domingo, 10 de agosto de 2014

BREVES APUNTES DE LOS SALTILLOS DE MORENO SILVA EN TIELMES

Con un sabor agridulce abandonamos la plaza de talanqueras de Tielmes ayer, de noche ya cerrada, después de ser partícipes de la tercera novillada sin picadores de la "Ribera del Tajuña". Agria y decepcionante fue la primera parte del festejo, donde los tres ejemplares de Saltillo herrados con la M y la O de Moreno Silva manifestaron una clara flojera en los remos y una más que evidente falta de casta y poder, tanto que hasta casi parecían juanpedros cárdenos. Con el cuarto novillo en el ruedo, el tema pareció otra cosa y la casta y la dureza de patas, por fin, de hizo presente. Más aún con el quinto, un gran novillo que derrochó casta y poder y no hizo ningún ademán de rajarse en ningún momento; y que además fue el único en toda la tarde que me hizo echar de menos un caballo de picar. El que cerró plaza volvió por los fueros de la mansedumbre, pero esta vez fue mansedumbre encastada. Los novilleros, por lo menos para mí, no cayeron de pie ninguno de los tres, sobre todo en lo que ambición y ganas de agradar se refiere. Apenas se les vio manejar el capote nada más que para recibir a los toros de salida (de esto solo se salva Romero Campos, que quiso torear por delantales al segundo), derrocharon de una falta de conocimientos de terrenos y querencias que me hace volver a poner en duda a las escuelas taurinas, y además el manejo de los aceros del que hicieron gala fue pésimo por parte de los tres, salvo la estocada de Jorge Isiegas al cuarto, por la cual, suponemos nosotros, llegó a tocar pelo. Y poco más se puede decir de los chavales, solo que tienen mucho trabajo por delante si quieren vivir de esto. Poca cosa más de sí dio la saltillada de Moreno Silva, a los cuales tendremos en los corrales venteños en semanas venideras, y que ojalá saque unos cuantos ejemplares como ese quinto de ayer que además empujen en varas.
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