Pasan los días y la feria no remonta. Peor aún, va en caída libre. Me cuentan los amigos que han ido hoy a la plaza que, si ya estaban de malas pulgas antes de comenzar el festejo por culpa de la birria de corrida que coló Juan Pedro con el beneplácito de la Autoridad y los veterinarios, a la salida estaban que se comían a los leones vivos. Por todo: presentación de la corrida, juego ofrecido, nula casta, mansedumbre, ninguna faena, ningún torero que haya destacado de verdad, la suerte de varas como mero trámite... Y, mayormente, que ya llevamos con la misma canción una semana, y esta situación hastía, abochorna, cabrea y saca de sus casillas al más pintado. Pero oiga, que la culpa de todo es de quien protesta todo este desaguisado. Vamos, que el que paga solo tiene derecho a estar calladito y tragar con todo, sea lo que sea; pero el estómago agradecido que habla para la tele/portales/periódicos/sup***madre, y además vive de ello la mar de bien, tiene la razón en todo y lo que él dice va a misa. Anda que vaya banda...
Cinco mojones aprobados de Parladé (alguien me dice que cómo serían los rechazados), el segundo hizo trabajar por primera vez en esta feria a los berrendos de Florito. Dos de Paco Medina, herrados con el hierro de El Montecillo, que parecían los padres de los anteriores, pero cuyo juego no mejoró el panorama. El sobrero, estoqueado en quinto lugar por Fandiño, tuvo un peligro sordo, parece ser, porque no veía bien.
Curro Díaz, en su línea de elegantísimo y fino pegapases. Aburre, y mucho.
Fandiño sigue sin remontar. Cada día que pasa, se le ve más apático y desganado, como si la cosa no fuese con él. Una pena de alguien que tanto nos ilusionó en su día. La bronca que recibió en el quinto toro, el mismo del peligro sordo por no ver un mojón, quizás se presuma desproporcionada.
A David Mora le dieron un despojo del sexto, pero paradójicamente nadie comenta nada mínimamente destacable, para bien, de su actuación. Faena de medios pases citando al hilo del pitón, sin ninguna emoción y, ni mucho menos, toreo de verdad. Ay madre, Madrid...
De nuevo destacó Ángel Otero, quien por unos instantes calmó los ánimos en banderillas y puso a toda la plaza de acuerdo para bien. Por algo es uno de los mejores. Buena actuacion tambien con los palos de Víctor Manuel Martínez, quien derrochó vergüenza torera ante el peligro sordo del quinto.
viernes, 19 de mayo de 2017
jueves, 18 de mayo de 2017
SÉPTIMA DE FERIA: ME CUENTAN QUE...
Me cuentan desde Madrid cositas sobre la corrida que hizo las veces de séptima de abono. Me comentan que los de Fuente Ymbro no vinieron lo que se dice sobrados de fuerzas, y que en la tarde de hoy los picadores, literalmente, no hicieron falta para nada más que salir a lucir el paseíllo. Me hablan también de que esta corrida de Fuente Ymbro tampoco derrocó ni mucho menos hasta, pero sí cierta nobleza y disposición a prestarse al toreo, para andar delante de ellos y sacarles partido, y sobresaliendo por encima de todos el cuarto. Los toreros, ante tales ejemplares, me dicen que no estuvieron lo que viene siendo a la altura del las circunstancias.
Que El Fandi es El Fandi, y como tal, en esta tarde ha estado como lo que es: El Fandi, torero bullidor que lo intenta todo con el capote, que arma el alboroto en el segundo tercio con sus carreritas por el redondel cual MacLaren antes de clavar a rabo pasado, que le encantan los desplantes pueblerinos, ponerse de rodillas, pegar pases así como quien dice... Vamos, El Fandi en esencia pura. Y hoy hasta le pidieron una oreja, aun habiendo matado de estocada baja. Una petición la cual el Presidente, el señor Cano, tuvo el acierto de hacer caso omiso.
Perera también es Perera, el torero pegapases que si hace una faena con menos de ochenta y cinco muletazos, circulares, péndulos y arrimones aparte, al día siguiente se levanta con una depresión del carajo. Para depresión, también, la que cogen algunos viéndolo "torear", según me cuentan. Mala, muy mala la tarde que ha echado este señor, perdido, desnortado y tan vulgar como siempre. El personal ha acabado hasta los mismísimos de su pegapasismo.
José Garrido cerró su feria ante un tercero manejable con el que, si no llega a ser por el pésimo uso de la espada que hizo lo largo de la tarde, le hubieran pedido un despojo; todo por una faena fiel a la Tauromaquia 2.0 del cite al hilo, la pierna atrás, el toreo hacia fuera y las bernardinas de colofón. Con el sexto, más de lo mismo. Se acabó San Isidro para él, una feria en la que ha pasado de puntillas.
En resumidas cuentas, hubo ejemplares de Fuente Ymbro que se fueron al desolladero con las orejas puestas después de habérseles visto con una terna de pegapases incapaz para sacarles el mínimo partido.
Que El Fandi es El Fandi, y como tal, en esta tarde ha estado como lo que es: El Fandi, torero bullidor que lo intenta todo con el capote, que arma el alboroto en el segundo tercio con sus carreritas por el redondel cual MacLaren antes de clavar a rabo pasado, que le encantan los desplantes pueblerinos, ponerse de rodillas, pegar pases así como quien dice... Vamos, El Fandi en esencia pura. Y hoy hasta le pidieron una oreja, aun habiendo matado de estocada baja. Una petición la cual el Presidente, el señor Cano, tuvo el acierto de hacer caso omiso.
Perera también es Perera, el torero pegapases que si hace una faena con menos de ochenta y cinco muletazos, circulares, péndulos y arrimones aparte, al día siguiente se levanta con una depresión del carajo. Para depresión, también, la que cogen algunos viéndolo "torear", según me cuentan. Mala, muy mala la tarde que ha echado este señor, perdido, desnortado y tan vulgar como siempre. El personal ha acabado hasta los mismísimos de su pegapasismo.
José Garrido cerró su feria ante un tercero manejable con el que, si no llega a ser por el pésimo uso de la espada que hizo lo largo de la tarde, le hubieran pedido un despojo; todo por una faena fiel a la Tauromaquia 2.0 del cite al hilo, la pierna atrás, el toreo hacia fuera y las bernardinas de colofón. Con el sexto, más de lo mismo. Se acabó San Isidro para él, una feria en la que ha pasado de puntillas.
En resumidas cuentas, hubo ejemplares de Fuente Ymbro que se fueron al desolladero con las orejas puestas después de habérseles visto con una terna de pegapases incapaz para sacarles el mínimo partido.
martes, 16 de mayo de 2017
SEXTA DE FERIA: ME CUENTAN QUE...
Me cuentan los amigos que están por Madrid varias cosas sobre la sexta de San Isidro. Me cuentan, sobre la corrida de Lagunajanda, que ha roto todas las quinielas: quien más o quien menos, conociendo los antecedentes de este hierro y sus últimas comparecencias en Madrid, esperaban un desfile de animalitos blandengues y lisiados que apenas pudieran con su alma. Equivocados de remate todos.
La corrida de Lagunajanda no fue, según cuentan los buenos aficionados a los que me he remitido para interesarme por ella, una corrida con casta, ni con poder en varas ni con picante, pero tampoco llegaron al desastre que se esperaban de ellos. Y es que hubo toros para torear y para estar bien en doce o quince muletazos, suficientes para encandilar a la afición de Madrid. A algunos, hubo que levantarles el palo en el primer tercio, y a otros sí se les apretó, pero en general, salvo el primero, ninguno fue merecedor de ser arrastrado por los berrendos de la campanilla.
Me hablan también sobre los toreros, y no con lo que se suele decir muy buenas palabras. De Juan del Álamo me cuentan que es el mismo trapacero de siempre, pero que lo único que le ha cambiado es que esta vez no se ha llevado el típico despojo suyo de todos los años.
De Jiménez Fortes me cuentan que muy valiente él, como siempre, pero que solamente con valor no es suficiente para entusiasmar, menos aún en Madrid.
Y de Román, me dicen que estuvo bien, pero bien de verdad, dejando a sus toros en suerte en el tercio de varas. Y también, que estuvo valiente y porfiando con tesón, pero otra cosa es que tuviera intención de torear, en el sentido estricto de la palabra.
No dejan tampoco de hablarme del solemne cabreo que tienen pillado con la gente de la tele/portales/periódicos/panfletos/sup***madre. Por la cosa de que la gente "va amargada a los toros", y va "predispuesta a protestar" y a "meterse con los toreros" y toda esa parafernalia. Me pregunto si acaso no querrán que les tiremos flores y besos a los toreros cuando no anden finos. Me pregunto también si lo que buscan es que aplaudamos a los inválidos y los tomemos por aptos para la lidia, como si aquí todo sirviera. Me pregunto día tras día si acaso no será que la diferencia está en que no es lo mismo ver los toros pasando por taquilla, que verlos siendo un pagafantas pesebrero que tiene que quedar bien con todo el mundo para que el tinglado no se le vaya al cuerno. ¿Que nos quieren callados? Pues me temo que se quedarán con las ganas, al menos mientras en el ruedo haya toretes indignos de ser calificados como tal, y toreros mediocres ahí delante que se las dan de figuras.
Un festejo más, un día menos. Y yo, agradecido y entusiasmado de estar rodeado de tan buena gente y tan buenos aficionados que me cuentan de maravilla cómo fue todo.
QUINTA DE FERIA: MARCHANDO UNA DE SILLAS DE RUEDAS
Unas sillas de ruedas que sean bonitas, cómodas y, a ser posible, de esas tan chulas con motor, no sea que se lisien aún más haciendo por moverlas. Que sean un total de cinco, por favor. Sí, ya se que ha habido seis toros, sé contar oiga, pero solamente me harán falta cinco. ¿Que por cinco no me hace precio especial? Será... Bueno, me conformo con que en el pack me venga incluido un pañuelo verde de regalo, que hay alguien a quien le hace falta uno.
¡¡Marchen cinco sillas de ruedas, fabricadas con mucho cariño y afecto, para cinco toros tetrapléjicos de Montalvo!! Los mismos que se han lidiado en la tarde del Santo Patrón de Madrid, sí. Esos mismos. Que estaban los pobrecitos que se los llevaba el aire de blandengues y flojos que andaban. Qué lástima, de verdad, qué lástima... Qué lástima de tardes y de feria que llevamos. Qué lástima que para un toro más que aceptable que nos ha salido en esta tarde de lisiados, el cuarto, un negro salpicado con unas hechuras que recordaban a la mítica y antiquísima línea Martínez que se sigue conservando en Montalvo, llegue su matador y lo desperdicie con tanto descaro y alevosía. Fue este de Montalvo un toro duro de patas al que se le dieron dos puyazos en toda regla y que hasta se tomó la licencia de empujar con presteza en el primer encuentro, aunque se repuchó en el segundo y salió suelto. Llegó a la muleta nobilísimo, galopando con alegría y arrancándose con prontitud. Un toro de ensueño para hartarse a torear y poner a la afición de Madrid a los pies de uno. Y Curro Díaz no pondría Madrid a sus pies, pero sí hizo algo casi tan difícil como ello: poner a toda la afición de Madrid de acuerdo. No hubo un alma en la plaza que no dijera "se le fue sin torear". Faena larga compuesta por miles de latigazos abusando del pico y escupiendo al toro fuera. Ni una vez se puso en el sitio, ni una vez cargó la suerte. Eso sí, muy pinturero él. Dejó irse al toro con las orejas puestas, pero con musho jarte, que conste.
De los cinco restantes, qué puede decirse que no se haya comentado ya. Unos mojones con cuernos que de toro de lidia tenían lo que la Esteban de lista y guapa. Curro, con su primero, en la misma línea de pegapases que se pone muy bonito y pinturero, pero pegapases al fin y al cabo. Y además, matando de un nada despreciable bajonazo.
Paco Ureña terminó su primera comparecencia en San Isidro con un fuerte golpe en la rodilla al ser empotrado contra las tablas por el quinto cuando se disponía a torearlo de capa. Y además, también terminó echando más humo que la locomotora del Expreso de Hogwarts. Según él, "porque a los toros, cuando no ven y cuando se caen, hay que devolverlos, porque son ganas de cabrear a la gente que paga la entrada, y que sin toro nos cargamos esto". Gracias, Sara.
Ciertamente, a las manos de Ureña fue a parar el lote de menos posibilidades y más infumable de la tarde. Poca coba se dio delante del segundo mojón de la tarde, e hizo un esfuerzo de salir dolorido y maltrecho a matar al quinto, con el que se excedió más de lo que el animalito mereció. Lo que no tiene perdón de Dios fueron las dos estocadas haciendo guardia que les pegó a ambos.
No fue Ureña el único que salió de la plaza echando chispas por tal motivo, pero se agradece que un torero se decida a hablar tan claro sobre este problema, el cual se pregona por los aficionados día sí y día también. Pero como esos solo interesan para pasar por taquilla y se les quiere con el pico cerradito, mejor para hablar del tema alguien que se pone delante, para que sean tomadas en cuenta las plegarias del talibanato. A ver si así...
Y el año que viene, en lugar de quejarse, siga apuntándose a la de Victorino, y a otras como Miura, Cuadri, Dolores Aguirre, La Quinta, etc.
Y bueno, luego está lo de López Simón, de quien taaaaaaaaaantas cosas pueden decirse, que no habría hueco suficiente en la Red como para dejarlo plasmado por entero. Pero, en resumidas cuentas, no se sabe cómo es posible que semejante sujeto haya salido a hombros en Madrid la friolera de ¡¡CUATRO OCASIONES!! Pegapases, vulgar, chabacano, burdo, basto, aburrido, manta, petardo, incapaz... Y encima, bocazas. ¿A hombros con cornadas? A hombros TOREANDO es lo que tiene que ser, y no hay más. Esa es la verdadera grandeza de la Fiesta y de triunfar en Madrid, así que a otro chucho con ese hueso, Simón, que lo tuyo dejó de colar hace ya tiempo. Y se creerá que esta tarde estuvo cunvre.
Un día menos, una mojiganga inválida más que añadir a la colección. Y la culpa todavía será de los aficionados que protestan todas estas charlotadas. Pena de bufones con carné de periodista...
¡¡Marchen cinco sillas de ruedas, fabricadas con mucho cariño y afecto, para cinco toros tetrapléjicos de Montalvo!! Los mismos que se han lidiado en la tarde del Santo Patrón de Madrid, sí. Esos mismos. Que estaban los pobrecitos que se los llevaba el aire de blandengues y flojos que andaban. Qué lástima, de verdad, qué lástima... Qué lástima de tardes y de feria que llevamos. Qué lástima que para un toro más que aceptable que nos ha salido en esta tarde de lisiados, el cuarto, un negro salpicado con unas hechuras que recordaban a la mítica y antiquísima línea Martínez que se sigue conservando en Montalvo, llegue su matador y lo desperdicie con tanto descaro y alevosía. Fue este de Montalvo un toro duro de patas al que se le dieron dos puyazos en toda regla y que hasta se tomó la licencia de empujar con presteza en el primer encuentro, aunque se repuchó en el segundo y salió suelto. Llegó a la muleta nobilísimo, galopando con alegría y arrancándose con prontitud. Un toro de ensueño para hartarse a torear y poner a la afición de Madrid a los pies de uno. Y Curro Díaz no pondría Madrid a sus pies, pero sí hizo algo casi tan difícil como ello: poner a toda la afición de Madrid de acuerdo. No hubo un alma en la plaza que no dijera "se le fue sin torear". Faena larga compuesta por miles de latigazos abusando del pico y escupiendo al toro fuera. Ni una vez se puso en el sitio, ni una vez cargó la suerte. Eso sí, muy pinturero él. Dejó irse al toro con las orejas puestas, pero con musho jarte, que conste.
De los cinco restantes, qué puede decirse que no se haya comentado ya. Unos mojones con cuernos que de toro de lidia tenían lo que la Esteban de lista y guapa. Curro, con su primero, en la misma línea de pegapases que se pone muy bonito y pinturero, pero pegapases al fin y al cabo. Y además, matando de un nada despreciable bajonazo.
Paco Ureña terminó su primera comparecencia en San Isidro con un fuerte golpe en la rodilla al ser empotrado contra las tablas por el quinto cuando se disponía a torearlo de capa. Y además, también terminó echando más humo que la locomotora del Expreso de Hogwarts. Según él, "porque a los toros, cuando no ven y cuando se caen, hay que devolverlos, porque son ganas de cabrear a la gente que paga la entrada, y que sin toro nos cargamos esto". Gracias, Sara.
Ciertamente, a las manos de Ureña fue a parar el lote de menos posibilidades y más infumable de la tarde. Poca coba se dio delante del segundo mojón de la tarde, e hizo un esfuerzo de salir dolorido y maltrecho a matar al quinto, con el que se excedió más de lo que el animalito mereció. Lo que no tiene perdón de Dios fueron las dos estocadas haciendo guardia que les pegó a ambos.
No fue Ureña el único que salió de la plaza echando chispas por tal motivo, pero se agradece que un torero se decida a hablar tan claro sobre este problema, el cual se pregona por los aficionados día sí y día también. Pero como esos solo interesan para pasar por taquilla y se les quiere con el pico cerradito, mejor para hablar del tema alguien que se pone delante, para que sean tomadas en cuenta las plegarias del talibanato. A ver si así...
Y el año que viene, en lugar de quejarse, siga apuntándose a la de Victorino, y a otras como Miura, Cuadri, Dolores Aguirre, La Quinta, etc.
Y bueno, luego está lo de López Simón, de quien taaaaaaaaaantas cosas pueden decirse, que no habría hueco suficiente en la Red como para dejarlo plasmado por entero. Pero, en resumidas cuentas, no se sabe cómo es posible que semejante sujeto haya salido a hombros en Madrid la friolera de ¡¡CUATRO OCASIONES!! Pegapases, vulgar, chabacano, burdo, basto, aburrido, manta, petardo, incapaz... Y encima, bocazas. ¿A hombros con cornadas? A hombros TOREANDO es lo que tiene que ser, y no hay más. Esa es la verdadera grandeza de la Fiesta y de triunfar en Madrid, así que a otro chucho con ese hueso, Simón, que lo tuyo dejó de colar hace ya tiempo. Y se creerá que esta tarde estuvo cunvre.
Un día menos, una mojiganga inválida más que añadir a la colección. Y la culpa todavía será de los aficionados que protestan todas estas charlotadas. Pena de bufones con carné de periodista...
domingo, 14 de mayo de 2017
TERCERA DE FERIA: BORREGOS Y POLÉMICAS, PERO SIN RASTRO DE CASTA NI TORERÍA
Pasan los días, pasan los festejos, se van lidiando las corridas... Y a uno, que a cabezón no le gana nadie, no se le quita del melón la infeliz idea que le lleva persiguiendo desde que las mulillas arrastraron al último toro de La Quinta que se lidió el primer día de feria: cuántos días no nos íbamos a terminar acordando del encierro enviado a Madrid por don Álvaro Martínez Conradi. Porque aquellos toros mansos, al menos, tuvieron su castita. Pero es que los mansos que les han sucedido en días siguientes, ni eso. En la tercera de feria, nuevo capítulo de borregos mansurrones, descastados, flojos y exasperadamente malos. Así fueron los seis mojones con cuernos que don Moisés Fraile, ganadero de El Pilar, presentó en Madrid en la tarde de hoy.
¡¡Qué despropósito de tarde!! ¡¡Qué despropósito de toros!! ¡¡Qué despropósito de toreros!! Sí, también los toreros fallaron esta tarde, porque aun siendo la corrida del Pilar una aunténtica mojiganga, algún ejemplar ha salido que ha ofrecido posibilidades para estar con otro aire y poder dejar cosas buenas en el ruedo. Por ejemplo, el toro que abrió plaza, que regaló un puñado de embestidas que Urdiales, inseguro, desdibujado y fuera de sitio durante toda la faena, tiró por el sumidero. También el quinto, el toro más claro y boyante del encierro, caído en manos de David Mora, que no está lo que se dice para trotes, precisamente. El animal no se comía a nadie, ni tampoco hizo un feo en toda la lidia, pero Mora tomó unas precauciones exageradas. Se alargó mucho la faena, y Mora dejó media estocada antes de coger el descabello y comenzar con el festival de golpes de verduguillo hasta que se le agotó el tiempo y el Señor Presidente hizo asomar por tercera vez el pañuelo blanco para comunicar al matador que se retirara al callejón.
Del resto de la corrida, poco más que comentar. Urdiales quedó inédito ante el tetrapléjico cuarto, al que se quitó de enmedio sin mucho tardar; y Mora tuvo en segundo lugar a un marrajo más para lidiar y poder que para ponerse bonito pegando pases, la cual era su intención. Pero allí, ni una cosa, ni por supuesto la otra. A este toro Ángel Otero le plantó un par de banderillas que difícilmente se verá superado a lo largo de la feria. Y José Garrido, otrora componente del cartel, pasó de puntillas ante el peor lote de la tarde. Sobre esto último, quizás, tendría que estarle muy agradecido a su picador Curro Sanlúcar, quien se cargó al tercer toro de dos marronazos en las paletillas, quedando el pobre animal lisiado y sin apenas poder tenerse en pie. A estas horas, la propuesta para sanción hacia este sujeto ya estará siendo tramitada. Y no será la única propuesta para sanción que se ha remitido a la Autoridad Gubernativa en la tarde de hoy, pues por lo que ha comentado en su perfil de Twitter el Señor Presidente de la corrida, don Jesús María Gómez, también hay premio gordo para el puntillero de la plaza. ¿Motivo? Salir a apuntillar al toro de los tres avisos. La bronca que se montó en la plaza por ello fue de órdago, pero... ¿Qué dice el Reglamento sobre esto? Según el artículo 81, "transcurridos diez minutos desde que se hubiera ordenado en inicio del último tercio, si la res no ha muerto, se dará por toque de clarín, de orden del Presidente, el primer aviso; tres minutos despues, el segundo aviso; y dos minutos más tarde, el tercero y último, en cuyo momento el espada y demás lidiadores se retirarán a la barrera para que la res sea devuelta a los corrales o apuntillada. Si no fuese posible lograr la devolución de la res a los corrales, o el que sea apuntillada, el Presidente podrá ordenar al matador que siga en turno al que hubiera actuado, que mate la res, bien con el estoque o directamente mediante el descabello, según las condiciones en que se encuentre aquella". Lo que se interpreta como que antes de ser apuntillado, se ha de intentar devolver al toro al corral. Y la verdad es que los cabestros saltaron al ruedo con el toro ya apuntillado, por lo que se puede decir que la irregularidad ha existido y la actuación del Presidente a la hora de proponer para sanción es correcta; pero no es menos cierto también, siendo un poquito justos, que el toro estaba ya amorcillado en el burladero del 8 y de ahí hubiera sido muy difícil moverlo, mucho menos de punta a punta de la plaza. En cualquier caso, la Autoridad Gubernativa decidirá lo que crea conveniente, y el puntillero tendrá su derecho a recurrir la sanción.
¡¡Qué despropósito de tarde!! ¡¡Qué despropósito de toros!! ¡¡Qué despropósito de toreros!! Sí, también los toreros fallaron esta tarde, porque aun siendo la corrida del Pilar una aunténtica mojiganga, algún ejemplar ha salido que ha ofrecido posibilidades para estar con otro aire y poder dejar cosas buenas en el ruedo. Por ejemplo, el toro que abrió plaza, que regaló un puñado de embestidas que Urdiales, inseguro, desdibujado y fuera de sitio durante toda la faena, tiró por el sumidero. También el quinto, el toro más claro y boyante del encierro, caído en manos de David Mora, que no está lo que se dice para trotes, precisamente. El animal no se comía a nadie, ni tampoco hizo un feo en toda la lidia, pero Mora tomó unas precauciones exageradas. Se alargó mucho la faena, y Mora dejó media estocada antes de coger el descabello y comenzar con el festival de golpes de verduguillo hasta que se le agotó el tiempo y el Señor Presidente hizo asomar por tercera vez el pañuelo blanco para comunicar al matador que se retirara al callejón.
Del resto de la corrida, poco más que comentar. Urdiales quedó inédito ante el tetrapléjico cuarto, al que se quitó de enmedio sin mucho tardar; y Mora tuvo en segundo lugar a un marrajo más para lidiar y poder que para ponerse bonito pegando pases, la cual era su intención. Pero allí, ni una cosa, ni por supuesto la otra. A este toro Ángel Otero le plantó un par de banderillas que difícilmente se verá superado a lo largo de la feria. Y José Garrido, otrora componente del cartel, pasó de puntillas ante el peor lote de la tarde. Sobre esto último, quizás, tendría que estarle muy agradecido a su picador Curro Sanlúcar, quien se cargó al tercer toro de dos marronazos en las paletillas, quedando el pobre animal lisiado y sin apenas poder tenerse en pie. A estas horas, la propuesta para sanción hacia este sujeto ya estará siendo tramitada. Y no será la única propuesta para sanción que se ha remitido a la Autoridad Gubernativa en la tarde de hoy, pues por lo que ha comentado en su perfil de Twitter el Señor Presidente de la corrida, don Jesús María Gómez, también hay premio gordo para el puntillero de la plaza. ¿Motivo? Salir a apuntillar al toro de los tres avisos. La bronca que se montó en la plaza por ello fue de órdago, pero... ¿Qué dice el Reglamento sobre esto? Según el artículo 81, "transcurridos diez minutos desde que se hubiera ordenado en inicio del último tercio, si la res no ha muerto, se dará por toque de clarín, de orden del Presidente, el primer aviso; tres minutos despues, el segundo aviso; y dos minutos más tarde, el tercero y último, en cuyo momento el espada y demás lidiadores se retirarán a la barrera para que la res sea devuelta a los corrales o apuntillada. Si no fuese posible lograr la devolución de la res a los corrales, o el que sea apuntillada, el Presidente podrá ordenar al matador que siga en turno al que hubiera actuado, que mate la res, bien con el estoque o directamente mediante el descabello, según las condiciones en que se encuentre aquella". Lo que se interpreta como que antes de ser apuntillado, se ha de intentar devolver al toro al corral. Y la verdad es que los cabestros saltaron al ruedo con el toro ya apuntillado, por lo que se puede decir que la irregularidad ha existido y la actuación del Presidente a la hora de proponer para sanción es correcta; pero no es menos cierto también, siendo un poquito justos, que el toro estaba ya amorcillado en el burladero del 8 y de ahí hubiera sido muy difícil moverlo, mucho menos de punta a punta de la plaza. En cualquier caso, la Autoridad Gubernativa decidirá lo que crea conveniente, y el puntillero tendrá su derecho a recurrir la sanción.
sábado, 13 de mayo de 2017
SEGUNDA DE FERIA: CINCO MORUCHOS, UNA PERITA EN DULCE Y CASQUERÍA DE REGALO
Cinco moruchos, del Ventorrillo. Una perita en dulce, también del Ventorrillo, que lució una preciosa estampa por cierto, lidiado en quinto lugar, y al que se le cortó una oreja verbenera, la primera de esta feria, sin tan siquiera haber mayoría de pañuelos (qué patinazo el suyo, señor Presidente). En estas pocas líneas puede resumirse el despropósito de tarde que nos brindó la segunda de Feria, una tarde en la que los productos pseudobóvidos del señor Fidel San Román volvieron a las andadas después de que el año pasado nos dieran razones para confiar un poquito en ellos, con una corrida más que aceptable en agosto.
Corrida del Ventorrillo de desigual presencia: tres toritos de muy justita presentación (primero, segundo y cuarto) y tres galanes que se parecían más a lo que es un toro de lidia, destacando como se ha dicho antes a la preciosidad lidiada en quinto lugar, un negro salpicado que, a la postre, fue el único del encierro que se dejó torear. Suerte de varas simulada y de puro trámite, para variar, obviando al primero de la tarde, que recibió él solito más que el repóker restante. Y, en definitiva, corrida falta de la más importante materia prima de la Tauromaquia: la casta. Mansa, desesperadamente mansa, y descastada como si fueran moruchos de carne.
Con este material, obviamente, no se les puede pedir a los coletas que se rompan a torear. Pero lo que sí se les podía pedir, qué menos, lidiar y cumplir dignamente. Ni eso. La corrida del Ventorrillo echó mala tarde, pero los espadas no le andaron a la zaga. Eugenio de Mora estuvo toda la tarde inhibido de sus tareas lidiadoras, no fue capaz de poner a sus toros en suerte, ni tan siquiera de fijarlos en los capotes. Lo suyo fue un "no me apetece y además no puedo", pues aunque el lote que le correspondió no ayudó, él tampoco puso de su parte por cumplir sin más y con un mínimo de dignidad. Y además, el sainete que pegó con la espada al primero, fue de noche en la antigua Dirección General de Seguridad: en este orden, dos pinchazos, dos medias estocadas, cuatro descabellos y dos bajonazos más. Y el toro, más duro que una piedra, aguantando con con el hocico cerrado. Vaya con el buey.
Morenito de Aranda fue agasajado con el primer regalito de la Feria. Reconocerle al torero su afán de lucir al toro y citarlo dándole larga distancia, pero anduvo muy por debajo de la nobilísima embestida del animal. Trallazos a la par que echaba la pata atrás, y falta de mando y de sometimiento fueron las notas predominantes en una faena basada sobre todo en la mano diestra, ya que solo se echó la muleta a la zocata en una ocasión, muy avanzada la faena ya, y sin darle la distancia que le dio en anteriores series con la derecha, mostrándose el toro de esta manera más parado y con menos recorrido. Además, culminó de un pinchazo y una estocada atravesada, y aunque tampoco hubo ni mucho menos mayoría de pañuelos, el despojo cayó, para sonrojo de muchos.
Ante el segundo mojón de la tarde, Morenito tuvo detalles de toreo fino, como por ejemplo esas formas tan toreras de andarle al toro, o algunos remates de fina bisutería. Aromas de torero diferente, a fin de cuentas, pero sin nada destacable que resaltar en el toreo fundamental, pues su actuación se movió también por los derroteros de citar al hilo, quedarse en la oreja y dejar la pierna arrasada.
Cerró el cartel Román, y lo hizo para dar una nueva lección de chabacanería hecha toreo, con esas carencias lidiadoras tan cantosas, esas formas tan toscas y retorcidas, y tan... Tan... ¿Tan 2.0? Pases y pases y pases y pases y más pases al tercero; pases y carreritas detrás de la mula, pases y carreritas detrás de la mula, pases y voltereta, y de nuevo pases y carreritas detrás de la mula, y más pases todavía, y arrimón como culminación ante el sexto. Ni más ni menos que eso, en los dos actos protagonizados por Román.
Entre las cuadrillas, destacar dos soberbios pares de banderillas al quinto de José Manuel Zamorano, el único de los hombres de luces que puso a todo el personal de acuerdo en esta tarde en la que se lidió una nueva mojiganga de El Ventorrillo, y que fue nefastamente despachada por sus matadores. Y es que ante una moruchada de este calado no se puede pedir estar cunvre, pero sí al menos lidiarla con solvencia y dignidad. Pero claro, eso de lidiar, a día de hoy, es un término que suena a chino mandarino.
Corrida del Ventorrillo de desigual presencia: tres toritos de muy justita presentación (primero, segundo y cuarto) y tres galanes que se parecían más a lo que es un toro de lidia, destacando como se ha dicho antes a la preciosidad lidiada en quinto lugar, un negro salpicado que, a la postre, fue el único del encierro que se dejó torear. Suerte de varas simulada y de puro trámite, para variar, obviando al primero de la tarde, que recibió él solito más que el repóker restante. Y, en definitiva, corrida falta de la más importante materia prima de la Tauromaquia: la casta. Mansa, desesperadamente mansa, y descastada como si fueran moruchos de carne.
Con este material, obviamente, no se les puede pedir a los coletas que se rompan a torear. Pero lo que sí se les podía pedir, qué menos, lidiar y cumplir dignamente. Ni eso. La corrida del Ventorrillo echó mala tarde, pero los espadas no le andaron a la zaga. Eugenio de Mora estuvo toda la tarde inhibido de sus tareas lidiadoras, no fue capaz de poner a sus toros en suerte, ni tan siquiera de fijarlos en los capotes. Lo suyo fue un "no me apetece y además no puedo", pues aunque el lote que le correspondió no ayudó, él tampoco puso de su parte por cumplir sin más y con un mínimo de dignidad. Y además, el sainete que pegó con la espada al primero, fue de noche en la antigua Dirección General de Seguridad: en este orden, dos pinchazos, dos medias estocadas, cuatro descabellos y dos bajonazos más. Y el toro, más duro que una piedra, aguantando con con el hocico cerrado. Vaya con el buey.
Morenito de Aranda fue agasajado con el primer regalito de la Feria. Reconocerle al torero su afán de lucir al toro y citarlo dándole larga distancia, pero anduvo muy por debajo de la nobilísima embestida del animal. Trallazos a la par que echaba la pata atrás, y falta de mando y de sometimiento fueron las notas predominantes en una faena basada sobre todo en la mano diestra, ya que solo se echó la muleta a la zocata en una ocasión, muy avanzada la faena ya, y sin darle la distancia que le dio en anteriores series con la derecha, mostrándose el toro de esta manera más parado y con menos recorrido. Además, culminó de un pinchazo y una estocada atravesada, y aunque tampoco hubo ni mucho menos mayoría de pañuelos, el despojo cayó, para sonrojo de muchos.
Ante el segundo mojón de la tarde, Morenito tuvo detalles de toreo fino, como por ejemplo esas formas tan toreras de andarle al toro, o algunos remates de fina bisutería. Aromas de torero diferente, a fin de cuentas, pero sin nada destacable que resaltar en el toreo fundamental, pues su actuación se movió también por los derroteros de citar al hilo, quedarse en la oreja y dejar la pierna arrasada.
Cerró el cartel Román, y lo hizo para dar una nueva lección de chabacanería hecha toreo, con esas carencias lidiadoras tan cantosas, esas formas tan toscas y retorcidas, y tan... Tan... ¿Tan 2.0? Pases y pases y pases y pases y más pases al tercero; pases y carreritas detrás de la mula, pases y carreritas detrás de la mula, pases y voltereta, y de nuevo pases y carreritas detrás de la mula, y más pases todavía, y arrimón como culminación ante el sexto. Ni más ni menos que eso, en los dos actos protagonizados por Román.
Entre las cuadrillas, destacar dos soberbios pares de banderillas al quinto de José Manuel Zamorano, el único de los hombres de luces que puso a todo el personal de acuerdo en esta tarde en la que se lidió una nueva mojiganga de El Ventorrillo, y que fue nefastamente despachada por sus matadores. Y es que ante una moruchada de este calado no se puede pedir estar cunvre, pero sí al menos lidiarla con solvencia y dignidad. Pero claro, eso de lidiar, a día de hoy, es un término que suena a chino mandarino.
viernes, 12 de mayo de 2017
PRIMERA DE FERIA: CON LA TELE HEMOS TOPADO
Empezó San Isidro. Frío y lluvia para los que andan sentados en el granito del tendido. Frío para los que están al amparo de la teja de las andanadas y las gradas. Y comodidad y calor para los que tenemos que tragar con las imágenes (que no sonidos y voces angelicales, que tampoco nos hemos caído de un guindo) que la caja tonta ofrece.
Qué gran invento la televisión para salir del apuro, aunque sea rodeado de libros y apuntes. Pero como lo que es ver los toros in situ, no hay nada en el mundo que lo supere. Qué le vamos a hacer, esto es lo que hay. Así, resumiendo el cotarro de la primera de feria, se puede decir que si la peor corrida de todas las que se lidiarán a lo largo de este mes fuera como esta de La Quinta, la cosa no pintaría del todo mal. No pintaría nada mal, qué puñetas. Una mansada en toda regla, pero oiga, que a los seis se les ha dado cera en el tercio de picas y ninguno ha doblado una pezuña, ni han dado síntomas de invalidez; han tenido, unos más y otros menos, qué torear; y además, respondían cuando se les hacían las cosas bien, y también cuando se les hacían mal. Lo que viene siendo una corrida de toros, vaya.
Se echarán de menos toros así cuando aparezcan por aquí ya sabemos quién, y empiecen las caídas, los paseos de Florito y sus berrendos (para ocio y disfrute de los afisionaos del clavel y el ginc-tónic), la borreguez, la tontuna hecha bóvida, y todos esos largos etcéteras.
Alberto Aguilar, despegado y muleteando sin alma al noble primero, y desbordado y sin llegar a poder con el encastado cuarto. Fatal con la espada.
David Galván sorteó un marrajo, el segundo, al que se le afiazaron aún más las malas ideas con la caótica lidia que recibió, y el hombre, con idea de ponerse bonito ante tal ejemplar, acabó herido y maltrecho en las manos de García Padrós. Muchos ánimos los que se le desean. Mató semejante prenda, como buenamente pudo, Aguilar.
Javier Jiménez, disipó pronto las dudas entre los que no le vimos triunfar el pasado agosto: trallazos en línea recta, pierna escondida, y siempre retorcido. Algunos naturales de buen corte ante el tercero, pero ahogados posteriormente en un mar de vulgaridad y maneras propias del toreo 2.0. Nada nuevo sobre el papel. Además, tampoco anduvo nada fino matando.
Que la peor sea esta pero, a ser posible, ante mejores lidiadores.
Que la peor sea esta pero, a ser posible, ante mejores lidiadores.
miércoles, 3 de mayo de 2017
EN LA GOYESCA HUBO TOREO
Diego Urdiales y Paco Ureña. Paco Ureña y Diego Urdiales. Los dos, mano a mano. En el día 2 de mayo, día grande en Madrid, dos toreros de Madrid, de la afición de Madrid, queridos y respetados en la Plaza de Madrid, se midieron en un mano a mano ante la afición que tanto les espera. Y no triunfaron a lo grande, ni fue una de esas apoteósicas tardes de toros en las que se cortan orejas, rabos, patas, gallinejas, entresijos, zarajos, mollejas y hasta se incluye en el pack algún que otro indulto. Pero que hubo toreo caro y emoción por momentos es tan realidad como que en el día de la Comunidad al Rey de Europa le dio por al vecino humillar, con cariño eso sí.
Del batiburrillo de ganaderías elegidas para la ocasión se puede decir que, sin ser maravillosos ni una cosa del otro mundo, sí ofrecieron más o menos opciones: el primero, de Salvador Domecq, tuvo nobleza pero se acabó pronto; el segundo, también de Domecq, era un tetrapléjico que además se lastimó, por lo que apenas se tenían en pie; tercero y cuarto, herrados con el mítico 9 de Aleas (qué lástima, si levantara la cabeza) fueron dos marrajos que, no obstante, se movieron y llegaron a ofrecer opciones. Igual que los dos de Victoriano del Río que cerraron plaza, tan mal presentados como el resto de la corrida.
Toreó Urdiales por momentos al primero, que fue maravillosamente picado por Manuel José Bernal (el único que fue capaz de plantar dos puyazos en toda la yema). Ya con el capote ambos toreros mostraron sus intenciones durante sus correspondientes turnos de quites, Ureña por gaoneras en las que movió el capote con suavidad y fue capaz de enganchar al toro y llevarlo sometido; y Urdiales por chicuelinas dotadas de una gracia y torería como poco se ve hoy en día para torear por este palo. Los mejores momentos de la faena a este toro llegaron con la mano zocata, pues fue capaz Diego de pegar algunos naturales cargados de torería y gusto. Se tiró a matar además de verdad y, aunque la cobró un poco atravesada, en todo lo alto quedó la estocada.
Ante el tercero tardó Urdiales mucho rato en acoplarse a las correosas embestidas del de José Vázquez. Muchos detalles con sabor añejo y otros tantos muletazos muy toreros, aunque no obstante le faltó mayor rotundidad a la faena para ser de triunfo grande. Aun así, por el ruedo quedaron esparcidos algunos diamantes de toreo verdadero que hoy en día poco se ve.
Ante el quinto Urdiales no pasó de discreto, y se le vio muy por debajo del de Victoriano del Río, que tuvo dentro más de lo que su matador aprovechó.
Toreó también Paco Ureña, y muy bien además. Ante el cuarto, de José Vázquez, al cual sometió con la mano izquierda con esa personalidad de la que el buen torero de Lorca hace gala cuando cita de frente, dando pecho y con la muleta adelantada, y lleva al toro con suavidad y sin pegar arreones hasta rematarlo en redondo. El toreo, ni más ni menos. ¿Por qué los chavales que quieren ser toreros no maman estas cosas? Así se torea, señores. Solo su pinchauvas uso de la espada le hizo perder una oreja de ley. Oreja que sí cortó al sexto ante la poca concurrencia que quedaba para entonces, ya que gran parte del personal optó por largarse a la muerte del quinto a ver al Rey de Europa poner pie y medio en la finalísima de Cardiff. Excesiva la oreja tal vez, después de una faena en la que volvió ponerse muy de verdad cuando agarró la muleta con la mano izquierda, pero resultando ser los muletazos atropellados y sin mando alguno, y muy a merced todo el rato del animal, que le perdonó en varias ocasiones. Como además mató mal, puede ratificarse definitivamente como un premio excesivo la oreja.
Ante el pobre bicho que hizo las veces de segundo de la tarde, abrevió Ureña sin darse mucha coba, pues no cabía otra cosa ahí delante.
En San Isidro, y ante otros toros, volveremos a encontrarnos con estos dos toreros que, por cosas como estas, son tan respetados por la dura y poco afable afición de Madrid. Tan fácil como TOREAR, aunque no se corten orejas, ni se esté cunvre, ni se indulten mojones. Que aprendan otros, que buena falta les hace.
Del batiburrillo de ganaderías elegidas para la ocasión se puede decir que, sin ser maravillosos ni una cosa del otro mundo, sí ofrecieron más o menos opciones: el primero, de Salvador Domecq, tuvo nobleza pero se acabó pronto; el segundo, también de Domecq, era un tetrapléjico que además se lastimó, por lo que apenas se tenían en pie; tercero y cuarto, herrados con el mítico 9 de Aleas (qué lástima, si levantara la cabeza) fueron dos marrajos que, no obstante, se movieron y llegaron a ofrecer opciones. Igual que los dos de Victoriano del Río que cerraron plaza, tan mal presentados como el resto de la corrida.
Toreó Urdiales por momentos al primero, que fue maravillosamente picado por Manuel José Bernal (el único que fue capaz de plantar dos puyazos en toda la yema). Ya con el capote ambos toreros mostraron sus intenciones durante sus correspondientes turnos de quites, Ureña por gaoneras en las que movió el capote con suavidad y fue capaz de enganchar al toro y llevarlo sometido; y Urdiales por chicuelinas dotadas de una gracia y torería como poco se ve hoy en día para torear por este palo. Los mejores momentos de la faena a este toro llegaron con la mano zocata, pues fue capaz Diego de pegar algunos naturales cargados de torería y gusto. Se tiró a matar además de verdad y, aunque la cobró un poco atravesada, en todo lo alto quedó la estocada.
Ante el tercero tardó Urdiales mucho rato en acoplarse a las correosas embestidas del de José Vázquez. Muchos detalles con sabor añejo y otros tantos muletazos muy toreros, aunque no obstante le faltó mayor rotundidad a la faena para ser de triunfo grande. Aun así, por el ruedo quedaron esparcidos algunos diamantes de toreo verdadero que hoy en día poco se ve.
Ante el quinto Urdiales no pasó de discreto, y se le vio muy por debajo del de Victoriano del Río, que tuvo dentro más de lo que su matador aprovechó.
Toreó también Paco Ureña, y muy bien además. Ante el cuarto, de José Vázquez, al cual sometió con la mano izquierda con esa personalidad de la que el buen torero de Lorca hace gala cuando cita de frente, dando pecho y con la muleta adelantada, y lleva al toro con suavidad y sin pegar arreones hasta rematarlo en redondo. El toreo, ni más ni menos. ¿Por qué los chavales que quieren ser toreros no maman estas cosas? Así se torea, señores. Solo su pinchauvas uso de la espada le hizo perder una oreja de ley. Oreja que sí cortó al sexto ante la poca concurrencia que quedaba para entonces, ya que gran parte del personal optó por largarse a la muerte del quinto a ver al Rey de Europa poner pie y medio en la finalísima de Cardiff. Excesiva la oreja tal vez, después de una faena en la que volvió ponerse muy de verdad cuando agarró la muleta con la mano izquierda, pero resultando ser los muletazos atropellados y sin mando alguno, y muy a merced todo el rato del animal, que le perdonó en varias ocasiones. Como además mató mal, puede ratificarse definitivamente como un premio excesivo la oreja.
Ante el pobre bicho que hizo las veces de segundo de la tarde, abrevió Ureña sin darse mucha coba, pues no cabía otra cosa ahí delante.
En San Isidro, y ante otros toros, volveremos a encontrarnos con estos dos toreros que, por cosas como estas, son tan respetados por la dura y poco afable afición de Madrid. Tan fácil como TOREAR, aunque no se corten orejas, ni se esté cunvre, ni se indulten mojones. Que aprendan otros, que buena falta les hace.
martes, 2 de mayo de 2017
MINIFERIA DE LA COMUNIDAD DE MADRID: POCOS DOLORES
El regreso a Madrid de los toros de Doña Dolores Aguirre Ybarra fue una de las mejores noticias que los aficionados nos llevamos cuando Simón Casas pregonó a los cuatro vientos sus planes hace algunos meses. Cuántas tardes de gloria no nos habrá regalado la Doña antaño, con aquellos toros de pavorosa estampa y encastadas embestidas.
Esta mañana, emocionado ante el regreso de esta vacada a la Plaza de Madrid, no podía parar de pensar, sin ir más lejos, en su última comparecencia por aquí, un 9 de mayo de 2010, en pleno San Isidro. De aquellas tardes que uno recuerda con gran cariño, de las tardes que hacen creer aún más enfervorizadamente que la Fiesta de los toros es otra cosa muy distinta a la gran pantomima que hoy en día se vende como Tauromaquia. Claro, qué menos que pensar en que aquellas emociones iban a resurgir en la tarde de hoy, durante el segundo festejo de la Miniferia de la Comunidad de Madrid, qué menos que pensar en aquellos toros duros de patas, encastados como si se les fuera la vida en ellos, peleones hasta el último momento, los cuales hasta sacaban su nobleza cuando el de luces le hacía las cosas bien (que también los había quienes toreaban como los propios ángeles a estos toros, aunque algunos iluminados digan por ahí que es sería imposible torear bien ante esta bravura del Neolítico).
¿Que cómo resultó ser finalmente este esperado regreso? Pues un fiasco de enormes magnitudes, la verdad. Por lo menos, a ojos de este humilde servidor. Novillada de presencia desigual, destacando dos novillos, tercero y cuarto, que nunca, nunca nunca nunca jamás de los jamases debieron pisar el ruedo de Las Ventas. Bueno sí, como mucho en eso del Camino hacia Las Ventas que se celebra en la feria de Otoño. El resto, sin grandes alardes, no pasaron de presentación correcta. En líneas generales, la novillada salió, aparte de mansurrona, noble y sin comerse a nadie ni poner en grandes aprietos a los hombres de luces. Alguno, como el primero, sacó su casta; otro, el tecero, fue una perita en dulce que embestía sin hacer un mal gesto, un novillito de escándalo; así como segundo y cuarto, que también se movieron y dieron sus opciones. Pero, a fin de cuentas, de un hierro como este del que siempre se esperan grandes cosas, una tarde como la de hoy es inevitable que decepcione.
Mediocre la novillada, pero peor aún, para variar un poquito, los tres novilleros. Miguel Maestro, Javier Marín y Fernando Flores; un señor de 33 añetes y más de quince como novillero con picas, y dos chavales que están, como quien dice, empezando en esto. Ausencia de todo intento de lucirse con el capote, inhibidos durante la lidia, vulgares, pegapasistas y muy previsibles en todos sus quehaceres con la muleta; y espantoso el uso que le dieron a la tizona los tres. Nada nuevo sobre la mesa, novilleros con todo preparado y sin nada que dejar a la improvisación. Ningún resquicio de toreo de verdad en ninguno de ellos, solamente el pico, la pierna atrás, los cites al hilo, echarse a los toros afuera... Fotocopias los unos de los otros: los de hoy, con los de la semana pasada, y estos a su vez con los de la anterior, y así sucesivamente hasta aburrirse de tanto contar. No merece la pena extenderse una coma más.
Que la del 5 de junio salga con más casta.
Esta mañana, emocionado ante el regreso de esta vacada a la Plaza de Madrid, no podía parar de pensar, sin ir más lejos, en su última comparecencia por aquí, un 9 de mayo de 2010, en pleno San Isidro. De aquellas tardes que uno recuerda con gran cariño, de las tardes que hacen creer aún más enfervorizadamente que la Fiesta de los toros es otra cosa muy distinta a la gran pantomima que hoy en día se vende como Tauromaquia. Claro, qué menos que pensar en que aquellas emociones iban a resurgir en la tarde de hoy, durante el segundo festejo de la Miniferia de la Comunidad de Madrid, qué menos que pensar en aquellos toros duros de patas, encastados como si se les fuera la vida en ellos, peleones hasta el último momento, los cuales hasta sacaban su nobleza cuando el de luces le hacía las cosas bien (que también los había quienes toreaban como los propios ángeles a estos toros, aunque algunos iluminados digan por ahí que es sería imposible torear bien ante esta bravura del Neolítico).
¿Que cómo resultó ser finalmente este esperado regreso? Pues un fiasco de enormes magnitudes, la verdad. Por lo menos, a ojos de este humilde servidor. Novillada de presencia desigual, destacando dos novillos, tercero y cuarto, que nunca, nunca nunca nunca jamás de los jamases debieron pisar el ruedo de Las Ventas. Bueno sí, como mucho en eso del Camino hacia Las Ventas que se celebra en la feria de Otoño. El resto, sin grandes alardes, no pasaron de presentación correcta. En líneas generales, la novillada salió, aparte de mansurrona, noble y sin comerse a nadie ni poner en grandes aprietos a los hombres de luces. Alguno, como el primero, sacó su casta; otro, el tecero, fue una perita en dulce que embestía sin hacer un mal gesto, un novillito de escándalo; así como segundo y cuarto, que también se movieron y dieron sus opciones. Pero, a fin de cuentas, de un hierro como este del que siempre se esperan grandes cosas, una tarde como la de hoy es inevitable que decepcione.
Mediocre la novillada, pero peor aún, para variar un poquito, los tres novilleros. Miguel Maestro, Javier Marín y Fernando Flores; un señor de 33 añetes y más de quince como novillero con picas, y dos chavales que están, como quien dice, empezando en esto. Ausencia de todo intento de lucirse con el capote, inhibidos durante la lidia, vulgares, pegapasistas y muy previsibles en todos sus quehaceres con la muleta; y espantoso el uso que le dieron a la tizona los tres. Nada nuevo sobre la mesa, novilleros con todo preparado y sin nada que dejar a la improvisación. Ningún resquicio de toreo de verdad en ninguno de ellos, solamente el pico, la pierna atrás, los cites al hilo, echarse a los toros afuera... Fotocopias los unos de los otros: los de hoy, con los de la semana pasada, y estos a su vez con los de la anterior, y así sucesivamente hasta aburrirse de tanto contar. No merece la pena extenderse una coma más.
Que la del 5 de junio salga con más casta.
lunes, 17 de abril de 2017
DOMINGO DE RESURRECCIÓN EN MADRID: PETARDO A TRES BANDAS
Y eso que la tarde de hoy estaba destinada a pasar a los anales de la historia de la Tauromaquia como una de esas tardes cunvre, en las que todo el que asiste al festejo sale de la plaza emocionadísimo y toreando calle Alcalá arriba. No ha sido precisamente por falta de ganas, porque gran parte de la plaza hoy estaba predispuesta a hacer de su capa un sayo con lo que ocurría en el ruedo, pero lo que está claro es que este vis a vis celebrado en la plaza de Madrid en el tradicional festejo del domingo de Resurrección ha sido un verdadero petardo. Petardo, clamoroso, y a tres bandas: petardito de Montealto, petardo monumental de todo aquel que ha gastado taleguilla y/o calzona, y petardazo de Madrid, de la "afición" de Madrid, que no da pie con bola.
Petardito de la ganadería de Montealto, que para la ocasión embarcó rumbo a Las Ventas seis adefesios desiguales, bastos, fofos, con caras destartaladas y, a fin de cuentas, más feos que la vaca que los cagó hace algunos añetes. Tan mansos como feos eran los de Montealto, además de flojitos y con poca casta más bien aunque, eso sí, no por ello se puede decir que no sirvieron y que apenas dieron opciones.
Y al hilo de esta cuestión viene lo que llega siendo el petardazo, monumental a todas luces, de todos aquellos que hoy se vistieron de luces para la ocasión. Pésimos hasta decir basta los seis picadores, que picaron en el primer sitio donde les cayó la puya; fatal, pero que muy mal las cuadrillas, lidiando de forma caótica, y sin poner orden ni concierto absolutamente nadie. Y, por supuesto, nefastos los dos señores que vistieron la taleguilla bordada en oro. Curro Díaz y José Garrido, José Garrido y Curro Díaz quienes, en su segundo vis a vis en esta misma plaza en tan solo medio año, volvieron a mostrarse, de nuevo, por debajo de la situación. Si en aquella tarde de la pasada Feria de Otoño sucumbieron ambos ante una corrida muy encastada y con poder del Puerto de San Lorenzo, para la ocasión hicieron lo propio ante una corrida de Montealto que, resultando ser un fiasco, sí ha corrido ejemplares más que aptos para el triunfo y que no pusieron para nada en aprietos a los de luces. Vamos, lo que en el argot de los que entienden de esto se conoce como toros hechos para el disfrute del maestro de turno. Y es que Curro Díaz hoy ha venido a Madrid con muy pocas ganas de nada. Dos toros, primero y tercero, pastueños, flojos y sosos ante los cuales se mostró en una dinámica más propia de un torero que viene a pasar el trámite sin complicarse la vida lo más absoluto. Frío como el hielo, despegado y tomando muchas precauciones, lo mejor que hizo en sendos actos fue que no se demoró demasiado en irse a por la espada. Salió más espoleado ante el quinto, aunque no tanto como la mayor parte de sus partidarios. Inicio de faena con intenciones de torear bonito y con detalles de bisutería fina, aunque la mayor parte de los muletazos resultaran enganchados y carentes de temple, para seguir con muletazos, o mejor dicho trallazos desde Manuel Becerra, metiendo el pico con enorme descaro y, para no desentonar, escondiendo la patita. Eso sí, poniéndose muy bonito. ¿Que no dio uno solo en el que el toro siguió el trapo, en lugar de que el trapo siguiera la embestida del toro? No importa, Curro componía la figura con musho jarte. ¿Que no cargaba la suerte ni dejaba la muleta plana en ningún momento? Y a quién le importa, si daba gusto ver el gran desmayo del que Curro hacía gala... ¿Que en la mayoría de los muletazos el toro tocaba la muleta? Qué más da, si Curro estaba demostrando ahí abajo su inconfundible clase. ¿Que el temple y el dominio brillaron por su ausencia? Ea, que en el ruedo había un torero poniéndose bonito. Y para finiquitar, hermoso bajonazo que formó una dantesca imagen en el ruedo de la que cualquier aficionado reniega.
Luego estuvo José Garrido, quien sí hizo gala de unas formas primorosas toreando con el capote (su quite por chicuelinas al cuarto, rematadas con una larga con rodilla en tierra que, a la par, dejaron al toro en suerte con enorme eficacia, fue la única muestra de buen toreo que se vivió en toda la tarde). Pero con la muleta no consigue dejar en evidencia ninguna de esas virtuosos cualidades que tanto se cacarean por ahí fuera. ¿Este es el Garrido del que se habla como la reencarnación de quien inventó eso de torear, o es que este Garrido se comió hace tiempo al verdadero? Ojú, qué tardecita la de José Garrido. Empezó mal ante el segundo, un manso declarado que, aunque tardeaba mucho mucho a la hora de arrancarse en el primer muletazo, cuando lo hacía repetía si se la dejaban puesta. Todo al revés con el toro, que pedía distancia pero Garrido lo ahogó, y que siendo toro de tercio para dentro se lo llevaron a la boca de riego.
El cuarto marrajo también se movió y tuvo cierto tranco, pero de nuevo el Garrido encimista volvió a dejar de darle sitio, hasta que el animal echó la persiana y se terminó.
Para cerrar plaza se lidió el animal más potable del encierro, un nobilísimo ejemplar con mucho que torear, y que por supuesto se fue al desolladero sin tal cosa. Muchísimos trallazos, sin ponerse ni una sola vez en el sitio, siempre hacia fuera y, en definitiva, consumando su desastrosa tarde José Garrido volviendo a hacer gala de su incompetencia.
Al petardito de Montealto y al petardo monumental de todo aquel que se vistió a luces, se le sumó el enorme petardazo de la "afición" de Madrid, predispuesta al triunfalismo y a la chabacanería, sin protestar ni un poquito siquiera la fealdad y mala presentación de los espantajos de Montealto, sin recriminar el mal quehacer de los picadores, ni censurar las desastrosas lidias de las cuadrillas, aplaudiendo en el arrastre algún que otro toro manso, jaleando como si Manolete resucitado hubiera sido Curro Díaz por una faena llena de ventajismo y trallazos en las que el toreo brilló por su ausencia y, para colmo, sacándole a saludar una ovación ya no sólo después de tal faena, sino de culminarla con un horrible sartenazo. Y es que está Madrid, la Tauromaquia y todo este tinglado cada día más irreconocible. ¿Novedad? Ni mucho menos, pero no por ello deja de doler el ver Madrid en tal estado.
Petardito de la ganadería de Montealto, que para la ocasión embarcó rumbo a Las Ventas seis adefesios desiguales, bastos, fofos, con caras destartaladas y, a fin de cuentas, más feos que la vaca que los cagó hace algunos añetes. Tan mansos como feos eran los de Montealto, además de flojitos y con poca casta más bien aunque, eso sí, no por ello se puede decir que no sirvieron y que apenas dieron opciones.
Y al hilo de esta cuestión viene lo que llega siendo el petardazo, monumental a todas luces, de todos aquellos que hoy se vistieron de luces para la ocasión. Pésimos hasta decir basta los seis picadores, que picaron en el primer sitio donde les cayó la puya; fatal, pero que muy mal las cuadrillas, lidiando de forma caótica, y sin poner orden ni concierto absolutamente nadie. Y, por supuesto, nefastos los dos señores que vistieron la taleguilla bordada en oro. Curro Díaz y José Garrido, José Garrido y Curro Díaz quienes, en su segundo vis a vis en esta misma plaza en tan solo medio año, volvieron a mostrarse, de nuevo, por debajo de la situación. Si en aquella tarde de la pasada Feria de Otoño sucumbieron ambos ante una corrida muy encastada y con poder del Puerto de San Lorenzo, para la ocasión hicieron lo propio ante una corrida de Montealto que, resultando ser un fiasco, sí ha corrido ejemplares más que aptos para el triunfo y que no pusieron para nada en aprietos a los de luces. Vamos, lo que en el argot de los que entienden de esto se conoce como toros hechos para el disfrute del maestro de turno. Y es que Curro Díaz hoy ha venido a Madrid con muy pocas ganas de nada. Dos toros, primero y tercero, pastueños, flojos y sosos ante los cuales se mostró en una dinámica más propia de un torero que viene a pasar el trámite sin complicarse la vida lo más absoluto. Frío como el hielo, despegado y tomando muchas precauciones, lo mejor que hizo en sendos actos fue que no se demoró demasiado en irse a por la espada. Salió más espoleado ante el quinto, aunque no tanto como la mayor parte de sus partidarios. Inicio de faena con intenciones de torear bonito y con detalles de bisutería fina, aunque la mayor parte de los muletazos resultaran enganchados y carentes de temple, para seguir con muletazos, o mejor dicho trallazos desde Manuel Becerra, metiendo el pico con enorme descaro y, para no desentonar, escondiendo la patita. Eso sí, poniéndose muy bonito. ¿Que no dio uno solo en el que el toro siguió el trapo, en lugar de que el trapo siguiera la embestida del toro? No importa, Curro componía la figura con musho jarte. ¿Que no cargaba la suerte ni dejaba la muleta plana en ningún momento? Y a quién le importa, si daba gusto ver el gran desmayo del que Curro hacía gala... ¿Que en la mayoría de los muletazos el toro tocaba la muleta? Qué más da, si Curro estaba demostrando ahí abajo su inconfundible clase. ¿Que el temple y el dominio brillaron por su ausencia? Ea, que en el ruedo había un torero poniéndose bonito. Y para finiquitar, hermoso bajonazo que formó una dantesca imagen en el ruedo de la que cualquier aficionado reniega.
Luego estuvo José Garrido, quien sí hizo gala de unas formas primorosas toreando con el capote (su quite por chicuelinas al cuarto, rematadas con una larga con rodilla en tierra que, a la par, dejaron al toro en suerte con enorme eficacia, fue la única muestra de buen toreo que se vivió en toda la tarde). Pero con la muleta no consigue dejar en evidencia ninguna de esas virtuosos cualidades que tanto se cacarean por ahí fuera. ¿Este es el Garrido del que se habla como la reencarnación de quien inventó eso de torear, o es que este Garrido se comió hace tiempo al verdadero? Ojú, qué tardecita la de José Garrido. Empezó mal ante el segundo, un manso declarado que, aunque tardeaba mucho mucho a la hora de arrancarse en el primer muletazo, cuando lo hacía repetía si se la dejaban puesta. Todo al revés con el toro, que pedía distancia pero Garrido lo ahogó, y que siendo toro de tercio para dentro se lo llevaron a la boca de riego.
El cuarto marrajo también se movió y tuvo cierto tranco, pero de nuevo el Garrido encimista volvió a dejar de darle sitio, hasta que el animal echó la persiana y se terminó.
Para cerrar plaza se lidió el animal más potable del encierro, un nobilísimo ejemplar con mucho que torear, y que por supuesto se fue al desolladero sin tal cosa. Muchísimos trallazos, sin ponerse ni una sola vez en el sitio, siempre hacia fuera y, en definitiva, consumando su desastrosa tarde José Garrido volviendo a hacer gala de su incompetencia.
Al petardito de Montealto y al petardo monumental de todo aquel que se vistió a luces, se le sumó el enorme petardazo de la "afición" de Madrid, predispuesta al triunfalismo y a la chabacanería, sin protestar ni un poquito siquiera la fealdad y mala presentación de los espantajos de Montealto, sin recriminar el mal quehacer de los picadores, ni censurar las desastrosas lidias de las cuadrillas, aplaudiendo en el arrastre algún que otro toro manso, jaleando como si Manolete resucitado hubiera sido Curro Díaz por una faena llena de ventajismo y trallazos en las que el toreo brilló por su ausencia y, para colmo, sacándole a saludar una ovación ya no sólo después de tal faena, sino de culminarla con un horrible sartenazo. Y es que está Madrid, la Tauromaquia y todo este tinglado cada día más irreconocible. ¿Novedad? Ni mucho menos, pero no por ello deja de doler el ver Madrid en tal estado.
lunes, 10 de abril de 2017
DOMINGO DE RAMOS EN MADRID: LOS VICTORINOS DECEPCIONAN
Es ya muy evidente, siendo además comentado con mayor asiduidad entre los corrillos de aficionados, que los toros herrados con la A coronada cada día se parecen menos a sus ancestros que tan grandiosa ganadería formaban hasta no hace tantos años. ¿Dónde fue a parar aquella casta que tanto caracterizaba a los toros de esta casa? ¿Qué ha pasado con aquellos bravos toros grises que llevaron al gran Victorino Martín Andrés a lo más alto? ¿Qué busca Victorino Martín García como ganadero, a dónde quiere llevar a parar su legendaria vacada?
Muchas preguntas eran las que nos hacíamos algunos aficionados saliendo ayer de la Plaza de Madrid después de presenciar la esperada corrida correspondiente al domingo de Ramos, corrida herrada con la misma A coronada que tanta gloria ha dado a la Fiesta. Una escalera de encierro el presentado por Victorino Martín García, con tres toros, los tres primeros, más en el tipo de Albaserrada, a los que les siguió, en cuarto lugar, una bola de sebo con 631 kilitos de nada a sus espaldas y que, la verdad, si aquella cosa tenía el más mínimo tipo de lo que siempre fue Victorino, podemos afirmar sin problemas que a las ranas les salen pelo y se las pueden llegar a peinar con rastas. Lo de los dos toros que cerraban la corrida, ciertamente, no había por donde cogerlo. El quinto gastó poco remate y, para colmo, unas encornaduras más propias de un Ñú; y el sexto era un crimen para la humanidad de lo rematadamente feo que era, con aquel cabezón que si hubiera sido gato no lamería una olla, con cara tan acarnerada que parecía un murube cárdeno, y bien entradito en carnes también. El colmo.
Haciendo el paseo, Iván Fandiño, Alberto Aguilar y el confirmarme Gómez del Pilar, terna que resultó a priori interesante, y que sólo quedó en el a priori.
Empezando por el final, Gómez del Pilar toreó dos tardes en 2016 y, la verdad, con ese bagaje poco se le puede echar en cara al hombre. Confirmó la alternativa con un toro complicado al que no fue capaz de domeñar. Sus mantazos para espantar las moscas y su particular baile de San Vito no ayudaron, y pasó de verdad un trago desagradable.
Hubo que correr turno por estar Alberto Aguilar en la enfermería, y estoqueó en quinto lugar a un animal que tampoco mordía, pero con el que derrochó la misma inseguridad y carencia de ideas.
Desafortunada tarde la de su confirmación.
Tanto Iván Fandiño como Alberto Aguilar dispusieron de sendos toros, segundo y tercero, más que aptos para un triunfo sonoro. Los dos únicos animales del encierro que cumplieron en varas y embistieron con casta y arrastrando el morro por la arena. Ni que decir tiene que ambos se fueron sin torear y con las orejas puestas. Fandiño no se acopló en ningún momento al buen son del segundo y, para rematar, mató de un sartenazo.
Aguilar trató a su correspondiente como si fuera una alimaña de aquellas que pegaban bocados, pero lo cierto es que los arreones y coladas que sufrió se los provocó él solo. El animal acudía con prontitud y claridad a la franela y embestía largo, pero su matador no asentó ni una vez más zapatillas en el piso, y se le quedaba en la oreja muletazo sí y muletazo también. Vamos, que no lo quiso ni ver.
Fandiño terminó su tarde malamente con el famoso Bosquimano, que se comportó como un aunténtico buey, moviéndose con la cara por las nubes y desentendiéndose de cada muletazo. Una ruina de animal, por dentro y por fuera. Y a Alberto Aguilar le fue devuelto el segundo de su lote por inválido, saliendo en su lugar un sobrero de San Martín muy noble y con el que Aguilar sí quiso explayarse más, tanto, que por poco le suena el tercer aviso. Aunque fuera tirando líneas desde casi Manuel Becerra y abusando mucho del pico. Su fallo con la espada le pudo privar de un despojo.
Decepcionante tarde, a fin de cuentas, la de la esperada corrida de Victorino. Dos buenos toros, 2° y 3°, a los que les faltó dos matadores con otra sintonía, pero no es suficiente para salvarle los muebles a un encierro que, en líneas generales, le faltó muchísima mayor casta, poder y emoción.
Lo que siempre caracterizó a esta vacada, y que no es tan habitual en los últimos años, por desgracia.
lunes, 3 de abril de 2017
DOMINGO MADRILEÑO: TINTO CON CASERA
Dicen los que entienden del tema que mezclar un vino con agua es una mala, pero que malísima idea. Un sacrilegio. En el mundo de los toros, sin embargo, los que entienden del asunto dicen que la bravura del siglo XXI consiste en una nobleza empalagosa y carente de dificultades para disfrutar ante el animalito de turno. O sea, que en resumidas cuentas, en lo que a la Tauromaquia de hoy en día respecta, si uno quiere tener un futuro próspero y dichado criando toros de lidia, más le vale que la base de su hierro sea lo que en la enología se llama "echar agua al vino". Crimen en una, supervivencia en la otra. Buenas noticias entonces para don Álvaro Martínez Conradi, propietario de la ganadería de La Quinta, la cual, visto lo visto esta tarde en la novillada que ha lidiado en Madrid, ha demostrado que eso de aguar el vino, un muy buen vino por cierto y con muchísima calidad, es la base de su hierro. Por lo cual, le espera un futuro más que prometedor. Con ejemplares como los lidiados hoy en Las Ventas, no tardarán los figurones del toreo en rifárselos para hacer eso del mejor toreo de la Historia. Enhorabuena.
Novillada, pues, descastada y boba; aunténtica juampedritis teñida de cárdeno, en la que han salido algunos ejemplares para ponerse las botas pegando pases bien a gusto: un primer novillo inválido al que le han arreado, por decir algo, dos picotazos, en buen sitio y trasero, respectivamente, para llegar al último tercio siendo todo bondad y buenas intenciones; segundo, a los berrendos de Florito por tetrapléjico y sustituido por uno de San Martín, el cual tampoco estaba sobrado de demasiada fuerza y casta; tercero, orientado y con malas ideas, en gran parte por la mala lidia que recibió, y que mandó al hule al pobre García Navarrete con una cornada en el cuello y otra en el muslo, además de una fractura de clavícula
El cuarto se tragaba los trallazos de Vanegas de veinte en veinte sin siquiera inmutarse, con una caridad impropia del alma de Santa Coloma; y el quinto fue una perita en dulce con la que Ángel Sánchez se explayó a gusto. Cerró la tarde un remiendo de Rehuelga que derrochó más genio que otra cosa.
Y con estos seis señores encerrados en los chiqueros mientras esperaban su momento, hicieron el paseíllo Manolo Vanegas, viejo conocido por estos fueros, y los debutantes Ángel Sánchez y García Navarrete. Empezando por el final, al pobre Navarrete solo queda desearle una recuperación lo más pronta posible y mandarle muchos ánimos para salir adelante y volver a la cara del toro cuanto antes.
Manolo Vanegas toreó bien con el capote a sus dos toros de La Quinta y a ambos los tumbó con sendas estocadas en buen sitio y aún mejor ejecutadas, pero su actuación se puede resumir en un novillero que estuvo frío, fuera de sitio, vulgar y muy pesado ante un lote de esos para disfrutar. También se hizo cargo del remiendo de Rehuelga que le correspondió en el sorteo a García Navarrete, y al que se limitó a pegar banderazos de todos los colores mientras la parroquia pedía la hora. En resumen, más de lo mismo de siempre por parte de un Manolo Vanegas que ya tiene su alternativa a la vuelta de la esquina, y que mucho tiene que mejorar si quiere decir algo en el toreo.
Pero el verdadero protagonista en el día de hoy fue el otrora debutante, Ángel Sánchez, quien perdió el premio gordo por pinchauvas. Fue ante el quinto novillo, un ejemplar al que le fue simulado el castigo en varas, y que embistió al ralentí y sin echar un sólo gesto censurable. Para agarrarse un coma etílico toreando. Ángel Sánchez, que ya en el recibo capotero había dejado algunos lances a la verónica para enmarcar, tuvo un comienzo de faena, rodilla en tierra, que fue un deleite para los ojos. A ello le siguió una serie con la derecha despegada que dijo más bien poco, para después echarse la franela a la zocata sin dilación. Al natural, el chaval, sabedor del ejemplar que tenía delante, no tenía más que dejar la muletita en los hocicos de tan boyante animal y acompañar su despaciosa embestida. Dos tandas con la zurda a cámara lenta y, sin miedo a decirlo, descargando la suerte, perfilero y sin llevar al toro toreado en redondo. Ni uno en redondo. Ni uno solo, todo en línea recta y ayudándose en todos losnmuletazos con el estoque simulado. Volvió a la diestra, bajando el listón, para de nuevo coger la zurda y dejar otra serie al ralentí y, una vez más, citando perfilero y llevando al toro muy lineal. Y a matar, sin más, convirtiéndola en una faena corta, cosa de agradecer en tiempos de muleteos interminables. Buenos de verdad fueron algunos remates, pero al toreo fundamental le faltó, digamos, más clasicismo y pureza. Virtudes que sí demostró por momentos ante el segundo de la tarde, sobrero de San Martín, ante el cual estuvo valiente y tragando ante algunos parones y malas miradas con las que el animal le puso a prueba, amén de dejar algunos muletazos con la mano derecha gustándose y, esta vez sí, llevando al toro toreado en redondo. Como mandan los cánones del toreo verdadero.
Que sí, que eso de la nobleza y la toreabilidad puede ser que sea el futuro de la Tauromaquia, y que a los toreros les encanta, y que para crear jarte hacen falta encierros así. Pero unos pocos, que se niegan a evolucionar (seguramente por ser herederos legitimos del Hombre de Cromañon), siguen prefiriendo la casta, las malas ideas, los toros con poder, bravura, tercios de picas espectaculares, y todas esas cosas que son inviables para la Tauromaquia en el año 2017.
Novillada, pues, descastada y boba; aunténtica juampedritis teñida de cárdeno, en la que han salido algunos ejemplares para ponerse las botas pegando pases bien a gusto: un primer novillo inválido al que le han arreado, por decir algo, dos picotazos, en buen sitio y trasero, respectivamente, para llegar al último tercio siendo todo bondad y buenas intenciones; segundo, a los berrendos de Florito por tetrapléjico y sustituido por uno de San Martín, el cual tampoco estaba sobrado de demasiada fuerza y casta; tercero, orientado y con malas ideas, en gran parte por la mala lidia que recibió, y que mandó al hule al pobre García Navarrete con una cornada en el cuello y otra en el muslo, además de una fractura de clavícula
El cuarto se tragaba los trallazos de Vanegas de veinte en veinte sin siquiera inmutarse, con una caridad impropia del alma de Santa Coloma; y el quinto fue una perita en dulce con la que Ángel Sánchez se explayó a gusto. Cerró la tarde un remiendo de Rehuelga que derrochó más genio que otra cosa.
Y con estos seis señores encerrados en los chiqueros mientras esperaban su momento, hicieron el paseíllo Manolo Vanegas, viejo conocido por estos fueros, y los debutantes Ángel Sánchez y García Navarrete. Empezando por el final, al pobre Navarrete solo queda desearle una recuperación lo más pronta posible y mandarle muchos ánimos para salir adelante y volver a la cara del toro cuanto antes.
Manolo Vanegas toreó bien con el capote a sus dos toros de La Quinta y a ambos los tumbó con sendas estocadas en buen sitio y aún mejor ejecutadas, pero su actuación se puede resumir en un novillero que estuvo frío, fuera de sitio, vulgar y muy pesado ante un lote de esos para disfrutar. También se hizo cargo del remiendo de Rehuelga que le correspondió en el sorteo a García Navarrete, y al que se limitó a pegar banderazos de todos los colores mientras la parroquia pedía la hora. En resumen, más de lo mismo de siempre por parte de un Manolo Vanegas que ya tiene su alternativa a la vuelta de la esquina, y que mucho tiene que mejorar si quiere decir algo en el toreo.
Pero el verdadero protagonista en el día de hoy fue el otrora debutante, Ángel Sánchez, quien perdió el premio gordo por pinchauvas. Fue ante el quinto novillo, un ejemplar al que le fue simulado el castigo en varas, y que embistió al ralentí y sin echar un sólo gesto censurable. Para agarrarse un coma etílico toreando. Ángel Sánchez, que ya en el recibo capotero había dejado algunos lances a la verónica para enmarcar, tuvo un comienzo de faena, rodilla en tierra, que fue un deleite para los ojos. A ello le siguió una serie con la derecha despegada que dijo más bien poco, para después echarse la franela a la zocata sin dilación. Al natural, el chaval, sabedor del ejemplar que tenía delante, no tenía más que dejar la muletita en los hocicos de tan boyante animal y acompañar su despaciosa embestida. Dos tandas con la zurda a cámara lenta y, sin miedo a decirlo, descargando la suerte, perfilero y sin llevar al toro toreado en redondo. Ni uno en redondo. Ni uno solo, todo en línea recta y ayudándose en todos losnmuletazos con el estoque simulado. Volvió a la diestra, bajando el listón, para de nuevo coger la zurda y dejar otra serie al ralentí y, una vez más, citando perfilero y llevando al toro muy lineal. Y a matar, sin más, convirtiéndola en una faena corta, cosa de agradecer en tiempos de muleteos interminables. Buenos de verdad fueron algunos remates, pero al toreo fundamental le faltó, digamos, más clasicismo y pureza. Virtudes que sí demostró por momentos ante el segundo de la tarde, sobrero de San Martín, ante el cual estuvo valiente y tragando ante algunos parones y malas miradas con las que el animal le puso a prueba, amén de dejar algunos muletazos con la mano derecha gustándose y, esta vez sí, llevando al toro toreado en redondo. Como mandan los cánones del toreo verdadero.
Que sí, que eso de la nobleza y la toreabilidad puede ser que sea el futuro de la Tauromaquia, y que a los toreros les encanta, y que para crear jarte hacen falta encierros así. Pero unos pocos, que se niegan a evolucionar (seguramente por ser herederos legitimos del Hombre de Cromañon), siguen prefiriendo la casta, las malas ideas, los toros con poder, bravura, tercios de picas espectaculares, y todas esas cosas que son inviables para la Tauromaquia en el año 2017.
lunes, 27 de marzo de 2017
PRIMERA DEL AÑO EN MADRID: SE FUERON SIN TOREAR
La novillada soñada en el lugar soñado. Simple y llanamente, es lo que ha sido la novillada de Fuente Ymbro lidiada en el primer festejo de la temporada venteña y, a la postre, de la era Simón Casas como empresario de la plaza de Madrid. Una novillada ideal para un triunfo gordo en la mismísima plaza de Las Ventas. Ideal para alzarse figura novilleril e hincharse a torear novilladas y llegar a la alternativa siendo sensación. Ideal para torear a placer y demostrar que cuando se habla de X novillero es por algo...
Y que al final ha quedado en seis novillos por encima, pero que muy por encima, de sus lidiadores, los cuales no se han salido ni por un segundo de los cánones típicos del destoreo de moda a día de hoy, despojos y ovaciones aparte.
La novillada soñada ha lucido en el lugar soñado una estampa verdaderamente bella e irreprochable, un buen ejemplo de lo que debe ser el "Novillo de Madrid". Los seis novillos ya cuajaditos, con remate y que perfectamente podrían haberse lidiado como corrida de toros en muchas plazas de provincias. Es más, y aunque las comparaciones sean odiosas, algunos de los novillos de hoy parecían los padres de esos que se rifan por ahí los que hacen el mejor toreo de la historia. ¡¡Qué gusto una novillada así en Madrid!! De momento, Simón Casas recuerda dónde está. De momento...
La novillada soñada, esa tan magníficamente presentada, en el lugar soñado se ha ido al desolladero sin ser aprovechada lo más mínimo. Lo que la afición exigente llama "irse sin torear", a fin de cuentas. El primero salió de chiqueros ya dando muestras de debilidad y hubo que tratarlo en el caballo como si aquello fueran las urgencias del Doce de Octubre. Se vino arriba en el tercio de muleta para acabar embistiendo con dulzura en la franela de Pablo Aguado, quien lo pasó por ambas manos sin molestarlo mucho, llevándolo en línea recta, a media altura y poniéndose, eso sí, muy bonito. El novillero ya se confió con el capote demasiado cuando el novillo le achuchó durante el primer tercio, pero a la segunda, mientras lo sacaba de las tablas para cuadrarlo en las rayas de picar, volvió a confiarse y fue cuando el novillo no perdonó: voltereta muy fea que dejó una dramática imagen sobre el ruedo de un chaval inconsciente al que tuvieron que evacuar a la enfermería , donde se le diagnosticó un traumatismo craneoencefálico. Ánimos y pronta recuperación para él.
La novillada quedó pues en mano a mano entre Leo Valadez y Diego Carretero, a los cuales les habrán regado los oídos de elogios, piropos y grandes pronósticos de futuro de los cuales, si son chicos honestos y humildes, harán caso omiso y los utilizarán únicamente para mejorar. Y vaya si tienen que mejorar. De aquí a Roma cada uno, ida y vuelta.
Leo Valadez estuvo toda la tarde bullidor y en novillero, sin perdonar un sólo quite, y aprovechando la mínima oportunidad para dejar patente sus ganas de comerse el mundo. Pero de torear, lo que se dice torear... Más bien poco. Sorteó en segundo lugar un novillo al que habrá que apuntar su nombre, Adulador, número 104, para no olvidarse de lo que a buen seguro será uno de los ejemplares más destacados del año. Buena pelea en varas y excelentemente picado por ese buen picador que es Manuel Jesús Bernal. Una pena que el novillero no fuera tan amable de ponerlo una tercera vez en suerte. ¿Para qué, si eso es del milenio pasado? Se viene arriba el toro durante la lidia y llega al último tercio con un torrente a embestidas encastadas y humillando, mientras Valadez se las entiende y desea ahí delante con otro torrente de trallazos hacia fuera, escondiendo la patita (para variar) y sin ponerse en el sitio. Dejó, eso sí, dos trincherazos de aunténtico cartel de toros. Y el novillo, sin ser sometido ni podido, yéndose al desolladero con las orejas puestas en medio de una gran ovación que reconocía su brava condición.
Valadez dispuso en quinto lugar de un ejemplar que empujó con brío en la primera vara hasta el punto de descabalgar al montado, pero con mucho menos ímpetu en la segunda. Mucho que torear en el último tercio, pero Valadez en la misma línea que en su comparecencia anterior: pico, trallazos, pierna retrasada y hacia fuera. Todo hacia fuera, hacia donde el novillo decía, y no había donde le mandaban. Novillo, como el resto de sus cinco hermanos, que se fue camino de ser despellejado entre aplausos y sin habérsele toreado.
Aplausos también para Valadez conjugados con protestas de algunos aficionados que le reprochaban su destoreo.
Llegó Diego Carretero, natural de Hellín, con las maneras toscas y ventajistas propias del mejor toreo de la historia. Tres grandes novillos, tercero, cuarto y sexto, a los que un gran ganadero de otro tiempo hubiera calificado "tontos y sin frenos". Con más pena que gloria pasó ante los dulcísimos tercero y cuarto, unas máquinas de regalar embestidas de ensueño ambos. Ante el sexto, otro "tonto y sin frenos" que se repuchó en varas y hasta llegó a pegar una coz (a estas horas un servidor, que cada dia entiende menos de esto, aún está en shock después de soñar despierto que a tal ejemplar se le pidió con ímpetu la vuelta al ruedo), y llegó al último tercio sin parar de embestir. Carretero dió muchos pases, algunos corriendo bien la mano y despaciosos, pero desde Manuel Becerra, retorcidísimo y hacia fuera. Ni una vez en el sitio, y ni uno hacia adentro. Y como además sufrió una aparatosa voltereta, sin consecuencias por suerte, ni siquiera la estocada defectuosa que ejecutó fue impedimento para que se le concediera un despojo de autobuses, el primero del año, que dio aunténtica vergüenza ajena.
Así las cosas, si con esta pedazo de novillada los chavales se van sin reventar Madrid, ya pueden hacérselo mirar. Fue su gran oportunidad y en el lugar deseado, y no lo aprovecharon. ¿Qué más queréis para triunfar?
Y que al final ha quedado en seis novillos por encima, pero que muy por encima, de sus lidiadores, los cuales no se han salido ni por un segundo de los cánones típicos del destoreo de moda a día de hoy, despojos y ovaciones aparte.
La novillada soñada ha lucido en el lugar soñado una estampa verdaderamente bella e irreprochable, un buen ejemplo de lo que debe ser el "Novillo de Madrid". Los seis novillos ya cuajaditos, con remate y que perfectamente podrían haberse lidiado como corrida de toros en muchas plazas de provincias. Es más, y aunque las comparaciones sean odiosas, algunos de los novillos de hoy parecían los padres de esos que se rifan por ahí los que hacen el mejor toreo de la historia. ¡¡Qué gusto una novillada así en Madrid!! De momento, Simón Casas recuerda dónde está. De momento...
La novillada soñada, esa tan magníficamente presentada, en el lugar soñado se ha ido al desolladero sin ser aprovechada lo más mínimo. Lo que la afición exigente llama "irse sin torear", a fin de cuentas. El primero salió de chiqueros ya dando muestras de debilidad y hubo que tratarlo en el caballo como si aquello fueran las urgencias del Doce de Octubre. Se vino arriba en el tercio de muleta para acabar embistiendo con dulzura en la franela de Pablo Aguado, quien lo pasó por ambas manos sin molestarlo mucho, llevándolo en línea recta, a media altura y poniéndose, eso sí, muy bonito. El novillero ya se confió con el capote demasiado cuando el novillo le achuchó durante el primer tercio, pero a la segunda, mientras lo sacaba de las tablas para cuadrarlo en las rayas de picar, volvió a confiarse y fue cuando el novillo no perdonó: voltereta muy fea que dejó una dramática imagen sobre el ruedo de un chaval inconsciente al que tuvieron que evacuar a la enfermería , donde se le diagnosticó un traumatismo craneoencefálico. Ánimos y pronta recuperación para él.
La novillada quedó pues en mano a mano entre Leo Valadez y Diego Carretero, a los cuales les habrán regado los oídos de elogios, piropos y grandes pronósticos de futuro de los cuales, si son chicos honestos y humildes, harán caso omiso y los utilizarán únicamente para mejorar. Y vaya si tienen que mejorar. De aquí a Roma cada uno, ida y vuelta.
Leo Valadez estuvo toda la tarde bullidor y en novillero, sin perdonar un sólo quite, y aprovechando la mínima oportunidad para dejar patente sus ganas de comerse el mundo. Pero de torear, lo que se dice torear... Más bien poco. Sorteó en segundo lugar un novillo al que habrá que apuntar su nombre, Adulador, número 104, para no olvidarse de lo que a buen seguro será uno de los ejemplares más destacados del año. Buena pelea en varas y excelentemente picado por ese buen picador que es Manuel Jesús Bernal. Una pena que el novillero no fuera tan amable de ponerlo una tercera vez en suerte. ¿Para qué, si eso es del milenio pasado? Se viene arriba el toro durante la lidia y llega al último tercio con un torrente a embestidas encastadas y humillando, mientras Valadez se las entiende y desea ahí delante con otro torrente de trallazos hacia fuera, escondiendo la patita (para variar) y sin ponerse en el sitio. Dejó, eso sí, dos trincherazos de aunténtico cartel de toros. Y el novillo, sin ser sometido ni podido, yéndose al desolladero con las orejas puestas en medio de una gran ovación que reconocía su brava condición.
Valadez dispuso en quinto lugar de un ejemplar que empujó con brío en la primera vara hasta el punto de descabalgar al montado, pero con mucho menos ímpetu en la segunda. Mucho que torear en el último tercio, pero Valadez en la misma línea que en su comparecencia anterior: pico, trallazos, pierna retrasada y hacia fuera. Todo hacia fuera, hacia donde el novillo decía, y no había donde le mandaban. Novillo, como el resto de sus cinco hermanos, que se fue camino de ser despellejado entre aplausos y sin habérsele toreado.
Aplausos también para Valadez conjugados con protestas de algunos aficionados que le reprochaban su destoreo.
Llegó Diego Carretero, natural de Hellín, con las maneras toscas y ventajistas propias del mejor toreo de la historia. Tres grandes novillos, tercero, cuarto y sexto, a los que un gran ganadero de otro tiempo hubiera calificado "tontos y sin frenos". Con más pena que gloria pasó ante los dulcísimos tercero y cuarto, unas máquinas de regalar embestidas de ensueño ambos. Ante el sexto, otro "tonto y sin frenos" que se repuchó en varas y hasta llegó a pegar una coz (a estas horas un servidor, que cada dia entiende menos de esto, aún está en shock después de soñar despierto que a tal ejemplar se le pidió con ímpetu la vuelta al ruedo), y llegó al último tercio sin parar de embestir. Carretero dió muchos pases, algunos corriendo bien la mano y despaciosos, pero desde Manuel Becerra, retorcidísimo y hacia fuera. Ni una vez en el sitio, y ni uno hacia adentro. Y como además sufrió una aparatosa voltereta, sin consecuencias por suerte, ni siquiera la estocada defectuosa que ejecutó fue impedimento para que se le concediera un despojo de autobuses, el primero del año, que dio aunténtica vergüenza ajena.
Así las cosas, si con esta pedazo de novillada los chavales se van sin reventar Madrid, ya pueden hacérselo mirar. Fue su gran oportunidad y en el lugar deseado, y no lo aprovecharon. ¿Qué más queréis para triunfar?
martes, 14 de marzo de 2017
SAN ISIDRO 2017: LAS NOVILLADAS
Tercera y última parte del análisis de San Isidro, para hablar del futuro del toreo: las novilladas.
Así de primeras, se puede decir que el trío de ganaderías seleccionado cae bastante bien y se ve atractivo. El Montecillo y Montealto son ganaderías que han dado buenos resultados en Madrid en los últimos años; y de Flor de Jara, baste con mirar su procedencia y sus antecedentes en Madrid que, aunque haya que remontarse algunos años atrás, no son para nada manos.
La primera de las novilladas, programada para el lunes 22 de mayo, medirá a Jesús Enrique Colombo, Pablo Aguado y Rafael Serna con los utreros de Paco Medina. El primero, con la vitola de "gran promesa de la novillería", hará el paseíllo destocado. Por su parte, Aguado y Serna ya son conocidos por estos fueros. Aguado impresionó a este humilde juntaletras hace un año, en una de las novilladas de abril en Las Ventas, a raíz de un concepto del toreo que, por desgracia, poco se tiene ya en cuenta. Aunque parece ser que fue un espejismo, porque después de esto le seguí la pista (en la pasada feria de Otoño, sin ir más lejos, vino a dar cuenta de la novillada; o hace unos días en Olivenza), y se pudo apreciar algo radicalmente diferente.
Completa la terna Rafael Serna, herido de gravedad el pasado verano en esta misma plaza, y que pasó meses después sin pena ni gloria por Otoño.
La segunda de las novilladas se celebrará el martes 30 de mayo. Para esta fecha, se contará con los utreros de Montealto, de los cuales darán cuenta Leo Valadez, Diego Carretero y el francesito Andy Younnes, del que se hablan maravillas y, además, hará su presentación en Madrid en ese día.
Leo Valadez, de quien también se cacarean grandes logros, hará también su presentación en Madrid, pero no en este festejo, sino dentro de algunas semanas en las primeras novilladas de la temporada. Veamos cuáles son los motivos de tantos piropos.
Por su parte, Diego Carretero toreó el pasado año alguna novillada en esta plaza en verano, pero personalmente no puedo decir nada porque no le vi. Poco más se sabe de él, salvo que en días anteriores cortó una oreja en la Feria de Fallas, en Valencia.
La tercera y última novillada de la feria está programada para el sábado 3 de junio, y llevará la divisa de Flor de Jara. De los santacolomas de Daniel Aragón Cancela dará cuenta un viejo conocido en esta plaza, Juan Miguel, novillero que ha tenido varios triunfos en Madrid, aunque más por mérito de fletar autobuses que por sus maneras en el ruedo. Es también conocido ya por estas lindes Alejandro Marcos, un novillero próximo a la alternativa y al que a le han atribuido muchos logros, sobre todo en Madrid, aunque a algunos aficionados no les haya terminado e convencer.
Por último, cerrando cartel, se presentará con picadores en Madrid Ángel Sánchez, a quien se le recuerda por ser vencedor del certamen Camino hacia Las Ventas en el año 2013.
Así de primeras, se puede decir que el trío de ganaderías seleccionado cae bastante bien y se ve atractivo. El Montecillo y Montealto son ganaderías que han dado buenos resultados en Madrid en los últimos años; y de Flor de Jara, baste con mirar su procedencia y sus antecedentes en Madrid que, aunque haya que remontarse algunos años atrás, no son para nada manos.
La primera de las novilladas, programada para el lunes 22 de mayo, medirá a Jesús Enrique Colombo, Pablo Aguado y Rafael Serna con los utreros de Paco Medina. El primero, con la vitola de "gran promesa de la novillería", hará el paseíllo destocado. Por su parte, Aguado y Serna ya son conocidos por estos fueros. Aguado impresionó a este humilde juntaletras hace un año, en una de las novilladas de abril en Las Ventas, a raíz de un concepto del toreo que, por desgracia, poco se tiene ya en cuenta. Aunque parece ser que fue un espejismo, porque después de esto le seguí la pista (en la pasada feria de Otoño, sin ir más lejos, vino a dar cuenta de la novillada; o hace unos días en Olivenza), y se pudo apreciar algo radicalmente diferente.
Completa la terna Rafael Serna, herido de gravedad el pasado verano en esta misma plaza, y que pasó meses después sin pena ni gloria por Otoño.
La segunda de las novilladas se celebrará el martes 30 de mayo. Para esta fecha, se contará con los utreros de Montealto, de los cuales darán cuenta Leo Valadez, Diego Carretero y el francesito Andy Younnes, del que se hablan maravillas y, además, hará su presentación en Madrid en ese día.
Leo Valadez, de quien también se cacarean grandes logros, hará también su presentación en Madrid, pero no en este festejo, sino dentro de algunas semanas en las primeras novilladas de la temporada. Veamos cuáles son los motivos de tantos piropos.
Por su parte, Diego Carretero toreó el pasado año alguna novillada en esta plaza en verano, pero personalmente no puedo decir nada porque no le vi. Poco más se sabe de él, salvo que en días anteriores cortó una oreja en la Feria de Fallas, en Valencia.
La tercera y última novillada de la feria está programada para el sábado 3 de junio, y llevará la divisa de Flor de Jara. De los santacolomas de Daniel Aragón Cancela dará cuenta un viejo conocido en esta plaza, Juan Miguel, novillero que ha tenido varios triunfos en Madrid, aunque más por mérito de fletar autobuses que por sus maneras en el ruedo. Es también conocido ya por estas lindes Alejandro Marcos, un novillero próximo a la alternativa y al que a le han atribuido muchos logros, sobre todo en Madrid, aunque a algunos aficionados no les haya terminado e convencer.
Por último, cerrando cartel, se presentará con picadores en Madrid Ángel Sánchez, a quien se le recuerda por ser vencedor del certamen Camino hacia Las Ventas en el año 2013.
sábado, 11 de marzo de 2017
SAN ISIDRO 2017: LOS TOREROS
Una vez desgranado el grueso de ganaderías que lidiarán en San Isidro, llega el momento de hacer lo propio con los toreros que lidiarán y darán muerte a dichas corridas.
Mirando uno a uno los nombres que aparecen en la lista, uno se da cuenta de que hay pocas ausencias destacadas y, sin embargo, mucha paja de relleno. Y es que veinticinco corridas de toros, a uno se le presumen demasiadas. Si en ganaderías ya nos sobraban Las Ramblas, Valdefresno, El Pilar o José Luis Pereda, entre otras, en cuanto a coletas uno no termina de entender qué pintan en la feria nombres como Fandi, Rivera Ordóñez, Pinar, Padilla, El Cid, Luque; o los dobletes de Juan del Álamo, Joselito Adame, Juan Bautista, Cayetano o Jiménez Fortes. Rellenar, simplemente rellenar una feria inviablemente larga.
Y sin embargo, ¿a quién se echa de menos?
¿A José Tomás, sin ir más lejos? Misma cantinela de todos los años, y además consta que el Productor de jarte hizo un sobreesfuerzo por traerle. Y ni puñetero caso.
¿Juan Mora? Pues sí, ya podrían acordarse de él y, de paso, del aficionado.
Uno se acuerda también de Sánchez Vara y el esfuerzo que hizo el año pasado con lo de Moreno Silva, y la verdad, bien hubiera merecido su huequecito. Pero no se ha tenido presente.
Y, por supuesto, también hay memoria para los Javier Cortés, Sergio Aguilar, Fernando Cruz, Octavio Chacón o Emilio de Justo, quienes, seguro segurísimo, tienen mucho más interés, al menos a priori, que la recua más arriba nombrada, que aburren más que la carta de Valdano a los Reyes Magos.
En cuanto a las figuras, se puede apreciar, así a bote pronto, que sus combinaciones ya no son tan repetitivas como antes, que les han hecho hueco en sus carteles a los toreros nuevos. Pero para lidiar la misma bazofia de siempre, vaya. De ahí no salen. Y la verdad, ni falta que hace, pues siempre se prefiere ver ante los miuras, por poner un ejemplo, a una verdadera figura del toreo como lo es Rafaelillo, antes que a alguno de esos cantamañanas que solo sabe estar cunvre ante el osito Mimosín. ¿Para qué, para que salgan como tienen que salir, los traten como basura, y los juntaletras a su servicio lo pongan al nivel de una escombrera? A uno no le compensa, la verdad...
Por supuesto, de esto se pasa por alto a Alejandro Talavante, quien amén de tirar un póquer sobre la mesa, una de las corridas que lidiará será la de Victorino Martín. Y ojalá se desquite de aquella encerrona de hace tres años y dé una gran tarde de toros. Se anuncia también con las corridas del Puerto de San Lorenzo, Núñez del Cuvillo y Victoriano del Río. Eso sí es un gesto de figura del toreo.
Del resto, decir lo siguiente:
DAVID MORA: Triunfador apoteósico del San Isidro de 2016, con una reaparición soñada en el escenario donde por poco pierde la vida años atrás. Viene tres tardes en la Feria con las corridas de El Pilar, Parladé y Garcigrande.
LÓPEZ SIMÓN: Meritorio, pero que muy meritorio (para que luego no le echen cuentas a este pobre incomprendido) es que tenga una nada despreciable colección de cuatro puertas (chicas) grandes sin haber pegado medio muletazo en condiciones. Y hasta aquí, las únicas virtudes que se le pueden presumir a este excelso pegapases para entrar tres tardes en San Isidro, con los hierros de Montalvo, Jandilla y Victoriano del Río.
ALBERTO AGUILAR: Un torero en el que siempre se ha creído, aunque no haya terminado de despuntar. Lidió hace un año al bravo Camarín, con el cual no terminó de entenderse aun cortando una orejita. Dicen los que le vieron que dio una buena tarde de toros en pasado 12 de octubre frente a los toros de Palha. Pues vamos a ver cómo está en sus dos tardes lidiando La Quinta y Rehuelga.
ANTONIO FERRERA: Vuelve a Madrid tras un año lesionado para matar las corridas de Las Ramblas y Adolfo Martín.
CURRO DÍAZ: Fino, pinturero, con duende, garbo y gracia... Y también, con mucho gusto, sobre todo en eso tan de moda de "torear" escondiendo la patita. Después del 2016 que echó, viene en esta feria por todo lo alto, con la de Montalvo en día del Patrón y la de Parladé, además del festejo que se celebrará en Domingo de Resurrección.
DIEGO URDIALES: Tan irregular como buen torero. Lleva algunas tardes en Madrid sin hacer el más mínimo ruido, y esperamos que en esta feria rompa la mala racha. Está anunciado con las corridas de El Pilar y Victorino Martín.
FERNANDO ROBLEÑO: Mucho tiempo lleva coleccionando tardes de las de "sin pena ni gloria", y recordando más bien poco a aquel Robleño que deslumbró en sus comienzos. Se las verá con las corridas de Cuadri y Rehuelga.
JIMÉNEZ FORTES: La verdad es que no somos pocos los que creemos que, con una tarde, hubiera chutado. Pero bueno, por ahí anda metido para lidiar Lagunajanda y Valdefresno, aunque con este percal difícil lo tiene el hombre.
GINÉS MARÍN*: Un joven de los que se hablan cosas maravillosas y fabulosas, aunque el año pasado no mostrara nada diferente al resto en la novillada que estoqueó en San Isidro. Vamos a darle una oportunidad, las cuales consistirán en sendas corridas de Alcurrucén y El Torero.
IVÁN FANDIÑO: Quien no levanta cabeza desde aquella tarde. Vamos a ver qué tal este año con las de Parladé y José Luis Pereda.
JAVIER JIMÉNEZ: Muy bien colocado, como no podía ser menos, quien el año pasado pegó un fuerte aldabonazo en el verano madrileño. Tendrá la oportunidad de reafirmarse ante la corrida de La Quinta en la primera de feria, y la del Puerto de San Lorenzo en tarde de campanillas.
JOSÉ GARRIDO: Deseando como un poseso de vislumbrarle a este hombre las grandes cualidades que se le atribuyen en todos los corrillos taurinos, porque de verdad aún quedamos algunos que no somos capaces. A ver si con las de El Pilar y Fuente Ymbro fuera posible...
JOSELITO ADAME: A quién también se le atribuyen grandes logros en esto del toreo, y unas maneras la mar de cualificadas. Y a uno que le da una pereza inmensa tener que tragarle, y nada menos que dos tardes... En esas dos tardes se anuncia con las corridas de El Torero y Alcurrucén.
JUAN BAUTISTA: Una oreja en su única comparecencia en la feria de 2016, y para adentro en la del 2017 por partida doble. Poco más se puede añadir, salvo que matará los toros de Cuvillo y Adolfo Martín.
JUAN DEL ÁLAMO: Coleccionista de baratijas y agasajos muy generoaos por estos fueros. De verdad, ¿es necesario tenerlo dos tardes? Ufff...
Lagunajanda y Alcurrucén son para él.
MANUEL ESCRIBANO: Torero curtido en corridas donde aparece el Toro, y es ante este tipo de corridas donde da lo mejor de sí, como no puede ser menos. Recuperado de su grave cogida en pasado mes de junio, viene a Madrid para lidiar Las Ramblas y Adolfo Martín.
MIGUEL ÁNGEL PERERA: Integrante de ese selecto grupo de figurones del toreo que tanto aburren, hastían y cabrean, y que viene a San Isidro, como no puede ser menos, sin complicarse la vida, con lo de Fuente Ymbro y Victoriano del Río.
MORENITO DE ARANDA: Uno que sabe hacerlo, y además con mucha torería y gusto, aunque tampoco parece que haya querido complicarse mucho la vida, con los del Ventorrillo y José Luis Pereda.
PACO UREÑA: Uno de los más esperados, este debería ser su año en Madrid sí o sí. Ha elegido bien, pues Montalvo y Victorino son las corridas que lidiará. Además, a vestirá de goyesco el día 2 de mayo.
RAFAELILLO: Mucho se rumoreó hace pocas semanas de que podría ser una de las ausencias de la feria pero, al final, sólo rumores. Menos mal, porque si no hubiera sido para mandar a la guillotina a más de uno. Vuelve Rafaelillo a anunciarse con los toros de la Doña, con los cuales ha dado grandes tardes en Madrid, además de estar también en el cartel para estoquear la corrida de Miura, otro hierro de los suyos. Esto sí que es una figura del toreo.
ROCA REY: El torero de moda, valiente como él solo, por supuesto, y gran intérprete de suertes 2.0 como el péndulo, el banderazo por arriba, el circular, el banderazo por abajo, el de por delante, el de por detrás, y... ¿Y TOREAR? Ahí, a algunos, nos cuesta mucho terminar de darnos cuenta. Matará Cuvillo y Victoriano del Río, no vaya a ser que se le complique demasiado la existencia.
ROMÁN: Joven, revelación del 2016. Fiel imitador de la Tauromaquia 2.0. Hace doblete con El Ventorrillo y Lagunajanda.
SEBASTIÁN CASTELLA: Pasó en 2016 cuatro tardes por Madrid sin hacer el menor ruido, como si nadie hubiera pasado por allí. Será que su monofaena ya cansa hasta a sus fans. Veremos qué pasa cuando lidie las corridas del Puerto de San Lorenzo y Jandilla.
ALBERTO LAMELAS: Un torero hecho mayormente en Francia, midiéndose ante las ganaderías más encastadas del panorama, y que con mucho acierto ha sido contratado para estoquear la corrida de Dolores Aguirre. Tiene mucho interés.
ÁLVARO LORENZO*: Se le vende como el relevo generacional de las figuras, todo un fenómeno y un nuevo valor del toreo. Muy bonito todo, hasta que se le ve torear en vídeo y se termina a comprender porque se le califica como el "relevo de las figuras". Ay señor, qué monotonía... Confirma la alternativa en la corrida de Alcurrucén de manos de quien seguro es su mayor fuente e inspiración: El Juli.
DANIEL LUQUE: Este año sólo contará con dos toros más, de Valdefresno por cierto, para ser figura. Y si no hubiera contado con ninguno, tampoco hubiera pasado nada. Qué hartura...
DAVID GALVÁN: Abre la feria ante la corrida de La Quinta. Bueno, pues habrá que ver de qué es capaz...
DÁVILA MIURA: Que vuelve por un día a Las Ventas para matar la corrida de su familia, como ya hizo meses atrás en Pamplona o Sevilla. Pues que tenga suerte.
EL CID: Una sola tarde, ante la corrida de Alcurrucén. Qué pena, cómo se degenera a veces. Y lo peor de todo es que si no hubiera sido incluido en la feria, no habría pasado absolutamente nada.
EL FANDI: Tan solo una tarde este año, ante la corrida de Fuente Ymbro. Y, como el caso anterior, si no hubiera sido ninguna, quizás tampoco habría pasado nada.
ENRIQUE PONCE: El maestro por excelencia del que apenas hace falta decir nada. Mata la de Garcigrande, para variar. A este sí que no importa verlo ante el Toro-Toro.
EUGENIO DE MORA: Ya con unos cuantos años de alternativa, y que está viviendo algo así como una segunda etapa en su carrera, sobre todo en Madrid, donde últimamente anda acertado. Mata la corrida del Ventorrillo.
FRANCISCO JOSÉ ESPADA*: Viene a confirmar la alternativa con la corrida de El Torero, después de una etapa de novillero en la que se hinchó a torear, pero más bien sin terminar de convencer a los aficionados exigentes.
GÓMEZ DEL PILAR: Un torero joven que vendrá a San Isidro a morder para seguir escalando puestos.
Dará cuenta de los toros de Dolores Aguirre y, además, está anunciado con la de Victorino el próximo Domingo de Ramos.
GONZALO CABALLERO: ¿Y qué hubiera pasado si a este hombre le hubieran dado una segunda tarde en Madrid? Absolutamente nada. Más bien al contrario, hubiera apetecido mucho ver a quien tanta ilusión generó en su época de novillero y, además, pagó el tributo de la sangre hace un año en Madrid. Con la de José Luis Pereda me temo que se pegará de bruces.
JAVIER CASTAÑO: Y cuadrilla, ante la corrida de Cuadri.
JOAQUÍN GALDÓS*: Se parte de la base de que todo el mundo tiene derecho a venir a confirmar la alternativa a Madrid. Pero a este jovenzuelo se le presumen más bien pocos méritos para incluirle en San Isidro, y menos aún en un cartel de campanillas. Como novillero no dio una a derechas. Su tarde será ante los toros de Juan Pedro Domecq.
JOSÉ MARÍA MANZANARES: El guapo y potentorro torero dinástico, protagonista de una de esas tardes cunvres que quedan grabadas en la memoria de los grandes afisionaos en la pasada Beneficencia, se anuncia en San Isidro con la Corrida de Juan Pedro Domecq y, además, en Beneficencia con la de Victoriano del Río. ¿Volverán a pedirle el rabo otra vez? El del toro digo...
JUAN JOSÉ PADILLA: Si hay que rellenar huecos, perfecto, pero que sea con toreros que tengan más interés. Padilla, desde hace algún tiempo, poco lo tiene. Se anuncia con Las Ramblas.
JUAN LEAL: Torero francés que confirmó el año pasado sin pena ni gloria. Veamos este año, con la de Valdefresno.
CAYETANO: ¿Porque es guapo y popular? ¿Porque tiene apellidos? ¿Porque sale en la tele? ¿O por qué? No se entiende esta inclusión de quien no ha hecho en más mínimo mérito, taurinamemte hablando, para entrar en San Isidro. Y mucho menos para hacer doblete, entrando además en la cosa esa de la Corrida de la Cultura. Bien cómodo viene, con lo de Juan Pedro y Cuvillo, se supone que para que no se le manche el elegantísimo terno que lucirá en esos días.
EL JULI: Todos firmes, que viene la primerísima figura del toreo, la verdadera reencarnación de Joselito "El Gallo" según los que entienden de toros, el torero más poderoso de los últimos tiempos , la perfección en persona... Y quien diga lo contrario, que se atenga a las consecuencias, que no son pocas. Si los veterinarios se los aprueban (cosa que me hace dudar, vistos sus antecedentes en esta plaza), los mojones que tan cuidadosamente han seleccionado sus veedores en el campo para venir lo más cómodo posible a pasar el cepillo, serán de Alcurrucén y, además, de Victoriano del Río en Beneficencia.
JOSÉ CARLOS VENEGAS: Aunque, por diversas circunstancias, no haya terminado de estar acertado en esta plaza, lo cierto es que ha dejado entrever sus buenas maneras, lo que hace concebir ilusiones en su inclusión con la corrida de Cuadri. Suerte.
RIVERA ORDÓÑEZ: Incluido en San Isidro con la corrida de Jandilla porque viene "a despedirse de Madrid". A despedirse... ¿De quién? ¿De una plaza donde no ha sido tragado nunca? ¿De la afición de la que un día declaró que "habría que ponerlos una bomba"? Ande y váyase al carajo.
PÉREZ MOTA: Una oreja, o mejor dicho, un regalito presidencial el pasado agosto es su único credencial para entrar en San Isidro ante la corrida de Rehuelga.
RUBÉN PINAR: Mata la corrida de Miura y, la verdad, no se comprende muy bien su inclusión en los carteles. Pocos méritos acumula para ello, pero en fin...
VAREA*: Joven valor al que, también, se le atribuyen grandes logros como novillero y buenas maneras. Veremos... Confirmará la alternativa con la corrida de Garcigrande.
También hará acto de aparición, en la llamada Corrida de la Cultura, Morante de la Puebla. Y según se ha dicho, no viene a San Isidro porque sigue con su terquería de que "no le gusta el ruedo de Las Ventas". Y es que en Feria es imposible rebajar el ruedo, pero en una corrida de domingo sí parece más viable darle el caprichito. Pues nada, con esto sí que sí ya debería ser esta su tarde en Madrid, ¿no? Le bajan la pendiente, viene con Cuvillo, uno de sus ganaderos fetiche quien, además, le habrá seleccionado los toros que a él le habrá apetecido... Si es que se le da todo lo que pide.
Y si pega otro petardo, que el año que viene lo que exija sea otra marca de puros.
*CONFIRMARÁN ALTERNATIVA
Mirando uno a uno los nombres que aparecen en la lista, uno se da cuenta de que hay pocas ausencias destacadas y, sin embargo, mucha paja de relleno. Y es que veinticinco corridas de toros, a uno se le presumen demasiadas. Si en ganaderías ya nos sobraban Las Ramblas, Valdefresno, El Pilar o José Luis Pereda, entre otras, en cuanto a coletas uno no termina de entender qué pintan en la feria nombres como Fandi, Rivera Ordóñez, Pinar, Padilla, El Cid, Luque; o los dobletes de Juan del Álamo, Joselito Adame, Juan Bautista, Cayetano o Jiménez Fortes. Rellenar, simplemente rellenar una feria inviablemente larga.
Y sin embargo, ¿a quién se echa de menos?
¿A José Tomás, sin ir más lejos? Misma cantinela de todos los años, y además consta que el Productor de jarte hizo un sobreesfuerzo por traerle. Y ni puñetero caso.
¿Juan Mora? Pues sí, ya podrían acordarse de él y, de paso, del aficionado.
Uno se acuerda también de Sánchez Vara y el esfuerzo que hizo el año pasado con lo de Moreno Silva, y la verdad, bien hubiera merecido su huequecito. Pero no se ha tenido presente.
Y, por supuesto, también hay memoria para los Javier Cortés, Sergio Aguilar, Fernando Cruz, Octavio Chacón o Emilio de Justo, quienes, seguro segurísimo, tienen mucho más interés, al menos a priori, que la recua más arriba nombrada, que aburren más que la carta de Valdano a los Reyes Magos.
En cuanto a las figuras, se puede apreciar, así a bote pronto, que sus combinaciones ya no son tan repetitivas como antes, que les han hecho hueco en sus carteles a los toreros nuevos. Pero para lidiar la misma bazofia de siempre, vaya. De ahí no salen. Y la verdad, ni falta que hace, pues siempre se prefiere ver ante los miuras, por poner un ejemplo, a una verdadera figura del toreo como lo es Rafaelillo, antes que a alguno de esos cantamañanas que solo sabe estar cunvre ante el osito Mimosín. ¿Para qué, para que salgan como tienen que salir, los traten como basura, y los juntaletras a su servicio lo pongan al nivel de una escombrera? A uno no le compensa, la verdad...
Por supuesto, de esto se pasa por alto a Alejandro Talavante, quien amén de tirar un póquer sobre la mesa, una de las corridas que lidiará será la de Victorino Martín. Y ojalá se desquite de aquella encerrona de hace tres años y dé una gran tarde de toros. Se anuncia también con las corridas del Puerto de San Lorenzo, Núñez del Cuvillo y Victoriano del Río. Eso sí es un gesto de figura del toreo.
Del resto, decir lo siguiente:
DAVID MORA: Triunfador apoteósico del San Isidro de 2016, con una reaparición soñada en el escenario donde por poco pierde la vida años atrás. Viene tres tardes en la Feria con las corridas de El Pilar, Parladé y Garcigrande.
LÓPEZ SIMÓN: Meritorio, pero que muy meritorio (para que luego no le echen cuentas a este pobre incomprendido) es que tenga una nada despreciable colección de cuatro puertas (chicas) grandes sin haber pegado medio muletazo en condiciones. Y hasta aquí, las únicas virtudes que se le pueden presumir a este excelso pegapases para entrar tres tardes en San Isidro, con los hierros de Montalvo, Jandilla y Victoriano del Río.
ALBERTO AGUILAR: Un torero en el que siempre se ha creído, aunque no haya terminado de despuntar. Lidió hace un año al bravo Camarín, con el cual no terminó de entenderse aun cortando una orejita. Dicen los que le vieron que dio una buena tarde de toros en pasado 12 de octubre frente a los toros de Palha. Pues vamos a ver cómo está en sus dos tardes lidiando La Quinta y Rehuelga.
ANTONIO FERRERA: Vuelve a Madrid tras un año lesionado para matar las corridas de Las Ramblas y Adolfo Martín.
CURRO DÍAZ: Fino, pinturero, con duende, garbo y gracia... Y también, con mucho gusto, sobre todo en eso tan de moda de "torear" escondiendo la patita. Después del 2016 que echó, viene en esta feria por todo lo alto, con la de Montalvo en día del Patrón y la de Parladé, además del festejo que se celebrará en Domingo de Resurrección.
DIEGO URDIALES: Tan irregular como buen torero. Lleva algunas tardes en Madrid sin hacer el más mínimo ruido, y esperamos que en esta feria rompa la mala racha. Está anunciado con las corridas de El Pilar y Victorino Martín.
FERNANDO ROBLEÑO: Mucho tiempo lleva coleccionando tardes de las de "sin pena ni gloria", y recordando más bien poco a aquel Robleño que deslumbró en sus comienzos. Se las verá con las corridas de Cuadri y Rehuelga.
JIMÉNEZ FORTES: La verdad es que no somos pocos los que creemos que, con una tarde, hubiera chutado. Pero bueno, por ahí anda metido para lidiar Lagunajanda y Valdefresno, aunque con este percal difícil lo tiene el hombre.
GINÉS MARÍN*: Un joven de los que se hablan cosas maravillosas y fabulosas, aunque el año pasado no mostrara nada diferente al resto en la novillada que estoqueó en San Isidro. Vamos a darle una oportunidad, las cuales consistirán en sendas corridas de Alcurrucén y El Torero.
IVÁN FANDIÑO: Quien no levanta cabeza desde aquella tarde. Vamos a ver qué tal este año con las de Parladé y José Luis Pereda.
JAVIER JIMÉNEZ: Muy bien colocado, como no podía ser menos, quien el año pasado pegó un fuerte aldabonazo en el verano madrileño. Tendrá la oportunidad de reafirmarse ante la corrida de La Quinta en la primera de feria, y la del Puerto de San Lorenzo en tarde de campanillas.
JOSÉ GARRIDO: Deseando como un poseso de vislumbrarle a este hombre las grandes cualidades que se le atribuyen en todos los corrillos taurinos, porque de verdad aún quedamos algunos que no somos capaces. A ver si con las de El Pilar y Fuente Ymbro fuera posible...
JOSELITO ADAME: A quién también se le atribuyen grandes logros en esto del toreo, y unas maneras la mar de cualificadas. Y a uno que le da una pereza inmensa tener que tragarle, y nada menos que dos tardes... En esas dos tardes se anuncia con las corridas de El Torero y Alcurrucén.
JUAN BAUTISTA: Una oreja en su única comparecencia en la feria de 2016, y para adentro en la del 2017 por partida doble. Poco más se puede añadir, salvo que matará los toros de Cuvillo y Adolfo Martín.
JUAN DEL ÁLAMO: Coleccionista de baratijas y agasajos muy generoaos por estos fueros. De verdad, ¿es necesario tenerlo dos tardes? Ufff...
Lagunajanda y Alcurrucén son para él.
MANUEL ESCRIBANO: Torero curtido en corridas donde aparece el Toro, y es ante este tipo de corridas donde da lo mejor de sí, como no puede ser menos. Recuperado de su grave cogida en pasado mes de junio, viene a Madrid para lidiar Las Ramblas y Adolfo Martín.
MIGUEL ÁNGEL PERERA: Integrante de ese selecto grupo de figurones del toreo que tanto aburren, hastían y cabrean, y que viene a San Isidro, como no puede ser menos, sin complicarse la vida, con lo de Fuente Ymbro y Victoriano del Río.
MORENITO DE ARANDA: Uno que sabe hacerlo, y además con mucha torería y gusto, aunque tampoco parece que haya querido complicarse mucho la vida, con los del Ventorrillo y José Luis Pereda.
PACO UREÑA: Uno de los más esperados, este debería ser su año en Madrid sí o sí. Ha elegido bien, pues Montalvo y Victorino son las corridas que lidiará. Además, a vestirá de goyesco el día 2 de mayo.
RAFAELILLO: Mucho se rumoreó hace pocas semanas de que podría ser una de las ausencias de la feria pero, al final, sólo rumores. Menos mal, porque si no hubiera sido para mandar a la guillotina a más de uno. Vuelve Rafaelillo a anunciarse con los toros de la Doña, con los cuales ha dado grandes tardes en Madrid, además de estar también en el cartel para estoquear la corrida de Miura, otro hierro de los suyos. Esto sí que es una figura del toreo.
ROCA REY: El torero de moda, valiente como él solo, por supuesto, y gran intérprete de suertes 2.0 como el péndulo, el banderazo por arriba, el circular, el banderazo por abajo, el de por delante, el de por detrás, y... ¿Y TOREAR? Ahí, a algunos, nos cuesta mucho terminar de darnos cuenta. Matará Cuvillo y Victoriano del Río, no vaya a ser que se le complique demasiado la existencia.
ROMÁN: Joven, revelación del 2016. Fiel imitador de la Tauromaquia 2.0. Hace doblete con El Ventorrillo y Lagunajanda.
SEBASTIÁN CASTELLA: Pasó en 2016 cuatro tardes por Madrid sin hacer el menor ruido, como si nadie hubiera pasado por allí. Será que su monofaena ya cansa hasta a sus fans. Veremos qué pasa cuando lidie las corridas del Puerto de San Lorenzo y Jandilla.
ALBERTO LAMELAS: Un torero hecho mayormente en Francia, midiéndose ante las ganaderías más encastadas del panorama, y que con mucho acierto ha sido contratado para estoquear la corrida de Dolores Aguirre. Tiene mucho interés.
ÁLVARO LORENZO*: Se le vende como el relevo generacional de las figuras, todo un fenómeno y un nuevo valor del toreo. Muy bonito todo, hasta que se le ve torear en vídeo y se termina a comprender porque se le califica como el "relevo de las figuras". Ay señor, qué monotonía... Confirma la alternativa en la corrida de Alcurrucén de manos de quien seguro es su mayor fuente e inspiración: El Juli.
DANIEL LUQUE: Este año sólo contará con dos toros más, de Valdefresno por cierto, para ser figura. Y si no hubiera contado con ninguno, tampoco hubiera pasado nada. Qué hartura...
DAVID GALVÁN: Abre la feria ante la corrida de La Quinta. Bueno, pues habrá que ver de qué es capaz...
DÁVILA MIURA: Que vuelve por un día a Las Ventas para matar la corrida de su familia, como ya hizo meses atrás en Pamplona o Sevilla. Pues que tenga suerte.
EL CID: Una sola tarde, ante la corrida de Alcurrucén. Qué pena, cómo se degenera a veces. Y lo peor de todo es que si no hubiera sido incluido en la feria, no habría pasado absolutamente nada.
EL FANDI: Tan solo una tarde este año, ante la corrida de Fuente Ymbro. Y, como el caso anterior, si no hubiera sido ninguna, quizás tampoco habría pasado nada.
ENRIQUE PONCE: El maestro por excelencia del que apenas hace falta decir nada. Mata la de Garcigrande, para variar. A este sí que no importa verlo ante el Toro-Toro.
EUGENIO DE MORA: Ya con unos cuantos años de alternativa, y que está viviendo algo así como una segunda etapa en su carrera, sobre todo en Madrid, donde últimamente anda acertado. Mata la corrida del Ventorrillo.
FRANCISCO JOSÉ ESPADA*: Viene a confirmar la alternativa con la corrida de El Torero, después de una etapa de novillero en la que se hinchó a torear, pero más bien sin terminar de convencer a los aficionados exigentes.
GÓMEZ DEL PILAR: Un torero joven que vendrá a San Isidro a morder para seguir escalando puestos.
Dará cuenta de los toros de Dolores Aguirre y, además, está anunciado con la de Victorino el próximo Domingo de Ramos.
GONZALO CABALLERO: ¿Y qué hubiera pasado si a este hombre le hubieran dado una segunda tarde en Madrid? Absolutamente nada. Más bien al contrario, hubiera apetecido mucho ver a quien tanta ilusión generó en su época de novillero y, además, pagó el tributo de la sangre hace un año en Madrid. Con la de José Luis Pereda me temo que se pegará de bruces.
JAVIER CASTAÑO: Y cuadrilla, ante la corrida de Cuadri.
JOAQUÍN GALDÓS*: Se parte de la base de que todo el mundo tiene derecho a venir a confirmar la alternativa a Madrid. Pero a este jovenzuelo se le presumen más bien pocos méritos para incluirle en San Isidro, y menos aún en un cartel de campanillas. Como novillero no dio una a derechas. Su tarde será ante los toros de Juan Pedro Domecq.
JOSÉ MARÍA MANZANARES: El guapo y potentorro torero dinástico, protagonista de una de esas tardes cunvres que quedan grabadas en la memoria de los grandes afisionaos en la pasada Beneficencia, se anuncia en San Isidro con la Corrida de Juan Pedro Domecq y, además, en Beneficencia con la de Victoriano del Río. ¿Volverán a pedirle el rabo otra vez? El del toro digo...
JUAN JOSÉ PADILLA: Si hay que rellenar huecos, perfecto, pero que sea con toreros que tengan más interés. Padilla, desde hace algún tiempo, poco lo tiene. Se anuncia con Las Ramblas.
JUAN LEAL: Torero francés que confirmó el año pasado sin pena ni gloria. Veamos este año, con la de Valdefresno.
CAYETANO: ¿Porque es guapo y popular? ¿Porque tiene apellidos? ¿Porque sale en la tele? ¿O por qué? No se entiende esta inclusión de quien no ha hecho en más mínimo mérito, taurinamemte hablando, para entrar en San Isidro. Y mucho menos para hacer doblete, entrando además en la cosa esa de la Corrida de la Cultura. Bien cómodo viene, con lo de Juan Pedro y Cuvillo, se supone que para que no se le manche el elegantísimo terno que lucirá en esos días.
EL JULI: Todos firmes, que viene la primerísima figura del toreo, la verdadera reencarnación de Joselito "El Gallo" según los que entienden de toros, el torero más poderoso de los últimos tiempos , la perfección en persona... Y quien diga lo contrario, que se atenga a las consecuencias, que no son pocas. Si los veterinarios se los aprueban (cosa que me hace dudar, vistos sus antecedentes en esta plaza), los mojones que tan cuidadosamente han seleccionado sus veedores en el campo para venir lo más cómodo posible a pasar el cepillo, serán de Alcurrucén y, además, de Victoriano del Río en Beneficencia.
JOSÉ CARLOS VENEGAS: Aunque, por diversas circunstancias, no haya terminado de estar acertado en esta plaza, lo cierto es que ha dejado entrever sus buenas maneras, lo que hace concebir ilusiones en su inclusión con la corrida de Cuadri. Suerte.
RIVERA ORDÓÑEZ: Incluido en San Isidro con la corrida de Jandilla porque viene "a despedirse de Madrid". A despedirse... ¿De quién? ¿De una plaza donde no ha sido tragado nunca? ¿De la afición de la que un día declaró que "habría que ponerlos una bomba"? Ande y váyase al carajo.
PÉREZ MOTA: Una oreja, o mejor dicho, un regalito presidencial el pasado agosto es su único credencial para entrar en San Isidro ante la corrida de Rehuelga.
RUBÉN PINAR: Mata la corrida de Miura y, la verdad, no se comprende muy bien su inclusión en los carteles. Pocos méritos acumula para ello, pero en fin...
VAREA*: Joven valor al que, también, se le atribuyen grandes logros como novillero y buenas maneras. Veremos... Confirmará la alternativa con la corrida de Garcigrande.
También hará acto de aparición, en la llamada Corrida de la Cultura, Morante de la Puebla. Y según se ha dicho, no viene a San Isidro porque sigue con su terquería de que "no le gusta el ruedo de Las Ventas". Y es que en Feria es imposible rebajar el ruedo, pero en una corrida de domingo sí parece más viable darle el caprichito. Pues nada, con esto sí que sí ya debería ser esta su tarde en Madrid, ¿no? Le bajan la pendiente, viene con Cuvillo, uno de sus ganaderos fetiche quien, además, le habrá seleccionado los toros que a él le habrá apetecido... Si es que se le da todo lo que pide.
Y si pega otro petardo, que el año que viene lo que exija sea otra marca de puros.
*CONFIRMARÁN ALTERNATIVA
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