sábado, 7 de junio de 2014

RECUPERANDO EMOCIONES PERDIDAS

Vamos a hacer un juego de sinceridad con nosotros mismos: la corrida de ayer de Victorino Martín, si en lugar de lidiarse un 6 de junio de 2014 hubiera sido lidiada un 6 de junio de... 1995, sin ir más lejos, no hubiera pasado de ser una más del montón. Incluso hubiera rozado la decepción, si nos atenemos a lo que lidiada el Paleto por aquel entonces. Pero estamos en 2014, año en el que de está viendo muy poca casta y aún menos bravura; año en el que, si Miura no lo remedia a última hora, se premiará con el famoso azulejo a una corrida que tuvo aguante porque no se picó o a otra mansa hasta la extrema unción pero que se dejó en la muleta sin más. Y después de todo eso, que llegue el Paleto en la penúltima de feria con una corrida de toros, sí, una CORRIDA DE TOROS, mejor o peor, pero una corrida de toros de impecable presencia y juego variado que ha hecho que nadie (nadie que no sea "afisionado" que gusta del toreo artista y el toro tonto, faltaría más) se aburriera y acabara pidiendo la hora, es cuanto menos reconfortante. No es, ni mucho menos, lo que se le pueda pedir a los albaserradas, pero por fin se ha vivido emoción verdadera y, hasta por momentos, nos ha devuelto el verdadero porqué de nuestra afición por esta Fiesta, después de unos días de confusión y dudas ante la borreguez y tontuna de toros y público.
Ayer, salvo en el cuarto toro, no hubo de la primera, pero sí de la segunda para ser fieles a la tradición, pero se tratará en su debido tiempo. Como se ha dicho, corrida de impecable trapío y preciosa lámina, como de las que hacía tiempo que no se le veía a Victorino; que manseó lo suyo y no se empleó nada en el caballo, y en donde la casta fue apareciendo poco a poco. Empezó muy tímidamente en el primero, sin ser un derroche se dejó torear sin comerse a nadie. El segundo derrochó un punto más de fiereza u picante, pero aún quedaba lejos de lo que se le espera a este hierro. Aún así, la cosa no iba mal encaminada y mantuvo el interés de los aficionados.
Por fin, la cosa explotó en el tercero, que respondía al nombre de "Vengativo", y que al igual que sus hermanos fue discreto en el caballo y manseó, pero sacó una casta y una fiereza que nos hizo recordar a aquellos victorinos que tantas tardes de gloria nos dieron. El bicho en cuestión repetía como un tren, siempre por abajo y demostrando ser un toro poderoso y al que su matador, que bastante tuvo con aguantar el tipo, no se impuso en ningún momento. ¿Dónde han quedado las lecciones de maestría y poderío ante estos toro impartidas por maestros de la talla de Andrés Vázquez, Ruiz Miguel, Esplá, Campuzano o El Cid? ¿El el ostracismo quizás? Una pena. El cuarto no transmitió nada, salía de cada muletazo mirando la andanada y no dijo nada interesante.
Uceda Leal estuvo toda la tarde como si delante tuviera la típica alimaña albaserrada que tantas pesadillas ha provocado. Para resumir la actuación del torero de Usera, se dirá que le pesó mucho más el nombre de lo que tenía delante que la condición en sí de ambos oponentes. Y así se pasó toda la tarde, desconfiado y tomando unas precauciones exageradas ante el lote más light de la tarde. Quinto y sexto sí fueron las típicas alimañas victorinas que también hacía tiempo que no veíamos. Con ellas solo cabía lidiar sobre las piernas, que es lo que acertadamente hicieron sus matadores; y matar lo más decorosamente posible, que es lo que dejaron de hacer. Aun así, la bronca que escucharon y la posterior ovación a las alimañas en el arrastre fue cuanto menos injusta, muy propia del público ignorante que no aprecia faenas de aliño como éstas pero luego aplaude faenas de destoreo puro y duro, alza en volandas toreros mediocres, aplaude en el arrastre toretes mansos que aguantaron la faena por el nulo castigo recibido en varas, y que regala orejas solo "por joder a los que faltan al respeto al torero de turno porque les causa envidia lo guapos y ricos que son".
 Los tres toreros abandonaron el ruedo haciendo piña y bajo una fuerte pitada, pero ya solo por haber estado ahí delante, habiendo estado más acertados o menos, tienen más respeto ganado que cualquiera de los que han salido a hombros o cortado orejas a lo largo de esta mierda de feria que ya va tocando a su fin. El domingo, con el mítico hierro de la A con asas, deseamos que volvamos a palpar los mismos sentimientos perdidos a lo largo de esta feria y que recuperamos, en pequeñas gotas eso sí, con la corrida de Victorino Martín. Una CORRIDA DE TOROS, pero de TOROS DE LIDIA, de los de verdad, sean mejores o peores. Nuestros mayores deseos de recuperación a Manolo Rubio, que sufrió un aparatoso percance apuntillando al quinto. ¡¡ #FuerzaManoloRubio !!

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