lunes, 4 de mayo de 2015

¡¡AL RICO BISTEC A LA CARRIQUIRI!!

Un amante de la buena carne roja se hubiera quedado con la boca aguada esta tarde viendo salir uno por uno los seis de Carriquiri. Con esas carnes tan abundantes y tan apretadas que han lucido, difícil era no imaginárselos ya despellejados y tostándose en la lumbre. Qué delicioso manjar para ser asados, estofados o a la parrilla. Siendo lidiados y dando espectáculo y emoción a los aficionados a la Fiesta, desde luego que han provocado más de una indigestión. Y aburrimiento, mucho aburrimiento. Y sopor, mucho sopor. No está mal una tarde así a cinco días del comienzo de San Isidro, para eso de ir cogiendo forma y acostumbrarnos a la situación.

¿Quiénes han dado cuenta lidiadora de este prometedor festín gastronómico? Pues tres señores que, por lo pronto, no están anunciados en las próximas semanas en esta plaza, y que por consiguiente les convenía estar a la altura.
Vale que ante semejante bodrio de corrida poco bueno se podía hacer, pero los tres han dejado más o menos claro quien puede tener una nueva oportunidad y quien no. 
Curro Díaz en su día enamoró a la afición de Madrid con su toreo eterno y su personalidad, pero a día de hoy no deja de ser un artista en decadencia. Tres buenas verónicas de recibo al segundo y trincherazo de cartel de toros no tapa su versión cada vez más ventajista y alejada de aquellas maneras auténticas con las que conquistó Madrid hace años.  
Sergio Aguilar es un torero de valor seco, como bien ha demostrado a lo largo de esta tarde, y además tiene una mano izquierda prodigiosa con la que le gusta enroscarse a los toros, como también ha demostrado esta tarde. Pero tiene un pequeño problema, y es que al hombre le gusta coquetear a ratos con esa fea costumbre de retorcerse. Madrid sigue esperando a este torero. 
Y por último el toricantano, un chaval llamado Leonardo San Sebastián que pisaba por primera vez en sus 35 años de vida el ruedo de Las Ventas. Ante dos animales que no le han puesto en demasiados aprietos se ha mostrado con una falta de confianza y de oficio muy propia de quien solo ha toreado dos festejos el año pasado. Y así ha sido como ha perdido los pies en la cara del sexto y el animal le ha mandado a la enfermería con una cornada de dos trayectorias. Solo se le podía ocurrir a Taurodelta anunciar en Madrid a un chaval con tan escaso bagaje (¿habrá influido en algo que el chaval sea hijo de uno de los presidentes de la plaza?). 

A partir del viernes, más. 



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