jueves, 6 de junio de 2013

DE RUMORES Y RIDICULOS DE LA BENEFICENCIA

Llevábamos un par de días los aficionados con la mosca detrás de la oreja a causa de los rumores que nos llegaban de los corrales de Las Ventas. Que si al señorito Morante no le gustaba la corrida reseñada por el ganadero, que si 16 animales reconocidos, que si trajín de camiones para arriba y para abajo, luego que al ganadero no le pagaban y no le dejaban retirar los toros con amenaza de veto... Como ya digo, meros rumores pero... ¿por qué será que me lo creo todo? Dicen también que Nicolás Fraile tenía una corridita reseñada muy guapa, pero al final se quedaron en el campo, dicen, porque a Morante le dio diarrea verlos. Y digo yo, Morante ¿qué más te hace falta para triunfar en Madrid? No bastándole con encapricharse de las rayas rojas y de meter 4 o 5 excavadoras para que el niño tenga el ruedo a su gusto, también tiene que traerse sus toretes favoritos a ostias, sin inportarle el escenario: la plaza de Madrid. Pues nada hombre, la próxima vez quien esto escribe, opositor al Cuerpo Nacional de Polícia, se personificará ante la Dirección General de la Policía y no saldrá de allí hasta no llevarse consigo las 100 preguntas que caerán en el exámen de la próxima convocatoria. Quien sabe, lo mismo hasta cuela, visto lo visto... Eso sí, no seré tan tonto y negado como para fallar las preguntas que han puesto a mi modo, no como le pasa al amigo Morante, que exige TODO a su favor (y así llevamos ya tiempo, no es cosa de hoy) y no es capaz de triunfar en Madrid. Ni siquiera de llevarse una jodida ovación. Bueno sí, por esperar al quinto sentado en el estribo (Morante, el próximo día bajate la taleguilla y planta un pino en el centro del ruedo, por curiosidad más que nada...). Ah, y por ponerse cañí con quienes le recriminamos que no sea tan sinvergüenza. A esos solo les falta poner el culo y dejarse dar. Pues esas chulerías con el Toro, Morante, y déjate de cuentos. No con tu primero de hoy, que ni era toro ni era nada y con el que nos has hecho el enorme favor de abreviar. Sí ya con tu último toro de esta esperpéntica feria que nos has dado por obra y gracia de tus juampedros y jandillitas. Ese quinto toro al que le has dado dos verónicas y dos medias de escándalo pero que en la muleta has acompañado con la pierna retrasada y escupiéndo al animalillo a las afueras, muy despacito sí, pero sin colar. Luego, petardazo con reverencia irónica incluida y banderazos y trallazos por todos lados. Y como guinda al pastes, todo un recital de cuchilladas traperas con el estoque. Morante, ¿y para este esperpento movilizas hasta a Francisco I? Los de Valdefresno, como era de suponer, muy chicos y lavaditos de cara. De los remiendos, muy alto y sin remate aunque con buenas perchas el primero, y tambien chico y anovillado el sexto. Padilla fue recibido con respeto en forma de una ovación al romperse el paseíllo, el que merece un hombre por el hecho de volver a vestirse de luces después de su percance. Pero salió el toro y las cosas se pusieron en su sitio. Su primero, remiendo de Victoriano del Río, fue lo típico de este tipo de ganaderías: bobalicón, flojito y soso como el solo. Tuvo cierto calado el recibo capotero y el galleo para llevarlo al caballo, y en banderillas Padilla en esencia pura: pares a toro pasado y de cero pureza. Alargó demasiado una faena en la que estuvo muy perfilero, despegado y postureándose de raras maneras. Por ahí todas estas cosas puede que le valgan, pero Madrid es otra cosa. Tampoco le valen esas carreras detrás del manso descastado cuarto para intentar fijarlo. Alargó la faena demasiado hasta el punto de escuchar dos avisos y quedarse al borde del tercero. Ganas de agradar no le faltaron, no hay por qué negarlo, pero hay que saber hasta qué punto se puede estar pegando banderazos a un toro que no tenía nada. Y luego llegó Mounsier Castella, otro al que le gusta mucho alargar faenas y aburrir al personal con ese repertorio que ya cansa y que no es capaz de cambiar. El tercero hubo de ser devuelto por cojera manifiesta de la mano derecha. Al señorito de voz y andares de señorita, como este tipo de toretes son los que mejor le vienen para pegarse el arrimón sin ser molestado, hizo lo inhumano para que no se lo echaran para atrás. Y lo consiguió. Y le llamaron de todo menos guapo, a él y al presidente por consentir ral despropósito. Ya podrá con el pobre moribundo. El sexto, otrora remiendo de Victoriano, sacó más motor que el resto de la corrida aunque sin demasiados alardes. Lo justito para demostrar a la concurrencia que sabe algo más que darse el arrimón con chotejo inválido. Pero ¿hay algo que demostrar? Pues claramente, ¡¡no!! Porque Castella de torear, nothing de nothing. Aburrido, tosco, pegapasista, ventajista, muchos enganchones... Ni sus incondicionales le jalean ya. Si es que está todo muy visto. Este es plantel de figuras que hay, por ahí se hinchan a cortar orejas pero luego llegan a Las Ventas y no terminan de conectar. Muy curioso, oiga... Y eso no es lo más grave, es que encima hay alguno que ni con doscientas mil exigencias es capaz de evitar quedar en ridículo.
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