martes, 2 de abril de 2019

FERIA DE SAN ISIDRO (III): LAS NOVILLADAS

Tres novilladas con picadores, como lleva haciéndose prácticamente toda la vida. Tres novilladas con los hierros, respectivamente, del Conde de Mayalde, La Quinta y Fuente Ymbro. Plantel ganadero atractivo, que podría haberse mejorado muy mucho si en lugar de la del Conde de Mayalde se hubiera apostado por otro hierro con más picante en la sangre que recorre sus venas. Pero así las cosas, es lo que toca y de poco o nada serviría quejarse.


¿Qué es lo que tenemos entre los encargados de lidiar y estoquear esas tres novilladas? Pues de todo un poco. Por un lado tenemos a uno de los poquísimos novilleros que ilusionan de veras al aficionado, que es Francisco de Manuel. Novillero este con muy buenas maneras pero al cual todavía le falta oficio, como bien demostró el pasado 24 de marzo en la primera novillada de la temporada. Viene a San Isidro para vérselas con los utreros de La Quinta, encaste el cual ha tenido oportunidad de conocer muy a fondo.


De los ocho nombres restantes, así como de los demás que componen el escalafón de novilleros con picadores, ¿es Francisco de Manuel el único novillero que hoy en día le ilusiona de verdad al aficionado? Por lo menos, de los diez o quince novilleros punteros que hay funcionando, parece ser que sí. No había más que darse una vuelta domingos anteriores, a la salida de las novilladas celebradas en Las Ventas, y quedarse escuchando en los corrillos de los aficionados. Circunscribiéndonos exclusivamente a lo que hay para San Isidro, los nombres de Rafael González, Juanito, Marcos, Ángel Jiménez y El Galo sí son ya conocidos en este foro. Rafael González participó en la novillada inaugural de la temporada, y en esa tarde dejó más o menos lo mismo que en sus anteriores comparecencias por aquí: nada. Algún despojo conseguido la pasada temporada, pero más por la benevolencia del paisanaje que se traía en autobús que por lo realizado capote y muleta en mano. João Silva "Juanito" es un novillero portugués que ya ha pasado por Madrid en varias ocasiones, la última en la pasada feria de Otoño. Su bagaje en esta plaza no pasa de discreto, y las sensaciones dejadas entre los aficionados no distan mucho de la indiferencia. Marcos Pérez, anunciado como "Marcos", tiene un rancio abolengo taurino en su familia, pues es nieto del ganadero Domingo Hernández e hijo de Maximino Pérez. Casi , que dirían los castizos. No es raro, pues, que le tengamos ahí, en lo más alto del escalafón y anunciado en las ferias más importantes y bien colocado. Dos tardes la pasada temporada en Madrid (debutó en esta plaza en San Isidro de 2018), en las cuales no despertó lo que se dice grandes pasiones entre los aficionados congregados en el granito. Ángel Jiménez también es un viejo conocido por esta parroquia, y lo cierto es que, en las primeras comparecencias, sus maneras despertaron interés y ganas por volver a verlo. Todo eso, por desgracia, se diluyó hace tiempo, y ahora viene como uno más. De El Galo también tenemos nuestras referencias, las cuales fueron adquiridas el pasado mes de julio con motivo de las novilladas nocturnas. Se plantó aquella noche veraniega en Las Ventas con intención de arrasar como un huracán. Y el chico arrasó, vaya si arrasó. Quites (o así lo llaman ahora) muy julianos, pares de banderillas afandilados, molinetes de rodillas, trapazos mirando al tendido, desplantes y guiños de cara a la galería... Y como colofón, estocada tirándose sin muleta. Vamos, que arrasar, lo que se dice arrasar, sí que arrasó, pero con lo único que arrasó fue con las maneras ortodoxas que le convierten a la Tauromaquia en un arte serio, de las cuales no quedaron ni rastro y acabaron los aficionados por creerse que nunca había existido tal cosa.


Tres son los que restan, y al parecer, en este 2019 harán su primer paseíllo en Madrid. Por un lado, el mexicano Diego San Román, quien hará su presentación en esta plaza el día 1 de mayo con motivo de la miniferia de la Comunidad de Madrid, ante una novillada de Montealto; y además, matará la novillada de Fuente Ymbro dentro de la feria. Y por el otro lado están dos novilleros llamados Fernando Plaza y Antonio Grande. Un servidor, en un ejercicio de honestidad, reconocería que esos dos nombres no le suenan absolutamente de nada, y ha de indagar en San Google para poder tener referencias sobre ellos. El primero, Fernando Plaza, hijo del banderillero Fernando José Plaza, se ha hecho en la Escuela Taurina de Madrid. Al igual que Diego San Román, hará su debut en esta plaza el 1 de mayo ante la novillada de Montealto, y posteriormente se las verá con la de Conde de Mayalde en la primera novillada de la feria. Por su parte, Antonio Grande es de Salamanca y también es nuevo en Madrid este año. Se anuncia con la novillada de Fuente Ymbro.


Esto es lo que hay en cuanto a novilladas para San Isidro, habiendo en ellas algún que otro nombre que ilusiona, otros cuantos ya bastante vistos, y tres novedades que, se quiere y desea, se conviertan en nuevas ilusiones para el aficionado.








lunes, 1 de abril de 2019

DOMINGO MADRILEÑO: FRÍO Y NADA MÁS

¡¡Qué frío!! Y parecía que había venido ya el verano para quedarse, y que era hora de guardar la ropa de invierno, quitar las mantas de la cama; y sacar los polos de manga corta, las bermudas y las sandalias. Había que estar muy loco para dejarse ver por los toros en semejante tarde de perros, amenazante de lluvia, con un frío del copón y tal cartel: novillos de José Luis Pereda para Juan Carlos Carballo, El Chorlo y Adrien Salenc. O lo que es lo mismo, un hierro que asoma por aquí año tras año sin dejar apenas nada trascendental; y tres novilleros ya conocidos en Madrid pero que no han dejado lo que se dice huella en el aficiondo. Lo dicho: como un cencerro había que estar. Será por eso por lo que hemos acabado esta tarde dejando el calor del hogar en beneficio del frío tendido y el predecible aburrimiento producido con lo que sucedía en el ruedo.

"Si lo sé me quedo en casita, tan agustico", pensábamos muchos mientras el festejo se iba desarrollando y los aficionados apostados en el granito nos quedábamos pajaritos a causa del frío. Porque en esta tarde es lo único que ha habido: frío. Frío y aburrimiento, a partes iguales. Y entre medias, un novillo de bandera. Uno de esos novillos cuya perfecta descripción sería "el novillo soñado en el lugar y momento adecuado". Un novillo de bandera en la muleta que no peleó con demasiada presteza en varas, fue poco castigado y manseó, como toda la novillada. Un novillo que ya en banderillas empezó a arrancarse con alegría y embestir con mucha dulzura en los capotes que le ofrecían los peones, refrendando tan halagüeñas condiciones en el último tercio. Un novillo para reventar Madrid y alzarse figura indiscutible de la novillería. ¿Ocurrió esto último? Pues... Baste con decir que el animalito se fue al desolladero con las orejas puestas.
Adrien Salenc fue el agraciado a quien le tocó el gordo, y lo cierto es que el chico fue generoso a la hora de lucir al animal, manejando muy bien los tiempos y las distancias. Pero a la hora de lo verdaderamente importante, que no es otra cosa que parar, templar y mandar, la cosa hizo aguas. Un buen inicio doblándose por abajo por el lado derecho, al más puro estilo talavantiano, pareció el preludio de algo importante, pero nada más lejos de la realidad. La faena instrumentada por el novillero no dejó de ser una más de las que se estilan hoy en día, de esas repletas de trapazos citando perfilero, y echando al novillo fuera usando el pico con mucho descaro. Y tan larga, que le sonó el primer aviso mientras se hallaba todavia pegando pases como un poseso. Quizás si hubiera matado bien y a la primera se le hubiera pedido la oreja, pero un pinchazo (del que salió violentamente prendido aunque sin consecuencias, por fortuna) secundado de una estocada trasera y varios golpes de verduguillo, le privaron de tales honores.

La novillada no tuvo apenas más historia. La casta en los animales de Pereda apenas hizo atisbo de asomar, y las buenas maneras de la terna menos aún. Juan Carlos Carballo abrió plaza con un novillo inválido y soso con el que se limitó a tirar líneas, sin dejar nada relevante. Tan pocas cosas como las que dejó ante el complicado cuarto, mansazo el cual huía al abrigo de las tablas desde que los peones le echaban el capote. Aun con esa condición, se empeñó el novillero en hacerle faena en los medios, pero tuvo que desistir y cerrarlo más pronto que tarde. En sus terrenos, el novillo llegó a embestir con más claridad, pero su matador no consiguió meterle mano en una faena poco pulcra y con aún menos dominio. El uso que hizo Carballo de la espada, muy deficiente durante toda la tarde.

Completó la terna Jesús Díez "El Chorlo", a quien repetían en Madrid después de, dicen, "una actuación valentísima el pasado mes de septiembre ante un novillo de Saltillo". Con un bagaje a sus espaldas de dos novilladas en 2018 (incluida la de Madrid), lo raro hubiera sido que el mozo hubiera quedado bien en esta tarde. Y menos aún con el lote que sorteó, compuesto por un segundo novillo que le costaba un mundo arrancarse en cada muletazo, y un quinto noblote y soso que tenía muy poco dentro. Sus quehaceres no pasaron de discretos, y en ambos el personal acabó pidiendo la hora, pues pasó mucho más rato de la cuenta pegando pases insustanciales. Tanto, que le sonó un aviso cusndo todavia no había entrado a matar al segundo novillo. Igual que sus compañeros, muy mal con la espada.

La novillada de Pereda salió muy pero que muy justita de fuerzas, manseó mucho y sacó muy poca casta. La poca que pudo haber corrió a cargo de ese tercer novillo. La suerte de varas fue un desastre en esta tarde, pues se picó muy poco y de forma pésima, y ni siquiera hubo ningún tercio de banderillas que quedara para el recuerdo. En definitiva, una tarde ideal para haberse quedado en casa. Y las que nos quedan como esta...