lunes, 5 de octubre de 2015

MÁS VALE "¡¡AY!!", QUE "AAAAYYYYY, QUÉ SUEÑO TENGO"

Merecíamos ver algo, cualquier cosa por pequeña que esta fuera, para acabar esta nauseabunda feria de Otoño 2015 sin esa maldita sensación, muy común al término de la mayoría de los festejos, de que uno pierde la afición a espuertas. Y ha llegado el cuarto y último festejo de esta feria, con sus cosas buenas y sus cosas malas, para hacernos salir de la plaza, por primera vez en muchísimo tiempo, con la sensación de que esta tarde sí tuvo contenido.
Recapitulemos: Una becerrada, que nos colaron como novillada, del Torreón el jueves, desesperadamente inválida, descastada, mansa y boba, con tres novilleros que llevan la vulgaridad y el neotoreo por bandera. 
Una novillada, que nos colaron como corrida, del Puerto de San Lorenzo, del mismo símil que la del día anterior, con un Diego Urdiales que estuvo hecho una lástima, y un López Simón que... bueno,  todo quedó dicho en su momento sobre su lamentable show.
Y de ayer, un servidor no podrá hablar mucho porque, por motivos familiares, se ausentó de su abono. Aunque todos los que por mí fueron cuestionados sobre lo del Vellosino, coinciden: para colgarse de una encina. 
Hoy, la cosa ha sido diferente. Y no es porque esta tarde en la ex primera plaza del mundo se haya lidiado un corridón de toros que derrochara casta, bravura, nobleza, pies y poder. Ni mucho menos, vaya. Absolutamente todo lo contrario. Adolfo Martín ha mandado a Las Ventas un lote de toros feos, mal hechos, terciados e impresentables. Un saldo ganadero impropio de lo que se supone debería ser lidiado en Madrid que, por otro lado, sí ha sacado mansedumbre, nulo poder, y apenas casta. Pero tuvieron algo los seis que no hemos visto en toda esta santa feria: malas intenciones, incertidumbre en cada arrancada, carencia de esa desesperante bobaliconería que produce bostezos, y tedio. Solo el simple hecho de estar ahí abajo aguantando el tipo e intentando sacarles algo, ya era muy meritorio. Mis respetos para todos los hombres de luces, ya fueran de oro o plata, que hoy han estado ahí delante. 
Lidiar con ellos, lejos de esas monofaenas de cien banderazos combinados con el típico arrimón, era lo que correspondía en una tarde como la de hoy. 
Lidiar ha sido lo que ha hecho Rafaelillo con el animal que abrió plaza, el cual sabía latín y arameo antiguo. Algunos amagos de saltar al callejón y un pasotismo total cuando le presentaban los capotes fue la carta de presentación de este marrajo. Poco a poco, la alimaña fue enterándose del percal que allí se cocía, y llegó al último tercio orientado y con malas ideas. Rafaelillo lo sacó fuera doblándose con él, para después intentar la faena por la derecha. Una colada y varios achuchones fue lo que llevó al murciano a realizar una lidia sobre los pies con mucha solvencia y retazos de toreo añejo. Muy bonito. El resto fue una faena que tuvo el inconveniente de alargarse más de lo debido, pero en la que hubo algunos buenos muletazos arrancados con pundonor e inteligencia. 
Con el cuarto en el ruedo, volvieron las estampas antiguas cuando Rafael paró al toro con unos lances rodilla en tierra, como los que ya solo se ven en vídeos en blanco y negro. Se permitió el torero incluso el lujo de dejar al toro de lejos en la segunda vara con una larga muy larga y de preciosa factura. El animal se arrancó pensándolo mucho y con trote cochinero, y la "cátedra" no tuvo más remedio que aplaudir, aunque a estas horas un servidor desconoce si aplaudían el puyazo casi en la paletilla o los cabezazos del manso, doliéndose del puyazo descaradamente. Todo el mundo expectante cuando Rafaelillo agarró la franela roja, pero la expectación se convirtió en decepción cuando el animal tocaba la muleta en la mayoría de los muletazos y el matador, lejos de dar la distancia oportuna, se echó encima del toro e intentó torearlo como si fuera una máquina de embestir. ¿Y si hubiera sido de uno en uno? 
No obstante, gran tarde del pequeño gran Rafaelillo, que dejó un concepto de lidiador antiguo, valiente y con poderío. 

Fernando Robleño fue la antítesis. Se olvidó, a diferencia de su compañero, de todo concepto lidiador, y su actuación se basó en la desconfianza, los mil pases, la mala colocación y la falta de temple. 

Paco Ureña, también murciano, se desquitó, y de paso nos desquitó a quienes confiamos en él, de sus dos malas actuaciones en mayo en esta plaza. Un ramillete de buenas verónicas y una media de libro para recibir al tercero puso a toda la plaza de acuerdo. Su faena de muleta a este toro se circunscribió a ese terreno pantanoso y tan de moda que es el del arrimón, y hasta acabó por los aires, para gusto y disfrute se los que aman el morbo. Entró a la enfermería al estoquear al toro, de manera discreta y sin ningún alarde; y volvió salir sin que nadie nos enteráramos y también discretamente, sin paseítos por el ruedo ni ovaciones a destiempo. 
Fue después de todo esto, en el sexto, cuando Ureña se lió la manta a la cabeza y nos volvió a todos locos. Poco centrado en el inicio de faena, hasta que el toro le volvió a dar un nuevo susto. Fue entonces cuando se medio centró y dibujó una serie con la derecha muy perfilera y escondiendo la pierna. Ya tenía a gran parte de la plaza en el bolsillo, pero entonces faltaban, mejor dicho faltábamos, los inconformistas. Quienes solo botamos de la piedra cuando se carga la suerte y se torea en redondo. Y el señor Ureña, que parecía que lo tenía presente, no quiso dejar de darnos el gustazo y hacer que esos inconformistas nos volviéramos locos cuando, de frente y a pies juntos, dibujó tres naturales y el de pecho de aunténtico escándalo. La cosa no terminó ahí, no señor, a ello le siguió otra serie de naturales cargando la suerte y toreando en redondo, y donde sobresalió uno que volvió loco a todo el mundo. Unos, se echaban las manos a la cabeza sin terminar de creerlo. Otros, se levantaban de su localidad con los brazos tocando el cielo. Otros, gritamos el "OLE" más sentido de muchos meses. ¡¡Qué forma de torear al natural!! Paco Ureña, con aquellos naturales, convirtió la plaza de Madrid en un delirio unánime que hacía ya mucho tiempo que no se veía. A ello le siguieron unos doblones torerísimos con el fin de preparar al toro para la estocada. Pinchazo, bajonazo que hizo guardia y de nuevo estocada que le privaron de una oreja, e incluso de dos. 

La última tarde de esta feria tuvo mucho contenido, y lo principal es que el aburrimiento brilló por su ausencia. Gestos muy toreros de un Rafaelillo a la antigua, Paco Ureña terminando de postularse como un torero a seguir en 2016, y mojón de corrida de Adolfo Martín que, sin embargo, mantuvo el "ay" en todo momento y, consecuentemente, la emoción que da la incertidumbre y las malas ideas de estos animales. 
¡¡Ah!! Y los doa pares de banderillas del subalterno Jesús Romero al quinto toro. Un banderillero más modesto, pero siempre que viene a Madrid ha de desmonterarse. ¡¡Qué maravilla!! 

sábado, 3 de octubre de 2015

SIN COGIDAS, NADA TIENE IMPORTANCIA

Desconozco si entre todas las monsergas que imperan en los cocos animalistas y de quien defienden a los animales, hay propuesta una Oficina de Protección al Menor Animal. Pero, fíjense, si algo así se llevara a cabo, un servidor lo aplaudiría. Qué lujo sería contar con un organismo de esta calaña en días como los de ayer y hoy en la ex primera plaza del mundo. Ayer, por la becerrada que se lidió como novillada; y hoy, por la novillada, literalmente hablando, lidiada como corrida de toros. Novillo era el tercero, un tal Campanito nacido en octubre de 2011. Es decir, se supone que el amigo cumplió entre ayer y hoy los cuatro años. Se supone, sí, porque en ningún sitio ha quedado reflejado que fuera el 1 o el 2 de octubre de 2011, pero si se lidia como cuatreño hoy, 2 de octubre de 2015, es porque los cumplió entre estos dos días. Matemática pura y dura. ¿Para qué pensar que octubre tiene treinta y un días en lugar de dos, y que esos gañanes de Taurodelta, a través del Ángel Custodio y los veterinarios que componen el equipo presidencial, nos la han colado un animal reglamentado como novillo en una corrida de toros? Pues para encabronarse más y que, por si fuera poco, los excelsos y sensibles aficionados que todo tragan le miren mal a uno por protestar tales atropellos. Hubo otro, el sexto, apodado Bailador para más INRI, de septiembre del 2011, que pasa el corte pero no sabemos si por dos días o por treinta, vaya usted a saber. Eso, en una plaza de provincia, pase,  pero ¿presentarse así en Madrid? ¿De qué va usted, señor ganaduros?
Los cuatro restantes, todos con cuatro años de edad pero con estampa de novillos de plaza de pueblo. Lo dicho: qué acierto sería abrir una Oficina de Protección del Menor Animal. Allí acabarían unos cuantos en el día de hoy: empresarios,  veedores, ganaderos, mayoral, el Ángel Custodio encargado de sacar los pañuelos, veterinarios y, por supuesto, los matadores, quienes hoy han quedado como poco menos que unos "asaltacunas". ¡¡Vergüenza!!

Los toritos han salido como nos tienen acostumbrados todo lo que viene de esa finca: mansos a más no poder, descastados y flojos flojos flojos... Todo en orden por la finca charra de Tamames, vaya. El primero fue un buey de carreta al que Urdiales, después de pasarle con ambas manos con poco ánimo y sí mucha desconfianza,  se quitó de delante pronto.
El segundo tenía casi tanta casta como los conejillos de indias que utilizan en los laboratorios. Era lastimoso ver cómo López Simón le ponía la muleta y el pobre animal reculaba, pero hete aquí que en una de esas, no toleró que el matador se le quedara en la oreja, de manera se lo echó a los lomos y le pegó la cornada. Como estas cosas en Madrid gustan muchísimo últimamente, bastó con que el de luces se doliera y volviera a la cara del toro para seguir pegando banderazos y darse el arrimón. Oreja muy barata después de un pinchazo y una buena estocada; y el matador, a las manos de García Padrós.
El tercero salió con la tarta de cumpleaños entre las pezuñas, dispuesto a que le soplaran las velas y le cantaran "porque es un novillo excelente". Excelente, lo que se dice excelente, no fue. Lo suyo tiró a la sosería y a la borreguez. Urdiales empezó la faena doblándose con torería y saliéndose a los medios. Luego, se contagió de toda la sosería y poca gracia del animal, y su faena fue todo frialdad, enganchones y muy poca predisposición.
En cuarto lugar se corrió el turno para dar tregua al herido, y salió el que hacía de quinto. Los bueyes de Florito lo recogieron a los tres minutos y en su lugar salió un sobrero de Valdefresno, o Valdechuchos, o Valdetuso, o Valdemingómez, o Valdemansos, o Valdebueyes. De todo menos bravura y casta. Urdiales, en su último turno, volvió a dejar muestra de su escaso compromiso en la tarde de hoy, y de nuevo su actuación estuvo escasa del más mínimo interés.

En el quinto turno regresó el circo y lo hizo antes de que saliera el toro, concretamente desde que el matador saliera de la enfermería y se cruzara el ruedo de punta a punta para dirigirse al burladero de matadores, capote en mano y con una arrogancia irritante que sobró. ¿Desde cuándo un matador que sale de la enfermería monta ese espectáculo? La verbena estaba servida, y se palpaba en el ambiente que al chico había que sacarlo en hombros a cualquier precio. ¡¡Qué bochorno de plaza!!
Salió el de negro, que al fin y al cabo es el que, se supone, da importancia a todo esto. Pero, cómo no, nos volvimos a topar con otro buey de carreta que huía de todo lo que se le ponía por delante. Una lidia sin orden ni concierto y el toro a su aire y sin ser fijado, fue el precedente a una faena de muleta con los típicos banderazos y carreras detrás del animal; hasta que el toro quedó ubicado en los terrenos del tendido 1. Y fue allí donde se jaleó como si no hubiera un mañana una serie con la derecha templada y de mano baja, sí, pero echándose al toro para fuera y escondiendo la pierna. ¿Qué será esto el día que a alguno le dé por echar la pierna delante y torear con pureza?
La estocada, recibiendo y de ejecución espectacular, quedó delantera y caída, pero eso no fue impedimento para que se diera el despojo definitivo que abriera otra puerta grande de verbena. Y con petición de una segunda oreja y todo. ¿Quién habló de seriedad y rigor?
El sexto no cambió la tónica mansa y borrega del resto de la corrida, pero se rompió una mano nada más comenzar la faena de muleta, lo que dio al traste con las ganas de la gente de que el muchacho en esta ocasión se llevara el toro entero a su casa, aunque no se diera un muletazo a derechas. Que eso de torear, ya no se lleva. O hay cogida, o aquí ya no hay importancia.

Al final, los capitalistas se llevaron al torero, maltrecho y dolorido, por la puerta grande; y los pocos aficionados serios que quedan en esto estuvieron todos de acuerdo en que la Tauromaquia (2.0) de Alberto López Simón está mucho más cercana del funambulismo que de la Tauromaquia clásica. Y todo ello en el marco de una tarde marcada por la desfachatez de los que no tuvieron escrúpulos en lidiar una aunténtica novillada, por presencia y por edad, como corrida de toros.
Y yo tan contento porque creía que, después de embutir al torilero en un traje de mayoral, se habían acabado todos los problemas de la Fiesta...

viernes, 2 de octubre de 2015

UN TORREÓN EN RUINAS

Qué vida más perra debe ser la del jubilado. Y es que, todo aquel a quien le llegua el momento de ser pensionista, ha de buscarse un hobby o entretenimiento para mantenerse con el cuerpo y la mente operativos. Unos, se montan un huerto y se plantan en él sus melones, sus alcachofas, sus patatas y sus tomates, para luego disfrutar de esas viandas dando buena cuenta de ellas, o regalándole al hijo, al sobrino o al vecino una buena parte. Otros, se apuntan a clases de bailes de salón, al gimnasio o incluso consideran que la jubilación es un buen momento para aprender idiomas. Y luego está el caso de quienes han sido alguien importante en el mundo del Toro, y les da por montarse su propia ganadería. No es que sea de manera exacta y precisa el caso de un señor llamado Julio César Rincón Ramírez, colombiano de cuna, quien ya tenía su ganadería montada antes de retirarse del servicio activo como matador de toros, pero bueno, se puede admitir pulpo como animal de compañía. Este señor, fue tanta la gloria que dio como matador de toros, como la desfachatez y golfería de la que hace gala en su pasatiempos de hombre "jubilado". Y, para más INRI, viene a dar el cante como ganadero a la plaza que tanto le dio como matador. ¿Se acordará de Bastonito y Santanerito el maestro? Pues si es así, no parece que quiera transmitirle esas exquisiteces a sus pupilos del Torreón. ¡¡Ah!! Perdón, me había olvidado de que vivimos en época en la que se prohíbe terminantemente "quitarle la ilusión a los chavales". Es por ello por lo que el maestro ha traído a Madrid una novillada chica, muy cómoda de hechuras y cara, floja, sin mala idea alguna, y aborregada.
Sí, si todo esto hasta suena bonito, pero... ¿y la ilusión del aficionado, dónde queda?  Porque el aficionado, que al fin y al cabo es el que se deja sus euros en taquilla, lo último que quiere ver son utreros que perfectamente podrían colar como erales en la novillada matinal del próximo domingo. Ni tampoco demanda bichejos que se van al suelo con el más mínimo movimiento de aire. Ni animalitos con menos coeficiente intelectual que Belén Esteban (y ya es decir). Por no hablar de la inexistencia de la suerte de varas...
Que bueno, que digo yo una cosa: ¿con qué cara nos presentamos ante los políticos que quieren eliminarnos del mapa, después del mojón de novillada que hemos tenido hoy? Es solo por curiosidad.

Del desecho del maestro Rincón han venido a dar cuenta un debutante, de Murcia, llamado Filiberto; y dos ya conocidos en estos fueros: Alejandro Marcos y Joaquín Galdós.
A Filiberto, con todo lo que le gusta a los voceros oficiales inventarse "nuevos valores",  le hemos tenido hasta en la sopa a través de los papeles y las pantallas esta temporada y la pasada. Y por fin ha venido a la ex primera plaza del mundo a mostrar sus encantos este "nuevo valor" que, de nuevo, tiene lo que un servidor de fraile capuchino. Así lo ha demostrado en sus dos turnos. En el primero de la tarde, un novillejo inválido que debió volver al corral sin miramiento, no tuvo ningún tipo de escrúpulos en dejarle el capote arriba para así evitar que le devolvieran al pobre zombi al corral. Y lo consiguió. Vaya que si lo consiguió. Luego, como evidentemente el animalito se fue a pique varias veces en el último tercio, hizo gala de la típica representación teatral de mosqueo cada que que el animal besaba el suelo. Naturalmente, el chico mete el pico con descaro y no carga la suerte ni a punta de pistola, y no le faltaron los circulares y las malditas bernardinas de cierre de faena. Así que, ya ven la "novedad". Lo malo de todo, paupérrimo cuanto menos, es cuando el niño se cree que ha conseguido resucitar al mismísimo Antonio Bienvenida (QEPD), y no se le ocurre otra cosa mejor que salir al tercio a saludar cuatro aplausos, de los subvencionados del autobús, faltaría más, después de asestar un feo bajonazo al cuarto. ¡¡Y el tío se enfada y se pone a dar puñetazos a las tablas y a poner cara de pitbull cuando los aficionados le abroncan por ello!! Se me viene a la cabeza otra cuestión: ¿estos son los valores que se enseñan en las escuelas de tauromaquia? Luego lloramos...

Alejandro Marcos pasó sin pena ni gloria con el borrego que hizo de segundo. El quinto, el quinto eral me refiero (que se conoce que no se han dado cuenta los encargados de toriles y han echado uno de los que hay para la matinal del domingo),  hizo asomar el pañuelo verde con tal que se rebozó como una croqueta por el ruedo. El sobrero de Dolores Rufino, a primera vista más digno de llamarse toro, hubiera sido lo suyo condenarlo a banderillas negras, por marrajo y cabestro. Pero el único marrajo y cabestro que hubo en ese momento, amén del novillo, era el señor Cano Seijo, que tiene más afición a liarla que a la propia Tauromaquia.
El animal se movió y pudo haberse aprovechado de otra manera, como así demostró el banderillero "Suso" con unos capotazos magistrales. Pero el novillero, con la mente puesta en la faena al uso de los mil mantazos, no estaba para lidias poderosas. Buena estocada dejó aunque, al tener que emplear el descabello por tardar el novillo en caer, dio el mitin.

Joaquín Galdós cerró cartel pasando sin pena ni gloria con un eral, el tercero (también se le debió colar uno del domingo a los de los toriles) y con un novillote, el sexto, regordito y bien cebado. Lo único reseñable de su actuación, es que tampoco muestra maneras diferentes y más puras que el resto.

De la tediosa tarde que nos dieron los desechos del Torreón y los aprendices de la Tauromaquia 2.0, mención positiva merece la ya comentada brega de "Suso" al quinto, y los dos soberbios pares de Raúl Adrada al sexto. Qué lujo contar con hombres de plata con quilates.


lunes, 14 de septiembre de 2015

AUTOBUSEROS, ISIDROS... Y LOS QUE NO LO SON TANTO

Empiezo esta vez a hablar sobre la corrida de Moreno Silva (nada de Saltillo, que para eso iban herrados con la M y la O y, además, luciendo divisa blanca y negra) aportando una novedad que, creo, nunca se ha escrito en este blog: la plaza de Madrid está desnortada. Ah, pero ¿esto ya lo había dicho yo por aquí en anteriores ocasiones? Pues hubiera jurado lo contrario. 
Desnortada, sí. Sin criterio alguno. Pisoteando su grandeza. Mandando a la mismísima mierda la seriedad que un día la hizo primera plaza del mundo. 
Vaya por delante que ojalá la peor de las tardes de toros que vivimos en Las Ventas a lo largo del año fuera esta. Hemos visto seis toros de bellísima lámina e irreprochable trapío, y cuyo mero acto de presencia en el ruedo era un espectáculo digno de contemplar. De esos seis se ha visto uno, el quinto, que embestía como una locomotora, acudiendo pronto a cada cite, fiero y picante como él solo, y besando la arena de lo que humillaba. Lo que se dice casta, y todo ello descrito en una sola palabra: emoción. Hubo otro, el sexto, también con su casta y picante, aunque le costaba más tirar para adelante y, consecuentemente, necesitaba tener delante a un tío seguro y con todo bien puesto para sacarle todo lo que llevaba dentro, demasiado para un torero que ha saltado a la palestra por una foto en una capea.
También tuvieron lo suyo primero y cuarto, mucho más dulces y manejables que los otros dos, pero con mucho que torear. El segundo recibió en el caballo tanto como las camadas enteras de Garcigrande o La Palmosilla de los últimos cinco años, por lo que quedó aplomado y siempre a la defensiva; y el tercero, de manera concisa, hubiera sido lo suyo que Florito hubiera salido a recogerlo con la silla de ruedas. 
Ahora bien, ninguno peleó con ganas ni excesiva bravura en el primer tercio. El único que empujó con cierto brío fue ese quinto, pero no es menos cierto que lo hizo con la carita arriba y que salió de najas de los dos encuentros, algo que un servidor interpreta como mansedumbre sin más. 
Volviendo al principio, ojalá la peor corrida fuera esta, en la que ha habido emoción y, como consecuencia, nadie se ha aburrido. Será que estamos tan acostumbrados a la borreguez y al descaste, que a la más mínima sensación de emoción que nos transmite un toro encastado y fiero (que no bravo, ojo) nos creemos que Bastonito ha resucitado. Pero no, oigan. Una corrida que resulta interesante y para nada aburrida no tiene por qué ser sinónimo de una gran corrida de toros que ha derrochado bravura por los cuatro costados. Y esa lamentable, llamémoslo "confusión ",  ha sido el detonante de la corrida de hoy. 
Repetimos: un quinto toro muy encastado, pronto, humillando y reponiendo en cada muletazo. Y tragándose la muerte después de la estocada, demostrando ser más duro que las canteras de Despeñaperros. Pero aquí, si le queremos dar importancia al caballo, se la da sin mirar el hierro del anca y sin medias tintas. Con dos varas, tan solo dos, en las que ha empujado, sí, pero con la cara arriba y huyendo en ambas, no se le puede pedir la vuelta al ruedo a ningún toro, al menos a juicio de quien esto escribe. Y no, la cosa esta vez no iba de autobuseros, los cuales en ese momento estaban más pendientes de su torero. Tampoco de isidros, que como son tan buenos aficionados no quieren saber nada de cárdenos ni de "encastes minoritarios". 
No sabemos si porque en esta plaza solo hay un idiota, o sea un servidor, que se molesta en dar importancia al caballo, o porque esos señores tan habituales en esta plaza se quedaron más atentos de la guapa guiri de turno cuando la acorazada de picar realizaba sus quehaceres, o porque en casa de Moreno Silva se merienda de lujo, pero se le ha pedido la vuelta al ruedo con mucha insistencia a un toro MANSO, encastado sí, pero MANSO, y lo que es el colmo: se ha sacado al mayoral a saludar al finalizar la corrida sin que en esta hubiera un solo toro bravo. Encastados, unos cuantos. Bravos, ni uno. Y eso ya no lo tienen ni en cuenta aficionados de Madrid que uno hasta tomaba por serios y exigentes. ¡¡Qué ruina, Dios santo!! Decimos de los palmeros de las figuras, de los isidros que aplauden cualquier cosa, de los periodistas subvencionados, de los que vienen a ver a su paisano... Pero también tenemos muchísimo palmero de algunos ganaderos que... ¡¡cuidadito!! 

Ah, se me olvidaba, también había toreros por allí. Sánchez Vara uno. Ha paseado un despojo del cuarto por... por... por... ¿Por qué, si ni él mismo se lo creía? Sería porque a sus paisanos les ha gustado los miles de mantazos que ha dado en la periferia. Pero no porque estuviera bien y, ni mucho menos, porque hubiera mayoría de pañuelos. 
José Carlos Venegas también se ha llevado un hermoso despojo, regalo de los múltiples paisanos que tenía repartidos por la plaza y de otros cuantos a los que se les ha contagiado el afán triunfalista de la tarde. Pero aquí sí había mayoría de pañuelos, así que poco se le puede reprochar al usía. Le cupo en suerte ese quinto con el que estuvo dispuesto y poco más. Más bien se tenía que haber llevado el toro las orejas del matador, y no al revés. No templó ni mandó una sola vez. Lo hizo todo con la muleta arrastrada por el albero, como exigía el toro, pero a una velocidad de vértigo que hasta mareaba verlo. Y el toro, comiéndose con papas al matador. 
Por último, confirmó alternativa Marco Antonio Gómez, quien puede volverse tranquilamente a seguir matando el gusanillo en las capeas de Castilla y la Alcarria. De luces en un festejo mayor, desde luego, poco más le veremos. 

El detalle torero de la tarde corrió a cargo, por partida doble, de dos subalternos. Uno, David Adalid, que le sopló un par de banderillas al tercero sencillamente brillante, y que resultó prendido de manera espeluznante por el quinto por jugársela demasiado, afortunadamente sin consecuencias.  
Y otro, Raúl Ramírez, tercero de Sánchez Vara, que tuvo a bien de ejecutar el salto de la garrocha con el cuarto, reviviendo así las viejas estampas que un día pintó don Francisco Goya. Ya podría haberse revivido alguna estampa de un toro empujando al caballo metiendo los riñones y levantándolo del suelo, pero eso no sucedió. Aunque para algunos, como si sí. Lo dicho, ¡¡una ruina!!

martes, 8 de septiembre de 2015

ROMPER UNA LANZA EN FAVOR DEL TORO DE LA VEGA

¿QUÉ ES EL TORO DE LA VEGA?
Aunque casi todo el mundo crea saber en qué consiste el toreo del Toro de la Vega, son tantas las falsedades, inexactitudes, mentiras y manipulaciones que rodean esta fiesta, que es imposible conocerla en la descripción que habitualmente se hace de ella. Por ello, hemos considerado conveniente aportar algo de información.

500 AÑOS DE HISTORIA
Los primeros documentos que hablan del torneo del Toro de la Vega son del año 1534. Durante el siglo XX los dictadores que hubo en España quisieron prohibirlo: Miguel Primo de Rivera lo intentó, y luego Francisco Franco mediante circular 32/1963 firmada por Manuel Fraga como ministro. En 1964 la Guardia Civil tomó Tordesillas metralleta en mano, pero el Torneo se celebró y los dos lanceros que mataron al toro fueron detenidos y golpeados en el cuartelillo. Hasta 1977 estuvo en teoría prohibido, pero se celebraba como buenamente se podía. Cuando llegó la democracia se abolió la prohibición en nombre de la libertad, y se declaró el Torneo en 1980 Fiesta de Interés Turístico Nacional (emitiéndose ese año un sello de Correos conmemorativo de este triunfo de la tolerancia y la diversidad cultural). Después, ha sido declarada Fiesta Tradicional digna de protección por la Junta de Castilla y León desde 1999. Está, por tanto, dentro de una legalidad que debería protegerla.


UNA CELEBRACIÓN POPULAR QUE FORMA PARA DE LA TAUROMAQUIA
Para entender el Torneo se puede hacer una comparación con los sanfermines: en los sanfermines hay una carrera o encierro de toros y cabestros dentro de la ciudad que concluye en la plaza de toros. Pues bien, en el Toro de la Vega  hay dos carreras o encierros: el primero es nocturno y se celebra el lunes antes de la Virgen de la Peña. Los corredores conducen al toro, que va con los cabestros, desde la Vega Piraniega, subiendo por el puente hasta la plaza de toros. 
La segunda carrera o encierro se hace el martes de la Peña, día del Toro de la Vega, en el que los corredores conducen al toro sin los cabestros desde la plaza de toros hasta la Vega Piraniega, atravesando el puente. Durante esta parte del festejo está prohibido tocar al toro y mucho menos alancearle; es momento de citar al toro y evitar su embestida mediante recortes.

Después de la carrera, en los sanfermines cada toro es lidiado en la plaza por un profesional y su cuadrilla, mientras que en Tordesillas es lidiado de inmediato en la Vega por un aficionado, a cuerpo limpio y a campo abierto. El Torneo, al ser popular, se celebra de manera altruista y los participantes lo hacen de manera desinteresada, algo que despertó gran admiración por el gran torero Manolete, según contó el Dr. Mariano Zúmel, cirujano, presidente de la Asociación de Médicos escritores, en Diario de Navarra (1984): "Recuerdo que un día llevé a Manolete a que viera el espectáculo, y cuando veníamos de vuelta a Valladolid me dijo: 'Y esto lo hacen en balde, con gusto. Qué barbaridad' ".


Su gran aceptación popular, con decenas de miles de personas (unas 35000 en un pueblo de 9000 habitantes) ha producido la proliferación de informaciones falsas, tergiversaciones, equívocos, manipulaciones interesadas a cargo de personas de ideología extremista, y una sobreabundancia tal de mentiras, que es imposible reconocer la verdad del festejo en la descripción que habitualmente se realiza de él. A modo de ejemplo, aunque Muchas personas corran detrás del toro en la Vega, solo se puede intentar la muerte del animal de uno en uno y conforme a las reglas. Raramente participan en la lidia final más de dos o tres personas, y en ningún caso está permitido alancear al toro indiscriminadamente o en cualquier parte. Las lanzadas deben intentar ser mortales, y habitualmente lo son, pues el animal no suele recibir más de dos o tres. Ni es una masacre, ni una barbarie, ni el toro es "linchado" por ninguna horda. Pero esas y otras falsedades se difunden habitualmente, incluso en medios de comunicación "serios" que presumen de preocuparse por el rigor.



EL TORO
Gran protagonista de la fiesta. Se lidia un toro de gran presencia y trapío, de más de 600 kg de peso, con cinco años cumplidos y sus defensas íntegras. El elegido para el festejo 2015, de nombre Rompesuelas, es un ejemplar de la ganadería de Herederos del Conde de la Corte, nacido en noviembre de 2009 y de 640 kg de peso. El respeto y la admiración por el toro de lidia se percibe asimismo en el hecho de que si este traspasa los límites del palenque, o bien si ha transcurrido un tiempo prudencial desde que entró en la Vega, es indultado. Están documentos, al menos, dos indultos, curiosamente muy seguidos: 1993 y 1995, lo cual lleva una media de indultos superior a las corridas de toros. 


UNA FIESTA BIEN REGULADA Y REGULADA POR UNA ORDENANZA
El Torneo se ha regido siempre por unas normas de lidia, recogidas en un reglamento que estipula cuándo es lícito alancear al toro. Hasta ese momento, en la vega de pinares solo está permitido citarle de lejos e intentar cortarle o recortarle (los pocos valientes que se atreven a ello) en campo abierto. Habitualmente no intervienen más de una docena de lanceros, entre los que van a pie y a caballo, si bien suelen inscribirse más, que no llegan a intentarlo siquiera (en 2014 se apuntaron previamente, pues es obligatorio hacerlo, 30 lanceros a pie y 15 a caballo). Los lanceros pueden intentar abatir al toro de uno en uno según los siguientes artículos del Reglamento:
28: El alanceamiento del toro deberá ser s cuerpo limpio, sin ningún tipo de engaño, y en la salida y huida del lancero no deberá haber ninguna defensa u obstáculo artificial que beneficie al lancero para su propio cobijo. 
29: Se intentará el orden en la lidia, respetando al primer lancero que haya osado a entrarle al toro.

Actualmente, una estricta ordenanza aprobada por el Ayuntamiento de Tordesillas en 2012, regula con precisión todos los aspectos del torneo y establece sanciones para las infracciones que puedan cometer los participantes del festejo.



EL MOMENTO MÁS POLÉMICO: LA LIDIA, CON SUS DOS SUERTES
Mientras transcurre la lidia, se suceden en la hermosa Vega Piraniega durante no más de pocos minutos, breves lances de una belleza arrebatadora que recuerdan a los aguafuertes de Goya y y a las estampas del arte de torear de Pepe-Hillo. En contra de lo que suele asegurarse,  es un lance entre un hombre solo frente a un imponente toro, Con las dificultades añadidas de actuar en un palenque 50 veces mayor que una plaza de toros, sin protecciones artificiales, con arena de pinar, en un terreno en el que hay agujeros, baños,  irregularidades y otras trampas naturales, teniendo en cuenta que además los pies se hunden hasta en los tobillos y se dificulta correr. 
El otro animal venerado y adorado en el Toro de la Vega es el caballo. Sin embargo, el desconocimiento de la cultura campera ha sido utilizado a menudo para manipular la opinión pública, a la que durante años se le dijo que participan a en en el torneo cientos de lanceros, confundiendo las lanzas de la lidia con las garrochas que suelen llevar los caballistas, y que son instrumentos para la conducción de los animales. La actual ordenanza, con buen criterio, prohíbe  las garrochas para evitar este tipo de confusiones y tergiversaciones.



Texto: Página oficial de Facebook de Bous al Carrer, a quien mandamos nuestra más sincera enhorabuena por tan imprescindible escrito.

viernes, 4 de septiembre de 2015

LOS CARTELES DE OTOÑO ME PRODUCEN FLATULENCIAS

Jueves 1 de octubre: Novillos de El Torreón, para Filiberto (nuevo en esta plaza), Alejandro Marcos y Joaquín Galdós.

Viernes 2 de octubre: Toros de El Puerto de San Lorenzo, para Diego Urdiales y López Simón.

Sábado 3 de octubre: Toros de El Vellosino, para Eugenio de Mora, Uceda Leal y López Simón.

Domingo 4 de octubre: Toros de Adolfo Martín, para Rafaelillo, Fernando Robleño y Paco Ureña.


Habrá quien diga que hay un reducto de aficionados que nunca estamos contentos con nada, que siempre estamos de malos humos con todo lo que sucede en los entresijos de la Fiesta, y que nos quejamos únicamente porque nos encanta y porque tenemos ese puñetero vicio. Ea, que no nos dejan opción.
Y es que los cartelitos con los que Taurodelta nos agasajará en la próxima feria de Otoño, son como para estar contentos.
Primero, la inexplicable y lamentable ausencia de Morenito de Aranda, uno de los triunfadores de 2015 en Madrid. No es casualidad que dos días antes de hacerse pública su ausencia de Otoño saltara a la palestra la noticia de que rompía con sus apoderados, por lo que todo parece indicar que ni Mariano Jiménez ni José Ignacio Ramos han sido lo bastante competentes como para aprovecharse de la situación que su poderante provocó el pasado 2 de mayo. Pero claro, pasa que cuando un torero da un aldabonazo en Madrid como el que dio este torero, el empresario de turno ha de hacer lo inhumano para traerlo a torear a Madrid, porque el hombre lo merece y porque los aficionados estamos deseando verlo. Nasti de nasti.
Más sangrante es todo cuando se compara con lo de otro de los grandes triunfadores de 2015 en Madrid. López Simón viene a Otoño dos tardes, y una de ellas mano a mano. ¿Por qué a uno tanto y a otro nada? No se entiende. ¿Será que Morenito de Aranda molesta por su corte clásico, mientras que López Simón no tanto porque es uno más de la Tauromaquia 2.0? Pues da que pensar, siendo francos. Lo suyo hubiera sido un vis a vis a lo grande, como los dos triunfadores del año en Madrid que son ambos, y todos contentos. Pero no la ausencia de uno, y la presencia del otro nada menos que ¡¡dos de los tres festejos de la feria!! Ni Juan ni Juanillo.

Otra ausencia no menos importante es la de Manuel Escribano. ¿Por qué? Me lo explique alguien, por favor. En los últimos días todo parecía apuntar que mataría los toros de Adolfo Martín, pero cualquiera sabe qué ha podido pasar, a parte de la nula afición de la que Taurodelta hace gala.

Ver ausentes a Morenito de Aranda y a Manuel Escribano esta feria es muy grave, pero si se hace una lectura detenida de todos los carteles, ya es para cortar pescuezos. Uceda Leal lleva ya unos cuantos añetes coleccionando petardazos bien hermosos en esta plaza, por lo que su inclusión en esta feria está muy de más. Caso parecido el de Fernando Robleño, un torero que cuando se pone, se pone de verdad. El problema es que lleva ya mucho tiempo sin ponerse.
Paco Ureña también tuvo sus dos tardes en San Isidro y pasó con mucha más pena que gloria, por lo que da a pensar que su inclusión podría haber sobrado, pero bien es verdad que hasta hace pocos meses este señor nos tenía ilusionados. Veamos qué tal le ha sentado el verano.
De Eugenio de Mora y Rafaelillo nada que objetar. Ambos han hecho méritos suficientes para estar con ganas de verlos.
Lo de Urdiales es un caso especial. Por un lado, ya ha tenido seis toros en mayo y no pasó nada en ninguno de los seis, por lo que podemos sacar la conclusión de que quizás lo suyo hubiera sido que el año próximo más y mejor. Pero se le junta que es un torerazo muy esperado en Madrid y que lo de Bilbao hace días fue muy fuerte. Antes que él había otros, pero también él va por encima de otros que, sin ningún mérito, están bien colocados en la feria.

El ganado elegido para la ocasión sigue provocando ardores de estómago y náuseas. Adolfo Martín lleva años en Madrid sin muchas cosas positivas que resaltar (aunque este año 2015 ha sido para él muy positivo fuera de Madrid), y lo del Puerto de San Lorenzoes como si no llevara dos meses sin darnos la murga (sí, ya sé que son baratos para la empresa, pero mi abono es caro y nadie se preocupa de que sea rentable).
Y por supuesto no podía faltar el clásico hierro que asegure el espectáculo que se trae Florito con sus berrendos en colorado, no sea que los isidros salgan de la plaza sin disfrutarlos, con los que les gusta a ellos dar palmas a cualquier cosilla. El Vellosino, qué bendito no tiene que ser el promotor de la idea.

Mención aparte merece la novillada, que bien podría haber servido para repetir a dos chavales que llamaron la atención por sus buenas maneras a lo largo de este año: David de Miranda y Víctor Tallón. Sin ánimo de desmerecer a los anunciados, nos quedaremos con las ganas.
Se presentará en esta plaza Filiberto, un chaval de Murcia muy cacareado por el taurinero, y del cual ya veremos lo que sabe dar de sí, junto a Joaquín Galdós y Alejandro Marcos.
Lo del Torreón, visto lo visto años atrás, no da pie a tener esperanzas positivas con sus novillos.

Esto es lo que tenemos. Que les aproveche a los que lo consideren una feria cumbre (o cunvre), porque lo que a un servidor respecta, produce flatulencias.

lunes, 31 de agosto de 2015

LOS PADRES DE LAS CRIATURAS

Vaya fachada y qué lustre más hermoso lució la novillada de Daniel Ramos lidiada ayer en Madrid. Qué gustazo daba ver lo bien puestos que estaban. Como debe ser aquí en Madrid, que para eso estamos en Madrid y eso no es ninguna tontería. Naturalmente, como las comparaciones son odiosas, es injusto que tres chavales que como aquel que dice están curtiéndose se tengan que enfrentar a seis tíos como los que los figurones contemporáneos no han olido en su vida, pero si esto fuera serio, esta debería ser la nota habitual: novilladas con trapío de corrida de toros en Madrid, que para eso es Madrid; y sin que ninguno de esos novillos parezca el padre  de las buenas criaturas de Dios que lidian los "mayores". Pero como esto va a peor, es al revés y encima los que rechistamos somos los malos.

Una vez los novillos en el ruedo y después de paladear su buena presentación, demostraron que fueron unos buenazos y no pusieron en grandes aprietos a los tres niños. Los dieron cera en el caballo como si por ello fueran a quedarse más chiquitos, pero no porque fueran unas piezas; y todos unos mansos con poquita casta y sí mucha nobleza. Vinieron a verse las caras con ellos Mazzantini, Javier de Prado y Alejandro Fermin.

La tarde estaba desapacible y alcanzó su punto más alto cuando con las cuadrillas desfilando por el ruedo rendíamos gloria eterna a José Cubero Sánchez y Manuel Laureano Rodríguez Sánchez en silencio, y con un vendaval que hacía imposible la lidia y barruntando tormenta. Llovió fuerte al salir el primer novillo y el viento seguía soplando fuerte, cosa que pareció importarle poco a Mazzantini, que se hizo respetar ante este primer novillo noble y con un punto de casta y al que, con toda la mala climatología que tuvo que aguantar, le consiguió dar algunos muletazos arrebatados que demostraron buenas formas del novillero cordobés. Pasó sin pena ni gloria ante el noble y soso cuarto.

Con el segundo en el ruedo, la cosa se tranquilizó un poco, pero seguía lloviendo y no dejó de hacerlo prácticamente en todo el festejo. Ahí estuvo Javier de Prado, ese chico que ya ha venido por aquí en más de una ocasión y que lo único que ha mostrado ha sido ineptitud y unas formas un tanto circenses. Poco ha cambiado, salvo que ahora ya no banderillea, y el lamentable espectáculo que montaba en el segundo tercio ahora lo tienen relegado sus peones, que tampoco es que lo mejoren. Lo malo de esto viene cuando el chaval se cree (y le hacen creer) que ha inventado el toreo, o algo parecido. De templar no hablamos porque esa palabra no debe de estar en su vocabulario. De torear en la periferia sin mancharse el vestido, el chaval tiene un máster. De dejarse ir sin torear dos peras en dulce que no mordían, tres cuartas de lo mismo. Bueno, y la espada... ¡¡Ay la jodía espada, si casi se deja vivo al quinto!! Qué hermoso quedaba verle cuartear y meterles la espada en cualquier lado a los dos pobres animales que le tocó en suerte. Y qué hermoso quedaría verle la próxima vez en su casita sin que a nadie se le ocurra traerlo otra vez a torear a Madrid. Ni a ver un festejo siquiera, porque las habladurías dicen que el niño se pone hecho un basilisco cuando sube al tendido y a alguien de su alrededor le da por protestar. Así va España...

Lo de Alejandro Fermín, verdaderamente, no sé por dónde cogerlo. Ni lo de sus paisanos tampoco. Flaco favor le hacen los halagos que le llegarían después de la novillada. Lo suyo hubiera sido que, al terminar la novillada, alguien fuerte de su entorno le hubiera cogido en banda ya en el hotel y le hubiera dicho: "Mira niño, el toreo es otra cosa diferente a lo que tú has hecho hoy. Eso de tirar la muleta al suelo y ponerte muy cañí con el toro, y los circulares esos que pegabas, y las puñeteras manoletinas, y los desplantes de rodillas, y tal y cual, está muy bien cuando lo haces en la plaza portátil de un pueblo en fiestas, donde la mayoría son peñistas que llevan con el cubata en la mano todo el día y te aplaudirán cualquier chuminada que hagas. Pero en Madrid, la historia cambia mucho, porque allí también recibirás aplausos de tus amiguetes del pueblo a los que has regalado entradas, y también te aplaudirán cuatro o cinco personajillos engominados que, al igual que los peñistas de los pueblos, no han soltado en gin - tónic en todo el día; pero aquí en Madrid hay gente que se toma la Tauromaquia como algo serio y no les sirve para nada todo el circo que has montado esta tarde. A esos señores, que al principio te parecerán ogros pero si les cautivas con lo que exigen son unos buenazos, les van los toreros que cargan la suerte, que se colocan en el sitio, que mandan por bajo en la embestida y, sobre todo, que matan de maravilla. Y tú, pipiolo, hoy no has hecho nada, absolutamente nada de eso, que aunque no te lo creas, tiene muchísimo más mérito que el tremendismo que tú te gastas. Así que aplícate el cuento. Ah, y como vuelvas a pegarte una vuelta al ruedo después de un bajonazo como el que le has pegado al tercero... ¡¡Qué digo vuelta al ruedo!! ¡¡Como se te ocurra salir a saludar las cuatro palmas de los de tu pueblo después de liarla con la espada, me marcho de la plaza y te quedas tú solo!! Porque, como bien has observado, te has echado encima a los aficionados que se dejan su sueldo en esto porque les importa mucho, y te han pegado una bronca que te has ganado con todas las de la ley. Así que amiguete, ya te puedes espabilar" .
Pero nada de eso le habrá llegado a los oídos a este chico. Le habrán dicho que ha estado cunvre, que tiene musho jarte, que este es el camino, que tiene maneras, que los cuatro pitos han sido de cuatro talibanes que disfrutan reventando a los toreros... y unas cuantas joyitas más de ese estilo. ¡¡Y el pobrecillo se lo habrá creído y todo!! De verdad, mal camino por el que le llevan de estas maneras.

Y así se finiquitó una tarde que nos la dieron San Pedro y a San Pablo jugando a los bolos, viendo que en el ruedo pasaban pocas cosas interesantes. Aunque de tanto en cuando tenían que parar y admirar la belleza de los novillos de Daniel Ramos, que solo quedaron en eso: belleza y fachada.

sábado, 29 de agosto de 2015

NOS TOMAN POR GILIPICHIS

Qué mal le sienta al figurín de turno y a toda su prole de palmeros de la prensa y de la "afición" eso de que no le den orejas. Tanto, que si se muerde la lengua se envenenan. Desde las famosas gafas del tunante de la Puebla, al lío de hace unos días en Bilbao con el Juli, pasando por el "triunfalismo" y los "puristas" del bocachancla de Puebla de Prior, y desembocando en las censurables palabras de Gonzalo Caballero el pasado San Isidro hacia el presidente de turno por no conceder un despojo que, por si hace falta decirlo, ni merecía ni pidió la mayoría. ¡¡Viva la modestia y la autocrítica, qué leches!!

El colmo de este asunto llegó el pasado miércoles en Bilbao, cuando el famoso don Matías, después de llenarse de gloria por la mañana al aprobarles a esta banda una becerrada indigna de plaza de primera, niega, después de un "faenón" al uso rematada con una estocada de infame colocación y peor ejecución, la segunda oreja al señor Julián López Escobar, áleas El Juli. ¡¡Qué circo, qué bochorno, que espectáculo más lamentable, qué asco de todo!! Julián, que va de salvapatrias por la vida parece ser, se cubre de gloria y afirma alcachofa en boca que "está la cosa como para llevarle la contraria a la gente". Lo que faltaba por oír. Él impone gatadas de sus cuatro o cinco hierros favoritos allá donde pisa, casualmente todos lucen unos pitones que levantan algo más que sospechas, hace y deshace carteles a su antojo, se burla descaradamente de la Tauromaquia con ese destoreo tan... tan... tan... bueno, ahí lo dejamos; y del cómo mata el polluelo de Velilla, ya ni hablamos. Pero oigan, que a ningún presidente se le pase por la cabeza negarle despojos, y que a ningún aficionado se le ocurra decir una palabra de ello, porque si no arde Troya. ¡¡Váyanse ustedes a la mierda ya y métanse la palabra "respeto", que tanto les gusta, por donde les quepa!!

La cosa no termina aquí. No pasó ni una hora del final de la corrida y ya estaban los pesebreros de los portales y las revistas dando la nota. Sí, esos que están muy tranquilitos cuando Julián y su banda de figurines pega pataletas a la Tauromaquia con las andanzas anteriormente descritas. Pues esos, los que tapan y hasta justifican el fraude del Toreo 2.0, se rasgan las vestiduras porque a un presidente le da un ataque de seriedad. ¿Seriedad? Cuántos estragos no causa esta palabra a los amantes del modernismo que nos está llevando al purgatorio.

Bueno, y a todo esto, el aficionado, ¿qué pasa con él? Ese aquí solo sirve para dejarse los billetes en la taquilla. Mejor sería que no tenga la mala idea de llevarles la contraria. Pero lo cierto es que los que amamos la verdadera Fiesta, cada día estamos más hartos, más cansados y más cabreados de este circo. No nos preocupa para nada el auge de políticos animalistas (y animalazos), porque si sus acciones pasan por desmantelarles todo el tinglado a toda esta basura de gente, bienvenidos sean.
Que dejen de tomarnos por gilipollas, y luego ya veremos si seguimos defendiendo la Fiesta.


PD.: A todo esto, Rafaelillo sigue fuera de la mayoría de las ferias, lo que refleja claramente que esto es de todo menos serio.

domingo, 9 de agosto de 2015

LAS VENTAS, EXPRIMERA PLAZA DEL MUNDO POR EXCELENCIA

Segundo festejo de agosto y primera corrida desde que terminara la feria del Santo Patrón. Es decir, dos meses después, volvemos a tener una corrida de toros en Madrid. No está mal, oigan, sobre todo si tenemos en cuenta que ya no hablamos de la primera plaza del mundo, sino de la exprimera plaza del mundo. ¿Tal vez podemos estar hablando de la sucursal de Benidorm? Como me parece muy raro que en Benidorm sean tan tontos como para cambiar su gran playa por un antiespectáculo como el de hoy, esto quedaría en algo así como una mezcla de las plazas de... De... De...  ¿Soto del Real, Tobarra o San Fernando? ¿O las tres a la vez? Por decir los primeros ejemplos que se me vienen a la cabeza.

Y para la primera corrida de toros tras dos meses, contó nuestra querida Taurodelta con el hierro de Gavira, de la cual solo se enlotaron cuatro toros por la mañana; y de cuya presentación diremos simplemente que hemos tenido toros más feos y peor presentados. A ninguno de ellos hizo falta picarlos, para ser fieles a la tradición, y llegaron al último tercio suavones, nobles y manejables. Remendaron el sexteto dos de Carriquiri, 4° y 5°, que parecían el nieto y el abuelo, respectivamente, y con un comportamiento de aunténtico morucho de carne.

Y con ellos se vieron las caras Iván Vicente, Rubén Pinar y David Galván, acompañados los tres por una bonachona legión de paisanos que se nota que quieren a sus chicos una barbaridad.
Iván Vicente cortó una oreja con lacito rosa del primero después de una faena muy al uso moderno y una estocada trasera. Faena de cortes similares al cuarto, de Carriquiri, y del cual se privó de otra oreja con lacito por su reiterado fallo con la espada. Muchos pases, sí. Muchos bieeeennnjjjj desde los tendidos, pues también. Toreo e interés, cero patatero.
Rubén Pinar, a quien desde los tendidos se le decía jocosamente Julián y a saber por qué, estuvo a punto de ser agasajado grotescamente con uno, e incluso con dos despojos, si no llega a ser por su mal uso del verduguillo. A su faena no le faltó de nada: miles de pases metiendo el pico y descargando con mucho descaro, desplantes, las clásicas bernardinas con las que todos nos dan la murga, banderazos con la mano derecha después de tirar al suelo el palo que hace de ayuda, el aviso y hasta porrazo. Qué gozo para el que le guste lo circense. Tuvo el chaval de Tobarra una actuación más seria frente al quinto, un grandullón de Carriquiri que, lejos de embestir, topaba, y con el que el matador tiró de él en algunos muletazos de mano baja con mucho mérito.

Y por último, David Galván, que si bien solo mostró vulgaridad y pesadez ante el 3°, ante el que cerró corrida  demostró que ni tiene una pizca de dignidad ni conoce el significado de la palabra. El toro se partió el asta desde la cepa, y lo suyo hubiera sido acabar con él desde el primer momento, por dignidad, por vergüenza torera y sobre todo por no seguir dando argumentos a los fans de Bambi. Pero el chavalín, como no sabe nada de esas cosas, hala ahí a dar pases y pases sin fundamento ni fuste alguno al pobre animal con una de sus defensas colgándole feamente. Y el niño seguro que luego pedirá esa palabra tan en boga que es "respeto". Pues con esas, ya puede largarse adonde el viento da la vuelta.

Una tarde caótica más para la colección, la cual demuestra que Las Ventas ea exprimera plaza del mundo por excelencia.


jueves, 6 de agosto de 2015

VESTIDOS CON MENOS LUCES QUE LOS PROMOTORES DE LA IDEA

El viejo Carlos Albarrán "El Buñolero". Ay de algunos si levantara la cabeza...



Hay dos cosas en esta vida que un servidor nunca entenderá: Una, el eterno resquemor que la sociedad tendrá hacia la Policía, para luego solicitar sus servicios hasta casi cuando se necesita ir al WC; y dos, el afán de los taurinillos en tocar las castañuelas con temas que lo único que traen es polémica acompañada de esa dolosa dejadez que tienen para las cosas verdaderamente importantes.

Lo último ha sido ese dichoso paquete de medidas a adoptar en la exprimera plaza del mundo, ideado según parece para "mejorar el desarrollo del espectáculo" pero, como se vio en el día de su gran estreno el pasado domingo, lo único que ha hecho es sacar a relucir la puñetera polémica. Algo así como cuando al gobierno del señor Rodríguez Zapatero no se le ocurrió otra cosa mejor para sacarnos de la crisis que reducir el límite de velocidad a 110 km/h en las autopistas. Pues igual. Aquí la solución no pasa por que desaparezca ese dichoso antiespectáculo 2.0 cargado de razones para los amantes de Disney y sus "Bambi" y "Ferndinando el Toro", ni por proteger la suerte de varas, ni por combatir el fraude, ni por abrir los carteles y dejar huecos para hierros y toreros tan olvidados como interesantes. Qué va, era todo mucho más simple. La cosa es que la solución consiste en que, entre otras mamadurrias al más puro estilo Pepe Gotera y Otilio, las orejas otorgadas deben ser de menor tamaño y que el torilero no debe salir a realizar sus quehaceres vestido de luces. ¡¡Toma ya!!

Esto último, lo del torilero o Buñolero como se le llama en Madrid, ha levantado muchas ampollas. Supongo que las habrá levantado únicamente entre esos "puristas" que algunos bocabuzones quieren hacer desaparecer de las plazas. Pero levantadas quedan y en gran parte con mucha razón.
El tema del vestuario del torilero de Madrid siempre ha estado ahí. Recuerdo que hace unos cuantos años ya, leí un artículo del señor Federico Arnás (sí, el que junto a sus amiguetes de Tendido Cero hace tanto beneficio a la Fiesta con sus comentarios) en el que hacía hincapié sobre ello. La razón, la del señor Arnás, se apoyaba en algo así como que "la dignidad de calzar un vestido de luces solo debería recaer en los que salen al ruedo a jugarse la vida, porque no es lo más apropiado ver dos componentes del espectáculo tan distintos con un mismo vestuario, y blablablablabla...".
Este artículo fue secundado casi al punto por muchas organizaciones profesionales (entre ellas la UNPBE).
Paralelamente, hace un par de años durante el transcurso de una corrida de rejoneo en pleno San Isidro, este polémico tema alcanzó sus cotas más altas cuando un señor calvo, barbudo y horripilantemente disfrazado (que no vestido) de torero, hizo las funciones de chulo de toriles y, efectivamente, dejó esta tradición por los suelos con la espantosa facha que el individuo presentaba. Y, de paso, dejó el asunto en bandeja de plata a los Zabala, Moncholi, Molés, Mundotoro y cía, quienes no dudaron en calificar el hecho, no sin su parte de razón, de vergonzoso, impresentable, indigno, y todas esas palabras que se guardan en el hocico ante otro tipo de situaciones.

Ahora bien, si de dignidad se quiere hablar, pues hablemos, no hay problema. Si no todo el mundo es digno de calzarse un vestido de torero, que empiecen por despojárselo a esos torerines de pacotilla que, dicen, son figuras, pero en realidad hacen mucho, muchísimo daño a la Fiesta con sus actos y sus exigencias. Que se lo despojen también a aquellos subalternos que son cómplices de todo ese daño manejando todos los hilos del fraude y el mal a instancias de sus jefes de filas. Quizás, así resolvemos más cosas que vistiendo a un torilero de corto y destrozar así una tradición centenaria. Concretamente, desde que a mediados del siglo XIX, un importante matador de la época (quizás Frascuelo o Lagartijo, no lo se con seguridad) regalara uno de sus vestidos de torear al entonces torilero de la plaza de toros ubicada en la Puerta de Alcalá, Carlos Albarrán El Buñolero, instándole así a que el torilero de la plaza de Madrid debía ir ataviado "como Dios manda". Ahí está el porqué del asunto, porque a un torero de los antiguos, de la vieja escuela, de los que en verdad dignificaron esto, le pareció oportuno. Ahí es nada. Y ahora, en el año 2015, aquellos taurinillos que no dignifican otra cosa que no sea el movimiento animalista, se quitan de un plumazo una bonita y curiosa costumbre, con el pretexto que así se mejorará el espectáculo. ¡¡Anda ya!!

Hoy ha sido esto. Y mañana, ¿qué será? ¿Quitarle el oro a los picadores? Uy no, perdón, que a esos los quieren directamente en pijama y en el sofá de su casa.
Y así es como quieren que esto interese...

lunes, 3 de agosto de 2015

...Y EL PROTAGONISTA DEL DOMINGO FUE EL TORILERO

Segundo domingo consecutivo que  me da por cambiar la siesta, la piscina, los mojitos, la tumbona y el mamoneo por la dura piedra del tendido, la chicharra propia de agosto y el pertinente sopor. Vamos, como si en los carteles no hubiera anunciado uno de esos hierros que llevan ya unos añetes dándonos la murga en la exprimera plaza del mundo con su comportamiento borreguil, ni con ellos tres chavalines que apuntan maneras, sí, pero como vulgares torerines que solo saben dar pases, que no torear.
Pero ahí andaban cinco novillos de Martín Lorca y uno de Escribano Martín (monta tanto, tanto monta), feos como pegar a un padre, tan defectuosos como si el ganadero estuviera más preocupado de hacerse una limpia de desechos en los cercados que de mandar una novillada digna a la ex primera plaza del mundo, e insufriblemente descastados, tontorrones, tan flojitos como para mandar a toda la acorazada de picar a la fila del INEM y, en definitiva, malos a más no poder. La excepción de la norma fue el quinto, con tres cortijos y otros tantos descapotables en cada oreja, de dulce el animalito y para hartarse a torear. Por lo demás, no importa, en 2016 volverá a estar anunciada en Las Ventas la ganadería de Martín Lorca.

Los novilleros, Manolo Vanegas, Gerardo Rivera y Alejandro Marcos, vendía de ellos el programa de mano a unos chavales que dejaron un gran sabor de boca entre los aficionados a lo largo de este año en esta plaza. Pero claro, se conoce que el buen hombre que redacta el programa de mano no sabe distinguir entre aficionados y autobuseros - paisanos - palmeros, por lo que la sensación después de ver a estos chavalines de hoy es algo algo así como "pues si estos dejaron buen sabor de boca en su momento...". Ninguna de las seis actuaciones por parte de los novilleros tuvo el más mínimo interés, por mucho que Vanegas se sacara de la chistera, así por su cara bonita, saludos desde el tercio para responder cuatro palmas, cosa que provocó una fuerte pitada; por mucho que Rivera se diera la vuelta al ruedo por sus santas narices, creyendo quizás que eso de dejar ir un novillo de triunfo tuviera el más mínimo mérito, acabando con la cabeza agachada en su singular paseo por el ruedo y entre fuertes protestas. Y por mucho que Alejandro Marcos también quisiera saludar los pocos aplausos que le dieron a su pinturería, que no buen toreo. Qué tres pájaros, cómo saben que en el portal o panfleto de turno va a quedar muy bonito eso de que "dio la vuelta al ruedo" o "saludó una ovación". Pero la realidad se basó en un pegapasismo careciente de todo sentido y orden, burdo en ocasiones, pinturero en otras, y vulgar en definitiva. Como la inmensa mayoría, hasta los que son ricos en esto. Manolo Vanegas, además, tuvo que ser evacuado a la enfermería después de sufrir una espeluznante cogida durante las picas del quinto, y que afortunadamente solo quedó en un fuerte golpe y el susto.

Y de esta manera, quienes debieron ser protagonistas de la tarde, toros y toreros, cedieron todo el protagonismo al señor Manuel Pérez Moreno, torilero de la plaza, que ha aparecido en el ruedo, por obra y gracia de quienes quieren salvarnos hundiéndonos en la mierda, despojado totalmente de la singular vestimenta que llevan los buñoleros en la Plaza de Madrid desde hace más de cien años, y que ha dado paso a un traje de corto muy bonito y elegante que además le sentaba la mar de bien al hombre, faltaría más, pero muy poco o nada propio para nuestra querida plaza de Las Ventas. Cada vez que el torilero salía al ruedo, todo eran protestas e improperios que el pobre hombre, que seguro no tiene ninguna culpa de que algunos sean tan mamarrachos, aguantaba estoico. "Baja tú y aguántalo tú", debería haberle soltado el señor torilero a los que se les ocurrió semejante gracia.
Y al final, ni esto de cambiar el vestuario del chulo de toriles, ni hacer que los jacos salgan por la puerta de Madrid, ni dejar colgados en la barandilla los pañuelos que anuncian los despojos hasta finalizar el arrastre, ni el resto del paquete, valga la redundancia, de medidas adoptadas para "mejorar el espectáculo", nos salvaron de la falta de casta y poder de los novillos ni de los novilleros que no saben hacer la o con un canuto. Ni lo cambiará, seguro estoy, en fechas venideras. Para eso hay que meterse en otro tema que a los mandamases de la Fiesta no les interesa. 

lunes, 27 de julio de 2015

APUNTEN: SE LLAMA VÍCTOR TALLÓN

No sé qué se me habrá pasado a mí por la cabeza esta tarde para cambiar la siesta, el piscineo y los mojitos por una novillada de esas que nuestra querida Taurodelta nos prepara a lo largo de la temporada de estío. Supongo que, más que por la cabeza, lo que se me ha pasado ha sido por las venas y se trataba de ese veneno que nos une a nuestra maltratada Fiesta. Pero el caso es que hoy me ha dado por asistir a la última novillada de julio, en la que se acartelaban tres chavales con apenas rodaje, y una ganadería de esas que tanto nos ponen en Madrid y pocas alegrías nos ha dado. ¡¡Si es que bendita es la afición que tenemos!!

Los cuatro novillos de Araúz de Robles, lidiados en los cuatro primeros turnos y tan bonitos como acostumbra este ganadero a presentar, han tenido de todo. Mansos y con pocas ganas de ver al jaco todos, los dos primeros nobles y de poca transmisión, un tercero encastado, con mucho que torear y que mantuvo el interés en el ruedo; y un cuarto que se dejó torear sin poner muchas trabas. Remendaron la novillada dos ejemplares de José María López, quien en sus años como matador se anunció como "El Jose" y al que sus conocidos y allegados conocen cariñosamente como "El Cabra". Estos dos remiendos, de exquisita presentación el quinto y horripilantemente alto y asardinado el sexto, salieron del caballo dando coces; flojo aunque con cierto afán de embestir el quinto, y para haber sido condenado a banderillas negras el sexto, el cual tampoco quería comerse a nadie. Con este plantel ganadero, se presentaron en esta plaza Martín Campanario y Lorenzo Sánchez, acompañados por Víctor Tallón. Cuatro, tres y dos actuaciones en 2014, respectivamente. Cualquier día de estos Taurodelta nos acartelará a algún aficionado práctico, aunque bien es cierto que viendo a algunas de las delicatessen con las que nos agasajan, uno hasta duda.

Empezando por el final, que ha sido lo más ilusionte de la tarde, decir que Víctor Tallón se mostró con el poco oficio que le es propio a un novillero que, desde que debutó con picadores hace tres años, no llega a las diez actuaciones. Sucumbió ante las dificultades obvias de todo animal encastado que le propició el tercero, que no se cansó de embestir y fue un novillo muy interesante en la muleta. Con el quinto tuvo el dilema de que si subía la mano, como así fue toda la faena, el animal protestaba; y si la bajaba, se iba al suelo. Ahora bien, es justo romper una lanza a favor del chaval, porque en plena vorágine del destoreo más burdo, que un chiquito, adelante la muleta y la ofrezca de buenas maneras, cargue la suerte, no se retuerza y vaya con intenciones de rematar el muletazo atrás, es para tenerlo en cuenta y quedarse con ganas de volver a verlo. Así es el concepto de Víctor Tallón, clásico y con destellos de pureza. Aunque le falte mucho rodaje aún, cosa lógica en alguien que torea poco. Si esto fuera como debiera ser, en su próxima comparecencia en esta plaza ya estará mucho más rodado. Esperemos...

Lorenzo Sánchez salió con mucha disposición ante el único novillo que pudo estoquear, casi tanta disposición como que mostró la enorme legión de seguidores que poblaron gran parte de los tendidos 8, 9 y 10, quienes parecía que venían de festejar el último Mundial que ganó la Selección y aún les quedaban ganas de fiesta (que no la de los toros precisamente). Se equivocaron de lugar, sin duda.
El chaval toreó aseado con el capote, y tuvo un bonito comienzo de faena con la rodilla en tierra. Hasta ahí vimos. El chaval, con mucha disposición eso sí, pecó de falta de oficio, de colocación y de seguridad. Y así fue como llegó la fea cogida, de la que salió con una cornada de 15 cm en el muslo y un porrazo tremendo. Aguantó hasta matar al toro, se le pidió el despojo como no podía ser menos, el presidente, con mucho criterio y acierto, desatendió la petición; dio la.vuelta al ruedo y se metió a la enfermería. Y hasta aquí podemos decir de su actuación.

Y luego, Martín Campanario... Una cosa es tener poco rodaje, estar verde, poco toreado, poca experiencia, nulo oficio; y luego está lo de este señor, cuya actuación en otro tiempo hubiera sido para ir de la plaza al calabozo y pasar la noche allí. Lo único que enseño el con su curioso capote fue que una de dos: o las vueltas estaban muy gastadas, o es que le gusta llevarlas de color marfil. Porque su inhibición en los dos primeros tercios de los tres novillos que estoqueó fue total. Mero espectador de todo. Dos capotazos, como mucho, para recibir al toro, y quitarse rápido de allí para delegar todo al banderillero, incluido poner en suerte y sacar al toro del caballo. Como si la cosa no fuera con él. Cualquier japonés de los que nos visitan domingo tras domingo estuvo más metido en la lidia que este sinvergüenza vestido de luces. Sinvergüenza tanto él, como el que le recomendó para torear en Madrid, como el que le incluyó en el cartel. Todos se llenaron de gloria esta tarde. Suerte para él que los dos ejemplares que le cupieron en suerte por la mañana no se dieron demasiada guerra, porque sólo Dios sabe qué hubiera podido ocurrir. Peor fue en el que mató por Lorenzo Sánchez en último turno, un novillo que si le hubieran condenado a banderillas negras no hubiera pasado nada, y que tuvo más motor que los otros dos, pero tampoco sin pegar demasiados bocados. Cada cite, cada arrancada del animal, cada embestida, cada trapazo, suponía un verdadero suicidio para el novillero. Hubo un momento que hasta quedó acorralado contra las tablas, como quien se pone por primera vez delante de un animal de casta. ¿De qué bombero jubilado ha sido la idea de traer a este chico a Madrid? Y además, mató  de un feo bajonazo, y la bronca que le cayó fue mayúscula. ¿Qué pensarán los turistas al ver todo este esperpéntico espectáculo? Tiemblo de solo pensarlo.

Al final, además de bochornosos, hubo momentos de cierto interés en el ruedo, cosa que no todos los días se ve. Y mucho menos por un novillero que le da por querer torear de verdad, aunque aún le falte mucho camino por recorrer. Apunten el nombre, que aquí puede haber torero: se llama Víctor Tallón.




miércoles, 22 de julio de 2015

UN MURCIANICO QUE MOLESTA


"Quien no se retuerza y descargue la suerte no pasa",  parece ser el lema de los mandones que padecemos en la Tauromaquia de hoy. Si no, que le pregunten al bueno de Rafaelillo, cuya tarde ante la de Miura en Madrid aún causa úlceras de estómago. 


FOTO: @cuadriadicto

miércoles, 8 de julio de 2015

COMUNICADO DE LA GANADERA RITA VAZ MONTEIRO


Vaz Monteiro es un hierro con mucha historia (su origen data en torno a 1840), y que además posee un reducto de sangre único que merece ser conservado. 
Hoy, por eso de que en todas las familias cuecen habas, las cosas no le están yendo bien.
Hace algún tiempo tuve el placer de conocer en persona a su propietaria, Rita, y por las cosas que escuché de su boca, la tomo como una ganadera íntegra, honesta, trabajadora, y enamorada de la Fiesta y del Toro. Lo que llega siendo en resumidas cuentas una ganadera de las que la Tauromaquia necesita. 
El duro trabajo que está realizando para sacar adelante este tesoro genético que posee en forma de legado familiar no merece caer en saco roto. No lo merece ella, primero, y después la Tauromaquia en sí. 
Los aficionados, poco podemos hacer más que se corra la voz entre todo el planeta taurino, con el fin de que alguien con galones en el asunto se ofrezca a echar una mano a la ganadera y que no se pierda su singular ganadería. Sería una pena si ello ocurriera. 
Para entender mejor el drama que se cierne sobre esta ganadería, dejo a continuación el comunicado que la propietaria emitió para hacernos partícipes de su situación:


Ganadería Vaz Monteiro, 4 de julio a las 17:05 

Aficionados y amantes de la casta portuguesa, debo informarles lo siguiente:

Mi cría de vacas perteneciente a la Ganadería Vaz Monteiro están en este momento encerradas en los corrales de Sao Martinho, y ya van 4 días, al día de hoy, que no son alimentadas. Por motivos de fuerza mayor no se ha conseguido el que puedan ser trasladadas a otra finca, siendo hoy el último día para su retirada, he querido abrir las puertas para que pastasen, pero no me fue permitido trasladarlas de los corrales por las siguientes personas:

- Alberto Luis Vaz Monteiro Leao Cabreira, que tiene pleno conocimiento de que las vacas no son suyas, aunque él pretenda no saberlo.

- El fiduciario de administración Dr. Patricia Bigotte Loureiro que dijo que la diligencia había terminado.

-La comandante de puesto territorial de Avis que no ha autorizado el traslado.

Más debo informar que a esta ocurrencia apareció por sorpresa la guardia territorial de Avis en los corrales de la propiedad para inspeccionar las fichas de viaje y un largo etcétera, cumpliendo así las órdenes de la comandante de puesto territorial de Avis.

Les pido que compartan lo más pronto posible este comunicado para que estas acciones sean del conocimiento público.

Y quiero además decir que haré participes de estas acciones a las autoridades nacionales competentes del ministerio de agricultura, de ambiente, de protección animal y demás autoridades internacionales y llevar una acción penal en contra de todos aquellos que resulten responsables por la muerte y daños subsecuentes de estos acontecimientos y, por consiguiente, de la pérdida irreparable de este patrimonio genético nacional que es la casta portuguesa.

Agradezco de antemano su atención y distribución de este mensaje.

Rita Vaz Monteiro Leão Cabreira