¿Qué tiene la feria de Olivenza de especial para que se líe un percal de esta magnitud porque uno de los considerados novilleros más punteros no va a tomar la alternativa allí? ¿Qué tiene Olivenza que no pueda tener Sevilla, Valencia o Madrid, sin ir más lejos? ¿Acaso uno de los que se considera mejores novilleros del momento no merece una alternativa en el marco de una feria importante de verdad?
Seamos serios por favor, el número uno de la novillería se merece algo más que una feria de pueblo para tomar la alternativa, por mucho glamour que el taurinero de clavel y el ging - tónic le haya otorgado a la feria de marras en los últimos años.
Como dijo José Mourinho en su día, se habla de Pedro León como si fuera Zidane, Maradona o Pelé...
jueves, 5 de febrero de 2015
miércoles, 4 de febrero de 2015
UN DOMINGO MUY TAURINO
Para matar el mono de toros que nos invade desde el mes de octubre, este domingo se nos presenta una ocasión de oro por partida doble:
...y por la tarde, a las 17:30 horas, los toros de Cebada Gago serán lidiados en Valdemorillo por Paulita, Manuel Escribano y Víctor Barrio.
jueves, 22 de enero de 2015
PALABRAS DE UN TORERO JOVEN
Leo, a través del portal Pureza y Emoción, una entrevista realizada al joven matador David Galván. No puedo dejar de reproducir algunas frases significativas de las que el torero ha dejado constancia, palabras que por cierto acojo no sin cierta sorpresa y mucho agrado. Le deseamos mucha suerte y también, que si el chaval llega a lo más alto, no se olvide de estas palabras:
Mi referente ha sido y es el maestro Rafael Ortega. Ha sido un símbolo. Un torero que ha llevado la pureza por bandera. Siempre me he visto identificado con ese concepto. Creo que eso trasciende de modas y perdura en el tiempo.
En el toreo la diversidad es buena. Es un atractivo para la afición, un factor motivante para ir a una plaza de toros. Yo estoy a favor de ello. Lo que ocurre es que es verdad que hay que tener un conocimiento, porque todos los encastes no se pueden lidiar de la misma forma, ni se puede realizar el mismo toreo a todos los encastes. Hay que partir de un conocimiento básico. Es bueno que se vea esa variedad.
Considero que la expresión “figura del toreo” no se puede usar fácilmente. Solo pocos se merecen ese rango. Creo que figura del toreo es aquel que consigue la máxima regularidad con todo tipo de toros y superando todas las adversidades. En definitiva, figura del toreo es aquel que es capaz.
AQUÍ LA ENTREVISTA COMPLETA: http://www.purezayemocion.com/noticia/820/Actualidad/pda/
lunes, 19 de enero de 2015
UN ESPONTÁNEO DE CUATRO CAMINOS
Ser aficionado a los toros conlleva muchas cosas. Buenas y malas. Una tarde de toros puede dar para muchas alegrías, ocasionadas porque salga uno o varios toros de categoría, un sublime tercio de banderillas o de varas, buenos muletazos o excelentes estocadas. También puede dar para unos cuantos cabreos cuando los toros se caen y/o salen aborregados, cuando los coletas de turno toquen la moral de uno intentando engañarlo, o cuando la corrida es simplemente insoportable, algo que por desgracia pasa con cierta asiduidad.
Yo lo tengo claro, lo mejor de ser aficionado a los toros, por encima de ser testigo de grandes faenas y corridas, son las amistades que se van hilvanando a través de la Fiesta. Se empieza por compartir opiniones a la salida de la plaza cada tarde, y se termina por acabar de cena con las novias, o una simple quedada en una fría tarde invernal, cuando no hay toros en España y no hay motivo aparente para verse.
Hace unos días tuve uno de esos encuentros con un buen amigo al que no veía desde que acabó la temporada taurina en la capital del Reino. Hablar de toros con una persona como esta, entrada en años ya y con no poca experiencia en esto de los toros, se convierte en toda una aventura en la que se comparten numerosas vivencias, anécdotas y conocimientos de muy difícil olvido. Son, en definitiva, encuentros cargados de positivismo, pues hasta de los encontronazos que se tienen se aprenden cosas que, de haber estado solo, muy difícilmente hubiera llegado a sacar en claro (aunque reconozco que es duro asumir que el Fundi tiene lo mismo de maestro que Fernando Torres de mejor jugador español de todos los tiempos).
¿Que a qué viene toda esta chapa ahora? Pues viene porque una de esas anécdotas que escuché con tanto agrado, me sirvió para resolver un misterio que llevaba arrastrando desde hace tiempo, y que supongo que muchos de los que hayan visto Tarde de Toros, también.
Tarde de Toros es una película de culto para los aficionados a los toros, donde se juntan dos de los grandes maestros de todos los tiempos junto con un torero de menos renombre pero que, a juzgar por lo visto en la cinta, no toreaba nada mal. Juntando varias situaciones paralelas en torno a la corrida, sale a relucir la figura del joven maletilla deseoso de una oportunidad que le ayude a abrirse camino, y acaba por tirarse de espontáneo en el segundo toro para conseguir llamar la atención de todos, en especial la del empresario de la plaza, quien ningunea al chico cuando este, antes de comenzar el festejo, acude a su encuentro para pedir una oportunidad.
Al final, el joven maletilla resulta corneado y fallece en la enfermería de la plaza.
¿Quién fue el intérprete de este espontáneo en las escenas delante del toro? Este fue el misterio que tanta curiosidad me inspiraba, y cuanto más veces veía la escena y palpaba lo bien que el personaje de marras toreaba, más deseoso estaba de descubrirlo. Y fue este buen amigo mío, cuyo padre estuvo presente en el rodaje de Tarde de Toros, quien me ha destapado el misterio. Y la historia tiene mucha miga: resulta que ese maletilla fue interpretado por otro maletilla de Cuatro Caminos, a cambio de un importante aguinaldo y seguramente una oportunidad de torear una novillada en Las Ventas. El ofrecimiento llevaba aparejado una condición tan dura como obvia: la voltereta debía suceder.
Pero la cosa no fue tan fácil, y no precisamente porque el muchacho no pusiera de su parte. El toro, perteneciente al mítico hierro de don Antonio Pérez - Tabernero, resultó ser tan noble y bondadoso (tonto y sin frenos, como al renombrado ganadero gustaba calificar a sus toros) que la exigencia del guion se hacía esperar. Y el chico toreaba y toreaba, divinamente por cierto (y de ello somos testigos a través del celuloide), y el animal pasaba y pasaba y no había cogida, ante el regocijo y disfrute del público, quien estaba disfrutando de buen toreo;, la desesperación de quienes grababan, y las voces del maestro Domingo Ortega que aconsejaban arrimarse más al toro. Al final, el golpe llegó, aunque por suerte el chaval salió ileso del trance. De lo que pasó el día que el chico de Cuatro Caminos tuvo la oportunidad de hacer el paseíllo en Madrid y tomar parte en un festejo real, no tenemos constancia, pero nos suponemos que el muchacho no llegó muy lejos en el toreo, como la inmensa mayoría de los maletillas. Al menos, puede quedar satisfecho de que aún, sesenta años después de aquello, queda constancia de su logro, y además, aun siendo un simple maletilla de la época, es capaz de tirar por tierra todas esas paparruchas de que en el siglo XXI se torea mejor que nunca.
Son estas anécdotas curiosas y que gusta de saber, y que no sería posible saberlas sin los conocimientos y los buenos recuerdos de los grandes aficionados que todavía quedan en nuestra maltratada Fiesta. Por ello, no puedo más que mostrar todo mi afecto y enorme respeto a estos aficionados tan necesarios y ante los cuales los jóvenes no podemos hacer otra cosa que no sea poner el oído y escucharles atentamente. Vaya para ellos esta entrada como mi humilde homenaje a ellos, que sí vieron grandes maestros de la Tauromaquia y tuvieron la gran suerte de poder idolatrarlos.
Yo lo tengo claro, lo mejor de ser aficionado a los toros, por encima de ser testigo de grandes faenas y corridas, son las amistades que se van hilvanando a través de la Fiesta. Se empieza por compartir opiniones a la salida de la plaza cada tarde, y se termina por acabar de cena con las novias, o una simple quedada en una fría tarde invernal, cuando no hay toros en España y no hay motivo aparente para verse.
Hace unos días tuve uno de esos encuentros con un buen amigo al que no veía desde que acabó la temporada taurina en la capital del Reino. Hablar de toros con una persona como esta, entrada en años ya y con no poca experiencia en esto de los toros, se convierte en toda una aventura en la que se comparten numerosas vivencias, anécdotas y conocimientos de muy difícil olvido. Son, en definitiva, encuentros cargados de positivismo, pues hasta de los encontronazos que se tienen se aprenden cosas que, de haber estado solo, muy difícilmente hubiera llegado a sacar en claro (aunque reconozco que es duro asumir que el Fundi tiene lo mismo de maestro que Fernando Torres de mejor jugador español de todos los tiempos).
¿Que a qué viene toda esta chapa ahora? Pues viene porque una de esas anécdotas que escuché con tanto agrado, me sirvió para resolver un misterio que llevaba arrastrando desde hace tiempo, y que supongo que muchos de los que hayan visto Tarde de Toros, también.
Tarde de Toros es una película de culto para los aficionados a los toros, donde se juntan dos de los grandes maestros de todos los tiempos junto con un torero de menos renombre pero que, a juzgar por lo visto en la cinta, no toreaba nada mal. Juntando varias situaciones paralelas en torno a la corrida, sale a relucir la figura del joven maletilla deseoso de una oportunidad que le ayude a abrirse camino, y acaba por tirarse de espontáneo en el segundo toro para conseguir llamar la atención de todos, en especial la del empresario de la plaza, quien ningunea al chico cuando este, antes de comenzar el festejo, acude a su encuentro para pedir una oportunidad.
Al final, el joven maletilla resulta corneado y fallece en la enfermería de la plaza.
¿Quién fue el intérprete de este espontáneo en las escenas delante del toro? Este fue el misterio que tanta curiosidad me inspiraba, y cuanto más veces veía la escena y palpaba lo bien que el personaje de marras toreaba, más deseoso estaba de descubrirlo. Y fue este buen amigo mío, cuyo padre estuvo presente en el rodaje de Tarde de Toros, quien me ha destapado el misterio. Y la historia tiene mucha miga: resulta que ese maletilla fue interpretado por otro maletilla de Cuatro Caminos, a cambio de un importante aguinaldo y seguramente una oportunidad de torear una novillada en Las Ventas. El ofrecimiento llevaba aparejado una condición tan dura como obvia: la voltereta debía suceder.
Pero la cosa no fue tan fácil, y no precisamente porque el muchacho no pusiera de su parte. El toro, perteneciente al mítico hierro de don Antonio Pérez - Tabernero, resultó ser tan noble y bondadoso (tonto y sin frenos, como al renombrado ganadero gustaba calificar a sus toros) que la exigencia del guion se hacía esperar. Y el chico toreaba y toreaba, divinamente por cierto (y de ello somos testigos a través del celuloide), y el animal pasaba y pasaba y no había cogida, ante el regocijo y disfrute del público, quien estaba disfrutando de buen toreo;, la desesperación de quienes grababan, y las voces del maestro Domingo Ortega que aconsejaban arrimarse más al toro. Al final, el golpe llegó, aunque por suerte el chaval salió ileso del trance. De lo que pasó el día que el chico de Cuatro Caminos tuvo la oportunidad de hacer el paseíllo en Madrid y tomar parte en un festejo real, no tenemos constancia, pero nos suponemos que el muchacho no llegó muy lejos en el toreo, como la inmensa mayoría de los maletillas. Al menos, puede quedar satisfecho de que aún, sesenta años después de aquello, queda constancia de su logro, y además, aun siendo un simple maletilla de la época, es capaz de tirar por tierra todas esas paparruchas de que en el siglo XXI se torea mejor que nunca.
Son estas anécdotas curiosas y que gusta de saber, y que no sería posible saberlas sin los conocimientos y los buenos recuerdos de los grandes aficionados que todavía quedan en nuestra maltratada Fiesta. Por ello, no puedo más que mostrar todo mi afecto y enorme respeto a estos aficionados tan necesarios y ante los cuales los jóvenes no podemos hacer otra cosa que no sea poner el oído y escucharles atentamente. Vaya para ellos esta entrada como mi humilde homenaje a ellos, que sí vieron grandes maestros de la Tauromaquia y tuvieron la gran suerte de poder idolatrarlos.
viernes, 16 de enero de 2015
SIMÓN CASAS Y SUS COSAS
Tiene razón Simón Casas, en la Fiesta hay mucho "integrista" que sobra.
Simón Casas, francés aficionado al morado de los billetes, a los cortes de manga, a desacreditar a los que pagamos, a autoproclamarse "productor de jarte e incultura" y, sobre todo, a hacer daño a los oídos con sus palabras, de nuevo es noticia entre los aficionados por sus palabras. Concreta y textualmente, por afirmar que "hay que acabar con los 20 o 25 integristas que por su comportamiento en la plaza joden el espectáculo al que van 20000 personas".
Y digo yo, ¿por qué tanto revuelo? Las palabras del productor, por una vez y sin que sirvan de precedente, son de lo más acertadas. Porque sí, hay que acabar con los aficionados integristas de algunos coletas, que van a la plaza a aplaudirlo todo sin importar si las cosas están bien o mal, y que además si se les lleva la contraria se comportan poco más o menos como un yihadista al ver una caricatura de Mahoma.
Hay que acabar los con ganaderos integristas del toro bobo y descastado que colabora sin más, y además salen al ruedo mutilados de pitones.
Hay que acabar con los integristas de luces que hacen el destoreo y encima van como si fueran los mejores de la historia.
Hay que acabar con esos empresarios integristas que buscan hacerse de oro sin importarles el daño que hacen a la Fiesta.
Y por supuesto, hay que acabar con los integristas interesados de la prensa oficial, esos que defienden toda esa pseudofiesta vergonzosa y la tildan de "mejor toreo de la historia y toro más bravo de la historia".
No lapidemos al francesito de las gafas de pasta por sus palabras, porque si hacemos una correcta lectura de ellas, son de lo más razonables. Todos esos integristas joden con su comportamiento el espectáculo al que acuden los aficionados. Y las ilusiones de estos, también.
viernes, 2 de enero de 2015
miércoles, 31 de diciembre de 2014
DE 2014 NO OLVIDARÉ...
A escasas dos horas de terminar el año, plasmo en este humilde blog los mejores recuerdos que el 2014 taurino me ha dejado. Un 2014 en el que ha predominado la paja sobre el grano, pero ha sido un grano de muchos quilates:

Diego Urdiales, la joya de mi particular corona de 2014. Él volvió a hacernos sentir el toreo de verdad entre tanto vertedero pegapasista.
Gonzalo Caballero también nos devolvió el aroma del toreo caro a lo largo de la temporada venteña. Hacen falta formas como las suyas.
Miguel Abellán, después de un año sabático, firmó en san Isidro una tarde cargada de heroicidad y verdad. Como para olvidarse.

Zahonero y Cubanito, de Miura y Partido de Resina respectivamente. Dos toros de dos ganaderías emblemáticas tan deseadas por el aficionado como repudiadas por los que hoy en día son, dicen, figuras del toreo. Enormes toros ambos que hicieron vivir emoción durante su lidia.
Tampoco olvidamos a Tomillero, Fusilito o Trastero.
Victorino Martín, tras unos años cárdenos como sus toros, devolvió en San Isidro la casta que antaño dio tantas grandes tardes de toros. Mansa, sí, pero muy encastada y emocionante. Es lo que hace falta.
Los gracilianos del campo charro lidiados en Cenicientos el 15 de agosto también mansearon, pero su casta y empuje emocionó a los presentes y nos hizo vivir una interesante y nada aburrida tarde de toros. En esa corrida, además, brilló en la brega del tercero Raúl Cervantes con el percal y José Luis Carmona con los palos. Grandes ovaciones se llevaron esa tarde.
Y en 2014, cayó en la mis manos uno de los libros que más emoción me ha transmitido de todos los que he leído. La Doña no merecía menos. Gracias, Eneko.
A 2015, le pido bravura, casta, torería, pureza, verdad, emoción, volver a ver hacer el paseíllo a David Mora, a los golfos alejados de la Fiesta... y sobre todo, seguir disfrutando de mi mayor afición al lado de la buena gente de la que me rodeo en esto de los toros.
FELIZ 2015 Y SALUD A TODOS
miércoles, 24 de diciembre de 2014
FELIZ NAVIDAD
Con nuestros mejores deseos, les deseamos unas felices fiestas y un próspero 2015. Por supuesto, no nos olvidamos de aquellos que están pasando momentos duros, y no queremos desaprovechar la oportunidad de desearles lo mejor, así como recordarlos que después de la tormenta siempre llega la calma, y en especial a uno:
#FuerzaDavidMora
Feliz Navidad y feliz 2015
viernes, 12 de diciembre de 2014
DOS TOREROS QUE MERECE ABRIRSE HUECO
En los últimos días, la bolsa de apoderamientos ha dado dos agradables sorpresas al incluir dos buenos toreros entre los que estrenan apoderado de cara a 2015. Ellos, Fernando Cruz y Javier Cortés, son de esos toreros que viven en el purgatorio taurino del olvido a la par que son necesarios para dar alicientes al escalafón en estos tiempos que corren de monotonía, vulgaridad y tanto payaso suelto disfrazado de torero.
Ambos, con mucho ambiente como novilleros a raíz de importantes actuaciones en Las Ventas, y con carreras que han ido considerablemente a menos, empiezan, junto a Miguel Rodríguez el torero de Chamberí y junto a Fernández Meca y Manuel Campuzano el de Getafe, un nuevo camino: el de su revalorización como dos buenos toreros que son.
Esperemos que los empresarios tomen buena nota de esta interesante dupla y les permitan abrirse un hueco. Los aficionados lo agradeceremos.
SUERTE A AMBOS
Ambos, con mucho ambiente como novilleros a raíz de importantes actuaciones en Las Ventas, y con carreras que han ido considerablemente a menos, empiezan, junto a Miguel Rodríguez el torero de Chamberí y junto a Fernández Meca y Manuel Campuzano el de Getafe, un nuevo camino: el de su revalorización como dos buenos toreros que son.
Esperemos que los empresarios tomen buena nota de esta interesante dupla y les permitan abrirse un hueco. Los aficionados lo agradeceremos.
SUERTE A AMBOS
jueves, 11 de diciembre de 2014
LA TAUROMAQUIA DE DIEGO URDIALES
Hojeando la revista Taurodelta correspondiente al pasado mes de noviembre, me topo con una entrevista realizada nada menos que a Diego Urdiales. El texto no tiene ni una sola coma de desperdicio, pero me llama especialmente la atención la respuesta al ser preguntado por su identificación como torero, la cual reproduzco a continuación:

Es imperdonable e insultante que un torero con esa visión y concepto de la tauromaquia haya acabado la temporada con la friolera de ¡¡11 festejos toreados!!. ¿O es que lo verdaderamente insultante en este mundo es que hoy en día se toree como lo hace don Diego Urdiales? Para algunos, ya se sabe que sí.
"Sentarme a ver vídeos de toreros antiguos es una de las cosas que más me apasiona. Me llena mucho por la pureza que aprecias, por la personalidad que ves y por la forma de sentir el toreo que tenían. Pepín Martín Vázquez, Rafael Ortega o Paula son algunos de esos toreros que poseen esa esencia. También Andrés Vázquez, que me ha llenado mucho, o el Viti."
Una frase que, gráficamente hablando, se traduce a esto otro:
FOTOS: las-ventas.com
Es imperdonable e insultante que un torero con esa visión y concepto de la tauromaquia haya acabado la temporada con la friolera de ¡¡11 festejos toreados!!. ¿O es que lo verdaderamente insultante en este mundo es que hoy en día se toree como lo hace don Diego Urdiales? Para algunos, ya se sabe que sí.
viernes, 5 de diciembre de 2014
ANTITAURINAZIS
No es la primera vez, por desgracia, que amanecemos sobresaltados por la noticia de una agresión antitaurina hacia un aficionado o aficionada a los toros. Ayer tuvo tan triste honor Andrés de Miguel, que sufrió una agresión ilegítima, cobarde y ruin en una conferencia en el CEU (aquí su historia: http://adiosmadridtoros.blogspot.com.es/2014/12/una-agresion-intolerable.html?m=1 ).
Andrés no es el primero en sufrir en sus propias carnes algo así: hace cosa de un año, en una tienda de souvenirs cercana a la madrileña Puerta del Sol y archiconocida por su recreación a escala real de un encierro pamplonica, la dueña de este local y nada menos que ¡¡su hija de 14 años!! fueron agredidas y rociadas con pimienta en la cara por unos salvajes autodenominados "defensores de los derechos de los animales" (entre animales queda la cosa, me supongo yo). Hace unos años, concretamente en 2008, otro grupúsculo antitaurino autodenominado "Acción Charra contra la Desaparición del Tauricidio" (sí, leyeron bien y no me he trabado con las teclas: Contra la desaparición del tauricidio; además de salvajes, cafres de remate los pobres) profanaron la tumba del maestro Julio Robles, rociándola de pintura y llenándola de pintadas, amén de robar el busto que adorna la sepultura. Para colmo, llegaron a declarar que su intención era la de robar el cadáver del malogrado diestro, pero que no se llevó a cabo porque les fue imposible retirar el mármol.
También se dedican a liarla todos los años durante la celebración del ancestral Torneo del Toro de la Vega, no sólo manifestándose y proliferando insultos a los miles de aficionados que se dan cita en Tordesillas; también les ha dado por esparcir bandas de clavos por los terrenos en los que se celebra el Torneo. Y por no hablar del incendio que provocaron en la casa del periodista francés Andrè Viard, con el susodicho periodista y toda su familia dentro de la casa en todo momento.
Manifestaciones en las puertas de las plazas de toros y en las que se agrede verbalmente a los aficionados que entran, o vandalismo contra los coches de cuadrillas, también forman parte de esta negra cronología de sucesos protagonizadas por los antitaurinazis, los cuales van por el mundo como si no hubieran roto un plato en su vida, y resultando ser en la realidad seres repugnantes que agreden hasta a los menores y a los difuntos.
Como durante la época del III Reich, en la cual a los alemanes les daba igual que fueran niños, bebés, personas mayores, mujeres o enfermos; la cuestión era gasearlos a todos por el mero hecho de ser diferentes. Y para colmo, también iban de defensores de los animales, pues Adolf Hitler fue el primer gobernante de la historia en crear una ley de protección animal. Que se lo pregunten sino al líder de las SS y responsable directo del mayor genocidio de la historia, Heinrich Himmler, quien hasta se llegó a desmayar durante una corrida celebrada en Las Ventas y a la que asistió invitado por el general Franco.
Y mientras tanto, ¿cuál ha sido la reacción en el mundo de los toros? Pues los aficionados, a través de las RRSS, mostrando su mayor indignación y enojo por el hecho y, más tarde, por el silencio de los medios oficiales taurinos al respecto. Algunos de ellos, han reaccionado tarde y seguramente espoleados ante tantas críticas, pero han reaccionado. Luego está el caso de Mundotoro, quien, 18 horas después del suceso, aún no ha dicho nada. Pero para sacar editoriales contra los talibanes y las ganaderías que "no sirven en el siglo XXI", tienen el dedito muy ágil.
Abrazos y cariño a Andrés de Miguel y a todos aquellos que hayan sido víctimas del antitaurinazismo, instamos a justicia a que actúe y no queden impunes estas "personas".
Andrés no es el primero en sufrir en sus propias carnes algo así: hace cosa de un año, en una tienda de souvenirs cercana a la madrileña Puerta del Sol y archiconocida por su recreación a escala real de un encierro pamplonica, la dueña de este local y nada menos que ¡¡su hija de 14 años!! fueron agredidas y rociadas con pimienta en la cara por unos salvajes autodenominados "defensores de los derechos de los animales" (entre animales queda la cosa, me supongo yo). Hace unos años, concretamente en 2008, otro grupúsculo antitaurino autodenominado "Acción Charra contra la Desaparición del Tauricidio" (sí, leyeron bien y no me he trabado con las teclas: Contra la desaparición del tauricidio; además de salvajes, cafres de remate los pobres) profanaron la tumba del maestro Julio Robles, rociándola de pintura y llenándola de pintadas, amén de robar el busto que adorna la sepultura. Para colmo, llegaron a declarar que su intención era la de robar el cadáver del malogrado diestro, pero que no se llevó a cabo porque les fue imposible retirar el mármol.
También se dedican a liarla todos los años durante la celebración del ancestral Torneo del Toro de la Vega, no sólo manifestándose y proliferando insultos a los miles de aficionados que se dan cita en Tordesillas; también les ha dado por esparcir bandas de clavos por los terrenos en los que se celebra el Torneo. Y por no hablar del incendio que provocaron en la casa del periodista francés Andrè Viard, con el susodicho periodista y toda su familia dentro de la casa en todo momento.
Manifestaciones en las puertas de las plazas de toros y en las que se agrede verbalmente a los aficionados que entran, o vandalismo contra los coches de cuadrillas, también forman parte de esta negra cronología de sucesos protagonizadas por los antitaurinazis, los cuales van por el mundo como si no hubieran roto un plato en su vida, y resultando ser en la realidad seres repugnantes que agreden hasta a los menores y a los difuntos.
Como durante la época del III Reich, en la cual a los alemanes les daba igual que fueran niños, bebés, personas mayores, mujeres o enfermos; la cuestión era gasearlos a todos por el mero hecho de ser diferentes. Y para colmo, también iban de defensores de los animales, pues Adolf Hitler fue el primer gobernante de la historia en crear una ley de protección animal. Que se lo pregunten sino al líder de las SS y responsable directo del mayor genocidio de la historia, Heinrich Himmler, quien hasta se llegó a desmayar durante una corrida celebrada en Las Ventas y a la que asistió invitado por el general Franco.
Y mientras tanto, ¿cuál ha sido la reacción en el mundo de los toros? Pues los aficionados, a través de las RRSS, mostrando su mayor indignación y enojo por el hecho y, más tarde, por el silencio de los medios oficiales taurinos al respecto. Algunos de ellos, han reaccionado tarde y seguramente espoleados ante tantas críticas, pero han reaccionado. Luego está el caso de Mundotoro, quien, 18 horas después del suceso, aún no ha dicho nada. Pero para sacar editoriales contra los talibanes y las ganaderías que "no sirven en el siglo XXI", tienen el dedito muy ágil.
Abrazos y cariño a Andrés de Miguel y a todos aquellos que hayan sido víctimas del antitaurinazismo, instamos a justicia a que actúe y no queden impunes estas "personas".
lunes, 24 de noviembre de 2014
¡¡QUE SE ENTERE TODO EL MUNDO!!
Antes de nada, seamos honestos con nosotros mismos: lo expresado aquí a continuación y motivo por el cual andan los corrillos de los aficionados tan caldeados, no es solamente cosa del otro lado del charco. No victimicemos las Américas, aquí en España (y ni siquiera nuestra querida Francia está exenta al 100%, ya saben) también nos la cuelan doblada estos torerillos de pacotilla de hoy y quienes, dicen, hacen el mejor toreo de la historia y ante el toro más bravo y grande de la historia.
No obstante, y aunque cansados y hastiados ante tanto antitaurinismo alevoso, no declinamos en nuestro empeño a lo que denunciar tropelías se refiere. Estas imágenes nos llegan desde América, y el deber de los que amamos el Toro y la Fiesta es hacerlas públicas para que todo el mundo sepa que a la Fiesta de los toros se la están cargando desde dentro los cabrones que llevan sus riendas (y perdón por la expresión, pero es el calificativo más suave que se me ocurre en este momento). Pasen y vean:
Por cierto, ¿y la prensa, qué dice al respecto? Pues ya ven...:
Eso sí, cuando ven que hay quienes no tragamos y tenemos peligro dejar el chiringuito en paños menores, pronto sacan la cabeza para despotricar contra ellos, contra los que pagan y tienen derecho a reclamar integridad y dignidad.
Nota: Desconozco la autoría de las fotografías. No obstante, si el/la/los autores se dan por aludidos, transmítanlo a través de comentario, y enseguida se asignará su correspondiente autor a cada foto. Gracias.
viernes, 21 de noviembre de 2014
REGURREGURREGU
El inolvidable e irrepetible Joaquín Vidal, a través de su libro TORO, el cual editó conjuntamente con el fotógrafo Ramón Masats, nos acerca a esta entrañable y divertida anécdota que vivió en una finca:
"Acudí a hacer un reportaje y el fotógrafo que me acompañaba era Fernando Botán y al cual me unía cierta amistad, pues habíamos sido condiscípulos en los escolapios durante nuestra edad párvula y de ahí devenía una confianza que solía manifestarse gastándose bromas.
El ganadero nos iba mostrando la finca en un tractor. Él conducía, nosotros dos íbamos sentados en la parte trasera de un remolque de poca alzada. Desde delante, el ganadero nos explicaba en voz alta cuanto quería enseñarnos. Yo escuchaba, observaba atentamente e iba anotando datos; Botán sacaba fotos. Nos detuvimos en los comederos, bajó el ganadero y se puso a llenar de pienso los cajones ayudado por el mayoral, mientras nosotros seguíamos en el remolque guardando la compostura debida y sin mover un músculo, pues los toros nos merodeaban con inquietante proximidad y no convenía llamar la atención.
Yo escribía pausadamente. Botán tiraba fotos cuidando no hacer movimientos bruscos. Y de repente, para mi asombro, me susurró:
-No me hagas cosquillas.
¿Cómo iba a hacerle cosquillas si tenía las manos delante ocupadas por el bolígrafo y el bloc de notas? Lo tomé como una de esas bromas que nos veníamos gastándonos, y aunque me pareció extrañísima, seguí a lo mío sin pronunciar palabra. Pero Botán insistió:
-¡Que no me hagas cosquillas, coño!
El tono no era en absoluto de broma, evidentemente, y esta vez le pregunté si se había vuelto majareta.
Hubo un breve silencio, fruto de una intensa reflexión. Nos miramos, comprobó que no era yo quien le hacía cosquillas, nos volvimos, y se nos heló la sangre.
Era un toro el que le hacía cosquillas.
Era un toro que se había engolosinado con la paja del remolque y al hincar el morro, sin querer, le hurgaba los costados con un pitón.
Llamé al ganadero. Y no me oyó. No me oía, ni él ni nadie, porque en realidad no me salía la voz. Abrí la boca, movía frenéticamente los labios, forzaba la garganta y todo resultaba inútil, pues las cuerdas vocales se habían helado también. A Botán no le salía la voz tampoco. Nos habíamos quedado mudos, y con motivo, pues nos dábamos por muertos. Quiso la fortuna que, por pura intuición de que algo raro sucedía, el mayoral se diera la vuelta y, al ver la situación, ronroneó: "Regurregurregu", y el toro, que entendía el idioma, apartó la cabeza, giró el cuello y se marchó pesadamente, pasito a paso.
Han transcurrido muchos años y nunca he acabado de entender por qué no nos pegó una cornada, teniéndolo tan fácil. De haber sido Joselito o Belmonte, quizás: le hubiera procurado cierta gloria. O, por lo menos, un buscador de espárragos, a los que los toros tienen especial inquina. Un toro ve en la finca un hombre cogiendo espárragos y le pega una cornada en la ingle. En cambio, dos periodistas con cámaras y con bolígrafo no son nadie, no sirven para pasar a la historia, no vale ni el tiempo que emplea para pegarle un revolcón.
Regurregurregu es la palabra mágica, acaso bíblica, con poderes exorcizarores y polisémica significación".
jueves, 13 de noviembre de 2014
¡PREPARADOS, LISTOS........ DESENFUNDEN!
Por la amiga Gloria, a través de El Chofre:
Rechazar el uso de las fundas en los pitones del toro no es cuestión simple.
Obviando la falta de información concreta y verídica, pues es evidente que manejar teorías tajantes no nos compete ni es la causa de nuestras demandas, el tema se presta a numerosas y enrevesadas interpretaciones.
De un lado, conceptos fariseos aderezados con prácticos ofrecimientos: espacio, protección, heridas, consecuencias nulas...
Del otro, permitánme posicionarme, quienes basamos nuestro repudio en el respeto y admiración por el animal hierático y sagrado, detestando cualquier tipo de manipulación mecánica en pro de las ganancias y el provecho de los eternos cuatreros que, abusando del vil potro de tortura o mueco, castigan, humillan y "preparan" al toro para ser un elemento más en sus oscuros manejos.
Demandamos de forma obstinada un animal combatiente, con todas sus armas, completo, intacto, que no rehuye la pelea porque desconozca, a fuerza de ir revestido, la capacidad de sus armas.
Mucho nos tememos que este uso y abuso en las resinas compuestas, forma parte de este maléfico juego cuyo nocivo resultado sea el de crear un animal cobarde y apacible.
Resulta curiosamente bochornosos comprobar cómo los hierros más comerciales se doblegan descaradamente ante estas funestas innovaciones; otro ejemplo claro de la terrible "modernización" anunciada bombo y platillo en mano, por el taurineo codicioso e interesado.
Y, de nuevo, el aficionado padece esa abominable ceremonia ataviada de "plasti-pitones" incompatible con el transcurrir de una lidia íntegra y verdadera a poco que se le exija.
Amamos el Toro tal y como lo parió la vaca-madre, sin aditivos, por muy empaquetados que vengan en fibras de vidrio o látex.
Entre tanta inmundicia, resulta gratificante asirse, cual clavo ardiendo, a las sabias y esperanzadoras palabras de los genuinos ganaderos, que aunque minoritarios, luchan y basan sus apuesta en el apasionamiento que genera la legítima y mayestática grandeza del toro de lidia.
Sirvan como ejemplo dos de nuestros muy respetados vaqueros románticos.
D. Fernándo Cuadri: "No apruebo las fundas ni ética ni estéticamente. Es cuestión de respeto. Atenta contra la libertad del toro. Ir al campo y ver los toros con las fundas, la verdad, no nos gustaría".
Doña Rita Vaz Monteiro: "Los pitones son sagrados en la plaza de toros. Estoy totalmente en contra de las fundas, las peleas hacen parte de su comportamiento, es saludable, se miden, marcan su territorio, se imponen frente a sus pares y está inscrito en su código genético".
Desenfunden pues, sus juicios, respetados lectores y si lo creen oportuno, alcen el grito en contra de tanta zafiedad, adulteración y desconsideración por parte de esos que Uds. conocen sobradamente...
lunes, 27 de octubre de 2014
UN TORO EMPUJANDO AL CABALLO
El toro se lanzó a por el caballo. Enloquecido, arremetió con los cuernos con todas sus fuerzas. Esto era pelea. Esto era no saber nada que no fuera rajar, rajar, arremeter y empujar. Esto era olvidarse del dolor del morrillo, no oler la sangre que le corría por la espalda, no sentir la atracción de la puerta del otro lado de la plaza. De pronto aparecieron dos bultos: aquellas cosas que no eran pelea sino persecución y que quizás él ahora comiera e inmovilizara como al caballo. Lo sacaron del picador burlándose, y luego desaparecieron.
Texto y foto: Toros en Iberia, Robert Vavra.
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