado ha sido aficionado, mejor dicho es aficionado a esto de los toros desde que tiene memoria. No ha tenido otro vicio en su vida, de hecho. Jamás ha probado el tabaco, un chato de vino durante la comida es el único alcohol que consume, y no ha sido lo que se dice un apasionado del fútbol ni de ningún otro deporte. Lo suyo, lo que de verdad le alimenta el espíritu, además claro está de su familia, dice cada vez que tiene ocasión, es eso de los toros. Toda una vida viendo toros y casi cincuenta años como abonado de la plaza de Madrid, allí ha vivido grandes momentos en su vida de la mano de grandes colosos del toreo y todo tipo de ganaderías y encastes. Por ello, en los últimos tiempos siente con profunda tristeza cómo uno de los amores de su vida se degenera a pasos agigantados. Piensa incluso seriamente dejar de ir a los toros, no soporta el no conseguir reconocer eso que le enamoró cuando era crío. Prefiere vivir del recuerdo, pero aunque ya es mayor y ha visto muchísimo aquí, incluso nada menos que al Monstruo de Córdoba (de quien dice que aquello era grandeza aparte), el veneno que le corre por las venas no se lo permite. Aún, por lo menos. Y menos aún desde que su nieto pequeño, otrora protagonista de esta historia, ha empezado también a interesarse por los toros, y le pide constantemente que le lleve a la plaza, al campo, que le enseñe los muchísimos recuerdos que guarda en un armario de casa y que lleva coleccionando desde hace muchísimos años, y que, en definitiva, le hable de toros. Un buen día, el nieto, en una de esos prontos inocentes que le dan a los críos, se le ocurrió lanzarle al abuelo la siguiente pregunta:
-- Oye abuelo, dime una cosa... ¿Quién es el Juli?
"Maldito demonio de chavea, la pregunta que me hace a estas horas de la mañana...", se dice a sí mismo el buen señor, quien el simple hecho de escuchar o leer ese nombre le corta la digestión.
-- Es que, abuelo... Llevo escuchando desde hace tiempo que como él no ha habido otro en el toreo, dicen que es un torero muy poderoso y, además, mi amigo Ricardito, que su papá es muy seguidor del Juli, me ha dicho que hace poco le han dado una medalla por sus bellas artes, o no se qué...
Al pobre abuelo la vena del cuello se le estaba empezando a poner como el tronco de un alcornoque. No le gustaba ni un ápice escuchar si quiera ese nombre, el de Julián López Escobar "El Juli", a quien el pobre hombre le calificaba sin tapujos como "un bandido hecho pasar por torero". Detestaba cuanto menos introducir a semejante personaje en sus tertulias de toros, pero ahora su querido nieto, su ojo derecho de entre el total de siete nietos que el hombre tiene (pues ninguno hasta el momento se había interesado en absoluto por los toros) le preguntaba con curiosidad quién era ese torero. Así que el abuelo, después de respirar profundamente y sonreír con cierto aire de resignación, cogió a su nieto en brazos, lo sentó en su regazo y empezó a contarle...
-- Así que quieres saber quién es el Juli... Bien, pues mira, el Juli es una figura del toreo en la actualidad que tomó la alternativa hace casi veinte años. Recuerdo la primera vez que lo vi torear, fue hace muchísimos años, una tarde de verano que retransmitían por Canal Plus una novillada en Chinchón y en la cual participaban novilleros de la Escuela de Madrid. El Juli vendría teniendo entonces unos once años, no creo que tuviera más. Era un crío que no levantaba dos palmos del suelo, y le echaron un becerro al que hizo de todo. ¡¡De todo!! Lo toreó fenomenal con el capote, arriesgó mucho en banderillas y consiguió soplarle buenos pares, y no quedó atrás con la muleta... Vamos, que aquel mico los dejó a todos boquiabiertos a base de desparpajo, sobriedad y grandes maneras. ¡¡Cómo ilusionaba un canterano así!! Luego, tuvo que marchar a México, pues con esa edad aquí en España no podía torear, y desde allí seguían llegando noticias de que un grandioso torero se estaba fraguando... Y en cuanto tuvo la edad pertinente, volvió a España y tomó la alternativa... Y madre del amor hermoso, lo que vino después. En todos los rincones se hablaba de un torero que arrasaba en todas las ferias, como un huracán. No había plaza que se le resistiera... Excepto una. Y esa, hijo mío, ya puedes imaginar cual es.
Y es que cuando venía a torear a Madrid aquel chavalín del que tantas maravillas se hablaban por ahí, el batacazo que todos nos pegábamos era monumental. Él el primero, pues la realidad no era otra que un torero que se mostraba fácil y variado con el capote, sí, pero vulgar como el que más con las banderillas y muy pero que muy tramposo con la muleta... Una joyita, el niño. Pero lo más descoyante de todo era la que se liaba cada vez que el señorito pisaba por esta plaza, pues en los días previos a la corrida no se hablaba de otra cosa que no fueran decenas de toros rechazados por los veterinarios, trajín de camiones entrando y saliendo de los corrales... Y luego, tanto para nada, porque las birrias que salían de los chiqueros eran para echar a correr. Así que imagínate, con esas artes en Madrid, con lo que les gusta a los aficionados de aquí la seriedad y la pulcritud... ¡¡Pues como para no cogerle una inquina terrible a semejante mochuelo!!
Y ya, cuando la prensa tomaba cartas en el asunto, que era siempre, no te quiero yo contar... Porque una cosa que ha tenido siempre el Juli muy a su favor ha sido eso mismo: a la prensa, la cual no sólo tapaba todas y cada una de las fechorías que este individuo cometía, sino que además ¡¡nos culpaba a los aficionados de todo!! Siempre contra "los reventadores", que no le dejan hacer, que le hostigan y le acosan, que protestan toros "porque se caen pero no premian su bravura"...
-- Pero abuelo, si un toro se cae es porque no tiene fuerza, y si no tiene fuerza... ¿Cómo es posible que se se deba premiar la bravura?
-- Dios santo, hasta un niño de seis años se da cuenta de esto... En fin hijo, recuerdo ahora que hablo de la prensa, para que veas un ejemplo de lo que te hablo, de cuando el Juli se encerró con seis toros en pleno San Isidro, hace ya muchos años. Pues bien, tuvo que esperar al quinto toro para que el público empezara a echarle cuentas, porque en los cuatro anteriores nadie le hizo ni puñetero caso...
-- ¿Un quite? ¿Un buen tercio de banderillas? ¿Buena faena con la muleta?
-- No hijo, no... ¡¡Por encararse con los que le pitábamos por la tardecita que nos estaba dando!! Tócate los pies... Después de eso, todo lo que hizo en ese quinto toro se aplaudió y jaleó, y hasta le pidieron las dos orejas... Pero sólo le dieron una, y gracias. Pues después de todo eso, llega un juntaletras de esos afines al régimen julianesco y titula aquello como "Una gran victoria", volviendo a la carga en líneas sucesivas contra los aficionados, culpándoles de todos los males de aquella porquería de tarde. O si no, recuerdo también dos años después, en una corrida del Puerto de San Lorenzo, también en plena feria... Qué saldo de corrida aquella, seis novillitos escuálidos, amoruchados y plenamente tetrapléjicos. Pues bien, como puedes suponer, aquella corrida fue un escándalo mayúsculo y lo que mal empezó, peor acabó, claro está. La crónica de aquella corrida en uno de esos panfletos al servicio de esta banda de antitaurinos exculpó, como no puede ser a otra manera, a su amo Julián, y por supuesto a la otra figura del cartel, de quien para no hacer sangre que no viene a cuento obviaré su nombre, pero tuvo también mucho que ver en todo ese fregado, y alegó que "es que el día de antes se lidió un corridón de no sé qué ganadería, seis mostrencos como seis soles, que dejaban a la altura de los ratones a los del Puerto de San Lorenzo de aquella tarde". Vamos, cualquier cosa, por muy ridícula que sea, es válida para tapar las muchísimas artimañas de este hombre. Siempre la prensa maquillando y tapando todo, y el que se atreva a cuestionar la excelencia del tal Don Julián, se le tacha de reventador, talibán, irrespetuoso y miles de cosas más.
En Madrid, ya te digo, jamás se le ha tragado. Por golfo, por sinvergüenza, por meter las narices más allá de donde le corresponde en sorteos y asuntos de corrales, por mentiroso, por tramposo, por ratonero, por...
-- Pero abuelo, ¿por qué dices que es tramposo y mentiroso?
-- Verás hijo, llevo más de sesenta y cinco años viendo toros. He visto torear a Manolete, a Domingo Ortega, a Pepe Luis Vázquez; he sido testigo en directo de todas y cada una de las puertas grandes de un coloso como el Viti en la plaza de Madrid, me he emocionado tantas veces como me he cabreado con un genio de la talla de Curro Romero... Y con todo eso y mucho más, sé cuando un torero va de verdad, y cuando quiere engañar. Un torero va de verdad, de primeras, cuando no hace ascos a ninguna ganadería y ningún encaste; y ya delante del toro cuando escatima en las trampas del pico de la muleta para echarse a los toros fuera, no cargar la suerte o retrasar la pierna. El Juli es la antítesis a todo eso. No es que le haga ascos a algunas ganaderías, es que no se sale de las siete u ocho que tanto le gustan. Sin ir más lejos, en la próxima feria de Fallas no está incluido en los carteles porque o le dan la ganadería que quiere, que no es otra que su hierro fetiche, o puerta. Y así ha sido, puerta...
Luego está lo del destoreo, que es hacer todo al revés conforme mandan los cánones clásicos. Si torear es ponerse en el sitio y llevar al toro toreado y sometido trazando un semicirculo sobre el propio cuerpo, este tipo lo que hace siempre es quedarse fuera de cacho, y con un descaro enorme pegar el trallazo hacia fuera y escupir al toro con el pico de la muleta trazando una línea recta... ¡¡Y eso lo quieren hacer pasar como el se torea mejor que nunca!! El colmo de la paciencia... Bueno, y si yo le contara a un gran estoqueador que fue Rafael Ortega cómo hace para matar a los toros, le da un aire. Porque esa forma que tiene el Juli de matar, cuarteando y dando un saltito al final para meter la mano ya al paso de las banderillas, es infame y tramposa donde las haya, el perfecto resumen de su tauromaquia, vaya.
-- Oye abuelo, el otro día mi amigo Ricardito me contó que su papá el otro día estaba muy enfadado con un señor que se llama Néstor García porque dice que el Juli ha hecho mucho daño a...
-- Ah, ya sé a qué te refieres. Mira hijo, no puedo comentar mucho de ese tema porque no he leído el libro donde ese señor que dices se ha despachado a gusto. He escuchado comentarios de algunos amigos que sí lo han leído, y mi opinión es que el señor Néstor cuenta cosas interesantes, pero que tampoco viene a decir nada nuevo que no supiéramos del Juli...
--Dime una cosa abuelo... Yo te oigo muchas veces decir que cualquier día de estos dejas de ir porque estas cansado de que te tomen el pelo. Y la abuela dice que cada vez que vienes de los toros vienes amargado como la hiel y de muy mal humor... Si tantos disgustos te da, ¿por qué sigues yendo?
-- Porque en ese sentido tengo cierto orgullo de torero, hijo. Los toreros, la gran mayoría, dicen muchas veces "yo me iré cuando quiera, no cuando diga el público". Pues a mí me pasa parecido, pero al contrario: dejaré de ir a los toros cuando yo quiera, no porque me eche esta banda de antitaurinos que gobierna el toreo. Podría haber dejado de ir a los toros hace ya años, porque después de ver a tantos grandes toreros de tantas épocas diferentes, no creo que vaya a ver hoy día algo que supere a lo que yo he visto hace años, por mucho que la tontería esa de que se torea mejor que nunca haya cogido peso. Sigo yendo a los toros por dignidad de aficionado, porque tengo la firme creencia de que los toros y el toreo es algo muy diferente a lo que hoy venden como lo sublime, y mientras yo tenga fuerza y salud, seguiré pisando las plazas en defensa de esa creencia, como hacen tantos otros aficionados también cansados de tantísima matraca y tanto mentiroso.
-- Jo abuelo, qué grande eres...
-- ¿Por qué, por lo que te he dicho? Algunos, unos cuantos por desgracia, tomarán mis opiniones como una total falta de respeto a los que se ponen delante del toro, dirán que toree yo entonces, y muchas más paparruchas del mismo estilo. Como si los taurinejos de hoy en día respetaran a la Fiesta, al Toro y al aficionado... Y no, no me hace falta torear para demostrar qué es el toreo, me viene bastando con hablarles de Manolete, del Viti, de Camino, de los Bienvenida o de Andrés Vázquez, entre muchísimos otros...
-- Háblame a mí de ellos, abuelo...
-- Otro día con mucha más tranquilidad, hijo. Ahora ve a jugar fuera, que el abuelo tiene que ordenar algunas cosas.
lunes, 15 de enero de 2018
JOSELITO Y EL MULETAZO
"En el primer muletazo, cuanto más plana la presentas, más muleta ve el toro; por lo tanto es mi defensa, ya que si la presentas oblicua, dejas más hueco y hay mayor facilidad para que se te meta para dentro. Entonces en el primer muletazo citas con la muleta muy plana, pegas el muletazo, lo rematas y entonces, mi estado natural implica que la muleta se quede con un pelín de pico, más oblicua. A partir de aquí, ¿cuándo es defecto y cuándo es virtud? Pues si tú usas el pico para desplazarlo para fuera y para pasártelo por la M-50, creo que es un defecto. Ahora bien, si tú intentas exclusivamente enganchar al toro más delante, pasártelo cerca, metértelo para dentro y llevarlo más en circular, le das más longitud al muletazo y lo vacías mejor. Por lo tanto, en este caso, no creo que sea un defecto. Si tú la pones plana, pero le pegas el trallazo para fuera, tú habrás puesto la muleta plana pero has echado para fuera al toro; pero si la pones un pelín oblicua pero te lo metes para dentro... Entonces, ¿qué es más defecto?"
(...)
"Cargar la suerte no es echar la pierna para delante, sino apoyar todo el peso de tu cuerpo sobre la pierna de salida. Y hasta lo puedes hacer a pies juntos. Cargar la suerte es entregarse plenamente en el muletazo. Y hay casos en los que se echa la pierna para delante, sí, pero luego apoyan el peso del cuerpo para el otro lado, y eso no es cargar la suerte".sábado, 18 de noviembre de 2017
LOS AFICIONADOS NO SE VAN, LES ECHAN
Qué gran idea esto de dar toros en el mes de noviembre en Madrid, para volver así a retomar aquello de La Oportunidad. Aunque tan solo fuera por un fin de semana y en la plaza de Carabanchel, pero qué fin de semana tan intenso aguardaba. "Habrá que ir", pensamos muchos frotándonos las manos al ver los carteles en los que se anunciaban dos clases prácticas y una novillada sin picadores que hacía las veces de Final entre los tres mejores del total de doce novilleros que se repartirían entre las dos clases prácticas. Si hasta se sentía ese nosequé en la boca del estómago que debe de ser lo que se conoce como ilusión...
Pues nada, que llegó el viernes 17 de noviembre, y allá que nos vamos al Palacio de Vistalegre a dar cuenta del primer de los tres festejos de La Oportunidad, con sonrisa de oreja a oreja y las mariposas en el estómago que bien podían delatar las muchas ganas de toros que había. Uno llega a los exteriores de la plaza y con tan solo echarle un mero vistazo de arriba a abajo ya presiente que esto no empieza bien. ¿Qué puñetas hace una plaza de toros construida encima de un Corte Inglés, y cuya fachada, en gran parte, está rodeada de escaparates? Menos mal que en lo que se supone que es la puerta grande hay dos enormes esculturas que representan dos hermosos toros, que si no...
Ya en los tendidos, una vez se ha accedido por lo que se supone que es la puerta grande (con aspecto de puerta de galería comercial y tamaño suficiente como para que el capitalista de turno tenga que arrastrarse como una culebra para sacar en hombros al maestro) la imagen es deplorable: de la cubierta de la plaza cuelgan gran cantidad de enormes focos, flashes y altavoces, y trazando un círculo en torno al callejón, también colgaban grandes cortinas negras que, de haberse llenado media plaza, hubiera tapado la visión a muchos espectadores de lo que acontecía en el ruedo. Supongo que con el fin de que en la foto no se viera que la entrada fue más bien escasa. "Hombre, más gente que en los mítines de Unidos Tampoco Pueden seguro que hay", se le pasó por el coco a un humilde servidor con cierta ironía y sonrisa malévola. Eso con poco, ciertamente.
Y después de un sobrenatural esfuerzo por mentalizarse de que en verdad sí estábamos en una plaza de toros y no en una sucursal del Fabrik, Makumba o Kapital, llegó el momento de ver toros.
Seis chavalines de distintas escuelas de España, secundados por sus cuadrillas y por un tiro de mulillas que más bien recordaba a la cabalgadura de Sancho Panza, trenzaron el paseíllo bajo los sones de una voluntariosa banda de música que retumbaba con estruendoso eco en tan indecoroso recinto taurino. Pura anécdota todo, en verdad, y más si nos ceñimos a lo estrictamente taurino. Porque este festejo de ayer sirvió para dar cuenta una vez más de que las generaciones de toreros que vienen arreando, salvo contadísimas, pero que muy contadísimas excepciones, son imitaciones perfectas del burdo y grotesco neotoreo que impera en la actualidad. Una ruina, en tan solo una palabra.
Ya no es que estén poco toreados, tengan poco rodaje y sean tan solo novilleros que están empezando, no. Eso, que es lo que llega siendo la bisoñez, no es ningún pecado en quienes empiezan, ni mucho menos. Es más, forma parte de las cualidades que un chaval que está empezando en esto debe reunir. No es este el problema que ayer se vio y que me ha convencido para estar juntando algunas letras en este momento. El verdadero problema es, perdón si es repetitivo, el alarmante conocimiento y uso de las ratonerías, del ventajismo y del toreo 2.0 del que los que empiezan ya hacen gala. Es que a ninguno de los seis, pero ni uno, ni siquiera de casualidad, fue capaz de echar la pierna delante en toda la tarde. Ninguno de los seis dejó de ofrecer el pico de la muleta a la hora de citar. Ninguno de los seis hizo amago de torear en redondo, sólo trazar líneas rectas y rematar los muletazos hacia fuera. Ninguno de los seis colocado en el sitio, siempre fuera de cacho y pasándose a los novillos muy pero que muy lejos. Ninguno capaz de medir la faena y no pasarse de tiempo delante de la cara del toro. Eso sí, pendulazos, circulares, bernardinas, manoletinas de rodillas y todas esas cosas no faltaron. Que sí, que no deja de estar bien también todo eso. Pero si no se es capaz de interiorizar el toreo de verdad y sus cánones clásicos, ¿para qué?
Ya hablando en serio, ¿para qué sirve la Escuela? ¿Qué se aprende allí? ¿Qué transmiten los maestros en ellas, además de los tan archiconocidos valores de los que se hacen gala por ahí? ¿Acaso a quitarle la ilusión a los aficionados, que invierten su tiempo y su dinero por el gran afecto que les une a esto? Pues lo consiguen, desde luego que lo consiguen, porque a alguno se nos quitaron las ganas ayer de perder nuestro tiempo, y también nuestro dinero, en algo que no es lo que reconocemos como la tauromaquia a la que un día nos aficionamos.
"Esta no es mi Fiesta, mi Fiesta hace ya tiempo que desapareció. Esto es una pantomima", Me espetó al salir un buen amigo. Y es que una persona que ha tenido oportunidad de disfutar de colosos como Su Majestad, El Faraón, El Niño Sabio, El Gitano de Jerez o Diego Valor, entre otros; y a su vera siempre ha tenido quien le ha hablado de las bonanzas del Monstruo de Córdoba, El Paleto de Borox, El Rubio de San Bernardo o don Antonio, el del Papa Negro, poco se puede equivocar al decir que el toreo es otra cosa.
ESTA NO ES MI FIESTA, MI FIESTA HACE YA TIEMPO QUE DESAPARECIÓ. ESTO ES UNA PANTOMINA.
martes, 31 de octubre de 2017
EL QUITE
Ahora, el quite, suponiendo que se haga, es por chicuelinas (sin Chicuelo), o de frente por detrás (lo cual tiene que ser muy fácil, porque está al alcance de todas las fortunas. Es, como yo digo, las manoletinas de capa). Y eso, como damos a entender, suponiendo que se hagan quites, pues basta cualquier pretexto para desistir de torear, lo cual es explicable en vista de lo cortito del repertorio. En cuanto el toro sale suelto o, al contrario, tan atado que se le puede sacudir otro linternazo, el diestro prescinde de molestarse, y como nadie dice nada, pues..., ¡qué bien! Otras veces sale el matador con el capote a hacer que hace. Y ya saben ustedes la norma: en cuanto vuelve la cabeza para saber si el picador está puesto a punto, es prueba de que ya no va a hacer nada. Esta regla (y tantísimas otras), la he aprendido yo por mi habitual asistencia a los festejos en compañía del gran aficionado Adolfo Boallín, quien afirma que hoy se torea peor que nunca.
Ahora se dice que el quite no tiene razón de ser porque ya no existe peligro para los picadores (el picador es como si hubiera crecido, mientras el toro ha menguado), y lo cierto es que si, rara avis, hay una caída al descubierto, vienen ocurriendo dos cosas: o que los matadores, muy complacidos, ven hacer el quite a los peones, o que lo intentan ellos, en cuyo caso, generalmente, se las componen de modo que acaban por echar al toro encima del grupo que forman el picador y los monos, con lo cual el riesgo del primero ha disminuido, porque comparte el peligro con cada uno de los monos y, a veces, el toro, no sabiendo cual escoger para víctima, no hace nada por ninguno.
Antes no era así. Los quites se podían dividir en auténticos y ficticios; los primeros eran efectivos... ¡Cuántas veces, en el crítico momento de meter la cabeza, entre el piquero y el hocico del toro se interpornía el capote de Bombita, de Pastor, de Gallito..., venido no se sabe por dónde! Este verdadero quite, que no se ajustaba a las reglas de arte, sino que consistía en llevarse al toro con el capote a un terreno en donde no hubiese ni asomo de peligro. Este quite, cantado por poetas y literatos, era uno de los rasgos más grandiosos de la corrida. Los quites de la otra clase, si no efectivos, eran efectistas. Los toreros aprovechaban la oportunidad para lucirse y para entretener al público, estableciendo un artístico paréntesis entre vara y vara: una lonchita de jamón entre dos medias barras de pan de una especie de bocadillo. Era recomendable que en estos quites simbólicos se castigase poco al toro, y por eso resultaban indicadísimas todas las alegrías de la escuela sevillana: largas, revoleras, navarras, galleos, etc. Es decir, que hasta los aficionados serios, en quites, transigían con esta clase de toreo de adornos, por reconocer que estos estaban muy en su punto.
Se procuraba, repetimos, no castigar sin necesidad al toro; pero no había que cuidarlo, como ahora se dice, pues aquel tenía cuerda de sobra y no era producto de estufa como ahora (el verbo se las trae... ¿Ustedes se figuran a un duelista cuidando a un contrincante para que no se muera antes de tiempo?).
Claro está que no todos los diestros tenían que situarse en la escuela sevillana, y a los de otros estilos les estaba completamente permitido torear por verónicas, faroles, medias verónicas, etc, ¡bueno fuera! De todo ello nacía el contraste, este beneficioso contraste que se fue borrando poco a poco, a la par que hemos venido recortando la fiesta, la cual se ha venido a menos, como sucedería al señor que fuese regalando fincas a sus amigos y, por tener muchos, se hubiese quedado ya solo con un mediano pasar, en lugar de su anterior grandeza.
Ahora se dice que el quite no tiene razón de ser porque ya no existe peligro para los picadores (el picador es como si hubiera crecido, mientras el toro ha menguado), y lo cierto es que si, rara avis, hay una caída al descubierto, vienen ocurriendo dos cosas: o que los matadores, muy complacidos, ven hacer el quite a los peones, o que lo intentan ellos, en cuyo caso, generalmente, se las componen de modo que acaban por echar al toro encima del grupo que forman el picador y los monos, con lo cual el riesgo del primero ha disminuido, porque comparte el peligro con cada uno de los monos y, a veces, el toro, no sabiendo cual escoger para víctima, no hace nada por ninguno.
Antes no era así. Los quites se podían dividir en auténticos y ficticios; los primeros eran efectivos... ¡Cuántas veces, en el crítico momento de meter la cabeza, entre el piquero y el hocico del toro se interpornía el capote de Bombita, de Pastor, de Gallito..., venido no se sabe por dónde! Este verdadero quite, que no se ajustaba a las reglas de arte, sino que consistía en llevarse al toro con el capote a un terreno en donde no hubiese ni asomo de peligro. Este quite, cantado por poetas y literatos, era uno de los rasgos más grandiosos de la corrida. Los quites de la otra clase, si no efectivos, eran efectistas. Los toreros aprovechaban la oportunidad para lucirse y para entretener al público, estableciendo un artístico paréntesis entre vara y vara: una lonchita de jamón entre dos medias barras de pan de una especie de bocadillo. Era recomendable que en estos quites simbólicos se castigase poco al toro, y por eso resultaban indicadísimas todas las alegrías de la escuela sevillana: largas, revoleras, navarras, galleos, etc. Es decir, que hasta los aficionados serios, en quites, transigían con esta clase de toreo de adornos, por reconocer que estos estaban muy en su punto.
Se procuraba, repetimos, no castigar sin necesidad al toro; pero no había que cuidarlo, como ahora se dice, pues aquel tenía cuerda de sobra y no era producto de estufa como ahora (el verbo se las trae... ¿Ustedes se figuran a un duelista cuidando a un contrincante para que no se muera antes de tiempo?).
Claro está que no todos los diestros tenían que situarse en la escuela sevillana, y a los de otros estilos les estaba completamente permitido torear por verónicas, faroles, medias verónicas, etc, ¡bueno fuera! De todo ello nacía el contraste, este beneficioso contraste que se fue borrando poco a poco, a la par que hemos venido recortando la fiesta, la cual se ha venido a menos, como sucedería al señor que fuese regalando fincas a sus amigos y, por tener muchos, se hubiese quedado ya solo con un mediano pasar, en lugar de su anterior grandeza.
VEINTE TOROS DE MARTÍNEZ (LUIS FERNÁNDEZ SALCEDOQ)
Extracto que viene a colación de la famosa corrida lidiada el 3 de julio de 1914 en Madrid, en la que Gallito se encerró con 6 toros, más el sobrero de regalo, de la mítica vacada de Vicente Martínez. En aquella apoteósica y triunfal tarde, cuentan que José realizó la friolera de ¡¡26 quites diferentes!!
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