lunes, 9 de abril de 2012

EL FUNDI, LA HONESTIDAD EN PERSONA


Mientras la corrida de ayer transcurría en Las Ventas, yo volvía de Alicante de pasar un gran fin de semana en compañía de amigos, por lo que ayer me ausenté de la Grada 7. Paseaba el sábado tarde por las playas de Denia cuando me enteré, vía internet, que Curro Díaz sufría una cornada en Baeza que le impedía actuar en Madrid. Horas después supe que iba a ser El Fundi quien ocuparía esa vacante y, qué quieren que les diga, no me cayó bien la sustitución, por lo que en absoluto sentí el más mínimo dolor por no poder acudir a la corrida de Resurrección venteña. Me gusta El Fundi y me considero partidario suyo, pero evidentemente solo cuando tiene una miurada/victorinada/saltillada delante, no con la factoría domecqsticada. Así que me pregunté a mí mismo qué me iba a perder en la tarde de ayer, y osé a pensar en aquel momento que muy pocas cosas. Sí, porque los dos jovencitos de ayer no me producen ningún sentimiento de ilusión. A Juan del Álamo me bastó solo con una tarde (10 de mayo de 2010) para calar su estilo de pegapasista moderno. Y en cuanto a Víctor Barrio, de las 80 o 90 veces que le he visto por aquí solo he apreciado que apunta pero no dispara, que ha sido la eterna promesa de los novilleros pero que nunca ha cuajado un faenón cumbre ni una tarde redondísima, y apreciar eso en un chaval que ha estado anunciado muchas tardes en Madrid y al que se le ha dado mucho bombo y platillo, es mortal.

Esta mañana, después de realizar mi recorrido matutino por la blogosfera, me he dado cuenta de que con los dos toricantanos he herrado mas bien poco en mis pronósticos. Pero ay amigo, cuando he visto por Canal Plus Toros la faena del veterano torero de Fuenlabrada al tercer toro... ¡¡Me he quedado mas calvo de lo que ya de por sí me estoy quedando, de tanto tirarme de los pelos!! De acuerdo, solo ha merecido la pena de verdad una extraordinaria serie con la mano izquierda, dos o tres redondos y un molinete en el que resucitó Belmonte, pero qué coño, si resultó ser el mejor remedio para el dolor de cabeza que ha producido el ventajismo y la vulgaridad que minutos antes afloraba en la faena del maestro. La oreja, dada la estocada (en colocación y ejecución, no hay que olvidar que perdió la herramienta) será un tanto excesiva quizás, pero ya me daba igual: he visto de nuevo un gran Fundi que ya hacía tiempo que no veía. Y me alegro, porque toreros como este hacen mucha falta (lástima que se retire este año, aunque después de los accidentes que tuvo hace 3 años yo creo que hace bien porque desde entonces no es el mismo). No es un exquisito ni un artista, pero sí honrado como el que más, poderoso y lidiador con los toros de verdad y torero curtido en mil batallas. Lo de ayer no seria un Miura o uno de los de su suegro, pero el animal tampoco era una perita en dulce, y pudo con él. Por lo menos con el tercero, porque con el quinto ya no le vi...

Pero luego está el otro quid de la cuestión, ¿y si Curro Díaz hubiera toreado ayer en Madrid? ¿Me habría ahorrado yo los trasquilones de pelo que ahora tengo? Va a ser que no, porque Curro es otro que también tiene los huevos bien puestos y también hubiera estado cojonudo con ese toro, y además con el aliciente de haber estado en artista.

En San Isidro Curro armará el taco, lo tengo claro que sí. La afición y este humilde aficionado le esperan, como también espero a mi admirado Fundi, a quien le tributaré un gran aplauso en su última tarde en Las Ventas y, muy posiblemente, la última que le veré en directo. Sí, un gran aplauso que se merece un torero honesto, un gran torero.
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