viernes, 22 de abril de 2016

SALTOS: UNA MODALIDAD TAURÓMACA DE AYER Y HOY

De todas las suertes que se ejecutaban antiguamente, los saltos aún se pueden apreciar en espectáculos taurómacos. El más famoso ha sido el salto de la garrocha, inmortalizado por Francisco Goya en su Tauromaquia y ejecutado limpiamente por expertos saltadores de otros tiempos, como Juanito Apiñani. Este salto, que hemos conocido en tiempos modernos gracias a algún torero (como los subalternos Aurelio Calatayud o Raúl Ramírez), o en espectáculos de recortadores, consiste en esperar al toro con la garrocha en posición levantada hacia el toro; cuando este llega a su jurisdicción, el saltador apoya la garrocha en el suelo para que apalanque el salto, que se ejecuta de cabeza a rabo, saliendo limpiamente de la suerte.




Legendario fue Martincho, del que está demostrado su origen aragonés (concretamente Farasdués, cercano a Ejea de los Caballeros) y a veces se confunde con el que Goya inmortalizó en sus grabados, cuyo nombre era Martín Barcaiztegui. Y es que Navarra tiene una larga  tradición en las suertes de saltos delante del toro. Por ejemplo, el de la mesilla, también representado por Goya, saltando por encima del toro cuando este embiste la mesa sobre la que se encuentra el saltador. No menos arriesgada es la  suerte de saltar a cuerpo limpio delante de los pitones del toro, en una demostración impresionante de poderío físico y destreza.



El salto landés, aún presente en distintos espectáculos taurinos, mantiene viva esta tradición en festejos que se celebran en plazas de toros. Es el presente y será el futuro de este tipo de saltos que se ejecutan a cuerpo limpio, que ejecutaron toreros que serían muy importantes, como Paquiro, Cayetano Sanz y,  a modo de alarde, Joselito "El Gallo", que en tentaderos lo practicó muchas veces. Sin olvidar que Guerrita, en sus tiempos de aprendiz, también realizó esta suerte, llamada del trascuerno.



En la plaza de Madrid, en 1994, un espontáneo sorprendió por su destreza para ejecutar limpiamente un salto de cabeza a rabo sin mancharse. Resultó ser un torero cómico que reivindicaba atención a esta modalidad taurina.



Muy al uso en festejos populares y de recortadores están el salto del Ángel y el tirabuzón. Un experimentado saltador en estos festejos es Julián Gómez Carpio, de Morata de Tajuña, y que los ejecuta con enorme limpieza y espectacularidad. 







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