jueves, 3 de octubre de 2013

Y SI ESTO ES EL FUTURO...

Así embistió el manso encastado que salió en sexto lugar.

Ya hemos entrado en el último tramo de la temporada, es ya época pues para dar entrada en este cierre de año taurino en Las Ventas a los nombres más destacados de 2013 en el ruedo de la calle Alcalá.

Hoy, apertura de esta clausura de temporada o Feria de Otoño, se han acartelado a los novilleros que, supuestamente, más han destacado en esta plaza a lo largo de 2013, más concretamente en fechas estivales. Una vez acabado el festejo la sensación era atronadora: si estos tres señores de hoy han sido lo mejor, preferiblemente no pensar en lo peor. Una novillada del Ventorrillo, hierro que cada día que pasa demuestra que sus mejores años ya pasaron hace tiempo, ha echado el resto. Ninguno, a excepción del tercero, ha recibido apenas castigo en varas y los dos primeros además rodaban por el suelo como peonzas; el tercero le dio guerra al del castoreño y tuvo como premio una fuerte reprimenda con la puya; y los tres últimos fueron tres bellísimas personas que quisieron colaborar con la causa pero se fueron, como manda la tradición, sin torear.

 Javier Jiménez cortó en verano una oreja autobusera, y hoy el hombre ha hecho el paseo creyendo que esto es Jauja pero ¡¡ay amigo!! que en feria no es como verano, donde solo se escuchan a los paisanos vitorear los trallazos hacia afuera. No señor, en feria suele reinar algo más la cordura. Poca, porque sacar a saludar a los de luces por esas faenas en las que solo se destorea es algo que los del clavel y el gintonic aprenden por Real Decreto, pero al menos hoy por fin se escuchaban más voces que recriminan ese pseudotoreo tan mentiroso.

 Diego Fernández mató hace un mes la de Aurelio Hernando y he de reconocer que salí con esperanzas puestas en este chaval, pero hoy se esfumaron por arte de magia. Muy pesado con el pobre inválido corrido en segundo lugar, y danzarín con el quinto, el cual tampoco se comía a nadie. Como tampoco comían cuarto y sexto, que recibieron dos refilonazos y por ello dieron más guerra en la muleta.

El de Espartinas con el cuarto, como ya se ha dicho, ventajista y pegapases, y a lo mejor hasta se creerá que lo ha hecho bien. Allá él. Y el sexto, un animal con el espíritu de Santa Teresa de Calcuta, Juan Pablo II, Francisco I, San Juan Bautista y toda la corte celestial. Excepto para Juan Ortega, que se debió creer que Aviador era el Ángel Caído. Pues si eso pensó con este, a saber qué se le hubiera pasado por la cabeza si le llega a salir el Aviador del que muchos nos acordamos tan gratamente cuando leímos el programa de mano. Este por el momento le puso en bandeja un triunfo verdadero, rotundo, clamoroso, de los de verdad,no como casi le regalan en verano que tuvo a alguno una semana entera tirándose de la melena engominada porque parece ser que se lo robó el del palco. Vivir para ver. Pues si este chaval tan falto de valor, de ganas, de maneras y de recursos a punto estuvo de triunfar en Madrid, definitivamente lo puede hacer cualquiera. O esa es mi sensación tras verlo a la deriva con ese sexto que solo quería colaborar para que el niño por fin triunfara sin que nadie pudiera impedir. La única ovación justa que se tributó esta tarde fue para ese buen banderillero que es Miguel Martín por sus pares al quinto. Poco más. Cada día queda más claro que el escalafón de novilleros va, las cosas como son, en caída libre.
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