viernes, 15 de marzo de 2013

DE MIURAS Y CUADRILLAS

Decepcionaron los miuras en su debut en Fallas. Es lo que tiene cuando una corrida es esperada, que si las cosas no ruedan como se desea, la decepción es general. Y los legendarios miureños, siempre esperados en cualquier sitio, no estuvieron a la altura deseada, pero dejaron matices interesantes y lo más importante, no aburrieron. Y no aburrieron porque cada uno tenía su lidia, y había que estar ahí delante de ellos, sorteando las puñaladas que soltaban con cada uno de sus movimientos.
Los de luces, habrán podido estar mejor o peor en sus respectivos turnos, pero solo por el hecho de salir por su propio pie del ruedo sanos y salvos, ya de por sí es un triunfo y merecen un respeto enorme. Pero sobre todo han destacado dos cuadrillas. Una para bien y otra para mal.
Para bien, como ya es habitual, han destacado los hombres montados y de plata de Javier Castaño, ese Dream Team que hacen las delicidas del público en todas y cada una de sus actuaciones. El gran Tito Sandoval picando al 3º, Marco Galán en sus dos magníficas y solventes bregas y, sobre todo, David Adalid y Fernando Sánchez con los palos. Sin palabras.
Y para mal, como tambien es desgraciadamente habitual desde hace muchos años, ha destacado, tristemente, otra cuadrilla de lameculos e interesados, esa cuadrilla de (des)informadores taurinos con la que cuenta la Fiesta y que nos asolan a los sufridos aficionados con cada una de sus manipuladas opiniones. Basta con una corrida mala de Miura para que suelten tantas memeces por esas bocas, tan bonitas cuando están cerradas. ¿Ya nadie se acuerda de los dos desafíos de Castellón de los dos últimos años? ¿Ni de las miuradas con las que anualmente se nos agasaja en Pamplona? ¿Ni de la encerrona de Castaño en Nîmes el pasado mes de mayo? Y así hasta un largo etcétera.
Algunos hablan de la imposibilidad de imponer su "lidia moderna" a toros así. ¿Pero la lidia moderna que ustedes quieren es la del monopicotazo, los ochenta banderazos ejecutados de cualquier manera y la estocada caiga donde caiga? Pues si eso es el futuro que nos espera, paren el mundo que yo me bajo. Yo creía que el Toro era un animal fiero, luchador, que vende cara su muerte y al que no se le pueden tocar los bemoles, un animal al que someter y poder es duro y cuesta lo suyo, y salgan buenos o salgan malos dan emoción y espectáculo. Y malos salieron los miuras, malos en el sentido de broncos, ásperos, con genio y muy malas ideas, pero con una lidia que ejecutarles, lo que le daba interés al festejo y provocó que nadie se aburriera. Vamos, lo que llega siendo S.M. El Toro de Lidia.
Ahora bien, ¿que lidia tiene el torillo actual? De primeras, absolutamente todos el monopicotazo, para que el animalito no se derrumbe como un castillo de cartas. Luego, si sale "bueno" (colaborador, nobilísimo, de dulce), muletazos y muletazos insustanciales sin criterio; y si sale "malo" (descastado, marmolillo, buey de carreta), encimismo barato que no tiene emoción ante un pobre animalillo que no tiene maldad. En definitiva, en ambos casos con un denominador común: aburrimiento asegurado debido falta de emoción que transmiten la bondad de este pseudotoro. ¿Y esto puede gustar a alguien? A alguien sin intereses lucrativos, claro.
Por otro lado, a mí se me cae el alma a los pies cuando me doy cuenta de que una corrida que hace 30 o 40 años hubiera sido un desatre, en tiempos actuales nos caiga a los aficionados como agua de mayo, un verdadero soplo de aire fresco. Es el mejor reflejo de como están las cosas en este mundo, cuando sale el Toro, aunque sea malo, hasta nos dan ganas de bailar. Es la realidad, muy a pesar de todos, pero la cruda y dura realidad.
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