viernes, 16 de octubre de 2015

Y EL CIRCO NOS MARCARÁ EL CAMINO

Cuántas tardes de toros no saldrá uno de la plaza mentando al circo. Circo para arriba, circo para abajo. Vaya circo en el que están convirtiendo a la Fiesta. Este matador tiene unas formas un tanto circenses. El otro matador no ha salido de una escuela de Tauromaquia, ha salido de un circo. Este nuevo público (que no afición) se cree que estamos en el circo.
Vamos, que si algún circo quisiera algún día reciclarse y proponer nuevas atracciones, bien podría valerse de este lamentable espectáculo que ahora nos cuelan como Tauromaquia. Y reflexiono ahora sobre esto a raíz de una noticia que he leído esta mañana, y que decía algo así como que el ayuntamiento de Zamora, después de declarar su ciudad "libre de circos con animales salvajes", ha tenido que dar marcha atrás y rectificar en su decisión. ¿Y por qué? Eso es lo mejor de todo: porque el dueño del Circo Holiday, un señor llamado Ramón Sacristán, ha tenido los santos coj**** de presentar un recurso contra esta iniciativa, manifiestamente ilegal por cierto. Tan ilegal como que el ayuntamiento zamorano podría incluso incurrir en un presunto delito de prevaricación, entre otros. Ole por el dueño del Circo Holyday, y en genersl por la Asociación de Circos Reunidos que, ante tanto ataque a lo que es suyo, no tardan en unirse para defenderse.

Claro, uno lee estas cosas y, por muy odiosas que sean las comparaciones, no puede dejar de mirase en su ombligo. El ombligo de la Tauromaquia.
La Tauromaquia sufre ataques a diestro y siniestro en forma de injurias, calumnias, prohibiciones en contra de la legalidad establecida, ataques violentos a las personas... Y ¿qué hacemos? O mejor dicho, ¿qué hacen los que tienen verdadero poder para hacer algo? Nada. Nadie mueve un dedo. Nadie se une para hacer justicia. A nadie le parece interesar.
Somos mayoría y, además, tenemos la ley en la mano, pero preferimos quedarnos de brazos cruzados y dejar que los antitaurinazis nos coman el terreno. Ellos salen a la calle, se manifiestan, alzan la voz, recogen firmas, cierran plazas y escuelas de tauromaquia, e incluso vienen a llamarnos de todo a muestra cara y a agredirnos. Y por contrapartida, a los profesionales lo único que se les ocurre es hacer el paseíllo desmonterados en señal de protesta; y a los aficionados, sacar pancartas protestando contra el cierre de escuelas y contra la violencia antitaurina ¡¡en una plaza de toros y ante nuestra propia gente!! Sinceramente, si un servidor estuviera en el pellejo de cualquiera de esos sacos de pulgas que defienden a los animales o sus intereses políticos, a estas horas aún me durarían las carcajadas, la llorera, y tendría la vejiga a punto de estallar. Llevo años ironizando acerca de la supuesta relación de los estamentos mandones de la Fiesta con el PACMA, pero viendo todo este vomitivo panorama, acabaremos afirmando que la realidad superó a la ficción.

Sirva este escrito para ver si a alguien poderoso de la Fiesta le da un ataque de seriedad y se dé cuenta de que tenemos los instrumentos legales necesarios para hacernos respetar ante la chusma animalista.

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