sábado, 29 de agosto de 2015

NOS TOMAN POR GILIPICHIS

Qué mal le sienta al figurín de turno y a toda su prole de palmeros de la prensa y de la "afición" eso de que no le den orejas. Tanto, que si se muerde la lengua se envenenan. Desde las famosas gafas del tunante de la Puebla, al lío de hace unos días en Bilbao con el Juli, pasando por el "triunfalismo" y los "puristas" del bocachancla de Puebla de Prior, y desembocando en las censurables palabras de Gonzalo Caballero el pasado San Isidro hacia el presidente de turno por no conceder un despojo que, por si hace falta decirlo, ni merecía ni pidió la mayoría. ¡¡Viva la modestia y la autocrítica, qué leches!!

El colmo de este asunto llegó el pasado miércoles en Bilbao, cuando el famoso don Matías, después de llenarse de gloria por la mañana al aprobarles a esta banda una becerrada indigna de plaza de primera, niega, después de un "faenón" al uso rematada con una estocada de infame colocación y peor ejecución, la segunda oreja al señor Julián López Escobar, áleas El Juli. ¡¡Qué circo, qué bochorno, que espectáculo más lamentable, qué asco de todo!! Julián, que va de salvapatrias por la vida parece ser, se cubre de gloria y afirma alcachofa en boca que "está la cosa como para llevarle la contraria a la gente". Lo que faltaba por oír. Él impone gatadas de sus cuatro o cinco hierros favoritos allá donde pisa, casualmente todos lucen unos pitones que levantan algo más que sospechas, hace y deshace carteles a su antojo, se burla descaradamente de la Tauromaquia con ese destoreo tan... tan... tan... bueno, ahí lo dejamos; y del cómo mata el polluelo de Velilla, ya ni hablamos. Pero oigan, que a ningún presidente se le pase por la cabeza negarle despojos, y que a ningún aficionado se le ocurra decir una palabra de ello, porque si no arde Troya. ¡¡Váyanse ustedes a la mierda ya y métanse la palabra "respeto", que tanto les gusta, por donde les quepa!!

La cosa no termina aquí. No pasó ni una hora del final de la corrida y ya estaban los pesebreros de los portales y las revistas dando la nota. Sí, esos que están muy tranquilitos cuando Julián y su banda de figurines pega pataletas a la Tauromaquia con las andanzas anteriormente descritas. Pues esos, los que tapan y hasta justifican el fraude del Toreo 2.0, se rasgan las vestiduras porque a un presidente le da un ataque de seriedad. ¿Seriedad? Cuántos estragos no causa esta palabra a los amantes del modernismo que nos está llevando al purgatorio.

Bueno, y a todo esto, el aficionado, ¿qué pasa con él? Ese aquí solo sirve para dejarse los billetes en la taquilla. Mejor sería que no tenga la mala idea de llevarles la contraria. Pero lo cierto es que los que amamos la verdadera Fiesta, cada día estamos más hartos, más cansados y más cabreados de este circo. No nos preocupa para nada el auge de políticos animalistas (y animalazos), porque si sus acciones pasan por desmantelarles todo el tinglado a toda esta basura de gente, bienvenidos sean.
Que dejen de tomarnos por gilipollas, y luego ya veremos si seguimos defendiendo la Fiesta.


PD.: A todo esto, Rafaelillo sigue fuera de la mayoría de las ferias, lo que refleja claramente que esto es de todo menos serio.

domingo, 9 de agosto de 2015

LAS VENTAS, EXPRIMERA PLAZA DEL MUNDO POR EXCELENCIA

Segundo festejo de agosto y primera corrida desde que terminara la feria del Santo Patrón. Es decir, dos meses después, volvemos a tener una corrida de toros en Madrid. No está mal, oigan, sobre todo si tenemos en cuenta que ya no hablamos de la primera plaza del mundo, sino de la exprimera plaza del mundo. ¿Tal vez podemos estar hablando de la sucursal de Benidorm? Como me parece muy raro que en Benidorm sean tan tontos como para cambiar su gran playa por un antiespectáculo como el de hoy, esto quedaría en algo así como una mezcla de las plazas de... De... De...  ¿Soto del Real, Tobarra o San Fernando? ¿O las tres a la vez? Por decir los primeros ejemplos que se me vienen a la cabeza.

Y para la primera corrida de toros tras dos meses, contó nuestra querida Taurodelta con el hierro de Gavira, de la cual solo se enlotaron cuatro toros por la mañana; y de cuya presentación diremos simplemente que hemos tenido toros más feos y peor presentados. A ninguno de ellos hizo falta picarlos, para ser fieles a la tradición, y llegaron al último tercio suavones, nobles y manejables. Remendaron el sexteto dos de Carriquiri, 4° y 5°, que parecían el nieto y el abuelo, respectivamente, y con un comportamiento de aunténtico morucho de carne.

Y con ellos se vieron las caras Iván Vicente, Rubén Pinar y David Galván, acompañados los tres por una bonachona legión de paisanos que se nota que quieren a sus chicos una barbaridad.
Iván Vicente cortó una oreja con lacito rosa del primero después de una faena muy al uso moderno y una estocada trasera. Faena de cortes similares al cuarto, de Carriquiri, y del cual se privó de otra oreja con lacito por su reiterado fallo con la espada. Muchos pases, sí. Muchos bieeeennnjjjj desde los tendidos, pues también. Toreo e interés, cero patatero.
Rubén Pinar, a quien desde los tendidos se le decía jocosamente Julián y a saber por qué, estuvo a punto de ser agasajado grotescamente con uno, e incluso con dos despojos, si no llega a ser por su mal uso del verduguillo. A su faena no le faltó de nada: miles de pases metiendo el pico y descargando con mucho descaro, desplantes, las clásicas bernardinas con las que todos nos dan la murga, banderazos con la mano derecha después de tirar al suelo el palo que hace de ayuda, el aviso y hasta porrazo. Qué gozo para el que le guste lo circense. Tuvo el chaval de Tobarra una actuación más seria frente al quinto, un grandullón de Carriquiri que, lejos de embestir, topaba, y con el que el matador tiró de él en algunos muletazos de mano baja con mucho mérito.

Y por último, David Galván, que si bien solo mostró vulgaridad y pesadez ante el 3°, ante el que cerró corrida  demostró que ni tiene una pizca de dignidad ni conoce el significado de la palabra. El toro se partió el asta desde la cepa, y lo suyo hubiera sido acabar con él desde el primer momento, por dignidad, por vergüenza torera y sobre todo por no seguir dando argumentos a los fans de Bambi. Pero el chavalín, como no sabe nada de esas cosas, hala ahí a dar pases y pases sin fundamento ni fuste alguno al pobre animal con una de sus defensas colgándole feamente. Y el niño seguro que luego pedirá esa palabra tan en boga que es "respeto". Pues con esas, ya puede largarse adonde el viento da la vuelta.

Una tarde caótica más para la colección, la cual demuestra que Las Ventas ea exprimera plaza del mundo por excelencia.


jueves, 6 de agosto de 2015

VESTIDOS CON MENOS LUCES QUE LOS PROMOTORES DE LA IDEA

El viejo Carlos Albarrán "El Buñolero". Ay de algunos si levantara la cabeza...



Hay dos cosas en esta vida que un servidor nunca entenderá: Una, el eterno resquemor que la sociedad tendrá hacia la Policía, para luego solicitar sus servicios hasta casi cuando se necesita ir al WC; y dos, el afán de los taurinillos en tocar las castañuelas con temas que lo único que traen es polémica acompañada de esa dolosa dejadez que tienen para las cosas verdaderamente importantes.

Lo último ha sido ese dichoso paquete de medidas a adoptar en la exprimera plaza del mundo, ideado según parece para "mejorar el desarrollo del espectáculo" pero, como se vio en el día de su gran estreno el pasado domingo, lo único que ha hecho es sacar a relucir la puñetera polémica. Algo así como cuando al gobierno del señor Rodríguez Zapatero no se le ocurrió otra cosa mejor para sacarnos de la crisis que reducir el límite de velocidad a 110 km/h en las autopistas. Pues igual. Aquí la solución no pasa por que desaparezca ese dichoso antiespectáculo 2.0 cargado de razones para los amantes de Disney y sus "Bambi" y "Ferndinando el Toro", ni por proteger la suerte de varas, ni por combatir el fraude, ni por abrir los carteles y dejar huecos para hierros y toreros tan olvidados como interesantes. Qué va, era todo mucho más simple. La cosa es que la solución consiste en que, entre otras mamadurrias al más puro estilo Pepe Gotera y Otilio, las orejas otorgadas deben ser de menor tamaño y que el torilero no debe salir a realizar sus quehaceres vestido de luces. ¡¡Toma ya!!

Esto último, lo del torilero o Buñolero como se le llama en Madrid, ha levantado muchas ampollas. Supongo que las habrá levantado únicamente entre esos "puristas" que algunos bocabuzones quieren hacer desaparecer de las plazas. Pero levantadas quedan y en gran parte con mucha razón.
El tema del vestuario del torilero de Madrid siempre ha estado ahí. Recuerdo que hace unos cuantos años ya, leí un artículo del señor Federico Arnás (sí, el que junto a sus amiguetes de Tendido Cero hace tanto beneficio a la Fiesta con sus comentarios) en el que hacía hincapié sobre ello. La razón, la del señor Arnás, se apoyaba en algo así como que "la dignidad de calzar un vestido de luces solo debería recaer en los que salen al ruedo a jugarse la vida, porque no es lo más apropiado ver dos componentes del espectáculo tan distintos con un mismo vestuario, y blablablablabla...".
Este artículo fue secundado casi al punto por muchas organizaciones profesionales (entre ellas la UNPBE).
Paralelamente, hace un par de años durante el transcurso de una corrida de rejoneo en pleno San Isidro, este polémico tema alcanzó sus cotas más altas cuando un señor calvo, barbudo y horripilantemente disfrazado (que no vestido) de torero, hizo las funciones de chulo de toriles y, efectivamente, dejó esta tradición por los suelos con la espantosa facha que el individuo presentaba. Y, de paso, dejó el asunto en bandeja de plata a los Zabala, Moncholi, Molés, Mundotoro y cía, quienes no dudaron en calificar el hecho, no sin su parte de razón, de vergonzoso, impresentable, indigno, y todas esas palabras que se guardan en el hocico ante otro tipo de situaciones.

Ahora bien, si de dignidad se quiere hablar, pues hablemos, no hay problema. Si no todo el mundo es digno de calzarse un vestido de torero, que empiecen por despojárselo a esos torerines de pacotilla que, dicen, son figuras, pero en realidad hacen mucho, muchísimo daño a la Fiesta con sus actos y sus exigencias. Que se lo despojen también a aquellos subalternos que son cómplices de todo ese daño manejando todos los hilos del fraude y el mal a instancias de sus jefes de filas. Quizás, así resolvemos más cosas que vistiendo a un torilero de corto y destrozar así una tradición centenaria. Concretamente, desde que a mediados del siglo XIX, un importante matador de la época (quizás Frascuelo o Lagartijo, no lo se con seguridad) regalara uno de sus vestidos de torear al entonces torilero de la plaza de toros ubicada en la Puerta de Alcalá, Carlos Albarrán El Buñolero, instándole así a que el torilero de la plaza de Madrid debía ir ataviado "como Dios manda". Ahí está el porqué del asunto, porque a un torero de los antiguos, de la vieja escuela, de los que en verdad dignificaron esto, le pareció oportuno. Ahí es nada. Y ahora, en el año 2015, aquellos taurinillos que no dignifican otra cosa que no sea el movimiento animalista, se quitan de un plumazo una bonita y curiosa costumbre, con el pretexto que así se mejorará el espectáculo. ¡¡Anda ya!!

Hoy ha sido esto. Y mañana, ¿qué será? ¿Quitarle el oro a los picadores? Uy no, perdón, que a esos los quieren directamente en pijama y en el sofá de su casa.
Y así es como quieren que esto interese...

lunes, 3 de agosto de 2015

...Y EL PROTAGONISTA DEL DOMINGO FUE EL TORILERO

Segundo domingo consecutivo que  me da por cambiar la siesta, la piscina, los mojitos, la tumbona y el mamoneo por la dura piedra del tendido, la chicharra propia de agosto y el pertinente sopor. Vamos, como si en los carteles no hubiera anunciado uno de esos hierros que llevan ya unos añetes dándonos la murga en la exprimera plaza del mundo con su comportamiento borreguil, ni con ellos tres chavalines que apuntan maneras, sí, pero como vulgares torerines que solo saben dar pases, que no torear.
Pero ahí andaban cinco novillos de Martín Lorca y uno de Escribano Martín (monta tanto, tanto monta), feos como pegar a un padre, tan defectuosos como si el ganadero estuviera más preocupado de hacerse una limpia de desechos en los cercados que de mandar una novillada digna a la ex primera plaza del mundo, e insufriblemente descastados, tontorrones, tan flojitos como para mandar a toda la acorazada de picar a la fila del INEM y, en definitiva, malos a más no poder. La excepción de la norma fue el quinto, con tres cortijos y otros tantos descapotables en cada oreja, de dulce el animalito y para hartarse a torear. Por lo demás, no importa, en 2016 volverá a estar anunciada en Las Ventas la ganadería de Martín Lorca.

Los novilleros, Manolo Vanegas, Gerardo Rivera y Alejandro Marcos, vendía de ellos el programa de mano a unos chavales que dejaron un gran sabor de boca entre los aficionados a lo largo de este año en esta plaza. Pero claro, se conoce que el buen hombre que redacta el programa de mano no sabe distinguir entre aficionados y autobuseros - paisanos - palmeros, por lo que la sensación después de ver a estos chavalines de hoy es algo algo así como "pues si estos dejaron buen sabor de boca en su momento...". Ninguna de las seis actuaciones por parte de los novilleros tuvo el más mínimo interés, por mucho que Vanegas se sacara de la chistera, así por su cara bonita, saludos desde el tercio para responder cuatro palmas, cosa que provocó una fuerte pitada; por mucho que Rivera se diera la vuelta al ruedo por sus santas narices, creyendo quizás que eso de dejar ir un novillo de triunfo tuviera el más mínimo mérito, acabando con la cabeza agachada en su singular paseo por el ruedo y entre fuertes protestas. Y por mucho que Alejandro Marcos también quisiera saludar los pocos aplausos que le dieron a su pinturería, que no buen toreo. Qué tres pájaros, cómo saben que en el portal o panfleto de turno va a quedar muy bonito eso de que "dio la vuelta al ruedo" o "saludó una ovación". Pero la realidad se basó en un pegapasismo careciente de todo sentido y orden, burdo en ocasiones, pinturero en otras, y vulgar en definitiva. Como la inmensa mayoría, hasta los que son ricos en esto. Manolo Vanegas, además, tuvo que ser evacuado a la enfermería después de sufrir una espeluznante cogida durante las picas del quinto, y que afortunadamente solo quedó en un fuerte golpe y el susto.

Y de esta manera, quienes debieron ser protagonistas de la tarde, toros y toreros, cedieron todo el protagonismo al señor Manuel Pérez Moreno, torilero de la plaza, que ha aparecido en el ruedo, por obra y gracia de quienes quieren salvarnos hundiéndonos en la mierda, despojado totalmente de la singular vestimenta que llevan los buñoleros en la Plaza de Madrid desde hace más de cien años, y que ha dado paso a un traje de corto muy bonito y elegante que además le sentaba la mar de bien al hombre, faltaría más, pero muy poco o nada propio para nuestra querida plaza de Las Ventas. Cada vez que el torilero salía al ruedo, todo eran protestas e improperios que el pobre hombre, que seguro no tiene ninguna culpa de que algunos sean tan mamarrachos, aguantaba estoico. "Baja tú y aguántalo tú", debería haberle soltado el señor torilero a los que se les ocurrió semejante gracia.
Y al final, ni esto de cambiar el vestuario del chulo de toriles, ni hacer que los jacos salgan por la puerta de Madrid, ni dejar colgados en la barandilla los pañuelos que anuncian los despojos hasta finalizar el arrastre, ni el resto del paquete, valga la redundancia, de medidas adoptadas para "mejorar el espectáculo", nos salvaron de la falta de casta y poder de los novillos ni de los novilleros que no saben hacer la o con un canuto. Ni lo cambiará, seguro estoy, en fechas venideras. Para eso hay que meterse en otro tema que a los mandamases de la Fiesta no les interesa. 

lunes, 27 de julio de 2015

APUNTEN: SE LLAMA VÍCTOR TALLÓN

No sé qué se me habrá pasado a mí por la cabeza esta tarde para cambiar la siesta, el piscineo y los mojitos por una novillada de esas que nuestra querida Taurodelta nos prepara a lo largo de la temporada de estío. Supongo que, más que por la cabeza, lo que se me ha pasado ha sido por las venas y se trataba de ese veneno que nos une a nuestra maltratada Fiesta. Pero el caso es que hoy me ha dado por asistir a la última novillada de julio, en la que se acartelaban tres chavales con apenas rodaje, y una ganadería de esas que tanto nos ponen en Madrid y pocas alegrías nos ha dado. ¡¡Si es que bendita es la afición que tenemos!!

Los cuatro novillos de Araúz de Robles, lidiados en los cuatro primeros turnos y tan bonitos como acostumbra este ganadero a presentar, han tenido de todo. Mansos y con pocas ganas de ver al jaco todos, los dos primeros nobles y de poca transmisión, un tercero encastado, con mucho que torear y que mantuvo el interés en el ruedo; y un cuarto que se dejó torear sin poner muchas trabas. Remendaron la novillada dos ejemplares de José María López, quien en sus años como matador se anunció como "El Jose" y al que sus conocidos y allegados conocen cariñosamente como "El Cabra". Estos dos remiendos, de exquisita presentación el quinto y horripilantemente alto y asardinado el sexto, salieron del caballo dando coces; flojo aunque con cierto afán de embestir el quinto, y para haber sido condenado a banderillas negras el sexto, el cual tampoco quería comerse a nadie. Con este plantel ganadero, se presentaron en esta plaza Martín Campanario y Lorenzo Sánchez, acompañados por Víctor Tallón. Cuatro, tres y dos actuaciones en 2014, respectivamente. Cualquier día de estos Taurodelta nos acartelará a algún aficionado práctico, aunque bien es cierto que viendo a algunas de las delicatessen con las que nos agasajan, uno hasta duda.

Empezando por el final, que ha sido lo más ilusionte de la tarde, decir que Víctor Tallón se mostró con el poco oficio que le es propio a un novillero que, desde que debutó con picadores hace tres años, no llega a las diez actuaciones. Sucumbió ante las dificultades obvias de todo animal encastado que le propició el tercero, que no se cansó de embestir y fue un novillo muy interesante en la muleta. Con el quinto tuvo el dilema de que si subía la mano, como así fue toda la faena, el animal protestaba; y si la bajaba, se iba al suelo. Ahora bien, es justo romper una lanza a favor del chaval, porque en plena vorágine del destoreo más burdo, que un chiquito, adelante la muleta y la ofrezca de buenas maneras, cargue la suerte, no se retuerza y vaya con intenciones de rematar el muletazo atrás, es para tenerlo en cuenta y quedarse con ganas de volver a verlo. Así es el concepto de Víctor Tallón, clásico y con destellos de pureza. Aunque le falte mucho rodaje aún, cosa lógica en alguien que torea poco. Si esto fuera como debiera ser, en su próxima comparecencia en esta plaza ya estará mucho más rodado. Esperemos...

Lorenzo Sánchez salió con mucha disposición ante el único novillo que pudo estoquear, casi tanta disposición como que mostró la enorme legión de seguidores que poblaron gran parte de los tendidos 8, 9 y 10, quienes parecía que venían de festejar el último Mundial que ganó la Selección y aún les quedaban ganas de fiesta (que no la de los toros precisamente). Se equivocaron de lugar, sin duda.
El chaval toreó aseado con el capote, y tuvo un bonito comienzo de faena con la rodilla en tierra. Hasta ahí vimos. El chaval, con mucha disposición eso sí, pecó de falta de oficio, de colocación y de seguridad. Y así fue como llegó la fea cogida, de la que salió con una cornada de 15 cm en el muslo y un porrazo tremendo. Aguantó hasta matar al toro, se le pidió el despojo como no podía ser menos, el presidente, con mucho criterio y acierto, desatendió la petición; dio la.vuelta al ruedo y se metió a la enfermería. Y hasta aquí podemos decir de su actuación.

Y luego, Martín Campanario... Una cosa es tener poco rodaje, estar verde, poco toreado, poca experiencia, nulo oficio; y luego está lo de este señor, cuya actuación en otro tiempo hubiera sido para ir de la plaza al calabozo y pasar la noche allí. Lo único que enseño el con su curioso capote fue que una de dos: o las vueltas estaban muy gastadas, o es que le gusta llevarlas de color marfil. Porque su inhibición en los dos primeros tercios de los tres novillos que estoqueó fue total. Mero espectador de todo. Dos capotazos, como mucho, para recibir al toro, y quitarse rápido de allí para delegar todo al banderillero, incluido poner en suerte y sacar al toro del caballo. Como si la cosa no fuera con él. Cualquier japonés de los que nos visitan domingo tras domingo estuvo más metido en la lidia que este sinvergüenza vestido de luces. Sinvergüenza tanto él, como el que le recomendó para torear en Madrid, como el que le incluyó en el cartel. Todos se llenaron de gloria esta tarde. Suerte para él que los dos ejemplares que le cupieron en suerte por la mañana no se dieron demasiada guerra, porque sólo Dios sabe qué hubiera podido ocurrir. Peor fue en el que mató por Lorenzo Sánchez en último turno, un novillo que si le hubieran condenado a banderillas negras no hubiera pasado nada, y que tuvo más motor que los otros dos, pero tampoco sin pegar demasiados bocados. Cada cite, cada arrancada del animal, cada embestida, cada trapazo, suponía un verdadero suicidio para el novillero. Hubo un momento que hasta quedó acorralado contra las tablas, como quien se pone por primera vez delante de un animal de casta. ¿De qué bombero jubilado ha sido la idea de traer a este chico a Madrid? Y además, mató  de un feo bajonazo, y la bronca que le cayó fue mayúscula. ¿Qué pensarán los turistas al ver todo este esperpéntico espectáculo? Tiemblo de solo pensarlo.

Al final, además de bochornosos, hubo momentos de cierto interés en el ruedo, cosa que no todos los días se ve. Y mucho menos por un novillero que le da por querer torear de verdad, aunque aún le falte mucho camino por recorrer. Apunten el nombre, que aquí puede haber torero: se llama Víctor Tallón.




miércoles, 22 de julio de 2015

UN MURCIANICO QUE MOLESTA


"Quien no se retuerza y descargue la suerte no pasa",  parece ser el lema de los mandones que padecemos en la Tauromaquia de hoy. Si no, que le pregunten al bueno de Rafaelillo, cuya tarde ante la de Miura en Madrid aún causa úlceras de estómago. 


FOTO: @cuadriadicto

miércoles, 8 de julio de 2015

COMUNICADO DE LA GANADERA RITA VAZ MONTEIRO


Vaz Monteiro es un hierro con mucha historia (su origen data en torno a 1840), y que además posee un reducto de sangre único que merece ser conservado. 
Hoy, por eso de que en todas las familias cuecen habas, las cosas no le están yendo bien.
Hace algún tiempo tuve el placer de conocer en persona a su propietaria, Rita, y por las cosas que escuché de su boca, la tomo como una ganadera íntegra, honesta, trabajadora, y enamorada de la Fiesta y del Toro. Lo que llega siendo en resumidas cuentas una ganadera de las que la Tauromaquia necesita. 
El duro trabajo que está realizando para sacar adelante este tesoro genético que posee en forma de legado familiar no merece caer en saco roto. No lo merece ella, primero, y después la Tauromaquia en sí. 
Los aficionados, poco podemos hacer más que se corra la voz entre todo el planeta taurino, con el fin de que alguien con galones en el asunto se ofrezca a echar una mano a la ganadera y que no se pierda su singular ganadería. Sería una pena si ello ocurriera. 
Para entender mejor el drama que se cierne sobre esta ganadería, dejo a continuación el comunicado que la propietaria emitió para hacernos partícipes de su situación:


Ganadería Vaz Monteiro, 4 de julio a las 17:05 

Aficionados y amantes de la casta portuguesa, debo informarles lo siguiente:

Mi cría de vacas perteneciente a la Ganadería Vaz Monteiro están en este momento encerradas en los corrales de Sao Martinho, y ya van 4 días, al día de hoy, que no son alimentadas. Por motivos de fuerza mayor no se ha conseguido el que puedan ser trasladadas a otra finca, siendo hoy el último día para su retirada, he querido abrir las puertas para que pastasen, pero no me fue permitido trasladarlas de los corrales por las siguientes personas:

- Alberto Luis Vaz Monteiro Leao Cabreira, que tiene pleno conocimiento de que las vacas no son suyas, aunque él pretenda no saberlo.

- El fiduciario de administración Dr. Patricia Bigotte Loureiro que dijo que la diligencia había terminado.

-La comandante de puesto territorial de Avis que no ha autorizado el traslado.

Más debo informar que a esta ocurrencia apareció por sorpresa la guardia territorial de Avis en los corrales de la propiedad para inspeccionar las fichas de viaje y un largo etcétera, cumpliendo así las órdenes de la comandante de puesto territorial de Avis.

Les pido que compartan lo más pronto posible este comunicado para que estas acciones sean del conocimiento público.

Y quiero además decir que haré participes de estas acciones a las autoridades nacionales competentes del ministerio de agricultura, de ambiente, de protección animal y demás autoridades internacionales y llevar una acción penal en contra de todos aquellos que resulten responsables por la muerte y daños subsecuentes de estos acontecimientos y, por consiguiente, de la pérdida irreparable de este patrimonio genético nacional que es la casta portuguesa.

Agradezco de antemano su atención y distribución de este mensaje.

Rita Vaz Monteiro Leão Cabreira




jueves, 2 de julio de 2015

PARAR A LOS TOROS DE SALIDA: ¿Y SÍ SE VOLVIERA A HACER COMO ANTES?

Hace unos días, releyendo algunos escritos del gran Joaquín Vidal, me llamó la atención de manera especial un fragmento extraído de la crónica correspondiente a una novillada celebrada en el San Isidro del año 2001, y que decía así:

"Acudió el peón Tomás Pallín, de verde clorofila y azabache vestido, para abortar el desaguisado de un novillo abanto al que nadie conseguía detener en sus correrías por todos los puntos cardinales del redondel. Y le bastó presentar el capote y echarlo abajo templando la veloz arrancada y obligando a humillar el díscolo. No sólo eso, claro, sino que ligó las sucesivas embestidas y, de la suerte -técnica, veteranía, valor, vergüenza torera-, quedó el novillo parado y fijado para los restos.


Menuda ovación se llevó Tomás Pallín. La ovación de la tarde. Pero aún hubo más. Porque cuando el novillo, tras desmontar en un arreón de latiguillo, huía sin rumbo fijo, Pallín volvió a presentarle el capote, a templarlo caminando hacia atrás y lo dejó en suerte donde era debido.


Muchos se sorprendieron con este peón que ya tiene sus añitos y va echando trapío; mas la afición conspicua, sobre todo la veterana, ya le había visto muchas veces bregar con el mejor arte. No debía de ir normalmente en cuadrilla fija y solía venir a Madrid acompañando a toreros salmantinos, a quienes daba el consejo adecuado en el momento oportuno y les lidiaba los toros como está mandado para resaltar sus virtudes, si las tenían, y corregir sus defectos si era menester.


De casos como el de Pallín está llena la historia menuda de la fiesta y algunos se recuerdan como ejemplo de lo que le puede sudecer a un subalterno si se gana los aplausos del público por torear bien. Muy llamativo fue el de Martín Recio en una feria de Sevilla. Salió un toro de Palha huidizo con su porcentaje de mala uva, y Joselito, a quien correspondía, no lograba someterlo, por lo que delegó en el peón. Y hete aquí que el peón se hizo de inmediato con el toro y lo mudaba de terrenos llevándolo embebido en los vuelos del capote. El público reaccionó premiando con una ovación a Martín Recio tan intensa y sostenida que debió amostazar a Joselito, Y entonces fue Joselito y decidió asumir la lidia mientras ordenaba a Martín Recio que se retirara a la barrera. Sin embargo fue un error porque el toro desbordó a Joselito, casi lo desarma, le puso en franca huida (de paso, en ridículo) y hubo de comparecer de nuevo Martín Recio que dio un recital de dominio y de torería. Y la plaza le ovacionó puesta en pie y hasta el tocaron la música. Unos meses después, Martín Recio quedaba despedido de la cuadrilla de Joselito.


A Tomás Pallín no lo van a echar de parte alguna. No habría manera, ya que va por libre. Y lo único que puede suceder tras su ensayo de buen toreo es que la afición le esté agradecida eternamente. O sea, hasta la próxima, según costumbre".



Al leerlo, automáticamente mi cabeza se fue al pasado 7 de junio [feria de San Isidro 2015], día de Miura en Madrid. Recordé inmediatamente a Marco Galán saliendo del burladero a socorrer a su apurado matador, que no conseguía fijar al de Zahariche en el capote mientras este se comía a aquel. El peón, con tres sutiles capotazos, ¡¡solo tres!!, dejó plantado al toro en las rayas de picar casi sin despeinarse. Como el que no quiere la cosa.
Con esta reflexión, mi intención no es otra que reclamar aquello que tantas veces se les oye reclamar también a los viejos aficionados de que hasta no hace muchos años era el peón el que salía a parar al toro. Puede parecer una memez, pero quizás nos ahorrábamos unos cuantos de esos bochornosos espectáculos en los que el toro corretea a sus anchas por el redondel sin que el maestro de turno sea capaz de meterlo en el canasto. O dicho de otra manera, cuántas capeas no nos íbamos a ahorrar. Digo yo, vamos.

lunes, 22 de junio de 2015

PICADORES Y ALGUACILES: DOS ESPECIES (CASI) EXTINGUIDAS

Hace dos semanas que terminó eso de la Champions League de los Toros, y la verdad es que podría empezar ahora mismo a hablar ríos de tinta de lo que dio de sí esta feria y todo lo que en ella pasó. Pero prefiero no hacerlo porque terminaría pronto, resumiendo de forma clara y precisa que la Feria de San Isidro 2015 ha sido una gran mierda que ni Manuel Escribano, ni Rafaelillo ni tres toros de Miura fueron capaces de maquillar ni a última hora.
De este San Isidro 2015 prefiero hacer hincapié en lo patente que ha quedado el grave peligro de desaparición que corren dos especies. No, no hablo del aficionado. Ese, más que desaparecer, le han echado y además hace tiempo ya, y hoy día sólo queda algún ejemplar en cautiverio, aunque ya veremos por cuanto tiempo. Hablo, en primer lugar, de los picadores. Esos señores a caballo, que aun subordinados al matador, se les sigue permitiendo hoy vestir la chaquetilla de oro porque un día incluso tenían más protagonismo que el propio maestro. Pero lo que llega siendo las exigencias de la "nueva bravura", les han convertido en un pelele muy prescindible. La mayoría de los toros ya vienen picados desde que estaban en el vientre de su señora vaca, y no necesitan de los servicios de esos señores del castoreño. Ellos, que debe ser que les da igual verse de aquí a no muchos años plantando cebollas o recolectando fresas, son cómplices de la desaparición de la suerte de varas, prostituyéndose muy dolosamente a las exigencias de ese pseudoestectáculo que nos quieren colar como Tauromaquia. Pero lo peor viene cuando sale algún toro con muchos pies, que por suerte aún sigue quedando alguno, y hacen de una sola vez el trabajo que deberían hacer en tres entradas al caballo. No nos dejan ver lo que daría de sí el toro, y además lo masacrando y nos dejan sin toro. La suerte de varas, el trabajo del picador, o cómo queramos llamarlo, no es eso...
Que sí, que en realidad son unos mandados y solo cumplen las órdenes de su jefe. Pero... ¿y el amor y la afición a su profesión, dónde quedó? ¿No les interesa defender la suerte de varas, que al fin y al cabo es el pan suyo de cada día? ¿O quizás nos interesa más esa defensa a quienes nos dejamos los euros en esto? Si es que el mundo está hecho al revés

Así las cosas en el mundillo del castoreño, cuya extinción no será la única, no. Hay otros señores, dos en este caso, que tampoco parece que pinten mucho en la Tauromaquia 2.0. Estos dos señores también montan a caballo, pero no gastan castoreño, no se crean. Más bien, gastan pluma y bellas galas del Madrid antiguo.
¿Dónde ha quedado la labor de los alguaciles? Esa pregunta me la hacía cada tarde saliendo de la plaza. Está claro que el valor simbólico del despeje plaza lo hacen de manera extraordinaria, no hay duda. Tampoco se les da mal eso de entregar las orejas en mano, y además es algo que en esta feria han tenido que hacer de forma repetida (aunque a más de uno le tendrían que haber susurrado al oído: "niño, no te lo creas"). Pero poner orden en el ruedo y evitar las malas artes de algunos, parece ser que a los alguacilillos de la plaza de Madrid se la trae al viento. Los toreros no ocupan su correspondiente sitio y el de la pluma se queda mirando y no parece que le importe mucho, el picador que tapa la salida sin motivo, es decir todos, no es recriminado, y el que comete barbaridades con la puya nadie le dice nada. Pero lo más sangrante de este asunto son las censurable ruedas de peones. Recuerdo que hasta no hace mucho, ahí andaba el alguacil, azotando las tablas con su palito en señal de recriminación, y los peones bajaban la cabeza y hacían caso. Eso, después de esta feria, parece que es historia. Los peones salen del burladero, hacen la rueda en varias ocasiones, los de la pluma ahí como si fueran don Tancredo López, los cuatro talibanes que de esto no tienen idea pegando voces y protestando tan vomitiva acción, y los peones pasándose el reglamento y la ética por el arco del triunfo, que para eso se juegan la vida y deben merecer respeto, aun cuando hacen cosas feas.

Picadores y alguacilillos, esas dos especies de la Tauromaquia que han acabado en el purgatorio. Como acabará la Tauromaquia en sí, como a los nuevos mando es del país se les siga dando razones fundadas para que la eliminen del mapa.

lunes, 8 de junio de 2015

¿EN MANOS DE QUIÉN ESTAMOS?

Me hago eco, vía Twitter, de esta noticia publicada en Diario Córdoba sobre aquella famosa corrida de hace unos días en la citada ciudad. Famosa digo, tristemente, por la espantá de Finito de Córdoba ante la negativa del presidente a unirse a la fiebre de indultos. Lean lean, no tiene desperdicio:

"La de Finito no fue la única polémica del día. O se incluía en la corrida el toro número 116, rechazado por la autoridad por falta de trapío, o Morante y Talavante se iban. Esa fue la exigencia y amenaza que hizo ayer Antonio Barrera, apoderado del primero y representante en España de Espectáculos Taurinos de México, que, además de llevar la carrera del segundo, es la base de la Fusión Internacional por la Tauromaquia (FIT) y empresa, a su vez, de Los Califas. Así lo desveló ayer en declaraciones a este periódico el presidente del festejo Manuel Rodríguez Moyano, quien no dudó en reconocer que se había "doblegado" a las presiones "por respeto a Córdoba", para que no sufriera una nueva suspensión y otro daño a su ya maltrecha imagen. Rodríguez Moyano, que se despide este año del palco de Los Califas, explicó que Barrera se mostró "intransigente, ensañándose, además, con la situación de Córdoba", ya que insistió en sacar a relucir que la plaza estaba hundida y peor saldría tras otra polémica con repercusión taurina nacional.

"La culpa es mía --admitió el presidente--. Me quedaba suspender o darla así, y me ha ganado la conciencia del respeto al público", señaló en su deseo de que se conociera todo lo ocurrido después de una mañana movida en los corrales. "Si no se lidiaba ese toro se iban dos seguro: Morante y Talavante", afirmó. Así, al final hubo corrida "porque me he doblegado para que Córdoba no dejara de tener lo poco que tiene".

El presidente elogió al gerente, José Cutino, al que calificó de "señor", pero apuntó que este ya había advertido que "tenía un techo" para negociar. Tanto que cuando entró en juego Barrera todos los acuerdos previos para formar corrida saltaron por los aires y el festejo estuvo suspendido. "Ha sido una lucha. Después de ver ocho toros --que no eran los reseñados por el ganadero sino los impuestos por los toreros-- pedí que me trajeran otros cuatro y solo me aportaron dos. Se aprobaron siete, pero los dos nuevos que trajeron, que subían la presentación, los dejan de sobreros y meten uno de los rechazados". "El vencido soy yo", insistió un apesadumbrado Rodríguez Moyano tras claudicar ante las exigencias del "imberbe" Barrera. El toro rechazado objeto de la polémica saltó al ruedo, finalmente, en primer lugar y le correspondió a Finito tras un sorteo celebrado a las 13.45 horas.

Barrera fue quien negoció con la sociedad propietaria de Los Califas para que el magnate mexicano Alberto Bailleres se hiciera con la gestión de Los Califas. Entre sus objetivos, según el gerente, José Cutino, estaba recuperar el prestigio de Córdoba".



Quede clara una cosa: el malo de la película fue por supuesto el señor presidente, por no padecer de indultitis él también.
Por cierto, ¿se harán eco de estas cosas en Mundotoro, Burladero, Cultoro, etc.? Pregunta retórica, obviamente. Yendo en contra de los amos, cualquiera.

RAFAELILLO vs INJURIADO, O EL MILAGRO DE TOREAR

Qué mal encaminada iba la tarde de los miuras al arrastre del tercer toro. Muy pero que muy mal, tanto que se vislumbraba en el horizomte un nuevo petardo ganadero. El primer toro de la tarde se le vio blando desde que Florito le puso la divisa, toda la plaza excepto el insigne funcionario que habita en el palco, don Julio Moreno Martínez, que después de ver cómo al tetrapléjico miureño le simulaban el castigo y se reclina varias veces durante la lidia, no tuvo inconveniente en permitir que el pobre bicho siguiera en el ruedo. El segundo fue el típico miura incierto que no regalaba ni las buenas noches. Tardeaba una barbaridad a la hora de arrancarse, pero el animal no volvía la cara y siempre volvía a estar, sobre todo por el lado izquierdo, porque por el derecho el tío sabía hasta hablar en arameo antiguo. Su matador, que por si hace falta decirlo fue Castaño, le dejaba la muleta por las nubes y provocaba él solito las tarascadas del de Zahariche, pero el animal embistió de otra forma en el capote del peón de brega, que por si también hace falta decirlo, fue el señor Marco Galán, a quien por cierto mandamos un abrazo y le deseamos una pronta recuperación tras cornada en el quinto. Y al tercero, se les juntaron el hambre con las ganas de comer. O lo que es lo mismo, su evidente flojera de remos con el pavor de Serafín Marín, que le dejó el trabajo sucio a su picador.
Total, que cuando en el ruedo irrumpió Injuriado, n° 55, las esperanzas de que Miura salvara los muebles a la grandeza del Toro ya no existían, y mucho menos aún que alguien se impusiera con pureza y verdad a un toro de Miura. Pero ahí anduvieron,  por suerte,  un toro encastado y un pequeño gran torero. Injuriado cumplió en el jaco,  donde recibió tralla, y José Mora le hizo las cosas de lujo durante la brega. Ahí había que estar, firme y sin cometer errores, porque el toro pronto iba al bulto. Cosas de la casta. Rafaelillo empezó con dos series por la mano derecha dominando al toro con poderío pero retorcido y perfilero. Pero fue echarse la muleta a la zocata y comenzar la fiesta. Aquellos naturales echándole la muleta al hocico, dando el pecho y llevando al toro por abajo y atrás nos hicieron vivir grandes emociones que no vivimos en toda la feria, por muchas orejas y alguna puerta grande que haya habido. La plaza rugió ante aquella maravilla que sucedía en el ruedo. Y es que había un torero que cargaba la suerte ante un toro de Miura. ¡¡Ahí es nada!! Solo la espada mandó al traste la puerta grande más verdadera de cuantas hayamos visto últimamente. ¡¡Ole torero!!

La corrida prosiguió con un quinto toro que también sacó dificultades dentro de sus posibilidades, pero Javier Castaño no está para muchos trotes, ya se sabe. Para él, todo eso del poderío, el bajar la mano, el templar y el mandar, es misión imposible.
Ya no digamos Serafín Marín, en cuyas manos tuvo a Arenoso, un toro de Miura noble y encastado que recibió en varas un castigo en honor a todos los toretes que matan aquellos que son tan buenos toreros que a Miura no la quieren ni ver. El toro no se amilanó después del caballo, y llegó a la muleta noble y encastado, con mucho que torear. Serafín, que solo con ver la A con asas en el anca del animal se pensaría que tenía delante a Satanás, ni estuvo ni quiso estar. ¡¡Vaya toro se le fue al tío!! Y el año que viene le darán otras dos tardes en Madrid. ¡¡Qué bien!!

Al final, Miura cerró la Isidro con algunos ejemplares ejemplares interesantes que dieron emoción y volvieron a hacernos sentir a los aficionados ese runrún que solo la casta del toro de lidia puede hacer sentir. Pero no solo fue cosa del mítico hierro. Rafaelillo regaló el mejor toreo al natural de lo que llevamos de año, y nos dio la razón a los que pensamos que otra forma de torear es posible. ¡¡Grande Rafael!!

Ah, y como dato curioso, Marco Galán paró al segundo de la tarde con tan sólo tres capotazos. ¡¡Sí sí, han leído bien, con tres capotazos dejó al animal postrado en la segunda raya!! Quizás sería bueno que volviera la buena y vieja costumbre de que sean los subalternos quienes salieran de inicio a parar a los toros...

sábado, 6 de junio de 2015

VICTORININES Y EL FANTASMA DEL CID

La tarde del 5 de junio de 2015, como tantas otras tardes de campanillas, prometía ser emocionante. No era para menos. En el cartel, una ganadería que forjó su leyenda a base de emoción, bravura, y casta; y un torero que un día cautivó a la afición más exigente con su mano izquierda.
Pero claro, pasa que al frente de esa ganadería no sigue el mismo hombre que la aupó al Olimpo hace años, ni aquella zurda de oro está manejada por la misma cabeza. Y el resultado se ha condensado en un hermoso e indiscutible petardazo. 
Victorino Martín, hijo naturalmente, ha venido a cumplir su compromiso madrileño con un auténtico saldo ganadero. Toros muy mal presentados, chicos, y que quedarían a la altura de los ratones ante cualquier novillada de las que se lidia en esta plaza. Solo el tercero, más digno, podría medio salvarse. En cuanto a juego, más de lo mismo. Toritos descastados, sin agresividad, no mordían ni buscaban los tobillos como lo hacían hasta no hace tanto sus ascendientes, ni ponían grandes dificultades a los de luces, ni empujaban al jaco, ni recordaban en nada a este mítico hierro. Era como si hubieran importado una corrida asaltillada del otro lado del charco, de esas que gustan a los maestros de la actualidad para hacer las Américas. Un desastre al fin y al cabo.

El Cid ha hecho el paseíllo entre grandes ovaciones y ha recibido el cariño de la plaza, para que se diera cuenta de que estábamos con él y que de él esperábamos muchas cosas, como bien nos las dio en su tiempo. Pero no, vimos a la triste caricatura de Salteras que tristemente acostumbramos en los últimos tiempos. Su labor con el capote fue inexistente en los seis toros que lidió, no entró en quites, empezó la tarde desconfiado y la acabó pasando mucho miedo, y además hizo varias jugarretas con el estoque. Aunque esto último, al fin y al cabo, ni extraña tanto en até hombre.
Para abrir boca, a su primero le recetó un comienzo de faena relajado y con mucha voluntad que fue muy celebrado, si hasta dejó un trincherazo más que estimable. Lo demás fueron muchos pases sin asentar las zapatillas y sin pasar esa línea que hay que traspasar para llegar al la verdad. Como a línea demás mató de un sartenazo en el número, escuchó los primeros pitos de la tarde. A esos pitos le siguieron más cuando apareció en segundo lugar un animalito que recordaba a los que lidian los chavales en eso del "Camino hacia Las Ventas". El matador, sin grandes esfuerzos y menos ánimo, pasó el trámite sin pena ni gloria ante el descastado y soso becerro. El tercero, como dije antes, sí podía ser más digno de llamarse le toro. Al menos a primera vista, porque el juego que dio fue de aunténtica oveja. Me pareció ver ante este toro a un Cid algo más asentado y con más seguridad al coger la muleta con la zurda, ya que dio algunos muletazos, como si se los diera al aire no obstante, con más voluntad de hacer el toreo. Pero serían imaginaciones mías supongo, y la cosa quedó en una nueva decepción.  

Antes de que saliera el cuarto, aún no nos resignábamos a que no saliera un gran victorino y que un gran Cid diera la talla, pero de nuevo se hizo presente en el ruedo otro ejemplar de los del "Camino hacia Las Ventas". Que tampoco el animal es que fuera una alimaña de las que antes salían con la A coronada, pero los pobres banderilleros debieron creerlo, y fueron protagonistas de un esperpéntico tercio de banderillas con múltiples pasadas en falso, lanzamientos de jabalina, el ruedo regado de palitroques, y hasta una cornada en la axila a David "Pirri". Y como guinda al pastel, un funcionario policial en el palco cambiando el tercio con solo tres banderillas colocadas, y se quedaría tan pancho el hombre.
Al ver al Cid con andares cansinos irse hacia el toro, ya intuíamos poca gloria en este cuarto acto. Y así fue. Un abaniqueo para quitarle las moscas al toro, y rápido por la espada, que está muy feo engañar a la gente sobando y sobando al animal sin siquiera sacar una migaja.
La lidia del quinto toro no diste mucho del anterior. De nuevo los banderilleros volvieron a protagonizar otro verdadero ridículo con las banderillas. Tampoco se comía a nadie el pobre aninalito, pero pesaba mucho a los de luces el hierro que llevaba marcado a fuego. No quiero ni pensar qué hubiera sido esto si se hace presente la verdadera alimaña. Hablar de la faena de muleta a este quinto es remitirse a hechos anteriores.
Y para cerrar corrida y petardo, otro novillote que a algunos pareció otra cosa, pero debieron ser nuestras imaginaciones. Tito Sandoval fue muy aplaudido por una vara trasera, y Cándido Ruiz por dos pares de banderillas que no pasaron de solventes. El novillo parecía que quería más que el resto, pero la faena de muleta se basó en unos pases así como para abanicar al animal y rapidito a por la espada, por lo que nos quedamos sin ver al bicho calibrar su verdadera condición.

Una hora y cuarenta y cinco minutos después de hacer el paseíllo,  Manuel Jesús Cid Salas abandonó el ruedo en medio de una fuerte pitada y lluvia de almohadillas, aunque algunos de sus nostálgicos partidarios quisieron despedirlo con aplausos, ellos sabrán por qué. Y Victorino Martín, García de segundo, que se piense bien adónde quiere llegar a parar con tan mítica ganadería que un día su padre puso en lo alto a base. A este paso, acabará en el purgatorio ganadero, y los aficionados solo querremos escucharla para rememorar el pasado. 

jueves, 4 de junio de 2015

QUE LAS "A" NOS AMPAREN Y NOS SALVEN

Se ha consumado un nuevo cartucho de eso que llaman "semana torista", y la cosa no remonta. El cartucho de hoy, con una V enmarcada en un hexágono, ha salido defectuoso, carente de pólvora, de munición, y de todo.

La corrida que nos ha traído Adolfo Martín a la exprimera plaza del mundo ha sido, primero, horripilante y totalmente sacada de tipo, más propia de ser lidiada en las calles de Castilla y de Valencia que en la exprimera plaza del mundo; y por desgracia, a lo que últimamente nos tiene acostumbrados este ganadero. Y si feos eran por fuera, por dentro no eran mucho mejor. ¿Dónde se dejaron la bravura, la casta, el poder y la agresividad estos cárdenos? ¿A dónde quiere ir a parar Adolfo Martín con su ganado? ¿Dónde quedaron los genes de Mulillero, Madroñito, Baratero o Malagueño? Los seis engendros de hoy, desde luego, no han recordado a ninguno de sus ancestros. El primero fue muy flojito y llevado entre algodones desde que irrumpió en el ruedo; el segundo, un enterado de la vida desde que la vaca lo trajo al mundo; tercero, cuarto y quinto, tres toretes chochones que invitaban a una siesta; y el sexto, un bravucón que se movió  y, por consiguiente, transmitió más. 

No hubo toros hoy, como casi siempre, pero lo que sí hubo, por una vez y sin que sirve de precedente, fueron toreros. Dos. Uno y dos. Diego Urdiales, que volvió a dar una lección de torería, clasicismo y colocación;  y Manuel Escribano, que le cortó una oreja de ley al sexto a base de aguante y dominio. 
Urdiales toreó muy bien de capa al primero, y luego le consiguió arrancar muletazos extraordinarios, siempre dando el pecho y obligando al toro a embestir donde el torero lo quería llevar. Pinchó y perdió la oreja. En el cuarto intercaló fases de pases despegados y con el pico, con otras de toreo clásico que destaparon sinceros olés. Esta vez, la espada sí entró y además de muy buena manera. 
Manuel Escribano se fue a recibir a sus dos toros a la puerta de chiqueros, y el resto de su labor capotera pasó desapercibida, como también pasó su faena de muleta al soso tercero. Lo bueno llegó con el toro que cerró plaza, al que le cortó una oreja tras una faena en la que sometió al complicado bravucón, llevándolo por bajo y con mucho temple. Lo mejor, sin duda, tres naturales de frente, sencillamente, memorables. La estocada fue el lunar de su actuación, pero no supuso impedimento para que se le premiara su buena labor. 
Buena tarde de toros nos han ofrecido estos dos toreros.

Y también vino a dar cuenta de la corrida de Adolfo, en forma de gesta eso sí, que para eso es figura y él lo vale mucho, Sebastián Castella. Siempre hay interés por ver cómo se las apañan estos señores con este tipo de toros. Y el destino quiso en el sorteo que le tocara un cabrón de toro, el segundo, que sabía mucho. Más de la cuenta. Como si el animalito supiera que delante iba a tener a uno de los que mejor torean de la historia, y quisiera poner a prueba su poderío y maestría. Y vaya si la puso. Pero Castella, lejos de doblarse con él e imponerle una lidia sobre las piernas, hizo como si quisiera imponerle una de esas faenas ya pensadas y de corte tancredista, aunque ciertamente el hombre no sabía ni por dónde empezar. Lógico. ¿En qué cabeza cabe, a un toro así?
El quinto sí salió más propicio para que el gabacho -polaco - español ejecutara su encimismo y su pegapasismo, y evidentemente con este toro sí apareció eso de "estar a gusto". De esta forma, todos contentos.

Solamente nos quedan dos cartuchos de a los que encomendarnos los aficionados: Victorino Martín y Miura. Mañana una y el domingo la otra. Suerte de varas, bravura, casta, poder, agresividad, pies... eso es lo que esperamos y llevamos deseando un mes, y apenas lo hemos visto. O ellas nos salvan, o esto se va al garete.  

miércoles, 3 de junio de 2015

CUADRIS CON POCO Y A LA VEZ ALGO DE CUADRI

Bueno, creo que ya ha llegado el momento de dejar de hacer el payaso. Para eso ya tenemos a los de la alcachofa, a los del clavel, a los que solamente figuran, valga la redundancia; a los del biiiieeennnnnjjjjjj, etcétera etcétera etcétera, y que además lo saben hacer divinamente.

Hoy es para estar serio, porque a Cuadri, a la ganadería de los herederos de don Celestino Cuadri Vides, se le han juntado el hambre y las ganas de comer. Si ya de por sí esta escalera de corrida que nos ha mandado hoy don Fernando no ha venido con el poder, la casta y la fiereza que les son propios y que llevamos echando en falta unos años ya, encima se le han puesto por delante dieciocho señores, entre oro, plata, azabache y castoreño, que han terminado de chafar el asunto. Bueno, diecisiete, que para eso uno de los de azabache, llamado Ángel Otero, ha provocado las únicas palmas merecidas de la tarde.

Porque sí, los onubenses de la H han venido a Madrid muy desiguales. Primero, muy justito para la exprimera plaza del mundo, segundo y tercero con carita y cuerpecito de niño; quinto y sexto alardeando con orgullo su belleza, y un cuarto impresionante, de los que provocan palmas nada más aparecer por el portón de los sustos. Y de juego, pues si ya de por sí se han empleado muy poco en el caballo empujando con un solo pitón o quedándose dormidos bajo el peto, ahí estaban los futuros recolectores de la fresa para masacrarlos desde lo alto del jaco con puyazos en la paletilla, o casi en la penca del rabo, o hasta alguno rozando el número. Eso sí, ninguno (salvo el quinto, que ya salió de los toriles blandeando) ha perdido las manos, todos han salido de la montura persiguiendo los capotes y no huyendo, y hasta se han tomado la licencia de morir con la boca cerrada. Eso también dice mucho.
Y una vez que se producía esta masacre, o como se dice en mi pueblo, esta batería de argumentos a los inofensivos (para la integridad de la Fiesta) animalistas, ahí estaban los coletas para dar mil capotazos y ninguno bueno, pasando en falso al banderillear algunas veces, otras clavando solo una banderilla... Vamos, lo que llega siendo una mierda de lidia que a estos cuadris con poco de Cuadri les han venido como un tiro. Porque de Cuadri tenían muy poco, pero algo tenían ahí dentro, en lo más profundo de sus entrañas. Y aunque no rallando al nivel que siempre se espera de estos toros, tampoco eran los típicos chochones que los criadores de cámara de la Tauromaquia 2.0 nos ofrecen. Había que hacerse con ellos desde el principio, picarles con eficacia y brillantez, bregarlos con los estrictamente necesarios capotazos por bajo, y por supuesto, que el de oro (aunque uno ha calzado la plata hoy) lidiara y pudiera con ellos antes de ponerse a dar trallazos a media altura. Y de matar como Dios manda, ya ni hablamos.
El de plata y los de oro, llamados en confidencia Luis Miguel Encabo, Fernando Robleño y Alberto Aguilar, han estado a cada cual peor.
Encabo no se hizo nunca con el que abrió plaza, que se aplomó en los primeros compases de la faena y que algo tendrá que decir al respecto el picador de turno. Con el cuarto se lució de salida a la verónica, ganando terreno al toro y llegando incluso a pararlo. Dejó a distancia en la segunda vara al bonito Castaño, que no estuvo muy por la labor de arrancarse, y hasta quiso dejar de banderillear para que su gran peón Ángel Otero se luciera y nos ofreciera un gran espectáculo. Lo consiguió a medias, ya que el primer par fue sensacional, pero en el segundo el toro le echó la cara y acabaron ambos palos en el suelo, lo que no fue impedimento para de de nuevo volviera a entrar a clavar con el tercio ya cambiado y a instancia de su matador, que sabía perfectamente lo que la afición quiere ver. Bien por Luis Miguel. Este Castaño fue el único de la tarde que tuvo casta de verdad y que vendió cara su piel, y con él en el ruedo la cosa pareció más una corrida de Cuadri de las que demandamos.El matador, simple y llanamente, sucumbió.

Fernando Robleño estuvo fenomenal, sí señor. Pero tapando a los toros. No les dominó, provocó con su toreo a media altura muchos tornillazos y gañafones, ahogó a los toros tirándose encima de ellos... ¿Sabe hacer otra cosa? Últimamente parece que no. Y además, acabó con el quinto de un hermoso sartenazo. Ay Robleño Robleño...

Alberto Aguilar también contó en su primer acto con un animal que, a estas horas, su alma estará deambulando por el mundo de los mortales para encontrar y pedirle cuentas a su piquero. Después de cinco o seis arrancadas, el animal se fue al garete, y Aguilar decidió no excederse mucho con la franela roja. No mejoró la cosa para el coleta con el toro que cerró plaza, el cual no puso las cosas fáciles, pero menos aún si se le quiere imponer la monofaena sin siquiera dominarlo, como si delante tuviera al típico peluchín mimoso que todo regalan.

A la salida, los gestos de tristeza y decepción eran evidentes en los rostros que quien esperamos más de una ganadería que tantas tardes de grandeza nos ha dado, e incluso algunos comentarios de que quizás a los de la H de Huelva no les vendría mal un año sabático en la feria de San Isidro. Así que ya sabe usted ganadero, si estima oportuno que su ganadería merece un descanso, póngase a la cola, que no es la única que lo necesita.