jueves, 13 de noviembre de 2014

¡PREPARADOS, LISTOS........ DESENFUNDEN!

Por la amiga Gloria, a través de El Chofre: Rechazar el uso de las fundas en los pitones del toro no es cuestión simple.  Obviando la falta de información concreta y verídica, pues es evidente que manejar teorías tajantes no nos compete ni es la causa de nuestras demandas, el tema se presta a numerosas y enrevesadas interpretaciones.  De un lado, conceptos fariseos aderezados con prácticos ofrecimientos: espacio, protección, heridas, consecuencias nulas... Del otro, permitánme posicionarme, quienes basamos nuestro repudio en el respeto y admiración por el animal hierático y sagrado, detestando cualquier tipo de manipulación mecánica en pro de las ganancias y el provecho de los eternos cuatreros que, abusando del vil potro de tortura o mueco, castigan, humillan y "preparan" al toro para ser un elemento más en sus oscuros manejos. Demandamos de forma obstinada un animal combatiente, con todas sus armas, completo, intacto, que no rehuye la pelea porque desconozca, a fuerza de ir revestido, la capacidad de sus armas. Mucho nos tememos que este uso y abuso en las resinas compuestas, forma parte de este maléfico juego cuyo nocivo resultado sea el de crear un animal cobarde y apacible. Resulta curiosamente bochornosos comprobar cómo los hierros más comerciales se doblegan descaradamente ante estas funestas innovaciones; otro ejemplo claro de la terrible "modernización" anunciada bombo y platillo en mano, por el taurineo codicioso e interesado. Y, de nuevo, el aficionado padece esa abominable ceremonia ataviada de "plasti-pitones"  incompatible con el transcurrir de una lidia íntegra y verdadera a poco que se le exija.  Amamos el Toro tal y como lo parió la vaca-madre, sin aditivos, por muy empaquetados que vengan en fibras de vidrio o látex.  Entre tanta inmundicia, resulta gratificante asirse, cual clavo ardiendo, a las sabias y esperanzadoras palabras de los genuinos ganaderos, que aunque minoritarios, luchan y basan sus apuesta en el apasionamiento que genera la legítima y mayestática grandeza del toro de lidia. Sirvan como ejemplo dos de nuestros muy respetados vaqueros románticos.  D. Fernándo Cuadri: "No apruebo las fundas ni ética ni estéticamente. Es cuestión de respeto. Atenta contra la libertad del toro. Ir al campo y ver los toros con las fundas, la verdad, no nos gustaría". Doña Rita Vaz Monteiro: "Los pitones son sagrados en la plaza de toros. Estoy totalmente en contra de las fundas, las peleas hacen parte de su comportamiento, es saludable, se miden, marcan su territorio, se imponen frente a sus pares y está inscrito en su código genético". Desenfunden pues, sus juicios, respetados lectores y si lo creen oportuno, alcen el grito en contra de tanta zafiedad, adulteración y desconsideración por parte de esos que Uds. conocen sobradamente...
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