El resto de la corrida de Las Ramblas pecó de flojedad y sosería a raudales. Fandila, esquiador profesional de Granáa, estuvo bullidor y variado con el capote toda la tarde, en su salsa con las banderillas en el segundo que salió al redondel y fatal en el mismo tercio con el quinto. Por los pueblos le valdrán sus circenses pares de banderillas a cabeza pasada y dándose unas carreras de punta a punta de la plaza que solo le faltan los esquís; pero la plaza de Las Ventas es la plaza de Las Ventas, David, y aquí ese tipo de cosas no por favor. Y con la muleta pues.... ¡¡que voy a contar que no se sepa ya!! Vulgaridad a tope, banderazos como si de un sindicalista en día de huelga general se tratara, tozudez por alargar innecesariamente las faenas intentando sacar de donde no hay ná. David, cuando no puede ser, no puede ser y además es imposible; y más en la presuntamente primera plaza del mundo.
Perera, por último, fue el que mayores ovaciones se llevó por sus quehaceres en el ruedo. Ovaciones con poco fuste, la verdad. Se las llevó durante y después de la faena del 6º, un gatito con cuernos de embestida dulzona y carente de fuerza y emoción con el que Miguel Ángel se dedicó a pasar de muleta sin ningún tipo de emoción, poir mucho que los isidros jalearan sus innumerables banderazos con colocación perfilera y destoreadora y con su postura arqueada en forma de L. Para terminar, cómo no, nueva demostración circense de encimismo moderno ante el pobrecito buey que se equivocó de sitio y terminó en los corrales de Las Ventas; el malogrado animalito solo pasaba por allí para preguntar donde quedaba el portal de Belén para ir a darle calorcito al Niño Jesús y miren como acabó...
FICHA DEL FESTEJO
5 Toros de Las Ramblas (justitos de presentación; flojos, blandurrios, descastados, desesperadamente noblones y carentes de chispa y emoción). 1 de Fraile Mazas (4º, sobrero) asesinado en el caballo y que por lo poco que le pudimos entreveer no tenía mala condición.
Julio Aparicio (fucsia y azabache): Pitos y bronca monumental. Al finalizar el festejo se cortó la coleta, en un gesto que le honra.
El Fandi (nazareno y oro): Silencio y silencio.
Miguel Ángel Perera (sangre de toro y oro): Silencio y saludos tras aviso.