viernes, 8 de agosto de 2014

MANSADA DE IBÁN EN TIELMES

Empujados por la agradable y emocionante noche de toros vivida en Tielmes el año pasado de la mano de los erales de Baltasar Ibán, anoche volvimos al municipio madrileño para dar cuenta de una nueva novillada del certamen "Ribera del Tajuña" y del "Camino hacia Las Ventas", y en la que se volvió a lidiar un encierro de la vacada de El Escorial. Si bien en 2013 la casta se hizo presente a grandes proporciones en los seis novillos, este año bajó mucho el listón, y la mansedumbre ha sido la nota predominante del festejo, pecando de genio el primero y el quinto, nobles y poca fiereza segundo y tercero, y encastado el que cerró plaza. Con este percal esperando en chiqueros, hicieron el paseíllo Jaime Rodríguez (escuela de Moralzarzal), Daniel Menes (escuela Marcial Lalanda) y Adrienc Sales (Fundación El Juli). De ellos se puede decir en líneas generales que vinieron con muchas ganas de agradar, y lo mejor de todo, nos hicieron disfrutar de un amplio repertorio de toreo de capa: saltilleras, crirolinas, navarras, gaoneras, faroles, verónicas, largas cambiadas de rodilla, chicuelinas, delantales, largas afaroladas... Sin duda, es de agradecer que los chavales conozcan la variedad. Una vez solos delante del toro, tuvieron actuaciones dispares. Jaime Rodríguez pechó con el peor lote, aunque esto se lo tendrá que agradecer en gran parte a su banderillero, quien le asesinó vilmente al cuarto novillo al estamparlo contra un burladero nada más hacer aparición en el ruedo, y en su lugar salió un sobrero de Quintas, manso y huidizo, que no quería saber nada de nadie. En ambos turnos estuvo digno el chaval. Aguantó ante las tarascadas que la mansedumbre y el genio del primero le propinaron en los medios de la plaza, y consiguió ligar algunos muletazos limpios aunque rematados en línea recta. El sobrero no tuvo ni uno. Porfió Jiménez con él pero la cosa era imposible. Peor aún a la hora de matar, el novillo no paraba quieto un momento, y cuando todos creíamos que iba a hacer sudar tinta a su matador, éste en una de esas le metió la mano con habilidad y dejó una buena estocada con la que remató una actuación que agradó por su dignidad ante las dificultades que se le pusieron en bandeja. Lo de Daniel Menes no se muy bien por donde cogerlo. Bien y variado con el capote, pero lleno de enganchones y desarmes con la franela. Además, quiso ser partícipe de ese circo, tan de moda últimamente, de tirarse a matar sin muleta, por lo que cobró una estocada casi en el anca que enfadó con creces al personal. Lo intentó de nuevo y esta vez el resultado fue una estocada baja y perpendicular. Por favor, ¿alguien podría quitarle de la cabeza a los niños de las escuelas este tipo de cosas? Gracias. Y por último, un joven francesito, Adrien Salenc, que cortó la única oreja del festejo al noble y manso tercero. Si no me llegan a decir en un primer momento que se ha criado a la sombra de la Fundación El Juli, lo hubiera jurado sin miramientos. Esos retorcimientos, ese famoso y horrendo estiramiento de brazo, esa falta de ajuste, ese saltito a la hora de matar... no sé por qué, pero me resultaban muy familiares. El noble tercero le perdonó todas las ratonerías julianas, pero la casta del sexto las destapó. Ya en banderillas sufrió un porrazo tremendo del que se recuperó con casta y coraje, y con la muleta se llevó otra voltereta por quedarse en la oreja, y eso sin contar las coladas que sufrió por el mismo motivo. Con estos mimbres tiene posibilidades de ser figura, bien por él, pero pocas o nulas de convencer a los aficionados. Que lo piense. En resumen, entretenido festejo, con algunos novillos que dieron posibilidades pero de los que se esperaba mucho más, y con unos novilleros que entusiasmaron por su variedad capotera y entretuvieron al aficionado dando cuenta de lo que pueden llegar a dar de sí. Como detalle de gran importancia y sensibilidad, al finalizar el paseíllo se guardó un minuto de silencio en memoria del doctor don Enrique Alcorta, quien tantas vidas ha salvado en la Plaza de Las Ventas y alrededores de Madrid. Allá donde esté, anoche se le rindió un bonito homenaje en una plaza en el que prestó su servicio durante muchos años.
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