lunes, 14 de mayo de 2012

LA FERIA DE LOS SANTOS

Si algún día la Santa Madre Iglesia tiene necesidad de salir a la calle a buscar gente apta para beatificarla, que se vengan a la Plaza de Las Ventas cualquier día de la Feria de San Isidro. Una vez que lleguen, con solo pegar una patada a cualquier almohadilla postrada en el duro granito que son los asientos, les saldrán una docena de candidatos. Muchos dirán que sería de locos querer hacerles tales honores a esta gente tan de mala calaña, tan protestona, tan bullanguera, tan caprichosa, tan irrespetuosa... más cerca de hacelos santos, lo que buscan es descenderlos a los infiernos. Pero la realidad es precisamente esa... que ya llevamos unos cuantos días en el infierno, donde los cuatro ángeles caídos del triunvirato, a quienes solo les faltan los cuernos y el tridente, nos están achicharrando con esas corridas de toros sin toros y sin toreros. Pues el día que por fin escapemos de este infierno y lleguemos a alcanzar el cielo (tengo fe en que esa ansiada resurreción llegará la última semana), que se planteen muy seriamente el hacernos santos, porque la verdad nos lo merecemos, sin falsa modestia. ¿O es que no es motivo suficiente el tener que aguantar una tarde bochornosa, cociendonos al sol, un espectáculo como el de esta tarde o las dos tardes anteriores de toreo a pie? Y lo mejor de todo es que seguimos llendo a la plaza con la ilusión intacta, o yo por lo menos. Por mucho que la tarde de hoy, claro escaparate de la neotauromaquia, no alcanzara a ilusionar al aficionado más optimista, siempre se va a la plaza con la ilusión de que haya una alineación de planetas y las cosas salgan como uno no espera. Pero es que es aparecer por la oscuridad de toriles a la primera borrica con cuernos y dices: "Santa Bárbara bendita, ¿y quien me manda a mí meterme aquí?". Y si encima el encargado de lidiarlo se trata de un pegapases de la talla de Matías Tejela y da un recital de lo que él entiende por torear, te dan ganas de llorar como una magdalena, algo que definitivamente te acaba pasando cuando hace aparición en el ruedo la segunda sardina. Este animalillo seguro que calor no ha pasado, pues su matador, Tendero, ha tenido la amabilidad de abanicarle con mucho brío durante la faena de muleta. La puntilla te la dan definitivamente los Isidros jaleando el toreo despegado y a media altura del salmantino Juan del Álamo, quien si no llega a culminar su vulgarísima obra con un bajonazo haciendo guardia seguro le premian con una oreja. A partir de ahí la cosa ya ni a puñetazos se va hacia arriba. La neotauromaquia sigue siendo el máximo exponente de la tarde y los toros tampoco ayudan lo más mínimo. Mala presentación, comportamiento borreguil, mansedumbre, descastamiento... Y toreros que parecen de los Ultrasur o del  Frente Atlético agitando las banderas de los equipos a los que animan. Juzguen ustedes, ¿no es para beatificarnos? Así llevamos ya tres tardes... ¡¡y las que nos quedan!! Que lo peor está por venir, que todavía no ha pisado la Feria ningún G-10. Que por lo menos si nos hacen santos que nos lo hagan mañana mismo, así podremos hacer algún milagro... ¿no?


FICHA DEL FESTEJO

2 Toros de Vellosino (2º y 4ª) cuyas presentaciones eran de chiste y su juego nulo.
4 Toros de Valdefresno, justitos excepto el 5º, que directamente era una sardina con cuernos, mansos y descastados en general.

Matías Tejela (de salmón y azabache): Silencio y silencio.
Miguel Tendero (de azul pavo y oro): Silencio y silencio.
Juan del Álamo (blanco y plata): Saludos tras aviso y silencio.

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