miércoles, 11 de mayo de 2016

SEXTA DE FERIA: CHABACANERÍA DE ESCRIBANO, PETARDO DE FANDIÑO, Y A RATOS PACO UREÑA

Agua para los melones. Agua para los tomates. Agua para las alcachofas, el maíz, la cosecha y el campo en general. Que llueva, que hace buena falta. San Isidro atiende nuestras plegarias y nos manda agua para todos. "Agua para los sufridos abonados de mi feria, que buena falta les hace", dice el santo patrón de Madrid, y al punto cae un aguacero que hace que se suspenda el enorme saldo de El Vellosino. A veces hay que creer en lo divino a la fuerza.
"Agua para los ricos", dice jocosamente alguien en la grada del 7, donde el agua no llega, mientras se lidia la de El Torero en la sexta de abono. 
La de El Torero, sí,  la misma que lleva tres días dando pie a chascarrillos y cuitas que provienen de los corrales de Las Ventas. Que si solo se aprueban tres en el primer reconocimiento; luego que no, que al final pasan cuatro; esta mañana alguien comentando que se habían reconocido de Torrealta, de Gavira, de Julio de la Puerta... Y el desenlace final, cinco de la ganadería titular y uno, el 5°, remiendo de Torrealta. Las entrañas de la Plaza de Madrid solo son comparables al plató de Sálvame, con la salvedad  de que en aquella, a veces, hay gente normal. Pero solo a veces. 
La de El Torero ha sido una corrida con leña, descarados de cuerna, pero ni por esas se tapaba lo alturrones, bastos y escurridos que eran los cinco. A la altura de cinco escarabajos peloteros los dejó la guapísima pintura que saltó al ruedo en quinto lugar, remiendo procedente de Torrealta. Bonito como él solo el jodío, bien hecho, ofensivo y luciendo trapío. Ni kilos, ni tamaño, ni carnes, no. Trapío, sin más. Tanto como para descomponer a su matador, hasta el punto de no querer ni olerlo. 
Si feos por fuera fueron los de El Torero, por dentro fueron todo buenas intenciones, nobleza, ausencia de la más mínima mala idea, afán por colaborar con sus matadores... Un toro moderno en definitiva, para estar a gusto y no pasar un mal trago ahí delante; aunque exceptuando al tercero, que puso en más de un apuro a su matador por el lado izquierdo. 
No creo que este sea el mejor material que le venga a Manuel  Escribano, acostumbrado a lidiar con zarpazos en lugar de con besitos, y que se llevó el lote de la tarde. Es Escribano un torero esperado en Madrid por lo bien que estuvo el pasado San Isidro y, obviamente, por el famoso indulto en Sevilla. Pero hete aquí que Madrid, aun estando a un nivel lastimoso, no es Sevilla. Mientras en Sevilla le tocan la música por poner banderillas a penca pasada, en Madrid le dan palmas de tango en señal de protesta. Si en Sevilla responden con un silencio sepulcral a la falta de colocación y al no dar ni uno cargando la suerte, en Madrid pronto afloran los pitos y los vozarrones indicando que "estás en Manuel Becerra", "no has dado ni uno", "ponte derecho" o "se te va sin torear", entre otras lindezas. Y sí, se le fue el lote de la tarde con las orejas puestas y sin dar ni uno en el sitio ni cargando la suerte. Chabacana, muy chabacana la tarde de Manuel Escribano hoy en Madrid. 
Peor aún es lo de Iván Fandiño. El segundo de la tarde respondió bien en el capote durante el tercio de banderillas, pero llegó a la muleta pirándose de allí al segundo muletazo. En otra época, Fandiño le hubiera pisado el terreno al toro, se la hubiera dejado puesta y habría acabado fijando al animal. Pero el ánimo del de Orduña no está para esos menesteres, ni mucho menos. Al hilo del pitón citando Fandiño, el toro iba por inercia al segundo muletazo buscando el olor de las tablas, y adiós. Adiós, porque me aburro de ti, de tu pocas ganas de hacer nada y de tu trapito rojo, que un poco más y me lo quitas del medio antes incluso de citar. 
Peor suerte tuvo la cosita preciosa herrada con la A propia de Torrealta. Ya en el recibo, Fandiño no hizo nada por evitar que el toro no tocara el percal, ni de llevarlo por bajo, ni de pararlo. El toro tenía carbón y, para colmo de males, apenas recibió medio puyazo. Total, que el toro sin sangrar, una lidia desastrosa, el ruedo hecho unos zorros por el chaparrón que estaba cayendo y la apatía del torero fue el detonante de una mezcla explosiva que terminó en ¡¡buuum, petardo!!. El de Torrealta tenía mucho que torear, acudía presto a cada cite; y Fandiño, que no era capaz de dar uno limpio y no sometió al toro, hizo que este pareciera mucho peor de lo que fue. Bronca monumental para un torero que tiene el norte perdido.
Paco Ureña es un torero que nos enamoró a todos en esta plaza el pasado mes de octubre toreando al natural. Y por supuesto, todos le esperamos con enormes ganas. El tercero tenía un pitón derecho potable, pero por el izquierdo era, en idioma de calle, un cabrón. No se amedentró Paco por ello, y fue por este pitón por donde le sacó los muletazos más sinceros de los que llevamos de feria. Siempre en el sitio y dando el pecho, cargando la suerte y llevando al toro toreado. Y esto, más tres derechazos a pies juntos que fueron enormes. El mal uso de la espada le privó de una oreja. Todo estaba predispuesto para el lío cuando el nobilísimo sexto salió de la oscuridad de toriles. Un bomboncito el toro, empalagoso como el solo, con mucho que torear. ¿Ureña lo toreó? Pues... Ahí va eso: comienzo de faena con tres muletazos por el derecho muy relajados, templados y descargando la suerte. Le siguen más muletazos por la derecha, algunos buenos, otros no tanto, abundantes trallazos, otros pocos atropellados por querer alargar las series con más de tres muletazos. Se echa la franela roja a la zocata, serie en la que falta acople, y otra más compuesta por tres banderazos a pies juntos fuera de cacho y tirándolo para afuera con descaro. Después de esto vuelta a la derecha para seguir con algún derechazo aceptable y otros pocos no tanto... Y para culminar, pinchazo, estocada en el Rincón, y oreja. Cada cual saque sus propias conclusiones, pero para lo que a este servidor respecta, el torito era de dos orejas y se fue sin que se le sacase todo el provecho que llevaba. Y es que después de ver a Ureña otras veces, estoy segurísimo de que lo sabe hacer mucho mejor. Le esperamos dentro de dos domingos. 

Y con una duda me quedo yo: ¿volverá a haber justicia divina mañana, y desde el cielo el santo patrón de los agricultores, de Madrid y de los sufridos abonados madrileños nos mandará otro chaparrón lo suficientemente fuerte como para librarnos de ese suplicio llamado El Capea? Como sea así, el nada fervoroso que esto escribe se compromete a ir a misa todos los domingos hasta el día del juicio final. Hasta mañana pues.

lunes, 9 de mayo de 2016

CUARTA DE SAN ISIDRO: LA FUTURA CUNVRE DEL TOREO

Y creíamos que nos lo íbamos a perder a lo largo de esta mañana, mientras llovía con fuerza en Madrid y nos llegaba la noticia de que, por segundo día consecutivo, la lona estaba aparcada en algún rincón de Las Ventas. Y de nuevo, gracias al buen drenaje del que hace gala el ruedo de Las Ventas, o lo que es lo mismo, gracias a la pendiente, se ha podido dejar el piso en condiciones más o menos aptas para que se diera el festejo. Y por segundo día consecutivo: Morante, vete a la mierda.

Hablar del festejo de hoy es hablar de las postinerías del escalafón novilleril. La crême de la crême de los festejos menores. El futuro de la Tauromaquia. Los próximos mandamases de la Fiesta. Los que dentro de no mucho comprarán cuatro o cinco fincas, siete ferraris, ocho descapotables, dos o tres yates y en torno a unaz diez mansiones por cada ciudad costera. Vamos, que hoy se ha hecho presente en la primera de las tres novilladas de San Isidro la cunvre novilleril. 
Y ahora hablando en serio, ¿estos tres galanes de hoy son los tan cacareados y famosísimos Álvaro Lorenzo, Ginés Marín y Varea? ¿A estos tres nos quieren colar como el paradigma del toreo? 
¿En serio son estos? ¿Estos tres vulgares pegapases, que ni siquiera saben dejar un toro en suerte, ni fijar un puñetero novillo con el capote, ni entrar a matar, pretenden que sean los que manden y sobre los que caiga todo el peso de la Fiesta? Ay la Virgen, en dónde nos estamos metiendo...

Para tal importante evento en la historia de la Tauromaquia 2.0 se ha adquirido a los señores propietarios de El Parralejo seis novillotes que, para variar, han adolecido de la arcaica combinación casta-poder-pies, no ha sido preciso que se les pique ni una pizca, y han derrochado por consiguiente carencia de malas ideas, flojera, docilidad y todas estas cosas que tanto gusta hoy en día a los amantes del toreo güeno. Los tres primeros, carne de matadero simple y llanamente. Los tres últimos, también carne de matadero, pero con más ánimo colaborador que sus otros tres hermanos. Tuvo esa segunda parte de la novillada algo más que torear, aunque para ello tenían que tener delante a alguien que les hiciera las cosas bien y no les pegara pases, trallazos, banderazos, mantazos, o como se quiera llamar. 

Álvaro Lorenzo es un futuro maestro que, con sus aires retorcidos, sus cites en la oreja y su nula intención de cargar la suerte, no recuerda absolutamente a nadie, la verdad. Y además, tiene una preciosa y hermosa jeta el niño. Nos la mostró mientras daba la vuelta al ruedo al término de su vulgarísimo quehacer ante el cuarto novillero, que remató además con una estocada defectuosa. ¡¡Viva la chabacanería y viva la humildad de los nuevos prodigios!! ¿Le pidió alguien que se paseara por el redondel? Sí, su banderillero, que bien podría procurar poner los pares en lo alto del morrillo en lugar de clavarle al pobre novillo los arpones en el anca. Y dejar de engañar de esa manera, primero, a su jefe; y en general, a los que pagamos. 

Ginés Marín también es un futuro maestro del pegapasismo. Pero eso sí, un pegapases que se pone bonito. Se pone en la periferia, pero se pone muy bonito el chaval, que conste. Pega medios pases y no temple ni uno, pero lo hace muy bonito, hay que reconocerlo. Tira trallazos y no hace el mínimo gesto de intentar enroscarse al toro, pero todo ello lo hace poniéndose bonito eh, quede claro. ¡¡Biiiiieeeeeennnjjjjjj, qué cunvre!!

Varea cerró esta terna de futuras figuras del toreo moderno pudiendo quedar inédito sin más ante el hermosísimo bodrio que salió de sobrero, herrado con el mítico 9 de Aleas (hoy José Vázquez). ¡¡Qué remoto parece quedar aquel famoso chascarrillo que decía "los de Aleas ni lo veas"!! No, será mejor no verlo por aquí nunca más. Y digo pudiendo quedar inédito porque al niño, lejos de abreviar con esa basura, se le antojó quedarse en la cara del paralítico intentando la nada, y el quedar simplemente inédito se convirtió en quedar con poca dignidad de intentar ponerse cañí con un pobre cadáver. Y hasta se enfadó, el hombre... Oiga Varea, ¿acaso le molesta que sus toros se le caigan y no sirvan para nada? Muy sencillo mire, el año que viene venga a confirmar su alternativa con la de Baltasar Ibán, con la de Pedraza de Yeltes o con la de Celestino Cuadri, que esos no suelen caerse...
Para desquitarse de ello se fue a recibir a portagayola al último, pero tan negado estaba el pobre que el novillo le hizo la trece catorce y pasó del tema. Su labor con la muleta distó muy poco de la de sus dos compañeros: vulgar y chabacana, alardeando de la costumbre tan en boga que es el citar escondiendo la pierna y al hilo del pitón, y... Y lo mismo de siempre, en resumidas cuentas, que uno ya se cansa de hablar todos los días de lo mismo. 

Los tres abandonaron el ruedo venteño camino de la alternativa en Nîmes este fin de semana, en carteles de glamour y al lado de los maestros que tanto les han hecho fijarse en los malos vicios de la mediocridad taurina. Se hartarán a torear seguramente, ganarán dinero como para limpiarse el culo con uno de los morados, presumirán de cochazos, fincas y hasta de orejas y triunfos por toda la geografía española y Latina. Pero me temo que, visto lo de hoy, ninguno llegará a emocionar al aficionado exigente. 
Qué tengan suerte en la cunvre del toreo.

La ovación de la tarde, unánime, fue para Iván García después de dos pares de banderillas enormes al sexto; y para Javier Ambel, que lo bordó bregando al segundo. 

TERCERA DE SAN ISIDRO: MOOOORAAAAAANNNTEEEEEE

Al señor Morante de la Puebla no le gusta torear en Las Ventas. No le gusta porque, dice, es incómodo y no se siente a gusto, que la pendiente del ruedo le importuna y no le permite expresarse. Qué sabrá el señor Morante de pendientes y desniveles, nos preguntábamos unos cuantos esta tarde en la plaza de Madrid. El cielo de Madrid empezó a descargar agua en la madrugada del sábado al domingo y no paró por un segundo hasta bien entrada la tarde, a dos horas de empezar el tercer festejo de feria. Y como no había lona sobre el ruedo venteño, todos dimos por perdida la tercera de feria. Paró de llover a eso de las cinco y los operarios de la plaza trabajaron a contrarreloj para dejar el ruedo en las condiciones más óptimas posibles para dar el festejo. Y lo consiguieron, vaya si lo consiguieron. En parte gracias a su buen hacer, y también en parte, parte mayoritaria además, al estupendo drenaje que posee el ruedo de la plaza de Las Ventas. O lo que es lo mismo, gracias a la pendiente que tan poquito le gusta al señor de la Puebla del Río. ¿Se imaginan qué hubiera pasado si el ruedo de Las Ventas fuera plano como una pista de aterrizaje, a gusto del jartista? Pues que esta tarde no hubiera habido toros en Madrid, ni seguramente mañana, y muy probablemente a lo largo de esta semana lluviosa que nos espera tampoco. Así que señor Morante, parafraseando a un afamado y gran escritor, actor y director de teatro oriundo de nuestro país, déjeme que le diga una cosa: váyase usted a la mierda.

La corrida empezó con media hora de retraso para darle tregua al personal de la plaza al objeto de que acondicionase el ruedo, que aunque no lo dejó en perfectas condiciones (demasiado bien lo hicieron contando con todos los factores a la contra), sí lo suficiente para que los toreros decidieran tirar para delante en un acto de respeto al aficionado allí congregado y de gallardía, cosa que se agradece.
Luego, salió el de negro y dispuso lo que le vino en gana. Del de negro se pueden decir muchas cosas, buenas o malas, según quien las diga, pero lo que no se puede decir de lo que ha lidiado hoy Montealto son dos cosas: una, que reuniran casta, poder y pies, y otra, que estuvieran bien presentados. Sobre lo primero se podrá decir que fue una corrida muy boyante, noble, con algunos ejemplares que se prestaron al toreo y totalmente carente de carbón para emocionar a los congregados en el tendido. Sobre lo segundo, decir que los toros iban con romana y tamaño, pero una cosa es eso, y otra que lucieran un trapío de bandera. Algunos parecían albóndigas con patas; y otros, más larguitos y mejor proporcionados, pero altos, bastos y feos. En definitiva, una corrida cebona y basta como unos calzoncillos tejidos con alambre de espino. Hemos visto mejores cosas de Montelto por aquí, cierto.

Juan Bautista se las vio en primer lugar ante un animal con hechuras de gorrino que derrochó una empalagosa embestida para hartarse a torear. Bautista acompañó las embestidas del noble animalito poniéndose bonito, pero nunca sometiendo ni llevando al toro adonde hay que llevarlo. Mató de una estocada en buen sitio recibiendo y perdiendo la muleta, y la parroquia, que se conforma con tan poquito (qué envidia), le dio una orejita baratita baratita. Ya tenía el gabacho media puerta grande abierta, y conociendo como conocemos al público de Las Ventas, a poco que hiciera con el cuarto se lo iban a llevar en volandas por la calle Alcalá. Pero en este turno dio la sensación de que tenían muchas más ganas de que hubiera una puerta grande los apostillados en el tendido que el propio interesado. No quiso ni ver a este animalito, que tampoco es que se comiera a nadie. Siempre en la periferia, dando trallazos como si no hubiera un mañana y, además, mostrando una desconfianza total. Creo que en caso de Juan Bautista también se puede decir eso de "con qué poquito se conforma".

Morenito de Aranda sabe torear y, como tal, es siempre un torero esperado en esta plaza, desde mucho antes además de lo de la goyesca de 2015, debo añadir. Y como torero "de arte" que se le presume, tiene sus altos y sus bajos. Lo de esta tarde un servidor lo ha visto como un bajo. Fue el primero un mansurrón que necesitó dominio y una lidia más efectiva que el desastre que le hicieron, y Morenito no fue capaz. Sufrió además una tremenda paliza que le dejó el vestido hecho jirones, en una de esas por quedarse fuera. Con el quinto también puso voluntad, pero nada más. Una faena larga y vulgar en la que nunca pisó el terreno comprometido, y poco más. El jueves vuelve a esta plaza, ojalá que con más acierto.

Y por último José Manuel Mas, un joven que solamente se vistió de luces en una ocasión la temporada pasada y, como tal, pocas cosas sobre su nulo oficio se le pueden echar en cara (al sexto se lo dejó vivo luego de que le sonaran los tres avisos). Pero no se pueden dejar cosas en el tintero, y es que su tauromaquia se presume a lo 2.0, nunca se pone en el sitio ni ofrece la muleta plana , por no hablar de dónde remata el muletazo ni de cómo se retuerce. No, definitivamente así no. Es verdad que otros se hinchan a ganar millones así, pero cuando uno va a jugarse el todo a la feria de San Isidro, hay que hacerlo con otros aires. Que se lo piense.

Que se lo piense mientras desde aquí, después de comprobar con buenos ojos en el día de hoy el porqué de la dichosa pendiente venteña, volvemos a dedicarle unas palabras al que repudia la exprimera Plaza del mundo por tal motivo: Morante, váyase a la mierda.

sábado, 7 de mayo de 2016

PRIMERA DE FERIA: COMO SE PREVEÍA, PETARDO DE VALDEFRESNO

Seamos positivos, que la Feria acaba de empezar y el optimismo aún está presente (a ver cuánto dura): el insufrible y lamentable bodrio con el que la ganadería de Valdefresno ha abierto San Isidro también lleva aparejado algo positivo: que la primera de feria nos servirá para ir adaptándonos a lo que va a haber tarde tras tarde, salvo honrososas excepciones, en la exprimera Plaza del mundo. Animalejos no mal presentados ni de mal juego. Peor, peor que mal presentados y de pésima condición. Qué digo peor, ¡¡una escombrera!! La ganadería de Valdefresno es una escombrera. Qué asco de ganadería, decían unos. Qué basura de toros, decían otros. Qué aburrimiento, decían los de más allá. Que les den por saco a los toros que yo me voy a por otro ginc-tónic, decían los grandes aficionados. Qué guapo es Abellán, nena; decían las féminas...
Y es que la Plaza de Madrid es una plaza fiel a sus tradiciones. ¿Qué es tradición en el primer festejo de feria, empezar con una tarde tediosa, para ir anunciando lo que se les viene encima a esta buena gente que se deja su dinero en la taquilla? Pues toma Valdefresno para abrir boca, que otra cosa no, pero de borregadas indignas de llamarse corridas de toros, saben un rato. Y así vamos allanando en camino para tardes venideras. ¡¡Anda que no se lo montan bien estos de Taurodelta!! Si los truhanes, para devolver el cumplido, me juego el dedo índice derecho a que, a estas horas, ya tiene apalabrada una corrida para 2017 con los Fraile. Lo dicho, plaza de tradiciones.
Ni tercios de picas medianamente aceptables, ni lidias dignas de especial mención (salvo la buena brega de Ramón Moya al primero), ni un mísero detallito de calidad... Y eso por no hablar de la casta, aunque esta sea ya una causa perdida usualmente.
De la pésima corrida de Valdefresno solo puede mediosalvarse de la quema el nobilísimo cuarto, también de buena presencia, el cual en el recibo capotero osó a tener pies y hacer sudar a su matador que, descompuesto, mandó a sus picadores, tanto al de turno como al que guardaba puerta, a que se ganaran el jornal con él. Y vaya si se lo ganaron, como que trabajaron más que sus otros cuatro compañeros de montura juntos, por esta tarde y por las del resto del año. Después de esto, el animalito no se vino abajo, pues siguió embistiendo con franqueza y sin hacer extraños en la muleta de Abellán, quien aunque creyera y le hicieran creer (el ginc-tónic, que hace milagros) que estaba bordando el toreo, su faena no pasó de vulgar, retorcida y ventajista. Si hasta le pidieron la oreja y todo, afortunadamente sin llegar a desatarse la histeria colectiva:
-Ay pero mira chica, ¿ese no es el guaperas que salía en Televisión Española hace un par de años, bailando con la Obregón y con la Esteban?
-Ay nena es guapísimo, estoy in love con él, con lo bien que bailaba y lo potente que está...
-Pues yo pienso pedir que corten la oreja para él, que con lo buenorro que está y lo bien que bailaba, a mí me vuelve loca...
-Joooo tía pero no sé... Parece que por ahí hay quien le protesta, le dicen no sé qué de crúzate, y ponte derecho, y...
-Que me da igual, que yo pienso pedirle la oreja y se acabó, que me encanta ese tío...


Del resto de la corrida apenas merece reseñarse nada más. Daniel Luque, del que un servidor ya perdió la cuenta de los toros que le quedan para ser figura, dio muchos pases a sus dos toros y alargó hasta la extrema unción sus dos quehaceres. Y no sé el resto de aficionados, pero este humilde juntaletras no recuerda nada de nada de nada de nada de nada de... Que otro día será, cuándo no se sabe, pero seguro que será.
Y positivo es, ironías aparte, el regreso en el día de hoy de un torero que hace un año por poco no lo cuenta. La ovación más sincera y unánime de la plaza fue para él nada más romperse el paseíllo, en señal de memoria y de alegría por tenerlo aquí vestido de luces otra vez. Este tipo de cosas engrandecen la Fiesta. Luego, ante un lote infumable e indigno hasta para hacer albóndigas, Saúl Jiménez Fortes mostró tanta voluntad y ganas de agradar al personal como vulgaridad, frialdad y una irritante incapacidad lidiadora, tanto por su parte como por la de sus peones.  También, otro día será.

La Feria quedó inaugurada, y con un colosal petardo, para ser fieles a la tradición venteña. Hasta el domingo.

jueves, 5 de mayo de 2016

SAN ISIDRO

Recuerdo en el patio de arrastre de Las Ventas a don Livino Stuyck, creador de la Feria de San Isidro



"Eso de las ferias es cosa de provincias", decían los aficionados madrileños de antaño, presumiendo de una plaza que daba (y da) toros de marzo a octubre. Y un día, don Livino Stuyck, gerente de la plaza de Madrid y hombre visionario, pensó en la posibilidad de introducir en la capital una feria "como en provincias". Nace así la Feria de San Isidro.

Manolete cierra una época con su faena al toro Ratón en la corrida de la Prensa de 1944 y Rafael Ortega "Gallito", sobrino del Rey de los toreros, abre una nueva era lidiando el primer toro de toda la historia de San Isidro, el 15 de mayo de 1947. Aquel toro de la ganadería de Miguel del Corral se fue vivo. Con Gallito alternaron Andaluz y Antonio Bienvenida. Nacía la Feria de San Isidro, que constaba, en aquel año de 1947, de apenas cinco festejos (veinticuatro menos que los actuales veintinueve, Prensa y Beneficencia aparte).

Madrid se había rendido a la moda de las ferias como gran negocio y aunténtico escaparate del toreo; San Isidro pasa de cinco a ocho festejos y los madrileños van acostumbrándose a esta feria. Poco a poco va perdiendo importancia el resto de la temporada madrileña en favor del ciclo isidril, en el que nuevas figuras van emergiendo. Pepín Martín Vázquez es el triunfador rotundo en esta primera feria. En 1949, Luis Miguel Dominguín impone su ley y ocupa el sitio vacante por Manolete en la cima del toreo. Pero en 1950 surgen dos novillero que barren, literalmente, a todos: Litri y Julio Aparicio. Ellos resultan los triunfadores de San Isidro y salen de Madrid lanzados al estrellato taurino. Otro novillero destacable es el triunfador de San Isidro en su edición de 1952: Antonio Ordóñez, que el 20 de mayo obtiene un triunfo apoteósico ante los novillos de Buendía, cortando tres orejas.

En 1952, San Isidro se convierte en una feria de once festejos y ya es la más larga de España. En esta edición, Juan Posada, el posteriormente afamado crítico taurino, es el triunfador absoluto, aunque el mexicano Juan Silveti obtiene un señalado éxito en una tarde en la que sus compañeros de terna, Pablo Lozano y Rovira, resultan cogidos. Chicuelo II, Rafael Ortega, Julio Aparicio de nuevo, César y Curro Girón suman éxitos en la década de los cincuenta. Y entre San Isidro y el resto de la temporada madrileña, la corrida de Beneficencia, del Montepío de toreros, de la Prensa y otras de este tipo, sirven a Antonio Bienvenida para dictar cátedra.

La década inolvidable de los sesenta, tal vez la mejor del toreo de todos los tiempos, alumbra a cuatro figurones que monopolizaron esos años y esas ferias de San Isidro: Paco Camino, El Viti, Diego Puerta y El Cordobés. Este último tiene el récord de orejas en un San Isidro: ocho de ocho en 1970; y Paco Camino, el récord de una sola tarde, aunque fue en la Beneficencia de aquel mismo año: otras ocho. En 1966, Antoñete realiza una de las grandes faenas de la historia taurina de Madrid: la del mítico Atrevido, el toro blanco de Osborne.

En los setenta llega cierta decadencia a la Fiesta, especialmente en la segunda mitad de la década, con los ases Camino, Ordóñez y El Viti desgastados, y El Cordobés retirado. Se había producido en 1971 el milagro de la reaparición de Antonio Bienvenida, retirado a finales de 1966. Vuelve y triunfa aquel año. Reaparece Luis Miguel Dominguín en 1973 y deja buen sabor, pero no entusiasma ya a nadie. Se ve venir la crisis, y los nuevos valores no pueden hacer olvidar a los consagrados. Pero un ganadero sí que se coloca en todo lo alto de la popularidad: Victorino Martín, indiscutible rey de San Isidro hasta muy entrada la década de los ochenta. Y los Niño de la Capea, Paquirri, Julio Robles, Esplá o Dámaso González resultan eclipsados por un Ruiz Miguel que con los toros de Victorino Martín y las corridas denominadas duras es un favorito de la afición madrileña

Ya en los noventa, la feria se convierte en una aunténtica moda y en un negocio brillantísimo. Los llenos diarios es normal, y un abono es un lujo. Son los años del huracán César Rincón, que arrasa los primeros años de los noventa, y del madrileño Joselito. Luis Francisco Esplá siempre es esperado con las corridas que llaman duras, y Victorino Martín sigue acaparando todas las miradas, sobre todo en la corrida que clausura la feria. Pero sin duda el nombre destacado de esta década irrumpe a mediados, concretamente como novillero en 1995, primero, y posteriormente como matador consagrado: José Tomás

Los primeros años del siglo XXI son los años en los que Joselito y Rincón se van, José Tomás intercala grandes tardes con un sonoro petardo en el año 2001, e irrumpen las figuras de este tiempo: los Juli, Perera, Castella y cía. Pero Madrid, durante estos años, solo tiene un amo y señor: Manuel Jesús Cid Salas. También es la década de la histórica despedida del maestro Esplá, de la irrupción del fenómeno novilleril y posterior figura consagrada Alejandro Talavante, y del capote de Morante (sí, el del montículo).

Lo que empezó siendo un tímido invento de don Livino, se fue convirtiendo con el paso de los años en el eje de la temporada española. Mañana 6 de mayo comienza una nueva edición, la edición número 70 de esta feria. Feliz San Isidro a todos.



BIBLIOGRAFIA: Carlos Ilián, en La pasión por los toros.

martes, 3 de mayo de 2016

LA GOYESCA MADRILEÑA: POCO TORO Y CERO TORERÍA

Tal día como hoy de hace veinte años, Joselito (el autoproclamado como El Verdadero) regaló a la afición madrileña una tarde de toros memorable, de esas que quedan guardadas con enorme afecto en el corazón del buen aficionado. Y hoy, para conmemorar alguna forma aquella tarde, se quiso contar para esta corrida goyesca del 2 de mayo con el protagonista de tal hazaña, pero esta vez ocupando otro rol diferente: el de ganadero.
Dice el tópico que quien ha sido gran figura del toreo nunca llega a a ser figura de los ganaderos, pero veo el caso de Joselito (el Verdadero) como una excepción. Y es que después de dar cuenta en esta tarde de las viandas que se cuecen en casa del maestro, le auguro un gran porvenir como ganadero de aquí a poco tiempo, sobre todo en carteles y ferias de postín, dando disfrute a los del "mejor toreo de la historia" y los grandes aficionados. 
Trajo el maestro a Madrid una corrida desigual, con algunos ejemplares como el 4° y el 5° de buena presencia, otros más justitos y dos impresentables (2° y 3°) para una plaza a la que algo de categoría (solo algo) le queda aún. El primero y el segundo regalaron ambos una veintena de francas embestidas, el tercero fue un nobilísimo ejemplar para soñar el toreo, los corridos en cuarto y quinto lugar (curiosamente los de mejor presencia) querían, pero la flojera de remos se lo impedía, y el sexto tuvo otra docena de embestidas antes de que se rajase y su matador le terminara de aburrir a base de circulares y arrimones. 

Miguel Abellán, elegantemente vestido y con un peinado que recordaba mucho al maestro hecho ganadero en el día de hoy, no se hizo con el primero, que tuvo dentro mucho más de lo que su matador mostró. Fue una faena de mucha pose joselitista, sí, y de un postureo elegantísimo también. Pero pasa que ponerse bonito no es torear, claro está, y entre trallazo y trallazo, y enganchón y enganchon, el torito echó el cerrojo y dijo hasta aquí. Al cuarto las pocas fuerzas le impedían sus nobles intenciones de dejarse torear, y aquí Abellán hizo gala de nuevo de un pegapasismo burdo y tedioso culminado, cómo no, con el típico arrimón. El viernes más por su parte, supongo.

Lo de Iván Vicente ya empezó mal desde el momento en que decidió calzarse esas antiestéticas medias negras para parecer goyesco. Y es que según se cuenta, en tiempos de don Francisco el de los toros este tipo de atuendo sólo eran utilizados por las monjas y las chicas de compañía. Ahí queda eso. 
La cosa siguió por los malos senderos cuando dejó sin aprovechar otro ramillete de buenas embestidas del que hizo de segundo, que también acabó aburrido, como gran parte de los presentes, de la enorme vulgaridad y del neotoreo 2.0. 
El quinto toro hizo una pelea interesante en varas, pues empujó con brío en el primer encuentro y se arrancó con alegría y prontitud cuando Héctor Vicente, que picó en el sitio y fue muy aplaudido por ello, lo llamó para acudir por segunda vez, en la que el animal volvió a cumplir. Pero todo se fue al garete en el último tercio a causa de la escasa fortaleza del animal que también quería pero poco podía. Vicente, de nuevo, por allí con una faena larga e insustancial que no dijo nada. 

Y por último Juan del Álamo, un diamante en bruto dotado de unas excelsas cualidades de las que muchos no conseguimos percatarnos ni aun queriendo. Qué más quisiera yo ver un elegantísimo toreo donde simplemente veo a un señor retorcerse y tirar trallazos hacia fuera, lo mismo supongo que los que protestaron la concesión de tan verbenera oreja al buen tercero. Qué le vamos a hacer...
Y es que del Álamo se vio desbordado con creces por un novillote que embestía una y otra vez dulcemente y sin un mal gesto. Como se suele decir, para hartarse a torear. Y toreo no, pero destoreo para dar y regalar. Y como colofón, una estocada caída y trasera, pero como lo que cuenta aquí es que la espada entre a la primera y el toro caiga, no fue impedimento para que la gente sacara los pañuelos para pedir el despojo. Y como además se juntó el hambre con las ganas de comer, o lo que es lo mismo, la fiebre ojeril con el señor Cano Seijo, don Javier, ocupando el trono presidencial, el despojo cayó y fue paseado entre protestas y negaciones de los aficionados. No tuvo la misma fortuna de encontrarse en sexto lugar con otro bomboncito al que dar el coñazo. Más al contrario, fue un toro que en las dos series que tuvo fue correoso y bravucón, hasta que cantó la caponata. Ya en tablas, del Álamo empezó con los pertinentes arrimones y circulares de siempre por si colaba y caía el despojo definitivo que le abriera la puerta grande (chica), pero la gente ya estaba más por irse a casa que por aguantar lo mismo de siempre. 

Total, que Joselito (el Verdadero) celebró su particular aniversario con una corrida boyante que derrochó cualquier cosa menos lo principal: casta y bravura, con algunos ejemplares para torear bonito y un tercero para tener un empacho y reventar aquello. Pero nada de ello pasó, claro está. 

Hasta el próximo viernes, que vamos a saber lo que es un empacho de verdad...

martes, 26 de abril de 2016

GOYA, EL PINTOR DE LOS TOROS POR ANTONOMASIA

Para plasmar en un lienzo el alma del toreo, era imprescindible que el genio del artista y la ciencia de un gran aficionado de unieran. 
Goya lo consiguió [para INRI de los ilustrados animatontos]


Costillares, retratado por Goya


Don Francisco de Goya y Lucientes no solo ha sido un pintor de época, sino el pintor de los toros por antonomasia. Indudablemente, ha pasado a la historia por otros merecimientos, pues fue "el pincel de cámara" de Palacio en la época de Carlos IV, y retratista oficial de la Casa Real. También es una de las paletas más costumbristas de todos los tiempos y, concretamente, del pueblo de Madrid, pues asumió un madrileñismo total en su idiosincrasia, a pesar de su alma aragonesa. Un costumbrismo que se manifiesta al retratar los juegos populares, como en La gallinita ciega y en los frescos, ahora remozados, de la ermita de San Antonio de la Florida. Goya también retrata, con precisión, los avatares de la villa y corte en los primeros años del siglo XIX, durante la "afrancesada". Ahí está la fuerza emotiva y dramática de Los fusilamientos del 3 de mayo o de La carga de los mamelucos, que han dejado inmortalizada para siempre la estancia en España del invasor napoleónico. Pero Goya es también la nota desgarrada de Los caprichos, la leyenda - verdadera o falsa - de sus amores con una dama de la más alta alcurnia y que plasmó en sus lienzos en más de una ocasión.

Pero, en un punto y aparte, Goya es la Fiesta. Si no hubiera existido el pintor de Fuendetodos, no tendría esa categoría cultural que ahora ha alcanzado. Moratín fue el primer artista que cantó el toreo a pie, en la persona de Pedro Romero y desde el plano del verso. Pero sería Goya el que dejaría para siempre la huella de los matadores como tema de sus paletas y pinceles. Como ejemplo ahí está, todavía, la estampa del famoso Martincho, de apellido vascongado y nacimiento en la baturra Ejea; ahí quedan, para siempre, en el recuerdo su negra Tauromaquia, El licenciado de Falces -a cuerpo limpio- y toda la gama de su obra al óleo, desde los Niños jugando a los toros a El Gayumbo. 
Representó tanto Goya a nuestra Fiesta, que los aficionados han colocado su efigie esculpida en piedra para siempre, y como un espectador más, en la plaza de toros de Zaragoza, presenciando sus corridas.

En el célebre El Gayumbo, Goya retrató la costumbre rural de los toros enmaromados a principios del siglo XIX


SU PINTURA AL ÓLEO

Goya ha pasado a la historia, taurinamente hablando, por su Tauromaquia. En el grabado Los toros en Burdeos volvió a representar su tema favorito, poco tiempo antes de su muerte. Pero la policromía y el colorido subyugante de sus pinceles cromáticos es tan apabullante en sus cuadros al óleo, como en el de las negruras de aquellos grabados.
Goya es, ante todo, un gran aficionado. Por eso refleja con tanto conocimiento lo que ve. Sabe de todas las suertes y facetas del toreo, y el arte de su paleta se hermana con su ciencia taurómaca. No sólo aficionado, sino gran aficionado. Por eso el francés Pierre Gassier, una gran autoridad al enjuiciar y catalogar la obra pictórica de Goya, ha escrito: "Ante la efervescencia de colores de una tarde de toros en Madrid -a las cinco de la tarde-, ¿cómo podría permanecer insensible un aficionado como Goya? A decir verdad, le hicieron falta pocas obras para decir lo esencial. Una veintena escasa dentro de su última obra...".
Así, entre estos óleos se encuentran tres, titulados La novillada (en los que, según la tradición, el majo que figura en el centro es el propio Goya que se autorretrató), Los niños jugando al toro, en una escena en que los infantes están debajo de un puente simulando la suerte de varas mientras otros observan; y el célebre El Gayumbo, claro ejemplo de la España rural -con los tradicionales toros enmaromados- y pintado sobre hojalata.
También están La suerte de banderillas -muy similar en el tema a un cartel para tapices que data de 1792-, El despejo de la plaza, labor encomendada desde tiempos inmemorables a los alguacilillos y que, simbólicamente, persiste hoy, en el mal llamado "pase de capa", pues trata de un lance por detrás, que creó Pepe-Hillo, diestro pintado por el pintor de Fuendetodos, igual que Pedro Romero o Costillares.
Toda la tragedia de la Fiesta se conforma en la Muerte de un picador, la belleza de matar recibiendo en Suerte de matar, con el piquero como observador y dos caballos muertos en el fondo del cuadro.
Y, además, merecen también destacarse el colorido realista de El arrastre, la arrogancia de El garrochista y la movilidad de Corrida en plaza partida o Corrida en un pueblo.



En Muerte de un picador, queda recogido todo el dramatismo y la tragedia de la Fiesta



SU HUELLA


La huella que dejó Goya en la Fiesta está en las corridas goyescas, que toman el nombre del hecho que los matadores salen ataviados con vestidos de torear basados en los trajes usados en la época del pintor. Con ese atuendo salían a las plazas [no siempre, ya que últimamente se ven aunténticas aberraciones de vestidos que cualquier parecido con los tiempos de Goya son mera casualidad] el célebre Pedro Romero, de quien se dijo que llegó a torear con setenta años, y también Pepe-Hillo, al que mató el toro Barbudo unos años antes de la "afrancesada".
En la corrida goyesca se ve a los toreros tocados con la monetea de la época de don Francisco. Los atavíos son poco bordados, con las taleguillas casi en forma de bombacho y con la redecilla, debajo de la prenda que cubre, para dar mayor sabor a los tiempos de Pedro Romero, Pepe-Hillo y Costillares, pues hasta Paquiro no se crea una aproximación a la indumentaria actual.
La corrida goyesca más importante es la de Ronda, creada por Pepe Belmonte (sobrino del Pasmo de Triana), en 1954. Luego, Antonio Ordóñez le daría forma y estilo. Retirado Ordóñez en 1971, siguió interviniendo en ella mientras sus fuerzas no se lo impidieron: era su única actuación de la temporada y a Ronda perenigraban todos sus partidarios.
El Círculo de Bellas Artes de Madrid instauró este tipo de festejos en 1961, celebrándose anualmente hasta los primeros setenta, y volviéndose a instaurar esa eventualidad en los noventa para festejar cada 2 de mayo el levantamiento del pueblo de Madrid contra los franceses.


En La novillada, Goya se visualizó lidiando con el novillo. Algo que se presume impropio de una persona que detesta la Fiesta...




@ BIBLIOGRAFÍA: José Luis Suárez-Cuales, colección La pasión por los Toroz.

viernes, 22 de abril de 2016

SALTOS: UNA MODALIDAD TAURÓMACA DE AYER Y HOY

De todas las suertes que se ejecutaban antiguamente, los saltos aún se pueden apreciar en espectáculos taurómacos. El más famoso ha sido el salto de la garrocha, inmortalizado por Francisco Goya en su Tauromaquia y ejecutado limpiamente por expertos saltadores de otros tiempos, como Juanito Apiñani. Este salto, que hemos conocido en tiempos modernos gracias a algún torero (como los subalternos Aurelio Calatayud o Raúl Ramírez), o en espectáculos de recortadores, consiste en esperar al toro con la garrocha en posición levantada hacia el toro; cuando este llega a su jurisdicción, el saltador apoya la garrocha en el suelo para que apalanque el salto, que se ejecuta de cabeza a rabo, saliendo limpiamente de la suerte.




Legendario fue Martincho, del que está demostrado su origen aragonés (concretamente Farasdués, cercano a Ejea de los Caballeros) y a veces se confunde con el que Goya inmortalizó en sus grabados, cuyo nombre era Martín Barcaiztegui. Y es que Navarra tiene una larga  tradición en las suertes de saltos delante del toro. Por ejemplo, el de la mesilla, también representado por Goya, saltando por encima del toro cuando este embiste la mesa sobre la que se encuentra el saltador. No menos arriesgada es la  suerte de saltar a cuerpo limpio delante de los pitones del toro, en una demostración impresionante de poderío físico y destreza.



El salto landés, aún presente en distintos espectáculos taurinos, mantiene viva esta tradición en festejos que se celebran en plazas de toros. Es el presente y será el futuro de este tipo de saltos que se ejecutan a cuerpo limpio, que ejecutaron toreros que serían muy importantes, como Paquiro, Cayetano Sanz y,  a modo de alarde, Joselito "El Gallo", que en tentaderos lo practicó muchas veces. Sin olvidar que Guerrita, en sus tiempos de aprendiz, también realizó esta suerte, llamada del trascuerno.



En la plaza de Madrid, en 1994, un espontáneo sorprendió por su destreza para ejecutar limpiamente un salto de cabeza a rabo sin mancharse. Resultó ser un torero cómico que reivindicaba atención a esta modalidad taurina.



Muy al uso en festejos populares y de recortadores están el salto del Ángel y el tirabuzón. Un experimentado saltador en estos festejos es Julián Gómez Carpio, de Morata de Tajuña, y que los ejecuta con enorme limpieza y espectacularidad. 







lunes, 11 de abril de 2016

BLANDENGUES Y PASTUEÑOS DE PABLO MAYORAL

Es una verdadera lástima el haber llegado a este punto, pero así es y, además, es el fiel reflejo del cómo está el mundo de los toros en los días que corren. Cuando un presidente llega a ser el protagonista de la tarde por el trabajo correcto y riguroso que ha realizado, es que hay algo que se ha hecho verdaderamente mal desde un tiempo a esta parte. Sobre todo, puestos a comparar con sus colegas de palco.
Esta tarde en la plaza Madrid todos veníamos (todos me refiero a los pocos aficionados que había) con la mosca detrás de la oreja por varios motivos: que si una novillada de origen santacolomeño, que si un novillero que el año pasado dejó muy gratas sensaciones en esta plaza, que si otro que llegó a tirarse de espontáneo en este mismo ruedo también la temporada pasada reclamando una oportunidad, que si un inquilino nuevo en el palco presidencial... Vamos, que entre el atractivo de algunas cosas y el morbo de otras, se ha ido esta tarde a la plaza con mucha expectación. Eso ya es algo.
La novillada de Pablo Mayoral, remendada con dos ejemplares de doña Mercedes Figueroa y a la postre otrora hierro de la casa, ha distado mucho de lo que siempre se espera de la sangre de Santa Coloma: pastueños, flojos, sin poner en grandes apuros ni a los de luces ni a los del peto, y exentos de fiereza. Vamos, lo que llega siendo una novillada descastada. Mención aparte merece el precioso novillo corrido en último lugar y que, amén de huír de los caballos como alma que lleva el diablo, sí hizo gala de cierta casta en el tercio de muerte y recordó más a sus antepasados del Conde. También la merece el santacolomeño sobrero de Benjamín Gómez, corrido en cuarto lugar en sustitución de un pobre inválido. Su bella estampa era de por sí un espectáculo a ojos de cualquier aficionado, y aunque tuvo una discreta pelea en el primer tercio, no fue así su comportamiento en el último tercio. No fue este un novillo que se toreara solo, pues había que darle distancia y llevarlo por abajo cuidando de no pegar trallazos no excederse de muletazos. Demasiados para alguien que en el 2015 no se vistió de luces ni una sola tarde.

En el cartel de novilleros, tres chavales que se hacen llamar Gallo de Córdoba, David de Miranda y Juan Carlos Carballo, quien hizo el paseíllo destocado.
Sobre el primero, aquel señor que en la encerrona de Fandiño se tiró de espontáneo, con cero actuaciones en su haber la temporada pasada, apenas se puede decir nada de él. Solo desearle pronta recupración de la cornada que sufrió durante la lidia del cuarto.
David de Miranda, de Trigueros, es aquel chavalín que en una novillada de abril del año pasado dejó grandes esperanzas de cara al futuro. Pues la de ayer no fue su tarde, ni muchísimo menos. La faena al segundo novillo, tuvo muchos alardes en lo accesorio. Que si el péndulo para comenzar la faena, las bernardinas para cerrarla, los arrimones... Pero en lo fundamental se vio un novillero que no se puso en el sitio ni una sola vez, muy perfilero y sufriendo un mar de enganchones. El quinto fue un novillo en línea Buendía, tan bonito como pastueño, flojito y manso. ¡¡Pero muy manso, qué descaro gastó quitándose el palo en sus dos encuentros con el jaco!! Miranda no empezó la faena muy acertadamente, pues esos banderazos por alto no le hacen bien a ningún animal de lidia. Siguió su quehacer en la misma línea que en su primer turno, los trallazos se sucedían y el animal seguía embistiendo como si nada. A medida que pasaba la faena, pareció que se centró un poquito más y demostraba tendencia a rematar los muletazos atrás y con cierto gusto, lo que hizo recordar en pequeñas dosis al debutante de aquella tarde se abril que tanto nos sorprendió hace doce meses. Aun así, faltó mucho acople, y sobre todo temple. Ojalá lo de ayer en Madrid lo tenga presente para mejorar cosas de cara al futuro.
Y cerró cartel el vitoreadísimo (por los de su pueblo, faltaría más) Juan Carlos Carballo. Para hablar de este muchacho no puedo sino empezar hablando de sus trastos talla XXXXXXL. ¡¡Qué capote y qué muleta tan descomunales!! El Faraón de Camas hubiera sacado de ahí cinco capotes, y todavía le hubiera sobrado percal para tejerse un par de mudas de invierno. ¡¡La Virgen!! Con ese capote XXXXXXL recibió con algo que se parecían a las verónicas al tercero, un novillo de bonitas hechuras pero con cara de becerro y despitorrado desde por la mañana. El público, un público con el que el del capote XXXXXXL fletó por lo menos diez o doce autobuses desde su pueblo, aplaudió y gritó OLÉ como si Cagancho hubiera resucitado, y un servidor, que cada día tiene menos idea de esto, se quedó tal cual. La faena de muleta, muleta también XXXXXXXL, basta con decir que se movió por unos derroteros muy julianescos, y encima fue rubricada con un hermoso bajonazo. No fue impedimento para que los diez o doce autobuses fletados desde tierras extremeñas se volvieran locos de atar y pidieran el despojo como si se les fuera la vida en ello. Hasta con un pañuelo en cada mano algunos. ¿Y qué hizo el señor del palco? Pues imponer la seriedad y el rigor en la plaza de Madrid, y denegar tan verbenero trofeo. ¡¡Con un par, sí señor!! Ya era hora de que un presidente diera con sus decisiones la categoría que la plaza de Madrid realmente merece. No se puede regalar despojos por nada, y mucho menos después de matar a bajonazos. Y lo más descoyante de todo es que el chaval no va y se enfada. ¡¡Se enfada porque no le dan un despojo que nunca mereció!! Por Dios, que alguien de su entorno que sea un poco serio le diga que ayer lo suyo fue la negación del toreo, que no le hagan creer que ayer estuvo bien, que sólo le pidieron la oreja los muchos paisanos a los que regaló entrada. Háganle ese favor, que seguro que lo acabará agradeciendo.
La belleza del sexto novillo fue acompañada por cierta dosis de casta y emoción en casa embestida. El único de Pablo Mayoral que de verdad hizo recodar los reductos de Santa Coloma. Manso, pero encastado. Decir en favor del chaval de la muleta XXXXXXL que tuvo la amabilidad de darle sitio al toro y oportunidad de lucir ese buen tranco que sacó, pero la faena de muleta, de nuevo, hizo gala de esas maneras zafias del toreo moderno. Un novillo de ese estilo hubiera sido para reventar Madrid con veinte muletazos. Reventó al público que fletó los diez o doce autobuses, pero a lo que es Madrid, hablando de la afición de Madrid, los que pasan por taquilla todos los domingos sin mirar tan siquiera quién torea y quién lidia, sólo sentenciaron con los típicos "muy mal", "toreas desde Manuel Becerra" o "no te lo creas". Y gracias al Cielo que el señor del palco lo volvió a tener en cuenta y denegó lo que hubiera sido otra oreja de peñas y charanga. Y yo lo vuelvo a decir: niño, no te lo creas. Espero que alguien cercano a él le lea la cartilla y le ponga los puntos sobre las íes, porque de lo contrario no irá a ninguna parte como torero.

Debutó en el palco don Jesús María Gómez Martín. Y como ven, dejó alto el listón. Tuvo un pero: no hubiera pasado nada si al inválido segundo lo hubiera devuelto al corral, pero la rapidez con la que enseñó el moquero verde en cuarto turno y la cicatería que demostró negando despojos hacen tener grandes esperanzas en que la seriedad y el rigor volverán a la plaza de Madrid de la mano de este joven y nuevo presidente. Ahora solo falta verle en tardes isidriles de glamour y gente guapa, para comprobar si de verdad esto es realidad o un simple espejismo. Y que se ponga de acuerdo con sus otros compañeros y haya unión de criterios, porque lo que tampoco puede ser es que en el día de ayer un presidente se pusiera en su sitio, y el domingo que viene venga otro y dé los despojos como quien da calcetines y calzones en el rastro.
De los hombres de luces, destacar los dos buenos puyazos que Israel de Pedro propinó al primero. Así se pica, señores.

lunes, 28 de marzo de 2016

EN RESURRECCIÓN DIERON TODOS EL CANTE

Y no cantando saetas, precisamente.  Dio el cante, primero, el ganadero de Martín Lorca, que presentó una corrida fea y mal hecha, con ejemplares cebones y gastando kilos de más, y que hicieron brillar a la bravura, naturalmente, pero por su ausencia. El primero fue reservón y con poco fuelle, más que el segundo que fue plomo puro, el tercero, un toro que se movió y tuvo su pizca de picante; cuarto inválido, quinto también se movió pero sin mucha chispa, y devuelto por invalidez el sexto.

Dio el cante descaradamente el sobrero, de José Luis Pereda, un pobre animalucho más propio de novillada sin picadores en mi pueblo, y que no demostró nada nuevo a lo que los productos del señor Pereda nos tienen acostumbrados: borreguez.

Por supuesto dieron el cante los que calzan la taleguilla, cada uno a su manera. El esperadísimo Morenito de Aranda abrió plaza con disposición y algunos detalles de buen toreo. Un bonito quite por verónicas a pies juntos al tercero en réplica a Fandiño nos hizo presagiar que la tarde iba a ser para él, pero todo se vino abajo cuando se sucedían los trallazos, los enganchones y la falta de mando durante la faena a este tercero. Era este un toro complicado, no sin casta aun sin ser un derroche. Para lidiarlo y poder con él para, seguidamente, torearle bien y lo justo, sin excederse de faena. No anduvo Moreno por la labor, y este mal trago le pasó factura también en su encuentro con el quinto, al que se embarulló en otra faena larga e insustancial que nos dijo absolutamente nada. Otro día será.

Fandiño, para no ser menos, también dio el cante a base de bien. Comenzó mal la tarde al ser volteado feamente intentando un quite por saltilleras. Siguió aburriendo al personal con una faena al uso moderno y larga al segundo y, para rematar, y con la complicidad de la presidencia, nos hizo tragar al pobre inválido que salió en cuarto lugar. Para qué arriesgarse con el sobrero y que salga un toro con cierto poder, pudiendo conformarse con un animalito que no da guerra, ¿verdad Fandiño?
Pero el sobrero, damos fe, tampoco dio guerra. Lo vimos en último lugar, y aquí fue donde Fandiño sacó todo su repertorio de banderazos, arrimones, bernardinas y hasta el correspondiente porrazo al entrar a matar, saliendo ileso afortunadamente y cobrando una estocada trasera y caída. Por supuesto, en un día así, el público amable no quería dejar de tener su propia hora con el cante, y pidió una oreja para tan zafia obra fandiñista, desatendida correctamente por el señor presidente.

También hubo cante en el palco presidencial, y es que don Justo Polo, él conocerá el motivo, se negó en redondo a devolver al inválido cuarto, provocando así al respetable un enfado considerable.

De todo en el domingo de Resurrección madrileño, de todo menos toreo grande, bravura y emoción. Eso, por desgracia, falta habitualmente. Eso sí, cante hubo de sobra para llenar todo un programa entero de Operación Triunfo.


martes, 22 de marzo de 2016

SAN ISIDRO 2016: LOS TOREROS

Continuamos con el uno por uno isidril, esta vez toca analizar a los de luces. Tenemos de todo, como siempre: ganas a espuertas por ver a algunos nombres destacados de 2015, como Ureña, Morenito o Rafaelillo; apuesta por jóvenes valores como Roca Rey, José Garrido o López Simón; las grandes figuras de todos los tiempos, los sangrantes casos de Padilla, Fandila y Gutiérrez Lorenzo; algunos que no le hubieran venido mal una tarde más, otros cuantos también a los que les sobra alguna tarde, toneladas y toneladas de poliespán para rellenar huecos, las flatulencias que les produce a algunos el carácter abombado del ruedo venteño... Ah, y por supuesto, la enésima no contratación de uno que anda por Galapagar, y ya puestos, de Joselito, de Luis Francisco Esplá, de Rafael de Paula, y hasta si me apuran de El Soro. Si será por ausencias...

Como una de los principales atractivos (para los grandes y entendidos aficionados del clavel, faltaría más), está el órdago lanzado por Sebastián Castella, triunfador de San Isidro 2015, que estará presente hasta cuatro tardes para estoquear las corridas de Cuvillo, Alcurrucén, Adolfo Martín y Victoriano del Río, esta última en la Extraordinaria de Beneficencia (que ni es extraordinaria, ni es de beneficencia, ni es ná). Creo que, al finalizar la feria, a servidor le saldrá Castella hasta por las orejas.

TRES TARDES

LÓPEZ SIMÓN: Revelación de la temporada pasada, y que matará las corridas de Jandilla/Vegahermosa, El Pilar y Victoriano del Río (en la Extraordinaria de Beneficencia que no es ni extraordinaria, ni de beneficencia, ni ). Muchos estamos deseosos de palpar ya de una santa vez las excelsas cualidades de este torero, y verlo por fin cortar una oreja, solo una, que premie el torear de verdad en lugar de acabar por los aires y darse paseítos a destiempo por el ruedo.

ALEJANDRO TALAVANTE: Camaleónico e imprevisible. Según le dé, ya sea intentando calcar a José Tomás o siendo el típico pegapases vulgar al uso; y si no, pues ya se cansa de retorcerse y va y torea como pocos lo hacen. Y hasta hay veces que solo le falta el salto de la rana. ¿Cuál de ellos saldrá en 2016? Lo sabremos cuando dé cuenta de las corridas de Cuvillo, Juan Pedro Domecq y Fuente Ymbro.

ROCA REY: Su cartel sube como la espuma cada tarde que se viste de luces. Rompió en una novillada de domingo el pasado mes de abril, y hasta hoy. Pero sus maneras modernistas... Ahí quedan, hasta el punto de ser comparado por varios aficionados con Miguel Ángel Perera (ejem, ejem). Confirma su alternativa con la corrida de Cuvillo, y además lidiará las de Juan Pedro Domecq y Alcurrucén, en carteles de enorme glamour.

MANUEL ESCRIBANO: Torero curtido en corridas que piden el carné, y ante las cuales se defiende más que dignamente. Enorme fue la dimensión que dio el pasado San Isidro ante la corrida de Adolfo Martín, ante la cual vuelve a estar anunciado este año, junto a la de Pedraza de Yeltes y la de El Torero (un tipo de hierro que, pienso, no le pega en absoluto).




DOS TARDES

MORENITO DE ARANDA: La situación por la que pasa este torero es vergonzosa cuanto menos. Apenas le estamos viendo en las primeras ferias postineras del año y, para colmo, solo estará dos tardes en la plaza donde armó un gran escándalo hace un año, mientras que con otros que han hecho muchísimo menos, o nada, son muy generosos. Y encima, una de ellas como a quien le dejan los restos (la de la factoría de bueyes de El Ventorrillo, compartiendo cartel con el señor Gutiérrez Lorenzo). La otra, como no podía ser menos, con la de Montealto, y en la que tenía que estar sí o sí.

PACO UREÑA: Arma un lío pegando los mejores naturales del año ante un toro de Adolfo Martín en Otoño y, como premio, le dejan fuera de esa corrida solo porque el figurín de turno se encapricha en que le abran cartel. Y no solo eso, sino que, además, también le dejan los restos (El Torero y Las Ramblas). ¿O acaso no le interesaba vérselas con algo más parecido a los cárdenos de Adolfo? Cualquiera sabe.

RAFAELILLO: Curtido en mil batallas, gran conocimiento lidiador y, encima, sabe torear. Nada más que añadir. Mata las de Adolfo y Miura, casi nada.

JOSÉ GARRIDO: Joven valor que, además de confirmar la alternativa (Alcurrucén), tiene otra contratación más en esta feria (Parladé). A ver qué sabe desarrollar como matador, pues de novillero, en lo poco que personalmente le vi en esta plaza, no me terminó de convencer.

IVÁN FANDIÑO: De todo a nada en tan sólo 365 días. Una lástima que al final se esté quedando en lo que pudo haber sido y, tras verlo en los primeros festejos de este año, no parece que tenga tendencia a remontar. Su feria consistirá en las corridas de El Torero y Parladé.

MIGUEL ÁNGEL PERERA: Figurón de la torería pegapasista 2.0 y, como tal, fuente de inspiración de muchos de los que empiezan. Así va España. Si toreara igual que habla, sería el número uno sin ninguna duda. Viene para aburrir a banderazos a los de Fuente Ymbro y Jandilla/Vegahermosa.

EL JULI: Otro figurón del toreo moderno, además de mártir caído a manos de la reventadora parroquia madrileña, que aún no saben apreciar su poderosísima tauromaquia desarrollada ante los temibles garcichicos, danielesruiz, jandillas and company. Pobre... Jandilla/Vegahermosa y Alcurrucén para cumplir el trámite.

MIGUEL ABELLÁN: Dos tardes en la feria más la Goyesca se presumen un tanto excesivo para este señor. Sobre todo comparado con otros que han hecho más méritos. Eso de tener como apoderado a los de la caja tonta es un chollo. Abre feria con la de Valdefresno y estará también con la de Victorino.

FERNANDO ROBLEÑO: Gran especialista en tapar lo que llaman "corridas duras". Más quisiéramos que saliera el Robleño de sus comienzos. Flor de Jara y Cuadri son para él.

DANIEL LUQUE: La enésima oportunidad para ver si el hombre se convierte en figura y tal, ya que después de ¿200 toros? no lo ha conseguido. Aquí le vienen otros cuatro, de Valdefresno y sus primos del Puerto se San Lorenzo.

DAVID MORA: Vuelve a la plaza en la que casi pierde la vida hace dos años. Su lucha y coraje merecían tener hueco en la feria, y lo tendrá con las corridas de El Pilar y Alcurrucén.

FORTES: Símil al caso anterior. Estará en la apertura de feria con los toros de Valdefresno, y además con los de Las Ramblas.

JUAN BAUTISTA: Ideal para rellenar huecos, y para poco más. Tantos años sin dar palo al agua es lo que tiene. Su hueco está con la de Montealto y la de Margé, su paisana.

DIEGO URDIALES: Tan buen torero como irregular. Se espera de él en la plaza de Madrid algo grande como lo de Bilbao en el pasado agosto. Pendientes estaremos las tardes de Fuente Ymbro y Alcurrucén.

ALBERTO AGUILAR: Los años pasan, y este torero que tanta ilusión nos despertó a muchos no rompe, quedándose en uno más. Su sitio es el de corridas donde sale el Toro, tal que Ibán y Saltillo.

EL CID: Con el alma rota lo digo, pero creo que este año lo mejor hubiera sido que se hubiera quedado en casa viendo la feria por Telemolés. Ay qué pena.
Se acartela con los de Las Ramblas y Victorino Martín.


UNA TARDE

JOSÉ MARÍA MANZANARES: De traca ha sido que, en su única comparecencia, a este señor se le haya incluido en la Extraordinaria de Beneficencia (que ni es extraordinaria, ni es de beneficencia ni es ), como de traca es que año tras año tengamos que aguantar los lamentables espectáculos que protagoniza tanto él ante el toro como sus palmeros (y palmeras) en el tendido.

ENRIQUE PONCE: El maestro por excelencia vuelve tras otro año de ausencia a la única plaza donde aún no ha terminado de convencer a todo el mundo. A ver qué tal se le da ante los del Puerto de San Lorenzo.

EUGENIO DE MORA: Torero con cierta veteranía que ha sabido aprovechar sus últimas oportunidades en esta plaza para abrirse hueco en los carteles. Viene a la de Robert Margé.

EL PAYO: Mexicano y que, desde el humilde punto de vista de este aficionado, no se entiende su inclusión en la feria, pues no ha hecho nada relevante para ello. En fin, a tragar, que hace falta relleno para 31 días de toros. Completa la terna que estoqueará la corrida de Margé.

JOSÉ MANUEL MAS: Otro jovencito que no cuenta con muchas oportunidades en esto. Esta es la suya, con los toros de Montealto.

EL CAPEA: Con padrinos como los de este señor, un servidor se haría Director General de la Policía sin siquiera pasar un mísero proceso selectivo. Qué cruz, todos los años igual. Está colocado (nunca mejor dicho) en la corrida de el Ventorrillo.

GONZALO CABALLERO: Cuando parecía que se cometía la injusticia de dejarlo fuera, la ausencia de otro torero le ha hecho entrar finalmente, completando cartel de la corrida de El Ventorrillo. Biiiieeennnnnjjjjjj, así como dicen los grandes aficionados.

MIGUEL ÁNGEL DELGADO: Dos ovaciones con la corrida de Fraile Mazas el pasado 27 de septiembre me hace dudar si es mérito suficiente para entrar en lo que se dice la feria más importante del mundo. Otros han hecho menos, supongo. Esperemos que se entienda con los del Flor de Jara.

DIEGO SILVETI: Idéntico caso al de su paisano Octavio El Payo. Había que rellenar la corrida de Flor de Jara, que como son cárdenos no es tarea fácil.

POSADA DE MARAVILLAS: De esa nueva hornada de jóvenes promesas que calcan la mar de bien las trampas y vulgaridades de sus maestros. Confirma la alternativa el día grande de San Isidro, con la de Juan Pedro Domecq.

JUAN DEL ÁLAMO: Servidor ya ha perdido la cuenta de las orejas con las que este toreo ha sido agasajado por el público amable (el más entendido, por supuesto). Pero torear, lo que se dice torear... ¿O debería decir destorear? Ah no, que eso se le da de lujo. Comparece con sus paisanos de Pedraza de Yeltes, y además el 2 de mayo vendrá a torear disfrazado de goyesco.

JUAN LEAL: Joven francés al que se le confirmará la alternativa con los de Pedraza de Yeltes. A ver qué tal.

ROMÁN: También perteneciente a las jóvenes promesas que imitan el mejor toreo de la historia como nadie lo hace. Confirma la alternativa con los lisardianos de El Puerto de San Lorenzo.


PADILLA: Ay el Pirata, que nos le han colado otra vez. Como empresarios taurinos no, pero como trileros son la hostia estos Choperitas. Mata la de Parladé.

EL FANDI: Otro que tal baila. No sé a qué tanto empeño de meterle en estos fregados, si él no necesita de Madrid ni por supuesto Madrid no necesita nada de él. Y con el petardo que pegó el año pasado... Años atrás me cuestionaba a mí mismo si merecía la pena tenerlo solo porque se le da bien manejar su heterogéneo capote, pero ya no me cabe duda: NO. Mata El Pilar.

IVÁN VICENTE: En el purgatorio taurino durante los últimos años, el pasado 9 de agosto resurgió cortando una oreja (de mercadillo, por cierto). Está incluido en la de Baltasar Ibán.

VÍCTOR BARRIO: Ay si repitiera ante la de Baltasar Ibán aquellos naturales que pegó hace un año en Valdemorillo, qué lío iba a formar.

SÁNCHEZ VARA: A Taurodelta se le aparece la Virgen con toreros como este a la hora de seleccionar personal que se haga cargo de corridas como la de Saltillo. Les viene al pelo.

JOSÉ CARLOS VENEGAS: Una oreja, muy barata por cierto, del encastado Viergado el pasado mes de septiembre es su currículum para entrar a estoquear de nuevo la de Saltillo.

LUIS MIGUEL ENCABO: Entra en la de Cuadri por segundo año consecutivo. Me gusta, es de los que gustan hacerlo todo en pro del toro. Suerte.

RUBÉN PINAR: Julianín II de Albacete entra en la corrida de Cuadri, a ver qué sabe hacer con los niños que pastan en Comeuñas. 

UCEDA LEAL: Cómo premio a tanto petardo seguido, le meten a sudar la gota gorda con los de Victorino Martín (si salen como deberían de salir, claro).

JAVIER CASTAÑO: Y cuadrilla, faltaría más. Presentes en la miurada.

PÉREZ MOTA: Buen torero el que han escogido para completar el cartel de Miura, sí señor. Es de los que saben hacerlo.

domingo, 20 de marzo de 2016

CRÓNICA DE UN OPTI-PESIMISTA (LAS VENTAS, DOMINGO DE RAMOS)

De lo que ha acontecido esta tarde en la corrida inaugural de la temporada madrileña, se pueden dar dos lecturas. Según la persona con la que se dé y el grado de optimismo y pesimismo que esta tenga.
Al grano: sobre la puerta grande de Curro Díaz, un aficionado que sea optimista dirá que Curro ha estado torerísimo toda la tarde, ha toreado despacio y con mucho gusto, además de los remates y detalles de bisutería fina que ha dejado esparcidos por el ruedo. En cambio, uno más pesimista dirá que en su primer toro lo único que ha tenido ha sido una serie buena con la derecha, la primera, y mucha calidad en los remates, porque lo demás han sido muchos muletazos con la pierna muy escondidita y rematando la mayoría hacia fuera; además, como ha matado de pinchazo y dos descabellos, la oreja se presume baratija de mercadillo.
Sobre su actuación en el cuarto, el pesimista volvería a comentar sobre las feas ventajas del pico, el fuera de cacho y la pierna escondida, a lo que el optimista podría responder que los pases de la firma y del desprecio, los cambiados de mano, algunos kikirikís y sobre todo dos naturales de frente, sumados a la excepcional estocada, valían por sí solos una oreja de quilates. Por supuesto que sí, contestaría el más pesimista, pero no por ello la puerta grande deja de ser barata, porque a la actuación de Curro le ha faltado mucha verdad en el toreo fundamental, y el famoso y a la vez denostado 1+1 no tapa esas carencias, o las tapa a medias.

Sobre David Galván, que solo ha podido matar uno por ser cogido al ejecutar el dichoso cambiado por la espalda tan de moda para comenzar faenas, el pesimista hablaría de nuevo de pocas apreturas, piernas escondidas y cites dando prácticamente el culo en lugar del pecho, faena rematada además con estocada tendida, contraria y algo trasera. Por otro lado, el optimista dirá que ha sido una faena larga y con muchos muletazos, lentos y con gusto, y que la espada ha entrado a la primera y es lo que cuenta. Además, como ha tenido la gallardía de aguantar con una cornada en el gemelo, la oreja es de ley. Y hasta aquí su actuación, pronta recuperación para él.

Sobre Juan Ortega, el toricantano, las opiniones no diferirían mucho la una de la otra. La voluntad que es propia de quien está empezando, muchos pases y ninguno bueno, deficiente uso de la espada, y vulgaridad. Mucha vulgaridad.

La corrida, de Gavira, que ha sido una escalera de presentación, ha sido muy mansa y ha habido muchos apuros para ponerla en el caballo (los toros muy malos, dirán los optimistas; y los lidiadores nefastos, dirán los más pesimistas). Al primero se le ha picado lo justo y necesario, al segundo el picador lo ha destrozado con una puñalada asestada en la paletilla y eso ha hecho debutar a los berrendos de Florito en este 2016. En su lugar ha salido un noble ejemplar de Torrealba, que ha recibido mucho y trasero. Al tercero apenas se le pudo picar por manso, aunque entró hasta en tres ocasiones, caso similar al cuarto. El quinto fue imposible darle un puyazo en toda regla en contraquerencia, por lo que se le llevaron al caballo que guardaba puerta a recibir castigo. Por último, el que cerró tampoco se dejó picar. Todo un derroche de bravura por parte de los chicos de Gavira, como se puede comprobar, y que no sacaron casta ninguna. Algunos bondad,  otros ni eso, y el que cerró plaza mucho genio, y al que Curro, después de probarle por ambos pitones sin mucha confianza, pasaportó al desolladero con rapidez.

Esta ha sido la corrida de Gavira explicada desde dos vertientes, cada cual saque sus propias conclusiones.



jueves, 17 de marzo de 2016

SAN ISIDRO 2016: LOS TOROS

Habemus feria y, como es costumbre, desde este humilde espacio no queremos dejar pasar oportunidad para desengranar todos y cada uno de sus componentes y facilitar el análisis. La primera entrega, como siempre, el ganado a lidiar, que para eso todo gira en torno al Toro, mal que le pese a algunos.

VALDEFRESNO (6 de mayo; Abellán - Luque - Fortes): Una de esas que año tras año nos da la murga a base de bien con sus habituales saldos. Vamos, lo ideal para abrir la feria. Que no se diga.

MONTEALTO (8 de mayo; Juan Bautista - Morenito de Aranda - JM Mas): Con buenas novilladas nos ha agasajado en varias ocasiones, pero su punto culmen fue la pasada edición de la Goyesca, con una corrida tan mansa y rajada en varas como emocionante en el tercio de muleta. Por ello, este año se postula con la vitola típica de la expectación.

EL PARRALEJO (9 de mayo; Lorenzo - Marín - Varea): Divisa cacareada de más por los taurinillos pagafantas, y que el pasado San Isidro hizo su debut en esta plaza con una novillada floja y descastada, lo que nos llevó a entender el porqué de tanto comentario favorable de los que mandan en esto. Lidia como novillada.

ROBERT MARGÉ  (10 de mayo; Eugenio de Mora - Juan Bautista - El Payo): Hierro francés que goza de buen cartel en su país. Es una de las novedades de la feria, esperamos buen resultado.

EL TORERO  (11 de mayo; Escribano - Fandiño - Ureña): Ganadería a la que perteneció el famoso Lenguadito, uno de esos ejemplares que son ideales para eso que ahora llaman "disfrutar". A costa, eso sí, que que la suerte de varas sea mero trámite. ¡¡Con la Iglesia hemos topado!! Ya sabemos por dónde irán los derroteros en este día.

EL VENTORRILLO (12 de mayo; Capea - Morenito de Aranda - Caballero): Ni para cecina. Así llevan varios años, y no parece que haya el más mínimo atisbo de cambio.

NÚÑEZ DEL CUVILLO (13 de mayo; Castella - Talavante - Roca Rey): Para "soñar el toreo". O para sufrir pesadillas solo con leer su nombre en los carteles. Según de qué lado se mire. Desde este se ven flojos, flojos, flojos, empalagosos como la miel e irritantemente descastados. Por algo andan las figuras por aquí.

FLOR DE JARA (14 de mayo; Robleño - Delgado - Silveti): Por fin los tenemos por aquí otra vez, y con corrida de toros. Ahí es nada. Merecemos que la sangre brava santacolomeña que corre por sus venas haga gala ese día.

JP DOMECQ (15 de mayo; Talavante - Roca Rey - Posada de Maravillas): Más que aceptable lo del pasado año, incluso con su punto de casta. Pero... ¿y el primer tercio? No, no termina de colar. Aun así, que en el peor de los casos saliera como la de hace un año.

EL MONTECILLO (16 de mayo; Filiberto - Juan de Castilla - Luis David Adame): Factoría de la que sale de todo: bodrios, borregos, perritoros, peritas en dulce, y hasta alguno de vez en cuando que se permite la licencia de hacer sudar a su correspondiente matador. A ver con qué palo canta en esa ocasión. Lidia novillada.

PEDRAZA DE YELTES (17 de mayo; Escribano - del Álamo - Juan Leal): En la extraordinaria de la Prensa (que ni es extraordinaria ni es ná), se lidiarán seis hermosos toros de una ganadería charra que lleva sangre Domecq a la vez que es repudiada por las excelsas figuras de esta época. ¿Motivo? Pues sencillamente que estos no son para "disfrutar". Ni mucho menos, vaya. De preciosa estampa, encastados, con dificultades, empujan al caballo, hacen sudar al que se pone delante... Pues eso, como para "disfrutar".

FUENTE YMBRO  (18 de mayo; Urdiales - Perera - Talavante): De donde salió Agitador, un precioso ensabanado que la pasada feria hizo las delicias de la afición. Con más toros así, esto sería diferente. Que los haya en pocas semanas.

PUERTO DE SAN LORENZO  (19 de mayo; Ponce - Luque - Román): Los que siempre están, y en la mayoría de las ocasiones por partida doble. Pero los toros buenos que le han salido en los últimos 20 años se pueden contar con una mano, y sobran dedos. Pero tienen que estar sí o sí, porque... Porque... Porque... Porque sí y punto, para qué darle más vueltas. Además, junto a su sucursal de Aldeanueva anunciada como la Ventana del Puerto, completa la tercera y última novillada de la feria, y que será estoqueada por Alejandro Marcos, Joaquín Galdós y Luis David Adame, el 23 de mayo.

ALCURRUCÉN  (20 de mayo; Juli - Castella - Garrido. 24 de mayo; Urdiales - David Mora - Roca Rey): Doblete de esta lozana factoría, una de ellas con figuritas de postín.

LAS RAMBLAS (22 de mayo; Cid - Ureña - Fortes): De las ideales para rellenar huecos sin tener que rascarse mucho el bolsillo. Ayunos de casta y poder, y sobrados de fealdad.

JANDILLA/VEGAHERMOSA (25 de mayo; Juli - Perera - López Simón): El horror nuestro de cada año de la mano de estos ejemplares. Todo un negocio para los comerciantes de ortopedias y sillas de ruedas. Para ellos, pues para los aficionados a los toros, aunque nos los cuelen año tras año sin saber el porqué, como que no...

PARLADÉ (26 de mayo; Padilla - Fandiño - Garrido): Ejemplares interesantes ha mandado el segundo hierro de Juan Pedro en anteriores ocasiones, dotados incluso de su puntito de casta. Pero claro... ¿y el caballo qué?

EL PILAR (27 de mayo; Fandi - David Mora - López Simón): Protagonista en los últimos años y no por tardes de grandeza, precisamente. La vergüenza, el fraude, la chabacanería, la ofensa, el atropello y la mofa se hicieron presente de la mano de esta divisa en las últimas ferias de forma descarada, y como premio ¡¡tachán!! Repetimos otro año más. ¿Quizás, al no haber figurones del toreo este año, podemos pensar que la cosa no irá por los mismos derroteros?

BALTASAR IBÁN (29 de mayo; Iván Vicente - A. Aguilar - Barrio): Cuánta grandeza desde Cortijo Wellignton a lo largo de décadas. La de 2015 no fue su mejor corrida, ni de lejos, pero la fe en que salga algún Tomillero, Camarito o Pistolero como los de los últimos años sigue intacta.

ADOLFO MARTÍN (30 de mayo; Rafaelillo - Castella - Escribano): Ni algún toro aceptable en el último tercio por cada corrida que lidia puede tapar las vergüenzas de una vacada que hasta hace algunos años nos ofrecía mucho más de lo que ofrece hoy día.

SALTILLO (31 de mayo; Sánchez Vara - A. Aguilar - Venegas): Después de lo acontecido el pasado mes de septiembre de la mano de este hierro, Taurodelta no perdió un instante y rápido cerró una corrida suya para la feria. Bien Taurodelta, bien. Así sí.

VICTORIANO DEL RÍO (1 de junio; Castella - Manzanares - López Simón): Dos corridas en 2015: una, encastada, complicada y con mucho que torear; la otra, boba, floja, borreguil y ayuna de todo excepto de mansedumbre. Una, estoqueada por figuras, la otra por toreros más modestos. ¿Cuál es cuál? No se me pasa por la cabeza. En la extraordinaria de Beneficencia (que ni es extraordinaria, ni de beneficencia ni de ) será despachada por figurines. Ya podemos ir vaticinando cómo saldrá...


CELESTINO CUADRI (2 de junio; Encabo - Robleño - Pinar): Respeto y devoción por este hierro ante todo, pero lleva algunos años sin estar en condiciones, y es justo reconocer. O lo arregla una buena corrida este año, o estaremos sin verlos por aquí algún tiempo (en palabras del ganadero). Suerte.

VICTORINO MARTÍN (3 de junio; Uceda Leal - Abellán - Cid): ¿Victorino? ¿O Victorinín? Miedo dan...

MIURA (5 de junio; Rafaelillo - Castaño - Pérez Mota): Se cierra la feria un año más con la legendaria A con asas. El pasado año, con dos ejemplares aceptables en la muleta, no terminaron de tapar un fiasco de inválidos. Ojalá se cierre la feria con buen pie y no haya nada que lamentar.

domingo, 21 de febrero de 2016

OTROS TIEMPOS EN RONDA


Rompetiestos, n° 43, de la ganadería del Conde de la Corte, lidiado en la corrida - concurso de Ronda el 29 de julio de 1989 por Ortega Cano. 
Otros tiempos...


lunes, 15 de febrero de 2016

GREGORIO TÉBAR "EL INCLUSERO", TORERO DE LOS PIES A LA CABEZA

El maestro Gregorio Tébar toreando el pasado sábado una becerra en el campo 
(desconozco autoría de la foto, aludidos pónganse en contacto por privado)


Qué gusto le da a cualquier aficionado a los toros escuchar una palabras coherentes, sensatas y sinceras. Hoy, en Tendido de Sol, el programa de toros de Onda Diamante (98.4 FM, los lunes a las 12:00 h), nos han llegado y, sin duda ninguna, han sido sinfonía para nuestros oídos. A Gregorio Tébar Pérez, "El Inclusero" en los carteles, solo con haberle escuchado esta mañana y sin necesidad de intercambiar palabras, se le presume un luchador de la vida, honesto, sencillo, de corazón tan humilde como sincero, e independiente. Y soñador, tanto como para andar pensando, a sus 70 primaveras, en hacer el paseíllo en su Alicante durante la próxima feria de Hogueras para celebrar el cincuenta aniversario de su doctorado. 
No he tenido la suerte de ver torear al maestro Inclusero pero, si cierto es aquello de que "se torea como se es", este hombre debe de torear como los propios ángeles. Uno de esos que tiempo atrás dignificó la tauromaquia cuando pisaba la arena, y que ahora no la dignifica menos cuando abre la boca y habla de toros:



De las crónicas que me hacía Joaquín Vidal solo me salían enemigos. Él se limitaba a escribir lo que veía, sin importarle ni el carné de identidad, ni de torero, ni en qué grupo estaba. 


Llevo ya dos años preparándome para torear este año en Alicante, durante la feria de Hogueras, con motivo de mi L aniversario de alternativa. Estamos en contacto con los responsables para ver si se puede llevar a cabo, porque yo físicamente estoy. Si no, no estaría.


Cada vez que torea en Madrid, Carlos Escolar "Frascuelo" tendría que estar subvencionado por el gobierno de Madrid, porque es un fuera de serie.


Hay figuras que podrían ser grandes toreros, pero los imperativos y los grandes problemas que deben imponer los empresarios no les dejan. Entonces se convierten en figuras, pero no pasan de ahí, no van más allá. Se han perdido por ser figuras y no van a llegar a ser toreros de culto como lo son Frascuelo o Juan Mora. Las figuras no tienen ese don. 


Otro torerazo para mí, que además es figura, ese es Morante de la Puebla. Un torerazo que tiene la suerte de ser figura. algo rara habis.


El toro de ahora, con ese volumen, da mucho miedo. El de antes era más liviano, repetía más y repartía más cornadas y más leña. El de ahora reparte menos pero se pasa un trago delante de ese pedazo de toro.


El toro lo que tiene que hacer es embestir y repartir cornadas, así pillarían más cacho otros toreros. Tendría más emoción todo. 


Fíjate si las figuras pudrieran ser un poquito más románticos y dijeran "ponerme a fulano que dicen que torea como Dios". Entonces Frascuelo podría torear seis corridas al año con ellos, el Inclusero podría estar toreando todavía, Juan Mora también...  Esto sería otra cosa.


Ser torero por libre es una ruina. Así se va día a día, tarde a tarde... Es muy difícil entrar donde el circuito está restringido. Por eso digo de repartir un poco más el pastel a otros toreros. Sería muy hermoso. 


¿Cómo es posible que un hombre que no torea, vaya en cualquier momento a Madrid y haga prácticamente lo más artístico de la temporada? ¿Qué pasa, que les da miedo a las figuras y a los apoderados y no quieren? Si ese hombre tiene algo innato, ¿cómo le vas a cortar las alas? Déjale que se manifieste. 


¿Una plaza? Madrid, Las Ventas, la plaza de toros más fácil del mundo. Ese es el sitio ideal para ir con la verdad, y con torear ya vale. 


Tú imagínate si el gran y admirable José Tomás tuviera afición, fíjate lo que digo, AFICIÓN; porque en lo que a convocatoria se refiere él es el gran jefe, pero luego no se impone una ley a la hora de decir "estoy rico de esto y voy a ir a ayudar a los míos, a ciertos toreros y voy a levantar esto que está muy mal". Por su parte es un egoísta, abandona a los suyos totalmente. Parece que tiene un negocio: va con el zurrón, se lo llenan y se marcha. ¿Y por qué no deja que le vea todo el mundo, refiriéndome a la televisión?


Si va Simón Casas y dice "voy a poner al Inclusero en Alicante porque me da a mí la gana", voy a salir ahí a acabar con todos. Y si me ponen a José Tomás, el primero que me llevo por delante. 


¿Respeto? Te voy a contar de qué va el respeto de ahora: Me encuentro de vez en cuando con alguna figura y veo que me saluda de una manera que solo le falta ponerme la alfombra roja, igual que si yo fuera un semidios. Y ya te mosqueas, dices "pero bueno, ¿a qué viene esto? Si luego se da la vuelta y no es ni capaz de preguntar dónde estoy, cómo estoy, si querré torear...".


Como aficionado, yo veo todas las corridas que puedo, ahora mismo por ejemplo estoy enganchado a lo que pasa en México. Y es muy complicado, porque resulta que sale un chaval que está empezando, y ya ha aprendido todo lo que no debe aprender nunca de las figuras, que es la pierna atrás y la escondo cada vez más, me retuerzo más... ¿Y entonces sabes qué es lo que hago? Que automáticamente apago la televisión o el ordenador. 


El público ha maleducado a las figuras, y las figuras han caído en la trampa. Antes no ocurría, antes eso de dar patadas en el suelo para provocar la arrancada del toro o esconder la pierna era inconcebible. 


El aficionado, ya solo con ir a la plaza, pagar y seguir protestando, tiene un mérito enorme y les doy todas las gracias del mundo. Gracias a Madrid, a la Monumental de Las Ventas, a la afición de Madrid en definitiva, se mantiene todavía un poquito el respeto al toreo.


Ojalá Madrid, pero Madrid es impensable porque es muy complicado. Pasa que, como dice el refrán, la suerte tiene nombre y apellidos. Y yo nunca he tenido nombre y apellidos en los despachos. 
Qué alegría sería un 15 de agosto en Madrid, con Frascuelo y... y... y qué coño, el Pana. ¡¡Y llenamos la plaza!! 



No menos interesante es una exposición de Antolín Castro que salió a la palestra durante la tertulia con el maestro al hablar de los públicos actuales en los toros: Los públicos no imponen nada, son las figuras quienes imponen a los públicos, y en ese terreno han impuesto un tipo de toreo avalado por una crítica absolutamente vendida a los poderosos, y lógicamente han conformado un producto que es el que se vende y es el que los asistentes a una corrida de toros compra. Solamente aquellos que son aficionados y que se mantienen en cualquier plaza del mundo, son los que han pretendido (y digo que han pretendido porque hablo en pasado), exigir que las cosas se desarrollasen por un cauce, digamos, natural, porque el toreo es natural, sin ningún tipo de retorcimientos. Entonces esa verdad que se ha ido exigiendo desde distintos ángulos y desde distintos aficionados lo que se ha ido haciendo es lógicamente perdiendo. ¿Por qué? Pues porque se ha ido imponiendo una mayoría aplastante que ha dicho que no, y no solo eso, sino que encima dicen que se callen a los que intentan protestar. Las figuras naturalmente se sienten más cómodas sin ser exigidos, y de ahí viene el toreo moderno, un toreo que no deja de ser absolutamente descafeinado. 




Larga vida maestro, nos vemos en Alicante el próximo mes de junio. Mucha suerte.