domingo, 10 de febrero de 2019

A OTRO PERRO CON ESE BOMBO, SIMÓN

-- "¿Cuántas probabilidades hay que de que haya bombo el próximo San Isidro?", preguntó el juntaletras.
-- "El 100%", respondió el vendehumos.



Un simple extracto de la entrevista realizada por David Casas al empresario de la plaza de Madrid hace no mucho tiempo, y la cual hizo que a muchos nos entrara la risa tonta. ¿Bombo en San Isidro, con las figuras de mantequilla por un lado y ganaderías a las que no andan nada acostumbrados por el otro? La cosa tenía la misma credibilidad que Emilio Muñoz asegurando que un día cortó oreja en Madrid, en verdad. Pero seamos cautos, al fin y al cabo será el tiempo quien dictará sentencia.

Pasó efectivamente el tiempo, nos adentramos en el mes de febrero, los carteles de las primeras ferias empezaron a salir a la palestra sin novedad alguna, rumores por otros lados que hacían presagiar que, efectivamente, aquí no va a cambiar nada de nada,  hasta que... ¡¡Zas!! "COMUNICADO OFICIAL DE PLAZA 1: ¡¡HABRÁ BOMBO EN SAN ISIDRO!!". Sí, un bombo que confeccionará las combinaciones de la feria; o mejor dicho, dos bombos: uno para ganaderías y otro para los toreros. Qué bonito quedaba el titular. Pero como no es oro todo lo que reluce, bastaba con seguir leyendo el comunicado completo de la empresa para percatarse de que en realidad se trababa de una patraña, otra más, del palabrero gabacho. ¿O qué pensábamos, que los figurones de todo y de a la vez nada iban a consentir someterse a sorteo habiendo de por medio nombres tan selectos como Baltasar Ibán, José Escolar, La Quinta o Saltillo? Quien pensara que iba a ser así, o bien llegó a esto hace medio telediario, o tiene la misma inocencia que una criatura la noche de reyes.

Así pues, el bombo de Simón para San Isidro en nada se parecerá al bombo que Simón se sacó de la sesera el pasado Otoño, un bombo a través del cual se realizó un sorteo puro, de verdad. Y que, sea dicho de paso, dio resultados más que satisfactorios. El nuevo bombo de Simón no deja de ser una especie de alfombra roja ideada para que los mandamases del toreo se paseen por la plaza de Madrid como siempre se han paseado: con sus tres o cuatro hierros de cámara, a lo sumo; sus comodidades y sin que nadie siquiera les tosa. Como toda la vida de Dios, vamos. O al menos toda la vida de Dios contando desde el momento en que irrumpieron Julián y cía, inventaron el toreo y nada más de lo que se hizo anteriormente sirve. No deja de ser también, o al menos se intenta, una especie de quedabien con la parroquia venteña, algo así como "ahí queda eso, ¿veis como al final sí?".



Pero la realidad es otra. ¿A quién pretende engañar Simón Casas con semejante pantomima? La cosa es bien sencilla: dos bombos; el primero albergará las bolas que sortearán las ganaderías. Solamente diez ganaderías, a saber Jandilla/Vegahermosa, Puerto de San Lorenzo/La Ventana del Puerto, Garcigrande/Domingo Hernández, Juan Pedro Domecq, Fuente Ymbro, Montalvo, Adolfo Martín, Parladé y Alcurrucén (esta última por partida doble). Y el otro bombo albergará otras 10 bolas, una por matador. Total, una ganadería por matador (contando con que Alcurrucén entra por partida doble). Bueno, ¿y qué pasa con los otros dos puestos que quedan vacantes en cada una de estas diez corridas? Según el croquis de Plaza 1, se cubrirán por "toreros que hayan entrado en el sorteo y quieran torear más de una tarde", "confirmaciones de alternativa", "toreros emergentes", "toreros habituales de corridas duras a los que se le dará esta oportunidad", y (aquí viene la auténtica madre del cordero, agárrense) "otros toreros que tengan legitimidad para torear en San Isidro". Esta última ideada como un verdadero cajón de sastre, aunque no haga falta ser muy mal pensado para imaginarse a qué sastres va destinado. Y es que a decir verdad, ¿quién no tiene legitimidad hoy en día para estar en San Isidro, viendo el nivel de años anteriores? Porque, sin ir más lejos, no hace falta retroceder muchos años para encontrarse anunciado feria sí y feria también a uno de los peores toreros que se recuerdan en toda la historia, véase el señor Pedro Gutiérrez Lorenzo "El Capea". Legitimidad tenía el mozo para estar en San Isidro anunciado todos los años, eso nadie puede discutirlo, aunque fuera una legitimidad adquirida pila bautismal mediante. Pero haberla, hayla.
Ah, y como coletilla final, Plaza 1 no deja en el olvido que "los toreros que no entren en el bombo podrán negociar con la empresa cualquier otra ganadería del abono que no sean las que han entrado en el sorteo".


Una vez desmenuzado el estado de la cuestión, queda aún más en evidencia que esto es tan solo un quedabien de Plaza 1 con el cual mata hasta tres gorriones de un solo taponazo: por un lado, un quedabien con los amos y señores del taurineo, para que esto del bombo sea algo meramente potestativo y que no les ate absolutamente a nada. Por otro, un quedabien consigo mismo, por la cosa de no quedarse sin figurines anunciadas en el largo mes de toros que aguarda (una gran hecatombe resultaría ser, cierto). Y por último, haciendo como que queda como un marqués ante los recelosos aficionados. Sobre todo eso...
Porque a decir verdad, esto está ideado de tal manera que no compromete a nadie, mucho menos aún poner a alguien en un brete. Una figura del toreo que se llame X y quiera venir a San Isidro, lo lógico es que diga que sota, caballo y rey y que mata una corrida de uno de sus hierros fetiches, llámese Jandilla, Montalvo o Garcigrande. Y como de eso del sorteo pasa olímpicamente, cuela perfectamente como "otros toreros que tengan legitimidad para torear en San Isidro". Esto sería lo más predecible que pueda pasar. Ahora bien, imaginemos que llega uno o algunos y dicen que quieren entrar al sorteo (que también puede pasar). Las ganaderías a sortear no se salen de ese sota, caballo y rey que llevan arrastrando cansinamente desde hace muchos años atrás, por lo que a fin de cuentas, como puede verse, esto tampoco está preparado para comprometer a nadie. Y llegará alguno que saldrá con que si "Adolfo Martín tal, y Adolfo Martín pascual". Claro que sí hombre, Adolfo Martín nada menos. La misma ganadería que, salvando al buen Chaparrito del pasado año, lleva temporadas y más temporadas agasajando al personal con mojigangas, tanto en mayo como en octubre, de toretes flojos, descastados y que poco honor hacen a lo que un día fue lo del Marqués de Albaserrada. Con que no cuela, no. Más que esta comprometen dos como lo son Puerto de San Lorenzo y Fuente Ymbro, viendo el nivel de temporadas anteriores de unas y otras. Pero Adolfo Martín no, desde luego.


En lo que a esto respecta, no deja de ser este nuevo invento del vendehúmos de Simón otra más de las suyas para intentar dársela con queso al personal, obviamente sin obtener el resultado esperado en muchos casos al considerarlo algunos aficionados una gran estafa. Pero no por ello hay que negarle al invento una novedad muy positiva: la posibilidad de que tengan oportunidad de entrar en "carteles de lujo" ciertos matadores que no están nada acostumbrados a estos menesteres. Y hasta podrían existir combinaciones que, en verdad, pueden resultar atractivas. Soñemos por un momento, ¿imaginan un cartel compuesto por el maestro Ponce, Diego Urdiales y Octavio Chacón para estoquear la de Alcurrucén o El Puerto de San Lorenzo? ¿O a Pepe Moral, autor de una de las mejores faenas del mes de mayo pasado, mojándole la oreja a los colosales Manzanares y Perera en su propio terreno
con otra faena del mismo corte? ¿O a Emilio de Justo cobrando estocadas tan sensacionales como aquellas del pasado Otoño, ante las mismas narices del que nos introdujo el infame julipié?


Un hecho que no deja de ser una mísera cantidad de grano entre la muchísima paja que contiene este nuevo invento de Simón. Pues resulta ridículo, y hasta sobrepasa los límites de lo cómico, comprobar hasta dónde son capaces de llegar los taurinejos para vendernos la moto sin hacer el más mínimo esfuerzo por cambiar verdaderamente las cosas.







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