Dice el tópico que
el hombre es el único animal del planeta que tropieza dos veces con la misma
piedra. Pues bien, hoy en Las Ventas se ha cumplido dicho tópico a todos sus
efectos. El hombre, dos en éste caso, han vuelto a tropezar con la misma piedra
que hace cinco meses tropezaron en el mismo escenario. Todo un pedrusco llamado
encaste Domecq y que desgraciadamente abundan en la senda de la Tauromaquia. ¿Culpables?
La empresa compró los toros, pero los toreros también tendrían algo que decir,
¿no? Dos toreros que llevan todo el santo invierno llenándose la boca hablando
de que la variedad de encastes es necesaria para la Fiesta y un aliciente para
el aficionado... ¡¡Pues llévenlo a la práctica señores, no cometan el mismo
error de otoño de dejarse anunciar con ganaderías dulzonas, descastadas, al
límite de sus fuerzas y sin emoción!! Porque de todo eso adoleció el anovillado
encierro de Jandilla, ganadería que por cierto la última vez que se anunció en
Madrid solo fue capaz de lidiar un toro (vaya currículum…). En lugar de exigir dos toros de tres encastes diferentes (ya que hablamos tanto de variedad), de esos que los aficionados nos tiramos de lo pelos por ver... Pues no, va a ser que no... ¡¡las ganas que yo tengo no te jode!!
Fandiño no tuvo su
tarde, o por lo menos eso me pareció a mí. Empezó muy dispuesto yéndose a
recibir a su primero a la puerta de toriles con unas emocionantes gaoneras y
quitando por unas ajustadísimas chicuelinas, replicadas por tafalleras y media
de Mora. El torillo iba y venía sin maldad, pero Fandiño no terminó de
aprovechar la situación y dio pases y pases que aburrieron al personal. Con el
tercero no se podía hacer gran cosa, pues fue un torillo flojo y descastado que
no dio ninguna opción de triunfo. Sus mejores momentos llegaron toreando en
redondo al quinto, otro toro que sin tampoco ser gran cosa sí merecía que hubieran
estado mejor con él. Lo dicho, le he visto mejores tardes.
David Mora tuvo
pasajes buenos con el capote, como el galleo por chicuelinas con el que llevó
al segundo al caballo, un segundo toro que por cierto tendría que haber vuelto
al corral por inválido. Incomprensiblemente el presidente lo mantuvo, de manera
que con la muleta no se vio gran cosa. También destacó en un quite por
chicuelinas al cuarto y que a punto estuvo de echárselo a los lomos; otro
torillo que se dejó y con el que faltó una mayor rotundidad a la hora de torear
y que terminó haciendo lo fácil: pegarse el arrimón. Salió el sexto toro al
ruedo y la sensación de frustración se apoderaba de los tendidos, pero un
precioso comienzo de faena nos hizo concebir esperanzas de que la cosa pudiera
remontar el vuelo, esperanzas que no tardaron en diluirse con una buena ración
de pico, patita atrás y banderazos fuera de cacho.
De los picadores…
mejor no hablar. El día que vea algún Tercio de Varas como Dios manda entonces
podré morirme tranquilo. ¡Siempre trasero y siempre caído! ¡Siempre sin poner
al toro en suerte y no dejar lucirlo! En definitiva que siempre lo mismo ya no
solo con los piqueros sino con todo en general: toros, toreros, cuadrillas,
presidentes y público que aplaude hasta que la montera caiga boca abajo…
Claro que
pensándolo bien, en otoño fueron capaces de sobreponerse al porrazo que les produjo
el tropiezo con el Juanpedrusco Domecq y ellos pusieron la emoción que no
tenían los toros de entonces, dando así una tarde cargada de emociones. Hoy, nada de eso. De aquí a dos semanas tienen ustedes una oportunidad de oro con Albaserradas
en Sevilla para desquitarse de lo de hoy. Estaremos atentos…
FICHA DEL FESTEJO
5 TOROS DE JANDILLA Y 1 DE VEGAHERMOSA (2º)
IVÁN FANDIÑO (vainilla y oro): Algunas
palmas, silencio, y ovación tras aviso
DAVID MORA (blanco y azabache): Palmas,
silencio y silencio tras aviso