lunes, 27 de julio de 2015

APUNTEN: SE LLAMA VÍCTOR TALLÓN

No sé qué se me habrá pasado a mí por la cabeza esta tarde para cambiar la siesta, el piscineo y los mojitos por una novillada de esas que nuestra querida Taurodelta nos prepara a lo largo de la temporada de estío. Supongo que, más que por la cabeza, lo que se me ha pasado ha sido por las venas y se trataba de ese veneno que nos une a nuestra maltratada Fiesta. Pero el caso es que hoy me ha dado por asistir a la última novillada de julio, en la que se acartelaban tres chavales con apenas rodaje, y una ganadería de esas que tanto nos ponen en Madrid y pocas alegrías nos ha dado. ¡¡Si es que bendita es la afición que tenemos!!

Los cuatro novillos de Araúz de Robles, lidiados en los cuatro primeros turnos y tan bonitos como acostumbra este ganadero a presentar, han tenido de todo. Mansos y con pocas ganas de ver al jaco todos, los dos primeros nobles y de poca transmisión, un tercero encastado, con mucho que torear y que mantuvo el interés en el ruedo; y un cuarto que se dejó torear sin poner muchas trabas. Remendaron la novillada dos ejemplares de José María López, quien en sus años como matador se anunció como "El Jose" y al que sus conocidos y allegados conocen cariñosamente como "El Cabra". Estos dos remiendos, de exquisita presentación el quinto y horripilantemente alto y asardinado el sexto, salieron del caballo dando coces; flojo aunque con cierto afán de embestir el quinto, y para haber sido condenado a banderillas negras el sexto, el cual tampoco quería comerse a nadie. Con este plantel ganadero, se presentaron en esta plaza Martín Campanario y Lorenzo Sánchez, acompañados por Víctor Tallón. Cuatro, tres y dos actuaciones en 2014, respectivamente. Cualquier día de estos Taurodelta nos acartelará a algún aficionado práctico, aunque bien es cierto que viendo a algunas de las delicatessen con las que nos agasajan, uno hasta duda.

Empezando por el final, que ha sido lo más ilusionte de la tarde, decir que Víctor Tallón se mostró con el poco oficio que le es propio a un novillero que, desde que debutó con picadores hace tres años, no llega a las diez actuaciones. Sucumbió ante las dificultades obvias de todo animal encastado que le propició el tercero, que no se cansó de embestir y fue un novillo muy interesante en la muleta. Con el quinto tuvo el dilema de que si subía la mano, como así fue toda la faena, el animal protestaba; y si la bajaba, se iba al suelo. Ahora bien, es justo romper una lanza a favor del chaval, porque en plena vorágine del destoreo más burdo, que un chiquito, adelante la muleta y la ofrezca de buenas maneras, cargue la suerte, no se retuerza y vaya con intenciones de rematar el muletazo atrás, es para tenerlo en cuenta y quedarse con ganas de volver a verlo. Así es el concepto de Víctor Tallón, clásico y con destellos de pureza. Aunque le falte mucho rodaje aún, cosa lógica en alguien que torea poco. Si esto fuera como debiera ser, en su próxima comparecencia en esta plaza ya estará mucho más rodado. Esperemos...

Lorenzo Sánchez salió con mucha disposición ante el único novillo que pudo estoquear, casi tanta disposición como que mostró la enorme legión de seguidores que poblaron gran parte de los tendidos 8, 9 y 10, quienes parecía que venían de festejar el último Mundial que ganó la Selección y aún les quedaban ganas de fiesta (que no la de los toros precisamente). Se equivocaron de lugar, sin duda.
El chaval toreó aseado con el capote, y tuvo un bonito comienzo de faena con la rodilla en tierra. Hasta ahí vimos. El chaval, con mucha disposición eso sí, pecó de falta de oficio, de colocación y de seguridad. Y así fue como llegó la fea cogida, de la que salió con una cornada de 15 cm en el muslo y un porrazo tremendo. Aguantó hasta matar al toro, se le pidió el despojo como no podía ser menos, el presidente, con mucho criterio y acierto, desatendió la petición; dio la.vuelta al ruedo y se metió a la enfermería. Y hasta aquí podemos decir de su actuación.

Y luego, Martín Campanario... Una cosa es tener poco rodaje, estar verde, poco toreado, poca experiencia, nulo oficio; y luego está lo de este señor, cuya actuación en otro tiempo hubiera sido para ir de la plaza al calabozo y pasar la noche allí. Lo único que enseño el con su curioso capote fue que una de dos: o las vueltas estaban muy gastadas, o es que le gusta llevarlas de color marfil. Porque su inhibición en los dos primeros tercios de los tres novillos que estoqueó fue total. Mero espectador de todo. Dos capotazos, como mucho, para recibir al toro, y quitarse rápido de allí para delegar todo al banderillero, incluido poner en suerte y sacar al toro del caballo. Como si la cosa no fuera con él. Cualquier japonés de los que nos visitan domingo tras domingo estuvo más metido en la lidia que este sinvergüenza vestido de luces. Sinvergüenza tanto él, como el que le recomendó para torear en Madrid, como el que le incluyó en el cartel. Todos se llenaron de gloria esta tarde. Suerte para él que los dos ejemplares que le cupieron en suerte por la mañana no se dieron demasiada guerra, porque sólo Dios sabe qué hubiera podido ocurrir. Peor fue en el que mató por Lorenzo Sánchez en último turno, un novillo que si le hubieran condenado a banderillas negras no hubiera pasado nada, y que tuvo más motor que los otros dos, pero tampoco sin pegar demasiados bocados. Cada cite, cada arrancada del animal, cada embestida, cada trapazo, suponía un verdadero suicidio para el novillero. Hubo un momento que hasta quedó acorralado contra las tablas, como quien se pone por primera vez delante de un animal de casta. ¿De qué bombero jubilado ha sido la idea de traer a este chico a Madrid? Y además, mató  de un feo bajonazo, y la bronca que le cayó fue mayúscula. ¿Qué pensarán los turistas al ver todo este esperpéntico espectáculo? Tiemblo de solo pensarlo.

Al final, además de bochornosos, hubo momentos de cierto interés en el ruedo, cosa que no todos los días se ve. Y mucho menos por un novillero que le da por querer torear de verdad, aunque aún le falte mucho camino por recorrer. Apunten el nombre, que aquí puede haber torero: se llama Víctor Tallón.




miércoles, 22 de julio de 2015

UN MURCIANICO QUE MOLESTA


"Quien no se retuerza y descargue la suerte no pasa",  parece ser el lema de los mandones que padecemos en la Tauromaquia de hoy. Si no, que le pregunten al bueno de Rafaelillo, cuya tarde ante la de Miura en Madrid aún causa úlceras de estómago. 


FOTO: @cuadriadicto

miércoles, 8 de julio de 2015

COMUNICADO DE LA GANADERA RITA VAZ MONTEIRO


Vaz Monteiro es un hierro con mucha historia (su origen data en torno a 1840), y que además posee un reducto de sangre único que merece ser conservado. 
Hoy, por eso de que en todas las familias cuecen habas, las cosas no le están yendo bien.
Hace algún tiempo tuve el placer de conocer en persona a su propietaria, Rita, y por las cosas que escuché de su boca, la tomo como una ganadera íntegra, honesta, trabajadora, y enamorada de la Fiesta y del Toro. Lo que llega siendo en resumidas cuentas una ganadera de las que la Tauromaquia necesita. 
El duro trabajo que está realizando para sacar adelante este tesoro genético que posee en forma de legado familiar no merece caer en saco roto. No lo merece ella, primero, y después la Tauromaquia en sí. 
Los aficionados, poco podemos hacer más que se corra la voz entre todo el planeta taurino, con el fin de que alguien con galones en el asunto se ofrezca a echar una mano a la ganadera y que no se pierda su singular ganadería. Sería una pena si ello ocurriera. 
Para entender mejor el drama que se cierne sobre esta ganadería, dejo a continuación el comunicado que la propietaria emitió para hacernos partícipes de su situación:


Ganadería Vaz Monteiro, 4 de julio a las 17:05 

Aficionados y amantes de la casta portuguesa, debo informarles lo siguiente:

Mi cría de vacas perteneciente a la Ganadería Vaz Monteiro están en este momento encerradas en los corrales de Sao Martinho, y ya van 4 días, al día de hoy, que no son alimentadas. Por motivos de fuerza mayor no se ha conseguido el que puedan ser trasladadas a otra finca, siendo hoy el último día para su retirada, he querido abrir las puertas para que pastasen, pero no me fue permitido trasladarlas de los corrales por las siguientes personas:

- Alberto Luis Vaz Monteiro Leao Cabreira, que tiene pleno conocimiento de que las vacas no son suyas, aunque él pretenda no saberlo.

- El fiduciario de administración Dr. Patricia Bigotte Loureiro que dijo que la diligencia había terminado.

-La comandante de puesto territorial de Avis que no ha autorizado el traslado.

Más debo informar que a esta ocurrencia apareció por sorpresa la guardia territorial de Avis en los corrales de la propiedad para inspeccionar las fichas de viaje y un largo etcétera, cumpliendo así las órdenes de la comandante de puesto territorial de Avis.

Les pido que compartan lo más pronto posible este comunicado para que estas acciones sean del conocimiento público.

Y quiero además decir que haré participes de estas acciones a las autoridades nacionales competentes del ministerio de agricultura, de ambiente, de protección animal y demás autoridades internacionales y llevar una acción penal en contra de todos aquellos que resulten responsables por la muerte y daños subsecuentes de estos acontecimientos y, por consiguiente, de la pérdida irreparable de este patrimonio genético nacional que es la casta portuguesa.

Agradezco de antemano su atención y distribución de este mensaje.

Rita Vaz Monteiro Leão Cabreira




jueves, 2 de julio de 2015

PARAR A LOS TOROS DE SALIDA: ¿Y SÍ SE VOLVIERA A HACER COMO ANTES?

Hace unos días, releyendo algunos escritos del gran Joaquín Vidal, me llamó la atención de manera especial un fragmento extraído de la crónica correspondiente a una novillada celebrada en el San Isidro del año 2001, y que decía así:

"Acudió el peón Tomás Pallín, de verde clorofila y azabache vestido, para abortar el desaguisado de un novillo abanto al que nadie conseguía detener en sus correrías por todos los puntos cardinales del redondel. Y le bastó presentar el capote y echarlo abajo templando la veloz arrancada y obligando a humillar el díscolo. No sólo eso, claro, sino que ligó las sucesivas embestidas y, de la suerte -técnica, veteranía, valor, vergüenza torera-, quedó el novillo parado y fijado para los restos.


Menuda ovación se llevó Tomás Pallín. La ovación de la tarde. Pero aún hubo más. Porque cuando el novillo, tras desmontar en un arreón de latiguillo, huía sin rumbo fijo, Pallín volvió a presentarle el capote, a templarlo caminando hacia atrás y lo dejó en suerte donde era debido.


Muchos se sorprendieron con este peón que ya tiene sus añitos y va echando trapío; mas la afición conspicua, sobre todo la veterana, ya le había visto muchas veces bregar con el mejor arte. No debía de ir normalmente en cuadrilla fija y solía venir a Madrid acompañando a toreros salmantinos, a quienes daba el consejo adecuado en el momento oportuno y les lidiaba los toros como está mandado para resaltar sus virtudes, si las tenían, y corregir sus defectos si era menester.


De casos como el de Pallín está llena la historia menuda de la fiesta y algunos se recuerdan como ejemplo de lo que le puede sudecer a un subalterno si se gana los aplausos del público por torear bien. Muy llamativo fue el de Martín Recio en una feria de Sevilla. Salió un toro de Palha huidizo con su porcentaje de mala uva, y Joselito, a quien correspondía, no lograba someterlo, por lo que delegó en el peón. Y hete aquí que el peón se hizo de inmediato con el toro y lo mudaba de terrenos llevándolo embebido en los vuelos del capote. El público reaccionó premiando con una ovación a Martín Recio tan intensa y sostenida que debió amostazar a Joselito, Y entonces fue Joselito y decidió asumir la lidia mientras ordenaba a Martín Recio que se retirara a la barrera. Sin embargo fue un error porque el toro desbordó a Joselito, casi lo desarma, le puso en franca huida (de paso, en ridículo) y hubo de comparecer de nuevo Martín Recio que dio un recital de dominio y de torería. Y la plaza le ovacionó puesta en pie y hasta el tocaron la música. Unos meses después, Martín Recio quedaba despedido de la cuadrilla de Joselito.


A Tomás Pallín no lo van a echar de parte alguna. No habría manera, ya que va por libre. Y lo único que puede suceder tras su ensayo de buen toreo es que la afición le esté agradecida eternamente. O sea, hasta la próxima, según costumbre".



Al leerlo, automáticamente mi cabeza se fue al pasado 7 de junio [feria de San Isidro 2015], día de Miura en Madrid. Recordé inmediatamente a Marco Galán saliendo del burladero a socorrer a su apurado matador, que no conseguía fijar al de Zahariche en el capote mientras este se comía a aquel. El peón, con tres sutiles capotazos, ¡¡solo tres!!, dejó plantado al toro en las rayas de picar casi sin despeinarse. Como el que no quiere la cosa.
Con esta reflexión, mi intención no es otra que reclamar aquello que tantas veces se les oye reclamar también a los viejos aficionados de que hasta no hace muchos años era el peón el que salía a parar al toro. Puede parecer una memez, pero quizás nos ahorrábamos unos cuantos de esos bochornosos espectáculos en los que el toro corretea a sus anchas por el redondel sin que el maestro de turno sea capaz de meterlo en el canasto. O dicho de otra manera, cuántas capeas no nos íbamos a ahorrar. Digo yo, vamos.

lunes, 22 de junio de 2015

PICADORES Y ALGUACILES: DOS ESPECIES (CASI) EXTINGUIDAS

Hace dos semanas que terminó eso de la Champions League de los Toros, y la verdad es que podría empezar ahora mismo a hablar ríos de tinta de lo que dio de sí esta feria y todo lo que en ella pasó. Pero prefiero no hacerlo porque terminaría pronto, resumiendo de forma clara y precisa que la Feria de San Isidro 2015 ha sido una gran mierda que ni Manuel Escribano, ni Rafaelillo ni tres toros de Miura fueron capaces de maquillar ni a última hora.
De este San Isidro 2015 prefiero hacer hincapié en lo patente que ha quedado el grave peligro de desaparición que corren dos especies. No, no hablo del aficionado. Ese, más que desaparecer, le han echado y además hace tiempo ya, y hoy día sólo queda algún ejemplar en cautiverio, aunque ya veremos por cuanto tiempo. Hablo, en primer lugar, de los picadores. Esos señores a caballo, que aun subordinados al matador, se les sigue permitiendo hoy vestir la chaquetilla de oro porque un día incluso tenían más protagonismo que el propio maestro. Pero lo que llega siendo las exigencias de la "nueva bravura", les han convertido en un pelele muy prescindible. La mayoría de los toros ya vienen picados desde que estaban en el vientre de su señora vaca, y no necesitan de los servicios de esos señores del castoreño. Ellos, que debe ser que les da igual verse de aquí a no muchos años plantando cebollas o recolectando fresas, son cómplices de la desaparición de la suerte de varas, prostituyéndose muy dolosamente a las exigencias de ese pseudoestectáculo que nos quieren colar como Tauromaquia. Pero lo peor viene cuando sale algún toro con muchos pies, que por suerte aún sigue quedando alguno, y hacen de una sola vez el trabajo que deberían hacer en tres entradas al caballo. No nos dejan ver lo que daría de sí el toro, y además lo masacrando y nos dejan sin toro. La suerte de varas, el trabajo del picador, o cómo queramos llamarlo, no es eso...
Que sí, que en realidad son unos mandados y solo cumplen las órdenes de su jefe. Pero... ¿y el amor y la afición a su profesión, dónde quedó? ¿No les interesa defender la suerte de varas, que al fin y al cabo es el pan suyo de cada día? ¿O quizás nos interesa más esa defensa a quienes nos dejamos los euros en esto? Si es que el mundo está hecho al revés

Así las cosas en el mundillo del castoreño, cuya extinción no será la única, no. Hay otros señores, dos en este caso, que tampoco parece que pinten mucho en la Tauromaquia 2.0. Estos dos señores también montan a caballo, pero no gastan castoreño, no se crean. Más bien, gastan pluma y bellas galas del Madrid antiguo.
¿Dónde ha quedado la labor de los alguaciles? Esa pregunta me la hacía cada tarde saliendo de la plaza. Está claro que el valor simbólico del despeje plaza lo hacen de manera extraordinaria, no hay duda. Tampoco se les da mal eso de entregar las orejas en mano, y además es algo que en esta feria han tenido que hacer de forma repetida (aunque a más de uno le tendrían que haber susurrado al oído: "niño, no te lo creas"). Pero poner orden en el ruedo y evitar las malas artes de algunos, parece ser que a los alguacilillos de la plaza de Madrid se la trae al viento. Los toreros no ocupan su correspondiente sitio y el de la pluma se queda mirando y no parece que le importe mucho, el picador que tapa la salida sin motivo, es decir todos, no es recriminado, y el que comete barbaridades con la puya nadie le dice nada. Pero lo más sangrante de este asunto son las censurable ruedas de peones. Recuerdo que hasta no hace mucho, ahí andaba el alguacil, azotando las tablas con su palito en señal de recriminación, y los peones bajaban la cabeza y hacían caso. Eso, después de esta feria, parece que es historia. Los peones salen del burladero, hacen la rueda en varias ocasiones, los de la pluma ahí como si fueran don Tancredo López, los cuatro talibanes que de esto no tienen idea pegando voces y protestando tan vomitiva acción, y los peones pasándose el reglamento y la ética por el arco del triunfo, que para eso se juegan la vida y deben merecer respeto, aun cuando hacen cosas feas.

Picadores y alguacilillos, esas dos especies de la Tauromaquia que han acabado en el purgatorio. Como acabará la Tauromaquia en sí, como a los nuevos mando es del país se les siga dando razones fundadas para que la eliminen del mapa.

lunes, 8 de junio de 2015

¿EN MANOS DE QUIÉN ESTAMOS?

Me hago eco, vía Twitter, de esta noticia publicada en Diario Córdoba sobre aquella famosa corrida de hace unos días en la citada ciudad. Famosa digo, tristemente, por la espantá de Finito de Córdoba ante la negativa del presidente a unirse a la fiebre de indultos. Lean lean, no tiene desperdicio:

"La de Finito no fue la única polémica del día. O se incluía en la corrida el toro número 116, rechazado por la autoridad por falta de trapío, o Morante y Talavante se iban. Esa fue la exigencia y amenaza que hizo ayer Antonio Barrera, apoderado del primero y representante en España de Espectáculos Taurinos de México, que, además de llevar la carrera del segundo, es la base de la Fusión Internacional por la Tauromaquia (FIT) y empresa, a su vez, de Los Califas. Así lo desveló ayer en declaraciones a este periódico el presidente del festejo Manuel Rodríguez Moyano, quien no dudó en reconocer que se había "doblegado" a las presiones "por respeto a Córdoba", para que no sufriera una nueva suspensión y otro daño a su ya maltrecha imagen. Rodríguez Moyano, que se despide este año del palco de Los Califas, explicó que Barrera se mostró "intransigente, ensañándose, además, con la situación de Córdoba", ya que insistió en sacar a relucir que la plaza estaba hundida y peor saldría tras otra polémica con repercusión taurina nacional.

"La culpa es mía --admitió el presidente--. Me quedaba suspender o darla así, y me ha ganado la conciencia del respeto al público", señaló en su deseo de que se conociera todo lo ocurrido después de una mañana movida en los corrales. "Si no se lidiaba ese toro se iban dos seguro: Morante y Talavante", afirmó. Así, al final hubo corrida "porque me he doblegado para que Córdoba no dejara de tener lo poco que tiene".

El presidente elogió al gerente, José Cutino, al que calificó de "señor", pero apuntó que este ya había advertido que "tenía un techo" para negociar. Tanto que cuando entró en juego Barrera todos los acuerdos previos para formar corrida saltaron por los aires y el festejo estuvo suspendido. "Ha sido una lucha. Después de ver ocho toros --que no eran los reseñados por el ganadero sino los impuestos por los toreros-- pedí que me trajeran otros cuatro y solo me aportaron dos. Se aprobaron siete, pero los dos nuevos que trajeron, que subían la presentación, los dejan de sobreros y meten uno de los rechazados". "El vencido soy yo", insistió un apesadumbrado Rodríguez Moyano tras claudicar ante las exigencias del "imberbe" Barrera. El toro rechazado objeto de la polémica saltó al ruedo, finalmente, en primer lugar y le correspondió a Finito tras un sorteo celebrado a las 13.45 horas.

Barrera fue quien negoció con la sociedad propietaria de Los Califas para que el magnate mexicano Alberto Bailleres se hiciera con la gestión de Los Califas. Entre sus objetivos, según el gerente, José Cutino, estaba recuperar el prestigio de Córdoba".



Quede clara una cosa: el malo de la película fue por supuesto el señor presidente, por no padecer de indultitis él también.
Por cierto, ¿se harán eco de estas cosas en Mundotoro, Burladero, Cultoro, etc.? Pregunta retórica, obviamente. Yendo en contra de los amos, cualquiera.

RAFAELILLO vs INJURIADO, O EL MILAGRO DE TOREAR

Qué mal encaminada iba la tarde de los miuras al arrastre del tercer toro. Muy pero que muy mal, tanto que se vislumbraba en el horizomte un nuevo petardo ganadero. El primer toro de la tarde se le vio blando desde que Florito le puso la divisa, toda la plaza excepto el insigne funcionario que habita en el palco, don Julio Moreno Martínez, que después de ver cómo al tetrapléjico miureño le simulaban el castigo y se reclina varias veces durante la lidia, no tuvo inconveniente en permitir que el pobre bicho siguiera en el ruedo. El segundo fue el típico miura incierto que no regalaba ni las buenas noches. Tardeaba una barbaridad a la hora de arrancarse, pero el animal no volvía la cara y siempre volvía a estar, sobre todo por el lado izquierdo, porque por el derecho el tío sabía hasta hablar en arameo antiguo. Su matador, que por si hace falta decirlo fue Castaño, le dejaba la muleta por las nubes y provocaba él solito las tarascadas del de Zahariche, pero el animal embistió de otra forma en el capote del peón de brega, que por si también hace falta decirlo, fue el señor Marco Galán, a quien por cierto mandamos un abrazo y le deseamos una pronta recuperación tras cornada en el quinto. Y al tercero, se les juntaron el hambre con las ganas de comer. O lo que es lo mismo, su evidente flojera de remos con el pavor de Serafín Marín, que le dejó el trabajo sucio a su picador.
Total, que cuando en el ruedo irrumpió Injuriado, n° 55, las esperanzas de que Miura salvara los muebles a la grandeza del Toro ya no existían, y mucho menos aún que alguien se impusiera con pureza y verdad a un toro de Miura. Pero ahí anduvieron,  por suerte,  un toro encastado y un pequeño gran torero. Injuriado cumplió en el jaco,  donde recibió tralla, y José Mora le hizo las cosas de lujo durante la brega. Ahí había que estar, firme y sin cometer errores, porque el toro pronto iba al bulto. Cosas de la casta. Rafaelillo empezó con dos series por la mano derecha dominando al toro con poderío pero retorcido y perfilero. Pero fue echarse la muleta a la zocata y comenzar la fiesta. Aquellos naturales echándole la muleta al hocico, dando el pecho y llevando al toro por abajo y atrás nos hicieron vivir grandes emociones que no vivimos en toda la feria, por muchas orejas y alguna puerta grande que haya habido. La plaza rugió ante aquella maravilla que sucedía en el ruedo. Y es que había un torero que cargaba la suerte ante un toro de Miura. ¡¡Ahí es nada!! Solo la espada mandó al traste la puerta grande más verdadera de cuantas hayamos visto últimamente. ¡¡Ole torero!!

La corrida prosiguió con un quinto toro que también sacó dificultades dentro de sus posibilidades, pero Javier Castaño no está para muchos trotes, ya se sabe. Para él, todo eso del poderío, el bajar la mano, el templar y el mandar, es misión imposible.
Ya no digamos Serafín Marín, en cuyas manos tuvo a Arenoso, un toro de Miura noble y encastado que recibió en varas un castigo en honor a todos los toretes que matan aquellos que son tan buenos toreros que a Miura no la quieren ni ver. El toro no se amilanó después del caballo, y llegó a la muleta noble y encastado, con mucho que torear. Serafín, que solo con ver la A con asas en el anca del animal se pensaría que tenía delante a Satanás, ni estuvo ni quiso estar. ¡¡Vaya toro se le fue al tío!! Y el año que viene le darán otras dos tardes en Madrid. ¡¡Qué bien!!

Al final, Miura cerró la Isidro con algunos ejemplares ejemplares interesantes que dieron emoción y volvieron a hacernos sentir a los aficionados ese runrún que solo la casta del toro de lidia puede hacer sentir. Pero no solo fue cosa del mítico hierro. Rafaelillo regaló el mejor toreo al natural de lo que llevamos de año, y nos dio la razón a los que pensamos que otra forma de torear es posible. ¡¡Grande Rafael!!

Ah, y como dato curioso, Marco Galán paró al segundo de la tarde con tan sólo tres capotazos. ¡¡Sí sí, han leído bien, con tres capotazos dejó al animal postrado en la segunda raya!! Quizás sería bueno que volviera la buena y vieja costumbre de que sean los subalternos quienes salieran de inicio a parar a los toros...

sábado, 6 de junio de 2015

VICTORININES Y EL FANTASMA DEL CID

La tarde del 5 de junio de 2015, como tantas otras tardes de campanillas, prometía ser emocionante. No era para menos. En el cartel, una ganadería que forjó su leyenda a base de emoción, bravura, y casta; y un torero que un día cautivó a la afición más exigente con su mano izquierda.
Pero claro, pasa que al frente de esa ganadería no sigue el mismo hombre que la aupó al Olimpo hace años, ni aquella zurda de oro está manejada por la misma cabeza. Y el resultado se ha condensado en un hermoso e indiscutible petardazo. 
Victorino Martín, hijo naturalmente, ha venido a cumplir su compromiso madrileño con un auténtico saldo ganadero. Toros muy mal presentados, chicos, y que quedarían a la altura de los ratones ante cualquier novillada de las que se lidia en esta plaza. Solo el tercero, más digno, podría medio salvarse. En cuanto a juego, más de lo mismo. Toritos descastados, sin agresividad, no mordían ni buscaban los tobillos como lo hacían hasta no hace tanto sus ascendientes, ni ponían grandes dificultades a los de luces, ni empujaban al jaco, ni recordaban en nada a este mítico hierro. Era como si hubieran importado una corrida asaltillada del otro lado del charco, de esas que gustan a los maestros de la actualidad para hacer las Américas. Un desastre al fin y al cabo.

El Cid ha hecho el paseíllo entre grandes ovaciones y ha recibido el cariño de la plaza, para que se diera cuenta de que estábamos con él y que de él esperábamos muchas cosas, como bien nos las dio en su tiempo. Pero no, vimos a la triste caricatura de Salteras que tristemente acostumbramos en los últimos tiempos. Su labor con el capote fue inexistente en los seis toros que lidió, no entró en quites, empezó la tarde desconfiado y la acabó pasando mucho miedo, y además hizo varias jugarretas con el estoque. Aunque esto último, al fin y al cabo, ni extraña tanto en até hombre.
Para abrir boca, a su primero le recetó un comienzo de faena relajado y con mucha voluntad que fue muy celebrado, si hasta dejó un trincherazo más que estimable. Lo demás fueron muchos pases sin asentar las zapatillas y sin pasar esa línea que hay que traspasar para llegar al la verdad. Como a línea demás mató de un sartenazo en el número, escuchó los primeros pitos de la tarde. A esos pitos le siguieron más cuando apareció en segundo lugar un animalito que recordaba a los que lidian los chavales en eso del "Camino hacia Las Ventas". El matador, sin grandes esfuerzos y menos ánimo, pasó el trámite sin pena ni gloria ante el descastado y soso becerro. El tercero, como dije antes, sí podía ser más digno de llamarse le toro. Al menos a primera vista, porque el juego que dio fue de aunténtica oveja. Me pareció ver ante este toro a un Cid algo más asentado y con más seguridad al coger la muleta con la zurda, ya que dio algunos muletazos, como si se los diera al aire no obstante, con más voluntad de hacer el toreo. Pero serían imaginaciones mías supongo, y la cosa quedó en una nueva decepción.  

Antes de que saliera el cuarto, aún no nos resignábamos a que no saliera un gran victorino y que un gran Cid diera la talla, pero de nuevo se hizo presente en el ruedo otro ejemplar de los del "Camino hacia Las Ventas". Que tampoco el animal es que fuera una alimaña de las que antes salían con la A coronada, pero los pobres banderilleros debieron creerlo, y fueron protagonistas de un esperpéntico tercio de banderillas con múltiples pasadas en falso, lanzamientos de jabalina, el ruedo regado de palitroques, y hasta una cornada en la axila a David "Pirri". Y como guinda al pastel, un funcionario policial en el palco cambiando el tercio con solo tres banderillas colocadas, y se quedaría tan pancho el hombre.
Al ver al Cid con andares cansinos irse hacia el toro, ya intuíamos poca gloria en este cuarto acto. Y así fue. Un abaniqueo para quitarle las moscas al toro, y rápido por la espada, que está muy feo engañar a la gente sobando y sobando al animal sin siquiera sacar una migaja.
La lidia del quinto toro no diste mucho del anterior. De nuevo los banderilleros volvieron a protagonizar otro verdadero ridículo con las banderillas. Tampoco se comía a nadie el pobre aninalito, pero pesaba mucho a los de luces el hierro que llevaba marcado a fuego. No quiero ni pensar qué hubiera sido esto si se hace presente la verdadera alimaña. Hablar de la faena de muleta a este quinto es remitirse a hechos anteriores.
Y para cerrar corrida y petardo, otro novillote que a algunos pareció otra cosa, pero debieron ser nuestras imaginaciones. Tito Sandoval fue muy aplaudido por una vara trasera, y Cándido Ruiz por dos pares de banderillas que no pasaron de solventes. El novillo parecía que quería más que el resto, pero la faena de muleta se basó en unos pases así como para abanicar al animal y rapidito a por la espada, por lo que nos quedamos sin ver al bicho calibrar su verdadera condición.

Una hora y cuarenta y cinco minutos después de hacer el paseíllo,  Manuel Jesús Cid Salas abandonó el ruedo en medio de una fuerte pitada y lluvia de almohadillas, aunque algunos de sus nostálgicos partidarios quisieron despedirlo con aplausos, ellos sabrán por qué. Y Victorino Martín, García de segundo, que se piense bien adónde quiere llegar a parar con tan mítica ganadería que un día su padre puso en lo alto a base. A este paso, acabará en el purgatorio ganadero, y los aficionados solo querremos escucharla para rememorar el pasado. 

jueves, 4 de junio de 2015

QUE LAS "A" NOS AMPAREN Y NOS SALVEN

Se ha consumado un nuevo cartucho de eso que llaman "semana torista", y la cosa no remonta. El cartucho de hoy, con una V enmarcada en un hexágono, ha salido defectuoso, carente de pólvora, de munición, y de todo.

La corrida que nos ha traído Adolfo Martín a la exprimera plaza del mundo ha sido, primero, horripilante y totalmente sacada de tipo, más propia de ser lidiada en las calles de Castilla y de Valencia que en la exprimera plaza del mundo; y por desgracia, a lo que últimamente nos tiene acostumbrados este ganadero. Y si feos eran por fuera, por dentro no eran mucho mejor. ¿Dónde se dejaron la bravura, la casta, el poder y la agresividad estos cárdenos? ¿A dónde quiere ir a parar Adolfo Martín con su ganado? ¿Dónde quedaron los genes de Mulillero, Madroñito, Baratero o Malagueño? Los seis engendros de hoy, desde luego, no han recordado a ninguno de sus ancestros. El primero fue muy flojito y llevado entre algodones desde que irrumpió en el ruedo; el segundo, un enterado de la vida desde que la vaca lo trajo al mundo; tercero, cuarto y quinto, tres toretes chochones que invitaban a una siesta; y el sexto, un bravucón que se movió  y, por consiguiente, transmitió más. 

No hubo toros hoy, como casi siempre, pero lo que sí hubo, por una vez y sin que sirve de precedente, fueron toreros. Dos. Uno y dos. Diego Urdiales, que volvió a dar una lección de torería, clasicismo y colocación;  y Manuel Escribano, que le cortó una oreja de ley al sexto a base de aguante y dominio. 
Urdiales toreó muy bien de capa al primero, y luego le consiguió arrancar muletazos extraordinarios, siempre dando el pecho y obligando al toro a embestir donde el torero lo quería llevar. Pinchó y perdió la oreja. En el cuarto intercaló fases de pases despegados y con el pico, con otras de toreo clásico que destaparon sinceros olés. Esta vez, la espada sí entró y además de muy buena manera. 
Manuel Escribano se fue a recibir a sus dos toros a la puerta de chiqueros, y el resto de su labor capotera pasó desapercibida, como también pasó su faena de muleta al soso tercero. Lo bueno llegó con el toro que cerró plaza, al que le cortó una oreja tras una faena en la que sometió al complicado bravucón, llevándolo por bajo y con mucho temple. Lo mejor, sin duda, tres naturales de frente, sencillamente, memorables. La estocada fue el lunar de su actuación, pero no supuso impedimento para que se le premiara su buena labor. 
Buena tarde de toros nos han ofrecido estos dos toreros.

Y también vino a dar cuenta de la corrida de Adolfo, en forma de gesta eso sí, que para eso es figura y él lo vale mucho, Sebastián Castella. Siempre hay interés por ver cómo se las apañan estos señores con este tipo de toros. Y el destino quiso en el sorteo que le tocara un cabrón de toro, el segundo, que sabía mucho. Más de la cuenta. Como si el animalito supiera que delante iba a tener a uno de los que mejor torean de la historia, y quisiera poner a prueba su poderío y maestría. Y vaya si la puso. Pero Castella, lejos de doblarse con él e imponerle una lidia sobre las piernas, hizo como si quisiera imponerle una de esas faenas ya pensadas y de corte tancredista, aunque ciertamente el hombre no sabía ni por dónde empezar. Lógico. ¿En qué cabeza cabe, a un toro así?
El quinto sí salió más propicio para que el gabacho -polaco - español ejecutara su encimismo y su pegapasismo, y evidentemente con este toro sí apareció eso de "estar a gusto". De esta forma, todos contentos.

Solamente nos quedan dos cartuchos de a los que encomendarnos los aficionados: Victorino Martín y Miura. Mañana una y el domingo la otra. Suerte de varas, bravura, casta, poder, agresividad, pies... eso es lo que esperamos y llevamos deseando un mes, y apenas lo hemos visto. O ellas nos salvan, o esto se va al garete.  

miércoles, 3 de junio de 2015

CUADRIS CON POCO Y A LA VEZ ALGO DE CUADRI

Bueno, creo que ya ha llegado el momento de dejar de hacer el payaso. Para eso ya tenemos a los de la alcachofa, a los del clavel, a los que solamente figuran, valga la redundancia; a los del biiiieeennnnnjjjjjj, etcétera etcétera etcétera, y que además lo saben hacer divinamente.

Hoy es para estar serio, porque a Cuadri, a la ganadería de los herederos de don Celestino Cuadri Vides, se le han juntado el hambre y las ganas de comer. Si ya de por sí esta escalera de corrida que nos ha mandado hoy don Fernando no ha venido con el poder, la casta y la fiereza que les son propios y que llevamos echando en falta unos años ya, encima se le han puesto por delante dieciocho señores, entre oro, plata, azabache y castoreño, que han terminado de chafar el asunto. Bueno, diecisiete, que para eso uno de los de azabache, llamado Ángel Otero, ha provocado las únicas palmas merecidas de la tarde.

Porque sí, los onubenses de la H han venido a Madrid muy desiguales. Primero, muy justito para la exprimera plaza del mundo, segundo y tercero con carita y cuerpecito de niño; quinto y sexto alardeando con orgullo su belleza, y un cuarto impresionante, de los que provocan palmas nada más aparecer por el portón de los sustos. Y de juego, pues si ya de por sí se han empleado muy poco en el caballo empujando con un solo pitón o quedándose dormidos bajo el peto, ahí estaban los futuros recolectores de la fresa para masacrarlos desde lo alto del jaco con puyazos en la paletilla, o casi en la penca del rabo, o hasta alguno rozando el número. Eso sí, ninguno (salvo el quinto, que ya salió de los toriles blandeando) ha perdido las manos, todos han salido de la montura persiguiendo los capotes y no huyendo, y hasta se han tomado la licencia de morir con la boca cerrada. Eso también dice mucho.
Y una vez que se producía esta masacre, o como se dice en mi pueblo, esta batería de argumentos a los inofensivos (para la integridad de la Fiesta) animalistas, ahí estaban los coletas para dar mil capotazos y ninguno bueno, pasando en falso al banderillear algunas veces, otras clavando solo una banderilla... Vamos, lo que llega siendo una mierda de lidia que a estos cuadris con poco de Cuadri les han venido como un tiro. Porque de Cuadri tenían muy poco, pero algo tenían ahí dentro, en lo más profundo de sus entrañas. Y aunque no rallando al nivel que siempre se espera de estos toros, tampoco eran los típicos chochones que los criadores de cámara de la Tauromaquia 2.0 nos ofrecen. Había que hacerse con ellos desde el principio, picarles con eficacia y brillantez, bregarlos con los estrictamente necesarios capotazos por bajo, y por supuesto, que el de oro (aunque uno ha calzado la plata hoy) lidiara y pudiera con ellos antes de ponerse a dar trallazos a media altura. Y de matar como Dios manda, ya ni hablamos.
El de plata y los de oro, llamados en confidencia Luis Miguel Encabo, Fernando Robleño y Alberto Aguilar, han estado a cada cual peor.
Encabo no se hizo nunca con el que abrió plaza, que se aplomó en los primeros compases de la faena y que algo tendrá que decir al respecto el picador de turno. Con el cuarto se lució de salida a la verónica, ganando terreno al toro y llegando incluso a pararlo. Dejó a distancia en la segunda vara al bonito Castaño, que no estuvo muy por la labor de arrancarse, y hasta quiso dejar de banderillear para que su gran peón Ángel Otero se luciera y nos ofreciera un gran espectáculo. Lo consiguió a medias, ya que el primer par fue sensacional, pero en el segundo el toro le echó la cara y acabaron ambos palos en el suelo, lo que no fue impedimento para de de nuevo volviera a entrar a clavar con el tercio ya cambiado y a instancia de su matador, que sabía perfectamente lo que la afición quiere ver. Bien por Luis Miguel. Este Castaño fue el único de la tarde que tuvo casta de verdad y que vendió cara su piel, y con él en el ruedo la cosa pareció más una corrida de Cuadri de las que demandamos.El matador, simple y llanamente, sucumbió.

Fernando Robleño estuvo fenomenal, sí señor. Pero tapando a los toros. No les dominó, provocó con su toreo a media altura muchos tornillazos y gañafones, ahogó a los toros tirándose encima de ellos... ¿Sabe hacer otra cosa? Últimamente parece que no. Y además, acabó con el quinto de un hermoso sartenazo. Ay Robleño Robleño...

Alberto Aguilar también contó en su primer acto con un animal que, a estas horas, su alma estará deambulando por el mundo de los mortales para encontrar y pedirle cuentas a su piquero. Después de cinco o seis arrancadas, el animal se fue al garete, y Aguilar decidió no excederse mucho con la franela roja. No mejoró la cosa para el coleta con el toro que cerró plaza, el cual no puso las cosas fáciles, pero menos aún si se le quiere imponer la monofaena sin siquiera dominarlo, como si delante tuviera al típico peluchín mimoso que todo regalan.

A la salida, los gestos de tristeza y decepción eran evidentes en los rostros que quien esperamos más de una ganadería que tantas tardes de grandeza nos ha dado, e incluso algunos comentarios de que quizás a los de la H de Huelva no les vendría mal un año sabático en la feria de San Isidro. Así que ya sabe usted ganadero, si estima oportuno que su ganadería merece un descanso, póngase a la cola, que no es la única que lo necesita.

lunes, 1 de junio de 2015

BALTASAR IBÁN DECEPCIONA A LOS QUE NO TIENEN NI IDEA

Desde que me autoinvestí Doctor Honoris Causa en el maravilloso mundo del toreo, no he tenido tantas dificultades como hoy para mantener la compostura y no flirtear con aquella sinrazón que me invadía en mi época talibanesca.
Claro, hoy lidiaba uno de esos hierros que tanto gusta a los ignorantes esos descerebrados que todo protestan, entre los cuales por cierto me encontraba yo hace poco. Pero he salido contento de la plaza al comprobar que he sabido guardar la reputación propia de la que los grandes aficionados hacemos gala. Y menos mal, porque lo único que me faltaba era recaer y volver a ser mal aficionado y un reventador. En definitiva, pasé el primer examen de esta dura semana que antaño aguardaba con enormes ganas; pero ahora, al ser yo un gran aficionado al toreo, despotrico enérgicamente de ella.
Y este primer trámite lo superé con una corrida de los herederos de don Baltasar Ibán Valdés presentada en escalera: preciosos los lidiados en primer y tercer lugar, terciaditos, con poquito cara para que quepan en la muleta, con culo de pollo... en definitiva, ideales para que los toreros pudieran estar delante; una vergüenza de toro el quinto, con enormes perchas, musculado y muy bien rematado... Vamos, para quitarle al que se pone delante toda la ilusión. Y el resto... pues bueno, para que los talibanes no hagan que nos piten los oídos, diremos que pasables, pero a mí me parece una barbaridad llevar a cualquier plaza toros corpulentos y, como dicen los que no saben de esto, con trapío. Así se acaba esto, hombre. ¡¡Chssss!! Y conste que lo digo yo, que sé mucho de toros.
Sobre su comportamiento, yo tengo claro que hace algunas semanas estos toros me hubieran decepcionado por su falta de fiereza, de empuje en ese rancio invento del tercio de varas, en algunos casos flojera de remos y a fin de cuentas porque les hubiera esperado con más casta de esa.
Y los toreros, pues muy dignos los tres, sí señor, y a cada cual mejor. Robleño no tuvo toro en primer turno y se mostró con una actitud muy notable, y además como la espada entró a la primera (¡¡qué más da dónde!!) hubo que aplaudirle. Sí tuvo más colaboración con el cuarto, qué embestía latiendo el albero, y el hombre le pegó muchísimos pases y realizó una faena de esas largas que tienen su aquel y ofrecen un gran espectáculo. No se enteró de ello esa afición que se da de entendida y luego en realidad son unos ogros ignorantes, ya que recriminaban que se iba sin torear, pero suerte que los que sí entendemos valoramos al que se pone delante y da muchos muletazos.
A Serafín Marín le pitaron mucho también los talibanes esos que hay por ahí, y no sé por qué la verdad. Ni que el hombre no llevara la lidia con orden y limpieza, sin dar capotazos de más y fijando a los toros en el capote. Luego, con la muleta, empezó ahí a dar pases y pases, pim pam pim pam, y aprovechando todas las embestidas de su lote. Anda que no estuvo importante ni nada. Y los sabelotodos que todo protestan, pitando porque los pases eran enganchados y sin mandar, dicen. Pero hombre, si hoy aquí todo vale, ¿nos vamos a poner tiquismiquis porque los muletazos no son limpios? Habrase visto...
Y Luis Bolívar, el digno y futuro sucesor de César Rincón, aunque el hombre todavía no ha explotado. Lleva 11 años de alternativa,  pero aún los que entendemos le consideramos una promesa del toreo con mucho futuro. Qué sí hombre que sí, y ayer tampoco explotó, pero no porque el muchacho estuviera mal, sino porque Madrid y en especial los malos aficionados le tienen manía. Estuvo muy digno y dando muchos pases templados, pero aquí salió otra vez esa broma de "se va sin torear". Pero hombre, y digo yo, ¿cómo se va a ir sin torear con el innumerable número de pases que dio? Lo que yo digo, no entienden de toros.
El sexto se rompió la mano en los primeros compases de la lidia, y aquí acabó la tarde de Baltasar Ibán. Qué alegría nos llevamos los aficionados cuando se anunció un sobrero de Torrealta, ganadería de esas que apuestan por la toreabilidad y el toreo. Por cierto, qué preciosidad de toro, con poca cara y terciadito, si casi parecía un becerro. Como debe ser oiga, qué es eso de que los toros deben tener trapío. Bolívar de nuevo muy valiente y guerrero con un toro que no presentó grandes facilidades, lo que supuso una decepción para los que esperábamos otra cosa de este hierro. El chaval estuvo ahí aguantando y dando abanicazos, unos cuantos, para que no se diga que también se fuera sin torear. Y de nuevo, como en Madrid no se tiene ni idea, se le pitó y abroncó injustamente. Qué querrán que hagan... ¿dominar a los toros? Bastante con que pegan muchos muletazos y se ponen delante, qué poca sensibilidad.


jueves, 28 de mayo de 2015

TODOS LOS DÍAS NO SON CUMBRE (¿O CUNVRE?)

Mira que me siento afortunado en estos últimos días de haberme convertido en un gran aficionado a los toros, de amplios conocimientos en la materia, enorme sensibilidad y respeto al que está en el ruedo, y aún mayor flojera de manos para aplaudir todo lo vivo y sacar pañuelos. Una pena que en el día de ayer, por cierto, no pudiera vivir la más emocionante corrida del año, del lustro, de la década, del siglo e incluso de la historia. ¡¡Qué enorme se lo tuvieron que pasar con ese toro que le dieron la vuelta al ruedo!! Ah pero ¿que no era de vuelta al ruedo? Nada nada, quien diga eso no tiene ni idea de toros, si hasta el animal huyó del caballo dando a entender que también él piensa que eso de la suerte de varas es algo que debería desaparecer por rancio y caduco. Solo por eso, ya merecía la vuelta al ruedo. ¿Qué digo vuelta al ruedo? ¡¡Indulto, oigan!! Solo por esa declaración de intenciones, el indulto es lo que le deberían haber otorgado. Un animal que hace esos desprecios a la suerte de varas, debe merecer estar rodeado de buenas señoritas de compañía toda su vida. Y quien diga lo contrario, ni idea de esto, ya saben.

Bueno a lo que iba, que es ponerse uno a hablar de tardes cumbre (¿o cunvre?) y se pierde hasta la noción del tiempo. Lo de hoy, pues miren, qué quieren que les diga, todos los días no son fiesta, o mejor dicho, todas las tardes no pueden ser cumbre (¿o cunvre?). Y es que hoy no se ha visto ninguna oreja, ni ninguna puerta grande, ni ningún toro premiado con la vuelta al ruedo, aunque hubiera sido por el simple hecho de despreciar la suerte de varas. Qué va hombre. Así, esto desaparece.
Hoy, no obstante, me puedo alegrar más que ningún día de haber cambiado del bando talibán al bando de los mejores aficionados que hay, los que todo lo saben, todo lo aplauden y todo se lo beben (hasta el agua de los tiestos). Y me alegro por muchas cosas. La primera, por los toros: es imaginarme hablando de la corrida de hoy en aquellos tiempos oscuros en los que yo no sabía ni papa de toros, y entrarme los siete males. ¿Se imaginan ustedes qué ridículo más espantoso afirmar que algunos de los toros lidiados hoy tenían casta y mucho que torear, y que salvo el lote de Fandiño que estaba inválido perdido, los demás eran duros de patas, correosos y delante tenían que tener un tío que les hiciera las cosas bien? No quiero ni imaginármelo, oiga. Si donde quede un torito de embestida larga y repetidora y sin un mal gesto, de esos que ponen el triunfo en bandeja  para que su matador disfrute delante, que se quite lo demás. Ya no digo el toro de vuelta de ayer, porque eso es el paradigma de la bravura y es muy difícil conseguirlo. Pero oiga, ¿como el lote de Fandiño quizás? Flojitos, para que no molesten y no haga falta ese prescindible trámite del picador, que vayan y vengan sin maldad, dóciles como un perrito... Si es que yo, si fuera ganadero, esos toros me lo llevaría para mis vacas. Y quien diga lo contrario, de toros no entiende, por si hace falta decirlo.
Los demás, les han picado como a pocos en esta feria y ninguno ha salido de najas, e incluso alguno se ha tomado la licencia de empujar con cierta alegría. Y en la muleta, presentando muchas dificultades. Por favor, solo espero que no vengan igual los del mano a mano del próximo miércoles, que si no nos perdemos otra tarde cumbre (¿o cunvre?).
Qué alegría y qué gozo haber cambiado de bando y ser de los mejores aficionados que ahora hay en Las Ventas, con permiso de la señora de la grada 7 que siempre pide las orejas con dos pañuelos y dando saltitos. Si no, hoy me hubiera llevado un chasco enorme con Diego Urdiales al haberle visto muy por debajo de sus dos toros. Pero hoy, como la cosa es distinta, pregunto ¿y qué querría que hiciera, que se doblara con ellos por bajo e impusiera su dominio sobre ellos? Qué espanto y qué horror pensar en eso. Con lo bien que ha estado hoy el hombre... ¡¡si hasta ha intentado una de esas faenas interminables al cuarto, con arrimón incluido, hasta el punto de sonarle un aviso!! Como los grandes toreros de hoy, los que mejor torean en la historia.

De el Fandi, también hubiera soltado una sarta de barbaridades tecleando con el dedo. Con lo bien que pone banderillas el hombre, corriendo de un lado a otro como si la plaza fuera el circuito del Jarama, y clavando trasero para que todos viéramos que hasta el rabo todo es toro, y recortando primero para luego clavar. ¡¡Qué grande!! Con la muleta, vale que el muchacho quizás no sea Gallito (de Velilla), pero hombre, a su segundo le ha dado muchos pases, y ha empezado la faena de rodillas y todo... ¿No se le puede dar una oreja aunque sea? ¿Es tanto pedirle a Madrid que se sensibilice un poquito más con estas cosas y no sea tan desentendida?
Y con su otro toro, pues bueno, el hombre no se iba a poner tampoco a imponer mando y dominio por bajo, que eso es algo muy rancio del pasado. ¿O qué se piensan? Que lo digo yo, que entiendo muchísimo de toros oiga. Que ese toro era para matarlo después de las probaturas oportunas, y si no es toro para darle un millón de trallaz... perdón perdón, un millón de excelsos muletazos, pues se acaba con él prontito y ya. Si es que eso de lidiar... ¡¡ni que estuviéramos en la Edad Antigua!!

Y por último, Iván Fandiño, que solo por verle andar por la plaza tan bien vestido y con esa majestuosidad, era merecedor de un rabo. El hombre estuvo muy bien la verdad. Faenas muy largas, con muchos pases, una gran capacidad de enfermero para mantener a los torillos de pie... Y el culmen, el novamás de su actuación, lo mejor de la tarde: ¡¡qué manera de lanzar la montera al suelo después de brindar al público!! Como si estuviera jugando los bolos, pues igual, y porque no ha dado al toro, que si no lo derriba y ya está la jugada hecha. Y como encima la montera cayó boca abajo, pues ya tenía la ovación atronadora ganada y, por supuesto, una oreja. Y como empezó la faena con el pase cambiado desde los medios, pues ya tenía otra. Y como la faena estuvo llena de muletazos interminables y demasiadas concesiones a la galería... bueno no, de rabo tampoco, que le faltó terminar la faena con manoletinas. Si llega a hacerlo, y no llega a ser por la racanería de la plaza de Madrid, que todavía sigue llenita de desentendidos y "aficionadillos" sin ninguna idea de esto, hoy Iván Fandiño podría haberse ido con dos rabos de aquí. Y entonces sí hubiera podido ser una tarde cumbre (¿o cunvre?). Pero por desgracia, la tarde ha sido para olvidar,  aunque yo cada día más contento de haberme transformado y adquirir una enorme sabiduría taurina. Solo así puedo disfrutar de lo cumbre (¿o cunvre?).

PD: Ya que hablamos de aprender, animo a Pedro Lara y Jesús Arruga a que tomen nota de cómo banderillea Fandila, y no ese rancio concepto de dejarse ver, asomarse al balcón, arriesgar y demás chuminadas. Aunque sea por el bien de la Fiesta del toreo.

lunes, 25 de mayo de 2015

TARDE CUMBRE (¿O CUNVRE?)

Lo reconozco: estos días en los que no he pisado por Las Ventas del Espíritu Santo me han servido para regresar con aires renovados y, por qué no decirlo, convertido en un gran aficionado a los toros y al toreo. Ahora echo la mirada atrás, y me doy cuenta de que no tenía ni p*** idea de toros, ni yo ni todos esos pobrecitos ignorantes con los que me quedaba ensimismado escuchándoles soltar cada barbaridad por el morro. Ahora soy otro, ahora me he convertido en un gran aficionado que todo lo sabe y que, como tal, puedo impartir cátedra a cualquiera que se me ponga por delante, mandarle callar si suelta cualquier sandez por la boca, recriminarle que por qué no se pone el delante del bicho, y todas esas cosillas que, siendo sinceros, aún tengo que pulir. Y vaya comienzo he tenido como gran catedrático y de tauromaquia que soy ahora, si casi me quedo con las ganas de ver la corrida entera.

El primero de la tarde mandó a Martín Escudero a las manos del doctor García Prados y el tercero hizo lo propio con Joaquín Galdós cuando se disponía a pararlo de salida, así que hemos visto a un solo novillero, Francisco José Espada, frente a seis novillos. Al primero, se lo quitó Espada del medio tan pronto como pudo.

En el segundo acto, su turno ordinario, yo en otro tiempo hubiera dicho que estuvo muy vulgar y pesado ante un novillo soso que nunca humilló y con la casta bajo mínimos. Pero hoy, para empezar impartiendo cátedra y mostrando todo lo que sé de toros, diré que el chaval estuvo cumbre (¿o cunvre?).

El tercero arrolló de muy mala manera a Joaquín Galdós nada más salir, y mientras al chaval se lo llevaban inconsciente al hule, nos quedábamos en el tendido con mal cuerpo ante la situación; ya empezaba a aflorar en la mente de muchos el recuerdo de aquella tarde de la pasada feria en la que nos marchamos a casa antes de tiempo. Por suerte, no fue así. Con este tercero, se vio a un Francisco José Espada quizás un tanto en estado de shock al verse ante cuatro novillos el solo en Madrid, pero oigan que el chaval volvió a dejar patente su excelsa concepción del toreo.

EL cuarto sembró el pánico en el callejón de lo manso que era y, consecuentemente, las chanzas en los tendidos. Fue este un novillo complicadísimo para el toreo, pues huía de todo lo que se le ponía por delante, y aunque en otros tiempos hubiera afirmado sin temor que la lidia fue nefasta y nadie fue capaz de fijar al novillo, hoy, después de hacerme gran aficionado, veo que sin duda la culpa es del novillo que era ilidiable y hasta podrían haber salido los cabestros de Florito a llevárselo. El novillero volvió a estar cumbre (¿o cunvre?). Qué faenón, oiga, si hasta perdí la cuenta de todos los muletazos que dio. Qué muletazos, qué forma de torear, que inteligente fue de retrasar la pierna para alargar el muletazo. Y qué valiente, si hasta casi se tira encima del novillo haciendo ese fantástico número de tancredismo. Y por no hablar de cuando se pasaba al novillo por detrás. ¡¡Por Dios, qué torero, qué figurón!! Y qué estocada, si derribó al toro en un santiamén. ¡¡Y hasta se atrevió a pinchar para que viéramos que también sabe pinchar en hueso!! Una oreja de ley paseó en este manso cuarto, del cual algunos ignorantes se atreven a soltar blasfemias tales como que tenía casta y mucho que torear. ¡¡Qué sabrán ellos!!

El quinto fue el antitoro, con un toro así se quita la ilusión a cualquiera que se ponga delante. No puede echarse este tipo de toros hoy en día, tan complicado y con tanto temperamento. ¿Esto es eso que los talibanes llaman casta? ¡¡Al matadero con ello, y que dejen paso a las ganaderías que apuesten por la nobleza y la toreabilidad!! Suerte que ahí hubo un novillero que volvió a estar hecho un tío y le pegó de nuevo muchísimos pases a semejante morucho, lo que ya tiene mucho mérito. Y por no hablar de lo cerca que se puso de nuevo y de todos esas espaldinas que daba. ¡¡Y de la estocada, que volvió a tumbar al animal patas arriba!! ¿Qué dónde cayó? Ah no sé, los grandes aficionados que todo lo sabemos no nos fijamos es esas simplezas. Lo que cuenta es que el toro cayó fulminado y punto. Pero el presidente, el señor Trinidad, tuvo la poca decencia de no concederle otra oreja y robarle así la puerta grande. ¡¡Qué desfachatez!! Que sí, reconozco que to en otro tiempo hubiera aplaudido la decisión, pero que yo ya estoy reformado oiga, que yo ya sé mucho de toros y esas cosas no las hago.

Y en el sexto, Espada terminó de ratificar su gran tarde y su gran concepto con otro faenón de muchos muletazos y muchas agallas echándose literalmente encima del animal. Y sí, hay que reconocer que al chaval em esta ocasión se le fue la mano un poquito, solo un poquito no se crean, a la hora de matar. Pero ¿y qué? ¿Acaso si el toro no hubiera caído fulminado no se le podría haber dado otra oreja premiando su enorme tarde? Quien diga lo contrario no sabe de toros.

¿Qué qué hubiera dicho yo en otros tiempos? Pues hombre, hubiera salido afirmando que fue una novillada mansa del Montecillo pero con algunos ejemplares con mucho que torear, y que el chaval tuvo mérito al quedarse con seis novillos, pero nada más, y que no sometió a ningún novillo, ni lo toreó con la presunta pureza del hipotético toreo eterno, y que será otro pegapases al servicio del toreo 2.0, y que con la espada este chico es un desastre, y todas esas cosas que dicen, decíamos, los que no tienen ni idea de toros. Pero eso era antes, porque ahora, como buen aficionado a los toros que e he vuelto, lo aplaudo todo y premio todo. Aunque en otro tiempo lo hubiera considerado vulgar y mentiroso. Pero no, yo ya soy un gran aficionado a los toros, y afirmó con rotundidad que fue una tarde cumbre (¿o cunvre?).

lunes, 18 de mayo de 2015

TAUROMAQUIA 2.0: FUTURO ASEGURADO

O eso es lo que aparentemente dejan entrever la mayoría de festejos que se programan en la ex primera plaza del mundo. Y claro, como la cantera hay que cuidarla, los mandamases no se pueden permitir el lujo de dejar que los futuros doctores en el excelso destoreo que reina en nuestros días se desvíen e intenten torear con la pureza y el clasicismo que hizo grande al arte del toreo. Y no, en las novilladas las cosas no son muy diferentes. Los chavales vienen, qué menos, con ganas de comerse el mundo, mostrando un manejo de capote más propio de un sindicalista en día de huelga que de un torero lidiador y pulcro, y por lo general con intenciones de agradar a los amantes del destoreo.

Los ganaderos tampoco desentonan, no se crean, pues sabedores de que a la suerte de varas la queda medio telediario, ya traen a los toritos (novillitos en este caso) picaditos desde que la vaca los parió, y sabedores de que hoy se estila la excelsa y bobalicona embestida que colabore con el pegapases de turno, ya traen los toritos con esa predisposición. Y en ocasiones les sale, como con el cuarto novillo de hoy, y en otras no. En otras ocasiones, la mayoría vaya, los toritos topan como una vulgar cabra montesa. Y como si la cosa no pudiera ir peor, les cierra el festejo un novillo, también manso para no desentonar, pero derrochando el mayor pecado que la Tauromaquia 2.0 puede tener: casta. Y como la casta es muy puta y hay que cuidarla con poderío, limpieza y orden, el novillo ha terminado calamocheando al acusar la nefasta lidia de altos vuelos (nunca mejor dicho) que se le ha dado, y ha terminado por parecer peor de lo que en realidad fue. Pero claro... ¡¡la casta!! Qué poco favorece a la Tauromaquia 2.0.

Y volviéndo a esos novilleros que pretenden ser tan fieles a los maestros contemporáneos, hoy han hecho el paseo en la ex primera plaza del mundo para dar cuenta de esos seis novillos que, por cierto, eran del Conde de Mayalde, tres jovencitos ya conocidos en estos fueros. 

Ahí estuvo en primer lugar Posada de Maravillas, ese chaval, otro más, que viene de familia torera y al que dieron mucho bombo con su toreo al hilo, descargado, retorcido, en línea y totalmente ajeno al temple. Un año después de hacer gala de sus (des)encantos en Madrid, hay que decir que el chaval ha mejorado. Ahora sigue toreando al hilo, descargando la suerte, retorcido y en línea, pero toreando más templados y sin pegar aquellos horrorosos trallazos. Y como el público de la ex primera plaza del mundo es muy majete y sabe apreciar las evoluciones, y además había que premiar el porrazo que el chaval se había llevado al intentar conducir al novillo al caballo, pues le han concedido un nuevo despojo. 

Clemente, gabacho de panocha cabellera, ha pasado por aquí dos tardes en este mes de mayo, y el chaval lo único que ha demostrado en estas dos comparecencias es que quien no tiene padrino no se casa. Y no merece la pena decir más.

Y por supuesto, la joya de la corona novilleril de este 2015: Andrés Roca Rey, quien algún día debió inventar el toreo y muchos aún no nos hemos debido enterar. El chaval tiene agallas, quién lo niega, y se le ve disposición como al que más para llegar alto. Y contará con el voto benevolente de la masa que todo lo aplaude. Y se hará rico. Y se comprará muchas fincas y muchos coches. Y se seguirá pasando por el arco del triunfo el parar - templar - mandar, y el cargar la suerte, y el cruzarse, y el torear en redondo, y el lidiar, y todas esas cosas que hoy parecen estar prohibidas. Mejor para él y peor para los que amamos la Tauromaquia eterna, supongo. 

Qué bien, qué alegría, qué alborozo, y la grandeza de la Fiesta en un pozo. 





domingo, 17 de mayo de 2015

DE VUELTA A LA RUTINA MÁS RUTINARIA

Después del obligado día de parón que se nos ofrece los sábados al programarse el circo equino, volvió a la ex primera plaza del mundo la rutina diaria: toreros de a pie dotados de una excelsa gracia para pegar pases, la patente extinción de los picadores, ambiente pueblerino a secas, bla bla bla...
Nada mejor para volver a la rutina que una corrida del Montecillo, propiedad de Paco Medina quien, en otro tiempo, fue propietario del Ventorrillo, y cuyos pupilos de ahora nada tienen que ver con los de antaño. De presentación correcta, la característica común de los seis montecillos fue que ya salían picaditos de los chiqueros y sin mucha gana de hacer sudar a los picas. Luego, en el tercio de muerte, alguno sí hizo sudar a su correspondiente matador. No fue este el caso de Juan Bautista, que si ya de por sí su lote no le incumbió en demasiadas dificultades, tampoco él tenía muchas intenciones de complicarse la vida. Que puede que para rellenar huecos esté bien el hombre, nadie dice que no, pero que quizás hay por ahí toreros que, además de rellenar huecos, sean más interesantes.
Alberto Aguilar, cada año que pasa, parece que también va quedando para rellenar huecos. No pudo con el encastado que saltó al ruedo en segundo lugar, y con tontorrón que hizo de quinto se mostró muy vulgarote y sin decir nada.
Y Joselito Adame, con quien la concurrencia parece que se divirtió, recibió al tercero con unas bonitas verónicas hinchando la rodilla en la arena y ganando terreno, aunque sin conseguir fijar al toro en el capote. Después de los cuidados patológicos que recibió en varas, la cosa no pintó mal, pero el animal se lesionó la mano durante la lidia y dejó inédito al mexicano. El sexto salió nobilísimo y con un punto de castita, y Adame hizo lo único que sabe hacer: el antitoreo, eso de no cruzarse ni por casualidad, torear con el pico y tirar al toro afuera, amén de esos trallazos que llaman pase del desprecio, pero en realidad se debería llamar el pase del "¿la ves? Pues ya no la ves". La estocada con la que mandó al bicho a los carniceros, a la suerte de recibir y en todo lo alto, valía por sí sola la oreja.

Y poco más se puede destacar de la décima de esta feria en la que ya se empieza a notar la monotonía y la crispación de aguantar todos los días la misma canción. O llega pronto el Toro, o puede haber suicidio colectivo.