lunes, 20 de octubre de 2014

EN ESTREMERA TRIUNFÓ... EL BARBERO

A estas alturas de la película, otra persona ya pasaría olímpicamente de ponerse tiquismiquis. Pero en este blog no podemos evitar ser muy raros y muy rancios (y mira que lo sentimos de veras). Pero es ver un pobre toro mutilado, exento de casta y fiereza a la par que se derrumba cuan castillo de naipes; o bajonazos infames, o puyazos paletilleros, y hasta subalternos mendigando trofeos, y uno no puede resistirse a la tentación de mostrar su más profundo rechazo. Bien podría parecer esto una crónica de cualquier festejo de la mismísima plaza de Las Ventas, que hasta ese punto de degeneración hemos llegado, todo hay que decirlo; pero ésto es una crónica de una novillada picada en una plaza de tercera, concretamente en Estremera, pueblo del que soy oriundo y vivo los 365 días del año. Y creo, modestamente, que hay que ponerse un poquito tiquismiquis (un poquito solamente), ya que en los pueblos, creo, también tenemos derecho a un espectáculo íntegro, que para eso también se paga la entrada, por si alguien lo duda. Pero, como ya hemos dicho, ésto está a la orden del día hasta en la primera plaza del mundo, ¡¡como para pedir lo contrario en un pueblo!! De los cuatro novillos lidiados (anunciados de José María López, o el Cabra en el argot; pero luciendo otro hierro distinto, creemos que de El Boyeril y César Chico) solo uno, tercero, mostró dureza de patas y más dificultad, esto último a consecuencia de lo nefastamente mal que le hicieron las cosas en banderillas. Los otros tres, inválidos, descastados y rematadamente bobones, sin nada más que añadir. Dirán que con toros fieros, encastados e íntegros de pitones, a los chavales se les quita la ilusión y las ganas de ser toreros. Pero, ¿y con un animalito que se arrodilla más que una monja durante la cuaresma? Y no digamos ya al aficionado, pero a ése como hoy en día no cuenta más que para pasar por taquilla, que le zurzan. Los chicos de hoy, pues miren, uno era su tercera novillada en 2014 y con los del castoreño, y el otro hacía su debut con picadores hoy. Y una cosa es pedir un espectáculo íntegro donde se respete, qué menos, el reglamento y la dignidad del toro, y otra muy distinta exigir a un niño como si estuviera en Madrid o Bilbao. De Abel Robles, me quedo con lo bien que toreó a la verónica a sus dos oponentes, y con la estocada con la que liquidó al tercero. Pero como se le ve un torero que quiere quedar al servicio del toreo moderno, poco más puedo reseñar de él. Cortó una oreja a cada uno de sus oponentes. David White "el Irlandés" debutó con picadores esta tarde, y en él pude ver que le gusta mucho dejar a los toros en suerte en el caballo, y además con variedad de remates. También, que le gusta torear con desmayo. Todo un lujo en tiempos en los que los retorcimientos están muy en boga. Llegó incluso a dejar tres naturales soberbios, los cuales quedaron en muy poco dada la borreguez del pobre animal que había delante. ¿Quizás con un toro con más casta y que transmita más? Que lo piense mientras machaca el carretón con el estoque, que lo necesita por cierto. Mucho paro y mucha hambre al barbero el año que viene.

martes, 14 de octubre de 2014

APLAZADO EL FESTEJO DE ESTREMERA (MADRID)


En el cartel, 4 novillos de José María López de la Torre (procedencia Torrestrella), para Abel Robles y David White "el Irlandés", que debuta con picadores. La hora fijada es las 17:00. Al finalizar la novillada, habrá capea.

Por la mañana, a las 11:00, encierro con los novillos a lidiarse por la tarde.

lunes, 6 de octubre de 2014

TOREAR NO ES DAR PASES

Supongo que aquellos que sean lectores habituales de este humilde blog, estarán ya cansados y quemados de leer en mis escritos la viejísima consigna de que torear no es lo mismo que dar pases. Hoy, además de volver a basar uno de mis escritos en esa consigna, tengo la suerte de que hasta voy a poder acompañarlo con un ejemplo del que muchos hemos sido testigos hace unas horas: las dos orejas que se han cortado en la última corrida de esta Feria de Otoño de 2014. Una, la de Diego Urdiales, llegó en el segundo de la tarde tras una faena en la que el torero de Arnedo, amén de desprender un aroma a torería muy poco común hoy en día e ir con la verdad por delante, ha toreado. Simplemente eso, ha toreado. Nada más. Exprimió lo poco que tenía el de Adolfo Martín con unos naturales en los que dio el pecho y ofreció los muslos sin trampa ni cartón, mandó en la embestida bajando la mano y trayendo al toro adonde había que llevarlo: detrás de la cintura. Templar, y mandar. Lo que llega siendo TOREAR, de toda la santa vida de Dios. Fueron solo unos pocos, cuatro o cinco a lo sumo. Pero, ¡¡qué naturales!! Y que naturalidad, sea dicho de paso. Lástima que el toro tuviera poco fuelle, porque de haberse tragado otros cuatro más, ahora mismo estaríamos hablando de un triunfo mucho más mayúsculo. Antes de eso, Diego ya dejó retazos de su pureza con la mano derecha. Y hubo un momento que hasta osó, entre tanda y tanda, a andar por la cara del toro con un arte y una torería que por un momento pensábamos que era un sueño. Y como la estocada fue sensacional en ejecución y colocación, Diego Urdiales acabó paseando una oreja que premiaba el regreso del toreo eterno a la primera plaza del mundo. La antítesis de todo esto, el pegar pases como quien reparte folletos de propaganda, se produjo en el toro que cerró festejo y feria. Fue éste un animal igual de manso que el resto de sus hermanos, pero llegó con nobleza y manejable al último tercio. Y, aproximadamente una hora después de volver a soñar el toreo verdadero, Serafín Marín puso cordura entre los amantes de la Tauromaquia 2.0 con una faena al uso, de las de poco ajuste, patita atrás, pico y de tirar líneas. Y con susto incluido además, por quedarse en la oreja, cosa que a los del moquero fácil les produce un orgasmo del que tardan días en reponerse. Justo Polo no se puso en su sitio y concedió en despojo que, al lado de lo que se vio anteriormente, personalmente me lo tomé como un cachondeo y una broma de muy mal gusto. El resto de la corrida pasó con más pena que gloria. Mucha pena, sobre todo, que el quinto se hiciera daño en una pata y saliera de sobrero un buey de El Puerto de San Lorenzo que fue una aunténtica guarrería, y por consiguiente nos quedamos sin ver de nuevo a un torero de los de verdad. Serafín Marín con el tercero ni siquiera se quiso ver. Sacó de la manga el as de las ratonerías para hacer peor al toro de lo que, creemos, fue. Tampoco quiso pelearse mucho y se fue rápido por la espada. Uceda Leal también dio una magistral lección de lo que es pegar pases con el boyante animalito que abrió plaza. Pero él se quedó sin premio, primero, porque el toro no le levantó los pies del suelo; y segundo, porque al ser madrileño en lugar de catalán, nadie siente compasión de él y la situación en su autonomía foránea. Con el cuarto no hizo sino demostrar que no estaba para venir en la feria, por mucho que en San Isidro cortara una orejita que, por cierto, muchos ya ni la recordábamos. Se inhibió durante toda la lidia, dejó que el picador machacara al toro en la puerta de arrastre, no lo sujetó ni lo paró de ninguna manera, la brega estuvo llena de capotazos sin orden ni control... Un desastre de lidia, y así quedó el toro, defendiéndose a la mínima y con mucho sentido, por lo que Uceda se fue a por la espada bien rapidito. Destacar, por cierto, a Antoñares, quien expuso en dos buenos pares y recibió un porrazo tremendo. Y todo esto sucedió en el marco de una corrida de Adolfo Martín mansa toda ella, sin codicia en varas ni casta, aunque con algunos ejemplares, primero, segundo y sexto, que salieron toreables. Otra adolfada más y van ya unas cuantas en lo que llevamos de año. Ahí quedan las dos orejas cortadas esta tarde. Una, a un torero; y la otra, a un pegapases. Algo que muchos, muchísimos, deberían empezar a tomar en cuenta. Hasta 2015, mi querida Madrid.

domingo, 5 de octubre de 2014

TRES NATURALES Y UNA ESTOCADA NO SON SUFICIENTES

Al finalizar la lidia del cuarto toro, el deber de una reunión familiar me obligaba a levantar el trasero de mi localidad y abandonar la plaza. Según iba la tarde, en realidad poco me importaba dejar el festejo a medias. Es más, si la cosa hubiera estado funcionando medianamente bien, la broma me hubiera costado cara con mi novia y su familia. Pero no fue el caso, y el disgusto personal me lo ahorraron toros y matador. Los toros, por feos, flojos, mansos y bajos de casta. El matador, por incompetencia para sobreponerse a las circunstancias. Una pena, porque su actuación en mayo y su más que digna temporada nos hacía albergar esperanzas de que podía dar una buena tarde, pero aquella verdad y aquella heroicidad con la que nos puso a todos de acuerdo, pareció ayer que se le quedó olvidada en casa. El primero de la tarde no tenía mucho dentro, y Miguelito le hizo una faena larga y con apenas sustancia. Sólo al final dejó tres naturales de frente e indiscutible pureza que nos despertó del letargo, y que junto a una buena estocada, fue lo único que vimos en toda la tarde. El segundo de la tarde, me dio la sensación de que llevaba dentro más de lo que Abellán le extrajo. El animal no quería medios, más bien más cerrado en el tercio, donde había demostrado buenas maneras en banderillas, pero la faena se realizó en el centro del anillo, donde el animal protestaba en cada muletazo. No hubo acople tras una faena voluntariosa pero carente de interés. El tercero, manso y descastado como el resto, fue nobilísimo y dulce como la miel. Un toro así era para haber reventado Madrid, pero no fue el caso. Aquí es donde Abellán dejó claro que no venía con muchas ganas de torear con la verdad que sí demostró en San Isidro. Tres series de nulo ajuste con la derecha llevando al animal con cadencia, pero metiendo el pico con descaro, descargando la suerte y sin rematar los muletazos. Las ovaciones de la plaza se mezclaban con las protestas de quien recriminábamos esas maneras de tratar a ese toro. La faena fue a menos, y tras pinchar varias veces con la espada, todo quedó en ovación con saludos. El cuarto, lo único que tenía era un comportamiento más propio de una bestia de tiro que de un toro bravo. Hizo bien Abellán en no darse coba con él y quitárselo pronto de en medio. Y aquí abandoné la corrida, y por lo que me cuentan, vi todo lo que había que ver. Los toros siguieron saliendo mansos y sin casta, al matador se le hacía cada vez más cuesta arriba la tarde, y el público y los aficionados se contagiaron ante tanta vulgaridad y tanto aburrimiento. Una pena todo, porque la tarde ilusionaba. Pero a encerrarse con seis toros a Madrid, ya ha quedado visto en otras ocasiones, hay que venir de otra manera.

viernes, 3 de octubre de 2014

UN FINO Y PREVISIBLE PESTIÑO

Decíamos ayer de la novillada de Fuente Ymbro, que si hubiera alguien tan incrédulo como para pensar que no había cosa peor, volviera mañana (o sea, hoy), que se iba a enterar de lo que vale un peine. Y vaya si se ha enterado, ya lo creo que sí. Baste con decir que de los diez toros que han saltado al ruedo esta tarde, ninguno se ha ido sin besar el suelo, y algunos incluso antes de entrar al caballo. Los tres cuvillos lidiados, tal para cual todos: sosos, descastados, mansos y desesperadamente tontorrones, es decir, lo que se preveía. El sobrero de Juan Pedro ni siquiera recibió del montado, y con su trote cochinero y bondad añadida, hubo que tragarlo. El sobrero de Bohórquez, amén de que nos hizo levantar sospechas fundadas de que estaba destinado a alguna de rejones, también fue devuelto por inválido, y en su lugar salió un sobrero de El Torero con una nobleza y una toreabilidad que más quisieran hasta en los sueños de la cumbre del toreo, pero de la cual su matador no se ha enterado. Y el sobrero que hizo de sexto, de El Risco, perfecto para las carretas de El Rocío. Si hablamos de toreros en lugar de toros, la cosa no va a mejor. De Finito de Córdoba, del cual el programa de mano aseguraba que está en uno de sus mejores momentos, podemos decir lo mismo que en sus dos actuaciones en los últimos 16 meses: ha venido a cobrar, pero a cobrar pasando muchísimo miedo. No está para trotes este señor. Por cierto, me gustaría conocer en persona al que redacta el programa; un gran tipo para tomarse unos cubalibres juntos y echarse unas risas, sí señor. Lo de Iván Fandiño es fidelidad a los modernismos imperantes. Un día nos ilusionó con buen toreo y buenas palabras, que por cierto, se las ha llevado el viento, pero su "toreo" es cada vez más ventajista, más retorcido y menos ajustado. Y Daniel Luque, que pasaba por allí como quien va barriendo las calles o leyendo la prensa, a lo suyo: torturar a la parroquia con esas faenas tan largas y tan insustanciales. No hay más que se pueda decir, ni de este señor, ni de los otros dos, ni de la ganadería, ni de la tarde en general, salvando la magnífica actuación de Miguel Martín y Pedro Lara con banderillas y capote en el quinto, respectivamente. ¿Que se podía esperar de un cartel así? Que los mandamases de la Fiesta, junto a sus periodistas lameculos y "afisionaos" palmeros, nos sigan poniendo como ejemplo carteles así. Verán la gracia que nos va a hacer a todos...

jueves, 2 de octubre de 2014

LO QUE SE ESTILA

Ni más ni menos que eso. La moda imperante, el toreo del siglo XXI, la Tauromaquia 2.0. Llámenlo X. Con ésto hemos iniciado la Feria de Otoño, con una señora y bobalicona mansada de los "Niños del Maíz" frente tres novilleros que, se supone, son los más destacados del momento, pero que como el futuro de la Fiesta tenga que recaer sobre ellos, estaremos finos filipinos. Pero como es el pan nuestro de cada día y lo que se demanda, aquí todos a callar y a tragar. ¿Para qué casta, bravura, poder y fiereza, habiendo animalillos flojos, tontorrones que no molestan, si sirven para que el torero se exprese agusto? ¿Y para qué novilleros que tengan a bien cargar la suerte, coger la muleta por el centro del palillo, ofrecerla planchada y torear en redondo, si los figurones de hoy en día hacen todo eso al revés y son famosos, ricos y, además, la gente los aplaude e idolatra? El caso es que hasta este verano, Gonzalo Caballero lo hacía, pero parece ser que esas orejas tan bien ganadas se le han subido tanto a la cabeza, que se ha tomado la libertad de creerse figura y y acomodarse como tal. Si no, no se comprende su actuación tan pésima de esta tarde. Al novillo que abrió plaza le dio muchos pases, desde Manuel Becerra eso sí, sin que ninguno recordara al Gonzalo Caballero que nos deleitó en el mes de julio con ese toreo en redondo y cargando la suerte. Las voces que le llegaban desde el tendido recriminándole las trampas le hicieron salir en el cuarto más puesto en lo que a él se le exige, pero no se terminó de acoplar a un mansurrón que iba y venía sin maldad. La estocada con la que mandó al cuarto al desolladero, sin duda, lo único reseñable de su actuación. Se presentó en Madrid un chiquito rubio de Espartinas llamado Borja Jiménez, y al cual el programa de mano le atribuía "una salida a hombros por la Puerta del Príncipe de Sevilla, en Arles, Pamplona, Puerto de Santa María o muchas otras plazas". Eso está muy bien, sí señor, pero si alguien consiguiera meterle en la cabeza al niño que de imitadores de cierto torero de Velilla ya estamos bien servidos, estaría mejor. Mucho mejor, diría yo. Y está todo dicho. También hoy hizo el paseíllo, para volver a entusiasmar a los parroquianos de moquero fácil, la que dicen es revelación de la feria de San Isidro 2014, Francisco José Espada. Particularmente, de aquella tarde guardo recuerdos que no me hacían apreciar grandes cosas en este chaval, pero después de ver esta tarde semejante descaro para pegar trallazos perfileros hacia afuera, me ha terminado de señalar el camino que pretende seguir y, de paso, seguir demostrando que esta plaza es el prototipo perfecto de plaza de pueblo, por si quedaba alguna duda. Las estocadas con las que acabó con sus colaboradores pueden servir como un gran ejemplo en las escuelas para que allí se aprenda como no se debe matar a los toros. Pero no todo ha sido negro esta tarde. Ese buen subalterno que es Curro Robles nos lo pintó todo de otro color por unos instantes cuando, casi de punta a punta de la plaza, se llevó a una mano al cuarto novillo hasta un burladero. El único momento emotivo de una tarde soporífera de novillos y novilleros. Podrán estar contentos todos. Sobre todos los que pagamos, que nos cuelan gato por liebre. O gato por toro, mejor dicho. PD.: Sí algún aficionado o aficionada que peque de cierta ingenuidad ha salido de la plaza afirmando que no hay nada peor que lo de esta tarde, quisiera avisarle que mañana tenemos cuvillos. Solo para que lo tenga presente. De nada.

miércoles, 1 de octubre de 2014

RAFAEL PERERA "EL BONI"


Larga vida al maestro Boni, quien el pasado domingo se vistió por última vez de luces en Sevilla. Siempre nos quedará en la retina esa maestría y magisterio impartido con su capote.

SUERTE TORERO

lunes, 29 de septiembre de 2014

THE CASTA

Me queda una cosa muy clara, una vez ingerido y digestionado correctamente el festejo de ayer domingo en Las Ventas. En la Fiesta de los toros, más allá de "Maestros", arte, filarmónicas amenizando una corrida, cócteles, aplicaciones tecnológicas para que lleven la bebida al tendido, o "juventud taurina", hay un elemento clave alrededor del cual se mueve todo: la casta. Miren, si yo quisiera endulzarme el oído y el ánimo con un melodioso concierto de música, en el Teatro Real de Madrid los hay a pares a lo largo del año. Si quisiera llenarme el buche de delicatessen culinarias, en cualquier tabernáculo de la Plaza Mayor sirven unos bocadillos de calamares acompañados de una cerveza bien tirada por menos de 4€, y sin necesidad de aplicaciones del móvil ni rábanos. Pero una corrida de toros en la que se derrocha tanto cuidado para esas giliflautadas como dejadez y falta de respeto para cuidar su actor principal, véase el Toro, me parece una total fantasmada más propia de Telecinco y su "amor" por la moralidad y ética que en sus programas se derrocha a diario, que del mundo del toro. Si en una corrida hay filarmónicas, grandes maestros y "jartistas" del destor... perdón, del toreo; camareros online o cócteles posteriores al festejo, pero a la par salen cabritas desmochadas y obedientes como un perrito, la Fiesta se va, con perdón, a la mierda. Pero si por el contrario, la casta se hace presente en el ruedo y el Toro, lejos de ser un colaborador, hace gala de su afán de lucha, ya puede venir la mujer barbuda y ejecutar la suerte de don Tancredo haciendo el pino, que la Fiesta recupera su verdadera esencia. Ayer en Las Ventas, en una novillada marcada por la mansedumbre de los seis actores principales, hubo casta y, consecuentemente, emoción y riesgo. Pero pasa que la casta, para el que se viste de luces, es incómoda y pesada y, a diferencia de la nobleza y toreabilidad que derrochan los excelsos toretes a modo de las figuras, hace trabajar y sudar la gota gorda. La casta de un toro hay que cuidarla. A la casta hay que someterla, poderla, aormarla, lidiar con ella, tener recursos para hacerla frente. Si no, puede pasar que la casta se torne en genio y en toro se vuelva a la defensiva. O que se aburra. O que al matador o novillero de turno le deje en paños menores. O todo a la vez. Y este fue el triste desenlace de la tarde de ayer. Hay quien diga que demasiado para unos chavales que están empezando. Puede que sí, pero podría ser argumento que adquiriera verdadera fuerza si los chavales hubieran hecho al menos amago de adaptarse a las condiciones de sus oponentes, y no intentar imponer la monofaena de siempre a estos toros que de tontos no tenían un pelo. Los toretes a modo podrán tolerar que su matador se quede en la oreja o al hilo, que les lleven a media altura, que les den capotazos innecesarios o que les aburran con ciento y pico mil trallazos de cualquier forma. Da igual, el torete no va a tener maldad ninguna. Pero todo eso, a los toros de ayer, si no se revolvían y achuchaban a su matador, se defendían o se desentendían de la muleta por puro aburrimiento. Cosas de la casta. Novilladas, ya no digo corridas, novilladas como ésta, ponen de vuelta y media el escalafón de matadores en menos que de se presigna un cura loco, empezando por esos que van por ahí como "The Maestros". El primero salió flojeando de remos, y por si fuera poco, el paletillazo que recibió del picador lo terminó de destrozar. El presidente Trinidad, muy remolón para devolver inválidos en corridas de "glamour", esta vez para nuestra sorpresa fue rápido para enseñar su pañuelo verde. Se corrió turno y salió el que iba a hacer de cuarto, y aquí empezó la fiesta. El animal salió apretando mucho a los adentros, y a su matador, que no sabe hacer otra cosa que hacer su faena ya preparada desde que hace el paseíllo, como todos vaya, en lugar de sacar hacia fuera a la fiera con capotazos por bajo templando la embestida, tiró el capote y salió corriendo como una vieja. En varas, baste con decir que el animal salió hasta dando coces, y en banderillas se cumplió el trámite rápidamente sin que nadie tuviera agayas suficientes para imponerse al toro y dominarlo. Total, que el bicho quedó en un marrajo no apto para faenas excelsas y "jartísticas", y como eso hoy en día no sirve para crear arte, Luis Gerpe se fue a por la espada muy rápido, sin siquiera doblarse por bajo y lidiar sobre los pies. Más preocupante fue ver cómo daba la suerte natural para acabar con el manso. ¿Qué les enseñáis en las escuelas, por Dios! Con el segundo manso en el ruedo seguíamos todos sin hipo, pero no porque el animalito fuera una alimaña, sino más bien por la torpeza de su novillero, Roberto Blanco, quien con tan mala colocación y tan poco asentamiento de zapatillas se llevó varias tarascadas y hasta una voltereta. Tuvo este animal quince arrancadas para poner los tendidos boca abajo, pero como hoy en día lo que se lleva son faenas larguísimas sin mando y encimismo barato, el animal se fue al desolladero aburrido de tanto trapazo y sin torear. Caso muy parecido al tercer manso, con la salvedad de que esta vez Martín Antequera lo bregó fenomanal y todos pudimos dar cuenta de la excelente embestida del novillo. De la faena del debutante Daniel Crespo nada recuerdo a estas horas, y por algo será. Sí recuerdo que el novillo acudía pronto a los cites y embistiendo como una locomotora del AVE, pero no era el típico mojón que se torea solo. Un toro - piano, que diría la "crítica" taurina actual, por la cantidad de teclas que tenía que tocar. Después de una faena interminable, las mulillas arrastraron otro novillo que se fue sin torear. En cuarto lugar salió el sobrero de Benjamín Gómez, ganadería por cierto que podemos ir tomando muy enserio. Manso y sin emplearse en el caballo, al igual que todos los novillos, pero con muchísima nobleza y casta. Un novillo para hartarse a torear y hacerse figura. Luis Gerpe, aún con el susto en el cuerpo después de vérselas con un marrajo "a contraestilo", toreó a la verónica con poco temple y siempre dando el pasito atrás, pero fue muy jaleado por ello. De nuevo vimos un subalterno lucirse con el capote, Regino Agudo, que nos mostró la exquisita embestida que tenía este sobrero. Gerpe le puso ganas, corazón y mucha tozudez, pero nada más. Ni con el marrajo ni tan siquiera con el toro de cortijo, y ya van ya unas cuantas de veces que este novillero se va sin demostrar absolutamente nada. El quinto manso de la tarde volvió a poner de manifiesto que Roberto Blanco de esto no tiene ni puñetera idea. Todo al revés: si el animal pedía las tablas, el niño a los medios; si por arriba no quería absolutamente nada, la mano como si fuera a parar un taxi en lugar de torear; que había que estar muy cruzadito porque el animal a la mínima iba al bulto, él desde la oreja. Así llegó otro porrazo más para su colección. Pero él se creería que estaba bordando el toreo, porque no se fue a por la espada hasta que no le sonó un aviso, y no volvió el novillo al corral porque el presid... digooooo porque Dios no quiso. Total, que otro novillo tapado que arrastraron las mulillas. El escobar que cerraba plaza fue vilmente destrozado contra un burladero por un banderillero muy hijo de Satanás llamado Ramón Moya y, por si fuera poco, el picador terminó poniendo la guinda al pastel con un marronazo en la paletilla. Total, que tuvo que salir a pasear de nuevo Florito con sus bueyes. Lo sustituyó otro sobrero de Benjamín Gómez que de nuevo volvió a demostrar por qué los aficionados la pedimos para el año que viene, si tuviera género para cumplir el expediente. Poco se empleó en el jaco, pero se comía la muleta, como también se merendó al novillero. Un derroche de nobleza, pero nobleza encastada, no chochona. Mucho para un novillero poco placeado y que encima gusta del toreo moderno. Pero como de autobuses pobló los tendidos, allí pareció que Gallito había resucitado. Milagrosamente, y aún no entiendo como, Trinidad no hizo honor a su fama de orejero, y todo quedó en una vuelta al ruedo en la que nos mostró la preciosa y enorme jeta que el muchachito posee. Como queda reflejado, la casta, o The Casta, fue la protagonista del festejo, y eso hoy en día es mucho. En otros tiempos, esta novillada tan mansa hubiera sido tildada de petardo y gran decepción, pero hoy en día salimos frotándonos los ojos ante tanto derroche de casta. En aquellos tiempos supongo que sería impensable que los asaltadiligencias que mandan en la Fiesta del siglo XXI la evitan y rajan sobre ella con tanto descaro, y siendo secundados por sus lacayos de la prensa. Con todo ello, no podemos felicitar al ganadero ante tanta mansedumbre, pero sí agradecerle que siga trabajando sobre la base de la casta y que se ponga las pilas con la bravura. Que de ganaderos con el espíritu de Pablo Iglesias ya estamos servidos.

viernes, 26 de septiembre de 2014

ETERNO PAQUIRRI

El 26 de septiembre no es una fecha cualquiera en el calendario taurino. Hoy, es fecha para recordar la figura de un mito que pagó el tributo de sangre para forjar su leyenda.
Hoy, los aficionados recuerdan a Paquirri, ese torero dominador de todos los tercios, más tosco que la mar pero a la vez poderoso con la muleta, y sobre todo, uno de los mejores estoqueadores de todos los tiempos.                                        
Hoy, los programas de telebasura, para ser fieles a su morbosa tradición, volverán a hablar de dimes y diretes extrataurinos del torero gaditano, de testamentos, malos rollos familiares, carteles malditos y restante bazofia televisiva que a los aficionados a los toros nada nos interesa.
Como somos unos cuantos a quienes las imágenes y escritos de la trágica tarde de Pozoblanco ya nos resultan cansinos, hoy, en este humilde blog, rendiremos tributo a un mito a través de uno de sus mayores triunfos en Las Ventas.
Así cuentan en la biografía de "Paquirri, nacido para morir" aquella tarde isidril del año 1979:

《Sucedió en Madrid, el jueves 24 de mayo, durante la feria de San Isidro de 1979. En la Venta del Batán destacaba por su trapío una corrida de Torrestrella. Paquirri, el Viti y Palomo Linares están anunciados para matarla. [...]
Irrumpe Buenasuerte. Veleto, negro bragado, listón y girón,  con 533 kilos, y se desata la pasión. Su trapío llena la plaza, que prorrumpe en aplausos. Paquirri lo recibe en el tercio con buenos lances, pero en uno echa el paso atrás. Cierra con una media emocionante. Han cambiado y Rafael Muñoz llega a los terrenos del 9. Paquirri se vuelve a él: "No le des mucho. Lo quiero entero." Buenasuerte va tres veces al caballo. Rafael obecede al maestro y mide el castigo. El segundo tercio se cubre velozmente. Paquirri advierte un inicial gazapeo, pero su preocupación se desvanece cuando comprueba su embestida certera en banderillas. El torero inicia la faena doblándose por bajo. Aún no se ha hecho con el toro, que embiste con la cara alta. Más que embestir, vuela. En los tres redondos que siguen, Paquirri no se centra y escucha una voz: "El palillo por debajo de la pala". Y Paquirri se cruza con el toro. Sólo la fuerza sumada al conocimiento, la concentración y la afición del toreo empujan al hombre hacia ese paso adelante que le coloca en el sitio para dejarse envolver por el toro, como un tornado que el torero atrae hacia sí, lo acompaña con el quiebro cadencioso de la cintura y lo vacía con displicente desmayo en tres redondos rematados con la gallardía del pase de pecho obligado, que devuelve la tormenta al lugar donde vino. Jamás la geometría del toreo, síntesis simbólica del combate, se ha trazado sobre líneas tan vibrantes, sobre un temblor tan hondo. Los "oles" jalean desgarrados, traspasados por la belleza del toreo, y la plaza parece el espacio sonoro donde se escucha la galerna. El toro no va claro por el izquierdo, pero Paquirri se juega definitivamente el ser o no ser con dos naturales imposibles y uno de pecho tan largo como un río. 
La suerte de matar, ejecutada otra vez al volapié, con el torero cruzándose en la embestida alta del toro, que no espera y responde al pase de pecho dado, pero no visto por el diestro, quien con la mirada fija en la cruz hunde clamorosamente su estoque y libera la tensión estética del toreo, que es la belleza burladora de la muerte, y la transforma en pasión colectiva por el triunfo del hombre. Ya no hay discusión. Ni siquiera el presidente escudriña pañuelos. Saca el suyo por dos veces, inmediatamente. Arrastran al toro y el público pide que le den la vuelta al ruedo. El Viti en ese momento abandona el ruedo y hace asentidos gestos de que, en efecto, el toro la merece. Ya es de noche. Los focos de la plaza refulgen sobre las lentejuelas del vestido de Paquirri quien, aupado a hombros, recorre el anillo. La ovación dedicada al toro empalma y se acrecenta para despedir al torero que sale por la puerta grande.》

jueves, 25 de septiembre de 2014

"EVOLUCIÓN" DEL TOREO (DESCRIPCIÓN GRÁFICA)




Foto del grupo de Facebook "Fraude & friends".

#BARCELONATORERA

 
PLAZA ANTIGUA DE LA BARCELONETA O "EL TORÍN", 1913
 
 
PLAZA DE LAS ARENAS, 1913


PLAZA DEL SPORT, 1914
 
 
PLAZA MONUMENTAL DE BARCELONA, 1917
 
 
 
Pasa otro 24 de septiembre, día de La Merced, y la Monumental de Barcelona sigue cerrada a cal y canto. A la espera del fallo del Tribunal Constitucional, en el cual está depositadas todas nuestras esperanzas, los aficionados catalanes siguen viviendo del recuerdo y la nostalgia de los años gloriosos de esa Barcelona tan taurina que hasta llegó a tener funcionando al mismo tiempo, como demuestran estos carteles, tres plazas de toros:
 
PLAZA DE TOROS ANTIGUA DE LA BARCELONETA O "EL TORÍN": Primera plaza de toros construida en Barcelona. Fue inagurada en julio de 1834 y estaba ubicada en el barrio de la Barceloneta, mientras que la última corrida que en este ruedo se celebró data del 23 de septiembre de 1923. Años después fue derruida, por lo que a día de hoy no se conserva ningún vestigio.
 
PLAZA DE TOROS DE LAS ARENAS: Inagurada el 29 de junio de 1900. Amén de festejos taurinos, en este ruedo también se han celebrado mítines políticos, veladas de boxeo, carreras ciclistas,  partidos de baloncesto, circos, verbenas y hasta llegó a servir en los años de la Guerra Civil como cuartel del ejército republicano.
La última corrida celebrada en Las Arenas data del año 1979, y en la acutalidad está convertida en un centro comercial.
 
PLAZA DE TOROS MONUMENTAL DE BARCELONA, ANTES EL SPORT: Inagurada en 1914, en 1916 fue remodelada y rebautizada como Monumental de Barcelona. Tres años después de su cierre, no perdemos la esperanza en que los toros vuelvan a pisar su ruedo.
 
Y digo yo, que después de llegar a la situación actual de la mano de unos políticos con la doble moral necesaria como para blindar los correbous y prohibir las corridas, amén de pedir libertad para la "autodeterminación" de su pseudonación pero negarnos la misma libertad a los aficionados... ¡¡y para más inri políticos en su mayoría curruptos!!, ¿qué pensarían Gallito, Belmonte, Pastos, el Papa Negro, el Gallo y tantos otros muchos si lo vieran? Supongo que lo mismo que pensamos la mayoría: que sin la inestimable ayuda de Matilla y Balañá no hubiéramos llegado a esto.
Y mientras, los aficionados esperanzados en que algún día la Monumental reabra sus puertas para dar corridas de toros.
 
 
#BarcelonaTaurina
#BarcelonaTorera
#FuerzaNovilleros (no los olvidamos)
#FuerzaDavidMora (tampoco le olvidamos)


lunes, 22 de septiembre de 2014

BUEN "PARTIDO"

Los aficionados amantes de la diversidad de encastes tenemos motivos para creer en la recuperación de un hierro mítico que tantas grandiosas tardes de toros nos ha brindado, y que tantos dolores de cabeza nos ha ocasionado en los últimos tiempos: Partido de Resina. No fue una corrida la lidiada ayer domingo para aquellos que se visten de luces para "disfrutar" de las excelsas embestidas de los borregos artistas, ni tampoco para aquellos que gustan de ver faenas de interminable duración. Fue más bien una corrida para lidiar con pulcritud, para dejar los toros en suerte en el caballo y picarles lo justo y necesario en el sitio correcto, para poderla con recursos y sabiduría lidiadora, y por supuesto para no excederse de 15-20 muletazos. Pero claro, ¿quién de los que hoy se visten de torero son capaces de todo eso? De haberlos, ayer desde luego no hicieron el paseíllo en Las Ventas. Aunque bien es verdad que de la terna actuante, por unas cosas u otras, poco se podía esperar. O nada. José María Lázaro es un torero que apenas torea y del que se podía esperar escaso oficio, como así fue; pero eso no quita para que su picador le asesine a sus dos toros. El toro que abrió plaza apretó en varas, aunque con un solo pitón, hasta tal punto de derribar el jaco. Aun recibiendo él solito lo que reciben tres corridas juntas de las figuras, todavía llegó a la muleta con el combustible suficiente como para poner la plaza boca abajo con 15 muletazos. La inexperiencia y también las pocas ganas de pelearse del matador hicieron el resto para que el animal se fuera al desolladero sin torear. Toros 1-0 Toreros. Con el segundo en el ruedo, lo que debía ser un festejo serio en la primera plaza del mundo, se convirtió en una esperpéntico capea de pueblo. Ningún capote fue capaz de fijar al toro, quien se paseó por el redondel a sus anchas como si de su casa se tratare. Si hasta daban ganas de tirarse a hacer un recorte. Con semejante lidia, el animal llegó al tercio de muerte a la defensiva y orientado, y haciéndole pasar un mal rato a Pérez Mota, quien no fue capaz de dominar al toro. Toros 2-0 Toreros. El tercero fue un toro huidizo y a la vez con mucho que torear, claro que había que sudar la gota con él. Así lo demostró el subaltermo Alberto Martínez durante brega en banderillas, donde se vió como embestía por bajo de manera espectacular. Pinar no estuvo ni mal, ni muy mal, ni pésimo. Estuvo peor que todo eso. De las pocas veces que fue capaz el matador de dejarle la muleta puesta y llevar al toro toreado, quedó patente cómo el animal perseguía las telas con codicia y casta. Pero como el matador solo se limitó a tirar líneas tomando las debidas precauciones, hasta el animal se aburría de semejante pegapases. Toros 3-0 Toreros El que hizo de cuarto fue el único que manifestó flojera en los remos, pero no porque su naturaleza fuera de inválido. Aquí de nuevo entra el picador de JM Lázaro, Manuel Cordero, quien propinó, primero, casi en toriles y con el toro empujando con poder, un paletillazo y un segundo traserazo, sin rectificar ambos. Desde luego la actuación de este señor ayer fue de noche en el calabozo y una fuerte sanción. El animal quedó mermado y llegó al último tercio defendiéndose. El matador no quiso darse tampoco mucha coba y optó quitárselo pronto de encima. Toros 4 - 0 Toreros El quinto fue una joya. Una auténtica preciosidad que decía mucho del porqué a estos toros se les conoce como los "toros guapos del campo bravo español". Una delicia para la vista. Un animal así no podía fallar. No lo hizo. Tras una buena pelea en varas, llegó a la muleta con nobleza y cierta casta para hacerle la vida imposible a un Pérez Mota que naufragó ante tanto trallazo y falta de mando. Gran ovación para el toro y aplausos con cierto aroma gaditanos para el torero, y que fueron secundados con protestas. Toros 5-0 Toreros Cerró plaza otra pintura que acabó el tercio de varas, raramente, con borbotones de sangre hasta las pezuñas. Por si hace falta decirlo, aquí se terminó el toro, aunque la arrancada que tuvo al sacárselo el matador a los medios da a pensar que ahí había otro toro diferente al que nos hicieron ver. Toros 6-0 Toreros Con buen sabor de boca abandonamos la Plaza de Madrid, una plaza a la que los "pablorromeros" han honrado lo poco que queda de su excelsa categoría con una corrida en la que Toro, con sus problemas y sus encantos, ha vuelto a estar presente. Buena falta hace.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

CRV Y SUS COSAS

Mientras CRV raja del origen y la historia de la Tauromaquia y lo tilda de "tradición traicionada"...









...no duda en calificar la verdadera tortura animal y la falta de respeto al Toro como "fiesta del pueblo" y "evolución".






Porque es una tradición ancestral que forma parte de la cultura taurina, porque es parte de nuestra historia, y porque es parte del origen de la Tauromaquia...

¡¡VIVA EL TORO DE LA VEGA!!