lunes, 20 de octubre de 2014

EN ESTREMERA TRIUNFÓ... EL BARBERO

A estas alturas de la película, otra persona ya pasaría olímpicamente de ponerse tiquismiquis. Pero en este blog no podemos evitar ser muy raros y muy rancios (y mira que lo sentimos de veras). Pero es ver un pobre toro mutilado, exento de casta y fiereza a la par que se derrumba cuan castillo de naipes; o bajonazos infames, o puyazos paletilleros, y hasta subalternos mendigando trofeos, y uno no puede resistirse a la tentación de mostrar su más profundo rechazo. Bien podría parecer esto una crónica de cualquier festejo de la mismísima plaza de Las Ventas, que hasta ese punto de degeneración hemos llegado, todo hay que decirlo; pero ésto es una crónica de una novillada picada en una plaza de tercera, concretamente en Estremera, pueblo del que soy oriundo y vivo los 365 días del año. Y creo, modestamente, que hay que ponerse un poquito tiquismiquis (un poquito solamente), ya que en los pueblos, creo, también tenemos derecho a un espectáculo íntegro, que para eso también se paga la entrada, por si alguien lo duda. Pero, como ya hemos dicho, ésto está a la orden del día hasta en la primera plaza del mundo, ¡¡como para pedir lo contrario en un pueblo!! De los cuatro novillos lidiados (anunciados de José María López, o el Cabra en el argot; pero luciendo otro hierro distinto, creemos que de El Boyeril y César Chico) solo uno, tercero, mostró dureza de patas y más dificultad, esto último a consecuencia de lo nefastamente mal que le hicieron las cosas en banderillas. Los otros tres, inválidos, descastados y rematadamente bobones, sin nada más que añadir. Dirán que con toros fieros, encastados e íntegros de pitones, a los chavales se les quita la ilusión y las ganas de ser toreros. Pero, ¿y con un animalito que se arrodilla más que una monja durante la cuaresma? Y no digamos ya al aficionado, pero a ése como hoy en día no cuenta más que para pasar por taquilla, que le zurzan. Los chicos de hoy, pues miren, uno era su tercera novillada en 2014 y con los del castoreño, y el otro hacía su debut con picadores hoy. Y una cosa es pedir un espectáculo íntegro donde se respete, qué menos, el reglamento y la dignidad del toro, y otra muy distinta exigir a un niño como si estuviera en Madrid o Bilbao. De Abel Robles, me quedo con lo bien que toreó a la verónica a sus dos oponentes, y con la estocada con la que liquidó al tercero. Pero como se le ve un torero que quiere quedar al servicio del toreo moderno, poco más puedo reseñar de él. Cortó una oreja a cada uno de sus oponentes. David White "el Irlandés" debutó con picadores esta tarde, y en él pude ver que le gusta mucho dejar a los toros en suerte en el caballo, y además con variedad de remates. También, que le gusta torear con desmayo. Todo un lujo en tiempos en los que los retorcimientos están muy en boga. Llegó incluso a dejar tres naturales soberbios, los cuales quedaron en muy poco dada la borreguez del pobre animal que había delante. ¿Quizás con un toro con más casta y que transmita más? Que lo piense mientras machaca el carretón con el estoque, que lo necesita por cierto. Mucho paro y mucha hambre al barbero el año que viene.
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